Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".

Los personajes originales son de J.K. Rowling, por supuesto.

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Creciendo con dolor

Capítulo 18- Parte final

Después de que todos estuvieron vestidos, de que terminaran de desayunar, Severus los dejó para que cumplan con sus clases.

Draco, Harry y Remus estudiaron diligentemente, tomaron un almuerzo liviano y se encaminaron a la Sala Multipropósito para jugar, hasta la cena.

Ron y Hermione ya estaban allí, al igual que Vince y Pansy. Harry corrió hacia sus amigos y los abrazó. Draco frunció el ceño, pero no intervino; Harry le importaba demasiado como para arruinar voluntariamente su alegría.

- Lo siento, no los recordaba-. Dijo el pequeño, con sinceridad. -¡ Guau !.¡ Ustedes son mucho más grandes !

Todos rieron. –Me alegra que me recuerdes, compañero-. Ron le desarregló el cabello.

- ¡ Ay, Harry !- Hermione se arrodilló y lo abrazó con fuerza. –Estuvimos tan preocupados por ti.

- ¿ Ustedes son una pareja, ahora ?- Preguntó Harry, inocentemente. Su mente aún bullía feliz después de enterarse de que su Papá y Moony estaban juntos. -¿ Vince, Pansy, estedes son una pareja, también ?

-¿ Qué ?. ¡ No !- Exclamó Pansy, horrorizada. – Sólo somos amigos.

- Ah-. Harry hizo puchero. Draco sintió que el puchero se tornaba en un profundo temor. -¿ Te gusta Draco, entonces ?

- Por supuesto que me gusta-. Sonrió Pansy, y le tomó las mejillas al pequeño Draco. -¡ Es tan lindo !

- Basta, Pans-. Draco le quitó las manos de sus mejillas, con una palmada. Tiró hacia atrás su gruesa trenza, se cruzó de brazos, todo el tiempo escondiendo el hecho de que sentía un cálido vértigo en el pecho. ¿ Harry estaba celoso ?. Quería reír, pero se contuvo fácilmente a causa del temor de Harry. – Dile la verdad.

- Nosotros también, sólo somos amigos-. Admitió Pansy. – Lo intentamos, pero decidimos que eso es todo lo que seríamos.

Draco sonrió cuando, desde Harry, le llegó una ola de indiscutibles celos. El rubio le sonrió a su pequeño amigo, y Harry miró hacia otro lado, sonrojándose. –Bueno, ¿ y ustedes ?- Demandó Harry, deseando poder cambiar el tema exitosamente. No estaba seguro de qué era lo que sentía, y la manera en que Draco lo miraba era realmente perturbadora. El estómago le dio un salitito y sus mejillas le ardían.

- Bueno...nosotros...- Ron miró a Hermione, impotente. Ella le devolvió la mirada sin poder decir nada.

- ¿ Qué ?- Harry frunció el ceño.

- Estábamos saliendo, pero...- Hermione suspiró. –Pero hemos estado peleando mucho desde que empezó el colegio.

-¿ Por mi culpa ?- Preguntó Harry en voz baja. Draco corrió a su lado y le envolvió la cintura con sus brazos. Harry se apoyó en él.

-¡ No !- Negó Hermione.

- Harry, realmente, no tiene nada que ver contigo. No nos conocíamos tan bien como pensábamos...creímos que sabíamos todo...supongo-. Agregó Ron.

- Ah-. Harry sacudió la cabeza, confundido.

- Vamos a volar- Decidió Draco.

Y eso es lo que hicieron. Harry aún necesitaba la siesta; pero despertó cuando Remus estaba a punto de cargarlo hacia sus habitaciones, de modo que caminó junto a Draco. Cenaron, practicaron Oclumancia, como siempre, y practicaron duelo con Dumbledore. Cuando los estaba arropando en la cama, Severus mencionó la próxima fiesta. Hasta entonces, los niños no habían pensado en la fecha.

- La señorita Weasley y el señor Longbottom se quedaron después de clases y me preguntaron qué tenemos planeado para Halloween, este jueves.

-¿ Halloween ?- Preguntó Harry, adormilado.

-¿ Vamos a hacer una fiesta ?- Demandó Draco, con excitación.

- Lo estoy considerando-. Admitió Severus. –Podrían juntarse un par de horas con sus amigos más cercanos en la Sala Multipropósito. La fiesta principal está fuera de nuestros límites, obviamente.

-¡ Gracias, Papá !- Gritaron los niños al unísono, abrazándolo con fuerza.

- De nada-. Severus sonrió y les pasó una mano por el cabello a ambos. – No hagan que me arrepienta. Estudien mucho, deben hacer algún progreso sustancial...y deben seguir las reglas.

- Sí, padre-. Draco sonrió y Harry afirmó con la cabeza, honestamente.

