Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".

Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.

Creciendo con dolor

Capítulo 10

¿ Es esto ?- Preguntó Goyle, ásperamente.

Crabbe se adelantó, levantó el viejo pergamino y frunció el ceño. – Creo que algo salió mal. Está en blanco.

-¿ Qué ?- Goyle lo agarró y lo revisó frenéticamente. Se detuvo cuando Ron comenzó a reirse.

- Es así, está en blanco hasta que dices la contraseña.

Ron tomó el mapa, lo tocó con su varita y murmuró la contraseña. Aunque fueran sus nuevos aliados, no iba a revelar el secreto del Mapa del Merodeador a los Slytherins. El mapa comenzó a mostrar los secretos del colegio y sus habitantes, los Slytherins tomaron el mapa de las manos del orgulloso Gryffindor y lo observaron asombrados.

-¡ Miren, aquí están ! Y la Sra. Malfoy está aquí, también.- Goyle señaló unas habitaciones en las mazmorras, donde los nombres Ray Malfoy y Bebé Potter estaban uno al lado del otro.

- ¿ Qué pasa con sus nombres ?- preguntó Crabbe. -¿ Estás seguro que son ellos ?

- Son ellos- le aseguró Ron. –El mapa muestra el nombre que la persona considera suyo en ese momento, no su nombre oficial. Míranos a nosotros.

Ron Weasley, Greg Goyle y Vince Crabbe aparecieron juntos. Los Slytherins asintieron, satisfechos con la explicación. Significaba que el mapa era doblemente importante, mostraba el nombre que la persona consideraba su nombre real, eso daba una mirada al interior de su mente y cómo pensaba de sí mismo.

-¿ Por qué están durmiendo juntos ?- Goyle recordó que para Ron, ellos no sabían de la condición de Potter y de Draco.

- ¿ Tal vez están en cuarentena, juntos ?- Ofreció Crabbe, fingiendo.

- Bueno, ambos tienen lo mismo-. Suspiró Ron. –Pero no están enfermos, exactamente. Un hechizo salió mal y se convirtieron en niños de cuatro años; parece que no pueden ser convertidos otra vez y que no hay signos de ningún hechizo. Puede ser que tengan que crecer normalmente.

-¿ Cómo lo sabes ?- demandó Crabbe.

- ¿ Y por qué no nos lo dijiste antes ?- Goyle lo fulminó con la mirada.

- Hermione y los otros se colaron en la enfermería donde estaban antes, y los vieron. Ella realizó un hechizo de diagnóstico médico, y lo copió-. Se encogió de hombros.

– Todavía no lo ví, realmente. Pensé que podíamos descubrir algo sobre Malfoy y Harry por nosotros mismos.

- Pero, ahora que están en las habitaciones del Profesor Snape,- Crabbe sacudió la cabeza – no podemos colarnos allí, esas habitaciones estarán protegidas hasta el techo.

- Me imagino-. Dijo Ron, pasándose las manos por el cabello, cansadamente. –Muy bien, no me gusta, pero voy a pedir el informe médico para copiarlo, para nosotros.

- Gracias-. Goyle sonrió alegremente. –Por lo menos, no están enfermos. Del modo en que todos escondían esto, yo pensé que se estaban muriendo o algo así.

Ron dio un respingo, recordando a su mejor amigo, sentado, quebrado y sin voluntad de vivir en la habitación de la enfermería. Harry, realmente, se había estado muriendo. Por suerte, estaba mejor ahora; a pesar del hechizo que salió mal. –Sí, es algo bueno.

Los niños se despertaron apenas después que Ron y los Slytherins se separaron para regresar a sus dormitorios. Estaban encantados con sus ropas nuevas. Harry le agradeció educadamente a Narcissa, diciéndole que era mucho, pero Draco lo convenció rápidamente de que lo necesitaba todo. El pequeño, vacilando, aceptó los regalos. Narcissa sonrió y le sopló un beso, haciendo que su mejillas se sonrojen. Luego, eligió tres equipos para cada uno y les permitió elegir qué querían usar ese día.

