─ Señor Malfoy ─anunció la profesora Sprout─, a partir de ahora pasará todas las tardes en los invernaderos y allí ayudarán a Neville Longbottom.
Draco asintió en acuerdo, después de realizar un reojo a su padrino quien verdaderamente se veía molesto.
— ¿Y qué hay de mis padres? —cuestionó temeroso.
─ ¿Qué pasa con sus padres? ─preguntó de vuelta la bruja.
─ ¿Les dirán lo que ha ocurrido? ─ volvió a mirar a su padrino de reojo.
Ambos profesores se miraron:
— No creemos necesario informarles que le hemos impuesto un castigo por romper las reglas del colegio ─respondió el profesor Snape.
─ Pero…
─ ¿Tiene algún problema? ─Draco pudo ver en los oscuros ojos de su padrino que no mencionaría a sus padres sobre los detalles en que él y Harry fueron encontrados. Quiso sonreír, sabía que había hablado con la profesora para que no informaran a sus padres, de otra manera, seguro que ya debería a Lucius sobre él cuestionándole con insistencia para que confesara todo.
─ Muy bien, ahora puede retirarse ─una vez recibió la autorización para esfumarse no dudó en tomarla, definitivamente no deseaba darle apertura a su padrino para que hablara con él.
─ ¿Qué ha ocurrido? ─Draco chocó contra Harry quien estaba esperando afuera de la oficina de la profesora Sprout, dio un respingo mientras intentaba recuperar el equilibrio para no caer, Harry rápidamente lo envolvió entre sus brazos. Tal acción provocó que ambos rostros quedaran muy cerca y al mirar directamente los ojos verdes que parecían expectantes, el rubio se sonrojó─. ¿Y bien? ─volvió a preguntar el moreno.
Draco rápidamente se alejó y se acomodó la túnica tratando de parecer casual.
─ Nada, simplemente me han castigado.
─ ¿Solo eso? ─cuestionó con preocupación y Draco desvió la mirada al sentir los ojos de Harry inspeccionando su rostro; no entendía como Harry podía actuar tan despreocupado después de todo lo que estaba hecho en la habitación de la torre de resguardo.
Por supuesto, no ha llegado hasta el final, pero ha sido besado, acariciado y masturbado mutuamente era lo suficientemente avanzado para una relación que apenas había comenzado. ¡Y no solo eso! También estaba el detalle de su celo adelantado y ese extraño comportamiento sumiso que se apoderó de su cuerpo y su mente convirtiéndole en un ente cuyo único propósito era satisfacer todos los deseos de Harry. Afortunadamente Ernie le había avisado a la profesora Sprout que él había actuado sospechoso y gracias a ello lo había encontrado un tiempo, antes de que ambos fueran más allá.
─ ¿Pasa algo malo? ─se distrajo un momento y ahora el moreno parecía mucho más preocupado que antes.
─ No ─negó con la cabeza─, solo estaba pensando que desde hoy tengo que asistir a los invernaderos y ayudar al chico Longbottom en lo que necesita.
─ ¡Ah, lo conozco! ─exclamó Harry─. Es un mago bastante tímido, pero parece amable.
Draco asintió.
─ Lamento que te hayan castigado por mi culpa.
Observó sorprendido a Harry, no esperaba que se hubiera disculpado por algo así.
─ No, no. Definitivamente no fue tu culpa, yo fui quien quiso ir a buscarte, nadie me obligó ─al ver duda en el rostro de su novio agregó: ─ De verdad, no es tu culpa, me refiero a… todo lo que ocurrió ─su rostro se sonrojó furiosamente.
Harry tomó sus manos suavemente.
─ Aún así… lo más correcto es que me disculpe, debí hacer uso de todo mi autocontrol y, al contrario, me dejé llevar y casi cometí un error irreparable.
Ambos están hablando al respecto desde que inició su relación, no irían más allá de simples besos y abrazos, ya que Draco no se sintió lo suficientemente preparado para algo más. Harry había estado de acuerdo y prometió respetar su decisión, pero aquel día en la torre de resguardo las cosas se han salido de control.
─ De verdad, no estoy molesto contigo, en realidad me da un poco de vergüenza; nunca imaginé que llegaríamos tan lejos en tan poco tiempo ─empezó a reír─. Pero fue lindo, me sentí bien y debo admitir que me gustó ─para ese momento ya estaba rojo hasta el cuello.
