─ ¿Cómo se encontrarán los muchachos? ─cuestionó Lily preocupada. Sabían que los exámenes de subgénero estaban siendo aplicados en Hogwarts por lo que pronto sus hijos escribirían para informarles los resultados. Ellas mismo recordaban sus respectivas experiencias, por eso es que se hacían una idea de lo que seguramente los jóvenes estarían pasando; se los imaginaron nerviosos, ansiosos y asustados.
─ Seguramente se encuentran un poco nerviosos, pero no más que eso ─respondió Narcissa.
Ambas continuaron tomando el té, cuando de pronto una lechuza llegó.
─ ¡Es la lechuza de Harry! ─exclamó Lily tomando de inmediato la carta que traía Hedwig.
─ ¿Pasa algo malo? ─preguntó Narcissa al ver la expresión preocupada de la pelirroja.
─ Nada. De hecho, Harry no ha escrito, es Draco.
Le entregó la carta a la rubia.
─ Dice que Harry se encuentra algo deprimido, será mejor que le escriban ustedes.
La pelirroja asintió de acuerdo.
─ ¿Y qué hay de Draco? ¿No te dijo nada sobre él? ─Cissy negó.
─ Solo dijo que no ha sido examinado.
─ Suena bastante raro, para ser sincera ─confesó Lily, Narcissa estuvo de acuerdo.
─ ¿Será que Draco tampoco es alfa? ─cuestionó más para sí─. El racismo entre subgéneros se ha acabado hace siglos, así que no tendría razón para estar preocupado.
─ Tú eres quien no debe preocuparse, más tarde recibirán noticias de él. Mientras tanto yo iré con James. Necesito que le haga una visita a Harry.
Severus caminaba rumbo a su despacho cuando fue interceptado por James Potter, gimió frustrado.
─ ¿Qué quieres, Potter? ─cuestionó con desdén.
─ Necesito hablar con Harry ─respondió serio.
─ ¿Y no pudiste ir directamente con Dumbledore para solicitar la presencia de tu engendro?
James resopló.
─ Eres su jefe de casa, así que no veo la diferencia entre solicitarlo al director o a ti.
─ Está bien, ven a mi despacho, haré que tu espécimen te vea allí.
Harry estaba conversando con sus amigos en la sala común cuando Snape lo llamó a su despacho.
Seguro había hecho algo, aunque no sabía exactamente qué. Siempre era así con el profesor Snape, quería a todos los de su casa, excepto a él, siempre le recriminaba por ser un inútil en pociones y meterse en problemas, claro, Harry era un niño inquieto, pero nada de lo que hacía era a propósito. Draco decía que tenía que ver con que Harry le recordaba a James y que, a su vez, James había sido la pareja de Snape. Harry no podía creer en la absurda explicación del rubio, de tan solo imaginarse a su padre con Snape le daban nauseas. Definitivamente esa no era la razón del odio hacia su persona.
─ ¡Papá! ─exclamó Harry sorprendido al ver a James en el colegio─. ¿Qué haces aquí?
─ Recibimos la carta de Draco ─Harry hizo un puchero─. Nos habría encantado que tú nos escribieras informándonos, pero no podemos tener todo en la vida.
─ Lo siento ─dijo sinceramente avergonzado─. Supongo que el profesor Snape ya te ha informado que soy omega.
James negó con la cabeza.
─ No, lo creas o no, el profesor Snape es un mago bastante profesional. Seguro esperaba que tú ya nos lo hubieras informado ─al ver el rostro acongojado de su hijo continuó─. ¿Por qué estás tan preocupado por ser omega? Yo soy omega y realmente no hay nada que me moleste de la vida que tengo ─comenzó a explicar─; los omegas podemos desarrollar nuestra vida igual que los alfas y los betas, la única diferencia con ellos es que nuestros celos son más recurrentes que los de los alfas. Y en el caso de los betas, ellos se han librado de las rutinas y tomar supresores.
Harry hizo una mueca.
─ No estoy preocupado por nada de eso.
James permaneció en silencio animando a su hijo para que continuara.
─ Sé que ser omega no tiene nada de malo. Tú eres omega, mi padrino también lo es y ustedes son personas grandiosas. No me avergüenzo de ser omega. Pero yo quería, bueno… ─sus mejillas se colorearon.
─ ¿Qué es lo que querías, hijo? ─animó al menor a continuar.
─ Los Malfoy siempre se han caracterizado por emparejarse entre alfas ─el mayor entrecerró los ojos adivinando por donde iba la situación─, y yo quería emparejarme con Draco, ya que él será alfa…
─ Harry, como diría tu madre, te estás ahogando en un vaso de agua ─el menor frunció el ceño─. Que los Malfoy siempre se emparejen entre alfas no significa que Draco hará lo mismo. Si tú amas a Draco y él a ti nada de eso es importante.