- Buenas noches, niños. Descansen.

¡ Buenas noches !- Corearon, otra vez , y rieron.

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- ¿ Qué haces, Ray ? – Preguntó Harry. Recién habían terminado el desayuno; normalmente se dirigían al cuarto de juegos para estudiar, pero en cambio, Draco fue hacia la sala de estar.

- Voy a conectarme con mi madre-. Respondió. – Vamos a necesitar disfraces para la noche de mañana.

- Ah-. Harry se mordió el labio, recordando vivamente que casi la había atacado.

- No te preocupes, ella lo lamenta-. Draco lo tranquilizó. – No volverá a llevarme nunca más. Y si lo hace, no volveré a verla nunca.

- Pero...es tu madre-. Protestó Harry. Él no podía imaginarse tener una madre e ignorarla.

- Así es-. Coincidió Draco. – Pero, algunas cosas son más importantes. Además, ella siempre será mi madre, es la confianza lo que está en riesgo entre nosotros.

Draco lo dejó y se acercó a la chimenea. Harry se quedó parado, incómodo, unos cuantos pies más lejos. Remus se había quedado junto a la puerta; no quería interponerse, pero sí quería permanecer cerca, por si los niños lo necesitaban. Severus no lo perdonaría nunca si los perdiera; ya se enojará lo suficiente cuando sepa que él estaba dejando que Draco hiciera esto, sin preguntarle primero.

- Narcissa Malfoy, madre-. Llamó Draco, dentro del fuego verde. No sabía dónde estaba su madre, pero ella le aseguró que él siempre podría contactarla con esas palabras. Apareció un elfo y le dijo que espere un minuto. Mucho antes, apareció la cara de Narcissa.

- Sí, Dragón. ¿ En qué puedo ayudarte ?

- Madre-. Draco la saludó con la cabeza. . Vamos a tener una fiesta de Halloween, mañana por la noche. Estás invitada.

- Me encantará ir, gracias-. Ella sonrió, y ambos lucharon contra las lágrimas. -¿ Puedo llevar algo ?

- Sí, en verdad-. Sonrió Draco. –Necesitamos disfraces, uno para Harry, para mi, para Vince, Greg, Pansy; los dos Weasley más jóvenes, la señorita Granger y Longbottom.

- Me haré cargo-. Prometió ella.

- Gracias.

- De nada, Dragón. ¿ A qué hora debo llegar ?

- La fiesta empieza a las siete, así que... ¿ a las cuatro y media ?

- Allí estaré.

- Hasta pronto-. Dijo Draco, terminando la conexión. Se volvió y miró a los otros con el ceño fruncido. – Debería haberle pedido disfraces para ti y para Papá.

- Nosotros nos encargaremos-. Remus rió. – Vamos a trabajar, antes de que me metan en problemas.

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Narcissa llegó puntualmente, trayendo lo que había prometido. Draco envió los disfraces a los invitados mediante un elfo doméstico, y dejó que su madre los ayudara a prepararse a él y a Harry. Narcissa disfrutó cada minuto; había extrañado terríblemente a su hijo. Al principio estuvo tensa alrededor de Harry, pero, lentamente, ambos se relajaron.

Para cuando llegaron las cinco y media, los niños estaban listos. Harry disfrazado de pirata, con un parche negro en un ojo, una capa gruesa de delineador en el ojo, cuentas en el cabello, una bandana, una camisa blanca abullonada ampliamente abierta por delante, pantalones de cuero y botas, una espada falsa y docenas de brazaletes. Un encantamiento lo proveyó con un acento temporario. Adorable.

Draco era un arcángel, con alas luminosas blancas y doradas, una toga, la piel le brillaba con luz dorada; tenía brazaletes de oro, su cabello suelto se movía suavemente como si hubiese viento, llevaba delineador dorado y lapiz labial, muñequeras, sandalias y una lanza. Hermoso e impresionante.

Harry, literalmente, se quedó mirándolo con la boca abierta. – Eres la cosa más linda que he visto.

Draco rió. – Tú no estás nada mal, ¡ eres adorable !

Harry le sacó la lengua y Draco rió otra vez. Extendió los brazos y Harry lo abrazó, obedientemente. - ¿ No vas a arruinar tu maquillaje, compañero ?

- Es magia, Bebé-. Draco rió y le besó la mejilla. – Ves, sigue perfecto.

- Cierra el ó Harry y rió, divertido por su nuevo vocabulario, a pesar de sí mismo.

-¡ Vamos !- Draco soltó a su amigo y prácticamente corrió hacia la puerta.

- Espera por nosotros, Dragón-. Dijo Narcissa. Los niños giraron y se quedaron helados.

