Muchas gracias. Perdon si existe una que otra falta de ortografía.

Espero que disfruten del capitulo ;).

No olviden dejar su review.

"…." Flashback y/o pensamientos

Hablan- Presente


Mi dulce momento, para toda la eternidad.


"El amor entre demonios y humanos siempre ha sido un tabú, muchos no comprendían la gravedad de las situaciones, pero toda entidad debía de tener un equilibrio y esta mezcla de razas desafiaron al mismo. Aunque lo verdaderamente preocupante no era eso, sino que existían no solo diferencias de poder: el humano era una estrella su duración era como un momento rápido y fugaz, en cambio los demonios eran como la noche oscuros y misteriosos, pero eran eternos. Por eso mismo no eran aliados del Sol, porque este siempre era acompañado de la brisa, las nubes, la vegetación y la fauna. Por eso mismo un día las estrellas desafiaron al astro Akuru que desde la existencia del planeta resguardaba a la Luna, buscando iluminar la oscuridad que ensombrecía a este, complementarlo en ese vacío que el destino había designado para él. Por más que la Luna se negaba a la compañía una estrella en específico se acercó a este contemplándolo y permaneciendo a su lado, porque esa estrella vio lo que antes nunca nadie había visto de la Luna: Bondad.

Así con el pasar de las noches la Luna permanecía en compañía de las estrellas, pero solamente contemplando una en específico aquella de color blanco con detalles amarillos tan parecidos al sol, tan diferente a las demás, provocando que la curiosidad se alimentara convirtiéndose en amor, así pasaron millones de años y esa luz que desbordaba fue apagándose poco a poco hasta convertirse en nada. La luna al comprender que su amada estrella desaparecía comprendido que no importaba el tiempo o las circunstancias, pasaran millones de años o más desgracias; aquella Luna buscaría su estrella, porque podría existir un centenar de estas, pero ninguna era su amor verdadero.

Por eso los demonios evitan el amor porque sus emociones funcionan de forma distinta que, en los humanos, siendo estas más potentes y duraderas. Es por esa razón que el amor entre un demonio y un humano es llamado tabú, al no tener el mismo tiempo de vida ni dedicar el mismo tiempo al desarrollo emocional, es imposible para estas dos razas caer en un amorío sin que el demonio acabe finalmente herido por la muerte temprana de su pareja humana; ya que su vida es efímera en comparación a la del demonio. Tal como el amor de la Luna y su estrella."

- Nuevamente estas leyendo ese escrito. – una voz varonil detrás de una hermosa mujer castaña la saco de su lectura, haciendo que arrugara su entrecejo. – Si sigues haciendo esos gestos vas a parecerte más a él.

Volteando por completo su cuerpo de ese enorme tocador sus ojos amatistas contemplaron la burla en ese demonio holgazán.

- Sin lugar a duda eres igual a tu padre. – la carcajada inminente provocó que la joven se levantara ignorándolo. – Estabas pensando en ella, ¿verdad?

La mujer detuvo sus pasos, dándole la espalda al ojiverde.

- Conmigo no tienes que hacerte la fuerte. – suspiro. – A fin de cuentas, el dolor es el mismo, aunque las circunstancias diferentes. – abrazándola por la espalda. – Estoy seguro que regresara. Solo es cuestión de tiempo para…

- Sabes que el tiempo no es un buen aliado en nosotros. – tomando las manos del hombre. – Mas tomando la situación de Okasan. Es momento de dejarla ir. – volteando su rostro. – Por más que lo desee, Towa no regresara.

- "Towa-neechan. – susurraba una voz tierna, recordando la imagen de su pequeña hermana sonriendo.

Unas imágenes venían a ella desde que tenía memoria al señor Jaken cuidándolas y corriendo de un lado a otro para que no les sucediera nada malo; al dragón Ah-Uh jugando con ellas y por último a su padre, el cual siempre estuvo con ellas sus cuidados, sus atenciones y sobre todo el amor que Sesshomaru a pesar de su forma fría era bondadoso y comprensivo.

- "Eres muy bella Towa-chan". – venia una voz angelical aquella que solamente tuvo oportunidad de escuchar varias veces. - Towa-chan. – la mujer se acercó a su pequeña abrazándola con todas sus fuerzas. – Mi niña, no quiero que te vayas. Perdóname por no ser fuerte, por ser una simple humana y…

- No tengo nada que perdonarte Okasan. – la mirada rubí de la joven se encontró con la llorosa de su madre. – Vaya realmente eres más hermosa y cálida de lo que me imaginaba.

Las imágenes de sus seres queridos iban alejándose cada vez más de ella, su rostro estaba lleno de lágrimas y el peor del caso es que entre más deseaba alcanzarlos, más alejados los veía, vio como el piso reflejaba su imagen una que ha conocido en el transcurso del tiempo. Ya no era la misma adolescente de quince años sino su apariencia era más desarrollada, su cabello antes corto ahora estaba hasta los hombros, además su cuerpo fue adquiriendo más curvas de las necesarias, pero seguía esa apariencia masculina en ella, su esencia guerrera recordándole de quien es hija.

- Por más que lo desee, Towa no regresara.

Levanto la mirada llena de lágrimas, para ver frente a ella una mujer hermosa de cabello castaña hasta la cintura, una vestimenta de exterminadora, su cabello era peinado como cuando tenían solamente cuatro años, solo que su largo fleco no cubría su ojo, sus fracciones eran delicadas y al parecer con el tiempo el cambio físico de su hermana era similar al de su madre. Aunque su mirada era igual al de Otousan.

- Por más que lo desee, Towa no regresara. – nuevamente la escucho decir esas palabras y justo cuando iba a tocarla…

El sonido de una caída se escuchaba en la habitación de aquella habitación, desconcertando a la mujer nuevamente y sintiendo unas enormes ganas de llorar.

- ¡TOWA! – grito su papá Sota al ingresar a la habitación de su hija mayor, por el ruido.

- Nuevamente tuviste ese sueño, ¿verdad? – cuestiono el hombre al agacharse y ver los ojos la joven inundado de lágrimas. – Creo que no ayuda de nada decirte que todo estará bien y…

- Nunca olvidare a mi familia. – decía con impotencia la peliblanca. – Ellos son mi familia.

La mirada castaña del hombre se oscureció y es que desde que encontraron a su hija inconsciente en el árbol de las edades, dedujo inmediatamente lo que sucedía. Comprendido que por más amor la joven nunca olvidaría a su familia, aquella que de igual forma intensa la protegieron y amaron incondicionalmente.

- Perdóname, papá Sota. – abrazándolo. – Sabes que tanto tu como los demás me han protegido todo este tiempo y los amo igual que a ellos, pero si te soy sincera no deseo sepárame tampoco de ellos. Si tuviera la posibilidad de volver a verlos sin tener que escoger…

- Sabes tu mirada era igual que mi hermana Kagome cuando se separó de Inuyasha por esos tres años. – recordó la actitud de su familia en ese entonces. – Nunca comprendí como mi madre fue capaz de dejar ir a su hija, pero creo que ahora se porque mi madre hizo eso hace tiempo, ¿y sabes porque Towa?

La joven negó sumamente.

- Porque prefirió la felicidad de Kagome antes que la de ella y sé que ahora no solo fueron tres años los que pasaron como mi hermana, sino siete años, pero estoy seguro Towa que pronto tus caminos junto a tu familia se volverán a cruzar.

La joven cerro los ojos sintiendo como era abrazada por su padre, era irónico cuando se encontraba en la Era Feudal antes de haber recordado todo, solamente deseaba regresar con la familia Higurashi, pero el tiempo conviviendo con Setsuna, Moroha, los cazadores, cada una de sus aventuras, haber conocido a Riku y por último saber de los sacrificios que conlleva a Sesshomaru por haber escogido el destino que determino, provocaron que Towa entendiera donde era su verdadero lugar.

- Pero que hermosa imagen. – exclamo emocionada una hermosa mujer castaña tomando una fotografía de tan bella escena, detrás de ella estaba una adolescente de doce años muy parecida a su progenitora. – Creo que es mejor apresurarnos, porque hoy es tu graduación de la Universidad Towa-chan.

- Hola, mamá Moe, Mei. – decía la peliblanca limpiándose las lágrimas. – Tienes razón es momento de prepararnos.

