No había una ley que impidiera la relación entre los omegas. Simplemente era una cuestión biológica la que se interponía, pero dejando eso de lado y centrándose únicamente en los sentimientos, sin duda el futuro de Draco y Harry se vislumbraba perfecto.
— ¿Qué significa esto, Draco? —cuestionó Lucius desconcertado.
Narcissa solo resopló, por eso le había advertido a su esposo que hablaran con Draco antes de ir a la finca de los Parkinson, pero el hombre tan testarudo cómo era se había negado y ahora ahí estaban los resultados.
— Madre, padre —comenzó el menor—, supongo que este no es el momento apropiado, pero no me queda otra opción —tomó una gran bocanada de aire antes de continuar—: Estoy saliendo con alguien.
Los señores Parkinson y Lucius dejaron escapar un escandaloso jadeo.
Narcissa, por su parte, solo se limitó a tomar de su taza de té.
— Será mejor que vayamos a buscar a Pansy —anunció el señor Parkinson, su esposa asintió. Ambos se disculparon y huyeron al interior de la casa.
─ ¿Quién es esa persona con la que mantienes una relación? ─cuestionó su padre una vez estuvieron solos─. No me digas que se trata del hijo de los Potter.
El menor no respondió, conformando con su silencio que así era.
— Draco, sé que quieres al niño Potter, pero ambos son omegas.
─ ¿Y qué tiene eso de malo? ─exclamó comenzando a sentirse enfadado.
─ Preguntas eso, cuando tú mismo sabes la respuesta. En la historia jamás se ha visto el emparejamiento de dos omegas.
─ Bueno, ya es hora de que el mundo mágico vea algo diferente.
Lucius frunció el ceño.
─ ¿Te escuchas a ti mismo? Lo que dices carece de sentido. Sabes que dos omegas no pueden emparejarse porque prácticamente es imposible. No pueden unirse y tampoco pueden procrear descendencia. ¿Permitirás que el legado Malfoy se extinga? ─dijo con reproche.
Sin embargo, Draco no se amedrentó.
─ De todos modos, aunque aceptara el compromiso con Pansy Parkinson no podría llevarse a cabo.
─ ¿Por qué no? ─cuestionó Narcissa interesada.
El rubio menor se sonrojó y desvió la mirada.
─ Habla, Draco ─exigió Lucius.
─ Yo… yo y Harry pasamos un celo juntos.
El rubio mayor se puso de pie abruptamente, de pronto se veía seriamente enfadado y Draco temió que se atreviera a agredirlo. Pero no fue así, en lugar de eso, el mago se alejó y dio vueltas por la zona mientras pensaba en lo que su hijo acababa de confesarle.
─ ¿Es cierto eso, hijo? ─cuestionó la rubia sorprendida.
No era exactamente cierto, pero si eso le ayudaba a que su padre aceptara su relación se aferraría a ello.
Asintió suavemente.
─ Eso cambia drásticamente las expectativas sobre tu futuro.
De pronto, Lucius volvió y se posicionó con firmeza frente a Draco.
─ Eso no puede ser verdad. No tiene sentido ─comenzó a argumentar─. Un omega no puede pasar su celo con otro omega, en un caso así ambos terminarían por matarse.
Era cierto, no tenía sentido, pero por alguna razón Harry y Draco no se veían como competidores.
─ Es verdad, no estoy mintiendo ─dijo con firmeza.
─ ¿Entonces por qué no fuimos informados?
Draco se sintió culpable.
─ Yo le pedí a mi padrino que no dijera nada.
Lucius comenzó a negar repetidas veces.
─ No tiene sentido ─susurró.
─ Tendremos que hablar con Severus ─dijo la rubia.
─ Así lo haremos ─concordó Lucius asintiendo─. Y en tu caso…
─ No cambiaré de opinión. Con el único que me uniré será con Harry.
Su padre meditó varios minutos más antes de decir algo.
─ De acuerdo, será como tú quieras ─Draco iba a comenzar a festejar, pero su padre continuó hablando─. Solo no vengas a mí cuando te hayas arrepentido de tu absurda decisión.
─ Estoy seguro de que no me arrepentiré ─respondió con convicción.
─ Bien, si estás tan seguro.
─ Hay que hablar con los Parkinson ─agregó Narcissa.
