Los principales personajes quedan a Stephanie Meyer la historia es mía totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización


EPÍLOGO

Seis años después.

Hay muchas cosas que siendo una niña añoras recordar, como por ejemplo tu padre yendo a tu primer día de colegio, aunque ella recordaba a su padre ausente, tu madre arropándote cada noche dejando un beso en tu mejilla. Tu familia siendo feliz, plena. Tu graduación de preescolar, tus ferias de ciencias (Fallidos experimentos en clase) tirar de las coletas de una niña que te quitó tu borrador. Cosas simples como jugar a las muñecas o vestir a tu padre de princesa mientras tu madre los graba con su celular.

Sus recuerdos de niña.

Carlie hubiese deseado que su vida fuera fácil. Tan fácil como respirar.

Cuando cumplió seis años vio a un psicópata cortar la garganta de uno de sus guardaespaldas y golpear hasta dejar inconsciente al otro.

Cada día recordaba claramente su mochila de rodos llena de sangre, el dibujo que estaba terminando para su madre quedó con salpicaduras que lo convirtieron en un arma más de manipulación.

Ella recordaba haber estado en shock, haber pensado en tantas cosas destructivas que una niña de su edad no debe saber.

Recordaba haberle apuntado a su madre con un arma que robó de la funda de un hombre que solo estaba tratando de ayudarle. El como esta se había sentido pesada en sus manos y en como la había disparado antes de salir de un trance que no puedo evitar. Su mente no era fuerte. No más fuerte que la de un hombre que llevaba una vida robando inocencia.

Aún hay pesadillas en las que está encerrada en una jaula. Aún ve a su padre acercarse como si ella fuese un animal herido. Recuerda haberle hecho daño en la mejilla. Haber perdido su voz. Era como estar atrapada en su cuerpo.

Sensaciones que jamás iba a poder borrar de ella, jamás. Cicatrices que la habían marcado para siempre, pero lo estaba intentando. Sonreír le era más fácil cada vez, pensar en travesuras también, recuperar el tiempo perdido con su padre que había estado ausente de su vida ayudaba y ver a su madre amando a su padre aún más. Verlos ser un frente unido sonriéndose el uno al otro como los príncipes a las princesas. Con amor.

Dulzura, águila uno de este lado. Responda cambio.

Se rio al ver el walkie talkie sonando y lo levantó :

Dulzura a Águila uno. Papá ¿Cómo es que no te has dormido?

¿Cepillaste tus dientes dulzura? Cambio.

Aquí dulzura confirmando, cepille mis dientes cambio —dijo rodando sus ojos mientras cepillaba su cabello largo, no había crecido igual de hermoso que cuando era pequeña, pero lo amaba. Amaba todo de ella. Era algo por lo que luchaba a diario. Por amarse.

Águila uno dice que Dulzura se merece un beso de papá. Cambio.

Águila dos cree que eres un consentidor.

Escuchó decir a su madre y eso la hizo reírse casi a carcajadas aunque era algo que los tres hacían cada noche que podían. Se levantó a abrir la puerta de la habitación para salir al encuentro de su padre quien la atrapó en el aire y chilló feliz de que aún pudiera cargarla, últimamente decía que se estaba haciendo viejo. Ella era casi una adolescente después de todo, pero él la trataba como a su bebé. Buscando de mil maneras recuperar su tiempo perdido. Y consintiéndola.

—Papá no es justo que siempre sepas donde estoy.

Edward le besó la mejilla y caminó hasta su habitación con ella en brazos

—Es lindo saber dónde estás Carlie. Y que siempre lleves tu collar —la regañó poniéndolo en su mano. Alec y Ben habían creado unos hermosos collares con GPS que estaban monitoreados veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Era molesto pero entendía su posición y la de su madre quien también se vio obligada a usarlo porque mi abuelo se lo pidió. Por protección.

Sabían que Eleazar estaba muerto, pero Edward aún las miraba con miedo como si fueran a desaparecer. También estaba el hecho de que el abuelo Charlie las había obligado a hacerlo por lo menos por un tiempo. A dejarse proteger.

Su papá le llamó la atención dejando un beso en su mejilla mientras la arropaba

—Duérmete Dulzura.

—Si águila uno.

Luego de eso la dejó con las luces encendidas y sin cerrar la puerta. Carlie había desarrollado un miedo eterno por la oscuridad, pero estaba mejorando. Cada terapia era un desafío para Jacob quien había decidido seguir a Edward y tomar un trabajo de oficina en Chicago ayudando a Jason a sacar de trance a los niños que Eleazar había dejado vivos. Y ayudando a evaluar y describir perfiles sicológicos de asesinos, atrapando a muchos criminales en el camino.

