Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. Gracias, Ronnie, por permitirme compartir tu historia en español :)
Inspiración musical: Finneas - I Lost a Friend
Capítulo 20
¡Púdrete, Mark Zuckerberg!
~o~
ENTONCES
~o~
Departamento en Capitol Hill. Viernes, 30 de agosto de 2013.
Dos semanas antes de su cumpleaños, Bella se encontraba sentada en el sofá un viernes por la mañana, su laptop balanceándose entre su pierna y el brazo del sofá mientras chequeaba Facebook.
Sin un rumbo fijo, su dedo pasó de largo los memes de gatos de Esme, las publicaciones políticas de la tía Harriette, y otro anuncio de compromiso de la Secundaria de Forks.
Emmett McCarty y Rosalie Hale se iban a casar.
Ella avanzó eso tan rápido que casi se perdía de la próxima imagen que estaba casualmente —o al menos de acuerdo con el algoritmo de Facebook— colocado debajo de la publicación de Rose sobre que Emmett le propuso matrimonio.
La publicación era de Angela Weber. La imagen: en blanco y negro. Sin duda un filtro de Instagram. Tres emojis de caritas con ojos de corazón era el pie de la foto.
Bella se inclinó hacia la pantalla, sin creer lo que veían sus ojos. La publicación no tenía etiqueta —ya que él no tenía Facebook— pero era claro quién se encontraba allí. En la imagen, Edward estaba sentado en un tipo de banco, con una guitarra en su regazo. Él estaba perdido en la canción, sus cejas fruncidas en concentración. Ella casi podía escuchar las notas que salían por la posición de sus dedos. Él tenía puesto la chaqueta de cuero negra que Charlie le había regalado por su cumpleaños número dieciocho, y un gorro negro escondía su cabello.
Parecía que él no se había afeitado por un tiempo. Tenía barba.
Edward, con barba.
Bella cerró la laptop fuertemente y se levantó del sofá, sus manos volaron a su cabeza mientras la ira la consumía.
—¡¿Qué demonios?! —Su voz resonó furiosamente en el departamento.
Jazz salió de su cuarto, mirándola con sospecha.
Ella se arrepintió de cerrar la laptop y se apresuró a abrirla de nuevo. Parecía que él estaba en un estudio, ¿quizás? Habían unos cables en el fondo, ella pensó. Realmente no había mirado lo que estaba detrás de él durante su primera vista, como para saber bien dónde se encontraba él.
¿Quién miraría detrás de él cuando lucía así?
Por supuesto, cuando volvió a abrir Facebook, el orden de las publicaciones habían cambiado por completo.
—¡Púdrete, Mark Zuckerberg!
—De acuerdo, cariño, quizás sea hora de que te alejes de las redes sociales. —Jazz se acercó, tomando asiento a su lado en el sofá.
La publicación se había ido.
Buscó el perfil de Angela, y tampoco aparecía allí. Ella buscó en su Instagram, pero la última publicación era de semanas atrás.
—Jazz, creo que me estoy volviendo loca —dijo ella con desesperación, su laptop en sus manos.
Con sus ojos llenándose de lágrimas, Bella le mostró la pantalla.
—Era él en la foto, Jazz. —Señaló—. Pero ya no está.
—Bella, ¿recuerdas de lo que hablamos? No tengo asientos VIP adentro de tu cabeza, y no he estado siguiendo los pensamientos que condujeron a esa frase. Por favor, ¿puedes explicar?
—Era Edward. Era una foto de Edward tocando su guitarra en alguna parte. Esta chica Angela Weber, con quien fuimos al secundario, está con él. Ella publicó una foto de él. Pero ahora la publicación ya no está. No lo sé, ¿como si la hubiera borrado o yo lo imaginé? Ya no está. Él ya no está. —Bella soltó la laptop fuertemente sobre la mesa ratona y se cubrió el rostro con las manos, las lágrimas involuntariamente comenzaron a formarse y a caer de sus ojos.
—De acuerdo. Calmémonos primero. —Jazz se puso de pie con una sensación de urgencia—. Haré un té de hierbas, luego acecharemos a la perra.
~o~
Bella había estado sentada frente a su computadora por horas. La publicación nunca volvió. Ella se preguntaba si la había imaginado. Si ella realmente estaba enloqueciendo.
A pesar que a veces se sentía que ella había progresado consigo misma, habían pasado casi tres meses desde que Edward se fue, y ella seguía completamente destruida al respecto. Al parecer, al punto de las alucinaciones.
Afortunadamente, la Dra. Zafrina había estado disponible para una llamada. Bella estaba orgullosa del progreso que había hecho en el último mes y medio de sesiones, pero sabía que todavía tenía un largo camino para recorrer. Pero nada la hubiera preparado para que Edward siguiera adelante con Angela Puta Weber. Esa mierda dolía.