Los adultos dejaron a las jóvenes para preparar todo, no cualquier día una hija se graduaba. Mei veía como su hermana preparaba todo para su ceremonia, pero antes de que se dispusiera a tomar una ducha, la castaña hablo:

- Perdóname por obligarte a cumplir tu promesa Towa-nessan. – los ojos carmesí la veían desconcertada. – Porque antes de que te fueras con Setsuna y Moroha, me prometiste que regresarías con nosotros y de cierta forma…

- No tengo nada que perdonarte. – tomando las manos de la adolescente. – Tu no tuviste la culpa que Akuru destinara esas condiciones para perdonarnos. Creo que esto no solo fue una lección para Kirinmaru y mi padre, sino para todos nosotros.

Los ojos castaños de la joven no comprendían nada de lo que decía su hermana.

- Towa-Nessan, ¿extrañas mucho a tu familia verdad? – al verla asentir se sintió peor, pero lo que dejaba incertidumbre era…- ¿Y ese tal Riku?

Las mejillas de la joven se tiñeron de rosa y es que no pudo arreglar las cosas con el pelirrojo ni tampoco despedirse, aunque ¿Quién iba ser consciente del destino tenía una jugada completamente diferente para ellas?

Irasue veía todo aburrido desde ese recinto tan…" humilde", donde residía su ingrato hijo junto a la adorable Rin, que por las circunstancias este día no podía acompañarla a tomar el té.

- ¿Piensas quedarte aquí todo el día? – cuestiono su hijo al lado de ella mirando fijamente el pequeño estante de peces. – Tu presencia es incomoda.

- Hmp. Solo para ti, Querido. Estoy segura que Rin junto al pequeño piensan todo lo contrario. – decía aburrida tomando el humeante líquido. – A fin de cuentas, no fue mi culpa los designios del destino.

- Sabias que todo eso sucedería. – arrugo su entrecejo y enfrento a su madre. – En varias ocasiones fui contigo para que me dieras soluciones.

- Y debo decir que fue un deleite ver al gran Sesshomaru pedir un consejo a "su innecesaria madre". – sonrió cínicamente. – Por eso mismo te di la mejor opción para salvarlas o dime Sesshomaru, ¿hubieras sido capaz de sacrificar nuevamente a tu esposa a las manos de la muerte?

El silencio del peliblanco fue claro: "Su hijo amaba sobre todas las cosas a esa humana".

- Eso no justifica que Rin siga sufriendo. – intervino. – Ella nunca le ha gustado preocuparme, pero sé que llora por la ausencia de Towa igual que Setsuna.

- Cierto la otra cachorra y dime, ¿Cómo se encuentra? Hace tiempo que no me visita, sino me equivoco aproximadamente tres años, ¿no?

Sesshomaru se mantuvo en silencio, provocando un suspiro cansado de Irasue. Su hijo a pesar de las décadas seguía siendo el mismo orgulloso.

- Aquí la pregunta es, ¿solamente ellas extrañan a Towa? ¿Qué sientes tu por la ausencia de tu hija, Sesshomaru?

Ambos yokais se debatían en un duelo de miradas, donde era latente el dominio de cada uno hasta que…

- ¡SESSHOMARU-SAMAAAAAA! – grito a todo pulmón Jaken al llegar con su amo bonito. - ¡LLEGO LA HORA RIN…!

Sin esperar más Sesshomaru se dirigió a la habitación de su esposa, esto pisando al pobre de Jaken. Logrando así que una misteriosa sonrisa se plasmara en el rostro de la peliblanca.

- Chaparrito. – levantándose la yokai. - ¿Dónde se encuentran los pequeños?

Ante la interrogación Jaken se sorprendió y es que estaba tan pendiente de Rin que olvido por un momento el cuidado de esos críos, si su amo Sesshomaru o la señorita Setsuna se enteraban seguramente pronto le haría compañía al difunto InuTaisho.

- Yo que tú me apresuraba en encontrarlos dentro de poco partiremos a esa aldea.

Sin esperar más tiempo el pequeño yokai se dispuso a encontrarlos, ya que pronto tendrían que ir con Kaede y Kagome, además de no desear tener una muerte inminente. Los ojos ámbar de Irasue vio con una sonrisa las blancas nubes.

- Creo que pronto tu castigo, será levantado. Sesshomaru espero que esta vez no te equivoques.

Moroha sonría alegre al ver como la aldea de los hanyo seguía en perfecto orden, desde hace tiempo ella junto con los cazadores protegían dicho lugar, aunque sus servicios no eran necesario en ocasiones, porque…

- Perdona la demora Moroha. – los ojos castaños de Moroha vieron como su prometido venia corriendo perseguido de dos pequeños mocoso. - ¡Oigan ya les dije que mis Tíos se preocuparan!

La sacerdotisa veía como Hisui con el tiempo había logrado convertir sus sueños hechos realidad en convertirse en el líder de exterminadores de demonios, su cabello seguía igual que hace siete años, pero su cuerpo había sufrido cambios por los arduos entrenamientos, además de crecer aún más y portando la vestimenta parecida a Kohaku-san se veía más…masculino. Moroha se sonrojo al instante, recordando en juntarse menos con el señor Miroku.

- ¡Pero Hisui-Nissan, queremos ir contigo y con Moroha-chan! – grito el mayor un niño de no más de seis años cabello purpura, ojos castaños, piel blanca y unas pecas que adornaban sus ojos. – Al menos déjame ir a mí por ser el mayor.

- Yin, eso es injusto dijimos que los dos iríamos. – intervino el más pequeño de cuatro años muy parecido a su madre Shiori, excepto por su cabello castaño. – Además Okasan no dejaría que te fueras sin mí.

Los niños hijos del matrimonio de Kohaku y la sacerdotisa Shiori eran todo un caso, Moroha se sentía muy identificada con ellos, porque al igual que ella eran cuarto demonio. Muchos se sorprendieron cuando el cazador de demonios Kohaku se desposo con Shiori. La azabache recordaba con risa la preposición picara que su suegro Miroku hizo a ambos.

- "Entonces Kohaku, ¿te casaras con la señorita Shiori? – cuestiono serio Miroku en la cena privada que consistía solamente en la familia del monje y Moroha la ser la novia de Hisui solicito a sus padres asistir.

- Si cuñado. – respondió serio el castaño tomando la mano de la joven que simplemente le sonrió. – Dentro de poco Shiori y yo uniremos nuestras vidas, nos sentiríamos honrados con su presencia, así como la de Inuyasha-sama y Sesshomaru-sama.

Ante la mención de su tío Moroha agacho la mirada, aun para todos era demasiado triste la ausencia de Towa y al parecer los únicos que resentían cada día más era su Tío Sesshomaru y Rin. La azabache no era tonta y en ocasiones permanecía al lado del yokai junto al molino del tiempo, que por cierto comenzó a girar en cuanto se cumplieron las condiciones, esperando llegar a un acuerdo para que la peliblanca regresara, pero al parecer todo ha sido inútil.

- Eso me parece estupendo. – con los brazos cruzados y cerrando sus ojos el monje continuo. – Además me entristece y me enorgullece esta noticia.

Eso desconcertó a los presentes.

- Si el primero es que te tardaste demasiado para sentar cabeza, pero bueno ¿Quién soy yo para juzgarte en disfrutar los placeres que es ver a mujeres tan hermosas?

Las palabras dichas por el castaño provocaron que el aire se tornara más denso temiendo que la matriarca del lugar golpeara a su esposo.

- Excelencia creo que…

- Otro punto importante es que seguramente tendrás hijos preciosos, ya que la señorita Shiori siempre fue una mujer encantadora incluso me atrevo a decir que si fuera más joven no hubiera dudado en pedirle de forma amable que tuviera un hijo con mi…

Y antes de que terminara la frase tanto Sango como Hisui golpearon fuertemente a Miroku, en cambio Moroha junto con las gemelas se rieron por la actitud tan "galante" del monje, Kohaku negaba varias veces ante la actitud de su cuñado y Shiori rio sonrojada, pensando que tendría una familia maravillosa con la persona que ama".

- Moroha-nessan. – la voz suplicante de los niños la sacaron de sus recuerdos. – Dile por favor a Hisui-Nissan que no deje acompañarlos.

La joven sonrió por los adorables pucheros de los cuarto demonios.

- Ying, Yang. Creo que esta vez Hisui tiene razón, no estaremos jugando en la aldea de la anciana Kaede, tenemos asuntos muy importante que atender y…

- Seguramente irán a compartir fluidos o peor aún dirán lo que nuestro Tío Miroku, dice. – señalo escandalosamente el mayor apuntando con su dedo acusadoramente a Hisui. – Le harás un precioso hijo a la señorita Moroha. ¡HISUI PERVERTIDO!

