Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".
Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.
Este capítulo contiene referencias a abuso psicológico y fïsico, no muy gráfico.
Considérense avisados, si les disgusta, por favor, sigan su camino por otras páginas.
Creciendo con dolor
Capítulo 3
Cuando las últimas notas de la canción se apagaron, la luz que envolvía a Harry disminuyó. Hermione y Ron vieron con el corazón roto, como su amigo descendía con suavidad sobre la cama, inconsciente. Se sentaron en silencio por largos minutos antes de reunir la fuerza para moverse. Hermione le retiró el cabello húmedo de sudor del rostro de Harry.
El salón de clases de la última clase de Pociones del día se iba quedando vacío cuando Draco entró. Severus levantó la vista hacia su ahijado, sin expresión en la cara. Draco sonrió vagamente y apoyó la cadera contra el escritorio. Severus exhaló, se inclinó en el respaldo de su silla, una mano masajeó entre sus ojos.
- ¿Qué necesitas, Draco?
- Tengo una pregunta sobre la lectura de ayer.-Respondió él, pero ambos sabían que esa no era la razón por la que Draco estaba allí. El rubio se inclinó, sacó un libro y lo abrió. Para cuando encontró el capítulo, eran los únicos en el salón. Draco sonrió astutamente y sacó la varita.
- Aquí está- la puerta se cerró suavemente y una barrera de silencio se extendió sobre ellos- Padrino, estoy preocupado por ti. Pareces un poco caído.
- No tengo tiempo para esto- Severus se puso de pie, pero antes de que pudiera irse, Draco le tomó la muñeca.
- Yo puedo ayudar- dijo Draco, suavemente.
- Te haré saber si necesito tu ayuda, pero te aseguro que soy bastante capaz de manejar mis asuntos- Severus le lanzó una mirada feroz, su voz se tornó helada- Te aviso, Draco. No me hagas las cosas más difíciles o vas a aprender qué tanto puedo tolerar tu estupidez.
Draco se paró y se arregló la túnica. Después de un momento, levantó la cabeza para mirar a su padrino a los ojos. - Estás cansado y voy a suponer que es tu fatiga la que habla.
- Draco- Severus suspiró y puso una mano en el hombro del adolescente- tienes razón, sólo que no estoy autorizado a darte ninguna información, y si vas andar averiguando por ahí, puedes exponer el proyecto con una atención que no queremos que reciba. Tampoco puedo permitir que eso pase.
- Entiendo- Draco asintió- pero recuerda que puedes contar conmigo.
- Lo haré. Ahora, vamos a cenar.
Después de la cena, Pansy y Draco dejaron el comedor y se encaminaron a la Sala Común de Slytherin. Greg y Vince iban unos pasos más atrás. A mitad de camino, confiaron en que nadie podría escucharlos.
- Los Gryffindors están diciendo que Potter está entrenando para la guerra, pero la camarilla más cercana está demasiado afligida, como si eso no fuera cierto.- Dijo Pansy con ligereza.
- ¿Y todos los otros Gryffindors lo creen?- resopló Greg.
- No está muerto- dijo Vince lentamente- ¿Verdad?
- No- Daco sacudió la cabeza- hubiésemos visto más que una reacción angustiosa, y no lo podrían ocultar. Sin dudas informarían a toda la Casa de su muerte, y eventualmente a todo el colegio.
- Entonces no vamos a lograr nada sin dirigirnos a los que tienen las respuestas correctas- Pansy zumbó- ¿Hechamos suertes?
- Todavía no- negó Draco.
Aunque le costaba hacerlo. La canción había sido fascinante y continuaba en su mente, y realmente necesitaba ver a Potter. Su padrino temía genuinamente que alguien que no fuera leal supiera la verdad que rodeaba el nuevo desastre de Potter. Pinchar alrededor podría significar una fuga en la seguridad.
- Dejémoslo por ahora. No tenemos la suficiente información para ir a la ofensiva.