No es como si ella pudiera culpar a Edward—o Angela, incluso. Ellos no eran desconocidos. Ellos tenían una historia. Angela siempre había deseado la polla de Edward. Ahora él se encuentra solo. Bella ya no estaba allí para joder con su cabeza. Bella solo podía culparse a ella misma.
Después de colgar con la Dra. Zafrina, Bella volvió a su computadora justo cuando esta sonó con una notificación de Facebook.
Su estómago estaba hecho un nudo al ver el punto rojo en la pestaña de Facebook y se preguntaba si ella realmente había enviado algunos de los mensajes sarcásticos que le había escrito a Angela. Ella creía haberlos borrado a todos. Una vez que vio quién le había enviado el mensaje, Bella sonrió.
Nueva solicitud de amistad de Charlie Swan.
Bella hizo clic en el mensaje directo que vino con la solicitud de amistad.
Bella, me he unido al siglo 21, como dice Esme. Ella creó esto para mí así puedo mantenerme en contacto con todos. Así que aquí estoy. En contacto. Contigo, supongo. ¿Dónde estás? ¿Estás bien? No sé cómo comenzar un nuevo párrafo. Esme y yo queremos saber qué quieres hacer por tu cumpleaños. ¿Quieres venir a casa? Házmelo saber, ¿sí? Podemos hacer lo que quieras. Te amo y te extraño, niña. En serio, ¿cómo comienzo un párrafo nuevo? Con amor, Charlie.
Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas pero seguía sonriendo mientras tomaba su teléfono y marcaba el número de él. Sonó un par de veces antes que contestara.
—¡Bella! —Charlie parecía tan feliz de escuchar su voz—. ¿Recibiste mi mensaje en El Facebook?
Bella soltó una risita, secándose las lágrimas.
—Hola, papá. Sí, recibí tu mensaje. Pero es solo Facebook.
—¿Y bien? ¿Qué dices? ¿Quieres venir a casa por tu cumpleaños?
—Creo que no, papá. No me siento con ganas de festejar. —Bella jugó con los cordones de la sudadera que tenía puesta... la sudadera de él.
—Oh, vamos, cielo. Pensé que dijiste que te sentías mejor después de hablar con esa Doc. Puedo cambiar de turnos así no tengo que trabajar ese fin de semana. Podemos ir a pescar o hacer lo que sea que quieras.
—No lo sé. Simplemente quiero quedarme en casa. También le dije a Jazz, así no planea nada. —Bella observó a Jazz, que se encontraba en la cocina, y señaló dos dedos a sus ojos y luego a él. Jazz le sonrió, haciendo un círculo sobre su cabeza en forma de halo.
—¿Estás segura que eso es lo que quieres hacer? —La voz de Charlie era bajita. Ella podía ver que él estaba preocupado por ella.
—Sí —dijo ella, pero su voz se quebró, y las lágrimas regresaron. Ella cubrió el extremo del teléfono mientras se recomponía.
—Bella...
Bella tomó aire profundo varias veces antes de volver a hablar.
—Papá, ¿sabes dónde está él?
—Bella, yo... —Charlie exhaló bruscamente, mascullando algo ininteligible, probablemente sabía dónde él estaba pero no podía contárselo a ella.
—Olvida que lo pregunté. Estoy bien. Lo prometo. No te preocupes, ¿sí?
Ella colgó antes que él pudiera responder, dejando caer su cabeza de vuelta sobre el sofá.
~o~
Afuera del departamento en Capitol Hill. Viernes, 30 de agosto del 2013.
Charlie esperaba frente a la puerta del departamento de Bella después de haber tocado. Él esperaba que no fuera tan tarde y que ella no estuviera durmiendo ya. Él había planeado quedarse en un hotel, después de pasar la mayoría de la tarde con Edward, pero cambió de parecer al último momento, sin poder esperar para ver a Bella también.
En un impulso, él había decidido conducir hacia Seattle, después de hablar con ella por teléfono temprano. Él se preocupaba de que sus hijos no estuvieran bien, y lo había discutido con Esme. Parecía que Bella seguía teniendo una crisis cuando de Edward se trataba, a pesar de que había comenzado terapia. Esme lo había tranquilizado, diciendo que estas cosas llevaban tiempo, pero él seguía muy preocupado por su hija. Y Edward... Edward era más difícil de localizar que el último pepinillo en un frasco de pepinillos. Charlie había ido a ver a Edward primero porque supuso que sería la visita más fácil de las dos.
