Graham Montague era un sujeto extraño, Draco lo confirmó el día de la celebración de fin de curso que en realidad organizaron los alumnos de séptimo grado como una manera de despedida. Claro, los de sexto y quinto grado se colaron y entre ellos también Draco, solo por petición de Harry.

Draco y Harry llegaron un poco tarde a la reunión, ya que se la pasaron conversando debajo de su árbol por largo rato hasta que comenzaron a sentir frio, ninguno de los dos había querido irse admitiendo únicamente en sus mentes que se gustaban y querían formar un vínculo diferente, algo más allá de una amistad.

Pero ahora estaban en la sala común de Slytherin, sentados uno junto a otro bebiendo cervezas de mantequilla cuando Montague se aproximó.

─ ¡Hola, Harry! Pensé que ya no vendrías ─saludó amablemente, Draco estaba preparado para el saludo dirigido a él, pero este no llegó.

─ Hola ─saludó Harry con simpleza antes de regresar su atención al rubio. Sin embargo, Montague se sentó a su lado y preguntó a Harry si le estaba agradando la fiesta.

El menor pareció confundido en un inicio, pero unos segundos después sonrió y asintió fervientemente.

─ ¿Quieres que te traiga otra cerveza? ─cuestionó el mayor. ¿O prefieres un bocadillo?

Harry negó.

─ Vamos, te traeré lo que quieras ─dijo sonriendo.

─ En serio, no me apetece nada, ¿Y a ti? ─cuestionó esta vez dirigiéndose a Draco, quien también negó. Harry frunció el ceño al ver lo serio que parecía el rubio─ ¿Pasa algo? ─cuestionó.

─ Nada ─respondió negando con la cabeza─. Solo estoy un poco cansado ─agregó.

De inmediato Harry se puso de pie, seguido de Montague.

─ Vamos, te acompañaré ─dijo ofreciéndole la mano.

Draco echó un vistazo rápido hacia Montague que de pronto no parecía tan sonriente y luego tomó la mano de Harry. Se puso de pie y caminaron en dirección a la salida, Montague caminó detrás de ellos.

─ ¿A dónde van? ─preguntó mientras caminaba detrás de ellos, Harry giró a verlo brevemente antes de contestar.

─ Acompañaré a Draco a los dormitorios de Hufflepuff.

─ Iré con ustedes ─ante expresión confundida de ambos omegas agregó─: Ya es tarde, si los ven merodeando por los pasillos serán castigados.

─ ¿Y tú qué tienes que ver con eso? ─esa fue la primera vez que Draco le dirigió la palabra al mayor, Harry lo miró extrañado al escuchar un tono de hostilidad en aquel que le parecía el ser más amable y considerado del universo.

─ Soy prefecto ─dijo con seguridad─. Si los ven conmigo nadie cuestionará el que anden afuera.

Eso pareció convencer a Harry, Draco quería decir que no los acompañara, ellos contaban con la capa de invisibilidad de Harry, pero al ver la convicción del alfa y la aceptación de Harry tuvo que tragarse su inconformismo.

Caminaron por los pasillos escuchando la voz de Montague todo el tiempo, a veces Harry volteaba a verlo y le sonreía, el devolvía la sonrisa a pesar de no estar feliz con la presencia del mayor.

─ Gracias por traerme ─dijo sonriendo a su amigo.

Harry le restó importancia y luego lo abrazó brevemente.

─ Mañana vendré por ti para que vayamos juntos al expreso ─escuchó el susurro y asintió de acuerdo.

─ Descansa.

─ Tú también ─dijo Harry con una sonrisa.

─ Vamos, Harry. Deja a tu amigo descansar ─dijo Montague mientras rodeaba al moreno por los hombros y lo encaminaba de regreso a la sala común de Slytherin.

Draco sintió un fuerte ardor instalarse en su pecho. Sabía que esa sensación era lo que famosamente se le denominaban "celos". Pero cómo evitar sentirlos, no había manera; al despedirse y ver como Montague rodeaba a Harry por los hombros se prometió que se encargaría de averiguar qué estaba tramando Montague, aunque en el fondo sabía que el alfa lo único que quería era conquistar a su amigo, su Harry.


Fue toda una sorpresa. Ningún miembro de la familia, incluso ningún miembro de la comunidad mágica lo esperaba, excepto claro, los dos involucrados.

Se preguntarán ahora en qué problema se habían metido Harry y Draco, pero deben tranquilizarse, pues en realidad no fueron ellos quienes se metieron en problemas, de hecho, no existía ningún problema.


Draco se sorprendió mucho cuando volvió a la mansión y se enteró que su tía se había fugado.

Claro, no se trataba de cualquier tipo de fuga.

Ella había escapado con su ex profesor de DCAO, dejando a su esposo solo una carta donde le exigía el divorcio.

─ ¡El profesor Riddle! ─exclamó Harry sorprendido.

Draco asintió.

─ Increíble, imposible imaginar algo así ─meditó el moreno. Draco asintió de acuerdo.

─ ¿Cómo no lo vi venir? ─ahora entiendo, pensó recordando aquellas palabras que su tía le había susurrado la última vez que la vio.

