Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".
Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.
Creciendo con dolor
Capítulo 9
Severus le informó a Dobby, cuando ordenó la cena para los niños, que iban a necesitar tres habitaciones limpias y amobladas; conectadas con las suyas, más un baño. Le explicó que una debería ser un cuarto con vestidor para Narcissa, otra un cuarto de juegos, y la otra, un dormitorio para los niños. Dobby le aseguró que lo haría.
Originalmente, las habitaciones de Severus contaban con una salita de estar con pisos de madera oscura, cubiertos con varias alfombras gruesas con diseños en colores crema y azules oscuros. En la habitación había un sofá de cuero color crema, una chimenea con hierro forjado en color negro, una biblioteca de madera con libros para entretenerse, una mesita baja haciendo juego y cuatro puertas de madera en cada pared. Comenzando por la puerta de entrada y yendo hacia la izquierda, había una biblioteca grande, a continuación la primera puerta que comunicaba con el estudio de Severus. Una segunda puerta en su estudio daba a su laboratorio de pociones privado. De nuevo, desde la salita de estar, del otro lado de la puerta del estudio había una chimenea con una hermosa pintura de un paisaje boscoso, colgada sobre la repisa. En la pared de atrás estaba la segunda puerta, que conducía a un lujoso baño hecho en mármol blanco y negro. Una tercera puerta comunicaba con el cuarto de Severus. Entre ambas colgaba una gran pintura de montañas nevadas. Cruzando hacia la pared derecha estaba la última puerta, que llevaba a una cocina pequeña.
Nada de esto se modificó con las nuevas habitaciones. La única diferencia consistía en que la cocina tenía ahora dos puertas. Pasando la nueva puerta se encontraba un pasillo con cuatro puertas a su vez. La primera, atravesándolo, a la izquierda, era la habitación de Narcissa. La que estaba directamente frente a la puerta de la cocina era el baño. La puerta de la derecha era la sala de juegos y la restante el dormitorio de los niños.
Ambos estaban encantados. Las habitaciones necesitaban ser decoradas, los muebles simples podían ser transformados en lo que ellos quisieran, pero eso se podía hacer al otro día.
Por ahora, Narcissa acostó a Draco en una de las camas, todavía bajo el hechizo de sueño, Severus acostó a Harry en la otra. Realmente no le había importado cuando Narcissa pidió especialmente dos camas para la habitación de los niños, pero ahora, frunció el ceño. Algo en esa situación lo intranquilizaba, trató de ignorarlo y pensó que se debía al cansancio.
Levantó el hechizo. Narcissa tomó las dos campanillas que los elfos le habían proveído y las hechizó para que suenen cuando los niños se despierten. Severus aceptó la que ella le alcanzaba y le susurró un 'Buenas noches'. Ella lo saludó con la cabeza y ambos dejaron la habitación para retirarse a dormir.
------------------------------------------------------------------------------------------------
Harry lentamente comenzó a sacudirse. Su subconsciente reconocía que estaba solo en la cama y al mismo tiempo, comenzaba a tener una horrible pesadilla. Sollozaba, un sudor frío le cubría la piel. Draco comenzó a agitarse, y de repente se sentó con los ojos muy abiertos, justo un momento antes de que comenzaran los gritos de Harry.
Draco se bajó de la cama extraña, trepando por sobre la barandilla con facilidad, y corrió hacia su amigo.
Miró entre las barras, el Bebé estaba rígido como una tabla, gritando como si estuviese siendo destripado. De pronto, comenzó a agitar brazos y piernas, todo su cuerpo se arqueaba, levantándose de la cama y lloraba a gritos. Draco le gritaba que se despierte, pero Harry no lo oía; estaba atrapado en su propio infierno mental.
Draco lloraba mientras Harry volvía a ponerse rígido y el ciclo comenzaba otra vez. El rubio trataba desesperadamente de trepar a la cama con el Bebé, pero no podía hacerlo. No era lo suficientemente grande y fuerte. Comenzó a gritar también. Así los encontró Narcissa cuando entró corriendo a la habitación. Fue hacia la cama y levantó a Harry en sus brazos, tratando de tranquilizarlo. Draco se mecía, llorando. Entró Severus y entendió al instante lo que sucedía. Levantó a Draco para que pueda tranquilizar a Harry con el contacto. El pequeño lentamente dejó de llorar y abrió los ojos.
