Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".
Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.
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Creciendo con dolor
Capítulo 18, Primera Parte
Severus despertó primero; inmediatamente consciente del cuerpo cálido que lo envolvía como queriendo protegerlo; sus ojos se abrieron sin ver, mientras repasaba los recuerdos de la noche anterior. Supuso que pasado el asombro, lo seguirían el arrepentimiento y el horror; pero no aparecieron. En cambio, descubrió que su asombro fluía, y se convertía en serenidad. Se sentía tranquilo y sorpresivamente más fuerte.
Se deslizó de la cama con un movimiento grácil, se vistió en silencio y volvió a contemplar al Lobo. La mordedura profunda que tenía en su hombro, latía. Observó que el hombre delgado se arrebujaba en el lugar que él acababa de dejar, buscando calor. Antes de dejar la habitación, sacudió la cabeza, su cabello cayó y le cubrió la cara. Pensaría en esto, pero más tarde; primer debía lidiar con dos niños.
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Harry estaba acostado de lado, con los ojos cerrados, su mente volaba con los nuevos recuerdos que surgían y se arremolinaban en ella. Draco estaba a su lado, y se preguntó brevemente si aún dormía o si sólo esperaba a que él se moviera. Los minutos pasaron y Harry creyó que ya podía enfrentar al mundo. Abrió los ojos; Draco lo miraba, esperando. Había miedo y resignación en sus ojos.
- Ray...- Harry se las arregló para sonreír honestamente. – Recuerdo...y no te odio.
Los ojos de Draco se llenaron de lágrimas y envolvió a Harry con su cuerpo. Lloraba suavemente, con un profundo alivio.
Harry lo dejó llorar, abrazándolo; en verdad, no era muy difícil continuar amando a su mejor amigo. Este Draco de once años no era, para nada, como el que recordaba, aunque tenía preguntas sobre sus opiniones políticas.
De hecho, él tampoco era como el Harry que recordaba. Ambos eran diferentes. Además, él también se sentía en falta por la estúpida pelea que recordaba. Eso no debía interponerse entre ellos.
Le gustaría ver a Ron y a Hermione, aunque, honestamente a estas alturas se sentía más cerca de Draco. Le apenaba no haberlos recordado, estaba seguro de que había lastimado sus sentimientos cuando se había apartado de ellos. Además, se sentía avergonzado. No quería que ellos supieran las cosas horribles que había vivido con los Dursley; jamás. Él había querido dejar todo atrás cuando entró a Hogwarts, comenzando como una persona nueva.
Pero, lo que más lo alteraba era...dio un respingo. Ni siquiera sabía como llamarlo. Quería encogerse y llorar de pena y horror. Pensó que podía manejarlo, que podía entender, pero recordar a su...¿ Papá ?.¿ Profesor ?...lo odiaba, y él le devolvía el odio con una fuerza difícil de afrontar. No podía relacionar a su salvador con ese desgraciado Profesor de Pociones.
-¿ Bebé ?- Preguntó Draco, sintiendo el aumento de la desesperación, el dolor y la confusión.
- Yo...necesito tiempo...para mi, para pensar-. Respondió. -¿ Por favor ?
Draco observó la cara de su amigo y vio el conocimiento terrible en esos doloridos ojos verdes; sabía que habían sido enemigos, y no importaba cuán estúpido sonara eso ahora. Vio que Harry se aislaba, aunque le había prometido su perdón. Impotente, Draco asintió, bajó de la cama; se vistió y dejó el cuarto. No podía soportar ver esa mirada en los ojos de Harry, el dolor y la pena lo lastimaban por dentro. Le lanzó una mirada furiosa a su padre cuando le preguntó cómo estaban las cosas.
- Necesita estar solo para pensar, pero me dijo que me perdonaba. No me siento con ganas de desayunar, voy a buscar al Director para practicar duelo-. Dijo, fríamente. Su padre lo detuvo con una mano en un hombro.
Yo lo haré. Me tomé el día.
Draco aceptó y se dirigió a la puerta mientras su Papá le avisaba a Moony que se iban y debería cuidar a Harry. Salieron. Draco sintió que su enojo crecía. Estaba enojado por todo. Estaba enojado consigo mismo por comportarse como lo hizo cuando tenía once años la primera vez; estaba enojado con Severus, culpable por la misma causa; estaba enojado con Harry porque esgrimía su pasado contra él, cuando era obvio que ahora eran personas diferentes. El Primera Año parecía algo sucedido hacía muchísimo tiempo atrás, no era justo que todo lo hecho entonces, fuera usado en su contra; él se había disculpado y Harry lo había perdonado…y entonces, ¿ por qué estaba castigándolo y apartándolo ?. Amaba a Harry, ¿ eso no significaba nada ?