Jasper ahora era su tío, Mike Newton el "admirador" de su mamá ahora tenía una linda novia. Alec seguía trabajando en misiones, pero ahora era él quien las elegía y su padrino James y el tío Ben tenían una hermosa bebé que siempre la babeaba a ella y a sus muñecas.

Su familia había crecido pues los amigos de su padre siempre estaban alrededor. Escuchó a su madre riéndose y la curiosidad le ganó, a lo lejos una canción sonaba, bajo los pies de la cama y caminó por el pasillo

—Entonces a la izquierda.

—¿Por qué se supone que estoy haciendo esto? — preguntó su padre girándose de forma graciosa. Su madre le sonrió y le puso la mano en la mejilla.

—Bueno me preguntaste porque he estado preocupada así que estoy girándote hacia la puerta.

—Y no es gracioso Bella. Sabes que Charlie me dijo que fuiste al doctor ¿Te ha dicho algo de lo que debamos preocuparnos?

Carlie se acercó aún más y vio a su madre sacar una carta y luego la vio dársela a su padre quien automáticamente buscó girarse a ella quien le dijo:

—Me hicieron unos análisis de sangre.

Edward buscó girarse para verla a los ojos, pero Bella le puso las manos en los hombros.

—Ábrelo

Carlie dio otro paso más cerca sin ser notada aun. Edward abrió el sobre y Bella susurró:

—Jamás pude decirte de frente que...

Carlie vio a su padre girarse sin dejar continuar a su madre y lo vio alzarla en sus brazos haciéndola chillar con fuerza mientras él la abrazaba fuertemente

—¿Estas…? —Su padre balbuceo y luego él le tocó el estómago a su mamá emocionado. Carlie se acercó aún más y su mamá la vio de reojo Edward se arrodilló de repente y le puso el oído, luego escondió su rostro allí antes de que Bella lo sintiera sollozar.

—¿Cielo estas llorando?

—No estuve contigo Bella. No estuve con Carlie. No estuve con ustedes y el solo pensar que hoy las tengo es abrumador. No sabes lo mucho que amo a Carlie, pero fui un bastardo contigo por ella. No fui su padre, no hasta que Eleazar apareció.

—Me visitaste en el colegio dos días antes de mi secuestro, y estas intentándolo. Eso es algo bueno papá.

Carlie le dijo impresionándolo. Edward la miró con culpa y Bella dio un paso atrás

—Me prometiste una acampada y una ida de pesca.

—Dijiste que si íbamos a usar

Lombrices de tierra —dijeron los dos al mismo tiempo sonriéndose el uno al otro. Bella se limpió los ojos y Carlie se acercó a su padre para tomar el papel que su madre le había dado.

Isabella Marie Cullen

Prueba de sangre

Positivo en embarazo

Carlie sonrió suavemente antes de mirar a su madre quien parecía preocupada de su reacción. Carlie los miro sin saber que decir.

—¿Carlie?

Carlie dio un paso atrás cuando su madre dio uno hacia ella y luego la vio detenerse. Ellos le daban su espacio, buscaban hacerla sentirse cómoda y protegida

—¿Puedo no decir nada?

Bella asintió en su dirección y su padre asintió inseguro también

—Serás hermana mayor cielo —le dijo Edward tomándola en sus brazos.

—La mejor del mundo —le susurró su madre.

—¿Sí?

Bella le beso la mejilla despacio al igual que su padre.

—La mejor del mundo —repitieron ambos al mismo tiempo. Carlie se levantó de los brazos de su padre sorprendiéndolos a ambos al decir:

—Hay que comprar cosas de bebé mamá. Llamaré a la tía Alice y hay que decirle a abuelo.

Edward se levantó y la tomó en sus brazos sin dejarla avanzar escondiendo su rostro en su cuello.

—Eres la niña más hermosa y valiente del mundo. Y te amo.

—Soy una Cullen Swan papá. Y también te amo. Mucho. Aunque quiero que sea una niña. Así podré comprarle ropa y salir en citas con chicos mayores mientras ella los entretiene a ustedes.

Edward palideció y Carlie se río de él mientras se soltaba de su agarre e iba a su cuarto porque sabía lo que venía a continuación.

—¡Carlie Elizabeth Cullen! No saldrás de esta casa hasta que cumplas cincuenta.

Chilló cuando escuchó a su padre corriendo por el pasillo hacia ella. Y a lo lejos escuchó a su madre decir

¡Edward Anthony Cullen! Tiraste mi florero.

Su vida no era perfecta. Pero estaba cerca de serlo.


Wuooo, ahora si que acaba la historia. Por suerte Carlie parece que va poco a poco superando los traumas aunque le queda mucho por recorrer, como a todos.

Ha sido un placer poder subir esta historia de Ann.

Nos leemos en la siguiente!

Un saludo