Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".

Contiene SLASH en futuros capítulos; además, hay referencias a abuso físico y psicológico; nada extremadamente gráfico. Si no les agrada, simplemente hagan click y cambien de página.

Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.

Disfruto mucho en mis ratos libres con las traducciones de estos relatos, espero que ustedes también.

Creciendo con dolor

Capítulo 2

Severus caminaba lentamente por el silencioso castillo. Sus miembros pesados, y su mente, más aún. El sol saldría de un momento a otro y él había pasado toda la noche sin ser visto en la casa Dursley, dejando que los recuerdos lo empaparan. Había visto, en una versión condensada, las experiencias de Harry en la casa hasta los once años. En ese momento su alarma le anunció que debía irse si quería descansar un poco antes del comienzo de las clases.

Para ser honesto, Severus se alegraba del receso. Lo que vió lo dejó espantado: un primo gordo, malcriado y abusivo; tíos psicóticos, un manso pequeño Harry Potter.- hambriento, forzado hasta el agotamiento con pesadas tareas, viviendo en un armario oscuro, infestado de insectos-. Le resultaba difícil creerlo; Harry realmente pertenecía a Slytherin por ser capaz de esconder tan bien su verdadero estado mental.

Pero Dumbledore tenía razón cuando decía que Harry era fuerte. A pesar de todos los años de abuso y de creerse escoria, Harry todavía jugaba y sonreía en su armario. Se había dado por vencido tratando de agradar a su familia desde muy pequeñito y no hacía nada por elogios o alabanzas; de algún modo había mantenido su corazoncito auténtico y gentil.

Severus suspiró y entró a la enfermería. Poppy estaba dormida en su oficina, odiaba despertarla, pero la cama de Potter estaba vacía y él quería ver al chico. Ella murmuró que Albus lo había puesto en un cuarto, con una puerta oculta tras una biblioteca; golpeó tres libros -él memorizó cuáles-, y los estantes se corrieron para dar les paso.

La habitación era pequeña, acogedora; tenía una cama con dosel con sábanas azules y cortinas blancas. Harry yacía entre ellas, pequeño y frágil. Severus se sentó con él por un rato. No habló ni lo tocó; sólo sentía la necesidad de estar cerca de él, después de todo lo que había visto. Poppy no dijo nada, lo ayudó a darle pociones y renovó los hechizos. Severus le prometió más pociones sanadoras y nutrientes. Ella se lo agradeció, mientras él se dirigía a tomar una hora de sueño.

-¿Qué sucede, Padrino?- preguntó Draco, suavemente, siguiendo a Severus hasta el comedor, la cara del hombre se veía tensa y cansada.

- Déjalo, Draco- dijo Severus, en el mismo tono. Draco le hizo caso, aminoró la marcha de modo que el Profesor de Pociones entró al comedor en primer lugar, luego lo siguió.

Sus pensamientos se dirigieron a sus compañeros de casa. Hasta ahora, no sabían sus opiniones. Los que consideraba sus amigos le habían hecho preguntas vagas. Él esperaba pacientemente, les haría saber sus convicciones cuando le preguntaran; daría el ejemplo con sus acciones; pero no iba a ostentar su nueva posición. Esperaba que no toda la casa se tornara contra él cuando se dieran cuenta de lo que estaba haciendo.

Tomó su lugar entre Pansy y Blaise. La chica lo miró con curiosidad, Blaise comía sin reconocer su presencia. Draco tomó unas tostadas y sorbió té caliente.Sus ojos escanearon el comedor. La mesa de los Gryffindor estaba apagada. Weasley y Granger estaban solos, sin el muchacho dorado; lucían atormentados. Sus ojos se dirigieron a su Padrino, pero Severus no lo miró. Comía resueltamente.

- El año recién empieza y él ya está por ahí, en alguna aventura.- Dracó resopló.

- ¿Quién?- preguntó Pansy.

- Potter- Vince respondió, y los demás lo miraron sorprendidos. Muchos pensaban que él y Greg eran tontos porque raramente hablaban, pero los Slytherins sabían que eso no era cierto. De todos modos, tomaba un poco de tiempo antes de que cualquiera siguiera el paso a Draco, pero que Vincent estuviera mentalmente pisando los talones de su amigo, era algo sorprendente. A menos que supiera algo que los otros desconocían.

- ¿Qué sabes?- preguntó Draco con indiferencia.

- Se supone que Potter no vendrá este año a Hogwarts, por lo menos por un tiempo. Está recibiendo un entrenamiento especial.

- Interesante- murmuró Blaise, con los ojos fijos en Gryffindor- ¿Ustedes ven lo que yo veo?

