Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. Gracias, Ronnie, por permitirme compartir tu historia en español :)
Inspiración musical: Chris Isaac - Wicked Game
Capítulo 10
Todo Brilla
~o~
AHORA
~o~
Departamento en Capitol Hill. Seattle, Washington. Sábado, 8 de junio de 2013
—Bien, estoy pensando en luces negras, barras de luces químicas, pintura brillante... —Jazz enumera los artículos de fiesta con sus dedos mientras Bella y Edward comen su cereal frente a él.
—Entonces, ¿todo brilla? —Bella le sonríe. Edward sacude la cabeza a su lado.
—Bendita seas. —Jazz le sonríe—. Mucho alcohol, obviamente, pero solo del tipo sofisticado.
—¿Acaso tenemos permitido estar en esta fiesta? —Bella codea a Edward juguetonamente.
—Bueno, es ilegal que cambie las cerraduras —explica Jazz—. Así que... ¿supongo?
—¿Traerás una cita? —Bella pregunta, girando repentinamente hacia Edward.
Este la mira, sorprendido.
—No, no traeré una cita.
—Quizás deberías traer una cita —dice ella, bajando la mirada hacia el cuenco de cereal.
—¿Por qué? ¿Tú traerás una cita?
—¡Será mejor que ustedes dos no arruinen mi fiesta! —Jazz los señala, tomando sus llaves y billetera—. ¿Podemos pasar un fin de semana sin el drama de amor de mejor amigos que vuelven y se separan? —dice él mientras se dirige hacia la puerta, un dedo elevado en advertencia, antes de irse.
—¿Quieres que traiga una cita? —Edward se gira hacia Bella, aún confundido, mirándola.
—Ajá... —Ella se ocupa de los platos, evitando la mirada de él.
~o~
Cuando Edward vuelve a casa de trabajar, Bella y Jazz ya han preparado todo para la fiesta. Se encuentran sentados en la isla de la cocina, cada uno sosteniendo un tubo de pintura brillante en mano, pintando el rostro del otro.
Bella añade un poco en la nariz de Jazz y gira hacia Edward, palmeando la banqueta a su lado.
—Tu turno —le dice a Edward.
—Sí... no.
—¿Disculpa? —Jazz pregunta con asombro.
—Mi límite son las barras de luz química, ¿de acuerdo? No me pintaré el jodido rostro.
—De acuerdo, señor Gruñón, ¿qué hay de tu atuendo?
—¿Qué hay con él? —Edward baja la mirada hacia su camisa negra de mangas cortas y sus jeans.
—Recuerdo específicamente decir que necesitabas vestir de blanco. —Jazz se señala a él y a Bella, ambos de blanco. Jazz en unos jeans inquietantemente apretados y un top blanco, y Bella en una falda blanca y corta y un crop top blanco.
—Está bieeeen... —Edward pone los ojos en blanco y comienza a desabotonarse la camisa. Debajo, tiene puesto una camiseta blanca—. ¿Mejor?
—Hmmm... mucho. —Jazz se acerca a Edward, tomando un pedazo de tela color neón de su bolsillo trasero—. Ven aquí... —Jazz le señala con un dedo y Edward agacha la cabeza así Jazz puede envolver la bandana enrollada alrededor de su frente y atarla por detrás de su cabeza.
—No quiero cosificarte ni nada, pero... —Jazz da una vuelta alrededor de Edward y toma los bordes de sus mangas. Mirando a Bella, las enrolla hasta llegar a sus biceps—. Listo. Perfecto.
Bella concuerda, mordiéndose inconscientemente sus uñas.
~o~
Jazz entrega shots de gelatina a todos, la fiesta en su apogeo. Cuando llega a Bella, ella toma dos. Uno detrás del otro y los baja con cerveza.
—Bueno entonces... —Jazz gira para seguir la mirada de Bella: su cita, Mike, bailando con una barra de luz química alrededor de su frente. Jazz lo observa de arriba abajo—. Compras en la tienda para pequeños, ¿no, Bella?
—¡No sé en qué estaba pensando! —Ella gruñe, dándole la espalda a la sala.
—Está bien, cielo. Vienen en diferentes tallas. La altura no es proporcional al tamaño de...
