Tal como lo prometió, esa tarde llegó con un trozo de pergamino el cual entregó al moreno mientras este hacía su tarea en la sala común.

─ ¿Ahora haces solo las tareas?

Harry se encogió de hombros.

─ Draco no está para ayudarme.

─ Por su puesto, el Hufflepuff ─respondió ella.

─ ¿Trajiste lo que te pedí? ─apartó la mirada de su pergamino y la funcion fijamente, ella estaba asintiendo.

─ Si, no fue difícil conseguirlo, solo hablas y hablas con un par de personas al azar y de pronto ya tienes todo lo que buscas ─mientras hablaba le ofreció el papelito.

Harry lo tomó y guardó en su bolsillo.

─ Has un buen uso de eso ─canturreó Pansy antes de retirarse a los dormitorios.

Harry, por su parte, recogió sus cosas y fue corriendo a su habitación. Al entrar, vio a Nott y Zabini realizando sus propias tareas. Cerró las cortinas y se sentó en la cama, sacó el papelito del bolsillo y lo desdobló.

Permaneció quieto por largos segundos, luego se puso de pie abruptamente y volvió a recorrer las cortinas. Caminó a paso lento hasta que se instaló junto a Nott.

─ Quiero hablar contigo ─Nott apartó la vista de su libro, frunció el ceño, pero no respondió nada, así que Harry asumió que no se reusaba. Salió de nuevo de la habitación y se dirigió a la sala común, cuando llegó allí lanzó un muffliato y esperó a que Nott se uniera a él.

─ Hace unos días elaboraste una poción especial para inducir al celo.

No necesitar preguntar, sabía que Pansy le estaba diciendo la verdad.

Al principio, Theodore pareció sorprendido, pero después se recompuso, dejando su rostro impasible.

Asintió entonces.

─ Esa poción fue consumida por alguien, lo sabes ¿Verdad?

─ Draco Malfoy, tu amigo, ya lo sé.

Harry se lanzó sobre él y lo sostuvo del cuello de su camisa.

─ Hablas tan tranquilo cuando…

─ Espera, espera… ─pidió─, yo preparé esa poción sí, pero no sabía que la tomaría Malfoy.

Harry no lo soltó.

─ Dime todo lo que sabes si no quieres que le diga al profesor Snape que robaste los ingredientes de su estante.

─ Yo no robé sus ingredientes ─dijo frunciendo el ceño─. Soy lo bastante rico para hacerme de mis propios ingredientes, jamás me rebajaría a robarle al profesor Snape.

Harry lo soltó, pues estaba bastante desconcertado, tenía sentido que Nott no robara ingredientes, pero no concordaba con las pistas que había reunido.

Theo se acomodó la ropa antes de continuar hablando.

─ Siento lo que le pasó a tu amigo, pero no me disculparé por algo que no hice.

─ ¿Entonces quién lo hizo? No has robado los ingredientes, pero ciertamente has participado, Snape es el padrino de Draco y lo quiere mucho, ¿Sabes lo que hará cuando sepa la identidad del responsable?

Theo se remojó los labios antes de hablar.

─ Está bien, te diré lo que sé, pero tú debes asegurarme que no le dirás nada sobre mi participación en Snape.

─ Hecho ─no dudó.

─ Tenemos un acuerdo. Verás, hace tres semanas…


Siempre es más fácil pensar las cosas que hacerlas. Draco se dio cuenta de eso cuando volvió a ver a Harry, previamente estaba decidido a confesarle sus sentimientos, pasara lo que pasara, pero al ver su sonrisa tranquila y sus brillantes ojos verdes posicionados en él y solo en él la poca valentía que había reunido se esfumó de inmediato.

Todo lo que había planeado decirle, las millas de escenarios que se formaron en su cabeza, las palabras que pensaron y practicó… todo se fue al carajo en un segundo.

Y de nada servía haber convencido a su tía para que intercediera por él con sus padres, si no podía decirle a Harry lo que sentía nunca podrían estar juntos, seguramente el moreno jamás lo vería como algo más que un amigo y terminaría casándose con cualquier prospecto de su padre.

Estaba pensando en el rubio cuando entró a la biblioteca y vio que su amigo se encontró sentado al fondo, en su lugar de siempre, habría sonreído sin poder evitarlo de no ser porque había un alumno de sexto año conversando animosamente con él. ¿Quién rayos era ese y qué quería con Harry? Frunció el ceño y se acercó para escuchar de qué hablaban.

─ Entonces… te veo después, Potter ─el mayor le guiñó un ojo y caminó en dirección a Draco, el rubio se detuvo hasta que pasó de largo sin dirigirle siquiera una mirada.