Las palabras del infante provocaron el sonrojo de los jóvenes, haciendo una nota verbal de golpear fuertemente al moje al decirle ese tipo de comentarios a esos inocentes niños, aunque probablemente no lo haya hecho con esa intención. La risa melodiosa de una hermosa mujer hizo acto de presencia antes que la joven pareja tuviera un colapso ante las locuras de los niños.

- ¡MAMA! – gritaron ambos al visualizar a su progenitora, que no dudaron en ir a abrazarla.

Sin lugar a duda los años que habían pasado no provocaron que la belleza de la hanyo Shiori disminuyera. Aún conserva su cabellera purpura larga atado a un lado, su vestimenta era de kimono purpura junto con destellos blancos igual que su acostumbrado broche en forma de un lirio. Kohaku si había cambiado un poco, aunque simplemente haya sido que su larga cabellera castaña fue cortada e igual que su esposa vestía como un aldeano más.

- Pequeños creo que es mejor dejar a la joven pareja y no cuestionar cosas de adultos. – los pequeños hicieron un puchero. – Por cierto, Moroha-chan.

- Si.

- Setsuna vino más temprano, me comento que necesitarían de tu presencia lo más pronto posible. Al parecer el joven Riku regresa el día de hoy.

- Vaya hasta que se digna ese holgazán en regresar. – rio Hisui. – Tal parece que todo este tiempo si le ayudo en reflexionar. Espero que se encuentre bien, después de…bueno…de que Towa tuviera que irse a su época, él también la paso demasiado mal.

La mirada de todos se tornó triste al recordar como todos sufrieron por la decisión de Akuru en castigar a Sesshomaru.

"Riku despertó poco a poco sentía como su cuerpo estaba demasiado débil, vio el techo humilde donde reposaba visualizando al lado de él a la joven Setsuna. Los ojos verdes del joven vieron con duda los rastros de lágrimas en los ojos cerrados de ella, al parecer desde la muerte de su Tía Zero la hanyo volvería a dormir.

- Por lo que veo ya despertaste. – escucho la voz de su padre detrás de él, escucho sus pasos y como lentamente el yokai pelirrojo se posicionaba al lado de la castaña tomando su mano mientras limpiaba su rostro. – Realmente me asustaste, aun no tienes el suficiente control en tu magia y energía demoniaca.

La figura de Kirinmaru se veía demasiado tranquila y agotada, aun había rastros de heridas recientes, así como su vestimenta era menos ostentosa como era antes en su apariencia de Kirin.

- ¿Cómo te encuentras? – cuestiono al hanyo que no dejaba de verlo. – Riku sé que nuestra relación no ha sido la mejor de todas, pero yo realmente…eres mi hijo. – suspiro cansado las palabras nunca han sido su fuerte. – Yo…

- Lo sé. – la tajante respuesta de su hijo lo desconcertó. – Creo que no solamente cometiste errores en el pasado, sino que todos nosotros Otousan. -la cálida sonrisa del joven al decir esto hizo entender a Kirinmaru que al parecer ese joven era su vivo retrato. – Por cierto, ¿Cómo están los demás?

Kirinmaru se mantuvo en silencio era mejor darle prisa al mal tiempo, antes de que su cachorro sufriera también.

- Los aldeanos humanos, hanyo y yokais se encuentran bien. Respecto a los que pelearon con nosotros solamente tiene heridas superficiales, solamente Sesshomaru, Inuyasha y yo tenemos heridas un poco más graves que los demás. Moroha, Setsuna y tu desgastaron toda su energía demoniaca por falta de controlarla aún.

Riku se sorprendió y muy en el fondo de él se alegraba que todos ellos se encontraran bien, aunque es probable que todos lo odien por haber estado con su tía Zero, pero su padre menciono a todos excepto…

- ¿Dónde se encuentra Towa-sama, Otousan? – ante la mención de la peliblanca el yokai agacho la mirada asustando al joven. – No lo repetiré, Otousan, ¿Dónde se encuentra Towa-sama?

- Towa-chan tuvo que regresar a la Era de Kagome-sama. – una tercera voz apareció interrumpiéndolos y sorprendidos vieron en la entrada de la choza a Rin con claros signos de haber llorado y no haber dormido en días, detrás de ella venia Sesshomaru que al ver como Kirinmaru sostenía la mano de Setsuna afilo más su mirada. – Me alegra mucho que por fin despertara joven Riku, nos preocupamos porque llevaba casi una semana inconsciente.

Los ojos de Riku se abrieron de las impresión por las palabras dichas de la mujer, sin ser consciente se levantó rápidamente y antes de dar más de tres pasos no pudo sostenerse de pie, siendo sostenido por Kirinmaru.

- Rin-sama…yo…yo verdaderamente lo siento. – el joven comenzaba a llorar desesperadamente. – Yo no quería que las cosas sucedieran de esta forma, reconozco que actúe mal y no justifico mis acciones, pero cuando conocí a Towa-sama…yo…comencé a comprender muchas cosas.

Cerro sus ojos imaginándose la primera vez que la confundió con un pirata, cuando ella amablemente le ofreció de su almuerzo, las primeras misiones para exterminar con los cuatro peligros, el primer beso de ellos incluso lo acepto al enterarse de sus verdaderos origines.

- Ella nunca me juzgo. – susurro ante la atenta mirada del matrimonio y su padre. – Ella siempre fue piadosa entre los seres como nosotros ella siempre fue…inocente.

La castaña se acercó lentamente a los pelirrojos a regañadientes de su esposo, con una mirada le indico a Kirinmaru-sama que se alejara un poco y sin verlo previsto abrazo al joven.

- Yo no tengo nada que perdonarle, Riku-san. – la mujer limpiaba las lágrimas de él. – Atreves de los sueños y memorias, podía percibir los sentimientos de mis hijas. – sonrió amablemente. – Por eso puedo estar segura que Towa-chan te perdono y te acepto tal como eres, porque ella vio algo que ningún otro ser aparte de Kirinmaru-sama han visto.

El pelirrojo enarco una ceja.

- Mi niña experimento contigo el mismo sentimientos que yo descubrí hace años con Sesshomaru-sama y así como estoy segura que mi Setsuna-chan ha experimentado con…

- Rin. – intervino el yokai ante la incómoda situación y es que no podía creer que de la noche a la mañana sus cachorras estuvieran…tuvieran sentimientos humanos demasiado fuertes. - Es suficiente, ya es momento de retirarnos. – sin esperar más Sesshomaru cargo a Setsuna, quien al sentir su calor corporal se acurruco y dirigiéndole una última mirada asesina a Kirinmaru salió.

- Perdonen a Sesshomaru-sama ha sido unos días muy difíciles para él. – la mujer trato de sonreír sin romper en llanto. – Recuerde esto joven Riku, estoy segura que donde se encuentre Towa-chan siempre estaremos en su corazón y estoy segura que mi niña regresara. Nunca pierda la fe".

- Nunca perder la fe. – susurrando decía un joven de cabellera larga rojiza, contemplando las nubes arriba de ese frondoso árbol. – Eso es lo que nunca he perdido todo este tiempo, Rin-sama, la esperanza de volver a ver a Towa-hime nuevamente.

Apreciando aquella perla que hace años su madre le había entregado, donde lo curioso es que, en lugar de poseer el hermoso color celeste, tras su batalla con su tía Zero fue transformada a aquella perla color plateado recordándole día con día el sentido de su existencia: Volver a ver a Towa.

Justo cuando se disponía a visitar a su padre unas presencias detrás suyo lo alertaron, pero al identificar el olor de estos mismos sonrió con ironía.

- "Al parecer hoy será un día muy ajetreado". – pensó al ver las tres sombras escondidas.

Inuyasha veía con el ceño fruncido a su hermano que estaba frente a él recargado en un árbol con la misma cara estoica de siempre, pensando una y otra vez como Rin y Moroha se sentían tan a gusto con el tempano de hielo de su medio hermano.

- "Sesshomaru-sama es muy amable y su sonrisa es hermosa". – recordó la voz de Rin, donde siempre el respondía que en lugar de su sonrisa hermosa sería más bien espeluznante.

- "Ay viejo no sé porque siempre peleas con mi Tío Sesshomaru, si él es adorable y más su estola es muy suave". -arrugo aún más al ver como los ojos de su cachorra brillaban al ver a su "Tío adorado"

- Si tienes algún problema solo dímelo en la cara Inuyasha. – abrió sus ojos ámbar. – Con gusto me encargaría en este mismo instante en golpearte.

- Si claro di lo que quieras idiota. – volteando hacia otro lado por haber sido descubierto. – Pero tanto tu como yo sabemos que serias capaz de dejarla sola al menos no nuevamente.

