Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. Gracias, Ronnie, por permitirme compartir tu historia en español :)
Inspiración musical: Ed Sheeran - Perfect
Capítulo 26
Panqueques de Postre
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AHORA
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Departamento en Capitol Hill. Seattle, Washington. Jueves, 28 de noviembre de 2013.
El golpe a la puerta saca volando a Bella del sofá, que se apresura a responder mientras que sus tacones hacen clic en el camino.
Él finalmente está aquí.
Dos meses han pasado desde que volvieron a Seattle, y Edward y Bella han estado ocupados. Entre el trabajo, ellos han usado su tiempo libre para grabar las canciones nuevas de Edward en el estudio. Ben Cheney había sido lo suficientemente amable y dejó que Edward usara el estudio cuando no estaba reservado, así que ellos se encontraban allí en cada oportunidad que tenían.
Además del trabajo y la música, sus días y sus noches eran ocupadas recuperando el tiempo que habían estado separados.
Sin embargo, esta semana, Edward había estado inundado de trabajo y estaba usando todo el tiempo extra en el estudio para hacer los últimos retoques a su demo, así que ella apenas lo había visto.
Burbujas de entusiasmo invaden su estómago mientras se dirige a la puerta, pasándose una mano por el cabello, colocándolo sobre su hombro, antes de abrir la puerta.
Él es un regalo para la vista, parado allí, frente a su puerta. Sus manos están adentro de los bolsillos de sus pantalones de vestir, su cabello con una ligera capa de gel y algo controlado, y con su chaqueta de cuero negra puesta.
Esme se encuentra frente a él, a treinta centímetros menos de altura, sosteniendo un pastel de calabaza en sus manos y con una sonrisa brillante en su rostro.
—Bella, es tan bueno verte —dice Esme mientras que Bella toma el pastel y entonces se funden en un abrazo.
Cuando Esme entra, Bella le sonríe al hombre frente a su puerta, quien con un paso, cierra la distancia entre ellos y la jala hacia un beso.
—Bella... —susurra él contra sus labios—. No te he visto en cuatro días, ¿y esto es lo que estás vistiendo? —La mano de él empuña la tela del vestido alrededor de su cintura con un suave gruñido.
—Probablemente no debería decirte que es todo lo que tengo puesto entonces... —Lo jala a un costado, cerrando la puerta detrás de ellos.
Él envuelve un brazo alrededor de su cintura, presionando todo su cuerpo contra su espalda.
—Jodida provocadora... —El gruñido a su oído le da escalofríos, pero respirando profundo, ella toma su mano y los dirige hacia la cocina.
—¡Señora C! ¡Ven aquí, ángel que me cambió la vida! —Jazz envuelve a Esme en sus brazos, guiándola hacia la sala con una mano en su espalda—. Ella es Alice, nuestra nueva compañera de piso. —Jazz agita una mano en dirección a Alice, quien se encuentra en el sofá.
—Un placer conocerla, Sra. Cullen. —Alice se pone de pie y estrecha la mano de Esme con una sonrisa en su rostro. En su camiseta de RBG* y sus pantalones capri negros, ella exude seguridad y fuerza que contrasta con sus pequeñas facciones.
Jasper había conocido a Alice en un show de arte y habían hecho clic de inmediato. Cuando Bella volvió de Forks, y los planes de Edward sobre quedarse en su departamento arriba del estudio se consolidaron, Jasper mencionó que Alice buscaba un lugar para quedarse, y ellos le ofrecieron el viejo cuarto de Edward. Bella recuerda que cuando conoció a Alice, de inmediato tuvo un amor por su inteligencia. Alice era ingeniosa y apasionada; era una genia.
—Por favor, llámame Esme. —Esme y Alice estrechan las manos mientras Edward y Bella se acercan—. ¿Edward dice que eres una artista como Jazz?
—Bueno, no tanto como Jazz. —Alice sacude la cabeza con una pequeña risa.
—Eso es todo un reto —bromea Jazz.