- Todos parecen decepcionados, pero los que lo conocen de cerca parecen más que eso- Pansy agregó, captando con los ojos a la casa rival.

- Están preocupados y trastornados- agregó Draco.

- Parece que el Muchacho Dorado finalmente voló muy cerca del sol- Blaise hizo un gesto de desprecio.

Draco miró de nuevo a la mesa principal y vió el perfil cansado de su Padrino, él conocía esa mirada: estaba muy preocupado. Draco sintió que se le contraían las entrañas y se le endurecieron los ojos. Miró a sus amigos más cercanos y notó que tenía toda su atención: algunos cautelosos, otros curiosos. Se aseguró de mirarlos a todos a los ojos, midiéndolos, preguntándoles en silencio si podía confiar en ellos, si lo seguirían sin traicionarlo.

- Creo que es algo peor- dijo finalmente.

- ¿Quieres que investiguemos?- preguntó Greg.

Él afirmó con la cabeza; terminaron el desayuno planeando cómo hacerlo sin que los descubrieran. Severus se acercó para entregarles los horarios de clases, hablando muy poco. Cuando le entregó el suyo a Draco ni lo miró. Blaise cubrió la tensión quejándose en voz alta sobre su primera clase. Pansy le siguió el tren. Severus se relajó y continuó, pero sabía que los ojos de Draco todavía lo seguían.

-¿Dónde está tu pequeño héroe?- Pansy preguntó con una mueca desdeñosa, cuando se encontró con Hermione en Pociones Avanzadas.

La Gryffindor lucía diferente; había crecido durante el verano, su cabello ya no estaba tan espeso y alborotado, sino brillante y ondeado, pasando sus hombros. Sus pechos estaban más pesados, sus caderas más contorneadas. Pansy esperaba que el cambio no fuese interior; de otro modo, sus tácticas no funcionarían.

Hermione le dirigó una mirada agresiva a la rubia, y levantó la barbilla.

- No te preocupes, dulce- dijo Pansy con toda la burla que pudo- estoy segura de que va a volver a ti.

Los ojos de Hermione se endurecieron y Pansy presionó, necesitando alguna reacción más evidente que esa para descubrir qué sucedía.

-Tal vez regrese con más sentido común y los abandone a ti y a la Comadreja, lo que debió hacer hace tiempo…

Los ojos marrones de Hermione reaccionaron y comenzó a llorar. Pansy se quedó mirándola, luchando por no demostrar su sorpresa. Esa era una reacción,y una totalmente inesperada. Snape entró al aula; su cabeza giró, siguiendo con la vista a la alumna de sexto año que lloraba y pasaba a su lado dejando la habitación. El Profesor rápidamente retomó su clase con un gesto de desprecio en los labios.

- Diez puntos de Gryffindor. Ahora abran sus libros.

Hermione y Ron dejaron la cena temprano y se dirigieron a la enfermería con Neville y Ginny. Los cuatro se ciudaron de que nadie los siguiera y entraron a la oficina de Pomfrey. La enfermera golpeó los libros y sin decirles nada los dejó entrar; luego les previno que aunque Harry estaba mejor allí, todavía tenía moretones y estaba profundamente dormido. A ellos no les importaba, querían estar junto a su cama. Neville y Ginny se detuvieron, mirando cómo Hermione y Ron, a cada lado de la cama, tomaban una mano de Harry.

-¿ Va a estar bien?- preguntó la vocecita de Ginny.

- No lo saben- Ron sacudió la cabeza- Se supone que Snape va a descubrir qué pasó exactamente, y luego van a tratar de darle tratamiento o algo así.

- No puedo entender cómo sucedió esto- dijo un muy nervioso Neville.

- Yo tampoco- agregó Hermione- Hice algo de búsqueda en la biblioteca; no hay mucho sobre salud mental y emocional. Encontré un buen libro sobre hechizos de evaluación mental; tal vez le ayuden a Snape a descubrir el mejor tratamiento para Harry.

-¿Qué piensan qué le hicieron los Dursley?- preguntó Ginny, apretando con fuerza la mano de Neville.

- Golpearlo brutalmente- respondió Ron de mala gana- no se qué más, además de insultarlo y hacerle creer que es un fenómeno que no vale nada.

-¡El no puede creer eso!- Neville exclamó con horror.

- Tú más que nadie deberías entender cómo puede hacerlo- dijo Hermione gentilmente. Neville se ruborizó, algunas lágimas se le escaparon.

-¿Qué podemos hacer?- suplicó Ginny- Quiero ayudar.

- Bueno, podrías ayudarme a buscar en la biblioteca todo lo relacionado con psicología.- ofreció Hermione.