Aquello era cierto con el pasar de los años Sesshomaru se fue ablandando obviamente no rápidamente o de forma notoria, pero los seres que conocieron al anterior yokai frívolo se darían cuenta que no quedaba ni el rastro. Y eso mismo comprendió Inuyasha el mismo día que vio como su hermano tuvo que aceptar en renunciar a un amor más grande que profesaba Sesshomaru a Rin…su amor de padre.

"Después de ver como Sesshomaru desaparecía con su familia, Inuyasha se acercó a Kagome que abrazaba fuertemente a Moroha, la cual estaba llorando desconsoladamente ante la idea de que Towa las abandonara y es que siendo honestos ninguno se imaginó que así fuera su reencuentro.

- N-No quiero que se vaya. – lloraba Moroha en el regazo de su madre. – N-No quiero que se vaya la atolondrada de Towa, Mamá. – la sacerdotisa solo tocaba delicadamente el cabello de su hija mirando llena de dolor como la vida se volvía a ensañar en la familia de su cuñado y Rin. – Cuando por fin pensamos que ganamos… ¿Por qué tiene que ocurrir eso? ¿Acaso es por el simple hecho de ser nietas del Perro Demonio?

Los reclamos eran cada vez más desgarradores y no solo era la pequeña Moroha, sino que Shippo, las hijas de Miroku y Sango juntos con estos recordaban los momentos compartidos con la peliblanca. Inuyasha vio fijamente las reacciones de Jaken y como este se acercaba peligrosamente a la madre de Sesshomaru.

- Nunca creí que tuviera el corazón de piedra, Doña Sesshomaru. – reclamo Jaken. - ¿Acaso no ve el dolor que le está provocando a su hijo? La vida de Sesshomaru-sama ha sido en proteger a su familia desde Rin hasta el patético de Inuyasha.

El hanyo arrugo el entrecejo, ¿él que tenía que ver con todo esto? Los ojos de Inuyasha veía cada una de las fracciones de esa mujer llamada Irasue notando el gran parecido que tenía con Sesshomaru, pero lo que sorprendió al peliblanco fue ver como la mujer no decía nada, solo agachaba la mirada y volteaba a otro lado, pudiendo percibir rápidamente como una traicionera lagrima resbalaba en la mejilla de esa yokai y mantenía sus puños fuertemente apretados.

- Se que para usted seguramente mis amas bonitas no signifiquen nada, pero para mí amo bonito ellas junto con Rin son demasiado importantes, tanto que soporto las peores humillaciones, el dolor de alejarse de su familia y…

- ¡JAKEN YA BASTA! -intervino Inuyasha atravesándose en el camino del locayo de su hermano y esa mujer. – Es suficiente. Contrólate o si no estoy seguro que Sesshomaru no tomara muy bien que ventiles sus pensamientos a la ligera, además ese imbécil siempre cumple su promesa y veras que pronto atraviesa ese portal con su mini versión, Rin y la sentimental de Towa.

Decía esto viendo a su familia y sonriéndole a su esposa e hija dándoles esperanzas de que pronto aquellas familias que fueron separadas por mucho tiempo se volverían a unir, pero solo fueron promesas al aire, ya que dirigió su mirada hacia arriba viendo como de ese portal salían solamente la figura derrotada de Sesshomaru, el rostro lloroso de Rin y el dolor impregnado en los ojos amatistas de Setsuna. Sin previo aviso Inuyasha vio como su hija pasaba al lado de él abrazando fuertemente a Setsuna y sin controlarse más ambas jóvenes lloraron como si de aquella forma liberaran su dolor ante el designio de Akuru.

- Creo que es mejor de ir con la anciana Kaede. – decía Kagome al acercarse a Rin, quien simplemente asintió.

Inuyasha por primera vez en su vida se sentía alguien fuera de lugar y es que frente a las mujeres que más amaban están consolando a su familia, en cambio él y Sesshomaru nunca tendrían algo más allá del desagrado que se tenían ambos, pero lo que descoloco al hanyo fueron estas simples palabras que probablemente nunca más las vuelva a escuchar:

- Inuyasha…Gracias. – abrió sus orbes al ver como al lado de él estaba Sesshomaru no con aires de ínfulas, sino un padre lleno de dolor por haber perdido a su hija.

Tomando en cuenta en la única demostración de afecto que Sesshomaru aceptaría de él: simplemente toco el hombro de mayor para susurrar un simple: "Lo sé…estamos a mano."

Los dos hermanos se encontraban afuera de la choza de Kaede, donde estaba Kagome en compañía de la anciana atendiendo a Rin, hasta que en ese momento percibieron la presencia de otro yokai demasiado conocido para ellos.

- Al parecer el momento de Rin por fin ha llegado. – dijo tranquilamente el pelirrojo sentándose debajo de un frondoso árbol alejado de los hijos de InuTaisho, sacando de sus bolsillos un libro. – Sesshomaru, por cierto ¿Dónde los dejaste? – enarco una ceja al no ver a tres presencias demasiado conocidas.

- Cierto Sesshomaru, los enanos deberían estar aquí con el enano de Jaken. – interrogo también Inuyasha.

Lo que no sabían es que el Lord del Oeste tampoco sabía la ubicación exacta de Jaken y lo que conllevaba el paradero de esos pequeños demonios. Jurando que si su pequeño locayo había perdido nuevamente a los mocosos le haría compañía a su padre próximamente.

- ¡AZOTE DE GOLONDRINAS EXPLOSIVAS! – exclamo Setsuna al atacar directamente a un yokai en una aldea cercana de Kaede. – Maldita sea ¿acaso no se cansan de morir tan pronto? Si que son patéticos. – suspiro.

- Setsuna-sama. – uno de sus compañeros del escuadrón comenzó a gritarle notificándole que la aldea se encontraba limpia en los alrededores. – Es momento de regresar dentro de poco regresaran el jefe Hisui y la señorita Moroha.

- Cierto. – suspiro con pesar la castaña ese par era todo un caso, desde que Towa había marchado a la Era Moderna no la dejaban a sol ni a sombra como…se sonrojo al pensar en ese imbécil.

Sus pensamientos fueron interrumpidos al visualizar a dos pequeñas niñas en sus piernas, se veía que tenían solo cuatro años: una de ellas tenía un kimono azul demasiado desgastado, sus ojos castaños claro hacían contraste con su cabello podía percibir que era demasiado tímida, excepto la otra gemela que alegre le ofrecía como agradecimiento una manzana y en sus ojos vio la misma energía alegre de…

- "Toma Setsuna. – ofreció la peliblanca a su tierna hermana al momento de bajar a ese hermoso árbol donde siempre convivían con su padre.

- Muchas gracias Towa-nessan. – mordiendo lentamente la manzana sintiendo el sabor de la fruta en su garganta. - ¡Esta deliciosa!"

Se agacho para estar a la altura de ellas, ambas niñas tocaron su largo cabello castaño, el cual ya no sola estar amarrado en una coleta alta sino como solía peinarse de niña excepto por unos mechones rebeldes como los de su madre haciendo contraste con sus mechones rojizos, su vestimenta de exterminadora era igual que Sango-san solo que de color purpura y su Mokomoko al lado izquierdo de su brazo. Su rostro había adquirido un perfil más afilado, incluso se podía notar que la marca de Luna en su frente permaneció, su cuerpo ya no era tampoco como antes ahora tenía más forma en sus caderas, sus largas piernas y ni que decir de…

- "Si te soy franco tienes una delantera sofisticada y unos glúteos hermosos". – sus mejillas se sonrojaron al recordar al Pervertido de Kirinmaru y sus palabras

Las reacciones de ella eran atentas a las pequeñas que al ver como su heroína cambiaba de gestos, simplemente se encogieron de hombros y sin advertirle besaron cada una las mejillas de ella, sacándola nuevamente de sus divagaciones, y logrando que sonriera.

- Muchas gracias, Setsuna-sama. – las niñas exclamaron sonrientes disponiéndose a ir con sus padres.

- De nada y cuídense por favor. – respondió sintiendo esa sensación de conformidad al ver como todo marcaba con aquella paz que todos deseaban.

- Vaya sí que eres famosa, Setsuna-chan.

La voz varonil de un gran amigo para ella hace que voltee viendo como Shippo en compañía de Gyokuto cargando a la recién nacida Akira, sonrió al recordar como la hija mayor del monje Miroku y Sango se había casado con el kitsune.

- "¿Qué no te agrada la idea monje pervertido? – se regocijar de alegría Inuyasha al ver el rostro pálido del monje. – Al parecer no solamente vas a emparentar conmigo sino con el ejemplar aprendiz tuyo en lo pervertido que es Shippo."