Draco eligió unos pantalones blancos de seda y una camisa púrpura de seda con unas zapatillas blancas, muy oriental. A Harry le tomó más tiempo decidirse. Narcissa le lanzó miradas de advertencia al rubio que observaba impaciente las opciones de Harry. Ella no quería que su hijo eligiese por el pequeño. -Cuanto más se acostumbre a elegir, más fácil le resultará. Draco asintió a la explicación que ella le susurró, pero aún movía su pie con impaciencia.

Harry, eventualmente, se decidió por unas zapatillas deportivas blancas, unos jeans azules y una camiseta azul cielo con un hipogrifo blanco en vuelo. Draco sonrió orgulloso, Harry se ruborizó por los halagos. Vestidos, los niños se encaminaron a la cocina, tomados de la mano, ambos hambrientos; seguidos por una Narcissa sonriente.

Severus los saludó, con una ceja alzada, y los felicitó por su vestimenta. Harry corrió a sus brazos, Severus lo abrazó antes de subirlo a su silla alta. Narcissa levantó a su hijo a la suya. El Profesor comió con ellos, luego les dio un beso a cada uno y fue a trabajar. Narcissa los limpió, en realidad limpió a Draco y dejó que Draco le lavara las manos y la cara de Harry; después les permitió jugar unas horas.

El cuarto de juegos estaba terminado. La alfombra era de un verde oscuro ( Harry ), los muebles eran blancos ( Draco ), las paredes eran de un morado claro, con dragones plateados retozando alrededor ( Draco ), y el cielo raso era azul oscuro con estrellas amarillas que brillaban realmente ( Harry ). Estaban encantados con el resultado.

Después del almuerzo y una siesta -ella les dejó elegir sus pijamas, Draco eligió seda negra, y Harry seda verde- los hizo sentarse para aprender elementos básicos de lectura, matemáticas, algunos juegos lógicos sencillos. Como todo niño su atención se mantenía mientras las cosas eran fáciles, pero aprendían rápido y retenían información con menos repeticiones. Narcissa sabía que era un buen signo, algo quedaba de sus vidas anteriores, y se alegraba. Como Severus, ella pensaba que sería una pena que Draco pierda lo que logró en el verano.

Severus regresó sólo quince minutos antes de la reunión que había programado con su Casa, para antes de la cena. Debería haber vuelto antes, pero su encuentro con Dumbledore le tomó más de lo esperado. El Director, sorpresivamente, había estado en contra de informarles a los Slytherins sobre la condición de Draco, pero, aceptó después de que Severus le explicara lo seria que era la situación en su Casa.

Los niños acababan su cena cuando él entró. Harry levantó sus bracitos, inmediatamente, y Draco gritó su saludo. Severus les sonrió, desarreglando el cabello de Draco y levantando a Harry.

- Harry, tengo que ir a un lugar esta noche, pero sólo por un rato. Draco y la Señora Malfoy vendrán conmigo. ¿ Está bien ? - Preguntó cuidadosamente.

- ¿ Mucho tiempo ?- preguntó Harry, y Draco gritó, -¿ A dónde voy ?

- No, no será mucho tiempo-. Severus sonrió, contento de que Harry parecía despreocupado. –El Director Dumbledore vendrá en un minuto, él se quedará contigo mientras nosotros no estemos. ¿ Está bien ?

La habitación se quedó, de pronto, en silencio. Lo ojos de Harry miraron a Severus a través de sus lentes redondos. Severus se quedó quieto, viendo cómo esos ojos verdes se angustiaban y los bracitos de Harry se endurecían alrededor de su cuello. Había esperado que no reaccionara de este modo, pero no podía cambiar nada. Ellos tres debían ir a la reunión y Dumbledore había insistido en no dejar solo a Harry.

- ¿ Tú me dejas ?- preguntó Harry con una vocecita suave y vacilante.

-¡ No, no voy !- gritó Draco, tirando su plato y su vaso al suelo. -¡ Yo no dejo al Bebé !

- Draconis Malfoy-. Le advirtió Narcissa, y el rubio se sometió en silencio.

- No te estamos abandonando, Harry-. Prometió Severus, meciendo al pequeño. –Estaremos justo al final del pasillo, y volveremos antes de que te des cuenta.

