Se dice que cada persona en el mundo construye su destino, pero hay ocasiones en que el destino hace de las suyas y manipula el camino de la vida de los humanos únicamente por mera diversión… Y en esta ocasión decidió jugar un poco con Harry, quien casi a mitad de curso tuvo la osadía de perder su libro de pociones. Si, su día comenzó así de mal.
No quería informar a sus padres, era un hecho que lo reprenderían por irresponsables, así que acudió a su padrino, el único que lo ayudaría y por supuesto, ocultaría su torpeza a sus padres.
─ No te preocupes Cachorro, te enviaré uno ─aseguró el mago, y en unas cuantas horas una lechuza le entregó un paquete.
El moreno estaba feliz, su padrino nunca le fallaba, pero cuando abrió el paquete y vio el libro viejo y gastado que le había enviado surgieron algunas dudas. El paquete venía con una nota, así que el menor comenzó a leerla:
Harry,
Antes de explicaciones extensas sobre la calidad del libro debo informarte que estoy saliendo con alguien, aclarado eso, ahora te informo que el libro lo encontré en la bodega de su casa. Es exactamente igual que el que compraron tus padres, pero en versión usada, sé que te servirá (lo notarás en cuanto lo hojees un poco), cuídalo mucho, no lo vuelvas a perder.
Tu amado padrino, Sirius.
Desconcertante, realmente desconcertante; Harry se preguntó quién sería la actual pareja de su padrino, tal vez no lo conocía y por eso ni siquiera había mencionado el nombre. En fin, se encogió de hombros y metió el libro a su mochila, luego se puso de pie y fue en busca de Draco para que fueran juntos a la clase de pociones.
Felix Felicis, también llamada Suerte líquida, es una poción capaz de lograr que el bebedor se convierta en un ser afortunado durante un cierto periodo de tiempo ─condicionado a la cantidad tomada─ durante el cual todo aquello que intente o emprenda tendrá un resultado exitoso.
Harry observó con los ojos desorbitados el vial que el profesor Slughorn estaba mostrando a todos los alumnos de sexto año.
─ Solo uno de ustedes tendrá la fortuna de recibir este vial ─agregó el profesor después de la extensa explicación de Hermione Granger.
Inmediatamente volteó a ver a su amigo, pero su sonrisa se borró al ver que Draco parecía no estar prestando atención, se preguntó si algo malo le estaría ocurriendo, después de todo era un mago amante de las pociones, desde niño su sueño había sido convertirse en una eminencia como lo era su padrino, el profesor Snape. Iba a preguntarle si se sentía bien cuando escuchó de nuevo la voz de su compañera.
─ ¿Y qué tenemos que hacer para obtenerlo? ─cuestionó Granger, evidentemente interesada, a pesar de que trataba de ocultarlo.
─ No mucho, solo lograr cumplir con un reto, la simple preparación de una poción.
Excelente, debo ganar ese vial, aunque todavía no sé en qué lo utilizaré, pensaba Harry sonriendo feliz. Sin duda podría ganar la competencia, contaba con un poderoso aliado, pensó al recordar el libro que su padrino le había enviado y en el cual había una gran cantidad de explicaciones donde se explicaba a conciencia la forma correcta de preparar muchas de las pociones presentadas.
─ ¿Qué tipo de poción? ─esta vez fue Pansy la que preguntó.
─ Ya verán… ya verán ─comenzó a murmurar el profesor.
─ ¿Escuchaste eso, Draco? ─cuestionó volviendo a mirar a su amigo quien permanecía distante.
Al escuchar la voz de Harry, Draco por fin centró su mirada en él.
─ Ah, sí, sí, hay que preparar una poción.
─ Pero lo importante es el premio ─al no ver reacción en el rubio agregó─: ¿te ocurre algo malo?
─ ¡Oh, no! Es solo que…estaba concentrado en otra cosa. Vamos a trabajar ─respondió sonriendo ligeramente. Y rápidamente corrió a su mesa de trabajo para evitar que Harry lo continuara cuestionando.
Harry lo observó por unos segundos con el ceño fruncido y cuestionándose si era verdad que no pasaba nada, después de todo, cuando quiso ir a los invernaderos para esperarlo se encontraron en el camino y Draco había chocado con él al no visualizarlo, actitud bastante inusual en él.
De pronto comenzó a negar con la cabeza, era mejor esperar a que el mismo Draco le explicara qué era lo que le estaba ocurriendo. Por ahora se ocuparía en la preparación de la poción que el profesor Slughorn había designado.
Se puso muy contento al ver que en el libro que le había enviado su padrino había una gran cantidad de indicaciones, paso a paso, además de correcciones; siguiéndolas al pie de la letra logró una poción perfecta, incluso puso superar a Hermione Granger y a… Draco. Draco parecía distante e incluso que le importaba poco el hecho de que obtendrían un premio si lograban cumplir con el reto.
─ ¡Muy bien, jóvenes! Todos hicieron un excelente trabajo, como siempre, pero es esta ocasión Harry ha sido el ganador del felix felicis ─los compañeros comenzaron aplaudir mientras Harry sonreía feliz─, ve a mi oficina cuando las clases hayan terminado para que reclames tu premio ─Harry asintió─; ahora limpien sus mesas de trabajo y pueden retirarse ─informó el profesor Slughorn con una sonrisa.
Draco comenzó a limpiar la mesa, brevemente dirigió una mirada a Harry quien sonreía feliz mientras recogía los utensilios e ingrediente sobrantes.