—¡Jazz!
—Lo siento... lo siento... —Toma un shot de gelatina—. ¡Hola, sexy! —La atención de Jazz se centra por detrás de Bella. Ella sabe quién es antes de darse la vuelta.
—Hola... —Edward se para a su lado. Junto a él, Jessica Stanley. La cita ocasional de Edward. El estómago de Bella da un vuelco. El cabello de él está deliciosamente desordenado, sobresaliendo la bandana de neón, y ahora tiene puesto una barra de luz química alrededor de su bicep—. Bella, ¿recuerdas a Jess, del estudio?
—Por supuesto. ¡Hola, Jess! —Bella coloca una sonrisa en su rostro, antes de rápidamente bajar de la banqueta, tambaleándose en el camino, y accidentalmente necesitando aferrarse al torso de Edward con una mano para encontrar el equilibrio—. Disculpen. —Pasa por su lado, sin mirar atrás, hasta encontrarse en el balcón.
Ella respira profundamente varias veces, mirando por encima del barandal, cuando escucha las puertas abrirse y cerrarse detrás de ella.
Cuando se da vuelta, ella no puede esconder su decepción al ver a Mike frente a ella.
—Bella, gran fiesta. ¡Whooo! —dice, chocando su puño. Él comienza a divagar entonces, mientras ella posa su vista por detrás de él.
Edward sigue junto a la isla de la cocina; Jess ahora sentada donde Bella estaba hace unos segundos. Jazz les está diciendo algo; lo que los hace estallar en risas.
Con un suspiro, ella lleva su atención a Mike, quién ha estado hablando todo este tiempo.
—Entonces, ¿quieres bailar? ¿Conmigo?
Bella le echa un vistazo a Edward una vez más, justo cuando él lleva una botella de cerveza hacia sus labios, y de repente posa su mirada sobre ella también.
—Claro —Bella le dice a Mike, evitando los ojos de Edward.
~o~
Después de bailar un poco, Bella y Mike terminan en el sofá. Él está hablando sobre Star Wars ahora mismo, eso cree, cuando se disculpa para ir al baño.
Ella elige el baño cerca de su cuarto, el cual se encuentra más lejos de todos, al final del pasillo. Cuando sale, encuentra a Edward en el pasillo, apoyando su espalda contra la pared.
—Hola —dice ella, preguntándose si él la estaba esperando..
—¿Estás bien? —Edward pregunta con calma.
—Sí... —Levanta la mirada hacia él, acomodando su cabello por detrás de sus orejas—. ¿Tú?
—Estoy bien... —Le sonríe con cariño—. Solo quería recordarte que esta fue tu idea.
—Lo sé...
—¿Te arrepientes ya? —Él se ríe.
—No. —Ella se cruza de brazos, tercamente.
—¿No? —Él también se cruza de brazos, remarcando sus biceps contra la barra de luz química envuelta a su alrededor—. Supongo que deberíamos volver a nuestras citas entonces...
—Sí, deberíamos. —Ella se va caminando frente a él. Marcha hacia Jazz, quien sigue junto a Jessica.
—Oh, Benjamin está aquí. —Jazz estira su cuello mientras Bella busca una cerveza a su lado—. ¡Hola, Benjamin! —Jazz dice fuertemente, saludando desde la cocina—. Mmm, es tan alto, lo montaría como a un árbol. —Jazz le guiña el ojo a las dos chicas y Jess se ríe frente a él.
—La altura está sobrevalorada —masculla Bella, justo cuando Edward llega a la mesa.
—Solo dices eso porque tu cita es corta, Bella. —Jazz agita una mano hacia ella.
—Mike es más alto que yo —añade Bella a la defensiva.
—Entonces, ¿un metro sesenta? —Edward pregunta en broma, recibiendo una carcajada de Jazz.
—Como sea. —Pone los ojos en dirección a Edward—. ¿Sabes lo que no es sexy? Los dolores de cuello —dice ella y recibe miradas en blanco de Edward y Jazz—. ¿Saben? ¿Por estar mirando hacia arriba... todo el tiempo? —explica, señalando a su cuello con sus manos.
—Yo estaría mirando siempre hacia arriba, si sabes lo que quiero decir... —Jazz añade con una sonrisa furtiva.
