Los principales personajes quedan a Stephanie Meyer la historia es mía totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización
Capítulo 32.
Risas.
Risas infantiles sonaban en la oscuridad. Muchas risas, todas refrescantes.
Los niños se están divirtiendo y Bella casi pudo verlos correr alrededor divirtiéndose.
Escuchó una canción hermosa que estaba siendo tocada por una guitarra y ella sonrió. Pero tenía sed mucha sed, era como si hubiese caminado durante días sin una gota de agua, sus labios estaban partidos y ni si quiera podía moverse, dolía demasiado intentarlo. Intentó respirar despacio y sintió unas manos heladas pequeñas tocarle el rostro.
—No lo escuches Bella. No lo escuches —le susurraron al oído mientras el aire empezó a faltarle así que abrió los ojos demasiado asustada para decir algo y quiso levantar las manos, pero estaba amarrada aún a la fría mesa de metal y su boca aún tenía el pañuelo. El movimiento causó que la mano que tenía lastimada le doliera tanto que las lágrimas le nublaron la vista, trato de no entrar en pánico y buscó enfocar su alrededor. El niño aún estaba en la esquina de la habitación mirándola fijamente. Se sentía demasiado desesperada.
—Estas despierta —le susurró el pequeño sin acercársele.
—¿Cómo te llamas cariño?
El niño negó en su dirección y le dijo
—No puedo decirlo.
—Te sacaré de aquí pronto, nos encontrarán y nos llevarán a casa. Estaremos bien —le prometió Bella. El pequeño sonrió suavemente antes de acercársele dando solo un paso
—¿Cómo hiciste eso?
El niño le sonrió y le tocó el rostro antes de susurrarle
—No te asustes Bella. Estas herida, muy herida, tienes que aguantar. No te duermas. Escucha mi voz.
Bella recordó que su boca estaba atada y eso la asustó porque estaba hablando con el niño y él la escuchaba. El niño le sonrió en comprensión y le susurró
—No te duermas Bella. Quédate aquí conmigo y hagas lo que hagas no lo escuches. Él quiere tu mente, no se la des.
El niño caminó por la habitación antes de que ambos escucharan pasos pesados fuera de la habitación, las luces empezaron a parpadear de forma extraña y Bella quiso poder moverse, pero le dolía demasiado hacerlo.
—No te muevas, él viene —dijo el pequeño antes de desaparecer ante sus ojos desvaneciéndose. Eleazar entró tambaleándose un poco antes de encender un cigarrillo y sonreírle diciendo:
—Es aburrido después de un rato ver el mismo rostro muriendo.
Bella movió el rostro en dirección contraria a él ignorándolo y buscando al niño, quien estaba del otro lado con un dedo puesto en los labios. Eleazar se acercó a ella, aún con el cigarrillo encendido y le dio una calada.
—No estés enojada Isabella, la verdad es que deberías estar feliz. No cualquier mujer puede decir que estuvo en mi cama muriendo por mi
Él se río en su oído antes de presionar el cigarrillo encendido en su pecho con fuerza, quemándola. Bella chilló con todas sus fuerzas antes de dejar de sentir el cigarrillo sobre ella. Estaba cansada, su brazo roto se veía extremadamente mal, estaba hinchado y rojo y le dolía mucho el cuerpo. Ya ni si quiera podía sentir el efecto de la droga que Eleazar había puesto en el pañuelo.
Eleazar suspiró sobre su oído y le susurró
—¿Sabes? Estoy seriamente pensando en que tengo unos cuantos meses sin sexo. Y desde aquí te ves apetecible —Bella cerró los ojos cuando Eleazar le tomó la barbilla apretándola con fuerza y le susurró —. Debería de cobrarles haberme robado mi vida de alguna manera aunque para nada tú me servirías como pago.
Luego le puso una mano en el pecho y la apretó antes de abrirle la camisa con una navaja. Bella cerró los ojos y empezó a llorar al sentir su toque. El maldito iba a violarla y ella no iba a poder hacer nada.
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Edward miró el hospital rodeado de policías. Su equipo estaba alrededor esperando indicaciones. Alec tecleaba furiosamente sobre la computadora y susurraba para él mismo algo sobre códigos binarios y algoritmos innecesarios.
—El hospital está sellado y solo puede abrirse con una llave de acceso que todos debemos tener. Por supuesto que no tenemos miles de copias por lo que Alec nos apoyará el día de hoy con esto abriendo las puertas para nosotros. Señores esta es una orden, disparen a matar. Quiero a ese maldito bastardo muerto. En una de esas habitaciones está Isabella Swan. Rescatémosla y por supuesto no salgamos heridos, eso atrasara a los demás. No confíen en él o terminarán muertos. ¿El escuadrón anti bombas llegó?
