Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es RMacaroni, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to RMacaroni. I'm only translating with her permission. Gracias, Ronnie, por permitirme compartir tu historia en español :)
Capítulo 32
Próximo Gran Sueño
~o~
AHORA
~o~
Estudio Chief Sound. Seattle, Washington. Domingo, 11 de mayo de 2014.
Bella se encuentra parada frente a la entrada de la casa en las colinas, ahora hogar de Chief Sound—el reciente terminado estudio de grabación de Edward y Bella nombrado en honor a Charlie. Han pasado cuatro meses desde que comenzó la renovación, y hoy es la primera vez que ella lo verá terminado por completo.
Ella respira profundo, aún no preparada para tocar. Ella no ha estado en el sitio en las últimas dos semanas, por pedido de Edward—él quería añadir algunos toques finales para sorprenderla.
Ella tiene una sorpresa en sus manos también.
Antes de poder calmarse para golpear, él abre la puerta. Tiene puesto unos jeans oscuros y una camiseta de Metallica. Sin zapatos. Solo medias. Su cabello está mojado y parece que acaba de ducharse.
—¿Por qué estás parada aquí afuera? —La sonrisa de él es radiante a pesar de que sus ojos lucen cansados—. ¿Qué es eso? —Su mirada cae sobre el cuadro de 30x40 envuelto en papel marrón que ella aferra.
—Algo... para decorar... —Ella se encoje de hombros, dando un paso hacia él—. Hola... —Parándose de puntitas de pie, deja un beso en sus labios—. Te he extrañado.
No solo Bella tuvo que mantenerse alejada del sitio durante las últimas dos semanas, sino que Edward también se quedó en el estudio nuevo en los últimos días, terminando lo que sea que estuviera haciendo allí. Por lo que solo se han visto brevemente en la última semana.
—Hola... —Él respira por la nariz, tomando su rostro con ambas manos—. También te he extrañado.
Él lleva unos mechones de cabello por detrás de sus orejas, mirándola cariñosamente. Ninguno de los dos es capaz de contener las sonrisas en sus rostros.
—¿Estás lista? —Él desliza sus manos por su rostro, por sus brazos, hasta cerrarlas alrededor de sus muñecas.
—Estoy lista.
Él toma el marco envuelto con una mano y la mano de ella con la otra y la jala hacia adentro.
El estudio es todo lo que Bella había soñado y más. Edward le muestra todo, señalando los toques finales y cómo montó el cuarto de controles después de que llegaran los últimos equipos.
Al entrar a la sala de vivos, es difícil de creer o incluso diferenciar qué parte de la casa era esto antes. Ha sido completamente rehecha; los pisos, las paredes, incluso el techo ha sido rediseñado para la mejor acústica que podían lograr en ese espacio.
La última vez que Bella vio este cuarto, estaba terminado pero vacío. Ahora contiene algunos instrumentos de Charlie, así como unos nuevos, micrófonos, un sofá, una alfombra blanca mullida e incluso decoraciones en las paredes.
—La alfombra fue idea de Jazz.
—¡Oh, por Dios, Edward! —Cuando su mirada nota la pared del fondo, ella se cubre la boca con las manos; las gorras de Charlie están ordenadas en ganchos, decorando la pared, de la misma manera en la que solían hacerlo en su sótano en Forks—. ¿Cuándo...? ¿Cómo...?
Él se le acerca por detrás, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, y descansando su barbilla sobre su hombro.
—La primera vez que entré aquí, sabía que allí es donde irían sus gorras.
Ella voltea para mirarlo, las lágrimas caen de sus ojos.
—Es perfecto. —Ella acerca su rostro al de ella, y lo besa con todo lo que tiene, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de él.
Con sus brazos aún alrededor de ella, la levanta hacia él, profundizando el beso.
—¿Quieres ver el resto? —Él rompe el beso en busca de aire, descansando su frente contra la de ella.