Narcissa le hablaba dulcemente y Draco, aún sollozando le decía una y otra vez que todo estaba bien. Severus no decía nada, pero Harry podía verlo de pie, cerca. Se tensó cuando vio que era Narcissa quien lo sostenía con cuidado, pero estaba tan cansado que no tuvo fuerzas para alterarse. Además, sus brazos eran el cielo comparados con sus sueños. No podía recordar qué había sucedido, pero inconscientemente se aferró a la ropa de Narcissa y a la mano de Draco, aún llorando en silencio. No pasó mucho hasta que se durmió.
- Creo que lo mejor es que duerman juntos. La presencia de Draco le permite a Harry dormir tranquilo-. Dijo Severus con suavidad, su voz profunda arrullaba a los niños.
- Sería una mala idea permitirles que se hagan dependientes de esas cosas-.Respondió Narcissa, pero su tono y su rostro mostraban que realmente no era una protesta. Con cuidado, colocó a Harry en los brazos de Severus, con Draco. Los niños se acomodaron inconscientemente. Ella sonrió y le despejó la frente a Draco, luego giró y transformó las dos camas en una sola cama grande, como la que tenían en la enfermería. Severus sonrió y acostó a los niños. Ellos se acurrucaron uno en el otro, sin despertarse.
- Buenas noches, Narcissa- murmuró y le agradeció con un gesto.
- Buenas noches, Severus- respondió, y salió del cuarto.
Cuando el sol comenzó a elevarse, los ojos verdes brillantes se abrieron, y un segundo después, lo siguieron los ojos grises. Con algo que sólo mentes de cuatro años entienden, ambos estallaron en risas. Draco fue el primero en sentarse y bostezar dulcemente. Harry lo miraba, pero no hizo ningún movimiento para dejar su nido de sábanas. La puerta del cuarto se abrió y se iluminó la habitación. Severus entró.
- Buenos días, niños. ¿ Cómo se sienten ?
- Bien- dijeron ambos al mismo tiempo.
- ¿ Les gusta su nueva habitación ?
Los niños miraron alrededor con curiosidad. Los rodeaban paredes verdes y gruesas alfombras blancas. La cama se ubicaba en el centro del cuarto, vestida con suaves sábanas doradas de seda, y un edredón. Dos armarios de roble en cada esquina de la pared derecha de la habitación, uno con el nombre de Draco grabado en la puerta y el otro con el nombre de Harry. Una mesita de noche a cada lado de la cama, en una de ellas estaban los lentes de Harry, Severus le ayudó a ponérselos. Ambos mostraron su aprobación.
- Me alegro- Severus sonrió y los levantó de la cama.
- ¿ Al desayuno ?- preguntó Draco.
- Estará listo enseguida. Comeremos en la cocina.- Respondió tomándoles las manos.
- ¿ Estamos en la casa nueva ?
- Sí-. Dijo Severus, cuando caminaban juntos por el pasillo. – Tu Mami está ordenando el desayuno, así que nuestra primera parada será el baño.
Draco estaba ansioso por explorar, pero Harry vacilaba. El rubio se hizo cargo. Le prometió que estaban seguros y que Papi les diría si venían extraños. Harry no se negó, pero puso su pulgar en la boca. Pasaron por la puerta abierta del cuarto de juegos ( por suerte estaba vacío y blanco, por eso no les llamó la atención ) camino al baño. Ambos lo usaron, se higienizaron y Severus los condujo a la cocina, advirtiéndole a Harry que la Señora estaría allí.
La cocina había sido agrandada para admitir una mesa más grande y más sillas. Dos sillas eran altas. Severus se quedó mirando una escena que jamás pensó que vería, Draco corrió hacia su madre gritándole sus buenos días. Harry permaneció a su lado, con una mano agarrándose del pantalón del hombre y la otra con el dedo en la boca. Sin llorar o pedir que lo cargue. Por lo menos parecía un progreso.
- Buenos días, dragón-. Dijo Narcissa cariñosamente, levantando a su hijo. Le dio un beso y lo sentó en una silla alta.
Usaba una blusa blanca, pantalones marrones que no escondían su bella figura. Su cabello largo estaba trenzado y peinado en un rodete. Lucía unos aretes simples, de oro, una gargantilla y un brazalete haciendo juego. La camisa negra y los pantalones de Severus parecían raídos en comparación. Gruñendo a sus propios pensamientos, levantó a Harry a su silla alta y se sentó a su lado, con Narcissa al frente, al lado de Draco. Los niños estaban juntos, naturalmente.