Severus estaba atrapado en oscuros pensamientos similares, así que cuando practicaron duelo, lo hicieron con especial malicia. Cuando un hechizo los golpeaba, atendían el daño y seguían sin detenerse. Severus no sobrepasaba el nivel de Draco, pero tampoco se contenía demasiado. El Lord Malfoy era ágil, era poderoso, y estaba alterado, realmente no necesitaba mimos.
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Remus esperó a que Harry saliera y a que Draco y Severus retornaran. Ninguna de las dos cosas sucedió y las horas pasaron. Cuando nadie llegó a almorzar, se cansó y fue a buscar a Harry. El pequeño de once años seguía en la cama, mirando fijamente la pared. Remus se sentó a su lado y los ojos verdes lentamente se fijaron en él. El niño apartó la mirada con un rubor avergonzado.
Lo sé, me estoy escondiendo-. Dijo, ansioso, retorciendo la sábana entre sus manos. –Necesito salir y enfrentarlos a todos.
- No están aquí- Ofreció Remus, tomándolo en un abrazo afectuoso. – Por ahora, estoy yo solo.
Harry asintió, permitió que lo abrace, y eventualmente, comenzó a hablar. – Es...que...recuerdo lo que todos esperaban que yo fuera; recuerdo lo mucho que quería ser fuerte para que no se decepcionaran. Alejé de mi con tantas ganas todo lo que tenía que ver con los Dursley, que lo olvidé casi todo el tiempo. Imité a Ron, aunque me sentía mal haciendo algunas cosas. Él era un Gryffindor, un chico bueno; él era como se suponía que yo debía ser; yo sólo tenía que ser mejor, ¿ verdad ?. Ahora ya no estoy tan seguro. Los Slytherins no son malvados, y me siento tan estúpido por haberlo creído. Soy inteligente como para no comprar ese tipo de prejuicios, realmente lo soy, pero...yo...yo no quise molestarme, creo...estaba demasiado ocupado tratando de encajar, y así era más fácil...
- ¡ Ay, Harry !. Tenías once años. Ahora tienes once años, realmente-.- Remus levantó la cara del niño para mirarlo de frente. – No puedes exigirte estar siempre en lo correcto, ni siquiera saber qué hacer. Está bien necesitar ayuda y buscarla. Esta vez yo estoy a tu lado, si necesitas consejo, aquí estoy; y aquí están Severus y Draco, aunque te recomiendo que recuerdes que él también es un niño en este momento.
Harry esbozó una sonrisa quebrada, con sus ojos llenos de lágrimas. – Severus...Papá...Profesor...¡ Ya no sé más cómo llamarlo !. ¡ Me odiaba tanto, Moony !
Remus lo sostuvo mientras lloraba; cuando Harry se calmó, le masajeó la espalda y lo tranquilizó. – Severus es un hombre duro, pero tiene sus motivos, Harry. Él nos salvó, y continúa haciéndolo a expensas de su propio tormento. Él fue un niño como tú, sufrió abusos; y vino al colegio con tus mismas esperanzas, sólo para encontrar aquí el mismo abuso y el mismo rechazo que sufría con su familia. Creció dolido, sin amigos; recién ahora comenzó a comprender verdaderamente lo que significa deshacerse de esa ira, y conocer la felicidad. Él ya no es el hombre que recuerdas. Él te ama, Harry; tú lo amas, y lo que amas de él es esa misma fortaleza, comprensión y empatía que él ganó después de sobrepasar los mismos recuerdos que ahora son nuevos para ti.
Harry asintió, secándose las lágrimas.
- Ahora, ya estuviste demasiado en la cama. Sé que tienes preguntas para ellos; vístete y ven a hacérselas. Recuerda las últimas semanas y no las dejes atrás, esos recuerdos son aún más reales de lo que sucedió en tu primer año, porque éste es el verdadero Severus, y éste es el verdadero Draco; no las copias que te lastimaron.
- Gracias, Moony-. Harry sonrió y le hizo caso.
