Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. Gracias, Ronnie, por permitirme compartir tu historia en español :)
Inspiración musical: Arctic Monkeys - Do I Wanna Know
Capítulo 27
Entradas
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AHORA
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Centro de Seattle, Washington. Martes, 3 de diciembre de 2013.
Bella se encuentra sentada en un gran sillón, en el lugar al que ha estado viniendo todos los martes por dos meses, un lugar donde ella puede exponer todos sus oscuros pensamientos dentro su cabeza, un lugar donde ella puede ser escuchada, y comprendida, sin que la juzguen. O al menos, eso es lo que a ella le gustaría pensar.
Frente a ella se encuentra la Dra. Zafrina, la psicóloga clínica y especialista en Negligencia Emocional Infantil, un término que ella misma había acuñado.
Fue en esta silla que Bella logró darse cuenta que a través de sus años como adolescente y adulta, ella estaba subconsciente, pero constantemente, esperando ser abandonada de nuevo. Fue lo que le hizo escudarse a ella misma y evitar crear conexiones con alguien, en un esfuerzo por protegerse de otra inevitable partida.
Con Edward, no había sido diferente, y ella lo había apartado cuando ella realmente lo necesitaba más.
Aún así costó trabajo de su parte recordarse constantemente que, aunque parezca irracionable, Edward no la iba a dejar. Edward no tenía intenciones de irse.
Todo con lo que ella batallaba —todos sus fracasos de adulta— ella había comenzado a trabajarlas junto con la Dra. Zafrina. Ellas habían llegado a comprender que la mayoría de las dificultades emocionales podían ser rastreadas a la negligencia emocional, resultado principalmente del abandono de Renée.
Sin Charlie ahora también, la Dra. Zafrina había incrementado la frecuencia de sus citas de una cada dos semanas a una por semana, y Bella estaba contenta. Ella no estaba segura de cómo logró funcionar sin terapia antes, y honestamente, ella probablemente no lo logró muy bien.
—Bien, Renée me dejó otro mensaje de voz... —dice Bella, mirando sus manos.
—¿Algún detalle esta vez? —La Dra. Zafrina mira a Bella por encima de sus gafas mientras chasquea su bolígrafo sobre la tabla en su regazo.
—Nop. Solo que le devuelva la llamada.
—¿Tienes idea sobre qué podría ser?
Bella se encoje de hombros.
—Probablemente sobre Charlie. —Bella frota su pulgar contra su muñeca—. Probablemente se enteró.
—¿Cómo te sientes ante la posibilidad de conversar con ella?
—No me importa. —Bella bufa, reclinándose en la silla—. No me importa ella. Y no quiero sentirme culpable por que no me importe mi propia madre.
—¿Por qué crees que te sentirás culpable por eso? —La Dra. Zafrina garabatea en su libreta, su mirada yendo de sus notas a Bella.
—Bueno, ¿acaso no estamos programados para amar a nuestras madres? ¿O solo estoy mal programada?
—Ciertamente no estás mal programada, Bella. El afecto hacia una madre requiere presencia y compromiso, de dicha madre.
Bella vuelve a encogerse de hombros.
—Solo no entiendo por qué me llama ahora. A ella nunca le importó Charlie antes. ¿Por qué le importaría ahora?
—Quizás su llamada no es sobre eso. —La Dra. Zafrina agita una mano hacia Bella, siendo molestamente razonable.
—Ella sabe que tengo sus datos, al menos asumo que los tengo, si eso realmente está en ese sobre. Si no la he contactado aún, es porque no quiero. Simplemente no estoy segura de lo que supone que haga.
—¿Qué quieres hacer?
—¿Cambiar de número?
La Dra. Zafrina se ríe suavemente por la nariz justo cuando suena el reloj, señalando el final de su hora.
—¿Qué tal si intentas abrir el sobre de nuevo? Quizás podríamos comenzar por ahí. Ver cómo te sientes sobre llamarla después de eso. —La Dra. Zafrina cierra su bolígrafo y lo coloca sobre la tabla sujetapapeles, mirándola.
—No lo sé... —Bella se levanta del sillón, pasando sus manos por sus muslos.