El recorrido del estudio termina al fondo de la casa, en el cuarto con vistas—la sala. Este es el espacio que necesitó menos trabajo ya que era solo un cuarto para relajarse y escribir música. Una capa de pintura fresca y muebles nuevos fueron suficientes.
—Jazz realizó el diseño interior aquí también. —Edward resopló, señalando al arte de Jazz exhibido en la pared. El piano de Bella se encuentra al otro extremo del cuarto, contra la pared de ladrillos que también tiene una chimenea. El espacio sobre la chimenea sigue vacío. Es donde irá el regalo de Edward.
—Tengo algo perfecto para ese lugar. —Bella se apresura hacia el pasillo donde dejaron el cuadro envuelto.
—¿Necesitas ayuda?
—¡Puedo sola! —Bella lucha por sostenerlo con ambas manos, pero finalmente logra hacerlo y trae el cuadro hacia él.
Él la mira con sospecha, inclinando su cabeza.
—¿Qué es esto?
Ella casi vibra de emoción mientras él rompe el envoltorio. Él sostiene el cuadro frente a él con ambas manos, inspeccionando cada fotografía en el cuadro de recuerdos.
Ella misma lo había armado, había obtenido las fechas, y había colocado todas las piezas. Probablemente sea tonto y barato, y obviamente lucía hecho a mano—infantil incluso. Pero ella espera que él sepa lo mucho que estos momentos representados allí significaron para ella, lo que aún significan, y cómo ella quiere mostrarlo, exhibirlo en una pared, y no esconderlos en cajas.
—Bella... —Él mantiene el cuadro en equilibrio sobre sus muslos, mientras desliza sus dedos por los cientos de fotografías y artículos que conformaban el cuadro de recuerdos. Fotografías de él en la batería, de ellos tocando juntos, de otros conciertos. Boletos de cine. Boletos de conciertos. Incluso el brazalete de hospital de Edward después de su primer concierto—. ¿Estas son las cosas de tu caja?
Ella lo mira, sus manos sobre su boca, conteniendo el chillido que quiere salir, y le da un pequeño asentimiento, emocionada que él recuerde las cosas de la caja. Las cosas que él solo había visto por un momento, hace muchos años cuando ella le prometió que quizás él vería todo algún día.
El rostro de él se vuelve serio entonces, y camina hacia la chimenea, colocando el marco sobre la repisa encima de la chimenea.
Cuando voltea a mirarla, su ceño está fruncido, y sus ojos le gritan un millón de cosas. Él cierra la distancia entre ellos con dos largos pasos, y toma su rostro mientras que simultáneamente cubre sus labios con los suyos.
Ella suelta el aire en un jadeo ya que él la toma desprevenida, sus labios devoran los suyos.
—Esto es todo. —Él jadea contra sus labios—. Esto significa todo para mí.
—¿Te gusta?
—¿Si me gusta? —Él aparta su rostro, mirándola con incredulidad—. Me encanta. Y te amo.
—También te amo. —Ella le sonríe con malicia, presionando su cuerpo contra el de él.
—No... —Él se retira con un gruñido—. Sabes lo que eso me hace. Y aún hay más por mostrar.
Ella se para en la sala, mirando a su alrededor, aún un poco nerviosa. Ellos han visto todo. Lo mira confundida.
—¿Quieres ver arriba? —Los ojos de él se arrugan y sus labios se estiran en una sonrisa mientras él se para orgullosamente frente a ella.
—¿Qué? —La invade la sospecha. Ella pensó que la sorpresa sería los toques finales, que los instrumentos ya estén aquí, las gorras de Charlie contra la pared. Pero por la manera en que él está de pie frente a ella, parece que él tiene algo más bajo su manga—. ¿Qué hay arriba?
—El ático. —Su sonrisa es incontenible. Sus orejas parecen estar rojas. Luce nervioso. Él es tan adorable.
Desde el día en que compraron la casa, ella no ha vuelto a subir allí. Su plan era convertir el ático en un departamento para ellos, eventualmente, pero eso no había estado en su presupuesto inicial. O al menos eso fue lo que él le había dicho.
