Esto fue un regalo para una lectora a la que se lo prometí. Es una especie de family-horror (ni siquiera sabía que podía escribir algo así, jAJAJAJA). Fue una experiencia interesante releer esta historia, hay partes que son como "geniaaaal, no puedo creer que escribí esto" y otras de "¿pERO POR QUÉ ESCRIBÍ ESTO?".
¡Espero les guste, flancitos!
—Si lo quisiera, podríamos…
El Rey León gira el rostro y su mirada lo dice todo: si valora su vida, será mejor que no siga por ese camino. No terminará bien para nadie.
Es uno de esos días que aparentan ser tranquilos en el castillo que es la base del reinado del mundo mágico. El Rey León observa, desde su trono, un duelo de estudiantes de segundo año que le resulta mucho más aburrido que cualquiera que él hubiese tenido a su edad con su igual, hasta que oye una curiosa maldición y se inclina hacia adelante en el asiento.
—Dijimos que nada de hechizos corta extremidades, Jo —Uno de los gemelos Granger le frunce el ceño a la niña en la tarima de duelo. Son los últimos descendientes de Hermione, y por supuesto que han permanecido toda su vida con los Reyes.
Harry agita una mano para pedirle silencio y alienta a la niña.
—Fue un buen hechizo. Pruébalo en un maniquí primero. O en tu propia mano —Ya que ella empalideció, el Rey León arquea las cejas—. Cuando lanzas un hechizo corta extremidades, debes estar preparada para que te lo regresen, Jo.
Eso es suficiente para que todos los que le siguen acaten la norma impuesta por los gemelos de nada de maldiciones que tengan más de un cierto nivel de daño. Y volvieron a los duelos aburridos.
Los gemelos son tan responsables y listos como su madre, pero entienden que no vale la pena dar advertencias o hacer preguntas innecesarias. Ni siquiera lo cuestionaron cuando Harry formó un horrocrux para cada uno y los escondió. Se ocupan de organizar las clases, ayudar a otros estudiantes y mantener el nivel de fastidio de los Reyes al mínimo.
De esta manera, mientras uno les recuerda las normas a los niños y otro evita que algún estudiante curioso se meta en la clase que no le corresponde, Harry se puede limitar a dar las indicaciones que cree que les hacen falta a los chicos.
—No grites el hechizo, no te va a salir mejor por alzar la voz. Incluso un susurro sirve.
—¿Acabas de intentar atacar a alguien con un hechizo que quema la sangre? Eso es muy complicado para un niño de doce años, ¿de quién lo aprendiste? ¿De Draco?
—Serpientes —En esta ocasión, Harry ladea la cabeza y sonríe apenas—. Draco también usaba serpientes a los doce años. Claro que no eran serpientes de dos metros come gente…los niños son cada vez mejores.
Casi al final de la práctica, una persona entra al Gran Comedor y los movimientos se ralentizan, se vuelven más precisos, porque todos saben que si se atreven a darle, aunque sólo sea con un confundus, sufrirán. Así, Luna alcanza el otro extremo de la sala, tarareando y jugueteando con los horrocruxes en forma de baratijas que le cuelgan del cuello.
Harry le dice a uno de los gemelos que supervise a los que quedan y se concentra en ella. Luna se sienta en un cojín junto a su trono, apoya los brazos en el costado del asiento, y le habla en voz baja.
Uno de sus ojos está por completo negro y el otro lado de su rostro tiene una gran marca oscura que indica que se encuentra en contacto con Ellos en ese instante.
—El Infortunio está aquí, Harry. Lo consiguió.
—¿Lo hizo? —Harry se sobresalta y pierde un poco de su postura, su imagen de Rey León. Se vuelve más él. La persona que fue antes y de la que quedaban algunos fragmentos por aquí y por allá.
Luna asiente, sonriendo. Su ojo oscuro regresa a la tonalidad clara, aunque la marca en su rostro apenas de atenúa, y señala hacia fuera.
—Y ya está llegando…
Nadie dice nada de que el Rey León abandone el Gran Comedor dando zancadas. Nadie debe decir nada.