Los otros asintieron, después se dedicaron a contarle a Harry cómo había sido el día. Sabían que no podía oirlos, pero esperaban que sintiera el apoyo y la preocupación. A ellos les hacía bien estar con él. No fue mucho tiempo, porque Pomfrey se aseguró de enviarlos a sus dormitorios a pasar la noche. Antes de salir, Hermione le pidió que hablara con Snape para que pronto se contactara con ellos. Pomfrey estuvo de acuerdo, sabía que era duro para ellos, pues ella se sentía igual.

Los Slytherins se sentaron en el dormitorio de los chicos de sexto año. Draco había sacado a Theodore Nott ( un feliz próximo Mortífago), prometiéndole que iban a ser rápidos. Luego levantó los más fuertes hechizos de privacidad que conocía, los otros agregaron los suyos, aumentando la protección. Cuando terminaron, Pansy giró, con la manos en las caderas.

- Muy bien, Draco. ¿Qué está pasando?

- Como ustedes saben, soy el Señor Malfoy. Pero no voy a ser igual que mi padre. Yo rechazo a Voldemort y apoyo el lado de la luz en esta guerra- dijo Draco, sin rodeos. La habitación se sumió en el silencio… Cuando estuvo seguro de que no iban a interrumpirlo, continuó con la misma voz, segura, fuerte.- Ya no somos niños jugando sus juegos. No puedo ignorar que mis acciones tienen consecuencias, no más. Con la ausencia de mi padre me ví forzado a conocer exactamente cuáles eran esas consecuencias.

Les dijo concisamente, lo que le había pasado y lo que había visto con sus propios ojos. No les dijo lo que sintió, no les dijo lo terrible que había sido para él; ni lo difícil que había sido decidirse a pesar de lo que se le había mostrado. Per él estaba hablando con Slytherins, los que él consideraba sus amigos, no necesitaba decirles esas cosas; ellos las podían ver en su postura, en sus ojos.

Les dijo que creía que había una mejor manera de hacer las cosas, sin ser esclavizado por ninguno de los lados de la guerra, y que estaba decidido a crear una alternativa si es que todavía no existía.

- Haz que olvide lo que acabas de decir- Blaise pidió apenas Draco terminó.

-¿Qué?- preguntó Pansy, sorprendida.

- Voy a ser marcado, y seré leal, porque debo hacerlo- respondió Blaise muy despacio- Yo no puedo ayudarte. No me cuentes nada.

-¿Por qué?- exigió Greg.

- Devon- dijo Blaise, simplemente; los demás entendieron. Devon era el hermano mayor de Blaise, y él se quedaría a su lado, y eso significaba ser un Mortífago.

.- Muy bien- dijo Draco, con tristeza; y levantó la varita.

- Buena suerte- respondió sinceramente Blaise. Hubo un haz de luz y el hechizo de Draco le dio de lleno en la cabeza.

- ¿Qué viste?- tanteó Poppy, sentándose al lado de Severus.

Ambos estaban junto a la cama de Harry, en sillas acolchadas. El Profesor de Pociones lucía gris. Ella le hizo té y esto pareció ayudarle, pero apenas. Severus suspiró en su té y se reclinó en el respaldo. No importaba si sabía, no iba a poder…

- ¿Severus?- Poppy apoyó una mano en el brazo del hombre.

- No tuve oportunidad de ver lo que pasó este verano, pero los cuatro anteriores, él vivió encerrado en una habitación. Había barrotes en la ventana, una cama con una sola sábana. Le pasaban la comida por una pequeña abertura en la puerta. Lo hubiesen puesto otra vez en el armario debajo de la escalera, pero tenían miedo de que los hechiceros vinieran y los castigaran.

Lo dejaban salir para usar el baño, pero a veces se olvidaban. A veces se olvidaban de alimentarlo, otras lo hacían a propósito. Harry le daba la mayor parte de su comida a su lechuza.

Fue tratado como un animal. Antes de que viniera a Hogwarts, al menos lo dejaban andar en la casa haciendo sus quehaceres, pero Hogwarts le infundió un poco de espíritu y a ellos no les gustó verlo en sus ojos, así que lo encerraron. Estaban aterrorizados.

Poppy se quedó sentada unos minutos en silencio, luchando con los sollozos que le nacían en la garganta. Cuando estuvo segura de que no lloraría, giró hacia su colega.

-¿Puedes ayudarlo?