—Recuerda, Bella, no le debes una llamada, pero quizás una llamada es exactamente lo que tú necesitas. —La Dra. Zafrina camina alrededor de su silla y hacia su escritorio.
—Supongo que podría intentarlo...
—¿Te veré el próximo martes? —pregunta ella desde su escritorio, antes de sentarse.
—Claro que sí, Doc. —Bella asiente, buscando su bolso y dirigiéndose hacia la puerta. Mientras desciende en el ascensor, ella respira profundo, contenta de que Edward se haya ofrecido a recogerla hoy. Ella no quiere estresarse con el sobre de Renée, el que recibió antes de su graduación, durante todo el camino de vuelta a su departamento.
Edward mencionó que tenía planes para una cita, y ella está emocionada por verlo y dejar que él la despeje.
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—¿Me dirás adónde vamos? —pregunta Bella ni bien sube al coche, quitando la lluvia de su gorro tejido al sacudirse.
—Nop. —Edward cierra sus dedos debajo de la barbilla de Bella, trayéndola hacia sus labios—. Hola.
—Hola... —Ella exhala profundamente contra sus labios. El tono de su voz es triste, lo cual lo preocupa.
Él enciende la calefacción y punta el ventilador hacia ella.
—¿Estás bien? ¿Cómo fue? —Él intenta no sonar demasiado molesto. Él sabe lo mucho que la terapia la ayuda, y está feliz de que lo haga, pero es algo que usualmente ella se lo guarda para sí misma, lo cual él respeta totalmente.
—Estuvo bien... Simplemente... agh... —Ella baja la mirada hacia sus manos.
—¿Qué pasa?
—No te he contado esto. —Ella lo mira con timidez—. Pero Renée me ha llamado un par de veces en las últimas semanas.
—Oh... —Él está confundido por un momento; Renée no es un nombre que se menciona con frecuencia—. ¿Qué dijo?
El pensar en la madre de Bella lo tiene aferrando el volante con fuerza. Él sabe que Bella ha estado trabajando duro con su terapeuta para superar su pasado y lo que la partida de su madre le causó. Y él no está seguro si la intención de ella es llegar a un punto donde podría contemplar perdonar a su madre, pero de todas formas, que Renée se contactara podría revolver mierdas adentro de Bella, y él odiaba que no ha estado allí para ella.
—Ella dejó mensajes, nada en particular. Ella quiere que la llame.
Una sensación de temor se ubica en el estómago de Edward. Renée probablemente se enteró lo de Charlie. Él mira por el parabrisas, en un esfuerzo por esconder su ira de ella.
Él inhala profundo mientras sus dedos presionan su pecho, maldiciendo la tensión que sigue sintiendo cada vez que se encuentra molesto, o nervioso, o triste, o cansado, o... Han pasado meses desde que dejó de fumar. Desde la última vez en Forks junto al árbol de los dos después que Charlie murió. Él no ha cedido ni una vez. Entonces, ¿por qué aún así desea tanto un cigarrillo?
—Oye. —Bella toca su brazo—. Estoy bien. No quiero hablar o pensar en ella. No quiero que arruine mi humor, o el tuyo, y definitivamente no quiero que arruine nuestra cita. Así que, ¿podemos simplemente irnos?
—No tenemos que ir. —Él voltea a mirarla, componiendo su expresión—. Podemos hacer otra cosa. Lo que sea que quieras, Bella.
—No, quiero hacer lo que sea que hayas planeado. ¿Puedes decirme qué es?
—No es algo de otro mundo.
—Dime. ¿Por favor?
Él suspira, mirándola, aún incapaz de decirle que no.
—Los Arctic Monkeys tocarán esta noche en el Key Arena.
—¡¿Y TÚ TIENES ENTRADAS?!
Él se ríe de su entusiasmo, y así de fácil, él se siente tranquilo de nuevo.
—Sí, las obtuve hace unas semanas —miente. De hecho, él las consiguió al último minuto antes de Acción de Gracias. Él había presentido que ella estaba sintiéndose triste y había asumido que era por las festividades y porque Charlie ya no estaba.
—¿Estás bromeando?
