Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: This story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. Gracias, Ronnie, por permitirme compartir tu historia en español :)


Inspiración musical: Ed Sheeran - Thinking Out Loud


Capítulo 30

Una Oferta

~o~

AHORA

~o~

Queen Anne, Seattle, Washington. Domingo, 15 de diciembre de 2013.

Bella mira por la ventana mientras Edward la mira de reojo, nervioso, emocionado, expectante. Una mano aferra el volante, mientras que la otra sostiene la de Bella sobre su regazo. Él lleva su mano hacia sus labios, dándole un suave beso, mientras conduce lejos del centro de Seattle y hacia las colinas.

Cuando llegan, él estaciona el coche y Bella lo mira con confusión.

—Eh... ¿qué estamos haciendo?

Él no le había dicho adónde iban con la esperanza de sorprenderla.

—Puede que tenga noticias. —Él puede sentir sus labios estirarse en una sonrisa que es solo para ella. Sin decir más, baja rápidamente, rodeando el coche y abriendo la puerta para ella.

—Me estás asustando. —Ella de hecho luce nerviosa, así que él le ofrece una mano y la ayuda a salir del auto, envolviendo sus dedos fuertemente alrededor de los de ella.

Él se para junto a ella frente a una casa que tiene el cartel de "en venta", sus ojos estudiando la propiedad. No es muy atractiva, pero el potencial adentro de ella es incomparable.

A pesar que la pintura está saliéndose y las ventanas están rotas, él no puede esperar a mostrarle a Bella el resto. El lugar. La vista. El potencial de su futuro.

Él la guía hacia los escalones de la entrada, sentándose en el concreto, y la coloca así está parada entre sus piernas. Sus manos se mueven hacia el gorro tejido de ella, ajustándolo sobre sus orejas.

Su pecho se contrae en anticipación, y él usa su otra mano para frotar sus dedos sobre él.

—Hay una oferta para la casa de Charlie —dice primero.

—¡¿Ya?! —Los ojos de Bella se agrandan en sorpresa, y ella lleva una mano, cubierta por un guante, hacia su boca.

Él asiente, mirándola, tratando de descifrar su reacción.

—Emmett... —La mira con esperanza y, cuando ella rápidamente asiente, continúa—. Él y Rose se casarán la próxima primavera, y han estado buscando una casa. Él me llamó hace unos días para preguntar si pensarías que esto es raro. Ellos realmente la quieren. Y preguntaron el precio.

—Emmett y Rose, ¿viviendo en la casa de mi papá? —Bella baja la mirada, escondiendo su rostro de él.

—¿Es raro? —La voz de él sale en un susurro mientras sigue conteniendo su emoción.

Él no esperaba tener una oferta —mucho menos una buena— para la casa de Charlie ya.

Las últimas semanas han sido agitadas, por decir algo, después de decidir que venderían la casa de Charlie. Esme había estado de acuerdo y quería que ellos usaran su dinero para el estudio también. Todo pasó bastante rápido después de eso.

Aunque él está contento ante la idea de seguir adelante con sus planes, él sabe que esta es una gran decisión para Bella. Independientemente de que ella diga que está de acuerdo, él no quiere presionarla.

—No lo sé. —Bella palmea su frente—. Es... rápido... Cielos.

Él suspira, envolviendo su brazo alrededor de ella.

—Podemos decir que no. —La lleva hacia su pecho, mirando a la calle, tratando de esconder con todas sus fuerzas la decepción en su voz.

—Pero eso sería estúpido, ¿cierto?

—No si no te sientes cómoda.

—¿Tenemos que decidir ahora? —Ella levanta su mirada, cerrando una mano sobre la que él tiene en su pecho, evitando que sus dedos sigan haciendo círculos en él.

Permanecen así por un momento; él desliza sus manos por los brazos de ella, hasta que ella se retuerce y se aparta de entre sus piernas, dando un paso hacia atrás.

—Está bien... —Ella asiente con propósito, caminando de un lado al otro frente a él—. Está bien... —vuelve a decir, regresando a él y tomando sus manos en las suyas—. Quiero decir, supongo que no es tan raro, ¿cierto? Puede que sea bueno conocer a las personas que vivirán allí. Podríamos visitar si queremos. ¿Cierto?

—Por supuesto. —Su corazón comienza a latir rápidamente en su pecho ante la decisión en las palabras y la emoción en el rostro de ella.

—Y estarán al lado de Esme. —El rostro de Bella se ilumina con una sonrisa que derrite su interior—. Eso sería muy bueno.

—Sí... —Él exhala bruscamente por la nariz, inconsciente de que ha estado conteniendo ese aliento por tanto tiempo.

Bella inhala profundo, afianzando el agarre en las manos de Edward, mientras que mira por detrás de él.

—¿Y eso nos trae aquí?

Edward siente sus labios estirarse al no poder seguir conteniendo su felicidad.

—Esta casa acaba de volver al mercado. Había sido comprada para un gran proyecto, pero se vino abajo, así que está disponible de nuevo. La mayoría ya está destruido, pero vine con un inspector ayer y el veredicto fue que tiene buenos cimientos, una estructura sólida, la ubicación es perfecta, y la vista increíble.