—Vamos... —Él extiende una mano hacia ella—. Quiero que lo veas tú misma.
La mente de ella repite cada vez que el ático ha salido en una conversación, lo evasivo que él ha sido. Ella sabía que los electrodomésticos fueron movidos allí "para más adelante" pero ella no tenía idea de qué más podría haber allí.
Él toma su mano y la lleva hacia la escalera de caracol.
—Oh, Cullen, ¿qué hiciste? —Ella se tropieza en su apuro por subir las escaleras, y lo escucha reírse por detrás. Se queda sin aliento cuando da el último paso.
El ático ha sido completamente renovado. Y no solo las paredes y los pisos, sino que hay un cuarto real, una sala, una cocina. Un pequeño rincón para desayunar. La chimenea funciona y es hermosa. Entra demasiada luz desde los tragaluces.
Ella siente que podría desmayarse.
—¿Pensé que no podríamos hacer esto por meses... o un año? —Su mirada se mueve por la habitación, amando todo lo que ven.
—Qu... Quería que fuera una sorpresa. ¿Te gusta?
—Edward, es hermoso. Esto es increíble. —Ella camina hacia la chimenea, pasando sus dedos por encima de la repisa sobre esta, estudiando todo—. Esto me encanta. ¡Es tan perfecto!
Ella voltea hacia él con lágrimas en sus ojos mientras él se encuentra de pie en el medio de la sala, la sala de los dos. Él está parado allí, sus manos jalan de la parte trasera de su cuello, con una sonrisa cansada en su rostro, y ojos solo para ella.
—No puedo creer que hicieras esto.
—Todos me ayudaron.
—¿Todos sabían de esto?
—Incluso Esme...
—¿Cuánto costó?
—No te preocupes por ello.
—¿Cuánto te costó? —Ella lleva sus manos hacia el rostro de él, pasando sus pulgares por sus mejillas y por su mandíbula. Todas las noches que él pasó aquí en vez de con ella. Todas las veces que él fue a su departamento, completamente exhausto. Él había trabajado duro para hacer esto realidad para ella, para ellos. Ella no podría estar más orgullosa de él. No podría estar más enamorada de él.
Ella lleva sus manos a sus caderas, mirando el lugar de nuevo.
—¡No puedo creer que te hice un cuadro de recuerdos y tú nos construiste un jodido departamento!
Él se ríe a carcajadas, buscando la cintura de ella, colocando su cabeza en el cuello de ella con una gran exhalación. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello, derritiéndose contra él.
Por un momento, se perdieron en su pequeña burbuja, sus cuerpos meciéndose en un baile sin música.
—Entonces... ¿quieres probar la cama nueva o...? —Bella pregunta después de un segundo.
Él gruñe juguetonamente contra su cuello.
—Sí... —Inhala profundo—. Pero si hacemos eso, no nos veo saliendo de este cuarto en el futuro cercano. Así que, hay algo más que quiero hacer primero.
—¿Qué cosa?
—Quiero ver cómo suena nuestra sala de vivos contigo allí.
~o~
Hay un zumbido en el aire mientras Bella conecta su guitarra al amplificador. Ella siente escalofríos en su cuerpo mientras echa un vistazo alrededor del cuarto. Se siente como un deja vu. Como si ella hubiera estado aquí antes. Como si aquí es dónde ella nació para estar.
Edward se ubica frente a la batería, mirándola, al parecer tan afectado por la tensión en la sala. Él toma una gorra de atrás suyo, de la pared de gorras de Charlie, y se la coloca antes de llevar la punta de su baqueta a la visera.
Ella respira profundo en preparación y le sonríe con todo su corazón antes de comenzar a tocar. El solo de guitarra llena el espacio, y cuando Edward se le une en la batería, el cuarto vibra.
Intentan diferentes canciones, y entonces se dirigen juntos al cuarto de controles.
Al principio, se sientan uno al lado del otro, cada uno en una silla, mientras Edward maneja los controles y le muestra a Bella diferentes modificaciones a la canción. Él eleva sus coros, luego enfoca su solo de guitarra.