En ese momento, oyeron a alguien que abría la puerta del living y se acercaba a la cocina. Harry rompió a llorar al mismo tiempo que Dumbledore se paró en la puerta. Severus sostuvo al tembloroso niño contra su pecho, conmovido y sin saber qué hacer.

Dumbledore observó la escena sonriendo, él era el único feliz . Draco se paró en su asiento y lo señaló acusándolo.

-¡ Fuera ¡ Mira lo que hiciste ¡ No te quedas con Bebé ¡ Yo me quedo ¡ Fuera !

- Dragón, tú no puedes quedarte con Harry-. Le explicó Narcissa, la cara de Draco se puso roja de ira. –Debes venir con nosotros a la reunión. Volveremos pronto, te lo prometo.

-¿ Por qué ?- Exigió Draco, golpeando con su pie. -¡ No quiero ir !

- Es muy importante para los Slytherins ver que tú estás bien. Es tu obligación tranquilizarlos.

-¡ Bebé puede venir !- se aplacó, apenas.

- No, no puede. No estaría a salvo si los demás saben dónde está él.

- ¡ Papi lo protege !

- Siempre voy a protegerlos a ambos- prometió Severus, aún meciendo a Harry, que lloraba. –Pero es mejor prevenir los ataques mientras podamos. ¿ Tú no quieres que lastimen a Harry, verdad ?

- No, pero...

- Draconis, cuanto más rápido nos vayamos, más rápido volveremos, y Harry dejará de estar alterado. Le estás haciendo esto más difícil.

-¡ Bien !- gritó Draco con toda su fuerza, lágrimas de enojo le rodaban por la carita.

- Compónete y nos iremos. No pueden verte así, eres el Señor Malfoy, y debes controlarte.

Draco se limpió las lágrimas con impaciencia, arregló su expresión, pero era evidente lo infeliz que se sentía. Narcissa aceptó su esfuerzo y lo levantó de la silla. Lo dejó y él marchó hacia el living, ignorando a Dumbledore. Severus supo que no podía esperar más, y quiso salir del cuarto. Harry gritó cuando Severus lo separaba de él con fuerza; su llanto y gritos eran desesperados, estaba aterrado.

- Harry, por favor, confía en mí. Volveré enseguida con Draco-. Suplicó Severus.

- ¡ No, Papi !- Gritó Harry, su carita empapada con lágrimas y moco. -¡ No te vayas, Ray ¡ Ray no me dejes ¡ Po'favor ¡ Voy a ser bueno ¡ Voy a ser bueno ¡ Prometo, Papi ¡ Noooo !

- Merlin-. Severus ahogó un sollozo mientras focejeaba separando a Harry de sus piernas.

- Déjame- dijo Dumbledore con calma. Levantó su varita y una barrera mágica separó cuidadosamente a Harry del Profesor.

Severus veía como el pequeño Harry golpeaba frenéticamente contra la pared invisible. Era lo más difícil que jamás debió hacer, girar y dejar el cuarto. – Harry estaría bien si no lo dejara con un extraño, no tiene la suficiente confianza para esto- Gruñó.

- Tú mismo dijiste que necesita acostumbrarse a los extraños.

- No de esta manera-. Severus espetó y salió, dejando a Harry con Dumbledore mientras el pequeño le suplicaba que se quede.

Draco estaba de pie, furioso, al lado de su madre. Los Slytherins, cerca de cien, estaban delante, escuchando a su Papi y a su madre cuando hablaban. Draco no escuchaba. Sólo sabía que el Bebé lo necesitaba. ¿ Por qué tardaban tanto ? Una uña filosa de su madre lo pinchó. Estaba moviéndose nervioso, no debía hacerlo. Frunció el ceño¡ ella tenía suerte de que no la pateara ! Sabía que esto era importante. Sabía quienes eran los Slytherins. ¿ Cómo podían ser tan importantes para hacerle esto a Bebé ?

-¿ Draco ?- una chica rubia le preguntó, él sonrió, le gustaba esta chica. -¿ Cómo estás ?

- Estoy bien. Cansado- Madre¿ podemos irnos ?

- En un minuto, Dragón-. Le prometió.