─ Esa era…

─ Graham Montage ─completó Harry asintiendo.

─ ¿Y qué quería? ─preguntó tratando de no parecer molesto.

─ Los de séptimo y sexto año están organizando una fiesta de fin de curso y me estaba invitando.

Draco asintió y tomó asiento frente a su amigo.

─ Bien… ¿Trajiste tu libro de pociones?

Harry de inmediato buscó en su mochila, buscó y buscó y luego puso rostro compungido.

─ Lo he olvidado ─dijo pareciendo apenado.

Draco resopló negando con la cabeza y se puso de pie, pasó al otro lado de la mesa y se sentó junto a Harry lo más cerca posible para que puedan compartir el libro.

─ ¿Cómo pretendes aprobar pociones con una buena nota si olvidas las cosas importantes? ─reprendió mientras abría el libro y buscaba la página del tema que iban a repasar.

Harry se inclinó hacia el rubio, pretendiendo que iba a leer, pero en realidad solo inhaló en suave aroma a cítricos del rubio. Amaba su aroma y le gustaba inventar pretextos como "olvidar su libro" para estar cerca de su amado rubio.

─ Lo siento ─susurró provocando que su aliento golpeara la oreja de Draco y notó que esta comenzaba a tornarse sonrosada, cuando desvió la mirada para tratar de ver el rostro, vislumbró claramente el perfil rosado. Draco parecía sonrojado.

─ Va-vamos a repasar esta poción ─dijo Draco nerviosamente y se removió en su asiento alejándose un poco de Harry.

El moreno quiso sonreír, esa actitud era tan linda que casi no podía resistirse para continuar molestándolo, pero aguantó, no quería incomodarlo más; primero deseaba que se acostumbrara a su cercanía y no de la manera fraternal que se mantuvo hasta ahora.


Draco y Harry estaban conversando mientras desayunaban cuando uno de sus compañeros de Ravenclaw se puso de pie, tenía la intención de correr en dirección a la salida, pero no dio ni tres pasos cuando se dobló sosteniendo su abdomen y regurgitó provocando que todos los presentes pusieran cara de asco.

Permanecieron observando por unos segundos más antes de que Aaron Bradley, el alumno de Ravenclaw, vomitara todo lo que había desayunado haciendo un desastre en el gran salón.

─ Asco ─gimió Draco haciendo una mueca y se giró rápidamente en dirección a Harry para ocultar su rostro en el cuello del moreno.

Harry lo abrazó instintivamente, y no dejó de mirar al chico de Ravenclaw hasta que cayó de rodillas jadeante.

Una ligera sonrisa se formó en la comisura de sus labios antes de que se diera cuenta de que el profesor Snape lo estaba observando con los ojos entrecerrados. Entonces desvió la mirada y se centró en acariciar la espalda del rubio para reconfortarlo.

─ Vamos, Draco, hay que ir a clase ─dijo después de ver como se llevaban a Bradley a la enfermería.


─ Señor Potter ─Harry cerró los ojos con frustración─, quédese. Señor Malfoy, usted ya puede retirarse.

Draco le lanzó una mirada a Harry preguntando "¿En qué te metiste ahora?", Harry solo se encogió de hombros, sospechaba de qué quería hablar Snape, pero todavía no estaba cien por ciento seguro, además no iba a contarle nada a Draco.

─ Muy bien señor Potter quiero que me de una buena excusa para que no lo castigue por hechizar a Aaron Bradley.

Harry iba a negar haberle hecho algo parecido, pero Snape levantó la mano indicando que ni siquiera lo intentara.

─ Explique ─ordenó.

Harry suspiró profundamente antes de comenzar.

─ Bradley fue quien vertió la poción para provocar el celo de Draco, parece que el rechazo no le agrada ─dijoiéndose enojado.

─ Por supuesto y en el lugar de venir a mí decidió que sería mejor verter otra pócima en la bebida de su compañero para provocarle vómitos por el resto de la semana.

¿Resto de la semana? ¿Qué no bastaba con una simple poción para revertir el efecto ?, Harry quiso preguntar, pero decidió dejarlo de lado y centrarse en el asunto que se estaba discutiendo en ese momento.

─ Eso no es nada comparado con lo que sufrió Draco.

─ Usted hará que enloquezca ─resopló el profesor─. Y aún no ha dado una razón para evitar el castigo.

─ No me importa ser castigado, ese tipo no volverá a meterse con Draco.

─ ¿Y cómo supo que fue él?