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Draco sintió que Harry lo necesitaba y pidió detener el duelo interminable. Su cuerpo gritaba de dolor, tenía varios músculos forzados; su núcleo mágico resonaba por el cansancio, pero se sentía mejor, podía pensar mejor. Se dio cuenta que no tenía sentido enojarse; Harry merecía tiempo y todo lo que él podía hacer era estar allí, y esperar. Eso era lo que planeaba, él era Lord Malfoy, después de todo, no iba a renunciar a lo que quería, y Harry era suyo.
Entraron a las mazmorras y encontraron a Harry y a Remus sentados en el sofá. Remus les sonrió tranquilizadoramente, pero la cara de Harry no tenía expresión, sus ojos parecían decididos. Draco y Severus se sentaron frente a los dos y esperaron. Harry no los hizo esperar demasiado.
- Lo...lo siento, por tomarme tanto tiempo-. Comenzó, con suavidad.– Quiero saber si...ustedes podrían...responder algunas preguntas.
- Por supuesto-. Severus afirmó con la cabeza, rígido. Harry evitó mirarlo, pero Draco notó que su amigo no tenía problema en mirarlo a él y eso lo animó.
- Bueno, yo quiero saber qué piensas sobre los nacidos de muggles, Draco-. Harry pensó que eso era lo más fácil, para comenzar.
Draco le mantuvo la mirada y respondió. – Creo que tienen mucho potencial y que son importantes para la supervivencia de la comunidad mágica. Pero, áun no apruebo que brujas, magos o nacidos de muggles se casen o tengan hijos con muggles. Nuestras tradiciones y costumbres son importantes y si las perdemos perderemos el alma de la magia; y la introducción de creencias muggles y su cultura está erosionando el patrimonio de los sangre pura. No creo que excluir o asesinar a los nacidos de muggles sea la respuesta, como tampoco lo es negarles el conocimiento. Necesitamos integrarlos a nuestra sociedad; excluirlos sólo los fuerza a apegarse a sus costumbres muggle, y eso es inaceptable.
Harry hizo un movimiento afirmativo con la cabeza. – Realmente no comprendo todo lo que me dices, pero sí entiendo a qué apuntas. Gracias. Yo...creo que nunca podría odiar a los nacidos de muggles o a los muggles. No quise que...eso se interponga entre nosotros.
- No pasará.
- Entonces, ¿ tú no sigues a Voldemort o sus ideas ?
- No, nunca seré un Mortífago. Admito que la idea me agradaba antes de la muerte de mi primer padre, pero ya no. Me doy cuenta de que no entendía quién era Voldemort en realidad, y ahora que lo sé, estoy totalmente en su contra; él es un enemigo del mundo mágico.
-¿ Me perdonas ?
Draco estaba anonadado por la pregunta, y su apariencia seria se convirtió en una expresión juvenil de asombro. -¿ Y por qué ?
- Yo...yo me permití creer en los prejuicios contra la Casa Slytherin, y...fui injusto en detestarte. Tú eras...diferente a mi, pero eso no significa que estuvo bien rechazar tu oferta de amistad. Debería haberte conocido mejor antes de hacerlo-. Harry se encogió de hombros, impotente. – Fui malo contigo, injustamente.
- Por supuesto, que te perdono-. Draco sacudió la cabeza, desconcertado, luego sonrió y corrió hacia su amigo cuando el alivio de Harry lo invadió. Ambos chicos se abrazaron con fuerza, uno al otro.
Severus los observó con envidia, se encontró con los ojos de Remus y desvió la mirada. No, él no iba a permitirse apertura cuando estaba a punto de ser rechazado. Los niños se calmaron y él se encontró a sí mismo buscando y encontrando los ojos verdes de su hijo. No halló la fuerza para desviar la mirada.
- Yo...no sé qué decir-. Admitió Harry. – Yo...yo te amo y te agradezco lo que has hecho por mi, pero además me duele y estoy confundido y enojado y tengo miedo. Yo pensé que tú eras el que trataba de matarme para llegar a la piedra, y eso fue algo horrible de mi parte, cuando tú sólo habías sido injusto en clase. Y tú estabas protegiéndome, a pesar de que me odiabas. Tú pensabas que yo era tan terrible y...
