Los principales personajes quedan a Stephanie Meyer la historia es mía totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización
Capítulo 33
—Dime que Bella esta bien. Dímelo mamá. Ella no…
Esme levantó la mirada para enfrentarse con su hijo y susurró
—Edward. Bella está…
Carlisle abrió la puerta de la habitación y al ver a su hijo de pie dijo:
—Edward tienes que tranquilizarte, acabas de ser operado. Bella está en coma. Su estado es delicado los doctores tuvieron que conectarla a un respirador artificial. No estaba respirando por si sola, y tuvieron que hacerle un lavado estomacal porque traía una sobredosis de cocaína. Hijo, si Bella no empieza a respirar por si sola en veinticuatro horas ella podría morir. Sus órganos podrían fallar pero ella es fuerte y tenemos que tener esperanzas.
—¿Estas diciéndome que ella puede morir y que tengo que solo tener fe?
Edward negó y tiró de las intravenosas arrancándoselas antes de salir de la habitación.
—¡Señor Cullen! —escuchó a una enfermera llamarlo pero eso no le importó. Emmett lo enfrentó cuando él solo había dado como seis pasos pues a penas y si podía caminar bien y él dijo:
—Si no me llevas a su habitación te partiré las piernas así que muévete o dime dónde maldita sea esta. Bella esta aquí por mi culpa.
Emmett levantó la mano mirando tras el para detener a los enfermeros que estaban tras Edward antes de decirle.
—Tendrás que ponerte un traje. Bella no puede estar expuesta a ninguna bacteria. Y ella no pensaría que fue tu culpa. Edward esto fue un accidente.
—No lo sabes Em. Llévame a ella. Ella no puede simplemente morir.
Le ordenó. Su corazón le apretó al divisar a Bella en la camilla. Su rostro lleno de moretones parecía estar hinchado y tenía un tubo azul en su boca. El respirador artificial sonaba al igual que su medidor cardíaco.
—Hola cielo —le susurró sentándose sin fuerzas antes de que sus ojos se llenaran de lágrimas. Escondió su rostro en su mano y sollozó —¿Qué voy a hacer sin ti? Mujer terca —le dijo en un susurró inaudible.
—Iba a pedirte que te casaras conmigo —escuchó pasos en el pasillo por lo que levanto la mirada y le dijo en voz alta —. Tienes que…Bella tienes que escucharme. Necesito que respires por ti misma cielo. Necesito que pelees. Por ti. Por mi. Por Carlie.
Bella movió su mano apretándole la suya Edward se limpió el rostro diciéndole:
—Estarás bien cielo. Estarás bien. Estas escuchándome. Vas a lograrlo. Aprieta mi mano de nuevo Bella —luego le dejó un beso en la frente. El medidor cardíaco empezó a sonar activando una alerta. Cuando Edward quiso tomarle la mano Bella empezó a convulsionar de nuevo. Edward se levantó sin saber que hacer y la puerta se abrió, la habitación se llenó de doctores en un parpadeo quienes lo alejaron de ella empezando a hablar entre ellos.
—Parece una reacción alérgica. Su pulso bajó a cuarenta cinco.
—Necesito que traigas un desfibrilador.
Carlisle entró junto a Jacob y ambos vieron a Edward.
—Esta entrando en crisis.
—Edward ¡Sal de la habitación! Jacob sácalo —ordenó Carlisle antes de que Jacob se le acercara. Edward negó, pero Jacob lo tomó por los hombros y le dijo:
—Edward tenemos que dejarlos trabajar. No me hagas sedarte hermano.
—Bella va a estar bien. Ella va a estar bien.
—Edward —lo llamó Jacob obligándolo a mirarlo. Edward jamás en su vida se sintió tan derrotado. Ni si quiera cuando su hija despareció, pero es que había algo contra lo que él no podía luchar. La muerte. Así que negó mientras sus ojos se llenaban de lágrimas mientras la esperanza solo le hacía doler demasiado el corazón.
Quiso moverse, quiso salvarla. Dar su vida por la de ella. No podía y eso lo estaba matando.
—Yo solo quiero verla sonreír de nuevo Jacob. Ella no se puede morir —le dijo deslizándose en la pared del pasillo de afuera de la habitación sin dejarse abrazar. Jacob lo revisó puesto que se podía lastimar, pero Edward a penas y si lo dejó tocarlo así que lo acompañó en silencio por lo que parecieron horas antes de que Carlisle y varios médicos salieran de la habitación.
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Por un momento todo estaba oscuro, parecía que corría en círculos y le ardían los pulmones de tanto hacerlo. Era como estar atrapada dentro de ella sin poder salir, solo corriendo hacia ningún lugar.