─ ¿Y qué dicen tus padres al respecto? ─Harry caminó hacia la cama con dosel y se tiró sobre ella.

Draco se encogió de hombros.

─ Madre parece un poco alarmada, pero dice que está feliz por ella. Padre dice que tía Bella no debió cometer tal arrebato; ahora la reputación de la familia Malfoy, al igual que la Black será puesta en duda y eso significa que nadie me considerará como prospecto para futuro prometido.

Harry bufó.

─ Mejor ─respondió.

Draco arqueó una ceja.

─ ¿Qué? ─cuestionó intrigado.

Harry de pronto pareció asustado y balbuceó torpemente:

─ Es decir, tú me dijiste que no quieres comprometerte todavía, entonces pensé…

Draco suspiró un poco decepcionado, por un momento su imaginación le hizo una mala jugada y le hizo creer que tal vez, solo tal vez Harry no deseaba que se comprometiera.

─ Si, es cierto ─confirmó solo para no sentirse tan patético.

─ ¿Acaso has cambiado de opinión? ─Harry de pronto sintió que su corazón se estrujaba.

─ No, por supuesto que no ─respondió mientras se sentaba al lado de Harry─. Tía Bella también me ha dejado una carta.

Y sacó el sobre para mostrárselo a Harry.

─ ¿Por qué no la has leído? ─cuestionó al ver que el sello seguía intacto.

Se encogió de hombros.

─ Quiero leerla por la noche.


Después de la cena y de que Harry se había retirado al Valle de Godric, Draco se dispuso a leer la carta de su tía.

Al abrir el sobre y leer el contenido, resopló confundido. Sinceramente esperaba una carta larga, donde su tía le explicara todos los motivos que la llevaron a tomar tal decisión, en lugar de eso en la carta solo figuraba lo siguiente:

Querido Draco:

Lamento no despedirme de ti de modo apropiado. Juro que quería decírtelo aquel día en la enfermería del colegio, pero me fue bastante difícil sincerarme contigo, sentía vergüenza por lo que pensarías de mí y honestamente no quería decepcionarte.

Por otro lado, lo que dije aquel día fue cierto, hablé con tus padres al respecto y Narcissa me prometió que me ayudaría a persuadir a tu padre de comprometerte tan pronto, sin embargo, lo del niño Potter tendrás que decirlo tú mismo. Lo que me recuerda que antes de hablar con tus padres debes hacerle saber a ese niño lo que sientes; me hiciste una promesa y espero que la cumplas. No será fácil, pero me he dado cuenta que no imposible.

Hace años cometí el error de someterme a los deseos de mis padres por creer que las tradiciones familiares eran más importantes que cualquier otra cosa, pero años después he comprendido que solo se vive una vez y por tanto solo una vez se puede experimentar la felicidad, la alegría, el amor y muchas más emociones hermosas.

Por favor, no te rindas. La próxima vez que sepa de ti quiero saber que te has casado con el niño Potter o al menos que han huido a alguna parte del mundo.

Te quiero, mi príncipe.

Con amor, Bellatrix Black.

Draco exhaló, unas cuantas lagrimas escaparon de sus parpados. Apretó la carta contra su pecho y cerró los ojos.

─ Lo haré tía, no te decepcionaré ─pronunció con convicción.


Parecía que después del tercer grado jamás iban a tener un curso tranquilo. Ya no se trataba de Cedric merodeando alrededor de Harry todo el tiempo o él mismo cometiendo errores por sus celos sin sentido. Tampoco se trataba de Viktor Krum rondándolo a tiempo completo y provocando indirectamente su alejamiento con Harry. No, no se trataba de ninguna de esas situaciones, mucho menos se trataba de una profesora tirana aterrorizándolos a tiempo completo, no. Solo se trataba de Graham Montague. Alumno de séptimo año, alfa carismático, sangre pura, adinerado y alumno favorito de la generación. Desde que habían vuelto al colegio el alfa parecía empeñado en pasar todo el tiempo del mundo con Harry; siempre que Draco iba a buscar a Harry siempre lo encontraba con Montague, siempre que iban a la biblioteca para estudiar allí estaba Montague. En las salidas a Hogsmeade, también estaba presente Montague, pero lo que le colmó la paciencia fue el día en que llegó hasta su árbol, el árbol de él y de Harry, pero no estaba solo Harry esperando, también estaba Montague quien por cierto sonreía hacia Harry mientras colocaba un mechón de su cabello rebelde tras de su oreja. Lo peor fue eso, pero no lo único. Cuando el despreciable sujeto se dio cuenta de que Draco los estaba mirando incluso se atrevió a inventar que Harry tenía una hoja seca en el cabello y aprovechó para continuar tocando las hebras negras.

Con que esto es un reto, pensó Draco enfurecido. Graham Montague lo estaba desafiando, pero no iba a caer en su juego, se iba a controlar por su bien y el de Harry y ese idiota definitivamente no se iba a salir con la suya.

Caminó a paso seguro, levantando el mentón y poniendo una expresión imperturbable.