—Hago joyas —explica Alice, con una mano debajo de los pendientes que cuelgan de sus orejas.
—Oh... —Esme se acerca para echar un vistazo—. ¿Son...? Eh... —Esme lleva una mano hacia su pecho, dando un paso hacia atrás.
—¿Genitales femeninos? —añade Jazz, frunciendo la nariz.
—Iba a decir almejas —dice Esme con una risa nerviosa.
Alice golpea el brazo de Jazz amigablemente, poniendo los ojos en blanco.
—Está abierto a interpretación.
—Oh... Eso veo... Bueno, son muy interesantes —añade Esme, y Edward viene a su rescate para tomar su abrigo.
—Alice, Jazz, ¿necesitan ayuda en la cocina? —Edward dobla el abrigo de Esme sobre su brazo pero agita una mano en dirección a la cocina, efectivamente alejando la conversación de las partes corporales.
—Hola, apuesto. —Jazz se acerca a Edward—. Lo tengo controlado, no te preocupes. Espera a que pruebes mis coles de Bruselas. —Toca el pecho de Edward con la punta de un dedo, mordiéndose el labio, antes de regresar a la cocina.
—Esme, ¿te gustaría algo de beber? —pregunta Alice, dirigiéndose hacia la cocina también.
—Te ayudaré, cariño. —Esme los sigue, dejando a Edward y a Bella solos en la sala.
Bella camina hacia Edward, quien sigue sosteniendo el abrigo de Esme sobre su brazo. Él exhala con mejillas infladas cuando la ve acercarse.
—Puedo llevar eso. —Bella toma el abrigo con una sonrisa—. Es muy bueno que la hayas traído aquí, Edward. Incluso si tuviste que conducir hasta Forks para recogerla y volver. Hubiera sido demasiado triste ir allí, y hubiera odiado si ella se hubiera quedado sola. —Ella estira una mano hacia el rostro de él—. ¿Estás bien? Luces cansado.
—Estoy bien. —Edward pasa una mano por el brazo de Bella, acercándose a ella—. ¿Cómo estás?
—Estoy bien. —Bella baja la mirada hacia sus manos, frotando su pulgar sobre las tres últimas palabras de Charlie para ella «Con amor, Charlie», ahora tatuadas en su muñeca izquierda con su letra.
Con un brazo alrededor de ella, Edward jala a Bella hacia su pecho y descansa su barbilla sobre su cabeza.
—Te extrañé.
—Yo también. —Los brazos de Bella se cierran alrededor de él mientras se abraza a él.
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—Quiero decir, rentar un pequeño espacio en el estudio de arte funciona para mí, ¿saben? —Mientras Jazz y Esme terminan la cena, Edward, Bella, y Alice están sentados en la sala. Bella le había pedido consejos a Alice sobre comenzar su propio estudio, dadas las tendencias emprendedoras de Alice y cómo ella había comenzado su propio negocio de joyas a la edad de veintiún años.
—Es una pequeña inversión y hago la mayoría de mis horas allí —continúa Alice—. Pero por la cantidad de tiempo que ustedes pasan en el estudio, ¿no sería mejor ser dueños del lugar? Ahorrar por un tiempo, entonces invertir en una propiedad, y convertirlo en el estudio que quieren que sea.
Bella asintió rotundamente, uniendo sus manos.
Tenía mucho sentido ser dueños del lugar. Ella sabía que Edward estaba rompiéndose el trasero, tomando cualquier turno en el estudio, trabajando en cada proyecto que le dan, para ahorrar lo suficiente para rentar un estudio. Pero entre lo que sea que él pudiera juntar y las clases esporádicas y conciertos de ella, ellos no tendrían suficiente para un tiempo.
Su mente está sumida en pensamientos mientras que Edward se retuerce a su lado, probablemente concentrado también.
—Podríamos vender la casa de Charlie. —Bella voltea hacia Edward, sus ojos bien abiertos con determinación.
—¿Qué? —Los ojos de él también se agrandan pero de asombro.