Severus miró al chico que estaba en la cama. ¿Qué tan quebrado estaba¿Podría ayudar a Harry a atravesar esto?.¿Harry aceptaría ayuda a esta altura? Él se puso de pie sin responderle. Le entregó la taza de té, murmuró un 'gracias' y salió hacia sus mazmorras. Poppy entendió que él no podía contestarle todavía, así que no le reclamó. Lo dejó ir, apretando la taza en sus manos, lloró por el niño al que todos, le habían fallado.

Hermione, Ron, Ginny y Neville fueron enviados a la enfermería en la mitad de varias clases, antes del almuerzo. Cada profesor les indicó que Pomfrey solicitaba ayuda con pociones, con controles de vencimiento; y cada profesor encontró una excusa para elegirlos a ellos cuatro. Actuando con la mayor normalidad posible, se encontraron el los pasillos, allí apuraron el paso. ¿Había sucedido algo? Pomfrey les aseguró rápidamente que Harry no había empeorado, pero que era necesario despertarlo para que se alimente, y ella pensó que acompañado por ellos sería más fácil.

-Hola, Harry- dijo Ron con una sonrisa suave. Harry parpadeó y se sentó en la cama.

- ¿Tienes hambre?-preguntó Ginny. Todos se sentaron alrededor de la cama.

Harry miraba a los que le hablaban, pero no respondió a nadie. Ellos trataron de hacerlo decir algo, o hacer que sonriera o reaccionara de algún modo. Pero Harry sólo parpadeaba, con la mirada vacía. Ninguno trató de tocarlo. Pomfrey vino media hora más tarde con una bandeja con comida. La colocó en el regazo de Harry, pero él no hizo ningún movimiento para comer.

- Come algunos bocados, Harry- dijo Hermione, y él lo hizo.

Ginny sollozó y Neville la sostuvo. Hermione también parecía cercana a las lágrimas, pero se contuvo. Le hablaba a su amigo con gentileza, mientra él comía. Ron permanecía sentado en silencio. Dar cuenta de su almuerzo le tomó a Harry el doble del tiempo normal, pero todos lo acompañaron pacientemente. Cuando terminó, Pomfrey le indicó que se levantara y usara el baño. Harry hizo lo que le decían y volvió a la cama. Ella renovó el hechizo, y lo puso a dormir.

- Gracias por venir, eso ayudó.

- ¿Usted cree?- preguntó Ginny, esperanzada.

-Sí- aseguró Pomfrey con una sonrisa- Ahora vuelvan a clases, no pueden llegar tarde. Harry se pondrá bien pronto. Tenemos que darle tiempo para que se recupere.

- Tiene razón- Neville le sonrió.

- Es Harry- concordó Ron, riendo débilmente.

Harry estaba limpiando la cocina. Era la primera vez que lo dejaban salir de la habitación; apenas terminó lo encerraron otra vez. Sus movimientos eran lentos y rítmicos; lo rodeaba un halo de tristeza, su lenguaje corporal gritaba resignación, miseria. Estaba desolado.

Lucía terrible; sus ropas parecían andrajos- aún más que el trapo de piso- estaba pálido, muy delgado, con marcadas ojeras. Parecía una víctima de los dementores. Un calendario en la pared mostraba que habían pasado dos semanas y media desde el fín de las clases.

Unos pies atropellados se acercaron al chico, pero Harry no los oyó. Un hombre obeso enfundado en un traje, llenó el espacio de la puerta. Sus pequeños ojos colmados de odio. Comenzó a gritar, insultándolo porque sus movimientos eran lentos. Harry mordió su labio, disculpándose dócilmente. La cara del hombre pasó de roja a púrpura, seaadelantó; su puño carnoso cayó sobre la cabeza inclinada del muchacho, arrojándolo contra un armario. Harry cayó al piso, sus ojos se levantaron y miraron a su tío sorprendidos, llenos de lágrimas.

Vernon se quedó helado, irradiando miedo. Era obvio que esperaba algún tipo de represalia por lo que había hecho; esperaba que la magia lo golpeara, defendiendo al chico. Por ello, hasta ahora el abuso había sido sólo verbal. La magia de Harry siempre había reaccionado si se cruzaba la línea del abuso físico. Pero no sucedió nada y el miedo de Vernon se disolvió lentamente. Una sonrisa de gozo se extendió en su cara.

Detrás de la sorpresa de haber sido golpeado, en los ojos de Harry se veía la aceptación causada por la muerte de su padrino, y sólo los ojos entrenados de Severus pudieron ver gratitud en ellos. Harry no sólo pensaba que merecía dolor por sus supuestas culpas, ahora había caído en el precipicio de creer realmente, con todo su corazón, que merecía el castigo. Solamente el cansancio del bastardo, salvó a Harry de ser golpeado hasta morir.