─ Draco ─de pronto Harry estaba sonriendo tan abiertamente y sus ojos verdes destellaron de alegría, el rubio no pudo evitar corresponder también sonriendo─, ¿Habrá problema si Graham se queda a estudiar con nosotros?

Por supuesto que la hay, quiso responder, pero en lugar de eso sonrió y negó con la cabeza.

─ Ningún problema, a pesar de que los temas de séptimo ya los he estudiado bastante.

Harry arrugó el entrecejo al escuchar la manera tan hostil en la que su amigo se había expresado, pero decidió no decir nada al respecto.

─ Primero estudiaremos runas antiguas ─comenzó sacando su libro de texto─. Ya que mi padrino ha sido transferido para dar clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, pociones ya no te será un problema ─continuó hablando.

─ Ya que Harry no está tan adelantado como tú, sugiero que comencemos a repasar lo básico ─intervino Montague.

─ Harry puede no tener conocimientos tan avanzados, pero no es un idiota, fácilmente puede seguir el ritmo ─respondió Draco entrecerrando los ojos.

─ Pero tú no puedes estar decidiendo lo que hay que estudiar o no…

─ ¡Ya, cállense ambos! ─intervino Harry antes de que continuaran─. Ven Draco ─guardó sus cosas y se puso de pie, Draco se apresuró a hacer lo mismo. Después solo se dejó llevar por Harry sin cuestionar hacia donde se dirigían.

«¿Qué es lo que ocurre contigo? ─dijo una vez llegaron a un aula en desuso.

─ ¿Sobre qué? ─cuestionó con sincera confusión.

─ Desde que conociste a Graham te has comportado bastante grosero con él.

Así que se trataba de eso.

─ Él también ha sido grosero conmigo, de hecho, él fue quien comenzó, yo solo me he defendido.

─ No Draco, así no eres tú ─de pronto Harry parecía afligido y Draco temió haberlo decepcionado.

─ Lo siento ─resopló─, es solo que antes, a pesar de que cada quien tiene a sus amigos en sus respectivas casas, siempre habíamos sido solo tú y yo para lo más importante y que ahora se encuentre Montague todo el tiempo a tu alrededor como si se tratara de un tumor me pone un poco nervioso.

En lugar de nervioso era celoso, pero no ese no era el momento apropiado para confesarse.

Harry asintió comprendiendo.

─ Lo entiendo, no te preocupes, la próxima vez le diré que solo estudiaremos tú y yo, lo prometo.

Draco no pudo evitar sonreír y tan feliz estaba que se acercó al moreno y lo abrazó con fuerza, Harry correspondió también envolviéndolo con sus brazos y frotó su espalda en círculos.


La vida pudo ir mejor después de eso. Montague ya no estaba todo el tiempo junto a Harry, pero sí solía parecerse de vez en cuando y arruinar el ambiente. Draco podía vivir con eso, si que podía, o al menos así fue hasta que casualmente escuchó una reveladora conversación entre el susodicho y otros alumnos de séptimo.

Draco había olvidado su libro de pociones en los invernaderos, así que tuvo que volver por él y cuando iba saliendo ya no se encontraba ninguno de sus compañeros de curso, pero si los Slytherin de séptimo año que comenzaban a reunirse cerca de la entrada del invernadero siete en espera del inicio de su clase.

El rubio solo pretendía pasar desapercibido junto a ellos de no haber escuchado en nombre de Harry en la conversación. Rápidamente retrocedió y se ocultó tras un pilar. Tenía clase con el profesor Slughorn, pero bien podía usar como pretexto lo de su libro para que le permitiera el acceso a destiempo.

─ Harry no es un problema, pero su estúpido amiguito de Hufflepuff nunca se separa de él, es como un tumor del que no se puede deshacer.

Qué irónico, yo pensé lo mismo de ti, dijo Draco es su mente.

─ ¿Eso es un si o un no? ─escuchó que otro de los estudiantes preguntaba.

─ Si, es un sí, esto no se ha acabado, solo debo lograr que se aleje del Hufflepuff y todo lo demás ocurrirá por sí solo.

¿Deshacerse de mí? ¿Por qué Montague no me quiere en su camino? ¿Qué quiere hacerle a Harry?

─ Estás loco ─mencionó otro compañero─, solo a ti se te ocurre querer follarte a un omega dañado ─y arrugó la nariz, como si la sola mención le fuera desagradable.

─ Disculpa, pero debes aceptar que omegas como Harry son los más fáciles. Saben que nadie los quiere por enfermos, cualquiera con suficiente inteligencia los rechazará, ese es el momento en que alfas como yo, magos más listos que el promedio ─Draco bufó─, entramos en acción, llegamos a brindarles la atención que tanto ansían y les hacemos creer que pueden tener todo lo que desean.

Inteligente mis pelotas, pensó Draco apretando los puños con fuerza, enterrando las uñas en las palamas de sus manos, pero eso no le interesaba, ese imbécil quería aprovecharse Harry y él, por supuesto, no lo iba a permitir.

─ Les prometo que antes de que inicien las vacaciones estaré follando a Harry Potter.