Severus miró con atención al número 4 de Privet Drive; esta sería la última noche, y luego, él intentaría recoger las piezas. Sintió un escalofrío cuando sus pensamientos le trajeron la canción, acechando a su conciencia. No sabía porqué vacilaba. Eso no concordaba con él, pero la casa parecía siniestra esta noche. Con un gesto determinado, se orguió y entró. Rápidamente se sentó en el living, como lo había hecho antes, murmuró el hechizo y cerró los ojos, comenzando con el último recuerdo.
Harry estaba sentado a la mesa en la cena. Su tía Petunia se rehusaba a mirarlo, hablaba con Dudley y Vernon. Su tío le lanzaba miradas asesinas cada pocos segundos. Harry trataba de ignorarlo, su mano temblaba al llevarse los trozos de comida a la boca. En la mitad de la comida levantó la cabeza y se encontró con la mirada de su primo. Dudley no lo miró con desprecio. Lo miraba impasivo, pero sus labios estaban fruncidos. Harry bajó la cabeza otra vez, rápidamente, con temor.
Comenzó a sentirse obnubilado. Había trabajado en el patio todo el día, bajo el calor. La mesa ondeó por un segundo, y volvió a estar en foco. Pensó que era mejor escapar ahora, antes que terminar con la cara en el puré de papas. Se puso de pie y se tambaleó. Estaba realmente cansado. Los escalones se mecían y deslizaban bajo sus pies. Por un momento pensó que estaba de vuelta en Hogwarts, y este pensamiento lo llenó con iguales cantidades de pena y felicidad.
Finalmente, llegó a la segunda habitación de Dudley y cayó en la cama. Todo se detuvo y la náusea pasó. Suspiró y cerró los ojos, su cuerpo se entumecía. Esto no estaba bien. Él había trabajado duramente docenas de veces en su vida, nunca se había sentido así. Algo estaba mal con él. Algo lo estaba manteniendo flojo y como dentro de la niebla. ¿Una poción? Pero no estaba en el colegio. Su familia no podía hacer magia. ¿Drogas¿En la comida o en la bebida?
Horas más tarde – ¿o fueron minutos?- oyó los pasos de su tío subiendo las escaleras. El corazón de Harry comenzó a latir con rapidez. Gimió y trató de darse vuelta, trató de pararse. ¡No podía moverse! El terror lo invadió, quiso lanzarse hacia el costado; ¡ni siquiera pudo mecerse¡No, él no podía estar indefenso. Merecía el castigo; lo había aceptado, pero¿porqué no se podía mover¡Él tenía que moverse!
La puerta se abrió y la luz del pasillo le lastimó los ojos, cegándolo. La puerta se cerró, Harry todavía no podía ver. Su pecho se ponía pesado. Los pasos de Vernon sonaron cerca. Harry podía oir su respiración. Sollozó, tratando de levantar la mano para pedir clemencia sólo por esta vez. Sus dedos apenas se tensaron.
Sus visión se aclaró. Vió la silueta redonda y grande, inclinándose más cerca. Manos tironearon su camisa, sintió el aire fresco; sollozó otra vez y lágrimas calientes se deslizaron en sus oidos. ¡No el cinturón! Pero lo mercía; dolería, pero era sólo eso, dolor. Viviría. No como Sirius. Era lo mínimo que merecía.
He estado mirando al espejo por tanto tiempo...
Manos otra vez. Sus pantalones fueron deslizados, exponiéndolo. Los ojos de Harry se agrandaron, comenzó a luchar, sonidos atragantados salían de su garganta. Pánico. La ventana traqueteó un poco, su magia trató de surgir; finalmente levantándose para defenderlo, y Harry casi gritó de alivio. Pero el momento pasó, se deslizó por los dedos de su mente, no podía alcanzarla. ¡No, algo lo bloqueaba, algo adormecía el control sobre su magia!
He llegado a creer...
-Inútil fenómeno-gruñó Vernon- es tiempo de que empieces a pagarme por todo el trabajo que le das a mi familia.
...que mi alma está del otro lado...