—Los papeles ya están hechos; es nuestra ahora. Tendríamos que hablar con Esme primero, pero ella ha estado bastante reacia a incluso aceptar su parte de la casa. Podríamos ponerla a la venta. Entre la casa y el seguro y la indemnización... probablemente sea suficiente para un importante pago inicial.
—¿Quieres vender la casa de Charlie? —La voz de Edward sale chillona, es claro que esa idea no se le había cruzado por la mente aún.
—Quiero decir, no quiero, pero tampoco quiero mudarme de vuelta a Forks. ¿Tú sí? ¿Qué vamos a hacer con ella entonces? ¿Qué quieres hacer tú con ella?
—No depende de mí, Bella. —Él baja la mirada, sus manos unidas sobre sus rodillas.
—¡Sí que lo hace! Ya te lo dije, no me importa lo que dice un papel. Él hubiera querido que tuvieras la mitad de ella, y es exactamente lo que voy a hacer. —Ella frota su pulgar sobre su muñeca izquierda. No hay ni una duda en su mente que es lo que Charlie hubiera querido.
Él infla sus mejillas, aún con la mirada baja, pasándose una mano por el cabello.
—No puedo dejar que hagas eso.
—¿Y si tener mi propio estudio es mi sueño también?
—Tú perteneces en el escenario, Bella. En el foco de todo. El demo está hecho. Tengo unas personas a las cuales se lo enviaré. Solo necesito un poco más de tiempo. Encontraremos un contrato discográfico, yo...
—¿Y si eso ya no es lo que quiero? ¿Y si esto ya no es mi sueño? Quiero hacer música... contigo.
Él deja caer su cabeza sobre el sofá, exhalando bruscamente por la nariz.
—Si estás de acuerdo con vender la casa, puedes tener tu mitad y hacer lo que sea que quieras con ella. —Ella toma su mano, acercándose a él—. Lo digo en serio. Es tuya.
—Bella... —Él enlaza sus dedos con los de ella y lleva sus manos hacia su pecho.
—Pero si quieres invertirlo conmigo, estoy cien por ciento adentro.
—Santo cielo... —Él mira al techo, sacudiendo la cabeza.
—Solo piensa en ello. Swan Producciones. Por Charlie, ¿sabes? O quizás... ¿Charlie Made? ¿Chief Sound?
—Para. —Él gira para mirarla, sus ojos iluminándose, sus labios esbozando una sonrisa. Él toma su rostro y la besa con todo lo que tiene.
—Por Dios, ¿siempre son así? —Perdidos en la conversación, ellos se habían olvidado por completo que Alice seguía allí sentada en la silla junto al sofá.
Rompiendo el beso, Bella voltea hacia ella en disculpas, y Alice le devuelve una sonrisa mientras sacude la cabeza.
—No has visto ni la mitad de ello, hermana. —Jazz se acerca por detrás de Alice—. Vamos, niños, la cena está lista.
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Después de la cena, Esme y Jazz lavan los platos, mientras que Alice habla por teléfono en el balcón. Con una mano en la de él, Bella jala a Edward hacia sofá.
Él cae a su lado con un bufido. Ella levanta sus piernas sobre el sofá así se encuentra arrodillada a su lado, sus rodillas presionadas contra los muslos de él y deja caer su cabeza sobre su hombro.
—¿Te quedarás esta noche? —Sus dedos tamborilean sobre el pecho de él en un baile divertido.
—No... No lo creo.
En los últimos dos meses, ellos han estado intercalado entre su departamento y el de ella. Mientras que Bella había insistido al principio en no pasar la noche en el departamento sobre el estudio, ellos habían llegado a un compromiso. Edward compró una cama real y se había deshecho del colchón que previamente tenía en el suelo.
Era conveniente—el departamento de él se encontraba sobre el estudio donde pasaban la mayoría de las noches de todos modos, y simplemente no tenía sentido ir y venir del estudio al departamento de ella.