Bella se hunde en su silla mientras lo mira trabajar con tanta concentración y dedicación. Cuando ella lo ve frotarse el cuello y hombro por segunda vez, se pone de pie y se para frente a él, masajeando sus hombros mientras él sigue trabajando.
Cuando él está feliz con los arreglos, deja que suene, inclinándose en la silla mientras suena su canción. Él echa hacia atrás su cabeza y cierra los ojos, descansando sus manos sobre las de Bella. Mientras la música suena, él tamborilea sus dedos sobre la mano de ella al ritmo de la canción.
La sonrisa que aparece en su rostro está llena de dicha, de realización, de triunfo.
Bella se inclina y deja un beso, primero en su frente, luego en sus labios. Él exhala por la nariz, envolviendo sus manos alrededor del cuello de ella y jalándola hacia él.
La canción termina con ella en su regazo, pero cuando ella intenta profundizar el beso, él se aparta.
—Quiero probar una más —dice él con una mirada suplicante y ella suelta un gruñido, lo que lo hace sonreír en respuesta—. Vamos, subiremos en un momento.
Bella estudia sus ojos cansados, sintiéndose un poco rechazada, preguntándose cómo él tiene tanto autocontrol. Ella sabe que no es falta de deseo, ya que puede sentirlo vibrar en sus pantalones debajo de ella. Ella quiere amarlo. Quiere cuidarlo. Ella quiere mostrarle lo mucho que esto significa para ella.
Parándola fácilmente de su regazo, Edward sutilmente se acomoda con un suave gruñido. Y entonces ambos vuelven a la sala de vivos.
Edward dice que quiere probar una de las canciones nuevas en las que han estado trabajando, una que escribieron juntos. Tiene una sensación más blues rock de lo que han hecho antes, y está influenciado fuertemente por la pasión de Charlie por la música de los 70.
También es divertida de tocar.
Bella le sigue el rollo a Edward con una canción más, pero cuando él quiere intentarlo de nuevo, ella decide probar algo diferente.
Conociéndolo, él probablemente se ha estado matando en los últimos días, preparando todo para hoy. Él ha hecho realidad el sueño de los dos, pero ella sabe que viene con un precio. Ella puede ver el ligero encorvamiento de sus hombros, cómo se frota el cuello, y cómo esconde un bostezo contra su codo.
Probablemente él soñó con estrenar este cuarto con ella, que sus canciones fueran las primeras en tocar aquí. Ella lo entiende. Pero ya han hecho eso. Ahora ella tiene otros planes de estreno.
Durante su solo de guitarra, ella deliberadamente se acerca a Edward, dándolo todo, tocando justo frente a él. Cuando lo mira, él esquiva su mirada. Su mandíbula está apretada. Sus ojos fijos en la puerta. Su concentración en el ritmo de la batería.
En un movimiento valiente, ella se acerca aún más, una pierna sobre uno de los tambores, y su guitarra sobre sus caderas. Ella improvisa un ostinato de guitarra incluso más complicado, y cuando mira a Edward, él la está observando, su boca abierta, sus ojos entrecerrados.
Cuando él pierde el ritmo, ella sonríe, baja su pierna y gira alrededor de él hasta el otro lado.
—¿Qué estás haciendo? —Él gruñe, pero sigue intentando tocar, una sonrisa queriendo aparecer por las esquinas de sus labios. Esta vez, la pierna derecha de ella está elevada, con un pie sobre el tambor, y el brazo de la guitarra señalando lejos de él, así ella puede acercarse mucho más. Si él solo... se reclinaba...
Cuando él voltea a mirarla, la expresión en sus ojos le dice que ella ha ganado. Él aún así intenta seguir tocando, mientras inclina su cabeza hacia atrás. Ella busca un beso, y esta vez, es ella quien pierde el ritmo.
Los dos tercamente siguen tocando, mientras que sus labios siguen unidos, presionando para ver quién se quiebra primero. Ambos pierden el ritmo. Están fuera de tiempo. Y la canción es un desastre.