Un llanto suave llenó la habitación, mientras era girado sobre su estómago. Sus brazos flojos fueron tironeados hacia atrás; una de las grandes manos de Vernon capturaron las delgadas muñecas, como efectivos grilletes vivientes. El pequeño cuerpo comenzó a temblar y Vernon gruñó, trabajando más rápido. Un temblor pasó por el piso, pero pasó.
...Todos los pequeños pedazos cayendo...
Harry yacía indefenso. Sus piernas fueron separadas y sus rodillas inclinadas. Todo tan lento; el quería gritar, trató, pero tampoco controlaba su garganta. Enloquecido de terror trató de pelear, morder, resguñar, algo… para liberarse. Desnudo. Manos sobre su piel. Ahogado, hiperventilando, su llanto y el hedor del miedo llenaban la habitación. Sus hombros ardían por la presión a la que el hombre lo estaba sometiendo, pero lo olvidó cuando fue conciente de algo duro rozando su desnudez. Harry se sacudió una vez, un quejido se elevó de su garganta, el sonido de un animal herido. Su magia se mantuvo lejos.
...Destrozado...
-No- Harry gimió antes de que una agonía lenta envolviera su mundo- Noooo.
... Fragmentos de mí muy filosos como para reunirlos...
Harry estaba acostumbrado al dolor; pero esto no era sólo dolor. Lentamente, terriblemente, su tío se deslizó totalmente en él, tirando de sus muñecas. ¿Por qué¡El no quería esto¡Qué se detenga¡Basta¿Por qué su magia no venía? Inservible, fenómeno. Dolor. Humillación. El hombre jadeaba, gemía. Harry difícilmente podía respirar. Empujó, otra vez. Asqueroso, repugnante. Completamente indefenso.
...muy pequeños para importar...
- Sí, sí. Mierda, qué bueno...Mierda!
...pero suficientemente grandes como para cortarme en tan pequeños pedazos...
Más rápido. Profundo en su alma, vil, débil. Harry lloraba, su orina mojaba el colchón uniéndose al olor del terror; el ácido caliente se esparcía por su abdomen. La pestilencia, el balanceo; el sudor viscoso de su tío en su espalda desnuda, cubriéndolo.
Se ahogaba, la bilis subía hasta su garganta. Aterrorizado trató de liberarse, otra vez. Se sacudió, y la ventana crujió.
...Y sangré...
Loco, perdido, hundiéndose; con miedo; con dolor. La suciedad cayó en su alma, y su tío gritó roncamente mientras soltaba su terrible semilla en lo profundo del reacio cuerpo de Harry. Harry vomitó, con un horrible llanto. Vernon gruñó y lo tiró hacia un lado. El vómito empapó su cabello. Sangre y semen se deslizaron entre sus piernas. Harry frenéticamente deseó quitárselo. ¡Quítenme esto! Pero sólo logró que sus músculos hicieran un movimiento espasmódico durante unos segundos. Frenéticamente deseó escapar de su tío, del profundo dolor, del lacerante miedo, el más poderoso que había conocido. Se hundió en sí mismo. Tan hondo que ya no estaba consciente, aunque sus ojos estaban abiertos, mirando fijo; como los de un cadáver.
...Sangré...
Él nunca vió a su primo entrar a la habitación y cargarlo hasta el baño para limpiarlo. Nunca escuchó las promesas de Dudley de que Vernon no lo tocaría otra vez. Nunca notó que su tía echó a Vernon de la casa y llamó a la policía. Nunca notó que los días pasaban. Tampoco notó que Dudley lo alimentaba dos veces al día y le hablaba constantemente. Nunca escuchó a su tía decirle que juntara sus cosas y se preparara para ir a la estación de tren. Nunca se dio cuenta que su cuerpo obedecía y se movía y respiraba sin él. Él no vió. No estaba consciente. Estaba muerto.
Severus se tambaleó, salió de la casa y vomitó. Luego caminó unos pocos pasos, sólo para inclinarse otra vez, despidiendo bilis por su boca. Esto era malo; muy, muy malo. La violación es la destrucción del cuerpo y alma de la persona. La última violación de una bruja o de un mago había pasado hacía ciento treinta y ocho años. Así de raro era, los abusos eran más comunes, pero aún así, viles.