Él sacude la cabeza, sacando las dos entradas de su chaqueta. Él tuvo que pedir unos favores, y había pagado demasiado por ellas, pero los turnos extra en el estudio valían la pena al ver la felicidad en su rostro mientras ella miraba las entradas.
—Entonces, ¿asumo que quieres ir?
—¡SÍ! ¡Por supuesto que sí! —Ella lo toma del rostro—. Gracias... —Besa todo su cara—. ¡Gracias, gracias!
Edward cierra sus dedos alrededor de los de ella, sosteniendo su mano sobre la palanca de cambios, y sale del área de estacionamiento, alejándose conduciendo. Bella toma el iPod Classic de él, el cual a pesar de todas las bromas que recibe, él sigue llevando a todos lados —no solo ha almacenado su enorme colección de música, sino que también había sido regalo de graduación de Charlie— y busca entre su música hasta decidirse por una lista de reproducción. Edward se ríe cuando ella pone Arctic Monkeys durante todo el camino hacia allí.
La primera vez que ellos vieron a Arctic Monkeys fue casi un año después de comenzar la universidad en Seattle. Edward había conseguido entradas para verlos en The ShowBox para el cumpleaños de ella en 2009. Era un lugar pequeño, y estuvo absolutamente lleno, incluso en ese entonces cuando ellos solo comenzaban. Él recuerda estar más preocupado por evitar que Bella fuera pisoteada en vez de disfrutar del concierto.
Cuatro años después, los Arctic Monkeys habían explotado exponencialmente, y el lugar donde tocarían hoy concordaba con la enorme cantidad de fanáticos suyos. Edward está feliz de tener asientos en los estrados y no estar en medio de la arena como la última vez.
La forma en que Bella sonreía, casi frenética de la emoción, llena el pecho de Edward con una sensación de satisfacción, por hacer esto por ella, por despejarle la mente. Él encuentra su lugar detrás de ella y la envuelve en sus brazos, donde planea quedarse toda la noche.
La primera canción que Arctic Monkeys toca es «Do I Wanna Know» y Edward no puede evitar recordar la primera vez que la escuchó, habiendo acabado de dejar el departamento en Capitol Hill, y a Bella, detrás de él.
Dejar a Bella esa mañana fue la cosa más difícil que Edward haya hecho. Fue como arrancar una parte de él y dejarla allí. Mientras más se alejaba, más dolía. Estaba feliz de que ellos hubieran encontrado el camino. Él estaba contento de que ella lo haya cosido de vuelta.
A veces él se ve reflejado en una canción como esta lo había hecho, y lo cierto es que, todo el álbum AM lo ayudó en sus peores momentos de los tres meses que estuvo lejos de Bella. Él se había contenido de buscarla, de contactarla, pero honestamente, él sabía que estaba a una noche de borrachera de arrastrarse hacia ella y aceptar lo que sea que ella le diera.
Crawlin' back to you
Ever thought of callin' when
You've had a few?
'Cause I always do
Maybe I'm too
Busy bein' yours
To fall for somebody new
Now, I've thought it through
Crawlin' back to you
Él le canta la letra al oído mientras ella se mece frente a él con el ritmo de la canción.
Mientras el concierto continúa, Edward no puede evitar notar que las diferencias entre ellos de entonces y ahora no solo aplican al tamaño del estadio. Hay muchas chicas más esta vez. Alex Turner de alguna forma ha pasado de ser un tipo flaco y extravagante en una sudadera, con un corte de cabello de rock independiente, y un acento gracioso, a ser aparentemente un sex symbol en un traje apretado, cabello echado hacia atrás con gel, y unos botones perdidos en su camisa.
Edward se ríe, mirándose a sí mismo, mientras todas las chicas mueven sus caderas, copiando al líder, al parecer hipnotizadas por sus movimientos. Él se pregunta si la nueva apariencia de Turner también funcionan en Bella, ya que puede sentir sus caderas moviéndose frente a él.
—Espera, ¿esto realmente te atrae? —él le pregunta al oído.
—Oh, sí, lo deseo tanto. —Ella gira la cabeza, echándole un vistazo.
—¡Bella!