Luna tiene que correr para alcanzarlo en la entrada al castillo. Se ríe y agita las manos con emoción, saludando al conjunto de cadáveres putrefactos que se acercan desde el Bosque Prohibido. Algunos son humanos comunes, otros magos que desarrollaron más fuerza en la muerte, unos más son cuerpos de centauros que su pueblo cedió conociendo el "noble" destino que tendrían. Los Ellos.
Teddy los guio para lidiar con la última revuelta de la isla de Man. Idiotas. Aun sabiendo que los Reyes gobernaban sobre cuatro continentes, intentaron rebelarse.
—¿Qué hiciste con los de la isla, Teddy?
Él apenas lo mira de reojo, lo saluda con un cabeceo, y gesticula para que los cadáveres no se le acerquen.
—Volví a la isla de Man la nueva Atlántida —El informe de Teddy es conciso y lo dice en tono tranquilo. De cualquier modo, la Atlántida ya estaba en la superficie desde que Draco se la pidió. Con sirenas y todo. Pobres sirenas.
—¿Mucha resistencia?
—Pudieron contactar a África, padrino.
África es el único continente teóricamente fuera de su control. A Draco no le gustó su "magia salvaje", así que en lugar de conquistarlo, lo rodearon con murallas y barreras que evitaban cualquier escape o entrada por aire, agua, tierra, subsuelo o mágico. De vez en cuando algún idiota quería contactarlos, y era mejor prevenir tonterías.
Antes de que Harry pueda felicitarlo, Teddy le hace un gesto para que se alejen unos pasos y le gruñe a unos cadáveres que quieren seguirlo, cumpliendo su función de guardaespaldas. Le muestra al Rey León una caja, que agranda ante sus ojos, y la abre.
Hay esferas dentro. Pequeñas esferas oscuras que le hacen pensar en los huevos de los peces.
Harry recoge uno y lo sopesa. No siente la supuesta "vida" dentro.
—¿Averiguaste cómo conseguirlos?
Teddy cierra la caja, se la entrega, y le tiende un pergamino que debe tener al menos dos mil años de antigüedad.
—Necesitan la energía y magia de otro ser vivo para nacer.
Harry contempla la esfera en su mano por unos segundos. No suena a un mal trato.
Algunas vidas humanas a cambio de la felicidad de su igual.
Sí, no sería importante.
—0—
En el segundo siglo después del Ascenso, cuando parecía que no quedaba nada más para complacerlos, nada más para tomar y arruinar, Draco se aburrió. Se pasó un tiempo cuidando de los gemelos Granger, y de pronto, le dijo a Harry que necesitaban más príncipes que Teddy. Esto fue extraoficialmente.
La versión oficial es que el Rey León envió al Infortunio a recorrer el mundo en busca de la forma perfecta para crear con magia un ejército con las características de ambos Reyes, con los que el Rey Serpiente jugaría atacando lugares al azar.
La gente vivía más aterrorizada que de costumbre por estos días. Pero dentro del castillo, Harry, no el Rey León, aguardaba una reacción de su igual.
Draco lleva dos minutos viendo la esfera en su mano, con el ceño fruncido.
—Harry —Es lo que dice de repente—, eso no es un príncipe. No estoy tan mal de la cabeza.
Entonces el Rey León lo invita al Gran Comedor para que pueda ver que siempre que su igual desee algo con fuerza, él lo cumplirá. Luna y Teddy han colgado a varias personas de unas vigas en el techo, medio conscientes, para que puedan elegir "vidas frescas" para los pequeños príncipes.
Draco escucha toda la explicación y aún no luce satisfecho, lo que lo frustra. No hay alguien en esta generación que no sepa que el Rey León frustrado no es bueno para nadie.
Harry mueve una mano y un hechizo no verbal le arranca las extremidades inferiores al primer hombre colgado del techo. Hay gritos, piernas inútiles que caen al suelo, algo de sangre manchando sus capas. El Rey León lo manda a callar en sus últimos instantes y se asegura de romper la esfera contra su pecho, antes de que muera.