- Buenas tardes Shippo, Gyokuto. – sonrió amable la hanyo viendo como en los cielos se acercaba Ah-Uh. – Cierto creo que después de todo me conocen porque estas son las tierras de Sesshomaru.

El hombre negó repetidas veces y es que no podía creer lo orgullosa que llegaba ser la castaña referente a su padre, aunque tomando en cuenta que el yokai es la dulzura en persona.

- Por lo que veo su relación por la atención de Rin sigue siendo igual de reñida. – la joven bufo. – Me sorprende que Sesshomaru haya permitido que seres humanos junto con hanyos residieran en sus tierras. Aunque bueno eso probablemente haya sido influencia por Rin.

- Shippo. – la castaña golpeo levemente a su esposo. – Discúlpalo Setsuna-chan, a veces tanto mi esposo como mi padre suelen ser muy impertinentes.

La actitud de la hija mayor de Miroku y Sango fue adquiriendo cada vez más la forma de la exterminadora, aunque en ocasiones tanto ella como Kin´u eran muy similares al monje.

- Por cierto, Setsuna-chan, me dijo mis padres que irían a la aldea de la anciana Kaede al parecer la hora de Rin-sama esta por aproximarse.

Ante lo dicho la amatista no dudo dos veces en montarse en Ah-Uh, para dirigirse rápidamente hacia la aldea de Kaede, no podía creer que tan rápido paso el tiempo. La verdad se sentía un mar de emociones, desde que su madre despertó tanto ella como Sesshomaru prometieron proteger siempre a su madre agradeciendo de cierta forma que Akuru haya detenido el tiempo de su madre permaneciendo con la misma edad tanto ella como su Tía Kagome cuando las dieron a luz.

- Ya hace siete años que no sabemos nada de ti Towa. – dijo viendo el cielo e imaginando la sonrisa tonta de su hermana. – Te sorprenderías de todas las cosas que han pasado en estos últimos años, estarías orgullosa de nosotras.

- ¡SETSUNAAAAA! – el grito de Moroha montada de Kirara junto a Hisui.

Se sorprendía como Moroha había crecido tanto como sacerdotisa y ser humano, no negaría que a veces sentía envidia de la relación que tenía con Sesshomaru. El cabello de Moroha creció y ya no portaba tampoco esa coleta alta junto con su listón rojo, sino que simplemente lo tenía suelto su vestimenta era igual solo que tenía toques blancos como los de sacerdotisa argumentaba porque era mejor pelear con esa clase de ropa. Al parecer nos hicimos más unidas después de que Towa marchara.

- Oye me informaron que Tía Rin…

- Si también Shippo me lo dijo. – alzando más el vuelo de su dragón. – Espero que se encuentre bien Okasan, por cierto ¿no los han visto por ningún lado?

Ante la negativa de ambos, Setsuna sintió incertidumbre.

- "Solo espero que Sesshomaru encuentre cuidando bien de Okasan y Jaken de los pequeños, sino verán de lo que soy capaz".

- Demos un fuerte aplauso a la arquitecta Higurashi Towa.

Hablo el director de la Universidad mientras otorgaba los reconocimientos, pero en la mente de Towa venían una y otra vez los momentos vividos con su familia. Mas aun escuchaba en su mente una y otra vez la melodiosa voz de su progenitora.

- Towa, ¿Qué esperas te están hablando? – una de mis compañeras me empujo levemente.

El cuerpo de la peliblanca se movía por simple mecanismo se sentía completamente fuera de lugar, probablemente esto era a lo que se refería Moroha aquella ocasión, cuando le dijo que su sangre yokai siempre prevalecería aun conviviendo con humanos. Sonrió directo a la cámara al ver a sus padres, Mei y sus abuelos.

Sota mirada hacia su hija lleno de orgullo, pero no era ningún tonto, la alegría que caracterizaba a su pequeña había cambiado y probablemente era momento de dejarla ir. Con lágrimas en los ojos aplaudió más fuerte, sintiendo la mirada comprensiva de su madre, al fin y al cabo, ella vivió lo mismo cuando tuvo que dejar ir a Kagome, solo quedaba una duda ¿Cómo regresaría su hija a la Era Feudal?

- ¿Estas segura que no deseas festejar con tus amigos, Towa? – la voz de su abuela la saco de sus memorias. – Me imagino que debe ser aburrido celebrarlo solo con nosotros.

La joven negó suevamente.

- No te preocupes abuela estoy bien, además ustedes son mi familia, ¿no? – dirigiéndose a su habitación. - Creo que iré a cambiarme de ropa, usar tanto tiempo un vestido es incómodo. En un momento bajo, despreocúpense.

Todos vieron como desaparecía Moe que hasta el momento se mantuvo callada, expuso sus sentimientos:

- Creo que pronto, Towa-chan saldrá del cascarón para emprender su viaje. – decía tomando a un recién nacido en sus brazos. – Estoy orgullosa de nuestros hijos.

Sin previo aviso esas palabras provocaron estragos y un poco de dolor en los presentes.

- Por fin. – exclamo alegre la joven viéndose en el espejo portando un pantalón de mezclilla junto con una blusa de color rojo. – Eso de usar vestidos realmente es incómodo, no sé cómo Setsuna usaba esto aquí. – se detuvo nuevamente ante esas palabras.

Llena de emociones vio detrás de ella su armario de armas y sin dudarlo camino hacia él, viendo de primera instancia a…

- Hace tiempo que no te veo colmillo sagrado. – melancólica toco el arma que su padre le había otorgado, sonriendo. – Realmente significas mucho para mí, me haces recordar y vivir que todos esos momentos existieron…que ellos también existen.

- "Towa escoge el camino que deseas, recuerda de quién eres hija." – abrió sus ojos al escuchar esa voz. –"¡ME NIEGO A QUE ME VUELVAS A ARREBATAR A MI HIJA!"

- ¿Qué es este sentimiento Towa-sama? ¿Por qué siempre procuro su felicidad a costa de mi propósito en esta vida?. – Ahora era la voz de Riku cuando le cuestiono aquel sentimiento que ni ella lograba comprender hasta que…descubrió que inconscientemente ambos se habían enamorado.

Mas lágrimas brotaron de Towa recordando la impotencia de su padre, las palabras desgarradoras de su dolor y los ojos miel de su madre tornarse tristes…

- Rin-Okasan, Sesshomaru-Otousan…perdón. Por fin comprendí que la Era Feudal es mi destino. – una lágrima cayo en el filo de la espada y al terminar esa frase…- P-Pero que… ¿sucede algo colmillo sagrado?

Aquella espada que antes pertenecía al gran Perro demonio brillaba de forma arrolladora desbordando en ella una gran cantidad de energía demoniaca.

"Rin veía con dolor como su esposo cada noche salía a la estancia de su hogar, siempre contemplando la luna. Desde que recobro su vida después de lo acontecido con la señorita Zero y la mariposa de los sueños, la vida de ambos junto con su demás familia no volvió a ser como antes. La mujer llevaba dentro de su corazón un dolor incomparable que no deseaba que nadie lo experimentara: "Había perdido nuevamente a su hija". La castaña reconocía que su relación con Towa-chan no fue tan cercana que Setsuna, pero eso no impedía que el dolor fuera el mismo ambas eran hijas del fruto de su amor con su Sesshomaru-sama, por eso se esmeraba día con día en hacer los días para Setsuna y Sesshomaru-sama los más felices recuperando el tiempo perdido, pero…sabía que eso era inútil siempre en sus corazones estará el hueco que dejo su pequeña Princesa.

- Se que estas escondida, Rin. – el yokai cerró los ojos y espero a que la delicada figura de su esposa estuviera cerca de él.

- Perdón, por interrumpirlo Sesshomaru-sama. – agacho la mirada avergonzada.

Los ojos dorados de él contemplaron lo hermosa que es su esposa, incluso el dudo en tomarla, por esa misma fragilidad que la caracterizaba, pero debía de ser consciente que no solo el asunto de Towa los preocupa, sino que también aquellos que convivieron con la peliblanca. Sin previo aviso posiciono a su esposa a horcajadas de él, notando en la luz de la luna sus mejillas sonrojadas, su piel blanca y suave, sus labios color cereza. Definitivamente era preciosa.

- No debes pedir perdón, Rin. – tocando delicadamente su mejilla y percibiendo como pequeñas lagrimas caían en ella. – Desde que comencé a hacer esta rutina siempre te percibí.

- También la extrañas, ¿verdad? – la simple mirada llena de decepción hacia el mismo Rin no necesito mas palabras. – No fue culpa de nadie Sesshomaru-sama, yo también añoro volver a verla sentir su respiración, abrazarla y llenarla de todos esos besos que el tiempo no me permitió.