Harry miró a su padre con los ojos muy abiertos, sus mejillas se colorearon intensamente.
─ Yo amo a Draco, pero no sé si él me ama ─confesó sintiendo que su corazón se apretaba.
James quería reírse, su hijo había planeado emparejarse con Draco si era alfa, pero ahora que sabía que era un omega se mostraba inseguro, definitivamente se estaba complicando la vida.
─ Bueno, entonces tendrás que averiguarlo. ¿No crees?
─ ¿Y si me rechaza por ser omega?
─ Querrá decir que solo te quiere como un amigo. Harry, Draco jamás te rechazaría por ser omega, pero si lo hiciera sería porque no siente lo mismo por ti. Aun así, no debes temer, si su destino es estar juntos lo estarán. ¿De acuerdo?
Harry asintió, aunque su ceño aún estaba fruncido.
─ Ánimo, y ya sabes, cualquier cosa que necesites no dudes en escribirnos. Incluso a tu padrino, él siempre estará feliz de ayudarte.
Caminaron rumbo a la salida.
─ ¿En serio no hay nada que no te guste de ser omega? ─cuestionó Harry curioso.
James negó.
─ Aunque… ─dijo de pronto─, dar a luz a un bebé es bastante doloroso.
Harry comenzó a reír. Continuaron conversando de cosas triviales mientras caminaban por los pasillos del colegio cuando vieron que el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras venía en su dirección.
─ James Potter ─el profesor Riddle sonrió.
─ Profesor Riddle, un gusto verlo ─contestó su padre.
Harry observó con atención como las mejillas de su padre se colorearon. Hizo una expresión de sorpresa y otra de asco. Si bien, el profesor Riddle era atractivo, ya bastante viejo.
─ ¿Qué fue eso? ─cuestionó cuando el profesor se alejó.
James sonrió.
─ ¿De qué hablas?
─ Te sonrojaste cuando el profesor saludó ─acusó.
─ Bueno, Thomas Riddle es un alfa bastante atractivo.
─ ¡Qué asco, papá! ¡Es muy viejo!
─ Ni tanto ─refutó el mayor─, además, es viejo en relación con tu edad. Cuando yo asistí al colegio él recientemente se acababa de convertir en profesor, era bastante joven en ese entonces. Recuerdo que a muchos nos gustaba.
─ ¿Y entonces por qué te casaste con mamá?
─ Yo a tu madre la amo, pero el profesor me gustaba, era un amor platónico, el imposible que todos tenemos en la juventud.
Continuaron conversando, ya no precisamente del profesor Riddle, y ahora que Harry estaba más tranquilo y no se sentía tan defraudado con sus expectativas fue a visitar a Draco en cuanto se despidió de su padre. Aun pensando en lo que dijo.
─ ¿Draco, te puedo hacer una pregunta?
─ Ya la has hecho ─dijo con una sonrisa.
Harry rodó los ojos.
─ No me refería a eso. Es otra pregunta ─dijo frustrado.
El rubio soltó una sonora carcajada, pero al ver la expresión molesta de Harry trató de controlarse.
─ Ya, haz esa pregunta.
Harry carraspeó, cuando pensó en hablar le pareció más sencillo que hacerlo.
Draco frunció el ceño.
─ ¿Alguna vez te has enamorado? ─soltó no queriendo esperar más, al ver la expresión confundida del rubio agregó─: Quiero decir, ¿tienes un platónico?
─ ¿De dónde has sacado eso, Harry? ─preguntó realmente intrigado.
Harry tragó en seco.
─ Papá dijo que su amor platónico en el colegio era el profesor Riddle.
Draco hizo una mueca.
─ Lo sé, es asqueroso.
Y ambos empezaron a reír, lo malo de eso fue que se olvidaron por completo del tema y después de un poco más de charla ambos fueron al comedor. Ya era tarde, así que decidieron cenarían juntos y después cada uno se iría a sus habitaciones.
En cuanto entraron al gran comedor, Draco recordó porque no le gustaba la idea de que Harry hubiera sido categorizado como un omega.
Ya que los omegas eran un subgénero bastante escaso en el mundo mágico, cuando aparecía uno, los alfas y betas ponían sus ojos sobre este y comenzaban a rondarlo como abejas a la miel. Y ese era el caso de Harry. Todos se desvivían por querer hacer cosas por él, y parecer geniales; Cedric Diggory, los gemelos Weasley, Pansy Parkinson, Terry Boot y otros tantos. Draco los detestaba a todos, pero principalmente a Diggory. Si Harry fuera alfa o beta lo seguirían ignorando como siempre.
─ ¿Nos sentamos en Slytherin o en Hufflepuff? ─escuchó la pregunta de Harry, parpadeó un par de veces antes de decir que en Hufflepuff─. Estás muy distraído ─dijo preocupado.