El abuso en el mundo mágico sucedía cuando uno hechizaba a un compañero reacio, haciendo que perdiera la razón temporalmente por el deseo; o cuando el cuerpo de la víctima era usado mientras no estaba consciente. Pero la violación cuando la mente de la persona estaba libre de intoxicación y totalmente consciente, estaba más allá de lo detestable.
En el mundo mágico, la violación era el peor de los crímenes. Peor que el asesinato, en el mismo nivel que el robo del espíritu. Era tan malo que el violador era ejecutado inmediatamente, sin juicio, porque la bruja o el mago víctima perdía no sólo su dignidad y control, sino que perdía su magia. Mientras que el abusador podía tener un juicio e ir a prisión, la víctima podía quedar dañada, pero no totalmente impedida.
No importaba la razón por la que la magia innata de la persona no había sido capaz de detener la violación, la víctima sentía una profunda traición y se resguardaba de su propio poder, permanentemente e irreversiblemente. Nunca antes en la historia, una víctima de violación pudo recobrar el control de su magia, y todas y cada una, sin excepciones, eventualmente, se suicidaron.
En promedio, la mayoría moría dentro del mes de sucedida la violación. El mayor período de tiempo que sobrevivió una víctima fueron ocho meses, y esto fue posible porque estuvo controlada constantemente. Pero cuando no se le permitió a la víctima acabar con su vida, su corazón se detuvo; sin motivo físico. El corazón sólo se dio por vencido.
Y respiré...y respiré...no más...
Severus tembló con horror y vomitó otra vez. Nunca había visto una víctima de violación. Había leído sobre ello, por supuesto, pero nunca había conocido una. Ni siquiera los Mortífagos en sus ataques, mientras torturaban muggles, habían violado a alguien. Temblando, cayó de rodillas, con un gemido lastimero. No podía sacarlo de su cabeza, continuaba viendo a ese niño quebrado, sujetado, tomado contra su voluntad. Continuaba oyendo los gritos de Harry, como un animal dolorido y aterrorizado. Todavía podía oler el miedo, la orina, la desesperación, la enfermedad, mezclándose con el olor del sexo.
Se arqueó nuevamente, pero no vomitó nada. Había lágrimas en sus mejillas pálidas. Debía recobrarse, tenía que aparecerse y volver al colegio; pero no podía mantenerse de pie. Estaba paralizado. Literalmente, no podía pensar alrededor de lo que ahora sabía. Harry había sido violado. Náuseas. ¡Oh. Merlín, no podía arreglar esto¡Él no podría! Cerró los ojos con fuerza, la aurora se anunciaba en grises, acurrucado y miserable sobre el patio del frente de los Dursley. El olor de su propio vómito se le pegó. El horror de esa casa se retorcía en su mente, debía morderse los labios con dureza para no gritar.
Draco se despertó de un salto cuando sus cortinas fueron tironeadas y abiertas, su mano fue rápida bajo la almohada, para tomar su varita. Cuando vió que era Pansy se relajó y se estiró, con un bostezo. Su amiga se sonrojó, viendo que no tenía puesta la parte de arriba del pijama. Draco hizo una mueca vaga, pero Pansy sacudió la cabeza.
- Algo está mal con el Profesor Snape.
Draco saltó rápidamente, se puso una camisa y corrió detrás de ella. El Jefe de Slytherin tenía sus habitaciones un pasillo más allá de la sala común. Pansy le explicó que se había despertado de un mal sueño, salió a caminar y encontró la puerta abierta. Severus nunca dejaba su puerta abierta. Draco buscó en la sala de estar y encontró a su padrino en el sofá, con las rodillas contra el pecho; parecía que dormía, pero cada unos cuantos segundos, su cuerpo se sacudía.
- Yo me encargo- dijo Draco con firmeza.
-¿Estás seguro? Pansy frunció el ceño.
- Sí, vamos, yo me encargo.-la empujó afuera, y cerró la puerta.