—No sería capaz de quitarle las manos —añade con una sonrisa sexy.
—¡¿Qué?! —La voz de él se quiebra con una sonrisa incrédula, y con sus manos alrededor de las caderas de ella, él gira a Bella para que quede de frente a él.
—Quiero decir su Gibson Les Paul a medida, tonto. —Ella se pone de puntitas de pies y busca los labios de él—. Jamás pensé que te sentirías amenazado por los movimientos de Alex Turner.
—Como sea... —Él pone los ojos en blanco, mientras que Bella se ríe y lleva de vuelta su atención al concierto.
Aparte de los gritos ensordecedores a su alrededor, Edward encuentra al concierto muy placentero, y está feliz de ver que Matt Helders sigue pateando traseros.
Cuando cierran con «505», así como lo hicieron hace cuatro años, Edward se pregunta si Bella puede sentir su corazón, y otras partes de su cuerpo, latiendo contra su espalda. Cuando ella gira con ojos caídos y ataca su boca, él supone que sí.
Bella luce tan feliz después del concierto que hace que el pecho de Edward explote. Si hacerla feliz es una adicción, entonces él morirá como un adicto y nada lo complacería más.
Su sonrisa es alegre y contagiosa, mientras elige canciones de su iPod para el viaje, mientras la mente de él se nubla al pensar en el futuro.
Desde que Bella le soltó la bomba sobre vender la casa de Charlie en Acción de Gracias, él no ha dejado de pensar en ello. No es que se oponga a vender la casa. Tenía sentido si ellos no querían volver a Forks. Pero él no podía soportar la posibilidad de que ella se arrepintiera de esa decisión luego.
Comenzar su propio negocio ya era algo muy importante, sin añadir que ella deba vender su casa de la infancia en la mezcla. Él ha estado matándose en el estudio, trabajando en cada proyecto que podía, el doble del tiempo, día y noche, desde que volvieron de Forks. Él quiere hacer del estudio una realidad, pero al no tener ahorros, él necesita conseguir un contrato discográfico, o vender su alma al diablo. Posiblemente ambos.
El demo que grabaron con las canciones que él escribió es oro. Debería ser oro. O al menos Edward piensa eso. Pero las personas a las que ha contactado lo han rechazado. Él ha sido selectivo con quién contactar —él está jodidamente orgulloso de su demo— pero quizás necesita simplemente conseguir a alguien que firme con ellos. Cualquiera. Así pueden comenzar el camino, conseguir dinero, y entonces comenzar a soñar sobre convertir el estudio en una realidad.
Él no podía rechazar la idea de Bella de vender la casa de Charlie para usarlos como inversión para un estudio sin tener una alternativa, sin darle a ella la oportunidad de ver otras opciones. Mañana, finalmente, él tendrá la posibilidad. Un sello discográfico está dispuesto a reunirse con él después de haber escuchado el demo, y él no se rendirá sin una pelea.
Con la mano de Bella en la suya, Edward conduce hacia su departamento. Es tarde y está cansado, ansioso por lo que mañana traerá, pero ver a Bella a su lado, tocando la guitarra energéticamente de una canción que suena en su radio hace que todo valga la pena.
—Eres tan tonta, Swan —le dice, sacudiendo la cabeza, y eso solo hace que ella toque con más énfasis. Su risa resuena dentro del coche, cuando él comienza a mover su puño en el aire sobre el volante, tocando la batería al ritmo de la canción también.
Lo que sea que mañana traiga, él sabe que mientras que estén juntos, estarán bien.
Traducción de la canción:
Crawlin' back to you / Arrastrándome de vuelta a ti
Ever thought of callin' when / ¿Alguna vez pensaste en llamar cuando...?
You've had a few? / ¿...has bebido un poco?
'Cause I always do / Porque yo siempre lo hago
Maybe I'm too / Quizás estoy demasiado
Busy bein' yours / Ocupado siendo tuyo
To fall for somebody new / Como para enamorarme de alguien nuevo
Now, I've thought it through / Ahora, lo he pensado bien
Crawlin' back to you / Arrastrándome de vuelta a ti
Un poco de fluff después de tanto angst es necesario, ¿o no?