Bella se ríe contra sus labios, soltando la guitarra, mientras que Edward sale de su asiento, dejando caer las baquetas al suelo, chocando contra el platillo de contratiempo cuando sus brazos la buscan.
Él la envuelve en sus brazos mientras ella da un paso hacia atrás, quitándose la correa de la guitarra. Con la batería y la guitarra detrás de ellos, el cuerpo de él se arquea sobre ella, sus manos buscan sus piernas, jalando su cuerpo contra el suyo.
Él debe tropezarse con un cable o algo, porque están cayendo. Ella se aferra a él, esperando impactar en el suelo, pero las manos de él evitan la caída, y su cabeza es apoyada suavemente sobre la alfombra mullida.
Los labios de él encuentran su cuello mientras que ella estira sus manos para quitarle la camiseta. Él termina el trabajo, su cabello apuntando en todas direcciones mientras libera su cabeza de la camiseta.
—Lo que me haces... —Océanos profundos y verdes la observan, tan intensos y llenos de amor—. Cómo me afectas... —Él se apoya sobre sus codos, acortando la distancia entre sus cuerpos aún más—. Jamás lo superaré.
—¿Acaso no crees que me afectas de la misma manera? —Ella pasa sus dedos por los hombros de él y por su pecho—. He estado tratando de acostarme contigo todo el día.
Él se ríe contra su cuello, mientras que sus manos se estiran para desabrocharle el sostén. Ella también explora con sus manos, desabotonando sus jeans, encontrándolo presionando contra sus bóxers.
Cuando ella lo suelta en su mano, él sisea contra su boca.
—No llegaré al cuarto.
—Yo tampoco. —Ella levanta su falda y baja su ropa interior, tomándolo de nuevo, y alineándolo donde ella ya se encuentra húmeda para él.
—Mierda... —Él gime al entrar en ella desnudo, y es glorioso.
Quitándole el sostén y la camiseta, sus labios encuentran su pezón. Él se toma su tiempo en ellos, mordisqueando y succionando, haciendo que se retuerza en el suelo, mientras permanece imposiblemente quieto dentro de ella.
Ella lo rodea con sus piernas, cruzando sus tobillos por encima de las caderas de él, empujándolo incluso más adentro, señalando que ella está bien y jodidamente lista.
Moviéndose dentro y fuera de ella lentamente y en control, él sigue besando cada milímetro de su piel expuesta.
Las caderas de Bella se encuentran con sus embestidas, mientras ella empuña su cabello, desesperada por tener todo de él.
Mueve sus manos por debajo de su espalda, jalándola hacia él, y se sienta con ella en su regazo, sus cuerpos conectados. Ella echa hacia atrás su cabeza, un gemido se escapa de sus labios, mientras su cuerpo se adapta a él llenándola de esta manera.
—Cielos... —El rostro de él se encuentra entre sus pechos, respirándola, besándola.
Una vez que su falda es levantada y está fuera del camino, la toma de las caderas, enterrando sus dedos en su trasero, mientras modera el ritmo de sus movimientos. Arriba y abajo. Aún en control.
Acelerando el ritmo, él gime contra su cuello, moviendo sus manos hacia la espalda de ella, sosteniéndola contra él. Los gemidos de Bella se vuelven más altos al sentir la presión intensificarse justo debajo de su vientre.
Ella empuja suavemente de los hombros de él, así se encuentra acostado en el suelo con ella encima de él, montándolo. Ella se detiene por un segundo, sus ojos se cierran, mientras él llega a su parte más profunda. Cuando abre los ojos, él la mira con maravilla.
—Eres jodidamente hermosa. —La necesidad en sus ojos es explicita, y coincide con lo que ella siente en el lugar donde sus cuerpos están conectados.
Él acaricia sus piernas, subiendo por sus muslos, hasta sostener sus caderas. Cuando ella comienza a moverse, los ojos de él giran hacia atrás, y sus dedos se entierran en su piel.