Cuidadosamente se acercó a su padrino. Parecía enfermo; su cara lucía pálida como el yeso, y estaba húmeda; sus ojos se movían rápido bajo los párpados. Temblaba, y su posición era totalmente defensiva. Draco se dirigió hacia un gabinete del otro lado de la habitación y tomó una poción calmante y otra para dormir. Se las administró con cuidado. Severus gimió lastimeramente antes de hundirse más en el sofá.
- Descansa- le dijo Draco suavemente.
Sus ojos estaban oscuros con preocupación cuando lo dejó para informarle a Dumbledore que Severus no podría enseñar ese día. Él nunca había visto así a su padrino; ni siquiera bajo el maleficio Cruciatus, ni siquiera cuando participó obligado en los juegos de Voldemort. Draco lo había visto temeroso, enojado, disgustado, deprimido; pero nunca lo había visto tan sacudido. Parecía que las cosas eran peores de lo que se imaginaba.
Los cuatro Gryffindors, liderados por Hermione fueron directamente hacia la oficina del Director, tan pronto como terminaron sus clases de la mañana. Todos realmente preocupados, porque Snape no había dictado ninguna de sus clases. No creyeron para nada el cuento de que se pescó una gripe. Sabían que tenía que ver con Harry, sabían que no era nada bueno y estaban decididos a descubrir la verdad.
Llegaron hasta la gárgola, pero antes de que comenzaran a adivinar la contraseña, ésta se deslizó. Subieron las escaleras con rapidez. Dumbledore estaba parado junto a la ventana, los brazos cruzados sobre el pecho, dándoles la espalda. No dijeron nada, esperando pacientemente, pero los minutos pasaban y su temor aumentaba. Finalmente, Hermione no lo soportó más.
- ¿Señor Director, está todo bien con el Profesor Snape¿Harry está bien?- preguntó atropelladamente.
Dumbledores giró con lentitud, parecía que estaba hecho de lata; los Gryffindors palidecieron. El anciano hechicero hizo un gesto hacia las sillas frente a su escritorio, y ellos se sentaron. Dumbledore tomó su propio asiento respirando hondo. Fawkes voló hacia él y trinó, tranquilizándolo. Él sonrió y le acarició las plumas.
- El Profesor Snape estará bien. Está cansado por reproducir los encantamientos de memoria, ya terminó en la casa y tiene toda la información que necesita para ayudar a Harry. Lancé el rumor de la gripe porque el Profesor Snape se tomará unos días exclusivamente para estar con Harry.
- ¿Usted cree que estará bien, cree que el Profesor sabe cómo ayudarlo?- Hermione preguntó excitada.
- El Profesor Snape hará todo lo que pueda- prometió Dumbledore- pero será un proceso difícil. Deberá hacer que Harry acepte por lo que ha pasado y eso será doloroso. Además, el Profesor está tratando de hacer que Harry sea honesto, y no es tarea fácil. Por eso, voy a pedirles que no lo visiten, hasta que se hagan progresos. Ustedes son incentivos para Harry, de alguna manera.
-¡Pero, Profesor!- protestó Ron- Queremos que Harry sepa que estamos a su lado, no importa lo que suceda, no sólo si hace lo que se le dice.
- Lo entiendo, y Harry también lo hará. Le diremos que sus visitas serán permitidas según el consejo del Profesor Snape. Así que, él sabrá que ustedes quieren visitarlo, pero es Snape el que lo desaconseja.
- Comprendemos- dijo Hermione- ¿Cómo le preguntaremos al Profesor si podemos verlo?
- Diríjanse a mi. No queremos que ustedes sean asociados con el Profesor Snape más de lo normal. Nadie puede saber sobre la condición de Harry y cualquier comportamiento inusual puede atrer curiosos.
- Entonces, eso significa que debemos estar animados en clases.- dijo Ginny.
- Sí. Parece que algunos han notado sus ánimos. Es inconsistente con la historia de que Harry está entrenando lejos de aquí.