-¿ Cuándo piensan que él volverá ?- Preguntó un morocho alto. Draco lo recordaba, también.

- Pronto. Los efectos disminuirán, pero estamos hablando de Potter¿ quién sabe cuánto tardará ?- Severus sonrió con burla.

Una ola de risas pasó por los Slytherins. Draco se movió incómodo. ¡ Era eterno ¿ Qué más tenían que hacer ? Narcissa y Severus notaron que era el fin de la paciencia de Draco, sin más lo condujeron a la chimenea.

- Adiós, Draco. Ponte bien pronto-. Dijo la chica, dándole un abrazo.

Draco la ignoró y desapareció en la chimenea, en el fuego verde, con su madre. Tan pronto como aparecieron en la sala de estar de Severus, él corrió hacia el cuarto de juegos. El anciano estaba sentado, hablándole calmadamente a un Harry que lloraba. Draco lo ignoró también, y corrió dándose contra la barrera que mantenía a Harry del otro lado. El Bebé estaba hecho un ovillo contra la pared más lejana, llorando. Draco golpeó la barrera, gritando que estaba de vuelta, que todo estaba bien.

Harry levantó la vista, su carita colorada y miserable. Se puso de pie temblorosamente y corrió hacia Draco con los brazos extendidos. Dumbledore levantó la varita, pero antes de que pueda cancelar la barrera, hubo un rayo brillante y la barrera explotó en miles de chispas doradas. Harry chocó contra Draco, tirándolo al suelo, y llorando débilmente sobre su hombro. Draco lo aferraba con fuerza y comenzó a llorar, él también. Severus cayó sobre sus rodillas y se sentó, de modo que los niños estuvieran en su regazo. Murmuraba suavemente en sus cabellos, meciéndolos lentamente. Dumbledore sonrió y dejó que Narcissa lo condujera cortesmente hacia la salida.

- Su magia es más fuerte que nunca- murmuró.

- Aún es Harry Potter-. Concordó Narcissa.

- Manténganme al tanto de su progreso.

- Por supuesto, Director-. Sonrió ella, pero íntimamente deseó que hubiese otro lugar tan seguro como Hogwarts, pero lejos del anciano manipulador. Con su visita forzada, seguramente detuvo el progreso que Harry había logrado, y si Harry fuera su hijo, ella le hubiese cortado sus testículos.

- Está bien, Harry- murmuró Severus. –Estamos de vuelta. Te dije que volveríamos. Yo no te mentiría, Harry. Estás a salvo, estamos aquí. Shhh Harry. Está bien. Nunca te dejaremos. Ya está bien.

Eventualmente, Harry se quedó quieto y se durmió, exhausto. Por suerte, al otro día era sábado. Después de esto, Harry lo necesitaría. Y así era, a pesar de su cansancio, el pequeño entraba en pánico cada vez que escuchaba algún ruido y notaba algún movimiento. Al final, ambos niños durmieron con Severus, y Draco le ayudó a tranquilizar a Harry cada vez que despertaba aterrorizado.

A la mañana siguiente, Harry se pegó a los dos, pero lentamente se relajó y olvidó el trastorno del día anterior. Para la hora del almuerzo se comportaba casi normalmente. Un golpe en la puerta hizo que Severus lo observara, para segurarse de que el sonido no lo había alterado, el niño comía contento.

- Ya regreso-. Dijo, parándose. Harry lo miró preocupado, pero le hizo una pequeña afirmación con la cabeza, diciéndole que estaba bien.

Remus Lupin estaba de pie, del otro lado de la puerta cuando Severus la abrió. El hombre lobo lucía tan agotado como siempre, pero había una entereza en sus ojos que nunca antes había visto. Y aunque sus ropas no eran caras, Severus no veía ni un agujero ni un desgarro.

- Profesor Snape-. Dijo Remus en tono neutro. –El Director me envió diciendo que tú podrías responder mejor que él, mis preguntas sobre Harry.

Severus frunció el ceño, sus manos se tensaron en la puerta. Antes de que pueda decir nada cortante o cerrarla, un grito de niño '¡Moony! 'lo detuvo. Se volvió y vió a Harry que entraba corriendo a la sala de estar, con una gran sonrisa iluminándole la cara. Su corazón se estrujó, y con más pena de la que hubiese sospechado, se dio vuelta para no ver a Harry en los brazos del hombre.