Apareció el desayuno y comenzaron a comer. Narcissa regañó a Draco, enseñándole la forma correcta y educada de comer. Severus no dijo nada, sólo los observaba. Draco trataba de agradar a su madre, y ella parecía darse cuenta cuando él estaba a punto de frustrarse y se callaba o lo elogiaba. El niño no tenía, de este modo, la oportunidad de enojarse. Severus observó a Harry, para ver si necesitaba decirle algo, pero el pequeño estaba copiando a Draco sin que se lo indiquen.
- Muy bien, Draco. Así se hace-. Narcissa besó la mano de su hijo, que sostenía la cuchara correctamente. Sus ojos grises se dirigieron a Harry. –Tú también, Harry. Lo estás haciendo muy bien.
El niño sonrió tímidamente y agachó la cabeza. Draco le dedicó una sonrisa amplia y terminó su desayuno muy contento. Todavía se las arregló para hacer un lío, pero Narcissa no lo regañó por eso. Después de todo tenía sólo cuatro años y medio. Ella no esperaba que él hiciera lo que no estaba a su alcance. Severus terminó y se limpió la boca.
- Necesito controlar algo por un minuto. ¿ Estarás bien aquí, con tu mami, Draco ?
- Sí- Draco asintió con una sonrisa angelical en su carita salpicada de comida.
- ¿Y tú, Harry ¿Estarás bien con la señora y sin mi ?
- Llámame señora Malfoy, Severus. Ellos necesitan aprender a dirigirse a los demás con propiedad-. Interrumpió Narcissa.
Él deslizó la mirada de ella al pequeño. - ¿Estarás bien con la Señora Malfoy, Harry ?
Harry miraba de uno al otro, y luego a Draco. El rubio le hacía señas para que conteste que sí, pero Harry obviamente dudaba en su respuesta. Severus pasó sus manos por el grueso cabello negro antes de levantar la carita del niño, para poder ver sus expresivos ojos verdes.
- Está bien si no estás cómodo con eso-. Dijo con un afecto sorprendente. Los ojos de Narcissa le quemaban a un lado de la cara, pero él trató de no notarlo o de no amedrentarse. – Sólo dímelo y trataré de que te sientas mejor.
Harry sonrió entre lágrimas y levantó sus brazos. Severus lo alzó de la silla, obedientemente, y lo sostuvo en su regazo, abrazándolo. Draco frunció el ceño y comenzó a golpear las sobras con su cuchara, malhumorado. Narcissa lo detuvo antes de que las sobras vuelen en todas direcciones y le murmuró algo en el oido.
- Está bien, dragón. Estas cosas llevan tiempo. Tú no quieres forzar a tu amigo¿verdad? Eso no sería bueno, para nada. Tienes que dejar que él haga las cosas a su tiempo, para que no se sienta mal. ¿Comprendes?
- Sí- Draco suspiró, con un dejo de altanería. –Mami no lo vas a lastimar ¿no?
- No-.Ella sonrió y le besó la cabeza. –No voy a lastimarlo, pero,. ¿cómo puede estar seguro ?
-¡Yo le digo!- dijo Draco, golpeando la bandeja de la silla alta con su manito.- ¡Así sabe!
- Estoy segura de que él confía en ti, Draco; pero, a veces no se puede convencer a alguien de tus propios sentimientos.
- ¿Qué ?- preguntó con curiosidad.
- Bueno, a ver…dijiste que el hombre rubio que viste en la fotografíaera malo¿recuerdas ?
- Sí.
- ¿Confías en mí, verdad ?
- Sí, Mami.
- ¿Y si yo te dijera que él no es malo ?
Draco arrugó la cara y discutió : -¡No, él es malo !
- Tienes razón-. Asintió. –Pero aunque confíes en mi, tú no puedes cambiar lo que sientes. Harry no puede cambiar sus sentimientos por más que le digamos que lo haga¿entiendes, ahora ?
- Creo que sí-. Murmuró. – Esperamos a Bebé, pero tú eres buena.
- Gracias, dragón. Ahora termina tu desayuno.
Severus miró hacia abajo, los ojos verdes lo miraron a su vez. Sonrió y pasó la mano nuevamente por el cabello de Harry. El niño sonrió y se apoyó en él; miró a Narcissa y exhaló con un temblor.
- Estoy bien. ¿La Señora Moloy no me va a tocar ?- preguntó Harry en un susurro.