- En luna nueva ella se parece demasiado a ti. – recito. – Aunque al parecer también Setsuna es igual.

- Es curioso. – la castaña agacho la mirada. – Es como si el destino nos dijera nuevamente que solo permaneceremos juntos un momento y nos será arrebatado siempre la eternidad.

Sesshomaru se sentía débil cada vez que veía esos ojos castaños llorar, lleno de impotencia porque esas lágrimas eran provocadas por ser débil. Deseaba aliviar su dolor y el de Rin, pero comprendió que por mas que se esperaban el fantasma de su cachorra siempre permanecerá junto a ellos.

- Rin. – tomando el rostro de su esposa. – Buscare la forma de traer de regreso a Towa, ella regresara al lugar que pertenece.

Rin simplemente asintió y sin dudarlo beso a su esposo como aquellos años antes de que la desgracia cayera a ellos."

Sus ojos dorados estuvieron fijos en ese árbol que siempre le resultaba peculiar y donde sus adorados padres a veces permanecían durante horas, su mamá en ocasiones lloraba hasta quedar dormida mientras su padre al detectar la presencia de esta simplemente la lleva a su hogar.

- ¿Nuevamente sigues viendo ese árbol fijamente? – la pregunta detrás de él hizo que volteara para encontrarse con una tierna niña de su misma edad y fracciones muy similares a las de él, solo que su vestimenta era como sacerdotisa. – No me mires como si fueras a asesinarme al fin y al cabo soy tu amiga.

- Solo eres una molestia. – susurro el nuevamente para ver ese árbol, y ante la respuesta de el pequeño la niña rio.

- Si claro lo que digas. – argumento con claro sarcasmo. – Creo que debemos de regresar, ya nos hemos escondido mucho tiempo de Jaken, además Kano ya esta dormido.

Los dos pares de ojos vieron como el más pequeño dormía en el tronco de un árbol, confirmando de quien era hijo.

- Vete tu si quieres, yo me quedare otro rato. Además, tu posees poderes espirituales, ¿no, Izayoi? – la peli plata suspiro al ver donde quería llegar su amigo.

- Si, el árbol de las edades fue sellado nuevamente hace siete años, Yue. Deja de insistir es mas si mi Tío Sesshomaru te ve rondando por aquí de seguro nos castigara. – la pequeña peliblanca hizo un puchero.

En cambio, Yue sabía perfectamente que su progenitor lo castigaría y no porque estuviera rompiendo sus reglas, sino que, al enterarse su adorada madre, eso probablemente la vaya a poner triste. Y es que para sorpresa de muchos después de un año de no haber señales de que Towa regresara tanto Sesshomaru como Inuyasha anunciaron la llegada de nuevos cachorros incrementando el numero de sus respectivas familias.

Ahora Kagome fue la primera en dar a luz y aunque en los planes de la pareja de Inuyasha era un varón, la vida los bendijo con otra niña tan hermosa como su madre, solamente que su apariencia era completamente al hanyo, su cabello blanco, ojos ámbar incluso había heredado esas orejitas de perro tan características de su progenitor, a la pequeña llamaron: Izayoi. Después fue el turno de Sesshomaru y Rin en traer al mundo un nuevo cachorro logrando que el yokai mostrara ese aire de superioridad a su hermano al mostrar al mundo a su hijo Yue, el pequeño nació con todas las marcas de su padre, sus ojos ámbar, su piel blanca como la luna, y su cabello blanco como su padre, era una copia exacta de Sesshomaru omitiendo claro que Yue tenía también orejitas de perro como Izayoi. Donde con el tiempo ambos cachorros después de su nacimiento hace seis años eran inseparables.

- Tsk. Entonces lárgate Izayoi. – miro retadoramente a su prima, que sin dudarlo esta se cruzo de brazos. - ¿Qué?

- ¡¿Cómo QUE QUÉ!? – grito furiosa. – Que no podre cargar a Kano, aunque tenga tres años es muy pesado incluso sospecho que pronto será de mi estatura. Eso es tu culpa por no traer a Ah-Uh.

- Y esa es la tuya por ser tan enana. – pero la conversación de ambos fue interrumpida por una tercera voz.

- Es raro presenciar una pelea marital. – la voz risueña se mostró, donde su comentario provoco que Yue lo viera arrugando el entrecejo y Izayoi se sonrojara. – Y si quieren despertar a este pequeño holgazán no hay poder alguno que lo logre. – su mirada verde se suavizo al ver al pequeño castaño.

- Riku-san. – dijeron ambos peliblancos.

Su sorpresa solo logro que el hombre sonriera, fue acercándose a ambos y los despeino con sus manos, en cambio al pequeño Kano lo contemplo viendo las finas fracciones del aun bebé y como tenia una personalidad tan diferente a la de él, sin pensárselo dos veces lo cargo.

- Riku-san, ¿usted también siente que el aura de ese árbol cambio? – Yue se acerco al pelirrojo. - ¿Por qué nos tienen prohibido venir aquí?

- Seguramente tienen miedo de que exista otra condición. – respondió sin darse cuenta que pensó en voz alta. – Andando es mejor ir con Kaede, al parecer Rin-sama estará ahí.

Al nombrar a la castaña los ojos de Yue se abrieron ampliamente y sin esperar a los demás se fue corriendo a la aldea humana en búsqueda de su madre, porque él le había prometido que estaría con ella cuando ese momento pasara, que él seria ahora el hombre de la casa aunque su padre estuviera y si el amor de Rin siempre era un debate no solo de Sesshomaru y Setsuna, sino que el pequeño Yue era igual de celoso y posesivo en lo que concierne a su adorada madre.

Las acciones del menor solo lograron sacar un suspiro de cansancio de Izayoi y Riku, la pequeña al ver como se encontraba sola con el pelirrojo se sonrojo y es que siempre ha parecido un príncipe.

- Bueno creo que deberíamos seguirlo, sino deseamos meternos en problemas con Sesshomaru-sama o Inuyasha-sama, ¿no cree Princesa Izayoi? – tomando su pequeña mano, mientras la otra sostenía a Kano, provocando un sonrojo por parte de esta.

Towa caminaba lentamente hacia el árbol de las edades, siendo guiada por aquella espada que tanto había hecho por su familia: "Colmillo Sagrado". De reojo veía como su familia estaban detrás de ella, sonriendo con ese calidez que siempre los caracterizo.

Oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh
Oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh

Setsuna sentía como su pecho le dolía, pero no era un dolor como cuando se está herido, sino que es el mismo sentir de hace siete cuando, Moroha y ella se encontraron con… abrió ampliamente los ojos y al ver hacia Moroha comprendió que ella sintió lo mismo.

- Setsuna. – dijo la sacerdotisa, ganando la atención de su prima. Que simplemente se acerco mas a Kirara, para que la azabache se montara en Ah-Uh. – Hisui podrías comunicarle a los demás que pronto llegaremos.

El exterminador asintió no sin antes darle un beso a su prometida, ante la cara de asco de la castaña.

- Qué asco podrían no hacerlo en mi presencia. – dirigiéndose donde comenzó todo.

- ¡Khe! No seas exagerada Setsuna-chan que Kirinmaru y tu hacen cosas peores.

La amatista simplemente se sonrojo y sin espera más emprendió vuelo más rápido ante los reproches de su amiga.

A broken heart is all that's left
I'm still fixing all the cracks
Lost a couple of pieces when
I carried it, carried it, carried it home
I'm afraid of all I am (oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh)
My mind feels like a foreign land (oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh)
Silence ringing inside my head (oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh)
Please, carry me, carry me, carry me home

Sesshomaru abrió sus ojos sorprendido al sentir ese conocida esencia rondar en el aire, Inuyasha junto a Kirinmaru permanecieron callados, pero al igual que el yokai blanco sentía que algo estaba ocurriendo. Entonces comenzaron a escuchar los gritos dentro de la choza de Kaede, esos gritos eran demasiado conocido por los hombres, era Rin. Jaken que llego en compañía de Irasue escucharon los gritos desgarradores de la castaña, sintiendo un nudo en la garganta. La peliblanca vio la desesperación y la duda en la mirada de su hijo, suspiro, ¿realmente este sujeto era uno de los Lords mas fuertes de la Era?

- Adelante ve Sesshomaru. – pasando al lado de su hijo. – Puede que no sea demasiado tarde aún.