—Esme puede tener mi cama. Podemos compartir el colchón inflable. —Ella levanta su cabeza así puede mirarlo, y menea sus cejas.
Él se ríe por la nariz.
—Esme no quiere ser una molestia. Realmente tuve que usar todo mi encanto para convencerla de al menos quedarse en mi departamento.
Bella hace un puchero deliberadamente, llevando una mano hacia la mejilla de él.
—Confía en mí, será más difícil para mí. —Él pasa una mano sobre sus rodillas, expuestas debajo de su vestido.
—Sí, eso lo dudo seriamente. —La capa de barba en su mandíbula pincha debajo de sus yemas.
Con una mano alrededor de su cuello, Edward acerca su rostro al suyo, sus labios suaves pero con propósito contra los de ella.
—No puedo esperar a tener nuestro propio departamento. —Las manos de Edward se deslizan por debajo de su vestido, y con un gruñido, él aprieta su muslo, haciendo gemir a Bella.
—Entonces hagámoslo —dice ella con un jadeo—. Podemos tener nuestro departamento y nuestro estudio.
—¡Jesús, María y José, Bella! ¡Tu cuarto está justo allí! —Jasper se sienta en la silla junto a ellos—. Sí te extraño, cariño... —Señala a Edward con un dedo—, pero no extraño las demostraciones de afecto. —Agita una mano hacia ellos y entonces toma un sorbo de su bebida—. Tienen suerte que fui yo y no Mamá C.
Bella se acerca al cuello de Edward.
—Encuéntrame en el baño en cinco —susurra ella en su oído y entonces se baja del sofá.
—Y ahora la vemos pasearse —Jazz le dice a Edward, levantando un dedo en dirección a Bella.
Los ojos de Edward miran a la forma de retirada de Bella, entonces con un gruñido, se pasa una mano por el rostro y se hunde en el sofá.
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Un suave golpe a la puerta del baño hace que Bella se sobresalte y la abra. No la sorprende quién está allí, sus ojos casi oscuros mientras se aferra al marco de la puerta, las mangas de su camisa remangadas hasta sus codos. Las manos de él vuelan hacia su rostro, y él lleva sus labios hacia los suyos, mientras ella cierra la puerta detrás de él y la traba.
Se presiona contra él, y él desliza sus manos desde su rostro, pasando por sus brazos, hasta que se curvan detrás de sus piernas y la levanta.
—¿Crees que sospechen de nosotros? —Ella jadea, rompiendo el beso.
—Todos lo saben, pero no me importa, carajo. —Él sella su boca de nuevo y la coloca sobre el vanitorio, sus manos deslizándose por debajo de su vestido—. Mierda... No metiste. —Él jadea contra su cuello cuando no encuentra nada más que piel desnuda debajo del vestido.
Ella deja caer hacia atrás la cabeza, y él besa su cuello, moviéndose por su escote, mientras que sus manos desesperadamente trabajan para deshacerse de sus pantalones. Sus tacones terminan el trabajo, empujando todo hacia abajo, y él levanta su vestido y la baja del vanitorio y la sostiene.
Ella cierra sus piernas alrededor de él, y él la voltea así su espalda se encuentra contra la puerta.
—Esto no durará mucho. —Él exhala bruscamente junto su oreja, sujetándola contra él con una mano mientras la otra los fija a la puerta.
—Sigue siendo mejor que la alternativa...
Ella grita de placer cuando él entra en ella, y la mano que estaba aferrada a la puerta ahora cubre su boca.
Sus manos empuñan el cabello de él, y sus piernas tiemblan mientras él embiste en ella, en tanto él esconde sus gemidos contra su cuello.
Ella se centra en él y en cómo se siente dentro de ella y deja que todo los demás se esfume de su mente. El mundo afuera del baño desaparece. No hay voces. No hay ruido de vasos. Ni música sonando. No hay nada más que la respiración elaborada de los dos, sus corazones azotando en sus pechos, sus gemidos amenazando con escapar y exponerlos aún más.