Él sabía que las cosas no iban a seguir del mismo modo. Sabía que Harry no iba a ser siempre suyo; pero los pensamientos depresivos se detuvieron cuando un peso ligero chocó contra sus piernas. Miró hacia abajo, helado, y encontró a Harry levantando los bracitos para que lo alce. Obedeció sin pensar.

- ¡ Es Moony, Papi !- gritó Harry alegremente, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Severus y apretándolo. El hombre lo sostuvo, con el corazón aliviado y feliz, dándos cuenta de que Harry podía seguir necesitándolo. -¿ Moony va a desayunar ?

Draco entró tranquilamente a la habitación, seguido por Narcissa. -¿ Quién es Moony ?

- Es bueno¿ no, Moony ?- Preguntó Harry.

El hombre lobo lo miraba asombradísimo. No podía responder. Harry, su cachorro triste era un niño nuevamente. ¿ Estaba llamando padre a Severus ¿ Ese era Draco Malfoy ? Debería ser, ya que ella era, indudablemente, Narcissa Malfoy. Eso era imposible. Difícilmente podía pensar, menos aún, hablar. Harry frunció el ceño y miró a Severus a los ojos.

-¿ Está enfermo, Moony ?

- Sí. Es un hombre lobo, así que está enfermo, pero no creo que eso lo enferme en este momento-. Severus gruñó, sus brazos se cerraron alrededor de Harry, posesivamente..

-¿ Lobo ?- Preguntó Draco. -¿ No dan miedo ? Ël no da miedo.

- Sí, son peligrosos- Dijo Narcissa, mirando a Remus. -¿ Qué podemos hacer por usted, Señor Lupin ?

- Y entra-. Dijo Severus, abruptamente. –es un milagro que no haya pasado nadie todavía.

Remus se adelantó y Severus cerró la puerta, las barreras mágicas se activaron. El hombre lobo siguió al Profesor de Pociones hasta los sillones; sus ojos ámbar nunca se separaron del pequeño Harry. Narcissa, de mala gana siguió a Draco y se sentó a su lado, junto a Severus. Harry estaba contento en su regazo. Remus se sentó enfrente.

- ¿ Qué sucedió ?- Pudo decir.

- Mucho-. Severus sonrió-. ¿ Harry, recuerdas a Remus ?

- Es bueno-. Repitió Harry, pero sus ojos parecían inseguros. -¿ Es peligroso ?

Severus reflexionó¿ si contradecía el recuerdo de Harry, habría consecuencias ¿ Quería que Harry recordara ¿ O quería que el niño entierre todo y comience a vivir otra vez ? Desafortunadamente, él sabía que la memoria, raramente desaparece en su totalidad. Puede estar enterrada u oculta por la magia, pero podría ser disparada por las circunstancias indicadas. No dejaría que eso le pase a Harry. El niño debería enfrentar sus recuerdos, tal vez ahora, con la distancia suficiente sin que lo destrocen y no sean una debilidad para él. Pero detestaba que eso incluyera al hombre lobo.

- Él es una buena persona, sí, Harry-. Dijo Severus, firmemente, ignorando la ceja arqueada de Narcissa. – Pero, cuando su enfermedad lo afecta, en luna llena, no es bueno y es peligroso.

- ¿ Cuándo es luna llena ?- preguntó Draco, con curiosidad. Parecía más interesado que temeroso.

- Fue hace seis días atrás. Soy bastante seguro-. Remus les sonrió a los pequeños.

-¿ Quieres que Remus se quede, Harry ?- Preguntó Severus.

-¿ Tú también ¿ Tú no me dejas ?- preguntó Harry preocupado, escondiendo la cara en el hombro de Severus.

- Nunca voy a dejarte, Harry, lo prometo-. Severus lo abrazó y le pasó la mano por el cabello suave y despeinado.

Harry sonrió y le dio un beso en la pálida mejilla. –Bueno. Moony puede jugar con nosotros si tú juegas también.