- Sé lo que pensaba-. Espetó Severus, y dio un respingo cuando eso provocó el retroceso de Harry. Suavizó su voz. –No estoy enojado contigo, sino conmigo mismo. Fui ciego y tonto; lo siento, Harry. Yo sé que no eres como pensé que eras. Nunca lo fuiste. Quisiera que me hubiesen informado cómo era tu vida familiar, las cosas hubiesen sido diferentes, por lo menos un poco. Podría haberte ayudado.
Harry asintió. – Yo me doy cuenta de que estaba mal esconder el abuso, aún ahora no quiero que nadie lo sepa, pero entiendo que alguien tiene que saberlo para ayudarme. Y tú me has ayudado tanto cuando nadie más pudo...Me alegra que seas mi padre.
Severus se movió como si lo hubiesen abofeteado; sus ojos se agrandaron por un segundo antes de recobrar el control d su expresión y parecer apenas sorprendido. Draco susurró algo en el oído de Harry y el niño rió, aún con las lágrimas brillándole en los ojos, cruzó la distancia y abrazó a su profesor. Severus lo apretó con fiereza. Draco rió con Remus; y luego todos se sentaron, Harry junto a su padre, con Draco del otro lado y Moony a sus pies.
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- ¿ Los niños ya están en la cama ?- Preguntó Remus, cuando Severus volvió a la sala de estar.
- Sí- Respondió Severus, con voz neutra, y con su rostro escondido detrás del cabello. Dudó, en la puerta, inseguro, no sabía si hablar o no de lo sucedido la noche anterior. El Lobo tomó la decisión por él, le sirvió una copa de brandy y le ofreció el líquido ámbar con una sonrisa dulce. Severus se forzó a cruzar la habitación y a aceptarlo.
-¿ Cómo te sientes ?- Preguntó Remus, con suavidad, mientras el otro tomaba un sorbo.
Severus suspiró y observó el fuego...su...amante ? –Las cosas podrían haber sido mucho peor, pero tampoco son como solían ser entre nosotros. Me alegra mucho que aceptara a Draco más completamente. Creo que él no soportaría ser rechazado.
- Comprender la situación va a llevarle tiempo- Concedió Remus. –Es sólo un niño, pero su amor es auténtico, y sigue necesitándote.
Severus no respondió nada a eso. Tenía sentimientos encontrados. Estaba contento y aliviado porque Harry quería que él siguiera siendo su guardián; pero, por otro lado, sabía que el niño estaba dolido, por su culpa; y no podía prometer que no volvería a lastimarlo. El niño merecía más que eso, especialmente considerando por lo que había pasado.
- Ven- Ofreció Remus, dando unos pasos hacia el cuarto.
Severus observó el movimiento; cómo la luz del fuego acariciaba la piel bronceada, cómo sus caderas se movían con cada paso, cómo sus músculos se contraían con escondida fortaleza. Sintió que el deseo se despertaba mientras miraba el cabello marrón dorado, amarillento en esa luz, sin rastros de gris. La boca de este hombre le prometía serenidad y fuerza; sus ojos lentamente viraban al dorado, pues el hombre lobo percibía su deseo augurándole que iba a ser amado. Le dio la espalda y sus manos apretaron con fuerza la copa.
-¿ Severus ?- Dijo Remus, roncamente.
El Profesor de Pociones cerró los ojos. – Lo de anoche fue...inesperado. No...no puede volver a pasar.
-¿ Por qué haces esto ?- Preguntó Remus, sus manos cayeron sobre las caderas de Severus y lo atrajeron contra él. El hombre de ojos oscuros no se retiró, pero tampoco se relajó. -¿ Por qué no te lo permites ?. Sabes que es inútil.- Se inclinó, acercándose más y susurrando justo en el oído. – Es imposible que deje de quererte, ahora que sé lo que me ofreces. Eres bello, mi Severus. Te deseo. Te necesito. Estoy cansado de estar solo.
- Yo no te ofrezco nada-. Espetó, con voz fría y cerrando los ojos. -¿ Y qué pasa con tu mascota ?. ¿ Ya te olvidaste de él, Lobo ?.¿ Acaso puedo confiar en alguien que traiciona tan fácilmente ?