Draco nunca había visto a su madre disfrazada; su primer padre nunca se lo permitió. Draco mismo debió dejar de hacerlo a los nueve años. Ahora comprendía. Ella lucía...sobrenaturalmente bella. Tenía alas de mariposa sobre la espalda, blancas como la nieve, una corona de campanillas azules descansaba sobre su cabello ligeramente dorado; y sus ojos plateados brillaban divertidos por la reacción.

- Soy un hada de primavera-. Les informó.

- Bella como siempre, Narcissa-. Comentó Severus, entrando a la habitació niños no sabían si reír o no. Por un lado, lucía extraño, por el otro, parecía extremadamente peligroso.

-¿ Un ninja, Severus ?- Sonrió Narcissa.

- Me gusta-. Remus rió, entrando también. El traje negro de ninja no dejaba mucho a la imaginación y acentuaba el movimiento grácil y mortal de Severus.

- ¿ Y tú qué eres ?- Narcissa y los niños rieron.

- Un vampiro, por supuesto-. Respondió, mostrando sus colmillos temporales. Usaba un traje rojo sangre, con el cuello alto; su cabello peinado tirante hacia atrás y sus labios pintados de rojo; sus ojos delineados del mismo color. Usaba un bastón negro con un rubí en el mango; y sus ojos ámbar brillaban alegres.

-¿ Estamos listos ?- Gruñó Severus.

- ¡ Sí !- Gritaron los niños, corriendo hacia la puerta. Los adultos los siguieron con un paso más lento.

Fueron los primeros en llegar a la Sala Multipropósito y se tomaron su tiempo para pensar qué querían. La habitación quedó perfecta: oscura, con velas, murciélagos, gatos negros, calabazas, y telas de araña. Había música cerca de la pista de baile, mesas con dulces, deliciosa comida y copas doradas llenas de diferentes bebidas.

Ron y Hermione fueron los próximos en llegar. Ron estaba vestido como un caballero blanco con una armadura plateada; sobre el pecho tenía el símbolo de un león rojo, y una pesada espada de empuñadura doble sobre la cadera. Hermione era su princesa en rosa y blanco, con flores en el cabello; y lucía lindísima.

Greg, Vince y Pansy fueron los siguientes. Pansy como una emperatriz, con un vestido verde formado por varias capas gruesas de tela; llevaba su cabello peinado alto, coronado con esmeraldas y se conducía con la correspondiente y perfecta arrogancia. Vince estaba vestido como una estrella de rock, con una estrella negra pintada sobre un ojo y los labios rojos; su ropa de cuero era muy atrevida y llevaba una guitarra eléctrica roja. Greg estaba vestido como un druida, hasta con la barba correspondiente, ligeramente marrón para hacer juego con el color de su cabello; llevaba un cayado y parecía que sabía cómo usarlo.

Neville y Ginny llegaron juntos, vestidos como campesinos medievales. La blusa de Ginny tenía un corte bajo, y ambos cargaban bandejas con jarros humeantes. Lucían muy bien juntos y Harry les preguntó si eran pareja. Ellos se sonrojaron y asintieron, felices.

Comenzaron los juegos y los bailes. Harry bailó algunas canciones con Draco, pero anduvo recorriendo la habitación con Neville, Greg y Ron, quienes jugaban a apuntar a los muerciélagos mágicos si les daban, se convertían en chocolate, de un sabor que rivalizaba el de las ranas de chocolate. Severus se mantuvo al margen, observando, en cambio Remus bailó con Narcissa y jugó con Hermione a morder manzanas. Ganó, pero ella reclamaba que no era justo porque él tuvo la ayuda de sus colmillos.

Eran casi las diez, desde hacía cuatro horas la habitación bullía con risas y juegos. Nadie parecía querer terminar. Hasta que un grito agudo cortó el aire. Todas las cabezas giraron, justo para ver cómo Draco se desplomaba en la pista de baile; luego todos los ojos se dirigieron adonde estaba Harry, ya hecho un manojo en el suelo. Todos los movimientos y sonidos cesaron por el horror, cuando el niño comenzó a contraerse y a gemir.

-¡ Defiéndete, ocluye !- Rugió Severus, corriendo junto a su hijo. –Vamos, Harry, sé que puedes hacerlo, defiende tu mente. ¡ Ahora !

Harry se puso rígido y los gemidos se tornaron en sollozos ahogados. Los Gryffindor se apretaban, mientras veían sufrir a su amigo, impotentes. Los Slytherin miraban a Draco. Narcissa se arrodilló a su lado y levantó su figura desfallecida y silenciosa. Remus se arrodilló junto a Harry pero no trató de tocarlo; tampoco Severus, que permanecía del otro lado.

- Sí, bien. Muy bien, Harry. Sé que puedes hacerlo, mantén tus barreras altas.

-¡ De qué está hablando !- Demandó Ron, valientemente. - ¡ Todavía está sufriendo !