- Malfoy-. Corrigió Severus, automáticamente. -¿ Estarás bien con ella si no te toca ?
- Sí-.Harry afirmó. -¿Soy malo ?
- Harry, escúchame-. Severus lo levantó y lo sentó sobre la mesa, para que pueda mirarlo de frente. –Tú no eres malo. No es tu culpa que tengas miedo. Nunca pienses eso. Confía en cómo tú te sientas.
- ¿ Tú me amas aunque yo tenga miedo ?
Severus se ahogó. Amor. Jamás usó esa palabra sin mofa. Nunca le dijo a otra persona que la amaba. Y aquí estaba, este pequeño y frágil niño que necesitaba exactamente eso para sobrevivir. Severus inhaló, sus manos se tensaron alrededor del pequeño, y comenzaron a temblar. Miró fijo en esos esperanzados, vulnerables ojos verdes y asintió con la cabeza. ¿ Sería suficiente ? Parecía que sí. Harry sonrió brillantemente y se inclinó hacia delante para envolver sus bracitos alrededor del cuello de Severus.
- Te amo, también, Papi.
Severus envolvió con sus brazos al pequeño. Dios. Sentía como si su pecho fuese a explotar. ¿ Qué demonios estaba sintiendo ¿Y por qué dolía ¿O era placer ? Merlín, no lo sabía. Temblando se separó de Harry y lo bajó al suelo. Narcissa miraba todo esto con asombro.
- Volveré pronto, Harry-. Prometió, desarreglándole el cabello una vez más, antes de dejar la habitación. Era un milagro que sus piernas temblorosas lo llevaran sin dejarlo caer.
- ¿Terminaste, dragón ?- Narcissa preguntó y Draco asintió. Lo bajó al piso. Inmediatamente él corrió hacia Harry y lo abrazó con enojo.
- ¿Me amas, también, verdad Bebé?- demandó Draco. Narcissa sonrió ante la demostración de posesión.
- Te amo, Ray- Harry respondió sin dudar, y lo besó en la mejilla.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Los niños se divirtieron con Narcissa. Ella dejó que le indicaran cómo querían que luciera el cuarto de juegos. No sólo cambió los colores de las paredes, el cielo raso y el piso con sus directivas, además agregó almohadones, barras para trepar, un pequeño laberinto de cubos, mágicamente agrandado en el interior, un rincón de arte, un rincón para guardar los juguetes, estantes para libros. Todo lo conjuró de la Mansión Malfoy o de un depósito.
Permitió que los niños cambiaran los colores de todo, al menos una docena de veces. La única condición que puso es que este era el último día para hacerlo. Era una pequeña lección para ser consecuentes, para ellos y aún para ella.
Narcissa debió ser muy cuidadosa. El pequeño Harry se sometía a las decisiones de Draco muy fácilmente. Le agradaba que Draco fuese autoridad para los dos, pero comenzaba a querer al tímido niño. Así que se aseguró de preguntar lo que Harry opinaba, y enseñó a Draco que él estaba viviendo con alguien más, por ahora, y que debía pensar en el otro o habría problemas más tarde. Era una lección importante para que el Señor Malfoy. Alguien con el poder que él tenía, necesitaba saber que no debía desagradar a sus semejantes, y que muchas veces las mayores recompensas vienen después de ceder. Y, por supuesto, esto le ayudaba a Harry con su autoestima.
Afortunadamente, Draco aceptó la lección con muy poca resistencia. Cuando tenía realmente cuatro años, no era tan fácil para él dejar que las preferencias de otro prevalecieran sobre las suyas; especialmente en cosas que él consideraba propias. Ella no estaba segura si esta actitud diferente se debía a que la había conquistado antes del hechizo, o a sus sentimientos profundos hacia Harry.
Se hicieron las once, y solamente con la promesa de una colación pudo sacarlos de su proyecto decorativo. Hasta allí, la habitación tenía paredes amarillas con manchas verdes, con un cielo raso a rayas rosadas y azules. El piso era de un púrpura profundo, haciendo un efecto enceguecedor con los muebles color neón. Ella siguió las reglas, no opinó ni guió las elecciones. No lo haría, aunque quisiera; era divertido ver a los niños corriendo alrededor, marcando paredes, muebles, y gritando colores.