- Muy bien. ¿ por qué no comienzan sin nosotros, por un rato ? Quiero hablar con Remus un minuto.

- Ven, Bebé-. Draco saltó del sillón y tomó la mano de Harry. –Van a hablar muuucho.

Harry rió, tomando la mano de Draco. Éste sonrió feliz, ahora que tenía toda la atención de Harry para al cuarto de juegos, cuidadoso de no correr a la vista de su madre. Los adultos los observaron con sonrisas indulgentes, luego atendieron a Severus.

- No estás autorizado a estar aquí una semana antes ni una semana después de tu transformación-. Puntualizó Severus. -¿ De acuerdo ?

-¿ Y si no lo estoy ?

- Entonces, no te diré nada-. Severus sonrió con malicia. – Y tampoco lo hará el Director. El cuidado de Harry es solamente mi responsabilidad.

- ¿ Y Narcissa ?

- Ella cuida a su hijo y me ayuda con los dos.

- De acuerdo- dijo Remus, son calma, aunque el rictus alrededor de sus ojos mostraba que no estaba contento con ello.

A Severus le tomó casi dos horas explicar el abuso de los Dursley, de tan larga data; la violación, lo que sucedió después, lo que él sabía de psicología que explicaba el estado de fragilidad mental de Harry. Le hubiese tomado más, pero Severus debía darle crédito al hombre, era un buen oyente; rara vez interrumpía, y cuando lo hacía, sus preguntas eran concisas y fáciles de responder porque era algo que Severus había olvidado mencionar, no algo que estaba explicando.

Remus estaba sentado, embotado, la culpa y la ira, ambas, envolvían sus pensamientos. ¿ Cómo había dejado a Harry con esos monstruos ¿ Cómo no escuchó cuando Harry le dijo que era infeliz alli ? Con un gemido, se inclinó hacia delante, ocultando la cabeza entre las manos. Narcissa se paró y le sirvió una bebida.

-¿ Cómo pudo, Dumbledore, hacer algo así ? Él debe haberlo sabido.

-Él sabe muchas cosas, pero yo no estoy seguro de que supiera esto-. Severus suspiró.

-¿ Puedo ayudar en algo ?- Remus miró al Slytherin, sus ojos dejaban ver que necesitaba hacerlo.

- Creo que puedes-. Respondió Severus, de mala gana. –Eres la primera persona que él aceptó por sí mismo.

- ¿ Y tú ?

- Después del hechizo, Harry estaba más vulnerable de lo que está ahora. Lo único que tenía asegurado era a Draco, y que podía confiar en él. Sabía esto por el vínculo que comparten. Así que, cuando Draco me reconoció como su padre, Harry hizo propia esa conexión conmigo. Nuestra conexión es completa, de todos modos. No creo que nada, ni aún si Draco cambiara de parecer, nada cambiaría el amor de Harry por mi-. Severus se movió incómodo, y Remus tuvo que esforzarse por no sonreir. Narcissa se escondía tras el vaso. –Draco pensaba que era su padre porque lo he estado apoyando durante el verano, y él trabajó mucho para separarse de Lucius. Harry aún no aceptó totalmente a Narcissa, a pesar del estímulo de Draco; y rechaza completamente al Director. Esa es una prueba de que ya no es tan vulnerable y está más seguro en sus juicios.

- ¿ Cómo sabes que él rechaza al Director ¿ Qué sucedió ?

- Anoche tuvimos que mostrarle a Draco a los Slytherins- explicó Narcissa. –Dejamos a Harry, porque no queríamos que se sepa que está en las mismas condiciones que Draco. Dumbledore creyó que no podíamos dejarlo solo los cuarenta y cinco minutos que duraría la reunión, y él mismo quiso ciudarlo. Desafortunadamente, Harry todavía se aterroriza con extraños y reaccionó bastante mal a su compañía.

- Me sorprende que se haya recuperado tan bien-. Concordó Severus, pero luego frunció el ceño. – Aunque eso usualmente significa que esconde su dolor demasiado bien como para que lo notemos.

- Papi, listos para comer-. Dijo Draco, entrando de la mano de Harry, tironeándolo a su lado, pero parecía que a Harry no le importaba, de hecho, su carita estaba relajada y sonriente.