Remus retrocedió como si lo hubiese golpeado. Se alejó un tanto sobre sus piernas rígidas, con un gruñido naciéndole en el pecho. Se abrazó a sí mismo con fuerza, luchando contra la ira que le demandaba revancha. Debido a la luna, a su deseo, el lobo estaba cerca de la superficie de su conciencia, y le estaba tomando toda su fuerza no abalanzarse sobre el hombre terco que tenía delante, hacerlo sangrar y someterlo. En cambio, se forzó a pensar como humano y a hablar.
- Sirius...Sirius fue mi amigo...Éramos miembros de la misma manada. Estábamos muy heridos y buscamos consuelo uno en brazos del otro. Él no me amó como...como su compañero. Yo no lo amé de ese modo, aunque lo creyera entonces.
- No- Severus giró y le lanzó una mirada amenazante, sus dedos de curvaron como garras. – No lo digas.
Remus sonrió, y su sonrisa no era ni dulce ni afectuosa. El lobo sonreía, con sus ojos totalmente dorados. –Sí. Mi Severus. Ahora sé lo que es amar. Conocí a mi pareja-. Se adelantó fluidamente. Severus se mantuvo en su lugar, pero ahora apuntaba con su varita. – Por favor, no luches, Severus. Tú sabes que quieres esto, puedo sentirlo en ti, puedo sentir la atracción igual que la siento en mi. Tú eres mi compañero.
Severus lanzó un hechizo inmovilizador, pero Remus lo esquivó con facilidad; chocó contra su pareja y lo empujó violentamente contra la pared. Apretó el brazo que sostenía la varita por sobre la cabeza de su compañero, con el arma apuntando al cielo raso, inútilmente. Gruñía; un gruñido de profundo placer. Disfrutaba la exhibición de fuerza que su pareja le estaba dando, la lucha...Se adelantaba en gozar lo delicioso que sería cuando su compañero rindiera su fortaleza ante él. Tembló, lamió y mordisqueó la piel del cuello.
- Me quitaron mi manada...no voy a perderla por segunda vez. Eres mío, y yo soy tuyo, mi Severus. No tienes escapatoria, no puedes huir de tus propias necesidades, tú anhelas esto tanto como yo. Ya empezamos la Unión como pareja...anoche.
Severus sabía que Remus tenía razón. Sintió la reacción instantánea de su cuerpo cuando lo sujetó. Ya se arqueaba contra él… pero él no debía...no podía darse por vencido. No podía permitirse la distracción, estaban en guerra, él era buscado por el Señor de las Tinieblas, ya había sido marcado por un amo, y no podía ser marcado otra vez, ni siquiera por un compromiso mutuo. No podía permitirse más debilidades. Tenía un hijo que proteger, un ahijado...no podía agregar un compañero a esa lista; no tenía la suficiente fortaleza...estaba cansado de ser fuerte.
- Sí- Remus sonrió cuando sintió que el hombre entre sus brazos se relajaba. –Exactamente, no tienes que luchar más. No tienes que ser fuerte. Yo estoy aquí, y voy a ayudarte siempre; ya no estás solo, mío.
Severus gimió; unos labios calientes se adueñaron de los suyos. Él sabía que todo esto era mentira, siempre estaría solo. Debía luchar o se hundiría en el dolor y la oscuridad. Pero esto se sentía tan bien, dudó un momento más y luego se dejó llevar. Estaba tan cansado de todo. Esperó, temeroso, pero fue abrazado por calidez y placer, y gimió mientras Remus lo acostaba en su cama y lo seguía.
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Harry se despertó de una pesadilla, pero Draco estaba junto a él, abrazándolo y susurrándole que todo estaba bien. El rubio lo dejó calmarse antes de preguntarle qué había visto en su sueño. Pero, Harry no podía explicarlo, no podía poner en palabras el horror y la vergüenza. Draco lo observaba en silencio, y su preocupación crecía porque ese miedo y esa vergüenza no mermaban.
- ¿ Bebé ?- Lo miró. –Dime, va a estar todo bien, te lo prometo. ¿ Eran los Dursley ?
- Tal vez-. Finalmente, Harry susurró, y sus ojos buscaron los de Draco. – Ray...era...tal vez… era por culpa de ellos...
- ¿ Qué fue ?- Preguntó Draco cariñosamente, abrazando a Harry y apoyando su barbilla sobre la cabeza del pequeño, que permaneció rígido entre sus brazos por un minuto antes de relajarse contra él. Draco sonrió, sintió que surgía amor y gratitud, filtrándose a través del miedo; sonriendo en medio de los cabellos negros de su amigo, esperó.