Al final, pasaron el resto de la semana con los Parkinson solo porque insistieron en que no se fueran. Pansy descubrió que Draco no era el tipo de chico, consentido y mimado, que creía, así que se hicieron amigos.
Cuando Draco y Harry volvieron a verse, ambos estaban demasiado ansiosos por tomas esas vacaciones que había planeado desde antes de que finalizara el curso. Pero desafortunadamente no pudieron hacerlo porque Lucius anunció que deseaba hablar con los padres de Harry.
─ ¿Qué ha pasado? ─preguntó el moreno preocupado.
Draco negó con los ojos cerrados.
─ No es nada ─comenzó a explicar─. Padre quiere hablar sobre nuestro compromiso.
─ ¿Compromiso? ─frunció el ceño.
Draco asintió con una gran sonrisa y comenzó a narrarle los acontecimientos de los últimos días. Cuando finalizó, Harry también estaba sonriendo.
El moreno estaba tan feliz que lo abrazó con fuerza y luego lo besó. Se separaron al escuchar un carraspeo. Ambos se sonrojaron al ver al padre de Draco frente a ellos.
─ Ya he llamado a tus padres, en cualquier momento estarán aquí ─informó Lucius.
Harry asintió repetidas veces.
No esperaron mucho antes de que llegaran los Potter. Y de inmediato pasaron al salón principal donde un servicio de té ya los estaba esperando.
─ ¿Qué era lo que ibas a decirme cuando llegaste? ─susurró Draco hacia Harry, pero este ya no le pudo responder debido a que los adultos ya estaban posicionados en sus lugares.
Rápidamente tomaron asiento junto a sus respectivas familias.
─ Los hemos llamado porque mi hijo nos ha informado que mantiene una relación con su hijo ─fue directo al grano.
─ Harry también nos lo ha informado ─respondió James.
─ ¿Y están de acuerdo con eso? ─preguntó Narcissa.
─ Lo estamos ─respondieron los dos padres de Harry al mismo tiempo.
─ Me parece un absurdo, ya que ambos son omegas…
─ ¡Oh, respecto a eso…! ─interrumpió Lily─. Durante los días pasados hemos descubierto algo sobre la condición de Harry.
Draco miró a su novio preguntándole con la mirada de qué se trataba. Harry articuló un "espera un poco", así que el rubio decidió esperar a que la señora Potter revelara lo que había descubierto sobre Harry.
─ Después de hacerle una serie de análisis descubrí que Harry es un omega dominante,
─ También conocido como sigma ─agregó Narcissa pensativa.
Lily asintió.
─ Eso significa que hay una posibilidad, aunque sea mínima, de que el nombre de los Malfoy no se extinga ─anunció Lucius.
─ Y el de los Potter ─agregó James.
Mientras sus padres hablaban, Draco se concentró en lo que la señora Potter acababa de informar. Ahora todo tenía mayor sentido. Harry lo había considerado su pareja durante el celo porque su naturaleza así se lo dictó.
─ ¿Y qué hay de la infertilidad? ─cuestionó de pronto─. ¿No se supone que Harry es infértil?
─ Harry es infértil como omega receptivo, es decir, no puede quedar embarazado, pero es bastante fértil como dominante.
Al escuchar la explicación de Lily tanto Harry como Draco se sonrojaron al pensar en las implicaciones que tenían esas palabras.
─ ¿Entonces están de acuerdo en que su hijo forme un compromiso con Draco? ─cuestionó Lucius.
Los padres de Harry respondieron que sí.
Cuando volvieron a su último año de colegio lo hicieron como una pareja comprometida. Todos los alumnos se mostraron sorprendidos y contrariados, pues en su vida habían visto una pareja de omegas, pero poco a poco se fueron acostumbrando. Además, al saber que Harry era un omega dominante, comprendieron que era más razonable el emparejamiento.
De todos modos, también los periódicos y revistas del mundo mágico hicieron su parte publicando el escándalo del siglo. Dos omegas emparejándose por primera vez, como siempre, hubo reacciones negativas al respecto, pero también muchísimas reacciones positivas, muchas brujas y muchos magos mostraron su apoyo.
Por otro lado, Neville, ahora gran amigo de Draco, al fin pudo confesarse a Theodore Nott, quien aceptó salir con él. Pansy al fin superó el enamoramiento que tenía por Harry y poco a poco comenzó a centrar su atención en Luna Lovegood.
