Todo empezó durante el curso pasado, cuando Montague se acercó a Harry ─quien permanecía entretenido con la última edición de El mundo de la Escoba─ con una sonrisa radiante y le preguntó si podía sentarse a su lado. Harry continuó mirando las nuevas escobas del mercado mientras asentía lentamente.

─ ¿Qué tipo de escobas han salido recientemente? ─cuestionó mirando sobre el hombro de Harry, quien al sentir la invasión a su espacio personal desvió la mirada de la revista y se removió incómodo.

Graham era el capitán del equipo de Slytherin y anterior a eso era cazador del equipo, obviamente Harry lo conoció desde que ingresó como buscador del equipo y se llevaban bien, existía entre ellos un compañerismo tácito, pero el mayor jamás había mostrado interés en entablar una relación más estrecha, aun así, Harry le mostró las fotos que estaba observando, solo por ser gentil con su capitán.

Pensó que la interacción llegaría hasta allí, sin embargo, se sorprendió mucho cuando el otro comenzó a mostrar interés en todo lo que Harry hacía, una y otra vez aparecía a su alrededor. Era amable y atento por lo que Harry creyó que solo le agradaba a su compañero y ya que no tenía muchos amigos de casa decidió darle una oportunidad. Pero cuando Draco y Graham se conocieron, las cosas no resultaron tan bien como esperaba. Draco parecía molesto frente a la presencia del hombre. Graham ignoraba a Draco descaradamente.

Si tenía que elegir, por supuesto que elegiría a Draco, pero, aun así, creía que esa enemistad se debía solamente a que ambos se sentían celosos de que les fuera robada su amistad ─algo parecido a lo que ocurrió con Cedric─. No obstante, para Harry, Draco siempre sería su mejor amigo, por otro lado, Graham siempre sería su compañero de casa y el capitán de su equipo. Así que comenzó a reunirlos múltiples ocasiones con el fin de que comenzaran a llevarse bien, pero no sucedió y Draco terminó por expresarle que no se sentía a gusto con la presencia de Montague, así, Harry cedió y alejó a Graham, ahora solo hablaba con él cuando se encontraban en la sala común o durante los entrenamientos; parecía que el Graham había comprendido la razón de su alejamiento, pero no fue así y Harry lo constató el día de que el muy cretino decidió poner sus sucias manos sobre su querido Draco.


Draco se encontraba estudiando en la biblioteca mientras esperaba a que Harry saliera de sus clases, al fin lo había decidido, la mejor manera de informarle sobre las intenciones de Montague era hablando sin rodeos. Solo iba a decírselo, sabía que Harry le creería porque confiaba en él y aunque lo lastimara, ya vería la manera de animarlo.

Estaba escribiendo en un pergamino cuando sintió la presencia de alguien que se sentaba frente a él. De inmediato levantó la mirada y frunció el ceño al ver que se trataba de Montague.

─ ¿Qué es lo que quieres? ─cuestionó de mala gana.

Montague sonrió.

─ Sé que no te agrado…

─ Es difícil no notarlo cuando he pretendido mostrar mis sentimientos desde el inicio ─esperaba que el tono acido y la expresión seria ahuyentara al mayor, sin embargo, eso no sucedió.

─ En verdad no me interesan tus sentimientos, lo único que quiero es que te alejes de Harry. Estorbas en su vida, ¿has comprendido?

─ El único que estorba, no solo a Harry, sino al mundo entero eres tú ─respondió tratando de no transmitir la fuerte ira que sentía.

Montague chasqueó la lengua y negó con la cabeza.

─ Si que eres un niño malcriado, alguien debería darte una lección ─respondió sonriendo.

Draco también negó con la cabeza mientras mostraba una sonrisa de labios apretados.

─ ¿Y quién me dará esa lección? ¿Tú? ─comenzó a guardar sus cosas con la idea de que sería mejor esperar a Harry afuera del aula.

─ No, definitivamente no seré yo quien lo haga ─Draco sabía que era mentira, después de lo que había escuchado en los invernaderos era obvio que planeaba hacerle algo, pero él no iba a permitir que eso pasara. Debía aprovechar su ventaja.

─ ¿Y entonces quién? ─cuestionó rodeando el escritorio, permaneció de pie junto a Montague, esperando por la respuesta.

─ Alguien a quien también le exaspere tu presencia ─respondió con una sonrisa maliciosa.