─ Tengo mis contactos ─dijo como si nada.

─ ¿Por qué no dejó que yo me encargara?

─ ¿Acaso usted lo sabía? ─refutó.

Snape asintió.

─ Por supuesto, y también sé que el señor Nott y la señorita Weasley están involucrados.

─ Pero ellos no tenían mala intención, de hecho, me ayudaron porque estaban muy preocupados y apenados por lo que ocurrió con Draco ─exclamó Harry sorprendido.

─ Lo sé, pero el ayudarlo no les resta culpabilidad en lo que respeta a Bradley.

Harry negó con la cabeza y se apresuró a explicar.

─ Theo solo se encargó de elaborar la poción porque Ginevra Weasley se lo pidió, no tiene la culpa de estar enamorado de ella. Y ella, ella le vendió la poción a Bradley porque necesitaba el dinero para comprar sus supresores. Ambos solo son víctimas de Bradley quien les engañó diciéndoles que la poción era para su novia, la cual no existe.

Snape entrecerró los ojos y lo miró fijamente.

─ Aun así, robaron los ingredientes de mis estantes y deben ser reprendidos. Al igual que usted.

─ ¿Y si le pago los ingredientes?

─ No se trata de eso, Señor Potter ─estuvo mal lo que hicieron, los tres cometieron una falta.

Harry hizo una mueca y bajó la mirada. Al ver lo acongojado que parecía, Snape decidió dejarlo pasar por el momento.

─ Los dejaré sin castigo solo por esta ocasión ─dijo Snape, Harry no pudo evitar sonreír de inmediato─ y solo tendré esta consideración porque tanto el Señor Nott como la señorita Weasley le ayudaron con Bradley, pero no quiero que algo así se vuelva a repetir.

Harry asintió.

─ En cuanto a Bradley… Nadie se mete con mi ahijado sin recibir un castigo apropiado.

Harry no dijo nada, pero recordó lo que el profesor había dicho un momento antes. Tal como todo un Slytherin dejaría que Bradley pasara vomitando en la enfermería por el resto de la semana. Se imaginó a Snape mintiendo y diciéndole a Madame Pomfrey que no tenía la poción curativa que el idiota de Bradley Necesita.

Comenzó a reír sin poder evitarlo.

Snape negó con la cabeza.

─ Ya, salga de aquí.

Harry se apresuró a obedecer.

─ ¿Qué te dijo Snape? ─cuestionó Draco quien esperaba a la salida del aula de pociones.

─ Nada ─respondió Harry encogiéndose de hombros.

El rubio se plantó frente a él y lo miró con severidad.

─ ¿Cómo que nada? ─preguntó arqueando una ceja.

─ Aaahhh… bueno, en realidad me reprendió y dijo que debo ponerme a estudiar para los TIMOs

«Eso fue todo ─casi suspiró cuando Draco pareció convencido.

─ Muy bien, entonces tendré que darte clases todas las tardes desde hoy hasta que el periodo de examinación.

Harry tragó en seco.

─ ¿Qué?

─ Lo que has oído, ahora vamos al árbol, comenzaremos con historia de la magia.


─ ¿En qué estás pensando? ─preguntó Harry, ambos se encontraban bajo su árbol disfrutando del fresco de la tarde mientras comían golosinas. Habían pasado un buen rato repasando los temas de historia de la magia así que Harry le había pedido a Draco unos minutos de descanso, por supuesto se había negado, pero después de mucha insistencia el rubio terminó por decir que sí.

─ Pensaba en Bradley ─Harry arqueó una ceja─. El alumno que vomitó en el comedor ─explicó.

El moreno asintió fingiendo que hasta el momento no había tenido idea de quién se trataba.

─ ¿Qué hay con él? ─cuestionó pareciendo indiferente.

─ Hace un par de semanas me pidió que fuera su novio ─Harry fingió estar sorprendido─. Obviamente le dije que no y me gritó que era un presuntuoso, que solo por ser un Malfoy me sentí con el derecho de rechazarlo ─de pronto pareció acongojado.

─ Sabes que no es así, eres el mago más gentil y amable que conozco ─Draco sonrió. Quería decir "te amo, Harry", pero decidió solo decirlo mentalmente. Y eso le recordó que debería comenzar con su plan de conquista, pero lo dejaría para después.

─ En fin, el karma siempre llega y ahora pasó la mayor vergüenza de su vida al vomitar enfrente de todos los compañeros y profesores.

Harry y Draco comenzaron a reír a carcajadas.

─ Si, el karma ─dijo Harry con una gran sonrisa.