Suspiró profundamente, había llegado el momento, debía decirle sobre Montague y esa conversación que escuchó horas antes en los invernaderos, sin embargo, no sabía cómo abordarlo, sin duda la revelación le haría sentir mal y no deseaba eso, además, Harry le tenía tanta consideración al imbécil ese… ¡No, no, no! Draco tenía que pensar seriamente como decirle a Harry.
─ ¿Todo bien? ─no se dio cuenta en qué momento el moreno llegó a su lado.
─ Si, todo está bien ─respondió forzando una sonrisa.
─ De acuerdo, iré a la clase de encantamientos, quieres…
─ Sí, te veré en la biblioteca, quiero estudiar un poco antes de la cena.
Harry asintió de acuerdo.
─ Entonces terminando la clase iré buscarte.
Dicho eso, el moreno salió del aula de pociones, Draco corrió tras de él.
─ ¡Harry! ─el moreno se detuvo y volteó a verlo─, yo…
Harry caminó en su dirección, su expresión calmada se transformó a una de preocupación.
─ No, no ─el rubio lo detuvo de inmediato─. Ve a tu clase, no es nada.
─ ¿Seguro?
─ Sí, sí, lo juro.
Por fin el moreno volvió a sonreír.
─ De acuerdo, entonces te veré más tarde ─dio la vuelta y salió corriendo rumbo al aula de encantamientos.
─ ¿Qué ocurre, pequeño Harry? ─cuestionó Pansy observándolo fijamente.
Harry salió de su ensimismamiento.
─ Nada ─se apresuró a responder.
─ A mí no me engañas ─contradijo la pelinegra.
─ En serio, no me pasa nada.
─ ¡Oh, oh! ¿Acaso tu Hufflepuff al fin se dio cuenta de tus sentimientos? ─exclamó sonriendo con malicia.
El moreno se sonrojó furiosamente y desvió la mirada.
─ No sé de qué hablas ─intentó parecer indiferente. ¿Cómo lo supo? ¿Acaso era tan evidente?
Ella soltó una risita.
─ Por supuesto que lo sabes, pero dime una cosa ¿acaso no piensas confesarte algún día?
─ Ya te dije que no sé de qué me hablas.
─ Si, por supuesto, sigue diciendo eso ─de pronto se puso seria─. Es tan obvio, la manera en que lo miras lo dice todo.
Y por un momento, Harry pareció ver en los ojos de la bruja un atisbo de dolor. Claro, él sabía que ella tenía una especie de enamoramiento por él desde que cursaban el tercer grado, pero a estas alturas pensó que posiblemente ya se había olvidado de él.
─ Yo… lo siento ─tenía que disculparse, a pesar de que ninguno de los dos tuviera culpa alguna. Nadie puede definir de quien se enamora.
De pronto, ella volvió a sonreír.
─ Debes confesarte antes de que otro se fije en él y lo conquiste.
─ Pero ambos somos omegas, ¿no crees que eso sería un problema?
Pansy se encogió de hombros para quitarle importancia a tal afirmación.
─ Mientras que estés con la persona amada, ¿qué importan la incompatibilidad de subgéneros? ─y después tuvo que callarse porque el profesor Flitwick la reprendió. Pero Harry permaneció pensando en lo que ella había dicho, dándole vueltas una y otra vez hasta que una idea surgió.
Al finalizar la clase corrió directamente a la oficina de Slughorn para reclamar su premio. El profesor se la entregó haciendo algunas advertencias que la verdad ignoró y después, con convicción se dirigió a la biblioteca.
Al fin reuniré el valor para confesarle a Draco lo que siento y ya que habré bebido felix felicis sin duda él me aceptará o al menos no dejaremos de ser amigos, pensaba mientras corría por los pasillos del colegio. Se detuvo al llegar al cuarto piso y destapó el vial, bebió el contenido en unos cuantos segundos y reanudó la marcha.
Se encontraba eufórico, el felix felicis que acababa de beber le otorgaría la suerte que necesitaba para declararse a Draco. ¡Al fin!
─ ¡Oh! Seguro que buscar a Draco, ¿no es así? ─cuestionó Luna Lovegood cuando se encontraron de frente en el pasillo, Harry asintió, su rostro figuraba una enorme sonrisa─. Acabo de verlo en la biblioteca.
Ya lo sabía, pero la confirmación por parte de la rubia solo hizo que sus expectativas crecieran, ¡Draco lo estaba esperando! A él y solamente a él. Harry agradeció a Luna y después prácticamente corrió a su destino.
Entró hecho una ráfaga ignorando la llamada de atención de Madame Pince.
Dónde, dónde… pensaba mientras miraba en todas direcciones. Sus ojos verdes brillaron alegres en cuanto lo localizó, a pesar de que le pareció extraño que se encontrara con Graham, ya que había manifestado en varias ocasiones que no le agradaba su compañero de casa, ignoró eso por el momento. El rubio no podía verlo debido a que le estaba dando la espalda, así que dio unos pasos en su dirección e iba a llamarlo cuando vio que Graham se abalanzó sobre Draco y le plantó un apasionado beso. Las manos de su amigo se aferraron a la túnica del mayor apretando con fuerza, Graham afianzó el agarre sobre la cintura del rubio; mientras tanto, todos los alumnos presentes observaron la escena prácticamente con la boca abierta.
¡NO!, pensó Harry, ¡no puede ser posible!