—Bieeeen, Jess... ¿disfrutas de la fiesta? —Bella cambia la conversación abruptamente, girándose hacia Jessica y tomando un gran trago de su cerveza.
—Claro... —Jess dice, sorprendida—. La paso genial. —Ella le sonríe tímidamente a Edward, quien le devuelve la sonrisa, una pizca de preocupación en su rostro.
—Bueno, Edward, ¿por qué no le haces pasar un buen rato a tu cita? Estoy segura que a ella le gustaría bailar —añade Bella secamente.
—¿Qué estás haciendo? —Jazz le susurra a Bella por detrás.
—¡Me encantaría! —dice Jess, emocionada.
—Jess, sabes que no bailo —dice Edward.
—Oh, él solo dice eso, Jess. No quiere avergonzar a los otros chicos —insiste Bella, chocando su cerveza contra Edward—. ¿Cierto?
—¿Qué rayos estás haciendo? —Edward articula a Bella, girando hacia ella con una mala cara.
—¡Me encantaría bailar contigo, Edward! —exclama Jess a su lado.
Bella mantiene la mirada de Edward, desafiándolo.
Edward mira a Jazz entonces, quien se encoje de hombros.
—¡Avergüenza a todos los chicos, cariño!
Edward suelta un gruñido, tomando la mano de Jess. Esta chilla con anticipación mientras caminan hacia la sala.
Los ojos de Bella nunca dejan a Edward mientras que sus dientes atacan su labio inferior. Él gira en el medio de la sala, las personas bailan a su alrededor, de cara a Bella, con Jess frente a él.
Él le sonríe tímidamente a Jess antes de levantar la mirada y enfocarse en Bella del otro lado de la habitación. Sus ojos nunca abandonan los de ella, incluso cuando Jessica envuelve sus brazos alrededor de su cuello.
—Veo que hemos llegado a la fase de comerse con la mirada de la noche —dice Jazz al lado de Bella, quien se termina otra cerveza.
~o~
Horas después, la fiesta ha terminado y Edward se deja caer sobre el sofá junto a Bella, exhausto después de ayudar a Jazz a limpiar.
—¿Qué pasó con el pequeño Mike? —Mike honestamente era lo último de lo que Edward quería hablar, pero supuso que necesitaba comenzar la conversación con algo que con suerte la haga explicar qué había sido este pequeño experimento.
—Honestamente, no lo sé. ¡Allá él! —Bella le sonríe a Edward, con mejillas sonrojadas y ojos entrecerrados. Su borrachera problablemente debe estar esfumándose, piensa él, habiendo notado que ella había cambiado a agua hace mucho—. ¡Habla mucho! —añade Bella y comienza a reírse.
Edward sintió su interior tensarse al mirar a Bella.
—De hecho, creo que se fue con Jess —explica, incapaz de contener la sonrisa de su rostro. Quizás también estaba un poco borracho—. Iban hacia la misma dirección o lo que sea... Supongo que no la impresioné con mis movimientos de baile. —Una risa escapa de sus labios y sus hombros tiemblan con ella.
—Eres tan tonto. —Ella busca su brazo con una mano, moviendo la barra de luz química alrededor del bicep de él—. Esto luce muy sexy.
Él exhala, su brazo ardiendo bajo el toque de ella.
—No sé si debería tomar eso como un cumplido si hoy fue una muestra de tu gusto en hombres. —Edward finge seriedad, llevando una mano a su pecho.
—¡Oye, Mike era adorable! —Las palabras no concordaban con la luz en los ojos de ella.
—¡Sí, adorable como un bebé!
Sus risas llenan la sala y Bella deja caer su cabeza sobre el hombro de Edward. Él acaricia su cabello, mientras sus risas disminuyen.
—¿Por qué no podemos tener las dos cosas? —susurra Bella, llevando sus piernas por debajo de ella así se encuentra arrodillada al lado de él.
—¿Qué quieres decir? —Cuando él gira para mirarla, los ojos de ella ya no están entrecerrados; están bien abiertos y son jodidamente hermosos.
—Ya sabes, ser mejores amigos que ocasionalmente dejan que las cosas... —Ella se acerca a él, tocando su brazo con sus dedos—. Pasen.