—¿Podemos costearla? —Bella observa la casa con el ceño fruncido, y sus dientes atacan su labio inferior.

—Apenas. —Él exhala con mejillas infladas, pasando sus pulgares por las manos de ella—. Haré que nuestro agente de bienes raíces mire los números, pero los estudié anoche y creo que es posible. Tendremos que mantener nuestros trabajos de día por un tiempo más y trabajar en esto en nuestro tiempo libre. Podríamos ahorrar en la renta si vivimos aquí mientras renovamos.

—¿Deberíamos usar el dinero de Renée? —Bella sigue mirando a la casa frente a ella; su expresión no es temerosa, sino deliberada, como si estuviera repasando los números en su cabeza.

—No tenemos que hacerlo —dice él sin vacilar, aunque realmente les vendría bien usar los diez mil dólares extra.

Edward sabía que Bella no quería tocar ese dinero, y ella no querría ensuciar el estudio de Charlie con eso. Ella seguía pensando en un programa para niños al cual donarlo.

—Con la casa y la indemnización, tenemos más que suficiente para invertir en esto. La mayoría del dinero irá a la propiedad, por supuesto —continúa él—, y tendremos que guardar una gran parte para el equipamiento, lo que no nos dejará mucho para la renovación.

—¿Lo has pensado en todo? —Ella encuentra su mirada entonces, y su corazón parece querer salirse de su pecho. Ella real y honestamente lo está considerando.

—Le he mostrado el lugar a Emmett por videollamada, y él dijo que estaría dispuesto a tomar esto como proyecto. Sabes que él es un contratista matriculado, y se hará cargo del negocio de construcción de su papá. Él ha estado deseando aceptar proyectos de renovación en Seattle, y dijo que lo haría gratis para nosotros así puede dar a conocer su nombre. —Se detiene por un momento, la mirada de ella aún en él, y desea poder saber lo que está pensando.

—Aún así creo que deberíamos pagarle —dice Bella, él casi podría besarla.

—Eso es exactamente lo que le dije. Y tendríamos que pagar por los materiales, permisos, y todo eso, pero podemos ahorrar trabajo si puedo hacer gran parte de ello, lo cual puedo.

—Edward... —Ella suspira, sus ojos mostrando preocupación ahora—. Odiabas trabajar en construcción.

—Pero esto no lo odiaría. —Su sola experiencia en construcción era de hace varios veranos atrás durante la secundaria, trabajando con Emmett en el negocio de su papá. Era un trabajo en el que te rompías la espalda, pero hacerlo para algo que sería de ellos cambia todo.

—Y estarías trabajando todo el día. —Ella lo mira con preocupación, mientras pequeños copos de nieve comienzan a caer del cielo.

—Con mucho gusto —él añade con convicción. Él sabe que será extenuante, él no es ingenuo, pero está listo para comenzar a construir el futuro de los dos.

—Edward... —Los ojos de ella se llenan de lágrimas, y él siente su estómago retorcerse con el miedo que esto haya sido demasiado rápido y que ella pueda estar alterándose.

—Lo siento, Bella —dice rápidamente, llevando sus manos unidas hacia su pecho—. Sé que... esto es mucho. Podemos tomarnos un tiempo para pensar en todo. Podemos hablar con Esme y con Jazz, ver qué piensan...

—No... No... Esto es perfecto, Edward. —Ella suelta sus manos, limpiándose las lágrimas debajo de sus ojos antes de bajar la mirada—. Solo... Yo...

—¿Qué pasa? —Él empuja su barbilla con sus dedos, levantando su rostro y su mirada hacia él, su corazón quebrándose al ver sus lágrimas.

—Solo te amo tanto... —Las palabras de ella salen apresuradamente mientras lo toma del rostro y sus labios hacen contacto bruscamente con los suyos.

Él devuelve el beso, sus labios desesperados contra los de ella, mientras que sus manos la copian también, sus pulgares deslizándose sobre sus mejillas.

Cuando ella rompe el beso, ambos están jadeando, sus narices tocándose.

—También quiero ayudar. —Ella le sonríe, su nariz y sus mejillas rojas, una capa de copos de nieve acumulándose en su rostro.

—¿Con la construcción? —Él se ríe, apartando los copos.

—¡Sí!

—De acuerdo...

—Te traeré café o algo —bromea ella, acomodándose contra su pecho.

—Eso es todo lo que necesito —responde él, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de ella, descansando su mentón sobre su cabeza—. A ti y el café.

—¿Usarás un cinturón de herramientas? Eso sería sexy.

Él suelta una risita, sacudiendo la nieve de su cabeza, levantándose del escalón.

—Podría venir y tocar canciones para ti mientras te veo hacer cosas de hombre.

Él se ríe, moviéndose hacia la puerta y extendiendo una mano hacia ella.

—¿Quieres ver el interior o no?

—Quiero ver el interior —dice ella suavemente, tomando su mano.

—Está bien.

Tomados de la mano, ellos caminan hacia la entrada principal.

—Ahora recuerda, ha sido destruido en su mayoría, así que está un poco vacío —le advierte mientras gira el pomo.