─ Lo siento, es que yo… ─no sabía cómo decirlo sin parecer irritante.
─ Sabes que puedes decirme lo que sea, Draco.
El rubio se sintió más relajado con la afirmación.
─ No te has dado cuenta de que ahora que todos saben que eres omega… los compañeros alfas y betas…
─ Sé lo que vas a decir. Y claro, me he dado cuenta. No soy tan ingenuo como parezco.
─ No quise decir que fueras ingenuo.
─ Lo sé, te preocupas por mí. Pero te aseguro que tu preocupación no tiene sentido, estoy preparado para lo que se avecina, he tomado mis supresores y…
─ ¡Harry! ─interrumpió asustado─ Pero todavía no has tenido tu primer celo, no deberías estar tomando supresores.
─ Quiero estar preparado ─dijo encogiéndose de hombros.
Draco negó con la cabeza, estaba totalmente en desacuerdo. El consumo anticipado de supresores en un omega no manifestado podía traer graves consecuencias, como infertilidad o supresión del celo permanente. Un efecto igualitario al de los omegas que tomaban supresores por más de tres años.
─ No puedes hacer eso, afectarás tu cuerpo ─argumentó el rubio.
─ ¿Entonces debo dejarme llevar solo por el celo y ya? ─cuestionó enfadado.
─ Si, porque eso es lo natural ─respondió el rubio muy seguro de sí─, debes permitir que tu cuerpo actúe naturalmente o de lo contrario de generarás daños irreversibles.
─ ¿Y cómo estás tan seguro de que eso pasará? ─restó mirando fijamente al rubio.
Draco se puso de pie, tomó su mano y prácticamente lo arrastró hasta la mesa de los Ravenclaw.
─ Granger ─una castaña de cabello alborotado levantó la mirada, interrumpiendo su lectura de la cena y arqueó una ceja─, responde: ¿Qué sucedería si un omega consume supresores antes de manifestarse?
La chica resopló.
─ Puede perder su capacidad para concebir o en el peor de los casos la supresión de su celo permanente.
─ ¿Lo ves? Gracias Granger ─la bruja solo asintió y volvió a su lectura─, hasta una bruja nacida de muggles sabe las consecuencias de tal negligencia.
Harry hizo una mueca.
─ De acuerdo, no las seguiré tomando.
─ A veces pienso que el sombrero debió enviarte a Gryffindor, tu instinto de supervivencia no es tan desarrollado como debería.
Harry rodó los ojos, pero sonrió. Caminaron de vuelta a la mesa de Hufflepuff y ahora si se pusieron a cenar.
Esa noche, Draco permaneció despierto más tiempo del habitual, pensando en lo que le había preguntado Harry mientras estaban en su árbol. Si bien, le pareció extraño que Harry le preguntara si tenía un amor platónico, más tarde se dio cuenta de que ambos estaban creciendo y que en el proceso se estaban convirtiendo en jóvenes hormonales, quienes en cualquier momento comenzarían a interesarse en las relaciones amorosas y otros conflictos propios de la adolescencia. Era bastante normal que Harry preguntara algo así, por eso, ahora no podía dormir, ¿Harry estaría sintiendo algo por algún compañero? ¿Esa sería la razón real por la que lo había cuestionado? Aunque no tendría por qué mentir con lo del enamoramiento de su padre con el profesor Riddle. Y si Harry estaba enamorado de alguien… ¿Eso cómo lo hacía sentir? Draco se quedó dormido sin obtener una respuesta adecuada.
Sin embargo, la respuesta no tardó en llegar varios días después, cuando vio a Cedric sentado junto a Harry en el gran comedor. Harry sonreía ampliamente y sus mejillas estaban sonrosadas. Cedric dijo algo que hizo reír mucho a Harry. Después, el mayor se puso de pie y le guiñó un ojo. Draco sintió que su estómago ardía y una sensación de ira y celos atravesó su cuerpo entero.
─ ¿Qué quería Diggory? ─cuestionó Draco sentándose el lado del moreno.
─ Solo hablábamos del partido del domingo. Es un partido importante, nos disputaremos la copa de las casas.
Draco iba a decir algo, pero decidió guardárselo para sí mismo.
─ ¿Te sientes mal? ─cuestionó Harry mirándolo con atención.
Draco negó tratando de sonreír.
─ Sabes que no me engañas, te conozco bien y sé que algo te pasa ─refutó preocupado─, pero no te presionaré para que me lo digas.
Draco sabía que era verdad, no lo haría, así como él tampoco le daría problemas con sus conflictos emocionales.
─ Gracias, Harry ─dijo, esta vez sonriendo en serio.
El moreno lo miró fijamente, sus ojos verdes brillaban intensamente, como siempre lo habían hecho.