- Podemos decir que estábamos preocupados y tristes por que mi abuela estaba en el hospital- ofreció Neville- Lo que es cierto, acabo de recibir una carta esta mañana, diciendo que ya salió y está bien.
- Perfecto- Dumbledore sonrió brillantemente- Ahora vayan, y no se preocupen demasiado. Harry está en buenas manos.
Los Gryffindors dijeron adiós y dejaron solo al Director. Dumbledore se sentó en su silla, todo su encanto y confianza se derrumbó, dejando a un hombre que miraba fíjamente a su escritorio. La culpa le pesaba; aplastaba su espíritu, dejando sus huesos quebradizos. Cansinamente se paró y fue a su habitación.
Severus revió los recuerdos mágicos de lo que Harry hizo desde que recobró la conciencia. Vió la conversación con el Director, las visitas de sus amigos, y se mordió el labio. Harry no parecía suicida; hasta parecía alegre, pero Severus podía ver más allá. Harry no había preguntado ni una vez dónde estaba o cuándo iba a dejar el lugar. Sin dudas, si alguien le ofreciera dejarlo ir, se rehusaría. Nunca mencionó nada sobre lo que pasó, probablemente no estaba consciente de ello; sus recuerdos estaban enterrados. Si alguien se acercaba a cuestiones poco placenteras, sus ojos se ponían vidriosos y se retraía.
Pero esa era una técnica para ganar tiempo; estaba creando aislamiento entre él y los horrores de su mente. No sería suficiente para detener el eventual desmoronamiento y la necesidad de morirse. Pero este es Harry Potter, con él nada es cómo debería ser. Severus notó que había reaccionado con mucha fuerza al encantamiento de la canción. Tal vez tenía algún control de su magia. Si así fuera, ese era un gran signo de que tenía posibiliadades de recobrarse. Esa serí lo primero que intentaría.
Entró a la habitación de Harry. Toda su confianza pareció evaporarse cuando vió lo que había del otro lado de la puerta. Ver a Harry en persona le trajo de nuevo todo lo que había presenciado y le tomó todo su autocontrol para no ceder a la náusea. Por suerte, parecía que Harry dormía, sin saber de su esfuerzo. Respiró hondo varias veces, y caminó hacia él, sus brazos llenos con una bandeja con el almuerzo. La apoyó sobre la mesa de noche.
- Harry, despiértate. Vamos, Potter, te traje el almuerzo.
El chico se movió y pestañeó, los pálidos ojos verdes miraron al Profesor. Severus mantuvo su rostro sin expresión, pero hubiese querido fruncir el ceño. ¿Por qué los ojos de Harry se tornaron vacíos, otra vez¿Fue la canción¿Recordaría cómo había sonado? Se miraron uno al otro, ninguno habló ni se movió. Los ojos de Harry empezaron a oscurecerse despacio. Severus relajó los hombros. Debió haber sido él el que causó que Harry se retrajera. Su presencia hizo que el chico se asustara. Tal vez pensó que estaba allí para aterrorizarlo.
- Buenas tardes, Harry- dijo Severus con calma, ni gentil ni áspero.- Te aseguro que ahora que estamos libres de observadores no actuaré como un Mortífago. ¿Tienes hambre?
Harry lo miró fíjamente, con incertidumbre. Severus le acercó la comida y sacó un libro de entre los pliegues de su túnica. Era un libro muggle de Psicología, pero la cubierta no mostraba el título. Harry no podría decir de qué se trataba. Le tomó casi dos horas terminar; cuando empujó la bandeja, Severus bajó el libro y puso la bandeja a un lado.
- ¿Necesitas usar el baño?
- Sí Señor- Harry dijo dócilmente, recordándole con rudeza a Severus el modo en que le hablaba a Vernon. Casi se retiró, pero se contuvo.
- Cuando estamos solos, me agrada que mis amigos me llamen Sev- mintió entre dientes. Primero, no tenía amigos. Aún no, y si Harry pudiera opinar, no los tendría nunca. Segundo, nunca nadie lo llamó Sev, en toda su vida.
- Sí, Sev.- respondió Harry, sus labios se movieron en una sonrisa.