Después de un rato todo era como estar viendo su cuerpo sobre una camilla de hospital diferente a la que había estado desde que Eleazar se la había llevado lejos de Carlie y Edward.
Había cables, demasiados cables, sobre ella y vendas cubriéndole la cabeza, un tubo sobre su boca, un medidor cardíaco. Suero. Antibióticos. Un respirador artificial. Y eso la hizo querer solo sentarse y llorar.
Se sentó en la silla de su habitación viéndose de cerca. Tenía un ojo morado cerrado por la hinchazón, la mejilla morada y varios rasguños, un yeso que la hizo arrugar su nariz y parecía que había una venda bajo su ropa cubriéndole el pecho y los hombros y las costillas.
¿Estaba muerta?
Carlie.
Su primer pensamiento fue ella. Su hija le necesitaba. Necesitaba poder ayudarla con sus pesadillas, a vencer sus miedos. ¿Habría logrado Edward matar a Eleazar cuando ella lo pateó para que la soltara?
La puerta se abrió y un Edward que apenas podía caminar entró. Se veía cansado, derrotado y desde su asiento lo vio herido. A pesar de estar usando un traje azul que le cubría todo.
¿Cómo podía verlo todo y no ver nada a la vez?
—Hola cielo —le susurró y quiso contestarle, pero su voz no estaba por alguna loca razón. Era imposible decir una palabra.
¿Estoy muerta? Se preguntó de nuevo antes de verlo, de escucharlo llorar sobre su mano. Aún podía verse en la camilla durmiendo.
Sintió sus lágrimas en sus manos, pero no podía moverlas. Solo podía vérselas de lejos.
—Tienes que…—su voz sonó rota por el llanto y su corazón se apretó de dolor —Bella tienes que escucharme —le dijo y ella le puso atención.
—Necesito que respires por ti misma cielo. Necesito que pelees. Por ti. Por mi. Por Carlie.
Carlie.
Quiso decirle que estaba escuchándolo, que aún no quería morirse. Que su hija era lo primero en su vida y él era lo segundo, pero la oscuridad la arrastró y escuchó un sonido extraño.
—Esta entrando en crisis. Edward ¡Sal de la habitación! Jacob sácalo —escuchó el sonido de una puerta al cerrarse. Luego estuvo allí en la oscuridad por lo que pareció una eternidad. Su pecho ardía de una forma extraña y dolorosa, Pero aún seguía oscuro.
Intento moverse. Abrir los ojos. Porque parecía que los tenía cerrados y se sentía tan cansada. Demasiado cansada. Demasiado cansada y quería decirle a Edward que iba a luchar, pero se le estaba haciendo imposible hacerlo, pues la oscuridad la estaba arrastrando de nuevo.
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—Bella está respirando por si sola.
Un alivio que no supo explicar le llenó el corazón. Quiso levantarse del suelo, pero estaba mareado. Jacob le extendió una mano en comprensión.
—Voy a llevarte a tu habitación. Necesitamos examinar esa herida de nuevo. Eres un necio hombre —le dijo Jacob a Edward. Se dejó guiar desorientado por Jacob quien lo ayudó a acostarse.
—¿Cómo está mi hija?
—Carlie esta preocupada, tuvimos que darle un calmante para que durmiera. Alice está con ella. Quiere verlos.
—Ella no puede ver a Bella así.
Jacob se sentó frente a el y le colocó las intravenosa de nuevo.
—Charlie quiere traerla. Dice que puede ser bueno para Bella que ella le hable.
—Ella no debe venir Jake. Mi hija…
—Tu hija no es ninguna tonta. Ella sabe lo que es la muerte Edward, la vio a los ojos por culpa de ese bastardo. Siéndote honesto. Creo que lo mejor para ella es ver a su madre, este como esté. Ambas se necesitan —Edward suspiró derrotado y Jacob continuó —. Te pondré un calmante, necesito que descanses. Carlie vendrá en cuanto Bella se vea un poco mejor de lo que está así que hazte a la idea.
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Diez días pasaron antes de que Carlie entrara en la habitación de su padre y lo abrazara en silencio.
—El abuelo dice que te lastimaron.
—Estoy bien. Me dan el alta hoy —su hija le sonrió suavemente y le tocó el rostro antes de besarle la mejilla.
—Papá ¿Mamá va a morir? —Edward palideció ante la pregunta de su hija quien susurró —. El abuelo dice que está dormida y necesita descansar, pero que puedo hablarle. Pero Marie, mi amiga del colegio, tuvo a su mamá así dormida en el hospital y luego su mamá se fue al cielo.