- Yo buscaré algo-. Narcissa se puso de pie y siguió a los niños a la cocina.

- ¿ Te guistaría comer o tomar algo?- Preguntó Severus, sin demostrarle emoción alguna. – Podemos sentarnos con ellos.

- Me encantaría-. Remus le sonrió agradecido, y se alegró de ver que Severus lo comprendía.

Ambos fueron a la cocina. Harry y Draco estaban sentados en sus sillitas altas, comiendo galletas de animales, que hacían ruidos, ocasionalmente, un bol de compota de manzanas, y una taza de leche. Severus ordenó té y escones para los tres adultos. Remus se mantuvo en silencio durante la comida, observando a Harry entre lágrimas. Los niños jugaban y comían, Severus y Narcissa reían de sus payasadas.

Severus levantó a Harry de la silla alta cuando terminó. – Vayan a lavarse y luego todos iremos a jugar.

Draco ya estaba esperando a su Bebé. Narcissa dijo que tenía cosas que hacer y no los siguió al baño. Cuando los dos hombres y los dos niños entraron al cuarto de juegos, Harry le contó a Remus, muy animadamente todo sobre los colores y cómo lo hicieron ellos mismos.

Severus observaba con cuidado. Harry estaba lo suficientemente cómodo como para hablar libremente con Remus y en frente de Remus, mucho más que si hubiese estado Narcissa en la habitación. Pero, el pequeño aún evitaba el contacto físico. Una vez, sin pensar, Remus estiró la mano para desarreglar el cabello de Harry, pero el niño se retiró, se puso serio y corrió al lado de Severus. No pidió ser levantado. Fue una especie de avance…Severus no podía evitar pensar que, tal vez, Harry dejaría que Remus lo alzara si el hombre lobo hubiese llegado antes de la metida de pata con Dumbledore.

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- Voy a preparar la cena-. Dijo Severus, parándose y dejando el juego.

- Bueno-. Draco sonrió.

-¿ Moony se queda ?- Harry frunció la carita.

-Si les parece bien-. Remus sonrió alegremente.

- Está bien-. Aseguró Draco, tomando la mano de Harry. Le gustaba el hombre bueno. –Jugamos un rato, tú allí. Nosotros nos disfrazamos¿ sí ?

- Muy bien-. Remus sonrió y fue hacia el lugar que Draco le asignó. Severus rió y dejó el cuarto.

- ¿ Está bien, Bebé?- prguntó Draco, mirando los ojos verdes y cálidos.

- Sí-. Harry se paró en puntas de pie y le besó la mejilla al rubio.

-¿ Dónde conoces a Moony ?- preguntó, llevando al pequeño hacia el cofre de disfraces.

- No sé. Me acuerdo, nomás-. Harry se encogió de hombros.

-¿ Te gusta más que Mami ?- Preguntó Draco con seriedad, poniéndose una capa. Harry se mordió el labio, inseguro. –No llores. Quería saber.

- Tu mami es buena, pero no la conozco. Yo conozco a Moony. No va a lastimarme-. Harry bajó la cabeza, avergonzado.

Draco lo abrazó. –Mami no te hará daño, nunca. No importa que te guste más Moony. Está bien, Bebé. Me gusta Moony.

- Ella puede llevarte-. Argumentó Harry, mirando a los ojos a Draco, con preocupación.

-Casi te lleva, todavía te puede llevar.

- No-. Draco sacudió la cabeza, firmemente. –Ella no me lleva, si yo no quiero. Yo soy Señor Malfoy.

- Ella puede llevarte, Ray-. Dijo Harry seriamente, tratando de hacer que el rubio le crea.

- Papi no la va a dejar-. Draco lo miró enojado, sin entender por qué Harry no le creía a él. –Nunca me voy a ir. Papi prometió¿ te acuerdas ?

-Igual puede. Sé que tú no te quieres ir, Ray-. Harry argumentó, buscando algo para usar. –Papi tampoco, pero te pueden llevar y entonces me voy a quedar solo-. Sus manos comenzaron a temblar y grandes lágrimas le caían por las mejillas. – Te amo, Ray. Amo a Papi. No quiero estar solo.

