Draco respiró profundamente antes de darse la vuelta y mirar su aspecto a través del espejo. El traje blanco estilo medieval que había elegido de la tienda muggle se amoldaba perfectamente a su cuerpo, resaltando su estrecha cintura y su abdomen plano. Giró levemente la parte inferior de su cuerpo para mirarse el trasero, el cual se marcaba firmemente sobre la tela de los pantalones. Satisfecho con su aspecto asintió hacia su reflejo. Oficialmente estaba preparado, aunque por dentro era un manojo de nervios.
Escuchó el llamado de su padre, quién golpeó ligeramente la puerta con su bastón y anunció que el momento había llegado.
Draco sintió que su corazón palpitaba desaforado y en su estómago la sensación de millones de hadas revoloteando se instaló.
─ Vamos, Draco, ya es hora ─anunció su madre con una sonrisa reconfortante. El rubio asintió, pero en lugar de dirigirse a la salida se acercó a Narcissa y la abrazó con fuerza─. Relájate, respira profundamente ─aconsejó la bruja mientras frotaba círculos en la espalda de su hijo, quien a su vez inhaló profundamente el aroma a lirios que desprendía su madre. Eso le ayudó muy bien pues en un par de minutos se alejó de ella mostrando que su aspecto era más relajado.
Salieron de la habitación y se dirigieron rápidamente al jardín donde ya esperaba el gran número de invitados.
Draco observó hacia el otro lado de un arco de flores de cerezo traídas desde Japón exclusivamente para su boda. Sonrió al ver que Harry ya estaba allí, luciendo un elegante traje color verde oscuro del mismo estilo que el suyo.
Al ser percibida su presencia, Harry giró al instante y sonrió ampliamente, sus ojos verdes brillaron de felicidad y Draco al fin se sintió totalmente tranquilo.
Si bien, llevaban casi diez años viviendo juntos, aún estaba nervioso al pensar en una boda. Más que nada por la asistencia de mucha gente importante, ya que no quería dar de qué hablar ─ya hablaban demasiado en cuanto a lo inusual que era el hecho de que dos omegas se unieran, muy independientemente de que uno de ellos fuera un omega dominante─, al menos quería que cuando se hablara de su boda en los periódicos y revistas lo hicieran desde una perspectiva positiva. Afortunadamente pudo dejar esas preocupaciones de lado y centrarse en Harry, el mago por el que estaba allí, la persona a quien amaba.
Se reunieron justo debajo del arco de flores de cerezo. No podían apartar la mirada el uno del otro y sus grandes sonrisas tampoco podían ser borradas.
El representante del ministerio comenzó de inmediato a recitar su discurso. Mientras tanto, Narcissa se unió a Lucius tomando asiento a su lado.
─ Hasta que te saliste con la tuya ─susurró antes de prestar atención a la ceremonia. Lucius resopló, pero no respondió nada.
Cuando Draco había anunciado que se iba a ir a vivir con Harry sintió que sus entrañas explotarían. Estuvo en desacuerdo, pero aun así su hijo se mudó. Y durante los anteriores nueve años estuvo insistiendo en que se unieran formalmente, fue apenas hace seis meses que al fin anunciaron que harían formal el compromiso cuando Lucius logró respirar tranquilo.
Por su parte, los Potter siempre se habían mostrado más abiertos respecto a romper tradiciones sociales, por eso se sorprendieron bastante cuando les fue anunciada la futura boda, realmente ellos no creían que un día se casarían y estaban conformes con eso. Aun así, mientras permanecían atentos a la ceremonia, en sus rostros se reflejaba la felicidad que sentían por su hijo.
Cuando la ceremonia al fin terminó y Harry y Draco se besaron frente a todos los invitados la celebración dio comienzo.
La pareja saludó de mesa en mesa a sus invitados, entre los que estaban, por supuesto, sus padrinos, las tías de Draco y una gran gama de Malfoys que no conocían. También se encontraban sus amigos de la infancia y otros que fueron adquiriendo con el paso del tiempo.
─ Que ustedes no se casaran era mi amortiguador para que mis padres no me presionaran ─expresó Pansy una vez llegaron a la mesa de los ex compañeros de Hogwarts.
─ Sentimos ya no poder ayudarte con eso ─expresó Draco son sinceridad.
Ella resopló.
─ No importa, ya veré como me las arreglo.
─ ¿Por qué no simplemente le pides a Luna que se case contigo? ─cuestionó Harry.
─ Ella ha dejado claro que no cree en el matrimonio y yo tampoco, así que no lo haremos simplemente para darle gusto a mis padres.
─ El fundamento es válido ─convino Theo.
─ Sería más fácil si la sociedad mágica comenzara a respetar nuestras decisiones ─agregó Neville con una sonrisa.
─ Lo sería, pero eso no sucederá ─mencionó Pansy con molestia─, les gusta meterse en nuestras vidas, es entretenido.