Ella no logra estar en control como él demostró antes. Rápidamente, sus movimientos se vuelven erráticos y sus paredes se tensan alrededor de él al mismo tiempo que la presión debajo de su vientre se difunde por todo su cuerpo. Él levanta sus rodillas por detrás de ella, y ella descansa sobre ellas, completamente agotada.
Sentándose, él presiona su pecho contra el de ella de nuevo, y sus labios están sobre ella.
—Me encanta verte venir así.
Ella se siente casi débil sobre él, mientras las olas de placer recorren su cuerpo. Él cariñosamente toma su cabeza con una mano, mientras que la otra se ubica en su espalda, dejándole tener este momento. Pero ella puede sentirlo tensarse, y aún demasiado duro dentro de ella.
—Gira para mí, nena —dice contra su cuello—. No me falta mucho.
Él la ayuda a moverse sus piernas temblorosas sobre él, así ahora mira a la dirección contraria, y entonces la desliza hacia adelante, así ella se encuentra sobre sus manos y rodillas.
Él comienza lentamente de nuevo, sus manos en sus caderas, y Bella siente la presión familiar reaparecer y crecer en su vientre. Pronto, él está arremetiendo en ella, dejándose ir al fin, mientras ella se viene de nuevo.
~o~
Cuando Edward abre sus ojos, pozos color chocolate están observándolo. La dulce sonrisa en el rostro de ella y el sonrojo en sus mejillas da calor a su interior.
—¿Estabas mirándome dormir, Swan? —pregunta, aclarándose la garganta. Él debe haberse quedado dormido cuando seguían en la alfombra mullida, solo en sus jeans, mientras que ella se había puesto la camiseta de él—. ¿Qué hora es? —La jala hacia él, escondiendo su rostro en su cuello. Él podía quedarse allí todo el día.
—No estoy segura... —Ella tiene sus dedos en el cabello de él, trazando patrones detrás de sus orejas. Él se aparta sutilmente, sosteniendo su mano y besando su muñeca. Si ella sigue con eso, él se quedará de dormido nuevamente.
—Luces muy cansado. —La preocupación en los ojos de ella es evidente, honesta. Él sabe que ella se preocupa pero no tiene que hacerlo.
—Estoy bien. —Es la verdad. Él está bien. Él nunca ha estado más feliz. Por supuesto que está cansado. Han sido unas noches sin dormir después de meses de arduo trabajo, pero ha valido mucho la pena.
—¿Quieres comer?
—Bella, estoy bien. —Él se ríe por la nariz, rodeándola con un brazo, así ella descansa su cabeza sobre su hombro—. Quedémonos aquí un rato más.
—Está bien... —Ella traza patrones en su pecho y por sus abdominales, sus yemas como plumas contra su piel.
Ellos se quedan en silencio por un momento, hasta que ella vuelve a hablar.
—Edward, esto es increíble... lo que has hecho aquí.
—Sabes que todo esto es por ti, ¿cierto? Todo es gracias a ti.
—Eso no es verdad.
—Lo es... —Él la aparta así ella puede mirarlo—. Eres la única razón por la que fui a la escuela. Si no me hubieras presionado para que obtuviera un título, por si acaso, no hubiera tenido nada. Solo tuve suerte con Ingeniería en Sonido.
Ella sacude la cabeza, sonriéndole, antes de que él continúe.
—Me hiciste aplicar para Consejería de Finanzas. Lo solucionaste todo. Honestamente, solo quería estar contigo y hacer música contigo, pero siempre me empujaste por más.
—Quizás solo te di el pequeño empujón que necesitabas. —Los ojos de ella son puros y brillantes, y luce tan feliz y orgullosa de él que hace todo que todo valga la pena—. Trabajaste tan duro, Edward. Sigues trabajando duro... en todo. Te mereces todo esto. Te mereces todo.
—Tú eres mi todo. —Él desliza su mano por su brazo, por su rostro, donde su pulgar frota su mejilla—. Eres todo lo que necesito.