El nombrado emprendió vuelo sin espera mas por parte de su progenitora siendo perseguido por Inuyasha, en cambio Kirinmaru simplemente suspiro viendo como Irasue se adentraba a la casa de la sacerdotisa Kaede, pero cuando vio que nadie mas llegaba con ellos, detuvo a Jaken que al sentir el aura asesina del pelirrojo comenzó a sudar frio.

- Jaken, ¿Dónde están los niños? – volteándose lentamente el pequeño yokai verde, vio el ceño fruncido de Kirinmaru, cruzado de brazos y una mirada realmente aterradora.

- "Al parecer la ama Setsuna tiene complejo de Edipo". – pensó

I've spent all the love I saved

We were always a losing game

Small-town boy in a big arcade

I got addicted to a losing game.

Yue se detuvo abruptamente al sentir algo, una energía demoniaca muy poderosa, pero lo que desconcertó al pequeño hanyo fue el aroma impregnado de ese ser, era muy similar al de su hermana mayor Setsuna, pero a la vez diferente. Vio como Riku-san y Izayoi se quedaban estáticos, sintiendo lo mismo que él. Una perceptible sonrisa se formo en el rostro de Riku al identificar perfectamente esa esencia.

Oh, oh-oh-oh oh
Oh, oh-oh-oh, oh
All I know, all I know
Loving you is a losing game

Towa toco la madera de ese árbol y cuando hizo contacto se abrió una luz azul similar la que rondaba a su espada, cerro sus ojos para concentrar su energía demoniaca.

- "Corta parte de la corteza y podrás regresar con tus seres amados". – escucho la voz infantil de alguien junto el sonido de un reguilete.

- "Esa voz, ¿acaso ese es Akuru? Me estas dando una segunda oportunidad". – esperando la respuesta sentía como todo su cuerpo hormigueaba a de la emoción.

- "Si, el castigo para Sesshomaru llego a su fin. Con esto deberán comprender que el molino del tiempo y de espacio tienen su función, así como una responsabilidad muy grande al ser descendientes de la luna". – el tono juguetón de Akuru desconcertaba a Towa.

- "Entonces creo que esto es una despedida definitiva". - volteando a ver su familia adoptiva.

- "No necesariamente". – esa respuesta hizo que abriera ampliamente sus ojos. – "Los pecados de ustedes no lastimaron a terceros, no provocaron muerte ni destrucción. Esto es una forma de agradecerles que aun exista, por eso colmillo sagrado y cuchilla sangrienta tendrán este don, pero solo regresaran cuando sea necesario o este en peligro esta Era".

Cuando la peliblanca ve por completo a su familia simplemente ve como su padre Sota asiente con lagrimas en los ojos comprendiendo que el camino que trascurrirá será diferente a lo planeado, pero siempre buscarían la forma de permanecer juntos tal y como dijo Akuru. Su bisabuelo con su sonrisa llena de orgullo, su abuela sonriente como si recordara el día en que también tuvo que dejar ir a Kagome, su hermana Mei y su mamá Moe con su alegría. Sin esperar mas Towa corto la corteza del árbol.

How many pennies in the slot? (oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh)
Giving us up didn't take a lot (oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh)
I saw the end 'fore it begun (oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh)
Still I carried, I carried, I carried on (oh, oh-oh, oh-oh, oh-oh)

- ¡Mira Setsuna! – señalo Moroha al ver debajo del árbol a su Tío Sesshomaru en compañía de su viejo, ambos viendo la flora como si fuera lo mas extraordinario del lugar.

Ambas se bajaron de Ah-Uh, los ojos amatistas de Setsuna se toparon con los ámbar de su padre, solicitándole una explicación, pero el simplemente la vio y volvió a dirigir su mirada en el árbol.

- Setsuna, utiliza a cuchilla sangrienta. – esa orden la descoloco. – Es necesario para que ella regrese. – abro mis ojos, ¿para que ella regrese? Acaso se refiere a…

- ¡COLMILLO SAGRADO/CUCHILLA SANGRIENTA! – el grito de ambas hanyo provocó las sensaciones de su cuerpo volvieran a sumergirse como hace siete años.

Oh, oh-oh-oh oh
Oh, oh-oh-oh, oh
All I know, all I know
Loving you is a losing game
Oh, oh-oh-oh oh
Oh, oh-oh-oh, oh
All I know, all I know
Loving you is a losing game

Siete años de ausencia, siete años de lágrimas, dolor, pero sobre todo un tiempo en no lograr decir aquello que siempre han deseado desde el fondo de su corazón: Amor.

Towa sintió como esa luz la absorbía, cerro los ojos asustada ante el poder que desprendía, ni siquiera en su pelea con Zero sintió esa magnitud de energía demoniaca y cuando iba abrir sus orbes rubí, escucho aquellas voces que por siete largos años deseaba volver a escuchar.

- Towa. – susurro Setsuna al ver a su hermana, la peliblanca seguía siendo igual solo que ahora vestía un poco mas femenina incluso su complexión era mas proporcionada como la de ella y su cabello estaba igual de largo como cuando se convertía en humana en la luna nueva.

- Setsuna, Moroha. – vio a su hermana y prima igual de diferentes que ella, sonriendo al ver que su sueño le mostro la apariencia de su hermana y Moroha era el vivo retrato de su Tía Kagome.

I don't need your games, game over
Get me off this rollercoaster

Las jóvenes sin dudarlo se abrazaron mientras pequeñas lagrimas empañaban sus ojos, todo ante las miradas de sus padres que simplemente estaban ahí siendo meros espectadores, de que probablemente su relación de hermanos no sea la mejor posible, pero la relación de sus hijas era un caso especial, donde la vida se encargo de juntarlas y no solo ser primas por nacimiento sino convertirlas en mejores amigas.

Oh, oh-oh-oh oh
Oh, oh-oh-oh, oh
All I know, all I know
Loving you is a losing game
Oh, oh-oh-oh oh
Oh, oh-oh-oh, oh
All I know, all I know
Loving you is a losing game

- Towa. - Los ojos rubís de Towa se encontraron con los de su padre, Sesshomaru al ver a su hija se fue acercando, mas aun al ver la sonrisa tan cálida y hermosa de ella tan parecida a Rin. Así que aun enfrente del imbécil de Inuyasha y los demás abrazo a su hija, para que luego sintiera los brazos de su sobrina regalándole una tierna sonrisa junto con Setsuna que también estaba en el alboroto, obviamente volteando hacia otro lado con sus mejillas sonrojadas. Inuyasha veía la escena enternecido y mas aun al ver a su sobrinas junto al estúpido de Sesshomaru, pero había algo que no encajaba ahí y era…

- Oye enana salte de ahí, no es tu familia. – decía haciendo berrinche en alejar a su cachorra del imbécil de su hermano y justo cuando pensaban en que los hermanos comenzarían una batalla Kirinmaru apareció sosteniendo con una mano y muy furioso a Jaken.

Ambos yokais vieron sorprendidos a la recién llegada, tanto que el pelirrojo dejo caer al pequeño yokai verde.

- ¡AMA BONITA TOWAAAA! – iba a correr a abrazarla, pero en eso sintió que era elevado del piso. - ¡AY PERO QUE PASA SE ESTA MOVIENDO EL PISO!

Kirinmaru sostenía en el aire a Jaken y Setsuna al verlo con el seño fruncido no era buena señal, mas aun al no ver a…

- ¿Dónde esta Kano? – cuestiono preocupada al no verlo.

- No lo sé eso pregúntaselo a tu padre y Jaken. – la mirada esmeralda y amatista vieron directamente a Sesshomaru que simplemente vio a Jaken con cara de asesinarlo.

- Jaken. – dijo tranquilo, pero todos sabían que estaba furioso.

- Si amo bonito.

- ¿Dónde esta Yue, Kano e Izayoi? – todos sabían que ahora si el pobre seria demonio muerto, aunque la única que no comprendía nada era Towa y más aún ¿Quiénes eran esas personas o…hanyos?

Ahora si Jaken estaba comenzando a rezar a toda deidad de la furia de Sesshomaru-sama, Setsuna-chan y Kirinmaru-sama, pero al parecer sus ruegos fueron escuchados porque unos ruidos junto con las voces demasiado conocidas para algunos llegaron. Towa abrió ampliamente sus ojos al ver una pequeña versión de su padre corriendo y al verla arrugo su entrecejo como alguien que estuviera examinando a un enemigo, detrás de este niño que había escuchado por una niña muy parecida a su Tío Inuyasha se llama Yue, pero eso no fue lo que verdaderamente impresiono a la peliblanca sino ver a Riku, sus mejillas se sonrojaron al ver que su típico traje había cambiado un poco como el de Kirinmaru, bueno sin las hombreras de viento o alguna mascara, pero si tenia una marca color azul en su lado izquierdo y su cabello ahora era más largo además de un fleco de lado contrario de su marca yokai. Aunque lo verdaderamente intrigante era el pequeño que se encontraba cargando, ¿acaso ese niño era hijo de Riku? ¿La había olvidado después de todo este tiempo? ¿Se caso? Pero todas sus dudas fueron interrumpidas por la voz furiosa de…

- ¡QUIEN DEMONIOS TE CREES PARA SECUESTRAR A MI CACHORRO! – la voz furiosa de Setsuna se hizo presente asustando a los presentes y de dos rápidos pasos se encontraba frente al pelirrojo que al ver el estado de su hermana sonrió.