Severus le sonrió a su vez y tomó el libro otra vez, para no incomodarlo.. Pronto, Harry regresó y trepó a la cama. Severus dejó el libro y lo sometió a una larga lista de exámenes de salud. Harry fue muy paciente y respondió que se sentía bien después de cada pregunta. Severus sabía esto, pero usó temas impersonales para hacer que se sintiera cómodo en su presencia.
- ¿Tienes tu varita? Me gustaría comprobar tus niveles de magia.
- Mmmm- Harry se mordió el labio, buscándola con los ojos. ¿No podía estar allí sin ella, verdad? Allí estaba, en la mesita de noche. Sonrió a su Profesor y la tomó.
- Intenta con un simple encantamiento levitador en este libro- ordenó Severus, Harry asintió.
- Wingardium leviosa- dijo, moviendo su varita.
El libro ni tembló. Trataron dos docenas de otros hechizos que Harry debería poder realizar facilmente, pero ninguno funcionó. Cuando le preguntó, Harry dijo que no sentía a su varita con la calidez de siempre, la sentía como madera común. Severus se acobardó y sintió dolor mentalmente, ante la información; pero en el exterior asintió y mantuvo una fachada de profesionalismo.
- Necesitas más descanso. ¿Está bien? Sé que debes extrañar a tus amigos.
- No, estoy bien aquí- Harry le aseguró rápidamente, quitándose los mechones que le cubrían la cara, revelando su cicatriz.
-Te traeré algunas cosas para mantenerte ocupado- ofreció Severus- puede ponerse aburrido revolcarse en la cama¿no?
Los labios de Harry se pusieron tensos. ¿Se suponía que era gracioso o era una crítica a su debilidad? Severus lo vió y lo tranquilizó. – Me pone celoso, me encantaría tomarme un tiempo para descansar y relajarme. Difrútalo mientras puedas, Harry.
- Lo haré Sev, gracias.- Dijo Harry, los ojitos brillantes.
- Entonces¿qué prefieres: libros, cartas, ajedrez?
- Libros, supongo.- Harry se encogió de hombros.
Severus sabía lo que eso significaba. No tocaría ninguno si no se lo ordenara. Harry no se dedicaba a ninguna actividad por sí mismo. Severus tendría que llevar al chico a hacer la primera movida, de algún modo. Sacarlo del aburrimiento no sería suficiente para que Harry participe voluntariamente en su vida. El intento con sus amigos no había resultado. Severus asintó con aire ausente y se fue. Tenía mucho en qué pensar y un plan que formular antes de regresar.
Draco y sus amigos caminaban casualmente alrededor del lago, disfutando los últimos rayos del sol del día. Ninguno estaba usando la túnica del colegio. Draco usaba unos pantalones negros y una camisa también negra. Pansy, una pollera verde muy larga y una camisa blanca. Greg y Vince usaban pantalones grises oscuros y remeras blancas. Draco metió las manos en los bolsillos y Pansy se colgó de su brazo.
- Así que su abuela estuvo enferma- él murmuró pensativo.
- No me lo compro- dijo Vince con firmeza.
- Si se enteraron esta mañana de que está mejor, entonces porquè están aún más ansiosos que antes- agregó Greg con el ceño fruncido.
- Son terribles mintiendo- coincidió Pansy- No se mostraron más alegres hasta después del almuerzo.
- Aún entonces, fue forzado- Draco asintió- No cambió nada, están tratando de esconderlo mejor.
- Bueno, están fallando.- Resopló Vince.
- ¿Y qué sabemos del Profesor Snape?- preguntó Greg-¿Está enfermo realmente?
- Tal vez, probablemente- Draco respondió. Él no tenía escrúpulos en cubrir a su padrino; aún delante de sus amigos. -Estaba febril y tenía escalofríos cuando lo ví esta mañana.
- Por mi culpa- dijo Pansy con aire disgustado.
- Tal vez- Draco le sonrió. Una lechuza vino volando y revoloteó frente a Draco. Él suspiró y aceptó la carta- Negocios. Vamos adentro. Tengo que encargarme de esto.