A Harry le pareció adorable, se acercó lentamente y le pidió permiso para darle un beso; hasta que Draco asintió rozó sus labios con los del contrario.
Mientras se besaban, ambos con los ojos cerrados, permanecieron varios minutos así hasta que escucharon un carraspeo.
Se separaron inmediatamente notando un momento después de que la profesora Sprout y el profesor Snape estaban frente a ellos.
Draco desvió la mirada y Harry sonrió nerviosamente mientras frotaba la palma de su mano derecha contra la parte trasera del cuello.
─ Será mejor que vayan a sus clases ahora mismo, ya han perdido bastantes, especialmente usted, Potter ─mencionó el profesor Snape con los ojos entrecerrados. Ambos omegas asintieron y prácticamente corrieron desapareciendo por el pasillo.
─ Eres bueno con las plantas ─dijo Neville Longbottom con una sonrisa, Draco detuvo su tarea para mirarlo y devolverle la sonrisa.
─ ¿Tú crees?
Neville asintió.
─ Por supuesto, usualmente nadie trata con tanta delicadeza a las plantas ─luego, como una ocurrencia tardía dijo─: sinceramente tenía dudas respecto a que me ayudaras a trasplantar el asfódelo, pero lo estás haciendo bastante bien.
Draco sonrió con orgullo.
─ Gracias ─dijo simplemente, después, ambos volvieron a sus tareas hasta que la hora de volver al castillo llegó.
Se dirigieron justos hacia el gran comedor, conversando de temas triviales hasta que Neville hizo una pregunta que llamó la atención de Draco.
─ Harry Potter, tu amigo de Slytherin… ─sus mejillas se colorearon furiosamente─. ¿Podrías presentármelo?
Draco se detuvo abruptamente.
─ ¿Para qué quieres que te lo presente? ─cuestionó con recelo.
Neville se dio cuenta de la desconfianza del rubio, tal vez imaginando que Draco temía que le quitara su amistad, por lo que se apresuró a aclarar.
─ Yo, este… lo que ocurre es que Harry tiene un compañero, bueno, un amigo.
─ Tranquilo ─pidió Draco tomándolo por los hombros─. ¿Cuál amigo? ─al no recibir una respuesta agregó─: Yo podría presentarte directamente con ese amigo, no necesitar hacerte amigo de Harry.
Neville comenzó a negar con la cabeza.
─ No, no puedo hablarle así, se daría cuenta enseguida de que… ─y se tapó la boca con ambas manos.
Draco comenzó a reír.
─ Así que te gusta uno de los amigos de Harry ─Neville lo miró sorprendido.
─ ¡No es verdad! ─exclamó.
Draco comenzó a reír.
─ No puedes engañarme, pero no importa, aunque no me lo digas adivinaré de quién se trata, a veces puede ser una gran ventaja que Harry no tenga tantos amigos.
─ Está bien, te lo diré, pero prométeme que no dirás nada.
─ ¡Lo prometo! ─respondió de inmediato.
─ Es Th-The…
─ ¡Theodore Nott! ─exclamó emocionado.
Las mejillas del otro rubio se pusieron carmesí.
─ No diré nada, no diré nada ─comenzó a repetir ansioso─, pero sí le preguntaré a Harry sobre él. Así, podré ayudarte.
De pronto Neville sonrió.
─ Gracias, Draco ─respondió de manera tímida.
─ Agradéceme cuando logremos que Nott sea tu novio ─sentenció haciendo un guiño.
─ ¿Mi novio? ─cuestionó sorprendido.
─ Por supuesto, tener un novio es una bella experiencia.
─ ¿Tú-tú tienes novio? ─la curiosidad se reflejaba en sus ojos.
─ Eh… ─se reprendió internamente por hablar de más, aunque… Neville no parecía del tipo de persona que se pondría a hablar por hablar, así que decidió que se merecía saber parcialmente la verdad─. Si, tengo novio.
─ ¡Vaya! ─gimió Neville emocionado─. ¿Y cómo es tener novio?