Harry cerró los ojos y se permitió a sí mismo creer que estaba a salvo, que nada malo podía sucederle. Sorpresivamente, le resultó fácil. Cuando estuvo listo, comenzó a hablar, manteniendo los ojos cerrados. – Yo estaba esperando a que Papá viniera a arroparme. Tú...no estabas, pero en mi sueño no parecía tan raro como ahora...quiero decir, ¿ dónde más podías estar ?- La sonrisa de Draco se hizo amplia, pero no interrumpió. –Bueno, yo sonreí cuando Papá entró, estaba feliz y contento, pero entonces vi que él no me sonreía. Sólo me miraba, y después su mirada se volvió enojada y odiosa. Yo...yo traté de preguntar, qué...por qué...pero él no...Él sólo cruzó la habitación y comenzó a... gritarme...me decía que...que yo...n no...v-valía nada...y era p-peligroso y es-estúpido...
Draco cerró los ojos cuando Harry comenzó a llorar, sentía la desesperación de su amigo como si fuera propia. Sus ojos ardían por esas lágrimas, porque Draco sabía que detrás de ese dolor, Harry creía en eso. Interiormente, aún creía que no valía nada, que era un fenómeno, que nadie lo quería. Esos monstruosos Dursley todavía tenía sus garras sobre él. Draco supo entonces, con la claridad y la dureza del diamante, que él castigaría a los Dursley, él se vengaría por las heridas del alma que Harry cargaba.
- Ray...- Harry tosió, con su voz aún quebrada por el llanto. –Dios...Ray...él..él me golpeó...le supliqué que pare...pero él...
-¡ Harry !- Draco apretó a su Bebé contra su pecho y lo meció. -¡ No, no Bebé, eso no va a suceder nunca !. Severus, Papá te ama, nos ama. Nunca te lastimaría así. Podemos hacerlo enojar, somos sus hijos y eso es lo que hacen los hijos, pero él nunca, NUNCA te golpearía.
- Lo sé- Lloró Harry, y dentro suyo surgió la vergüenza. -¡ Lo siento !
Draco comprendió, Harry se avergonzaba por pensar así de Severus; por poner a su padre en el mismo nivel que Vernon Dursley. Harry era consciente de que estaba insultando gravemente a su padre. – Bebé, no es culpa tuya, es natural que tengas miedo inconsciente a ser golpeado por Severus. Él es tu Papá ahora, y la única persona que tuviste antes fue ese hombre vil; es natural que los relaciones.
Harry asintió, pero seguía sintiéndose miserable.
- Vamos-. Draco se deslizó de la cama, llevándose a Harry, a medias, con él. – Te lo probaré.
-¿ Qué ?. ¡ Espera !. ¡ No !- Harry entró en pánico y se retorció contra su amigo.
- Basta, Bebé-. Dijo Draco, suave y cariñosamente. Harry se quedó quieto, mirando a su amigo a los ojos, con desesperación, pero confiado. –Por favor, vamos con Papá. Te juro que no va a molestarle y va a ser lindo. Recuerdo que haberlo hecho con mi madre. Vas a sentirte mejor. Confía en mi, Bebé.
Harry temblaba, pero confiaba en Draco; confiaba en él más que en ninguna persona en el mundo. Así que se deslizó de la cama y permitió que el rubio le tome la mano y lo remolque fuera del cuarto. Para no pensar en el terror creciente y en la certeza irracional de que Severus se pondría hecho una furia por ser despertado; miraba fijamente el rubio cabello suelto de Draco. No estaba trenzado y se movía como una catarata, cubriendo los hombros y la espalda del niño. Tiernamente, Harry levantó la mano y deslizó sus dedos por la sedosa tibieza. Draco se volvió ligeramente y sonrió de lado. Harry también sonrió, todavía jugando con el largo cabello. Eso lo calmaba.
-¿ Papá ?- Preguntó Draco, empujando y abriendo la puerta de la habitación. El cuarto esta a oscuras. Harry temblaba, otra vez.
-¿ Draco ?- La voz de Severus parecía profunda e inusualmente áspera por el sueño. -¿ Qué sucede ?