—¿Te olvidaste tus llaves de nuevo? —Bella abrió la puerta sin siquiera mirar quién era—. ¡¿Papá?! —Le llevó un minuto superar el asombro de verlo en su puerta, pero entonces ella lo abrazó rápida e incómodamente.
—Bella, ¿tengo que recordarte la tasa delictiva en Seattle? —dijo Charlie, entrando mientras Bella cerraba la puerta detrás de él.
—Lo siento, papá, pensé que era Jazz. ¡¿Qué estás haciendo aquí?!
—Bueno, dijiste que no querías celebrar tu cumpleaños, y trabajaré los próximos dos fines de semana, así que... no hay momento como el presente, es lo que siempre digo. —Él se dio la vuelta para mirar a Bella, conteniéndose de no echar un vistazo a su alrededor demasiado. Él había estado en su departamento antes, pero el arte fálico seguía poniéndolo incómodo. Él podría admitir que su sentido del arte no existía.
—Eh... desearía que me hubieras avisado que venías. —Bella caminó alrededor de él y hacia la sala—. Hubiera... limpiado o algo.
Él sacudió la cabeza, agitando una mano en su dirección, mientras ella se movía nerviosamente con sus prendas. Charlie sonrió al ver la sudadera y el pantalón deportivo que Bella tenía puesto, ambas tres o cuatro talles más grandes como para ella, y seguramente de Edward.
Cuando sus ojos llegaron a las manos de ella, soltó una risita al ver la media pinta de helado de Ben & Jerry.
—¿Hay otra cuchara para que compartamos? —Él señaló al helado, y al siguiente segundo, Bella embistió su cuerpo con el suyo, envolviendo sus brazos alrededor de él y enterrando su rostro en su pecho—. Uff... también te extrañé, pequeña. —Besó la parte superior de su cabeza, pasando una mano por el cabello de ella.
~o~
Bella y Charlie estaban sentados frente a la isla de la cocina, cada uno con una cuchara en mano, comiendo helado, cuando Jazz entró por la puerta.
—¡Oh, por Dios, Bella! ¡¿No me dijiste que papi Swan vendría esta noche?! ¡Hubiera traído unas Rainiers!
—Vine sin avisar —dijo Charlie, luciendo avergonzado. Él probablemente no quería molestar.
—Sabes que no necesitas una invitación. —Con una gran sonrisa en su rostro, Jazz se acercó a Charlie. Parándose de la banqueta, Charlie le extendió una mano, pero Jazz lo jaló a un abrazo, en cambio—. Puedes venir cuando sea. Incluso cuando ella no esté aquí. —Jazz señaló a Bella.
Jazz le guiñó un ojo a Charlie, quien se aclaró la garganta mientras Bella negaba con la cabeza en su dirección.
—Traje sustentos. —Él colocó las bolsas de compras sobre la encimera y comenzó a quitar los elementos—. Aquella ha estado comiendo galletas y helado todo el día.
Bella puso los ojos en blanco, ignorando el comentario y a Jazz señalándola, mientras que Charlie se ponía de pie, enrollándose las mangas.
—De acuerdo, ¿qué haremos?
Bella se rio cuando Jazz giró hacia ella, boquiabierto mientras se abanicaba el rostro.
—Haremos comida italiana para Bella.
Jazz sacó todos los ingredientes mientras que Charlie se ponía a trabajar. En cuestión de minutos, tenían los tomates cocinándose y el agua para la pasta hirviendo.
—Bella, cariño, ¿puedes rallar el queso? —Jazz le tendió a Bella el trozo de parmesano y el rallador—. Quizás la mitad de eso... todo podría ser demasiado.
Charlie volteó hacia Bella, quien ya tenía sus cejas alzadas.
—No hay tal cosa... —él comenzó.
—Como demasiado queso. —Ella se le unió al unísono. Ella se rio. Y también Charlie. Se sintió bien, como en los viejos tiempos.
~o~
Cuando el compañero de piso de Bella se retiró a su cuarto, Bella y Charlie se dirigieron hacia el sofá. Charlie estaba contento por el momento a solas con su hija; había varias cosas en su mente de las que quería hablar con ella.
—Te quedas, ¿cierto? —dijo Bella, con una cerveza en mano, ubicándose a su lado y encendiendo el televisor—. Seguimos teniendo el cuarto vacío. Su cama sigue allí. —Ella hizo una mueca sutilmente al mencionarlo, pero no lo volvió a hacer. Las lágrimas tampoco aparecieron, algo con lo que Charlie estaba contento y honestamente sorprendido.
—Claro, me quedaré. ¿Qué harás mañana?
—Lo estás viendo. —Ella señaló al televisor mientras pasaba los canales.
—Bella...
—De acuerdo... —Ella gruñó exageradamente, su vista aún en el televisor—. Podemos ir al museo EMP o algo.