- Setsuna, tranquilízate. – intervino Kirinmaru al imaginar la situación.

La castaña iba a debatir con el yokai pelirrojo, pero los pequeños pucheros del infante que sostenía Riku la detuvieron y Towa creyó estar en otra dimensión. Ese niño era el vivo retrato de su hermana excepto por los hermoso ojos esmeraldas que portaba y su piel un poco más bronceada, además de las marcas similares a…

- Se-Setsuna, ese niño es tu…

- ¡MAMI! – grito el pequeño al despabilarse y ver a su progenitora, estirando sus bracitos para abrazarlo.

La mirada rubí se turnaba de su hermana a Kirinmaru, ya que después de eso el hombre se acerco a ella que sostenía al niño llamado Kano, sintió la mano de Moroha en su hombro y sonriéndole de par en par solo dijo.

- Towa, pasaron muchasssss cosas después de que te fuiste y una. – viendo a los otros dos infantes que discutían son sus progenitores. – Bueno tres de ellas es que tuve una hermana Izayoi. – viendo a la peli plata que se escondía detrás de su Tío ante los regaños de Inuyasha. – Tuviste un hermano, Yue. – ahora vio como el pequeño si era una copia exacta de su padre que simplemente suspiraba ante la rabieta de Inuyasha. – Y digamos que a Setsuna-chan y a Lord Kirinmaru les nació el amor paternal.

Setsuna simplemente se sonrojo ante lo dicho por Moroha, en cambio Kirinmaru sonrió como solía hacerlo cuando era el profesor Kirin y Sesshomaru bufo molesto. Pero a la mente de la peliblanca venia…

- ¿Dónde esta Rin-okasan?

Rin miraba sonriente junto a Irasue-Okasan a su pequeño, el cual apenas había nacido era tan bello, Kaede junto con Kagome veían enternecidas la escena, aunque la mayor estuviera despotricando de su señor Sesshomaru, el cual junto con los demás se dirigieron a un lugar sin decir exactamente.

- Lo has hecho bien, Rin. No me puedo quejar al menos Sesshomaru no tenia los genitales de adorno. – decía aburrida torciendo la boca mirando cuidadosamente a su nuevo nieto un pequeño muy parecido a Yue solo que este bebé tenia el pelo castaño de la mujer.

Rin rio nerviosa ante el comentario de su suegra, además de sonrojada por la escena tan explicita del cuerpo de su esposo.

- Su hijo es un idiota. Siempre desaparece cuando más se necesita. – intervino Kaede.

- En eso estoy de acuerdo contigo, humana. Además de ser un hijo malagradecido es un esposo irresponsable.

- Yo creo que Sesshomaru-sama es un buen ser, dedicado y gentil. – comento Rin tocando el suave cabello de su bebé. – Aunque me preocupa que tampoco Setsuna-chan haya venido.

- Ni Moroha, solamente vino Hisui. – Kagome quien se encontraba sentada preparando Té quiso cambiar de conversación a una mas amena. – Ni siquiera he visto a Izayoi.

- Ni yo a Yue-chan o Kano-chan.

Irasue volteo los ojos ante la sobreprotección de las mujeres hacia los cachorros, aunque seguramente esa era la naturaleza de los humanos, muy distinta a los yokai.

- Entonces, ¿Cómo lo llamaras Rin? – dijo aburrida Irasue.

Los ojos castaños de la mujer brillaron de alegría, pero repentinamente fueron opacados, cosa que las mujeres percibieron.

- Pensábamos que si era niña podría ser Towa, por…por Towa-chan. – Kagome y Kaede agacharon la mirada triste, ellas sabían el dolor que Rin experimentaba día con día respecto a su primogénita. – Pero acordamos que si era niño Tomoe.

Irasue vio como la conversación hizo que su pequeña deseara llorar, siempre odio eso de los humanos y extrañamente como su hijo cualquier rastro de lagrima en la joven los incomodaba, ya que ella logro ser parte importante de su vida.

- No tendrás que aferrarte a un nuevo cachorro para recordar a tu hija. – levantándose de su asiento. – Al parecer ya llegaron. – salió de la cabaña solo para ver algo que Akuru ya había advertido.

Las voces conocidas de los demás llegaron al odio de Rin, pero hubo una que provoco que todos esos sentimientos rompieran su caja de pandora: alegría, desconcierto, dolor, tristeza y amor, comenzó a negar seguramente eran ideas de su imaginación, pero al verla ahí parada frente a la cabaña de Kaede tan cambiada, pero a la vez distinguiría a su pequeña entre la multitud la vio. Su pequeña Towa regreso y ahí frente a ella no hubo dudas, su señor Sesshomaru cumplió su promesa trajo de vuelta a uno de los testigos mas grandes de su amor: su hija. Sin mas Towa fue corriendo hacia Rin abrazándola fuertemente, deseaba sentirla y oler su aroma a flores silvestres. Volver a escuchar la voz tierna de su madre, pero un llanto las saco del reencuentro. Rio al ver que nuevamente sus padres tenían otro hijo.

- Bienvenida a casa Towa-chan. – dijo Rin tocando la mejilla mojada de lagrimas de su pequeña.

- Ya regresé mamá, regresé para nunca volverme a ir. – tomando su mano con ternura.

Setsuna vio a Kirinmaru, quien comprendió la situación y cargo al pequeño Kano, para disponerse a cargar a regañadientes al pequeño Yue y tomar la mano de padre, para acercarse a su madre y su nuevo hermano. Rin rio alegre, porque por fin después de tantas adversidades, miedos y obstáculos estaban todos juntos como la familia que debieron de ser. Sesshomaru se posiciono al lado de Rin para poder abrazarla y ver a su nuevo hijo, dedicándole una rápida mirada a su esposa indicándole que era completamente feliz, al lado de Sesshomaru se posiciono Setsuna aun sosteniendo a Yue que después de un lapso comprendió que esa joven peliblanca era su hermana que tuvo que viajar y ahora regreso.

- Por fin mi familia está completa. – murmuro Sesshomaru, provocando que Towa riera. – Aunque hace falta algunos miembros. – viendo a Kirinmaru y Riku.

Los pelirrojos comprendieron la mirada de Rin y sin más preámbulos se unieron al reencuentro de la familia Taisho, porque a veces la vida nos pone obstáculos que debemos de enfrentar, buscar el lado positivo de la vida, tomar aquello que nos proporciona con gratitud, porque no sabemos cuando pasen los momentos felices y mas aun como estos preservaran para toda la eternidad.

Eso comprendió Sesshomaru, su amor por Rin duraría un momento al ser ella humana, pero su amor y devoción hacia ella y su familia durara para toda la eternidad.


No me queda mas que decir que muchas gracias, esta parte del fanfic realmente me tarde. Espero que les haya agradado el final tanto como a mí y respecto a los niños la verdad tenia mis dudas en incluirlos mas que nada al pequeño Kano hijo de Kirinmaru y Setsuna, pero me pareció tan tierno que no me resisti en contemplarlo. Respecto a Towa y Riku les di un enfoque ya que de cierta forma es una pareja mas probable en el anime; Moroha y Hisui bueno ellos aun estan comprometidos e igual los adoro ver juntos y como el Karma regresa con Inuyasha ajajajaja pero de buena forma.

Posdata: Probablemente realizare un epilogo, despues de este capitulo.

Por fin nuestro SesshRin fueron felices y que Rin tuviera otros dos hijos eso si no lo contemple bueno a Yue si la verdad, mas que nada porque me imagine a Yue de Sakura Card Captor.

Notas:

Canción Arcade- Duncan Laurence

Gracias por estar al pendiente y aguantar la tardanza de cada actualización. Espero volver con ustedes en la nueva historia que me encuentro escribiendo un Kirisuna, llamado "Deseos" y de los one-shot que hare respecto a esta historia. Posdata:Comenten si desean algun lemmon en especial a parte de las muy acostumbradas: SesshRin, InuKag y MiroSan.