Una docena de escenas parecidas a esa llenaron la mente de Severus. Una y otra vez, Vernon atacó a Harry con puños, pies y palabras; incluso algunas ocasiones usó un cinturón. La magia de Harry nunca, ni una vez surgió para protegerlo, como debió suceder. Él estaba castigándose a sí mismo. Al principio soportó el castigo en silencio, con el paso de los días, comenzó a llorar y a gritar.

Cada paliza duraba mucho, pues esos recuerdos eran recientes; había tomado mucha concentración pasar rápidamente por las horas en las que no pasaba nada; los veranos previos y los recuerdos del tiempo antes de Hogwarts habían mostrado momentos específicos, cargados emocionalmente, que se habían perpetuado en la paredes. Todo ello no había consumido a Severus del modo que lo hacían los recuerdos del último verano, éstos eran diferentes, horrendos.

Era raro en el mundo mágico que un niño fuera abusado de esa manera. Un golpe, alguna vez, una cachetada, eran comunes, pero contínuas palizas eran irrealizables. No sólo porque provocaban un ataque de la magia del niño, sino por el trauma que provocaban. Las golpizas podían hacer que el niño temiera o suprimiera su magia, la que se levantaba para defenderlo hiriendo a sus padres o guardianes.

Los magos valoran más que nada, la magia de los niños; tratan de no hacer nada para amenazarla. De este modo, tienen otros modos de castigo, aún restricciones, abuso psíquico, en los peores casos, hechizos; pero no contínuo abuso físico.

Severus sabía cómo confrontar la mentalidad de alguien que lo había sufrido. Conocía algunos casos; había leído sobre muchos casos muggles. Él había usado ese conocimiento para ayudar a víctimas golpeadas y torturadas por Mortífagos. Si esto es lo que Harry había sufrido, él se sentía confiado, había esperanza.

Agradecido, sintió que los recuerdos del último verano se acababan, pero antes de ver el último, su alarma sonó y salió del estado de concentración. Debía dormir un poco, si no lo hacía, pronto no iba a poder ayudar a nadie.

-¡Albus!

Dumbledore levantó la vista de los papeles de su escritorio, corrió hacia el fuego

-¿Qué sucede Pomfrey?

-¡Es Harry, despertó y responde!

El Director le hizo señas para que le diera espacio y viajó por flú hacia la chimenea de la enfermería. La habitación estaba resguardada, satisfecho por no ser visto, se dirigió a los estantes y golpeó los libros con su varita, en la secuencia correcta. La bibioteca se deslizó y reveló a Harry.

El chico estaba sentado en su cama, vestido con ropas limpias, comiendo sin ayuda. Los ojos verdes se levantaron cuando entró el Director.

Dumbledore sintió que podía llorar de alivio. Esos ojos estaban más oscuros, aunque aún vidriosos y apenados.

- Hola Harry ¿Cómo te sientes?

- Bien, Director- espondió Harry, pero arqueó la espalda sobre su bol de sopa, dejando que su cabello le cayera sobre la cara y lo ocultara del anciano.

Pomfrey se acercó a la cama y preguntó, haciendo un gesto al bol. - ¿Terminaste, Harry?

- Sí – Harry le entregó el bol vacío, ella lo tomó y los dejó solos.

Dumbledore tomó asiento en una silla al lado de la cama de Harry. El chico no lo miró; miraba fijamente sus manos. El Director quería suplicarle el perdón, pero no pensaba que eso fuera necesario en este momento. . Debería haber llamado a Severus, debería haberlo sacado de su clase; él no debería haber venido...¿Pondría peor las cosas? Pero tenía cosas para decir. Él debía decirselas a Harry.

- Harry, me estoy poniendo viejo y no lo sé todo. He cometido errores. Lo he hecho contigo; he cometido un error grave, uno que trataré de corregir.

Harry levantó la cabeza para mirar al Director con curiosidad, a través de su flequillo. Dumbledore sonrió. Quiso tomar la mano de Harry pero se retiró cuando el adolescente dio un respingo alejándose.

- Disculpa Harry, no voy a tocarte. Tienes todo el derecho a sentirte como te estás sintiendo. Todo el derecho. Siento mucho no haberte escuchado. Fuí arrogante, creyendo que sabía lo que era mejor para ti por ser más viejo y ver más. Estaba equivocado. ¿Me oyes, Harry?

- Sí- dijo Harry, vacilante, inseguro.

- ¿Qué estoy diciéndote?- preguntó Dumbledore animándolo.

- ¿Qué usted se equivocó?- Harry frunció el ceño, parecía tener miedo de darle una respuesta errónea, y Dumbledore quería arrojarse a sus pies.