Cuando él muerde su hombro, los lleva al éxtasis, y con sus cuerpos aún enredados, Edward lleva a Bella de vuelta al vanitorio. Sus manos se aferran a los bordes, a los lados de las piernas de ella, mientras intenta recuperar el aliento.
Ella toma su rostro, jalando sus labios hacia los suyos.
—Te amo. —Ella pasa sus manos por el cabello de él, tratando de acomodarlo inútilmente, y una risita se escapa de sus labios—. Ellos lo van a saber.
Él se endereza y toma su rostro, pasando sus pulgares por el rostro de ella.
—Estas mejillas serán una señal obvia. —Acerca sus labios hacia los de ella de nuevo y descansa su frente contra la suya—. También te amo.
Después de limpiar apresuradamente, ambos salen del baño y, tomados de la mano, caminan hacia la sala, sin molestarse en mantener las apariencias ya.
—¡Oh, justo a tiempo! —dice Jazz cuando los ve acercarse, poniendo los ojos en blanco—. ¿Alguien quiere panqueques de postre?
Edward y Bella se ríen avergonzadamente mientras que Esme y Alice se miran entre sí con una expresión perdida.
—Es algo a lo que deberías haber estado presente para entender —explica Jazz, agitando una mano hacia la mesa cubierta de postres y la obvia falta de panqueques—. Coman, niños. ¡Entonces será la cuenta regresiva para la temporada de Mariah!
—Él quiere decir Navidad —Edward le dice a Esme, mientras saca una silla para Bella a su lado.
Mientras los ojos de Bella estudian a las personas sentadas alrededor de la mesa —sus amigos, la mujer que era más una madre para ella que su propia madre, y Edward, su todo— siente un pinchazo en su pecho. Es gracioso cómo aparece el dolor, de repente, y todo al mismo tiempo. Recuerdos de las cenas de Acción de Gracias anteriores pasan rápidamente frente a sus ojos, y baja la mirada hacia sus manos, abrumada. Su pulgar frota su muñeca izquierda, mientras lee las palabras tatuadas en su piel una y otra vez, hasta que las lágrimas caen de sus ojos.
Edward se acerca a ella, una mano sobre su hombro, y la otra buscándola por debajo de la mesa, envolviendo su dedo sobre su muñeca, como si supiera exactamente lo que ella está sintiendo, como si supiera exactamente cómo consolarla.
—Solo lo extraño tanto... —Su voz es apenas un susurro al dejar caer su cabeza sobre el hombro de Edward.
—Lo sé, Bella. —Él envuelve un brazo a su alrededor, llevándola hacia él, y besa el costado de su cabeza—. Lo sé.
Con todas las miradas sobre ella ahora, Bella se seca las lágrimas, sonriendo avergonzadamente.
—Estoy bien —le dice a Jazz, quien la mira con preocupación—. Por favor, está bien. —Palmea la mano de Edward sobre su hombro y él la suelta—. Tu pastel de calabaza era su favorito. —Ella mira a Esme, mientras busca el pastel y el cuchillo—. Comamos un poco por él.
Edward envuelve un brazo alrededor de Esme, cuyos ojos se llenan de lágrimas al sonreír a Bella, y frota su mano por el brazo de ella, mientras asiente en apoyo a Bella.
—Por papi Swan. —Jazz levanta su copa, y todos se ríen.
Edward sacude la cabeza, pero también levanta su copa.
—Por Charlie.
—Por Charlie.
RBG: Ruth Bader Ginsburg. Fue una jueza y jurista estadounidense que se destacó, especialmente, por su trabajo en la lucha por la igualdad legal de género. Desde 1993 hasta 2020 fue jueza de la Corte Suprema de los Estados Unidos.
Charlie Made: Hecho por Charlie.
Chief Sound: Sonido del Jefe.
Aw, las primeras fiestas sin Charlie :(
¿Qué tal Alice? Y sé que extrañaban a Jazz, el siempre haciéndonos reír con sus comentarios.
¡Espero que estén bien y hasta el próximo!