—Hace un rato. Ya nos dieron luz verde para avanzar solo esperamos a Alec —respondió Emmett.
Edward le puso una mano en el hombro para apresurarlo y Alec no lo miró, solo siguió en lo suyo antes de levantarse y asentir. Edward asintió a Emmett y todos empezaron a entrar en el hospital en silencio abriendo puertas esperando que Eleazar no se diera cuenta de lo que estaba pasando hasta que ya fuera demasiado tarde y tuviera una bala en el rostro
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Bella levantó su mano buena buscando aire y Eleazar sonrió sobre ella abriéndole las piernas mientras apretaba su cuello sin dejar de olerla.
—No puedo negar que ahora entiendo a Edward, hueles a miel.
Le apretó más y Bella quiso poder moverse, pero al intentarlo sintió la erección de Eleazar y eso la hizo llorar aún más nublando su vista mordió el pañuelo y cerró los ojos esperando morir asfixiada antes de que Eleazar le hiciera algo de lo que ella no iba a recuperarse. Realmente esperaba que Edward los encontrará pronto.
Un ruido molesto hizo a Eleazar soltar a Bella y levantarse de la camilla mientras le metía en la boca un poco de cocaína. Luego le golpeó la cabeza dejándola inconsciente. Sacó de su cinturón el arma que llevaba y la cargó quitándole el seguro para ponérsela en la cabeza, pero el ruido venía del ala oeste, así que saco la tarjeta de acceso que había encontrado tirada cuando se coló en el hospital como albañil y salió dejando la puerta cerrada por fuera.
Se movió entre las sombras antes de ver a Edward avanzando hacía él por un lado mientras Emmett avanzaba del otro lado así que se regresó y tomó el detonador que había preparado cuando ambos lo vieron. Nadie más que él sabían que el detonador era falso, no había un maldito lugar en Chicago en el que él pudiera estar sin ser descubierto así que no había podido comprar explosivos. Eleazar les mostró lo que llevaba en las manos y sonrió fingiendo
—Al parecer nos veremos en el infierno pronto si no bajan sus malditas armas.
Edward levantó el arma poniéndole el seguro mostrándosela y le dijo
—¿Dónde está Bella?
—Muerta. O quizás no. La verdad creo que podría estar muerta —le dijo sonriendo en respuesta y luego se tocó el pantalón acariciándose la entrepierna —. Quizás haya disfrutado un poco a tu mujer antes de matarla.
Edward alzó la pistola hacia el furioso y le gruño.
—Más vale que cada maldita cosa que has dicho sea mentira.
—¿Crees que soy un mentiroso? En nuestro mundo no existen ese tipo de cosas. Ahora porque no bajas el arma, realmente estoy empezando a cansarme de tener las manos arriba con el detonador. Supongo querrás su cuerpo intacto. Y si sigo así tu hija tendrá que enterrar a sus padres.
Edward bajó el arma y Eleazar sonrió abriendo la puerta diciendo
—Si entran antes de un minuto detonare la maldita bomba y todos moriremos.
Emmett caminó hasta estar dos pasos de la puerta y Edward hizo lo mismo. Cuando el reloj sonó marcando el minuto ambos entraron en la habitación.
Eleazar tenía a Bella recostada en su pecho con el detonador en su mano mientras le apuntaba con una pistola en la sien oliéndole el cuello. Bella estaba pálida, inconsciente. Tenía un brazo morado y su ropa cubierta de sangre al igual que su rostro
—Realmente voy a matarte —le susurró Edward señalándolo con su arma apuntándole a la cabeza. Eleazar sacó la lengua y la llevo desde la base del cuello de Bella hasta su barbilla antes de decir.
—Ella es poco para todo lo que me debes Cullen. La verdad es que si quiero matarte a ti, lenta y dolorosamente, pero me conformare con esta dulce y estúpida mujer. Apuesto a que la tendría rogándome por orgasmos después de enseñarle mis atributos.
—¿Por qué no la dejas ir y arreglamos esto tú y yo? Ella no te hizo ningún daño. Esta casi muerta en tus brazos.
—¿Me ves cara de estúpido? Ella es mi premio de consolación
Bella empezó a removerse en sus brazos y sus rodillas le fallaron, aún estando de pie estuvo a punto de caer. Edward respiro agradecido de verla moverse
—¿Bella?
Bella no lo miro, pero buscó su voz y Eleazar tiró del pañuelo que estaba en su boca haciéndola toser de forma incontrolable como si estuviera tragando algo
—¿Qué le estás haciendo? ¡Suéltala!