─ Ya te lo dije, una bella experiencia. Siempre que tu novio sea la persona a la que amas serás muy feliz, además mi novio es especial porque me quiere mucho, me respeta y también me cuida ─los ojos de Draco brillaban de felicidad y su boca reflejaba una gran sonrisa boba.
─ Suena a que es un gran alfa ─expresó Neville emocionado. Pero esas palabras trajeron a Draco a la realidad.
Harry no era un alfa, pero para Draco eso no importaba, aunque no se lo iba a decir a Neville, la reacción que podría tener le causaba temor.
─ Él es genial ─respondió simplemente─. Apresurémonos o no llegaremos a la cena ─dijo para cambiar de tema y corrió rumbo a la entrada del castillo.
Neville corrió tras él pidiéndole que lo esperara.
Las vacaciones llegaron más rápido de lo esperado. La pareja de omegas tuvo que separarse debido a que Draco se iría de vacaciones con sus padres por dos semanas y Harry debería que someterse nuevamente a pruebas en San Mungo. Contemplando eso, decidieron que una vez estuvieran libres pedirían permiso a sus padres para irse de paseo juntos y divertirse fuera del colegio, al fin como una pareja.
Mientras tanto, Lily Potter sometió nuevamente a Harry a algunas pruebas encontradas en lo que el profesor Dumbledore le había explicado en la carta. Midió sus niveles de magia e hizo un análisis de su núcleo mágico.
─ No hemos encontrado algo fuera de lo común con tu magia, tal vez… deba repetir los análisis ─mencionó la pelirroja.
Harry se mordió el labio inferior, no quería hablar con su madre al respecto, pero de todos modos algún día tendría que confesarse, así que aprovecharía el momento para hacerlo.
─ Hay algo de lo que no te he hablado ─Lily lo que ponen con atención.
─ ¿Qué es? Lo que sea que debas decirme no importa, sabes que te apoyaré.
Harry asintió sonriendo, de pronto se sintió más relajado.
─ Yo… ─y le habló de su celo, desde el momento en que comenzó, prácticamente mientras dormía, especificándole las reacciones poco comunes que había experimentado y, por supuesto, también le habló sobre su encuentro con Draco ─a grandes rasgos─, pero sin ocultar lo que podría resultar importante para una sanadora.
Su madre escuchó con suma atención, analizando uno a uno los detalles. Y cuando Harry terminó su narración, ella permaneció unos minutos más en silencio.
─ Tengo una teoría, pero tendré que hacer un par de análisis más para asegurarme.
Y después se puso a trabajar.
Harry se paseó por el hospital por los siguientes tres días hasta que su madre le dio una respuesta.
─ Según las pruebas, tengo razón en mi teoría inicial ─Harry asintió para indicarle que estaba preparado para lo que sea que iba a decir, su padre también se encontró allí; James tomó su mano y le obsequió una sonrisa tranquila, Harry correspondió ─. Existen alteraciones genéticas entre los magos, alteraciones relacionadas con sus subgéneros. La manifestación tan fuerte de tu magia, aquella vez que te molestaste y sentiste que empujaste a uno de tus compañeros con tus manos, pero en realidad fue con tu magia… ¿Lo recuerdas? ─Harry asintió─. ¿Recuerdas por qué te molestaste con él? ─volvió a asentir─. ¿Podrías contarnos un poco sobre eso?
Dudó por un momento, pero al final terminó por ceder y narró el momento en que vio a Graham besando a Draco y la rabia que sintió contra el alfa, más la necesidad de alejarlo del rubio.
─ ¿Por qué querías alejarlo de Draco?
─ Percibí sus feromonas, Draco estaba luchando y yo quería protegerlo de ese… ─no completó el "idiota".
Lily asintió.
─ Eso se debe a que Draco despertó en ti un instinto de protección. Querías ayudarlo porque deseabas protegerlo, un instinto que solo tienes los alfas.
Harry y James se miraron desconcertados.
─ Lo sé, es sorprendente ─agregó la bruja─, ya que las pruebas comunes de subgénero indican que eres un omega, por tanto, llevas un gen recesivo, sin embargo, de acuerdo a los análisis que he realizado el gen que presenta tu sangre no es recesivo, es dominante.
─ ¿Y eso qué significa?
─ Que pertenece a un subgénero poco común conocido como sigma.