Pueden ver cómo la vida se le escapa a través de la boca y los ojos, una magia dorada, pura, cálida y hermosa que desentona con todo el ambiente de aquel castillo. Se une a los trozos de la esfera rota en el suelo y la sangre se arremolina y alza, formando un cuerpo pequeño.
Draco observa, ansioso, a la criaturita que comienza a tener color, piel, rasgos propios. Tiene el cabello desordenado de Harry, y cuando su cuerpo parece estar listo, es un niño de unos seis años resbalándose en la sangre restante. Levanta su mano para ver por qué se cae, contempla el líquido rojo con curiosidad, e incluso lo prueba. Termina lamiendo todo en su mano, mientras Draco aparta a la quimera que quiere saltar sobre él y la manda a patrullar el colegio.
El Rey León aguarda por la única aprobación que puede importarle: la de su igual.
—¡Es perfecto! —Draco se quita la túnica, envuelve al pequeño ensangrentado con ella, y lo carga. Comienza a girar, riéndose—. ¡Es perfecto! ¡Eres perfecto!
Cuando todo parece haber acabado al satisfacer al Rey Serpiente, Draco mira a su igual, riéndose, y le pide otro.
—¿Más príncipes? —Harry arquea las cejas, su voz ronca llenando el comedor que de pronto cayó en el silencio.
Lo que el Rey Serpiente diga, es una orden. Harry le dice a Luna que baje un poco otro cuerpo, ve su cara asustada, y piensa que no es lo suficiente para darle su vida al futuro príncipe. Lo cambia. Examina a tres, hasta que encuentra a un mago joven que, temblando y pálido, se atreve a escupirle en la cara.
Sí, ese será perfecto como sacrificio.
Harry tantea su pecho mientras se retuerce, en busca del latido del corazón. Luego desliza la mano dentro de la caja torácica del mago y saca el corazón. El órgano aún parece latir en su mano, las conexiones al resto del cuerpo se rompen y parte de la manga de su túnica se ensucia, pero él piensa que es normal ensuciarse un poco para traer una nueva vida al mundo.
En el lugar en que estuvo su corazón, Harry mete la esfera que le quita la vida antes de que la pierda del todo. Este cuerpo entero se disuelve en un charco de sangre y el líquido se levanta para darle forma a un niño de cuatro años.
Apenas Harry intenta sostenerlo, Albus le da un manotazo a su cara.
—Perfecto —Draco se acerca y también lo sostiene, equilibrando a ambos en sus brazos con una magia tan delicada que no parece que fuese el mismo que destruyó una torre del castillo—, perfecto, perfecto, perfecto, perfecto, son perfectos, Harry, perfectos, los quiero, los quiero, gracias, son perfectos- —Hizo una pausa y sonrió más, mirándolo—. Ahora una niña, ¿sí?
Teddy selecciona a una bruja joven con grandes habilidades y un fuerte carácter. Él mismo mete la esfera en su boca y le corta el cuello después. La sangre baja por el resto de su cuerpo, al tiempo que la energía va a parar a la esfera.
Del siguiente charco de sangre salió una niña de dos años. Se resbaló y cayó en la sangre, pero antes de que pudiese llorar, Teddy ya la tenía en brazos y se presentaba como su "mejor hermano".
Draco hace levitar a los tres niños y los ve con una expresión que jamás adopta con nadie más que Harry o Teddy.
—Son perfectos —Draco está sonriendo todavía—, y se parecen a ti.
Sí, Harry no entiende por qué ninguno es como él. Quiere un pequeño príncipe o princesa que sea como su igual.
Pensando en esto, sigue su propio capricho también y mete la esfera en la boca de otro mago, antes de arrancarle la cabeza de un tirón.
Harry observa el charco de sangre que se forma en el suelo, balanceando con aburrimiento la cabeza que sostiene por el cabello en su mano izquierda. Espera que haya sido uno bueno.
Ese niño tiene la edad del segundo príncipe, pero su cabello es rubio y sus ojos son idénticos a los del Rey Serpiente.