Conversaron un poco más al respecto antes de que la pareja estelar tuviera que despedirse para pasar a hacer el brindis y posteriormente su primer baile como esposos.
En general, la noche fue perfecta.
La fiesta había sido todo un éxito, pero ahora había llegado el momento de comenzar con su luna de miel y por supuesto, su vida en matrimonio.
Realmente no se diferenciaba en nada a la vida que habían llevado los últimos nueve años y medio; ya vivían juntos, sus rutinas de vida no cambiarían en nada y por supuesto, su vida sexual había estado muy activa desde el inicio, sin embargo, eso no evitaba que ambos se sintieran nerviosos.
¡Era su noche de bodas! Por supuesto que tenían derecho a sentirse nerviosos.
Durante la celebración habían olvidado por completo el asunto, pero una vez se despidieron y llegaron al hotel donde se hospedarían únicamente por esa noche, el nerviosismo que sintieron al inicio del día regresó y con mayor intensidad.
─ ¿Estás nervioso? ─cuestionó Harry tratando de ocultar sus propias emociones.
─ No más que tú ─la respuesta tomó por sorpresa al moreno, quien después de un rato comenzó a reír al saberse descubierto; era obvio, después de todo Draco podía oler su estado de ánimo, de pronto, Draco también comenzó a reír.
─ Ya no me siento nervioso.
─ Yo tampoco.
─ Estamos siendo ridículos.
─ Lo sé, ni siquiera me sentí así la primera vez que lo hicimos.
─ Lo recuerdo bien, en realidad estábamos muy apresurados por hacerlo.
Draco asintió entre risas.
De pronto, ambos se pusieron serios y se miraron fijamente a los ojos.
─ ¿Quieres que yo me encargue de todo?
─ Por favor ─respondió el rubio.
Harry se acercó lentamente hasta que sus labios alcanzaron los de Draco. Se besaron suavemente por varios minutos hasta que Harry decidió que era momento de avanzar.
Cuidadosamente desabrochó la camisa del rubio y suavemente la deslizó por sus hombros, la prenda cayó sobre la alfombra emitiendo un ligero sonido.
Una vez la piel del rubio estuvo expuesta, se concentró en besar y lamer el área de los hombros, clavícula y cuello, yendo más hacia abajo se concentró en los pequeños y rosados pezones. Draco estaba gimiendo y sus manos se aferraban con fuerza a la camisa de Harry.
─ Vamos a la cama ─indicó el moreno después de un buen tiempo de jugueteo.
Permitió que Draco se acostara por sí mismo sobre la cama mientras él se deshacía de su camisa, sus zapatos, calcetines y sus pantalones, quedando únicamente con la ropa interior. Posteriormente se acercó a Draco y procedió a hacer lo mismo con él, le retiró los zapatos, los calcetines y luego llegó hasta su bragueta, la cual deslizó lentamente.
El rubio permanecía inmóvil, simplemente limitándose a admirar a su ahora esposo.
Harry removió los pantalones junto con la ropa interior, dejando a Draco totalmente desnudo. Así, liberó su excitación, la cual se encontraba en apogeo.
─ Probaré un poco de esto ─dijo acercándose a su entrepierna, dio un breve lengüetazo al glande, el cual goteaba un poco de líquido preseminal. Draco se estremeció y jadeó─. Sabes delicioso ─susurró y de un movimiento se llevó toda la erección a la boca.
Draco gritó y de inmediato se aferró al cabello oscuro, mantenía los ojos cerrados y la boca abierta. Al sentir como su extremidad era succionada y ese calor abrazador que le envolvía comenzó a soltar fuertes gemidos.
Para su buena o mala fortuna, Harry no se tomó mucho tiempo con esa labor, en su lugar se concentró en dilatar su entrada; como omega era natural que esa área de su cuerpo se dilatara de manera natural en cuanto su cuerpo se excitaba, pero desde el inicio Harry siempre había insistido en hacerlo de esa manera para evitar totalmente lastimarlo. Draco estaba feliz por eso, aunque tampoco estaba en desacuerdo con llevarlo de la otra manera, de la manera en que solían hacerlo los alfas.
Harry arrastró su cuerpo hacia arriba y besó a Draco suavemente antes de preguntar si estaba preparado para recibirlo. El rubio le devolvió el beso antes de asentir.
En unos cuantos segundos la erección de su esposo estaba dentro de él y poco a poco fue moviéndose hasta que ambos jadeaban descontrolados, aferrados mutuamente a sus cuerpos. La fricción de sus pieles junto con sus sonidos vocales eran los únicos presentes dentro de la habitación.
─ Harry, Harry, Harry… ─murmuró Draco cuando se sintió cerca del orgasmo.
─ Lo sé… yo… también ─contestó el moreno sintiendo que también estaba en su límite.