—Oye... —Él se estiró y colocó una mano sobre el hombro de ella, hasta que esta se dio vuelta hacia él—. ¿Por cuánto tiempo planeas seguir con esto?
—No estoy siguiendo con nada. Solo no tengo planes.
—Pensé que las reuniones con la psiquiatra estaban ayudando.
—¡Psicóloga, cielos! —Ella rio—. Y están ayudando. Solo es... demasiado, ¿sabes?
—Bueno, ¿quieres hablar de ello... conmigo?
—No en particular...
—Dijiste que la Doc quería que comenzaras por el principio, ¿cierto? ¿Con tu madre... y conmigo?
Ante sus últimas palabras, Bella finalmente lo miró, realmente lo miró. Los ojos de ella estaban llenos de dolor, algo enterrado muy en lo profundo. Charlie se movió incómodamente en su asiento; sus sentimientos no eran algo de lo que él estaba acostumbrado a discutir. Él pudo verlo entonces, cómo él era parte del problema.
—Papá, está bien. Nosotros... —Ella señaló entre ellos con un dedo—. No hablamos de Renée.
—Bueno, eso tiene que cambiar.
—¿Desde cuándo?
—Desde ahora.
—Papá... —Ella colocó una mano sobre la de él—. Nada de esto fue tu culpa.
—Vamos, Bella. Sabes que eso no es verdad. —Él sostuvo su mano en las suyas, apretándola suavemente—. Podría haber hecho tantas cosas diferentes. Podría haber lidiado con ello mucho mejor. Podría haberme cuidado, ¿sabes? Podría haberte mostrado que está bien seguir adelante, amar, incluso si duele. Probablemente me hubiera venido bien una Doc como la tuya entonces. Quizás incluso ahora... —Él se rio incómodamente y los labios de ella se estiraron en una sonrisa triste—. Te fallé en eso, pequeña. Lo siento.
Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas al mismo tiempo que envolvía sus brazos alrededor del cuello de Charlie y se abrazaba a él.
—Papá, no me fallaste, ¿de acuerdo? No podrías. Siempre estuviste allí para mí, y lo aprecio.
—Sigo estando aquí para ti y siempre lo estaré. —Él la sostuvo mientras ella descansaba su cabeza sobre su hombro.
—Te prometo que estoy mejorando. Está ayudando. Ya no soy una niña, ¿sabes? No tienes que venir corriendo a rescatarme.
—Sabes que siempre serás mi niña.
Charlie se aclaró la garganta, apartando el nudo, mientras se desenredaban incómodamente del otro. Él se estiró sobre el sofá en busca de su chaqueta y sacó la bolsa de plástico de su bolsillo.
—Sé que estás boicoteando tu cumpleaños, pero Esme y yo vimos esto el otro día y pensé que gritaba Bella. Así que, toma. —Le tendió la bolsa con una sonrisa mientras que ella sacudía su cabeza—. No está envuelto, así que no cuenta.
Adentro de la bolsa, ella encontró una correa de guitarra de cuero hecha a mano. Su dedo trazó los detalles tejidos mientras la quitaba de la bolsa, boquiabierta.
—No te preocupes. Es cuerdo de imitación. No lastima a los animales y todo eso.
Bella se rio entonces, y a pesar que sus pestañas seguían mojadas por el resto de sus lágrimas, su sonrisa llegó a sus ojos, y por durante ese momento, no hubo tristeza en ellos. Hizo que el corazón de Charlie se llenara.
—Me encanta. ¡Gracias! —Lo volvió a abrazar, esta vez brevemente, llevando su atención a la correa.
—¿Quizás para cuando estés lista para tocar nuevamente? —Charlie sugirió sutilmente, sabiendo que ella no estaría lejos de su música por mucho tiempo.
Después de un rato, Bella subió sus piernas al sofá y se acercó a Charlie. Él envolvió un brazo a su alrededor, y no tardó mucho tiempo en quedarse dormida sobre su pecho.
La película que estaban pasando era demasiado triste y deprimente, además la joven mujer dijo que quería ser un pájaro en otra vida, y el pobre enamorado de ella dijo que también sería un pájaro. ¿Qué significaba eso? Era una clara señal que la protagonista era mentalmente inestable, o al menos eso pensaba Charlie. Él no desperdició tiempo en cambiar de canal a un juego de los Mariners versus Astros, lo que era refrescante, especialmente porque los Mariners estaban ganando.
Él pasó una mano por el cabello de Bella, feliz de serle de consuelo. Seguía preocupado por ella, pero estaba contento de pasar un tiempo con ella por el fin de semana.
Sin embargo, lo que más le complacía era saber en el fondo que Bella y Edward eventualmente iban a estar bien.