- Exactamente, Harry- sonrió, con los ojos llenos de lágrimas- ¿Me crees?

-¿Qué usted se equivocó?- Harry temblaba.

- Sí. ¿Crees que puedo equivocarme?

Harry no respondió. Su cabeza en alto, los ojos llenos de temor. Dumbledore esperó pacientemente. Lentamente la tensión cayó de los hombros de Harry y de su rostro. Lucía cansado, pálido, demacrado, apesadumbrado. Dumbledore vió como salía de foco y pensaba en lo que le había dicho. Sus dedos retorcían las sábanas sobre su regazo.

- Sí, creo que usted puede equivocarse- ofreció Harry suavemente, lanzándole una mirada y esperando la explosión. Agregó rápidamente- Pero no con mucha frecuencia.

- Con bastante frecuencia- rió Dumbledore- Escúchame Harry.

- Sí, señor.

- Bien- el Director inspiró profundamente- Hay una cosa que sé, sin ninguna duda: en algo me equivoqué. Pomfrey, Hermione, Ron y el Profesor Snape lo saben.. Me equivoqué contigo.

La respiración de Harry se aceleró, parecía como si Dumbledore fuese a condenarlo a Azkaban. El Director vaciló, pero había llegado lejos, no podía detenerse ahora. Dulcificó su voz y bajó la cabeza para no intimidar a Harry con el contacto visual.

- Harry, me equivoqué dejándote con los Dursley. Debí haberte escuchado. Estabas en los cierto al pedirme no regresar con ellos. Yo hice mal. Te quiero, Harry y te lastimé.Eso está mal, muy mal. No se lastima a las personas que se quiere. Hermione y Ron también te quieren y quieren que estés bien; quieren ayudarte. Están enojados conmigo porque te dejé allí. Yo estoy enojado conmigo mismo.

¿Comprendes? Lo que te sucedió está mal, no debería haber pasado. Deberías haber sido protegido y cuidado por los que te quieren, pero no fue así. Haremos todo lo que podamos para no herirte otra vez. ¿Está bien, Harry¿Vas a dejarnos hacer eso por ti?- Dumbledore levantó la vista, su corazón dio un salto y por fín las lágrimas cayeron.

Harry estaba sentado, llorando en silencio, en sus manos; sus hombros se sacudían y las lágrimas se deslizaban por sus palmas, pero Harry no emitía ni un solo sonido.Era la más desgarradora imagen que Dumbledore había visto nunca. Más que nada hubiese querido envolverlo con sus brazos, pero sabía que no era bienvenido. Por otro lado, no podía dejarlo; acababa de decirle que estaría allí para él; no podía dejarlo llorar solo. En silencio le ofreció su compañía, como lo único que podía hacer para confortar al pequeño que yacía destrozado en la cama.

Harry lloró por más de una hora. Cuando se detuvo, se acurrucó, haciéndose un ovillo y se durmió sin decir ni una palabra. Dumbledore no lo dejó hasta estar seguro de que estaba profundamente dormido. Se paró, le dio un beso sobre el desarreglado cabello oscuro. Pomfrey no estaba en su oficina, sino atendiendo a un niño del primer año que se había raspado la rodilla cayendo por las escaleras. Dumbledore hizo un encantamiento invisibilizador y se fue sin ser visto.

Casi tres horas más tarde, Ron y Hermione se encaminaron hacia la enfermería, en vez de ir al comedor para el almuerzo. Cuando abrieron la puerta, Pomfrey les sonrió ampliamente. Los dos Gryffindors la miraron confundidos, pero con rapidez la confusión se disolvió en esperanza. La sonrisa de Pomfrey permaneció e hizo un gesto afirmativo con la cabeza, Hermione y Ron se miraron y corrieron hacia la biblioteca que escondía la habitación de Harry. Esperaron con impaciencia y entraron apurados al cuarto. Harry se echó hacia atrás, con miedo; luego se ruborizó y sonrió avergonzado.

- Hola chicos- ofreció suavemente.

- ¡Harry!- gritó Hermione alegremente y corrió hacia él, mientras Ron cerraba la puerta. Cuando vió el temor en la expresión de su amigo, sabiamente se contuvo, sin hacer el intento de tocarlo.- ¡Me alegra tanto que estés despierto! Te estás perdiendo una clases grandiosas.

Ron puso los ojos en blanco a espaldas de Hermione, y Harry sonrió. Ron le devolvió la sonrisa.- ¿Cómo te está yendo, compañero?