Draco entrecerró los ojos y cerró los puños con fuerza. Ese tipo era un maldito y no podía controlarse al ver su sonrisa descarada, y el solo recordar cómo se había expresado de Harry provocaba que su sangre hirviera de rabia.

─ ¿Por qué no solo admites que enviarás a tus tontos amigos a darme una "lección" y dejamos de fingir que eres un buen mago?

Montague entrecerró los ojos, se puso de pie, de pronto parecía más serio y perturbado.

─ Será mejor que hables claro o de lo contrario vas a saber de qué soy capaz.

─ No es necesario, con lo que sé me basta para entender que eres una escoria de mago.

─ ¿Qué sabes? ─cuestionó elevándose sobre Draco, al ser un alfa era ligeramente más alto, sin embargo, eso no amedrentó a Draco, ni siquiera la liberación de sus feromonas. Permaneció inmutable en su lugar y levantó el mentón para demostrarle que no tenía miedo.

─ Lo suficiente como para hacer que te expulsen si me sucede algo ─respondió sonriendo.

─ No sabes nada, solo fanfarroneas.

─ ¿Quieres probarme? ─exclamó, dentro de sí estaba haciendo un gran esfuerzo para no desbordarse.

─ Dime una cosa, niño rico, ¿qué pensaría Harry de ti si viera que te besuqueas con sus compañeros de casa?

─ ¿Qu…? ─no tuvo tiempo para preguntar, Montague se abalanzó sobre él y lo comenzó a besar. De inmediato llevó sus manos a los hombros del otro para empujarlo, pero era más fuerte, así que no pudo hacer nada para alejarlo. Entonces comenzó a sentir como lágrimas de impotencia se acumulaban en la comisura de sus ojos.

No, no quiero esto, comenzó a pesar, Harry… Harry ayúdame, pidió en su mente. Las lágrimas comenzaron a desbordarse y mojaron sus mejillas, él continuaba luchando por liberarse. Y cuando pensó que no podría soportarlo más, una ola de poderosa magia rodeó su cuerpo, de pronto Montague estaba lejos de él y Harry, su amado Harry, lo estaba abrazando.


¡No! ¡No puede ser posible!, eso gritó la mente del pelinegro, sintió que toda su magia se acumulaba en su pecho y sus instintos le indicaron que alejara a Graham de su amigo. En un par de zancadas llegó hasta los dos y de un golpe echó para atrás a Montague logrando separarlo de Draco.

Graham cayó lejos, todos los alumnos en la biblioteca observaron sorprendidos la escena.

─ ¡Harry! Yo… ─expresó Draco, en apenas un susurro, parecía sorprendido, pero más que eso, se veía asustado. Su rostro estaba bañado en lágrimas, sus bonitos ojos grises ahora estaban enrojecidos. Al ver el rostro compungido de su amigo sintió furia, furia contra el idiota que ahora se estaba poniendo de pie.

─ Tranquilo, ya estoy contigo ─respondió mientras secaba sus rojas mejillas con una mano.

Draco sollozó y sonrió mientras sorbía por la nariz la mucosidad que bajaba por sus fosas nasales.

A Harry le pareció que se veía tan adorable así, tan lindo y hermoso.

─ Eres hermoso… ─susurró.

Y entonces sucedió. No pudo decir más, porque Draco lo envolvió con ambos brazos y lo besó. Tardó un par de segundos en asimilar lo que estaba pasando y otros más en dejarse llevar, sus brazos se escurrieron por debajo de los del rubio llegando a apoyarse sobre las caderas y abrió la boca para permitir que Draco sumergiera su cálida lengua.

Después de lo que pareció una eternidad se separaron para recuperar el aliento. Se miraron fijamente a los ojos. Draco quiso decirle que lo amaba, pero no podía, apenas si podía mantenerse de pie a pesar de que sus rodillas temblaban. Simplemente cerró los ojos. Sintió cuando Harry lo apretó contra su cuerpo y por acto reflejo se aferró al otro ocultando su rostro en la curvatura de su cuello, sus brazos quedaron fuertemente cernidos al torso del menor.

─ Draco es mi amado ─escuchó decir, Harry se estaba dirigiendo a Montague─, quiero que quede claro. No vuelvas a poner tu sucia boca sobre él o te prometo que haré que te salgan relámpagos por el trasero. Y no, no estoy faroleando.