─ No lo digo a menudo, no, creo que nunca lo he dicho, pero te quiero, Draco, lo sabes, ¿verdad? ─Harry casi susurró las palabras.
Fue ese momento, el instante preciso en que se dio cuenta que estaba enamorado de Harry. El cariño y la necesidad de protegerlo no eran simplemente sentimientos amistosos. Todo lo que Draco sentía por Harry iba más allá; por supuesto, se había fortalecido mediante la amistad, pero ahora lo sabía con certeza, lo amaba y le pediría que fuera su pareja si no estuviera seguro de que Harry solo lo veía como su mejor amigo.
El examen de subgénero de Draco se atrasó más de lo esperado. Pero cuando al fin llegaron los sanadores de San Mungo, estaba más que preparado para lo que sea que indicara su examen.
─ ¿Estás nervioso? ─cuestionó Harry mientras tomaban el desayuno. Draco iba a hacer su examen en un par de horas y Harry tenía clase de pociones.
─ Mucho ─admitió sin poder evitarlo. Harry sonrió.
─ Tranquilo, le diré a Snape que me duele el estómago para que me deje salir de clase y así podré estar contigo.
El rubio se apresuró a negar.
─ No debes hacer eso. Pociones es una clase muy importante, además vas muy mal en esa materia.
Harry hizo un puchero.
─ De acuerdo.
─ Te veré en nuestro árbol después de clases, allí abrirás el sobre ─Harry asintió entusiasmando.
Al terminar el desayuno, caminaron por los pasillos, uno al lado del otro hasta que llegó el momento de desviarse. Draco se apresuró a abrazar a su amigo. Sintió los brazos de Harry apretando su cintura y cerró los ojos con fuerza, deseando que el momento durara para siempre.
─ Hueles a limón ─habló el moreno inconscientemente, inhalando el aroma del rubio con fuerza.
Draco abrió los ojos y se separó de Harry.
─ Eso quiere decir que…
El moreno asintió.
─ Te estás manifestando.
Draco asintió. Tan impresionado estaba que no pensó antes de besar la mejilla de Harry y correr rumbo a la enfermería. El moreno se quedó mirando al rubio hasta que desapareció de su campo de visión, tocando la mejilla que había sido besada, no pudo evitar sonreír.
Se dice que los aromas cítricos son una fragancia muy poco común entre los alfas, uno de cada cuarenta o tal vez cincuenta alfas en el mundo llevan dicho olor. Por eso, Harry no se extrañó de que Draco oliera a limón, de hecho, ese aroma le gustaba. Además, iba bien con el rubio.
─ ¿Potter, ha terminado? ─cuestionó Snape mirándolo con dureza. Fue entonces que se dio cuenta de que había estado distraído pensando en el rubio.
─ Lo siento profesor Snape, estoy en eso ─se apresuró a contestar. Snape resopló. Lo cierto es que Harry no pudo concentrarse adecuadamente, durante toda la clase estuvo bastante impaciente, y en clase de transformaciones no le fue mejor. Era una de las clases que compartía con Draco, así que cuando el rubio llegó y se instaló a su lado comenzó a preguntarle cómo le había ido y si ya tenía su sobre. La profesora McGonagall lo reprendió por interrumpir la clase y él trató de controlarse, pero no fue suficiente. Cuando al fin terminó la clase, prácticamente arrastró al rubio hasta su árbol.
─ Harry, tenemos que ir a herbología ─reprendió Draco con los brazos cruzados.
─ Abriremos rápidamente el sobre y luego correremos al invernadero ─explicó Harry.
─ No Harry, te dije que cuando terminaran las clases.
Por supuesto, el moreno no quería esperar tanto tiempo.
─ Anda, Dray. Revisémoslo ahora.
Dray, Harry solo lo llamaba así cuando en verdad estaba desesperado por su aprobación.
─ De acuerdo, pero rápido que se nos hace tarde.
Harry asintió feliz y esperó ansioso a que Draco sacara el sobre de su mochila.
─ Muy bien, es hora de ver tu subgénero… ─habló mientras abría el sobre y sacaba el pergamino que contenía los resultados. De pronto jadeó y Draco frunció el ceño.
─ ¿Pasa algo malo? ─cuestionó Draco tratando de mirar el contenido del pergamino.
─ Esto parece ser un error ─susurró manteniendo la mirada en el pergamino.
─ ¿Por qué un error? ¿Qué pasa, Harry?
El moreno lo observó atentamente por un momento, manteniéndose en silencio. Cuando Draco estaba a punto de exigirle a gritos que le dijera lo estaba pasando habló nuevamente.
─ El aroma a limón es una fragancia poco común en los alfas…
─ Pero bastante común en los omegas ─completó el rubio comprendiendo al fin a que se refería Harry.