- Excelente. Sólo estuve enfermo- dijo Harry rápidamente. Sus amigos no lo contradijeron- Así que¿qué están aprendiendo? Nada demasiado divertido espero.

- No- le aseguró Ron- Siempre lo mismo, siempre lo mismo. Hoy aprendimos un encantamiento que estuvo bueno.

- Fue divertido- Concordó Hermione- Hace que se escuche el tema musical de la persona; sólo cambia si hay un gran cambio en la personalidad, realmente dice mucho sobre la cada uno.

- No lo sé- murmuró Ron- me pareció un poco al azar.

- Tú te avergonzaste- rió Hermione, empujandole el hombro.

- Sí, nunca había escuchado esa canción antes.

-Es muggle, pero realmente va contigo- Hermione se mofó.

- ¿Cuál fue?- preguntó Harry con curiosidad, sin tensión, por primera vez desde que había despertado.

- ¡No le digas!- pidió Ron, arrodillándose en súplica.

- Pero, va a oirlo tarde o temprano- ella rió y se dirigió a Harry con los ojos brillantes; puso la mano en la mejilla como si fuera a contarle un secreto y habló en un aparte- 'Fue un lindo vuelo para un chico blanco'.

-Harry empezó a reir. Hermione sonrió abiertamente, orgullosa con su logro. Ron le sonrió, igualmente encantado. Pero se puso de pie y en broma, le lanzó una mirada de enojo.

- Ajá, esto significa la guerra. ¿Quieres escuchar la de ella?- Ron demandó y Harry asintió- Fue una canción de amor, no sé de quién es, pero decía algo así como- se aclaró la garganta dramáticamente, puso la mano sobre su cuello y cantó lo más alto que pudo:' En los brazos de un ángel, lejos de aquí, desde esta estrella fría confusión.. y esas noches interminables que tú temes. Fuiste atraída desde los restos de tu silenciosa ensoñación. En los brazos de un ángel puedes encontrar algún consuelo, aquí.'

Hermione cruzó los brazos y tiró la cabeza hacia atrás, levantando la nariz en el aire.

- Era muy hermosa. No lo escuches, Harry. Él puede hacer que cualquier canción suene a tortura con una voz como la suya.

- Ah! No aplastes mis sueños, 'Mione- Ron fingió un dolor en el corazón.- ¡Tú sabes que siempre quise ser una estrella de rock!

Harry rió con los dos, sintiendo que el pasado y la niebla de miedo y desesperación se hacía más leve en su mente. No estaba seguro dónde estaba, pero no le importaba mientras tuviera a sus amigos cerca. No estaba seguro ni qué día era o cómo había llegado hasta allí. Tampoco podía recordar mucho del verano pasado, excepto que había sido muy malo. Los Gryffindors vieron que el rostro de Harry cambiaba, y rápidamente trataron de distraerlo.

-¿Por qué no lo intentamos contigo, Harry?- preguntó Hermione, y los ojos verdes del muchacho se fijaron en ella otra vez.

- Será una increíble canción de rock o algo así- dijo Ron con tono juguetón.

- Como quieras- Harry sacudió la cabeza.

- ¡De veras!- Hermione lo animó- ¡va a ser divertido!

- ¿Quieres oir la de Malfoy?- interrumpió Ron, astutamente.

- ¿Qué?- preguntó Harry, mordisqueando su labio y sonriendo. Por las caras de sus amigos, debía ser algo divertido.

- Déjame. La escuché una sola vez, así que puedo equivocarme- Hermione rió abiertamente y cantó. Su voz no era perfecta pero era mucho mejor que la de Ron.-'Los vientos del invierno se fueron y se apagaron...Le conté a los cielos pensamientos grises...Lágrimas sobre mi almohada, un niño perdido en el dolor...Recé...por días mejores...Levántame, sácame de este lugar...Haz que tu amor sea una bendición para mi rostro'- Hermione sonrió y continuó-'Estoy levantándome. Cambié delante de tus ojos. ¿Cómo la oscuridad- algo- en la luz?...esperanza del cielo, ven y cámbiame...Levántame de las cenizas, hazme completo...Levántame y recréame...y ayúdame a vencerme...a mí mismo...Guíame desde el infierno...'

La sonrisa de Harry se encogió, miró cautivado a Hermione. Sentía como si algo importante estuviera sucediendo. Como si ella estuviera diciéndole algo urgente. No. Hermione no. Malfoy; como si Malfoy le estuviera diciendo algo, como si hubiese encontrado el secreto del universo y estuviera escondido en la canción que Hermione estaba cantando.