- Bebé- Draco lo abrazó fuerte. –Confía en mi, tienes que creerme. Juro, Hawy, nunca te voy a dejar, nunca.

Giró al pequeño que lo miraba fijamente, con esos ojos enormes, asintió, satisfecho de que finalmente había convencido a Harry de la seriedad de su promesa. Se inclinó hacia delante y afectuosamente le besó los labios dulces al Bebé. Su cabello rubio cayó sobre los cachetes redondos de Harry; los labios de Bebé eran cálidos y suaves. Los bracitos del pequeño lo abrazaron fuerte y Draco retiró la cara.

- Te amo, Ray- murmuró Harry, escondiendo la carita en el hombro del rubio.

- Yo también te amo, Bebé- murmuró Draco. Lentamente, sonrió y luego rió ampliamente. Sí. Bebé era suyo. Él se aseguraría de que nadie los separe.

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Remus observó a los niños, yendo hacia el cofre de disfraces. Draco lucía adorable en sus pantalones negros y camisa blanca. Narcissa comenzaba temprano con los estándares Malfoy, pensó riendo. Harry vestía más informalmente, con una camiseta verde oscura de mangas largas y jeans. Ambos usaban unas zapatillas de tenis, blancas.

De algún modo, todo esto era divertido; él miró al cielo raso; azul oscuro con estrellas amarillas. Así habían pintado Lily y James el cielo raso de la nursery de Harry. Pero las paredes eran de un azul pálido, con nubes, y la alfombra era verde césped. Harry había elegido un color verde oscuro para esta alfombra, varios tonos más oscuros que el piso de la nursery de Godric's Hollow.

Un movimiento captado por el rabillo del ojo, lo sacó de esos pensamientos. Remus levantó la vista y abrió bien los ojos. Draco se inclinaba cuidadosamente hacia delante, con las manos apoyadas en los hombros de Harry. Sus labios se unieron y no vió más por la cortina de cabello rubio. Harry no parecía temeroso, de hecho, sus brazos se envolvieron alrededor de la cintura del rubio, con fuerza. Draco se retiró y Harry apoyó la cabeza en su hombro. Remus estaba mudo, y comenzó a preocuparse cuando observó una sonrisa feliz y posesiva cruzando la angelical cara de Draco. Por suerte, fue salvado de tener que decidir qué hacer.

- Niños-. Llamó Severus, abriendo la puerta. –Vengan, es hora de cenar.

Harry lo miró, y corrió, sonriendo alegremente. –Vamos, Moony. ¡ Es hora de comer !

-¿ Podemos comer chocolate, después ?- preguntó Draco, corriendo tras Harry.

- Veremos-. Severus sonrió y sostuvo la puerta para que pasen los niños. Draco tomó la mano de Harry y bajó la velocidad apenas cruzó la puerta. Harry rió y prácticamente, rebotaba a su lado, a pesar del paso calmo de Draco. -¿ Puedes quedarte, Remus ?- Preguntó Severus al hombre lobo.

- Sí, puedo. Quería comentarte que Harry duplicó el cielo raso de la nursery de Godric's Hallow, vivió un año y medio allí. La alfombra se parece, pero es más oscura. Y que Draco besó a Harry; bastante posesivamente. Harry lo dejó, es más, parecía a gusto.

Severus no dijo nada por un minuto, ambos hombres caminaban lentamente. –Tienen cuatro años, Remus. Estoy seguro de que no hay ninguna connotación sexual.

- Pero hay sentimiento y propósito- arguyó Remus. –A medida que crezcan, sería muy fácil que se desarrolle la connotación sexual. Harry puede estar bien ahora, pero si esto sucede de parte de Draco¿ cómo reaccionaría Harry ?

- No lo sé- Severus frunció el ceño. –De cualquier modo, falta mucho para eso. Harry podrá estar más estable y tal vez hasta lo necesite para terminar de sanar. Veremos.

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Guau!!

¡ Me encanta lo inseguro afectivamente que se muestra Severus !

Remus lo va a ayudar con eso, además de los niños, por supuesto.

Y el 'Protector' Draco...¡ una dulzura !

Hasta el próximo capítulo.

D.L.