Draco se adelantó hacia la cocina. Había intentado correr, pero Narcissa lo detuvo con una mirada y un regaño, ese comportamiento estaba bien en el cuarto de juegos, pero no era apropiado en el resto de la casa. Él era el Señor Malfoy y debía conducirse como tal. – Sí, Madre-. Respondió él niño, con un pequeño frunce en su carita. Se enderezó y levantó la cabeza orgulloso. Ella lo elogió por caminar delante de ellos, era lo que correspondía a su posición.
Cuando llegaron a la cocina, Draco levantó sus brazos pacientemente; Narcissa lo subió a la silla alta con un beso. Ella se volvió hacia Harry. El niño vacilaba cerca de la entrada; los ojos escondidos tras sus lentes y sus cabellos. No necesitó verlo para saber que el niño estaba intranquilo y preparado para reaccionar.
- Ven, Harry. Voy a levantarte y después me retiraré. Te prometo que no te tocaré más que eso-. Dijo ella, cautelosamente, evitando acercarse.
Harry no se movió.
- Bebé, hay que comer-.Afirmó Draco, golpeando la bandeja con énfasis.
Harry se acobardó visiblemente. Sabía que eso era una orden. Temblando se acercó a la silla vacía. Narcissa esperó hasta que él se tranquilizara un poquito y dio un paso. El pequeño sacudió la cabeza violentamente, se elevó y cayó en la silla alta en un abrir y cerrar de ojos. Ella retrocedió con rapidez, mirando los ojos de Harry tras los lentes, agrandados por la sorpresa. Unos aplausos quebraron la tensión.
- ¡Bien, Bebé !- gritó Draco, con su carita brillando de orgullo y alegría. Narcissa y Harry se relajaron. El pequeño aún dudaba, por lo que ella agregó sus alabanzas, aunque a él no le signicaran mucho.
- Sí. Muy bien, Harry. La magia es una cosa muy especial, es maravillosa. Eso fue un gran logro. Estoy muy orgullosa de ti.
- ¡Bien¡Bien, Bebé!- repetía Draco con una sonrisa de oreja a oreja. Harry se sonrojó adorablemente y bajó la cabeza.
Draco se contuvo, pero seguía mirándolo con afecto y alegría. -¿Comemos, Mami ?
- Sí, mi dragón. Comemos.
Narcissa ordenó a la cocina, cubos de sandía, cereales, y una taza de leche. Con aire ausente le enseñó a Draco cómo comer , mientras su mente estaba en otra parte. No era inusual en el mundo mágico que un niño mostrara su magia, aún tan pequeño, pero que fuera con tanto control y tan precisa, eso era inusual. Las reacciones mágicas de la niñez eran descontroladas por naturaleza, habitualmente mostraban qué tan poderoso el niño llegaría a ser. Un niño normal de cuatro años, para hacer lo que Harry acababa de hacer necesitaba un poder mágico bajo el promedio. No era necesario demasiado para levitar el propio cuerpo por tan corta distancia, no era algo llamativo. Excepto por el control.
Nada se movió en la habitación. Aún más impresionante, la sillita permaneció en su lugar. ¿ Ese control preciso se debía a una fuerza mágica extraordinaria, o a que retenía algo de la educación anterior ? Tendría que preguntarle su opinión a Severus. No tenía una opinión formada. Tal vez debería preguntarle a Draco qué recordaba. Después de la siesta. No era prudente alterar a los niños antes del sueño. Eran más fáciles de alterar cuando estaban cansados.
Con las manos y la cara pegoteadas, Draco fue colocado en el suelo. Ella miró a Harry, el niño apenas se paró y saltó hacia abajo. Caía, pero a la mitad de la velocidad normal. Aterrizó con fuerza, se tambaleó, pero no se cayó. Draco estaba allí para que recobre el equilibrio, y juntos fueron al baño, despacio. Narcissa sonrió, había recordado la indicación de más temprano. Los siguió hasta la puerta, se aseguró de que usen el baño y se laven las manos y la cara, antes de llevarlos al cuarto para la siesta.
-¿Nos lees ?- Pidió Draco bostezando. Ella lo colocó junto a Harry. El pequeño había levitado por encima de la barandilla, y ya estaba en la cama.
- Por supuesto, dragón-. Le besó la mejilla, convocó una silla y se sentó; aguardó a que se acomoden, antes de comenzar un cuento tonto sobre un dragón y un unicornio.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El comedor se llenaba de estudiantes hambrientos, para la cena. Hermione fue una de los últimos en entrar. Tenía muchas tareas pendientes, dejadas de lado por su preocupación por Harry. Neville y Ginny estaban sentados juntos, le sonrieron como saludo de bienvenida. Sus ojos se desviaron a donde Ron estaba sentado, con Dean y Seamus.