Sus ojos se agrandaron, y se quedó con la boca abierta mientras ella cantaba para él. Las palabras se filtraron en su cabeza. Ron la estaba acompañando en el fondo, y de repente tomó velocidad. El canto de Hermione se apresuró un poquito para ir a la par, dándole más énfasis a las palabras, y éstas machacaban en Harry, como lluvia.

'Estoy levantándome. Avanzo...Dame la fuerza para continuar ...Siento la luz en mi rostro...Oigo las palabras de gracia del ángel...Mis alas quebradas fueron hechas para volar...Tú me levantaste y me redimiste...estoy poniéndome de pie, estoy enfrentándome...siento que los muros caen con estrépito...'

- Fue muy gracioso-rió Ron- deberías haber visto su cara cuando una suave voz femenina cantó la canción.

-¿Qué piensas?- preguntó Hermione cuidadosamente, sin entender la expresión de Harry.

- Nada- Harry sacudió la cabeza con fuerza- Tienes una buena voz.

Hermione se sonrojó y Ron se rió, ella le dio una palmada en el brazo y se volvió hacia Harry- ¿Qué piensas¿Quieres probar?

- No lo sé- Harry retorció la sábana dudando.

- Vamos, Harry- pidió Ron- No puede ser peor que la mía.

- Sólo si quieres- le aseguró ella.

- Bien- Harry aceptó, mirando la cara de perrito que le ponía Ron.

Hermione rió ampliamente y tomó su varita – Bien, 'Musica Anima'

El hechizo tocó a su amigo, y las sonrisas se disolvieron casi intantáneamente. Los ojos de Harry rodaron hacia atrás y una luz blanca pulsó a su alrededor, se enroscó y se hizo una, haciéndose más fuerte y más brillante cada segundo. Hermione lanzó un grito ahogado y fue hacia atrás. Harry se elevó de la cama, flotando como a un pie por encima. De su pecho brotó luz, llenando la habitación como un enorme reflector, y al mismo tiempo de él surgió música, fuerte, poderosa. Penetró el castillo y todos en Hogwarts pudieron oirla.

Casi mil personas se quedaron helados, mientras el sonido de un piano captaba su atención. No había otro instrumento, tampoco era necesario. Lento y elegante, fluyendo como agua, poderoso. Luego las palabras fueron cantadas por un ángel; profundas y roncas, pero aún así, remontando los tonos altos, uniéndose al piano, conmoviendo los corazones de cada uno con el anhelo y la pena que la dulce voz contenía.

'He estado mirando al espejo por tanto tiempo...He llegado a creer que mi alma está del otro lado...Todos los pequeños pedazos cayendo...destrozados...Fragmentos de mí muy filosos como para reunirlos...muy pequeños como para importar, pero bastante grandes como para cortarme en tantos pequeños pedazos...si trato de tocarlo. Y sangré...sangré...Y respiré...respiré...No más...'

La voz se fue debilitando, llevándose todos los corazones con ella, y el piano continuó tocando. Dumbledore miró por sobre el comedor y vió niños de primer año llorando. Los mayores estaban sentados con los ojos cerrados dejando que la canción los llevara. Sintió la mirada de alguien y miró a la derecha, encontrando a Severus que lo miraba fijamente, sus ojos escuros le respondieron. Merlín, los amigos de Harry debieron haber probado en él el hechizo que aprendieron esta mañana.

'Tomé aliento y traté de sacarlo de la boca del espíritu...y otra vez, se negó a beber como un niño obstinado...Miénteme...Convénceme que he estado enfermo por siempre. Y que todo esto tendrá sentido cuando me sienta mejor...Sé la diferencia entre mi ser y mi reflejo...Pero no puedo evitar la pregunta...¿A cuál de ellos amas?'

La voz se silenció otra vez, dejando al piano remontar con dolor. Draco no vió más el comedor. No podía sentir el banco en el que estaba sentado ni los cientos que lo rodeaban. De lo único que podía estar consciente era de las palabras que le atravesaban la piel y fluían a través suyo como una nueva sangre.

Pansy apretaba fuertemente la mano de Greg, mientras las lágrimas le caían por las mejillas. Vince estaba agarrando la mesa con tal fuerza que unas astillas se enterraron bajo sus uñas y ni siquiera lo sintió. Blaise estaba sentado, sosteniéndose el pecho, sobre el corazón. Ginny y Neville se apretaban uno contra el otro, meciéndose suavemente. Ellos sabían el corazón de quién estaban escuchando y esto los apenaba profundamente.

'Entonces sangré...sangré...Y respiré...respiré, no...sangré...sangré...Y respiré...respiré...respiré...no más.'

- Creo que el próximo capítulo es el más duro de todos, prepararse...