- Buenas tardes, Harry- dijo Severus, entrando con la cena.
El adolescente había estado sentado, mirando fijo hacia la pared. Oyendo a su Profesor, giró la cabeza, parpadeó varias veces antes de dragar una pequeña sonrisa. Severus colocó la bandeja en el regazo de Harry, pero él no hizo movimientos como para comer algo. Severus se quitó la túnica, la colocó sobre el respaldo de la silla junto a la cama. Usando ahora un sweater del color del acero y pantalones negros; con su cabello atado; se sentó y cruzó las piernas.
- ¿No te gusta esto?
- ¿Qué?- Harry parpadeó otra vez y miró hacia abajo-No..está bien.
Severus lo miró y lo que vió fue oscuridad. -¿No tienes hambre?
-No...estoy bien- Harry ofreció su sonrisa vacía.
-¿Por qué no hablamos, entonces?- Preguntó Severus, quitando la bandeja.
- Bueno- murmuró Harry, mirando por encima del hombro del Profesor.
- ¿Recuerdas cuándo la Señorita Granger te mostró el encantamiento que tu clase aprendió el otro día? Ese que reproduce el tema musical de cada uno.
-Sí- respondió Harry, sus ojos enfocaron mejor, centrándose en Severus. Éste esperó, no queriendo desviar la atención del chico.- Esa…fue…realmente linda- Las cejas de Harry se arrugaron y mordió su labio. Cuando habló otra vez lo hizo más rápido, en un tono más normal. – Me gustaría escucharla otra vez.
- ¿Cuál?- Severus saltó a la oprtunidad, se le aceleró el corazón, aunque su cara no demostraba el interés.
- Mmmmm- Harry miró hacia otro lado.
Severus pensó que lo había perdido otra vez, pero entonces, Harry comenzó a tararear. Lentamente fue haciéndolo más fuerte. Los ojos de Severus se agrandaron cuando reconoció la canción. ¿No era la de Draco?
-Esperanza del cielo ven y cámbiame…levántame de las cenizas y hazme completo…- Harry cantó dulcemente. Tenía una hermosa voz.
- Esa el la canción del Señor Malfoy- dijo Severus cuando estuvo seguro de que Harry no diría nada más.
- Draco- Dijo Harry, y se volvió hacia el Profesor. -Algo sucedió. ¿Él ha cambiado?
Severus hubiese querido saltar. Harry estaba interesado; genuinamente interesado, y eso podía salvarle la vida si Severus pudiese constriur y expandir ese sentimiento. Maldito sea su ahijado, parecía que iba a necesitar su ayuda, después de todo. Gracias a Merlín, al otro día era viernes.
-Lo puedo traer si tú quieres. Los dos pueden hablar sobre eso.
Los ojos de Harry buscaron los de su Profesor y no encontraron engaño, no es que confiara en reconocerlo si lo viera. Hubiese dicho que no. Ese era el chico cuyo padre estaba allí cuando…La mente de Harry se descarriló. Los ojos perdieron color y se quedó flojo. Severus lo llamó varias veces hasta que se movió otra vez.
-¿Qué?- preguntó lentamente.
-¿Quieres hablar sobre la canción con Draco?
La canción había estado en la mente de Harry desde que la escuchó. Las palabras eran fascinantes. Él realmente quería oirla de primera mano. Se encontró a sí mismo asintiendo antes de decidirlo. Severus le sonrió, cálido y afectuoso. Harry respondió con otra sonrisa, contento, aunque no estaba seguro de por qué se sentía así. Severus le entregó la bandeja nuevamente. Esta vez, comió.
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Bueno, este capítulo me ha costado mucho. Aliéntenme, por favor.
Les paso los datos de las canciones:
'Pretty fly for a white guy', es de Offspring.
'In the arms of an angel' es de Sarah McLachlan.
El de Harry es el más exacto, los otros son aproximaciones libres. Ese es:
'Breathe no more' De Evanescence.
El de Draco es 'In the light', de Full blown rose.