-¿Ron ?-preguntó, yendo hacia el pelirrojo.
-¿Qué quieres ?- Ron giró para enfrentarla. Dean y Seamus habían visto las miradas heridas de sus amigos, no dijeron nada del modo en que él estaba tratando a Hermione. Era ovbio que pasaba algo que ellos no sabían. Compartieron una mirada y acordaron quedarse en silencio.
- Ron-.Dijo ella suavemente, con los ojos llenos de lágrimas. –Lo siento. No estábamos pensando con claridad.
- Ahora es muy tarde para eso-. Espetó, pero se le suavizó el rostro. Aún herido por su traición, pero sin disfrutar verla sufrir por eso. – Sólo necesito tiempo para sobreponerme , 'Mione. Tal vez podamos hablar después.
- Bueno-. Respondió ella, y tomó asiento con Neville y Ginny. Ambos le dieron golpecitos en la espalda y en la mano, sin decirle ni preguntarle nada. Eran buenos amigos, simularon no ver sus lágrimas silenciosas, pero trataron de hacerla sentir mejor.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Severus regresó a sus habitaciones sintiéndose exhausto. No había dejado a sus Slytherins demasiado pronto, se sentían atemorizados por la ausencia de Draco y por el extraño comportamiento de los Gryffindors. Algo sucedía, y ellos sabían que si involucraba a Potter, muerte y desastre no estaban muy lejos. Conociendo los detalles hacía que él se sintiera peor. Además, aquellos con aspitraciones de unirse al Señor de las Tinieblas, creían que debían averiguar la verdad para comunicársela a su futuro Señor y así ganar su favor o salvar a algún familiar de castigos. Las mazmorras bullían de tensión y conflictos. Tal vez, Narcissa podría ayudarlo en lo que respecta a Draco.
Entró a la cocina y sonrió. Draco le gritó su bienvenida. Narcisa sonrió y regañó al rubio por levantar la voz, apenas. Draco rió y se disculpó. Severus le desarregló el cabello y se dejó caer en la silla de al lado de Harry. El pequeño, en silencio, le sonreía con una dulzura conmovedora. Sus ojos le brillaban con una alegría simple, bajo el cabello indomable. Levantaba los bracitos para que Severus lo alce, con sus manitos abiertas y necesitadas.
- Termina tu cena. Casi acabaste-. Dijo Severus afectuosamente, desarreglando su cabello, también. Harry no quiso saber nada de seguir comiendo.
- Terminé, Papí-.Dijo con suavidad, inclinándose aún más, por sobre la bandeja.
Severus abrió la boca para pedirle que se quede sentado hasta que Draco termine, pero la alegría había menguado en esos ojos extraordinarios, y tenían una sombra de incertidumbre. El hombre suspiró y se puso de pie para llevarlo a su regazo.
Harry se pegó a él, con una fuerza sorprendente en sus brazos, envolviéndole el cuello como si no quisiera soltarlo. Severus podía sentir que el niño sonreía contra su cuello, y una sonrisa subió a sus propios labios, en respuesta. Le desconcertaba lo bien que se sentía sostener a Harry, pero no rechazaba el cálido sentimiento. Dejó que todas las tensiones del día drenaran, sintió el latido del corazón de Harry contra su pecho y escuchó la charla de Draco sobre el cuarto de juegos. Narcissa lo interrumpió sin herir los sentimientos del rubio ni hacerlo sentir que carecía de importancia. Impresionó a Severus por su habilidad.
-¿Cómo estuvo tu día ?
- Agotador-. Respondió, simplemente. – Los Slytherins extrañan muchísimo a su compañero favorito. Tendré que decirles algo, pronto.
- Lo pensaré-. Dijo ella. – Harry no habló en todo el día, hasta ahora. Eso sin contar los gritos por los colores cuando participó en la decoración.
- Bebé hizo el cielo azul con estrellas amarillas- Le contó Draco, con alegría.- ¡Queda lindo con mi pared púrpura con dragones plateados !
- Apuesto que sí. No puedo esperar para verlo-. Sonrió Severus.
- Fue divertido-. Concordó Narcissa.
Su rostro se puso serio, Severus se tensó, preparándose para las malas noticias que estaba seguro que seguirían- Harry no dejó que lo toque. Estuvo bien, la mayor parte del tiempo, él se porta muy bien, como Draco. Pero, para el momento de comer, tuvimos un problema.