Edward escuchó a Bella empezar a reírse y nada después de su hija le sonó tan terrorífico. Bella levantó la mirada pérdida hacia Edward y lo señaló con su brazo bueno
—Él es el amor de mi vida ¿Lo ves? Tú eres un bastardo que va a morir —le susurró antes de patearle el pie con fuerza, obligando a Eleazar a soltarla. Bella cayó pareciendo un muñeco al frente azotando su cuerpo en el suelo sucio y Edward levantó su arma disparándole al detonador atravesándole la mano. Sabía que era falso puesto que Eleazar lo había presionado ya una vez inconscientemente y nada había pasado.
Cuando Eleazar gritó del dolor y apuntó disparándole de regreso, él levantó el arma, pero Eleazar sonrió antes de apuntar a Bella dispuesto a matarla.
Bella empezó a convulsionar en el suelo de forma extraña asustándolos a todos como si se estuviera ahogando.
Edward levantó el arma de nuevo y abrió fuego disparando repetidas veces a Eleazar, quién empezó a reírse al ver su cuerpo sangrar antes de caer al piso disparando su arma por última vez. Edward no vio a Emmett también disparándole a Eleazar.
—El infierno está esperándome soldado. Nos vemos allí.
Emmett corrió desesperado para tomar a Bella quien había dejado de moverse tomándole el pulso sin sentir nada.
Edward reaccionó al ver a Emmett junto a Bella y de pronto la habitación estaba llena de su gente y policías. Emmett se hizo a un lado dándole un informe detallado de lo que estaba pasando al paramédico, quien sacó un desfibrilador mientras la conectaba a un aparato que medía las pulsaciones cardíacas y empezó a hablar en términos médicos
—La estamos perdiendo. ¡Despejen!
El sonido de los pasos, la gente hablando sobre Eleazar muerto y las ruedas de una camilla todo. Edward pudo escucharlo todo, menos el corazón Bella latir de nuevo a través del maldito aparato.
Sus rodillas perdieron fuerzas de pronto, pero no lo dejaron caer y sintió un impulso de empezar a removerse porque alguien lo estaba sujetando. Él quería llegar a Bella quien aún seguía en el piso sin responder lo peor de todo es que sus oídos pitaban no dejándolo escuchar nada. Nada más que Bella estaba muriendo.
—¡BELLA! —gritó removiéndose de nuevo, intentando llegar a ella sin ningún éxito, pues por alguna razón no podía moverse —¡BELLA DESPIERTA BELLA!
—Edward estas herido. Tienes que dejar de moverte.
Jacob le habló al oído antes de que la oscuridad lo alcanzara.
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Edward abrió los ojos al escuchar el latido de su corazón en un molesto pitido sonando en alguna parte de la habitación de hospital. Su madre se levantó en cuanto lo escuchó respirar como si no tuviera aire.
—Gracias a Dios estas despierto hijo.
Edward se levanto sintiendo su estómago pulsar del dolor y se tocó en donde le dolía
—Te sacaron la bala ayer, al parecer fue un tiro casi limpio. No hay ningún órgano dañado.
—¿Cuánto tiempo llevo dormido?
Esme le tocó el rostro con cariño y solo entonces notó que ella estaba evitando mirarlo a los ojos, las manos le temblaban y estaba helada. Parecía haber estado orando, pero era su madre después de todo así que ella quizás estaba preocupada por el.
— Dieciocho horas más o menos. Estarás bien. Me has dado un susto de muerte. Dios.
Los ojos de Esme se llenaron de lágrimas y le acarició el rostro.
—Bella —dijo Edward mirándose los cables a los que estaba conectado y empezó a tirar de ellos dejando solo la intravenosa que tenía con suero y sangre conectada
—Mamá ¿Donde esta Bella?
Esme se sentó sin mirarlo, más manos le temblaban haciéndola parecer demasiado nerviosa Edward empezó a recordar
¡La perdemos!. ¡Despejen!.
Miro a Bella en el suelo sucio de aquel lugar en donde Udyat aún la tenía muriendo y el aire le empezó a faltar. Negó. Y susurró
—Dime que Bella esta bien. Dímelo mamá. Ella no…
Esme levantó la mirada para enfrentarse con su hijo y susurró:
—Edward. Bella está…
Hola a todos! por favor, menudo capítulo. Al final han matado a Eleazar, pero... que ha pasado con Bella ¿vive? Nos tocará esperar la semana que viene para ver como se desarrollan los acontecimientos.
Emma, después de horas contadas Ann está preparando otra historia, Green Berets, pero todavía no empezaremos a publicarla, ya que no está acabada.
Agrademos a todas las personas que leen y siguen la historia, ya sean lectores fantasmas o dejan un comentario. Para estas últimas os nombramos en agradecimiento:
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Nos leemos la semana que viene.
Jpv