—Tu madre solo se esta recuperando hija. Ella estará bien, lo prometo.
Carlie asintió no muy segura y Edward la cargó sintiendo su herida pulsarle. Después de todo le habían sacado una bala del estómago.
—Vamos a verla ¿Te parece?
Cuando salió de la habitación con su hija en brazos Jasper lo saludo y negó en su dirección diciéndole.
—Hombre deberían meterte un sedante para animales. No la cargues.
Edward no dejó que nadie le quitara a su hija de los brazos y abrió la puerta de la habitación de Bella.
Hacia dos días la habían trasladado a Bella a una habitación normal, se estaba milagrosamente recuperando rápidamente, pero aún estaba en coma. Los doctores decían que quizás necesitaba más tiempo para despertar. Carlie se bajó de los brazos de su padre y tomó un dibujo que estaba escondido en su chaqueta y lo desdobló, tratando de no arrugar un papel mientras se subía a la silla
—Mami —le susurró antes de dejarle un beso en su mano y luego ponerle el dibujo sobre ella —. Estas somos tú y yo leyendo un libro. —le dejó un beso en la mano de nuevo antes de que sus ojitos se le llenaran de lágrimas, la quijada le tembló y susurró:
—Perdóname mami. No debí dejar que Jacob nos llevara afuera. Solo despierta por favor. Despierta mami.
A Edward se le llenaron los ojos de lágrimas las cuales limpió rápidamente para evitar que su hija lo viera llorando. Luego se le acercó para tomarla en brazos y decirle obligándola a que lo viera a los ojos.
—Esto no fue tu culpa cielo. Mami no está aquí por ti. Fue un accidente.
Carlie sollozó sobre su padre y le susurró:
—¿Mamá estará bien papá?
Edward abrazo a su hija sin dejar de mirar a Bella y le susurró:
—Mamá estará bien cielo. Ella solo está descansando. Ella estará bien.
Charlie abrió la puerta de la habitación de su hija y ver a su yerno y su nieta abrazados dándose consuelo le dolió tanto como ver a su hija en esa camilla sin despertar.
—Carlie, tu tía Alice está esperándote afuera cariño.
—¿Puedo quedarme contigo? —preguntó Carlie a su papá después de darle un beso.
—Creo que será mejor que vayas y cuides a tu tía Alice dulzura ¿Sabes que come galletas con helado?—preguntó Edward arrugando la nariz Carlie sonrió.
—¿Puedo comer galleta con helado?
Edward le besó la nariz y le susurró:
—Solo si es de chocolate. Nos gusta el chocolate ¿Cierto?
Carlie se río y besó la mano de su madre antes de irse. Charlie espero a que su nieta se fuera para decir:
—Mi hija es fuerte.
—Lo sé —susurró Edward en respuesta aferrado a su mano sin mirarlo. Charlie le puso una mano en el hombro.
—¿Por qué no vas a descansar muchacho? Me quedaré con Bella. Puedes venir esta noche cuando hayas dormido.
—No. Bella me necesita.
—Bella te necesita bien y tienes ojeras que bien podrían asustarla en lugar de ayudarle a sentirse mejor.
—En realidad me harán sentir enojada —la voz de Bella sonó ronca. Ambos, Edward y Charlie, se giraron a mirarla.
—Iré por el doctor —comentó Charlie y Edward, sin embargo, se frotó los ojos para confirmar que no estaba soñando. Bella le acarició la mano que había dejado sobre la de ella suavemente, pero Edward seguía sin mirarla. En su lugar escondió su rostro entre sus manos.
—¿Por qué no me miras cielo?
Edward negó besándole la mano y sólo entonces Bella descubrió que estaba llorando.
—¿Edward? —lo llamó. Edward suspiró sobre ella antes de levantarse y besarle la frente despacio.
—Te amo. Te amo. Isabella Swan —le dijo y Bella le sonrió abiertamente antes de responder.
—También te amo.
Hola a todos! Por suerte Bella está bien, a pesar de que ha estado muy mal. Y al final se han declarado lo que sienten el uno al otro.
Es una pena, solo nos queda un capítulo más y el epílogo. Esto se acaba pero ha sido una gran historia y ha sido un gran camino acompañado por grandes amigos ya que os consideramos amigos al haber seguido esta aventura con nosotras.
Agrademos a todas las personas que leen y siguen la historia, ya sean lectores fantasmas o dejan un comentario. Para estas últimas os nombramos en agradecimiento:
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Nos leemos la semana que viene.
Jpv