-¡Y a la siesta! Bebé lo hizo otra vez. ¡Es muy bueno!- gritó Draco, orgulloso.
- Él se levitó a sí mismo delicadamente, a la silla, y al suelo; después hizo lo mismo con la cama-. Le explicó Narcissa.
Severus bajó la vista y se encontró con la mirada preocupada de Harry. El pequeño rompió en llanto, asustado. Severus estaba asombrado. Acunó el cuerpito tembloroso, con mucho cuidado. Draco abría la boca por la sorpresa, miró a su madre con preocupación. Severus meció a Harry afectuosamente y lo tranquilizó. Despúes de varios minutos el niño se quedó callado.
- ¿Qué está mal, Harry ?
- ¿Estás enojado ?- Suplicó entre lágrimas, pegado a Severus. -¿No soy un 'monstro' ?
- No, Harry-. Dijo con suavidad, acariciando la cabeza apoyada en su hombro, dándose cuenta de lo que estaba mal. Recuerdos de la niñez de Harry con los Dursley se arremolinaron en su mente, mientras él se inclinaba sobre el pequeño, protegiéndolo.
– Tu magia es asombrosa, Harry. Te hiciste cargo del problema sin contratiempos, sin hacer las cosas más complicadas. Estoy muy orgulloso de ti. Muy orgulloso-. Con una mirada le dijo a Narcissa que hablarían más tarde.
Ella asintió, y dijo: - Ahora que estás aquí voy a ir de compras. Necesitan ropa y muchas cosas. Ya estoy enferma de verlos vestidos con esas camisetas.
- ¿Hay tiendas discretas, abiertas tan tarde ?
- ¡Sí¡regalos!- Aplaudió Draco, aunque su atención seguía en Harry.
- Si-.Sonrió ella, respondiéndoles a ambos. –Regresaré en un par de horas.
- ¿Qué sucede con los negocios Malfoy ? Necesitas un poder temporario para manejarlos.
- Ya me encargué de eso, después del almuerzo. Sólo tuve que hacer que Draco presionara su anillo en un contrato, dándome el poder de decisión. Pensaré en tu problema con los Slytherins.
- Yo también-. Afirmó. Bajó a Harry mientras Narcissa besaba a su hijo antes de irse vía flú. Bajo también a Draco, con el rubio ciudándose de no tocarle la túnica con sus manos. Una vez en el suelo, corrió. Harry parpadeó sorprendido y corrió tras su amaigo. Severus pensó en preguntarle a Narcissa el por qué de esa reacción.
Severus suspiró,-lo estaba haciendo demasiado seguido, últimamente- pensó con nostalgia en sus noches usualmnte tranquilas, en su oficina. Podría estar trabajando y luego tomar unas horas de sueño antes de las rondas nocturnas. No se detuvo en esos pensamientos. Sin saberlo, sonreía mientras ayudaba a los niños a bañarse. Ambos estaban transpirados por sus juegos de esta tarde.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ron se deslizó del dormitorio. Los demás estaban dormidos, si no lo estuviesen, seguramente tratarían de detenerlo o averiguar a dónde iba. No se encontró con nadie en los pasillos, mientras se dirigía al salón abandonado en el que Crabbe y Goyle lo esperaban. Los tres chicos se saludaron y se dedicaron a trabajar.
Primero, hicieron un círculo de unos tres pies de diámetro. En cada punto cardinal colocaron un objeto convocador, los que Ron había traído. El objeto que iban a convocar estaba hecho mayormente de pergamino, así que colocaron uno en blanco en el punto norte. Algo relativo a quienes lo hicieron fue colocado en el oeste: un dibujo de las formas Animago de los Merodeadores. En el punto este, algo del verdadero propietario del objeto: Ron trajo el álbum de fotos de Harry. Y por último, en el punto sur, la segunda representación del material con que el objeto estaba hecho. Ron colocó tinta, allí.
Los chicos encerraron el círculo en un triángulo, con la base al norte. El que iba a realizar el conjuro se posicionaría en el punto sur, los que lo apoyarían se debían colocar en los puntos este y oeste. Para este hechizo en particular, no necesitaban conjurarlo los tres juntos. Sólo era necesario que estuviesen de pie, relajados y permitiesen que el conjurador tomara fuerza de ellos si llegase a necesitarla.