Edward abre la puerta para ella y la sostiene mientras ella entra; entonces observa a Bella mientras asimila todo. Él se centra en controlar su respiración y sus nervios.

Mientras ella entra al cuarto principal, él pasa a su lado y voltea hacia ella.

—Aquí es dónde se necesita mayor trabajo —explica—. Se tiene que sacar el suelo; necesitamos hacer insonorizar todo, y las paredes y el techo necesitan tratamiento acústico. También necesitamos cerrar estas ventanas y colocar una pared justo aquí —describe—, así que esto sería la sala de vivos.

Él agita sus manos y brazos, indicando dónde iría todo, mientras ella lo estudia, asintiendo en acuerdo. Él guarda lo mejor para el final.

El fondo de la casa consiste en una pared de ventanas y es la mejor parte de la propiedad.

Él la mira nerviosamente, con esperanzas, mientras ella se acerca a las ventanas, y cuando los ojos de ella se agrandan, no puede evitar sonreír.

No hay patio trasero ya que la casa se encuentra en una colina bastante empinada, pero la vista es impresionante.

—Oh, por Dios... —Bella se para frente a la mitad de la ventana de cuarterones. Toda la ciudad se encuentra frente a ella—. ¡Incluso puedes ver el agua!

—Es espectacular, ¿eh?

—¡Edward! —Ella presiona sus manos sobre la ventana, su mirada perdida en la belleza.

—Incluso puedes ver el monte Rainier... —Se acerca y se para detrás de ella—, en un día despejado, por supuesto. —Pasa sus manos por el cabello de ella, llevándolo por detrás de sus hombros y reemplazándolo con su nariz en la curva de su cuello. Deja unos besos en su cuello mientras sus manos se deslizan por sus brazos hasta encontrar sus muñecas.

Desde el momento en que vio este lugar, él ha estado soñando con mostrárselo. Con ver su reflejo en estas ventanas. Con ver su rostro asimilando todo.

—¡Esto es increíble! —Su aliento se traba en su garganta con un jadeo, y él la voltea. Él acaricia su mejilla, y sus dedos se curvan por debajo de su barbilla, llevando sus labios hacia los suyos—. Eres increíble —dice ella contra sus labios.

—¿Te gusta? —Él cierra los ojos, descansando su frente contra la de ella. Él puede imaginarse aquí, con ella, haciendo música, haciendo el amor, creando su futuro juntos.

—Me encanta —susurra, y él podría tomarla justo allí y entonces. Con un suspiro y todo su control, se aparta de ella, llevándola hacia el centro del cuarto.

—Pienso que podríamos convertir este cuarto en una sala, ¿sabes? —Voltea hacia ella, agitando una mano hacia el cuarto—. Para compartir ideas. Con esta vista, sería difícil no inspirarse.

»—Tu piano podría ir allí. —Señala a una pared de ladrillos expuesta y a la chimenea a la derecha—. Y podrías dar tus lecciones aquí también. Se supone que eso funciona como chimenea, pero el agente dijo que no ha sido usada en años. Emmett necesitará echarle un vistazo.

—¿Qué hay arriba? —Ella señala a la escalera en espiral.

—En su mayoría un ático sin terminar —admite él con vergüenza. Él sabe cómo esto suena. Cierra la distancia entre ellos, llevando la mano de ella a su pecho—. O nuestro departamento... eventualmente. —Sus labios se estiran en una sonrisa que no puede contener en su rostro.

Él simplemente está jodidamente feliz. Que ella esté aquí. Que ella sea suya.

—Cielos... —Ella palmea su frente de nuevo, y él asegura sus brazos a su alrededor, sosteniéndola contra él.

—Sé que es mucho. Y no podremos hacer todo de una. Pero creo que podríamos lograrlo. ¿Qué piensas?

Ella lo mira, sus ojos infinitos mientras lo toma del cuello.

—Puedo verlo —dice ella, sus ojos llenándose de lágrimas—. Realmente puedo.

Ella se para de puntitas de pie y lo besa intensamente.

—Esto es tan perfecto. ¡Será increíble! —Las lágrimas caen libremente de sus ojos ahora, por sus mejillas, pero el tamaño de su sonrisa le dice que son lágrimas de felicidad—. Él hubiera estado tan orgulloso de nosotros.

Su nombre no necesita ser mencionado para que Edward sepa lo que ella quiere decir. Él está aquí, en cada milímetro de este lugar, y Edward está maravillado de que Bella pueda verlo también.

Construir su propio estudio será una tarea enorme, y Edward está consciente de esto. Pero está listo para hacerlo. Por Bella. Por él mismo. Y por Charlie.

Siente su garganta cerrarse mientras la mira.

—Mierda, Bella. Te amo tanto. —Sella sus labios con los de ella mientras la toma en brazos—. No puedo esperar a hacer esto para ti. Para nosotros.

—Hagámoslo —dice ella con total honestidad, uniendo sus labios con los de él.


Ahh, los amo *-*

Dos más, hermosas :(

Por cierto, subí una nueva traducción por si quieren echarle un ojo.

¡Gracias por leer!