Ella se apoya sobre un codo, estirándose hacia él por un beso. Sus dedos frotan la mandíbula de él, y ella parece ensimismada cuando sonríe, sacudiendo la cabeza.
—¿Qué?
—Cuando estaba armando el cuadro de recuerdos, vi esa fotografía de cuando tocamos en 29Pounds el año pasado. ¿Recuerdas eso?
—Sí... —Él levanta sus cejas hacia ella. Por supuesto que lo recuerda. Él recuerda todos los momentos que ellos han compartido.
—Tocamos tan bien esa noche. Fue una de nuestras mejores presentaciones. Tan... sincronizados. No lo sé... Fue realmente genial. ¿Cierto?
—Lo fue... Recuerdo el ostinato diferente que hiciste para "Brianstorm". —Ella lo había hecho espectacular.
—¿Recuerdas que fuimos al bar karaoke de los 80 después con Jazz?
Es entonces donde comienza a ser todo borroso.
—Cantaste Bryan Adams —continúa ella, conteniendo una risita.
—No hice tal cosa. —El recuerdo es vago, pero él cantó muchas canciones. Maldito tequila.
Bella se ríe, todo su cuerpo se sacude con su risa.
—Eso fue exactamente hace un año anoche. —El rostro de ella se vuelve serio y él sabe por qué. Esa fue la noche. La primera noche que durmieron juntos.
—Eso es loco —dice él, sintiéndose un poco incómodo. No se siente como hace un año atrás. Se siente como una vida atrás.
—¿Lo es? —Ella se acuesta a su lado y los dos miran al techo—.Creo que simplemente es monumental. La cagué tanto después de eso, aún así aquí estamos, haciendo realidad este sueño. Juntos.
—Aquí estamos... —Él busca su mano y enlaza sus dedos con los de ella, llevando su mano hacia su pecho.
—Entonces, ¿seguimos con el próximo sueño? —pregunta ella, volteando hacia él.
—Aún necesitamos trabajar duro para hacer que este sueño funcione...
—Lo sé... pero... ¿sabes a lo que me refiero? ¿No tienes algún próximo gran sueño con el que podamos comenzar a trabajar?
Con un brazo por debajo de la cabeza de ella, él voltea a mirarla.
—Tengo un par... —él añade tímidamente, sonriéndole.
—¡Dime!
—Ni en sueños, Swan.
—¿Por qué? ¡Vamos, puedes contarme! —Ella se sienta a su lado, pinchando su costado—. ¿Por favor?
Él sacude la cabeza, cerrando los ojos.
—Supongo que no me dejas otra opción... —Ella levanta una pierna por encima de él para sentarse a horcajadas—. Que tener que sacártelo.
Él se sienta también, envolviendo sus brazos alrededor de ella.
—Con gusto te dejaré intentarlo. —Él sella sus quejas con un beso.
—Quiero saber... —Ella deja un camino de besos por su mandíbula, yendo hacia su cuello—. ¿Cuál es tu próximo gran sueño?
—Te asustarás, y no hay necesidad de que toquemos ese tema aún. —Él se deja caer sobre su espalda, cruzando sus brazos por detrás de su cabeza.
—Es grande y aterrador entonces.
—Es muy grande.
—¡¿Qué es?! ¿Un Grammy?
Todo el cuerpo de él se sacude con su risa, y resuena en el cuarto.
—Ni de cerca.
—¿Un álbum platino?
—Eres tan fría...
Toda su conducta cambia entonces, y ella mira directamente a su alma.
—No me asustaré, lo prometo.
Con los ojos de ella mirándolo tan profundamente como dos pozos de chocolate derretido, él no puede esconderlo más.
Se apoya sobre sus codos, mirándola.
—Quiero que digas que sí cuando te pregunte si quieres casarte conmigo.
Ella se queda sin aliento. Claramente, esto no era lo que esperaba que él dijera.
Es como si el corazón de él se detiene, como si el tiempo se detiene. Ella no se mueve, y no parece siquiera respirar.
Él se sienta, tomando su rostro con ambas manos.