Y Harry decide que le esperará un destino mil veces peor que la muerte al que lo toque. A cualquiera de ellos, en realidad.
—0—
A James le gusta subirse al lomo de uno de los centauros cadavéricos del ejército de los Ellos y el tiro con arco. No siempre le da al corazón de las manzanas que usa como objetivo, pero de vez en cuando, la flecha sí se clava en el corazón de alguien, y es una experiencia de lo más divertida para él.
Restauró el Quidditch con diferentes nombres para los equipos, se ganó cada copa en que participó (dejarlo ganar no era opcional), y lo nombraron "el Empalador" durante la adolescencia, cuando clavó los cuerpos de un grupo de personas en enormes varas de madera, por haber hecho un comentario desagradable sobre el cabello de su hermana.
Los Reyes lo aprobaron.
A los diecinueve, decidió que quería estar con Teddy. Sólo necesitaba que este le dijese que sí, ya que le gustaba la idea de que estuviese con él por elección, como sus padres el uno con el otro.
Los Reyes también lo aprobaron.
Teddy aún no le dice que sí, pero todos saben que, en el fondo, quiere hacerlo.
Albus y Scorpius desarrollaron pasatiempos muy similares; entrenar a las quimeras del castillo, proceso de creación de inferis, y un poco de runas para crear campos de contención como el de África. Nadie sabe cómo o cuándo empezaron a comunicarse por telepatía, sólo que es lógico cuando pasas mucho tiempo en criptas con no-muertos que no deberían oír tu conversación.
Un día, a mitad de su adolescencia, Albus descubrió una sorprendente habilidad para deshacer a las personas y reducirlas a polvo. Su "víctima" intentó secuestrar a Scorpius para entregarlo a los pocos rebeldes que había. Cuando Scorpius lo supo, sintió pánico y envió las cenizas a una dimensión blanca que podía convocar. Nadie le había dicho que usualmente un mago no hace aparecer una dimensión ni tiene su absoluto control.
Al enterarse los Reyes, decidieron dedicarse a mejorar sus habilidades por separado y luego en conjunto.
Ahora las personas tiemblan cuando ven el portal de la dimensión blanca abrirse en una ciudad. A su paso, no quedan más que cenizas. Si es que queda algo.
Ni siquiera se atrevieron a ponerles apodos, aunque su hechizo en conjunto se conoce como "el Juicio" en las historias que les cuentan a los niños para asustarlos.
Lily fue la princesa. Así se quedó. Cualquiera fuera de su familia que no se dirigiese a ella así, podía acabar entre los cadáveres del Lago Negro o uniéndose al ejército de los Ellos.
Tenía un gran potencial para los duelos, y por alguna razón, inmunidad al dolor. Primero fue un problema porque exigió más maldiciones para hacer más difíciles los duelos y perdió una mano. Luego el brazo entero. Se dice que los gritos de esa persona aún se oyen en ciertas zonas de las mazmorras, como si nunca hubiese terminado su castigo.
Pero Lily se creó un reemplazo de un material mágico resistente, dorado y que podía volverse maleable para ayudarla a pelear. Y fueron tan buenos sus resultados que se cortó las dos piernas y el otro brazo para cambiarlos uno por uno por estas extremidades que eran mejores.
Los Reyes tuvieron una discusión al respecto, hasta llegar a la conclusión de que nadie la frenaría. Prefirieron añadir sus propios detalles a las extremidades nuevas para doblar su fuerza.
A veces, cuando Teddy se queda en Gran Bretaña para acompañar a James (aunque finja que no), Lily es la que guía al ejército de los Ellos y siempre va a la delantera. Regresa al castillo cubierta de sangre y barro, a veces con una extremidad abollada, y una sonrisa maníaca que hace al Rey Serpiente repetir un "esa es mi niña".
Incluso si hubiese una mínima oportunidad de deshacerse de los Reyes, ¿podrían hacer lo mismo con el Infortunio y los príncipes?
Pueden intentarlo, al menos. Eso le dará más diversión a Lily.