Soportaron unas estocadas más antes de derramarse; uno entre sus cuerpos y el otro dentro de su esposo.
Cuando su respiración se hizo más pausada, Harry buscó su varita y lanzó un hechizo de limpieza sobre sus cuerpos y las sábanas, luego se acomodaron para dormir un poco. De inmediato, Draco se aferró al cuerpo de Harry quien correspondió envolviéndolo entre sus brazos.
─ ¿Crees que pronto quedaré embarazado? ─cuestionó de pronto el rubio.
─ Que yo sepa estar unidos en matrimonio no es una condicionante para que el porcentaje de probabilidades sea mayor ─respondió Harry pensativo.
─ No seas tonto, no me refiero a eso ─reprendió Draco─. Me refiero a que han pasado casi diez años y en todo este tiempo jamás hemos hecho uso de anticonceptivos. ¿Será posible que algún día logremos engendrar un bebé?
─ No lo sé ─respondió con honestidad.
─ ¿No deseas tener hijos, Harry?
─ Draco, bebé ─Harry besó su frente─. Sabes que eso no me importa, ¿verdad? Te lo he dicho muchas veces, siempre que esté contigo seré feliz, aun si no tenemos bebés.
─ Si, ya lo sé. Pero quiero esto contigo, tener un bebé y criarlo juntos.
─ Podemos pensar en la adopción como una opción.
─ ¿Estarías dispuesto?
─ Por supuesto, siempre y cuando tú también estés de acuerdo.
Draco no pudo evitar sonreír.
─ Te quiero, Harry.
─ Y yo a ti, mucho, mucho, mucho ─y comenzó a besar a Draco en toda la cara.
Diez meses después...
— ¡Harry, Harry! —entró Draco prácticamente corriendo a la oficina del auror, quién al ver a su esposo tan apresurado se puso de pie al instante, rodeó su escritorio para estar cerca de él.
— Tranquilo, respira —pidió para que el rubio se calmara. Masajeó suavemente sus hombros para ayudarle con eso—. ¿Mejor?
Draco asintió. Sus mejillas estaban sonrojadas, sus ojos grises brillaban intensamente y llevaba una sonrisa radiante.
Harry pensó que se veía adorable y hermoso, y estuvo a punto de acercarse para besarlo, pero el rubio comenzó a hablar.
— Esta mañana tuve un desmayo.
— ¿Qué? —Harry frunció el ceño evidentemente preocupado.
— Si, sí, pero tranquilo, no tienes nada de qué preocuparte.
— ¿Me dices que te has desmayado y no tengo que preocuparme?
Draco asintió sin dejar de sonreír.
— De inmediato fui con Luna para que me realizara un examen.
— Luna es sanadora especializada en...
— Embarazos, sí.
— ¡Oh, no, no, no! ¡No lo puedo creer! Si estás aquí significa que...
— Si, Harry, vamos a ser padres.
Sin previo aviso, Harry rodeó a Draco con sus brazos para levantarlo y comenzar a dar vueltas por el lugar.
— ¡Esa es una gran noticia! ¡Estoy muy feliz!
— ¡Yo también estoy feliz! —exclamó Draco aferrándose con fuerza a su esposo.
— Ahora comprendo, el ligero cambio en tu aroma, es a causa del bebé.
Draco asintió.
— Y las náuseas que he estado sintiendo durante las últimas semanas fueron las primeras señales.
De pronto la sonrisa del moreno se borró, bajó a Draco hasta que sus pies tocaron el piso.
— Ahora estoy más preocupado.
— ¿Por qué? —cuestionó el rubio sorprendido.
— Tienes que cuidarte, ya nada de elaborar pociones en el sótano... No puedo permitir que te pase algo —comenzó a divagar. Draco lo calló con un beso.
— Tranquilízate, soy yo el que está embarazado.
— Precisamente por eso, eres mi tesoro, ahora te cuidaré más que antes.
— ¡No me amenaces, auror Potter! —dijo a modo de regaño.
Harry no pudo evitar comenzar a reír.
— No puedo esperar a que se lo digamos a todos —mencionó después de un rato.
— No, Harry —reprendió el rubio de inmediato—, no se te ocurra decirlo en este momento.
— ¿Entonces qué hago?
— Como la tradición indica, se los informaremos en una reunión formal. Eso me recuerda... Tenemos que planear la fecha para eso y para la fiesta de revelación de género y las citas con Luna...
— Es verdad —interrumpió—, yo me ocuparé de planear todo, tú solo céntrate en cuidar del bebé.
— ¿Qué? ¿Estás seguro?
— Completamente.
Draco volvió a besarlo.
— Estoy muy feliz —volvió a repetir una vez se separaron.
— Yo siento que voy a estallar de alegría —dijo Harry—. Te amo, Draco. Te amo mucho. Gracias por siempre darme felicidad —exclamó mientras volvía a levantar al rubio y comenzaba a dar vueltas.