—Prometiste que no te asustarías. —La besa suavemente, estudiándola con esperanza—. Además, hablo mucho más adelante, ¿está bien? No en el futuro cercano.
La sonrisa que se estira en su rostro y la manera en que sus ojos brillan para él le dice que no tiene nada de qué preocuparse.
Ella lo besa con entusiasmo, pasando sus dedos por su mandíbula. El interior de sus pantalones comienza a despertarse al sentirla sobre su regazo, cuando ella suelta sus labios para susurrarle al oído.
—Diré que sí.
Ella se aparta para mirarlo, y la sonrisa en su rostro es contagiosa y tan jodidamente hermosa.
—Ya sabes... más adelante... o como sea. —Ella se levanta de su regazo, extendiendo una mano hacia él—. Vayamos a conseguirte algo de comer.
Él toma su mano y también se pone de pie, todo su cuerpo adolorido, pero nada puede apartar la sonrisa en su rostro.
—Solo no vayas a comprar un anillo aún. ¿De acuerdo? —Ella apunta un dedo hacia su pecho, al parecer incapaz de dejar de sonreír también.
—Está bien... —Él se ríe por la nariz, desesperado por parecer calmado. Pero ella puede leerlo.
—Ya lo has comprado, ¿o no?
—¿Realmente quieres que te responda eso?
—¡Sí! ¡No! No lo sé... Está bien, no, no me digas. —Ella retuerce sus dedos y mueve sus pies como lo hace cuando está nerviosa o tiene que hacer pis—. Está bien. ¿Comida? —Ella cambia de tema abruptamente y pega la vuelta.
Él sostiene su codo, deteniéndola a medio paso y volteándola hacia él.
—Oye —dice él suavemente, acercándose a ella—. Respira. —Ella lo complace, respirando profundo, sus ojos fijos en los de él—. Mucho más adelante, ¿de acuerdo?
—Está bien... —Ella vuelve a inhalar profundo.
—Como después de un Grammy o algo así.
Ella se ríe entonces y él sabe que está de vuelta. Ella envuelve los brazos alrededor de su cuello, y él la levanta, envolviendo sus piernas cruzándose automáticamente por detrás de su espalda. Él no le preguntará hasta que ella esté lista, pero le preguntará. El anillo de Esme ya ha sido redimensionado y actualizado, y se encuentra en su mesa de noche arriba. Cuando el día llegue, ella dirá que sí, y lo hará el hombre más feliz del mundo porque ellos finalmente tendrán su futuro.
Fin
¡Lloro! Gracias a todas las que estuvieron siguiendo esta historia, las que comentaron, las que contaron sus experiencias con la muerte de un ser querido. ¿No les dije al comienzo que sería una montaña rusa de emociones? Jajaja. Esta historia realmente es especial para mí, y más aún para Ronnie, la autora. Espero que la hayan disfrutado. Como siempre, les pido que por favor, si pueden, déjenle un review en la historia original agradeciendo el permiso. Ella sabe español, la han visto en el grupo leyendo sus reacciones a los adelantos, así que pueden dejárselo en español, o sino pueden dejarle en inglés, el link está en mi perfil como siempre, y también lo dejaré en el post del grupo.
Les dejo dos alternativas en inglés:
Hi, Ronnie, I just read the Spanish translation of Ready for Forever and I wanted to thank you for writing such an amazing story and for allowing Pali to translate it. I hope we get to read more of your stories in the future. Greetings from (país en donde viven)
Hi, Ronnie, I just read the Spanish translation of this story and I loved it. Thank you for sharing your words and greetings from (país donde viven).
Por cierto, Ronnie dijo que podría escribir un outtake o epílogo a la historia, así que déjenla en follows por si las dudas y vayan a acosarla para que lo haga jajajaja. También tengo otro permiso de ella, así que estén atentas al grupo. Les dejo un adelanto: surfward ;)
Bueno, hasta aquí llegamos. Si desean más dolor (?), pueden pasarse por mi traducción de Nightmare Before Christmas jajaja. ¡Nos leemos!
~Pali.