- Harry tuvo un sueño realmente malo. ¿ Podemos dormir contigo ?-. Draco se movía mientras hablaba, tirando del pequeño moreno. Un sollozo ahogado vino de Harry, pero Draco sólo tironeó con más rapidez. Alcanzaron la cama justo cuando Draco terminó su pregunta, y sin esperar respuesta, el Lord Malfoy se trepó. Encontró cuerpo antes de lo que pensaba, por dónde había oído la voz de Severus, y se quedó duro.
-¿ Draco, Harry ?- La voz de Remus se oyó en la oscuridad y Draco sonrió.
- Vamos, Harry. Está bien. Son Moony y Papá-. El rubio se giró y tiró de su amigo, para que suba con él.
-¿ Harry ?- Preguntó Severus, totalmente despierto, escuchando los sonidos del llanto de su hijo. -¿ Qué sucede ?
- Tiene miedo-. Ofreció Draco, cuando Harry permaneció en silencio.
- Ven aquí-. Ordenó Severus, y maniobró en la cama.
Pronto, los dos niños de once años se encontraron atrapados entre los dos hombres, y bajo los cobertores con ellos. Severus había conjurado pijamas para él y para el Lobo, sin que los niños lo notaran, y podía adivinar la sonrisa divertida de Remus y de Draco. Lo irritaba que el insufrible rubio supiera de su relación con el Lobo, pero dejó eso de lado cuando notó que el pequeño cuerpo de Harry temblaba contra el suyo.
-¿ Harry ?. ¿ Quieres contarme ?- Preguntó gentilmente. – Va a ser más difícil si lo dejamos para mañana.
-Dd-d-dile t-tú, R-R-ay-. Suplicó Harry.
Draco se acurrucó contra Remus, sosteniendo la mano de Harry. Remus le acarició el brazo cariñosamente, y eso le dio fuerzas contra el terror de Harry que le llenaba el pecho con añicos helados. Habló suavemente, con cuidado. –Soñó que Papá se enojaba con él, lo llamaba como los bastardos Dursley. Entonces...entonces Papá..
-¿ Te golpeaba ?- Preguntó Severus, apiadándose de Draco, y queriendo oírlo de Harry.
-¡ S-sí !. ¡ Lo s-s-siento !- Lloró Harry. –Sé que t-tú n-no lo ha-harías. ¡ N-no lo ha-haré o-otra vez !
-¿ No lo harás ?- Preguntó Severus, con calma. Sus brazos envolvieron al pequeño y con una mano le recorrió el cabello. -¿ Realmente sabes que yo nunca lo haría ?. Está bien, Harry, está bien necesitar que te lo asegure.
- Yo...yo
- Yo nunca te golpearía, Harry. Yo Nunca Te Golpearía. Puedo enojarme algunas veces, y tú también puedes enojarte conmigo, pero lo arreglaremos con palabras. Yo nunca te golpearé, ni con ira, ni con magia. ¿ Está claro ?
- S-sí, señor-. Murmuró Harry entre lágrimas, pero su miedo menguaba.
- Bien- Suspiró Severus. – Puedo decir muchas cosas, Harry. Yo...yo tengo un muy mal carácter, pero también tengo autocontrol. Yo no voy a insultarte, pero tal vez sí gritarte y cuestionar tu inteligencia. No voy a mentirte.
Remus resopló. –Lo siento-. Dijo, rápidamente, y se escuchó el sonido del roce de telas, el Lobo hundió la cabeza, tratando de amortiguar su risa. Draco se rió a carcajadas, sin molestarse en ocultarlo. Severus frunció el ceño en la oscuridad, prometiéndose a sí mismo que castigaría al Lobo, más tarde, por esto y por el dolor en su parte de atrás. Sus pensamientos revanchistas se detuvieron cuando Harry rió débilmente.
- Puedo preguntar, ¿ Qué es eso tan divertido ?- Demandó, siguiéndoles la broma.
- Tú-. Resopló Draco. –Como si necesitáramos que nos digas que vas a gritarnos y a llamarnos estúpidos. Eso ya lo sabemos, Papá.
- Tú, definitivamente lo necesitas- Gruñó.
- Papaaaaa- Lloriqueó Draco, en broma.
- Harry rió. – No te preocupes. Todos somos estúpidos comparados con Papá.
- Por lo menos, eso es lo que le hacemos creer-. Dijo Remus en un murmullo teatral. – Es bueno para su ego.
- ¡ Es suficiente !- Gruñó Severus y atacó a Harry con sus dedos ágiles.