Él echa su cabeza hacia atrás sobre el sofá con una fuerte exhalación.
—Bella, me costó demasiado no besarte esta noche. Por favor, no hagas esto más duro. —Él se pasa las palmas por sus muslos mientras toma aire profundo, cerrando los ojos—. Valga el puto doble sentido.
—Pero lo digo en serio —ella dice a su lado.
Él se pasa una mano por el rostro, gruñendo contra su palma. Cuando vuelve a mirarla, decide no contenerse nada.
—¿Ese era tu plan todo este tiempo? ¿Volverme absolutamente loco toda la noche? ¿Hacerme verte con otro tipo? Eso es simplemente cruel, Bella. Si él hubiera puesto sus manos sobre ti, lo hubiera aplastado como a un insecto. Quería. Aún quiero. —Empuña sus manos sobre sus muslos. Se hubiera sentido demasiado bien infligir un poco de daño en el pequeño rostro de Mike.
—No había un plan. —La voz de Bella es tan pequeña mientras observa sus manos—. Solo quería sentir que podíamos ser amigos como solíamos serlo. ¿Crees que fue fácil verte con Jessica?
Quizás era eso. Si así es lo que sería ser amigos, entonces quizás ellos ya no podían serlo más.
Él la mira, despabilándose con esa resolución, y recordando la conversación con Jazz. Si él no podía ser amigo de Bella, eso solo le dejaba una opción.
—No puedo ser casual, Bella, no contigo.
—Agh. —Ella es la que gruñe ahora—. ¿Por qué eres tan mujer al respecto?
Los ojos de Edward se agrandan, y se levanta del sofá, enfurecido.
—¿Por qué tú no lo eres? ¡No puedo creer que quieras que seamos amigos con derechos!
—Eso no es... ¿Por qué simplemente no podemos ser amigos que tienen sexo cuando se desean? —pregunta ella desde el sofá, sus ojos bien abiertos y expectantes.
—Esa es la definición exacta. —Cada palabra que sale de la boca de Edward está cubierta de ira. No puede creer que ella lo esté haciendo de nuevo. Pero lo que más odia es cómo su cuerpo responde a ello. Le está costando todas sus fuerzas no atacar sus labios con los de él en ese momento.
—Edward... —Ella se pone de pie, parándose frente a él—. Podría funcionar.
—No, no funcionaría. —Él cierra los ojos, pellizcándose la nariz, tratando de encontrar una resolución que lo deje salirse de esto.
—¿Por qué no?
—Porque te desearía todo el jodido tiempo... —Él añade con dientes apretados, abriendo los ojos.
—¿Me deseas ahora mismo? —Ella levanta la mirada hacia él, mirándolo por debajo de sus pestañas, acercándose más a él.
Él se ríe por la nariz, a pesar de que no encuentra esta situación para nada graciosa. Él toma la mano de ella y la coloca entre sus piernas, donde ya se encuentra demasiado duro por ella.
—¿Qué crees?
Ella exhala fuertemente, sin dejar de mirarlo.
—Entonces, vamos —susurra, jalando de los jeans de él.
—Bella, me estás matando. —Él susurra con derrota. Él lo sabe. Ella lo sabe. Él no será capaz de resistirse—. ¿Sabes lo jodidamente difícil que es para mí decirte que no?
—Entonces, no lo hagas. —Ella toma su mano y lo lleva en dirección a su cuarto. Con los ojos cerrados, Edward la sigue.
Bella es como una droga para él, una que era incapaz de renunciar.
El clic de la puerta de la habitación de ella lo hace estremecer, y cuando las manos de ella buscan el borde de su camiseta, él la deja desvestirlo.
Los dedos de ella forman patrones desde su cuello y hasta su pecho, deslizándose por su abdomen, eliminando cualquier resolución que él tenía. Él aparta todo pensamiento de su mente, dejando que su cuerpo y el de ella tomen el control.
Si no la odiaban antes, supongo que ahora sí jaja. Les avisé que iban a sentir de todo. ¿Qué creen que pasará ahora? No creo que nada bueno.
Buen comienzo de semana y hasta el próximo :)