Harry quedó desconcertado. Había escuchado hablar de otros tipos de subgéneros existentes en el mundo de los magos, pero las probabilidades de que existiera un mago o una bruja con tal subgénero era la de una en diez millones, así que ser esa diez millonésima persona era algo muy difícil de procesar.
Al no conocer exactamente en qué consistía ser un sigma, ya que en el colegio solo estudiaban sobre ellos a grandes rasgos, decidió preguntar a su madre:
─ ¿Qué es exactamente un sigma?
─ Los sigmas son básicamente omegas socialmente dominantes. Poseen muchas de las características alfas, son agresivos y sobreprotectores con sus parejas, además, suelen buscar pelea con alfas que consideran una competencia. Debido a que los sigmas son omegas biológicamente, son más débiles que los alfas.
«A diferencia de los omegas comunes, los sigmas no anidan ni sufren calores tan agresivos. Además, no solo pueden emparejarse con alfas y betas; su gen dominante les permite también hacerlo con un omega común, incluso pueden llegar a impregnarlos, aunque la probabilidad es muy baja, tan baja que algunos sanadores aseguran que es imposible.
─ ¿Por qué la primera vez que me hiciste análisis no descubriste esto? ─cuestionó recordando la primera vez que estuvo también en San Mungo y su madre le informó que simplemente era un omega infértil, la razón de su aroma fuera de lo común.
─ Como hace un rato mencioné, los análisis comunes, los que utilizamos los sanadores o medimagos, solo arrojan resultados superficiales; tuve que recurrir a métodos muggles para determinar lo que estaba ocurriendo realmente. Además. Mientras no se presentara tu celo, no había manera de que se me ocurriera que tu comportamiento salía de lo normal.
─ ¿Y qué sucederá ahora? ─preguntó inseguro.
La pelirroja sonrió, se acercó a él y le tomó una de las manos.
─ No te preocupes, los sigmas no son comunes dentro de nuestra sociedad, pero pueden llevar una vida común, como la de cualquier otra persona.
Harry creyó en aquellas palabras, porque, analizándolo mejor eso significaba que después de todo su relación con Draco no era un imposible.
Pansy se sorprendió al ver a Draco.
Sus padres le dijeron que durante las primeras dos semanas de vacaciones tendrían invitados, pero jamás mencionaron que trataba de los Malfoy, lo cual era bastante sospechoso.
─ ¿Sabes por qué nos han invitado tus padres? ─cuestionó el rubio menor mientras caminaba a su lado.
Pansy negó.
─ Pensé que tú lo sabías, niño Hufflepuff.
─ No, no lo sé. ¿Y por qué esa manía de llamarme niño Hufflepuff?
─ Eso eres… ¿O no?
Draco rodó los ojos.
─ Los elfos domésticos les indicarán sus habitaciones, donde podrán descansar un poco antes del almuerzo, ¿están de acuerdo? ─informó el señor Parkinson, Lucius respondió que sí, por lo que dieron por hecho que el resto de la familia estaba de acuerdo.
Draco no tardó nada en irse a la habitación que le designado. Tal como Pansy, él también estaba preocupado, no sabía que estaban planeando sus padres, ya que ni siquiera se había dignado a informarle que irían a la finca de los Parkinson.
Al llegar la hora del almuerzo, fue llamado al exterior de la casa.
Pansy y los adultos ya se encontraban allí cuando se presentó. Tomó asiento en el lugar que le asignaron y después de que los elfos sirvieron empezar a comer.
Al terminar, los adultos se pusieron serios e informaron algo que sorprendió de igual manera a los dos jóvenes.
─ ¿Cómo que comprometidos? ─Pansy fue la primera en cuestionar.
Su padre habló con tranquilidad, pero aun así ella permaneció alterada.
─ No, no estoy de acuerdo con eso. ¡Yo elegiré a mi pareja y definitivamente no será el Niño Hufflepuff! ─gritó antes de ponerse de pie abruptamente y salir corriendo.
─ Lamentamos el comportamiento de nuestra hija, hablaremos con ella y le prometemos que pronto estará de acuerdo ─se disculpó la señora Parkinson sonriendo de manera condescendiente.
─ No ─Draco interrumpió─. No será necesario, ya que tampoco estoy de acuerdo con este compromiso y no importa cuánto traten de convencerme, no me haré cambiar de opinión.
