Capítulo 19
En medio de una pequeña biblioteca se encontraba una mujer de cabellera rubia y ojos verdes sentada en un diván, en sus manos sostenía una carta la cual leía con visible alegría.
- ¿Qué estas haciendo pecosa? -la voz del hombre que amaba la hizo alzar la vista, hizo un gesto para que la acompañara y este sin dudarlo se sentó detrás suyo, rodeándola por la cintura.
-Ha llegado carta de Albert, dice que pronto podrá reunirse con nosotros, al parecer quiere presentarnos a alguien-Terry silbo.
-Así que finalmente alguien lo ha atrapado-su esposa rio.
-Eso parece, soy feliz por el-en el ultimo año, Albert y Archie se habían divido las funciones como cabezas de familia, lo que permitía al primero tener un poco mas de libertad para viajar nuevamente, en ese momento se encontraba en África donde al parecer había conocido a una mujer con el mismo amor por la naturaleza que él- ¿Qué estas haciendo? -soltó una risita al sentir los labios del actor en su cuello, bajando lentamente por sus hombros.
-Solo le demuestro a mi esposa lo mucho que la amo-dijo con picardía mientras sus manos comenzaban a bajar de su cintura hacia sus piernas.
-Terry…-en un rápido movimiento el joven se coloco encima de ella y comenzó a besarla intensamente.
-No tenemos mucho tiempo para nosotros solos y ahora que la señora tímida y el elegante se han llevado a Eleanor no puedo perder esta oportunidad-habían pasado tres años desde su boda, y poco después de esta Candy tuvo una hija de cabello rubio y rebelde como el de su madre y ojos azules como los de Terry, además de que su rostro estaba cubierto de pequeñas pecas, era una niña alegre y traviesa a la que todos adoraban sin importar sus travesuras.
-Sabes que eso no es verdad, tu madre siempre esta cuidando de su nieta-Candy seguía riendo, pero rápidamente comenzó a perderse en sus caricias-Terry…
-Dime.
-Tendrás que ser mas cuidadoso a partir de ahora.
- ¿Por qué?
-Eleanor pronto tendrá un hermano o hermana-el castaño se alzó rápidamente y la miro sorprendido.
-Oh Candy-la levanto en sus brazos y comenzaron a girar mientras reían, en ese momento otra pareja entro en la habitación, un poco apenados por presenciar un momento que parecía tan íntimo, la más baja se tapó los ojos.
-Perdona Candy, nos dijeron que podíamos pasar y…
- ¡Paty!¡Nathan! ¡han venido! -era una costumbre para Annie, Archie, Terry y Candy ir a escocia cada verano para recordar los momentos que habían vivido en su adolescencia, pero hasta ese momento Paty se había negado a ir por el dolor que le generaba pensar en Stear, pero gracias al cariño y paciencia de Nathan (con quien se había casado hace algunos meses) finalmente habían sanado sus heridas y ahora era capaz de recordar al joven que tanto amo sin sentir dolor.
Poco después se encontraban las tres parejas comiendo junto al lago después de una carrera (que gano Nathan), a su alrededor corrían un par de niños, Eleanor y Stear, el hijo de Archie y Annie que tenia ya dos años, su cabello era oscuro y demostraba un interés por la ciencia muy similar al del tío que no pudo conocer. Los tres caballeros se levantaron para jugar con los niños, dejando a sus esposas para que pudieran conversar tranquilamente.
-Candy ¿te pasa algo? -pregunto la pelinegra viendo como su amiga tocaba sus manos con gesto nervioso.
-Yo quiero contarles algo, Terry y yo tendremos otro hijo-las dos abrieron los ojos con sorpresa y un brillo en la mirada similar al de su amiga.
-¡Oh Candy! Eso es maravilloso, Archie y yo también tendremos otro hijo.
-¿En serio? -se abrazaron alegremente.
-No lo puedo creer-Paty finalmente salió de su asombro y bajo la mirada, sus amigas la observaron con preocupación, temiendo haber herido sus sentimientos.
-Paty ¿qué pasa?
-Es que yo...bueno Nathan y yo...seremos padres también-las dos amigas lanzaron un grito de alegría y abrazaron a la castaña. A una corta distancia, sus esposos las miraban con ternura y orgullo. Y así continuaron disfrutando el resto del día, creando nuevos recuerdos llenos de felicidad.
Al llegar la noche, Terry se encargo de colocar a su hija en su cama, había terminado muy cansada después de un día lleno de juegos junto a su primo.
-Papá-la niña se froto los ojos adormilada.
-Dime.
-Mamá me ha dicho que tendré un hermanito ¿Cuándo será eso?
-En unos meses.
-Eso es mucho-su padre rio.
-El tiempo pasará rápido.
- ¿y le podre enseñar a trepar arboles? A Stear le da miedo-hizo un puchero.
-Cuando crezca un poco podrás enseñarle.
-Está bien-y sin decir más se quedó profundamente dormida. Terry se dirigió a su habitación donde su esposa lo estaba esperando para poder dormir.
-No puedo imaginar cuantas travesuras harán dos pequeños tarzanes pecosos-dijo mientras acariciaba su vientre, su esposa hizo una mueca haciéndolo reír-gracias, Candy-la miro con ternura.
- ¿Por qué?
-Tu, Eleanor y este pequeño me han hecho el hombre mas feliz que puede haber, nunca pensé que podría sentirme así-ella sonrió y acaricio su rostro.
Al poco tiempo la pareja se quedo dormida en brazos del otro, sabiendo que el día siguiente seria tan maravilloso como ese y como el resto de la vida que les deparaba juntos, pues sabían que sin importar los obstáculos que tuvieran que enfrentar, siempre que tuvieran al otro estarían bien; aquel sentimiento que había empezado hace años en el mar y se había vuelto a unir en este, no terminaría nunca.
Hemos llegado al final de esta historia, no me queda más que agradecer por todos los comentarios que me brindaron en cada capítulo y por su paciencia, gracias por llegar hasta aquí.
Espero en verdad que esta historia les haya gustado, siempre quise dar mi propio final a esta pareja que por tanto tiempo fue mi favorita.
Aún me quedan un par de ideas sobre esta serie y aunque me temo que no los involucra a ambos espero puedan seguir leyendome.
Gracias nuevamente