Sirius reveló que estaba saliendo con Severus Snape. Harry sintió que se iba a desmayar cuando recibió la noticia, pero afortunadamente Draco estaba allí para echarle aire y evitar que sucediera.
Por su parte, la tía Bella envió una carta al rubio donde le felicitaba por su compromiso y de paso le informó que estaba esperando un bebé. Draco se alegró mucho con la noticia, al fin su tía mostraba indicios de ser feliz y eso era lo único que él deseaba para ella.
Así el año escolar avanzó rápidamente y cuando menos se dieron cuenta su graduación había llegado. No convivirían más en la escuela, ya que Draco estudiaría para sanador y Harry para ser auror, igual que su padre, pero eso no importaba ya que ahora eran una pareja.
─ Felicidades a los dos ─Sirius se acercó y los abrazó con fuerza.
─ Gracias ─respondió Draco mientras intentaba recuperar el aire.
Harry solo comenzó a reír.
─ Draco, Potter ─Snape solo se limitó a ofrecerles un asentimiento con la cabeza, Draco lo abrazó brevemente.
─ Gracias Padrino, esta mañana recibí tu obsequio ─Snape carraspeó y comenzó una conversación con Sirius sobre las nuevas políticas que quería instaurar el ministerio.
─ ¿Qué te ha regalado? ─cuestionó Harry curioso.
Draco sonrió.
─ Su diario de pociones, es una reliquia.
─ Sin duda tú lo mereces.
─ ¡Draco, Harry! ─llamó la señora Potter─ ¡Es hora de tomar las fotos!
Todos se reunieron alrededor de la bruja.
Tomaron varias fotos, algunas donde solo salían Harry y Draco, otras con sus respectivos padres y otras con sus padres y sus padrinos. Al final tomaron una foto donde salían todos.
Después, Harry y Draco se disculparon, desde hace varios días habían planeado que el día de su graduación irían a dar un paseo por el mundo muggle. El cual Draco solo conocía mínimamente y gracias a Harry.
Visitaron un par de museos y después fueron a comer a un local de comida rápida. A Draco le encantaban las hamburguesas, pero solo había tenido la oportunidad de probarlas un par de veces, por lo que en su salida Harry decidió llevarlo a un lugar donde preparaban las más deliciosas hamburguesas que había probado en toda su vida.
─ Es deliciosa ─murmuró Draco cuando terminó de tragar una buena parte de la hamburguesa.
─ Sabía que te gustaría ─dijo el moreno con una sonrisa.
Draco no dijo nada, continuó comiendo, degustando la deliciosa comida. Al terminar, Harry pidió la cuenta y mientras esperaban Draco dijo algo que llamó su atención.
─ Estoy preparado ─dijo con firmeza.
─ ¿Qué? ─cuestionó confundido.
De pronto, el rubio se sonrojó furiosamente.
─ Estoy preparado para… ─tomó una gran bocanada de aire.
─ ¿Para qué?
─ Para que tengamos relaciones ─completó con rapidez.
Harry se quedó con la boca abierta.
─ ¿No vas a decir nada? ─cuestionó desviando la mirada.
Harry negó y asintió repetidas veces.
─ Lo siento, lo siento. Me has tomado por sorpresa.
─ ¿Y eso es malo?
Harry tragó saliva antes de responder.
─ No, no es malo. Estoy emocionado. He pensado en hacerlo desde hace mucho, después de todo soy un mago hormonal y sano.
Draco se echó a reír.
En ese momento, vino el camarero con la cuenta. Harry le entregó un par de billetes muggles y le dijo que se quedara con el cambio.
Salieron del local y caminaron sin rumbo alguno, ninguno de los dos hablaba. Draco comenzaba a sentirse nervioso cuando Harry preguntó:
─ ¿Quieres ir a vivir conmigo?
Draco lo miró sorprendido por un momento, luego se relajó.
─ ¿En serio? ─dijo sintiendo que sus mejillas se calentaban.
Harry asintió.
─ Lo he estado pensando desde hace unos días. Ya que estaré rentando un departamento en Londres ─y se encogió de hombros.
De pronto, Draco se abalanzó sobre él y envolvió sus delgados brazos alrededor del cuello del moreno.
─ Si, si quiero ir a vivir contigo.
Harry sonrió.
─ Genial y ahora que comenzaremos con nuestra vida sexual podremos hacerlo todos los días a todas horas.
Draco soltó una sonora carcajada antes de acercarse y besar a su novio.