─ Así que Graham dijo eso ─Harry escuchó con atención las palabras de Draco─. Creí que era un mago correcto y gentil, como Cedric, pero ya veo que me he equivocado a lo grande.

─ Ese idiota jamás llegará a la altura de Cedric ─mencionó Draco, su mirada continuaba enfocada en el techo.

Harry quería pedirle que lo mirara, pero después de lo que había ocurrido en la biblioteca no se atrevía a generarle incomodidad. Sin embargo, decidió intentar con otra cosa.

─ Si, me acuerdo cuando estabas celoso de él y tu cara cuando te enteraste que sale con Oliver Wood… ¡Auch! ─gimió al recibir un fuerte golpe en el brazo.

Draco ahora lo estaba mirando y estaba riendo.

─ ¡Muy bien! ¡Así está mejor! ─exclamó también sonriendo.

─ Harry… yo entiendo que tú, bueno, dijiste eso… de que soy tu amado para protegerme de…

Harry negó repetidas veces con la cabeza e interrumpió el hilo de pensamientos del rubio.

─ No lo dije por decir. Draco te he querido desde siempre, pero me has gustado como algo más desde tercer grado.

El rubio gimió impresionado.

─ ¿Tercer grado? ─Harry asintió─, eso… ─se llevó las manos a la cara para cubrirla, intentando evitar que el moreno viera su sonrojo ─yo también ─confesó.

─ ¿Qué? ─dijo Harry sorprendido.

─ Me di cuenta que me gustabas en tercer grado, ¿has escuchado bien? Qué bueno porque no volveré a repetirlo ─agregó después de que el moreno le confirmara que, en efecto, había escuchado claramente lo que dijo.

Por su parte, Harry no podía dejar de sonreír, sentía que estaba flotando entre nubes.

Al final el Felix Felicis si me ayudó, pensó feliz, luego se atrevió a tomar la mano de Draco. Ahora que sabía que sus sentimientos eran correspondidos, era más fácil hacer o decir cosas relacionadas con eso.

─ Draco ─tragó saliva─, ¿quieres ser mi novio?

El rubio lo observó fijamente por lo que parecieron interminables segundos, sus ojos grises destellaron emoción antes de responder.

─ Si, Harry, si quiero ─después de dar su respuesta sonrió y abrazó al moreno quien correspondió de inmediato.

─ Estoy muy feliz ─informó Harry.

─ Yo también ─respondió Draco.

Mientras tanto, a varios kilómetros de allí, en una gran mansión ubicada en el condado de Wiltshire, se encontraba Lucius y Narcissa Malfoy tomando el té de la tarde.

─ ¿Y cuándo se lo informarás? ─cuestionó la rubia antes de levantar su taza para beber un poco de té.

Lucius echó a un lado la carta que acababa de recibir y miró fijamente a su esposa.

─ Durante las vacaciones, será un buen momento, incluso podemos aprovechar para visitar a la familia Parkinson.

Narcissa hizo una pequeña mueca con la boca, muy impropio para una dama como ella, pero no pudo evitarlo al recordar lo que Bella le había dicho la última vez que la vio.

─ ¿Pasa algo? ─cuestionó Lucius en cuanto percibió el gesto.

─ Pensaba en lo que dijo Bella; que permitiéramos que Draco eligiera por sí mismo a su pareja.

Lucius negó con la cabeza.

─ Por mucho que me moleste admitirlo, Draco definitivamente no será bueno para elegirse una pareja. No tiene muchos amigos, solamente Potter y los que vienen con él. Si quiere conseguir una buena pareja, tendrá que confiar en nosotros.

─ ¿Y si se niega? ─preguntó la rubia.

─ No lo hará. Cuando le informé sobre esto no dijo nada al respecto, así que asumo que está de acuerdo, de otro modo ya nos lo habría hecho saber. Por otro lado, es bastante ventajoso que la señorita Parkinson y Draco cursan el mismo grado en el colegio ─mencionó pensando en que Pansy Parkinson era la mejor alfa que pudo elegir para su hijo; ambos tenían la misma edad, convivían de vez en cuando gracias a la intervención de Potter y la bruja parecía inteligente e ingeniosa, aunado a sus otras características de Slytherin, pero eso sería lo de menos.

─ Entonces no hay nada más que decir ─Narcissa cerró el tema y continuó bebiendo su té.

─ Si, estoy seguro de que Draco estará de acuerdo con la decisión tomada. Y la señorita Parkinson, sin duda también lo estará.