Lograron componer el escenario rápidamente, discutieron por unos minutos en quién sería el conjurador. Eventualmente, Ron cedió y permitió que Goyle lo hiciera. Después de todo, él fue el que sugirió el hechizo, y ya lo había conjurado antes. Crabbe y el pelirrojo tomaron sus lugares. Si todo salía bien, tendrían el mapa antes de que amanezca.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Después del baño de los niños, Severus dejó que Draco lo arrastrara hasta el cuarto de juegos. Les dio la reacción que ellos querían y los arropó. Estaba calificando unos trabajos cuando Narcissa regresó acarreando dos bolsas llenas de paquetes reducidos en tamaño. Él le ayudó con eso; la mayoría iba al cuarto de juegos, aunque una docena de cajas contenían ropas que irían a los armarios de la habitación de los niños, en la mañana. Organizando el cuarto de juegos con los elementos nuevos, ellos hablaban en voz baja.
- Creo que deberíamos decirles a los Slytherins algo de la verdad- dijo Narcissa pensativa- Tal vez que Harry aprendió un nuevo hechizo en su entrenamiento y que lo lanzó a Draco, en un ataque de ira. Como Harry todavía no lo dominaba, Draco tuvo una regresión temporaria. Harry estaría lejos, vivo, saludable, aún entrenando.
-¿Cómo llegó Draco al supuesto lugar de entrenamiento¿Por qué Draco, que se declaró neutral, estaría en contra del Campeón de la luz ?- apuntó Severus.
- Mmmm…- ella pensó por unos largos minutos, Severus tambien. – Muy bien. Draco siguió a alguien vía flú hacia el lugar de entrenamiento de Harry. Tal vez algún Gryffindor. En todo caso, Draco cayó en la mitad de una sesión de entrenamiento y una maldición perdida lo golpeó. Los resultados fueron inesperados y Harry se sintió en deuda con Draco por el error. No es una deuda profunda porque Draco llegó como un intruso a un lugar al que no lo habían invitado, pero estaría en deuda con Draco, porque él no habría intentado lastimarlo. Los Slytherins se alegrarán con esto porque Draco habría estado buscando información para ellos.
- Posible- admitió Severus- Les mostraríamos a Draco, les contaríamos la historia y lo haríamos abandonar Hogwarts contigo. Tú estarías furiosa porque esto se te habría ocultado mucho tiempo, lo descubriste por mi intervención.¿Qué les dirías, en qué lugar te quedarías ? Si dices que en la Mansión, será atacada. No podemos admitir que se quedan aquí, por razones obvias.
- Les diríamos que nos retiramos a un lugar sin conexiones ni con los Malfoy ni con los Black.
- Bien-. Severus asintió- Lo haremos mañana antes de la cena. ¿Qué opinas de la magia de Harry ?
- No estoy segura-. Ella frunció el ceño. – Fue una rección de magia aparentemente bajo promedio, pero con ese control, fue muy por encima de lo normal. No creo que ellos recuerden conscientemente lo suficiente como para usar el conocimiento de las clases de Hogwarts. Me inclino a pensar que fue una demostración normal de la magia de un conmovido emocionalmente y muy poderoso niño mago.
- ¿Se negó a que lo toques?
- Absolutamente. Obedece a Draco cuando se pone serio, pero se está sintiendo más cómodo, más determinado. Mayormente debido al estímulo de Draco.
- Y no habla, ni siquiera con Draco.
- No, aunque estoy segura de que hablaría con Draco si fuese necesario. Parece que Draco lo entiende sin que Harry diga nada, así que guarda silencio. Dudo que me dirigiera la palabra, en ningún caso.
- Pero se queda solo en tu presencia- murmuró Severus. –Eso es un progreso.
- Supongo que sí- sonrió Narcissa. –Ahora, deberíamos retirarnos, los niños se despertrán en una horas, y tú tienes tus Slytherins para tranquilizar.
- Buenas noches-. Él se puso de pie y se encaminó a la puerta.
- Buenas noches, Severus- ella rió, encantada por los cambios que estaba viendo en el hombre. Podría convertirse en un amigo, después de todo.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
¡¡Gracias por los reviews!!
Los aprecio mucho y me alegran….respondiendo a uno, van a ir creciendo gradualmente, un par de capítulos y llega el primer 'crecimiento'.
En el próximo aparece 'Moony'. Desde ya les aviso: no me gusta la traducción 'Lunático', del sobrenombre de Remus. No la voy a usar. Será Moony.
Un saludo.
D.L.