Harry se revolcaba de risa, protestando que él no había dicho nada. Draco se movió para rescatarlo, pero Remus lo detuvo atacándolo a él. Los niños se reían a carcajadas, y mucho tiempo después, se quedaron callados y quietos. Severus seguía despierto, escuchando la respiración de sus hijos y de su amante, preguntándose incrédulamente, cómo llegó a esto; cómo era posible que las cosas tomaran este rumbo tan bueno. Cerro los ojos, tratando de dormir, y casi olvidó la amenaza del dolor que le provocaría perderlos.
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Remus despertó primero y contempló maravillado: Harry estaba atravesado sobre el pecho de su padre, y ambos dormían apaciblemente. Severus sujetaba a Harry con un brazo, manteniéndolo en su lugar. Draco le abrazaba el otro brazo y apoyaba en él su rubia cabeza. Remus estaba de lado, mirando a Draco y abrazándolo contra su pecho. Tenía la cabeza apoyada sobre parte del cabello del niño, sedoso, suave y tibio por el calor de su cuerpo. Su brazo cruzaba sobre ambos niños y descansaba tranquilamente alrededor de la cintura de Severus.
Deseó, con una fiereza dolorosa, que ese momento no terminara nunca; deseó poder estar así para siempre. Como respondiendo al deseo, los ojos oscuros de Severus se abrieron; y rápidamente se agudizaron, pasando por los niños que dormían entre ellos, y volviendo a su rostro; Remus vio el mismo asombro, la misma felicidad dolorosa que él había experimentado.
- Nuestros-. Susurró Remus, con sus ojos dorados.
Los ojos de Severus brillaron, respondiendo con deseo, alegría, fuerza protectora. – Míos-.Concedió.
-¿ Eso significa que van a hacer una Ceremonia de Unión ?- Preguntó Draco, adormilado, sin abrir los ojos. Ambos hombres parpadearon, Remus se ruborizó y Severus escondió la cara detrás de su cabello.
-¿ Qué quieres decir ?– Intentó Remus, con descaro.
- Gryffindor-. Gruñó Severus. Remus le devolvió la mirada, como diciendo ' No veo que tú lo hagas mejor'.
- Está bien-. Ofreció Draco, abriendo finalmente sus ojos plateados. –Harry y yo los amamos a los dos y sería genial si ustedes se unieran.
-¿ Quieres decir si se casaran ?- Preguntó Harry, con sus ojos verdes aún nublados de sueño, mirando alrededor. -¿ Dónde están mis lentes ?
- En nuestro cuarto, probablemente- Draco bostezó y se acurrucó contra Harry, hundiendo la nariz en el cabello oscuro. – Y no, ellos no pueden casarse, el matrimonio es para un hombre y una mujer. La Unión es para dos personas del mismo sexo.
-¿ Por qué es diferente ?- Harry frunció el ceño, desconcertado.
- Bueno, porque las parejas del mismo sexo no pueden tener hijos-. Respondió Draco. –Excepto por adopción. El matrimonio es la unión legal que acarrea poder político y consecuencias. La Unión es privada y sólo para dos personas; la familia y los amigos cercanos pueden saber sobre la Ceremonia y el compromiso, pero no es algo reconocido políticamente.
- Eso no tiene sentido- Harry se restregó los ojos, frunciendo el ceño. -¿ Y si tu padre se hubiese unido con un hombre y hubiese adoptado, ¿ el niño no sería el heredero ?
- No-. Draco negó con la cabeza. – Lucius podía ser la cabeza de la familia, pero al morir, el título de Lord hubiese pasado a uno de los hijos de sus hermanos. Los títulos pasan sólo a herederos de sangre, siempre.
- Ah-. Harry se mordió el labio. -¿ Y el adoptado no se sentiría mal ?
- Realmente, no- Draco se encogió de hombros. –Hubiese sido criado sabiendo, y probablemente, con el conocimiento de que debía apoyar al heredero de sangre, tal vez, hasta casarse con él.
- Suficiente política, es demasiado temprano- Gruñó Remus, lanzándole una almohada al joven Lord.
Severus y Harry rieron, uniéndose alegremente a la pelea con sus almohadas.
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Decidí partir el capítulo. Cuando lean la segunda parte van a ver que esta división tiene sentido. Vendrá pronto.
Saludos y muchísimas gracias por sus reviews…A TODOS !
Hasta pronto.
D.L.