Y era verdad. Harry se sacudía débilmente, arqueando su espalda rígida, mientras sollozos y lamentos escapaban de su garganta.

- Eso no es nada, Weasley-. Dijo Severus, cansadamente. – Comparado con otros ataques. Está defendiéndose, pero nada puede bloquear completamente la conexión que tiene con Quién Tú Sabes.

Y eso también era cierto. En comparación con las violentas convulsiones y gritos , esto era preferible.

-¿ No podemos hacer nada ?- Preguntó Hermione entre lágrimas.

- Pueden volver a sus dormitorios y rezar por él-. Espetó Severus, centrando su atención en su hijo.

Remus captó la indirecta y se paró. Gentilmente y con cálidas promesas tranquilizadoras, que ni él mismo creía, los condujo fuera de la habitación. Les prometió que pronto volverían a ver a Harry. Narcissa lidió con los Slytherin, apenas hablándoles suavemente por unos minutos, después, ellos se levantaron y dejaron el cuarto.

- ¿ Deberíamos llevarlos a casa ?- Remus le preguntó suavemente a Severus.

- No estoy seguro si es conveniente trasladarlos-. Admitió el hombre de ojos oscuros. – Yo...no pensé...yo sabía que el Señor de las Tinieblas tiende a actuar en este día...Deberíamos habernos preparado...Me equivoqué...

- No, Severus-. Lo interrumpió Remus, pero sabiamente no trató de tocar al hombre que permanecía tenso, arrodillado en el suelo. – Teníamos muchas razones para creer que este Halloween iba a ser tranquilo. Voldemort está en movimiento con su ejército, nadie hubiese esperado una movida antes del ataque final.

Severus negó con la cabeza una vez, con fuerza. – No, debí haberlo sabido.

- Aunque así fuera, ¿ qué hubieses hecho diferente ?- Presionó Remus, sin ceder. –Los niños pasaron una noche maravillosa, una de las mejores que han tenido. ¿ Les hubieses negado eso ?. ¿ A cambio de qué ?. ¿ Defenderse mentalmente todo el día ?. Eso sólo hubiese logrado agotarlos.

Toda la tensión cayó de los hombros de Severus, y Remus lo abrazó. Narcissa observó el cuadro y comenzó a darse cuenta… una alegría apagada le curvó los labios. Pensó que ya era hora de que Severus encontrara a alguien en quién apoyarse. Pero, su atención se centró en su único hijo, y se preguntó qué terrores enfermizos estaría viendo detrás de sus párpados.

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Cuando ya había pasado una hora y la visión no terminaba, los levantaron cuidadosamente, los cargaron hasta las habitaciones y los acostaron. Remus y Narcissa se sentaron junto a ellos, mientras Severus fue a ver al Director, seguro de que el anciano sabría qué estaba sucediendo. Tenía razón. El anciano no estaba allí, había ido al cuertel general de la Orden y allí, todo era un caos. Había mapas desparramados por todos lados, Aurores y miembros de la Orden del Fénix gritaban unos sobre otros. Había algunos heridos y sonidos de dolor llegaban de escaleras arriba. Recorrió los grupos, escuchando; parecía que los Mortífagos capturaban a poderosos miembros de la Orden. Miembros inocentes de las familias de Moody, Tonks, McGonagall y Weasley, entre otras, habían sido asesinados a causa de los otros; torturados, asesinados y colgados en Stonehenge. Ningún mago ni bruja del lado de la luz, podía acercarse a menos de quinientas yardas del mancillado monumento, y la distancia crecía a medida que se agregaba otro cuerpo. Ningún hechizo podía atravesar la caótica tormenta que se alimentaba con las continuas muertes.

Los ataques eran al azar, no había modo de decir qué miembros de qué familias serían atacados, y era imposible protegerlos. Todos estaban aterrorizados. Severus hizo una mueca de disgusto, pero se internó en el combate y comenzó a ayudar. Dumbledore lo miró con ojos profundamente agradecidos, sabiendo que, con frecuencia, se apoyaban en él para establecer estrategias. Sacudiendo la cabeza, Severus se dedicó a esos asuntos.

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El último asesinato ocurrió a la madrugada, y en ese momento los niños fueron liberados. Ambos, inconsolables; después de tratar inútilmente de calmarlos para que hablen con coherencia, Severus los obligó a tomar una poción para dormir sin sueños y los arropó en su cama; allí estaban, acurrucados juntos, aún con lágrimas secándose en las mejillas pálidas.

Al final; cincuenta y seis personas fueron asesinadas, la más joven, una niñita de cuatro años; la mayor, una mujer de noventa y siete. Catorce de las víctimas tenían menos de dieciséis años, cinco mujeres estaban embarazadas y siete hombres eran herederos de familias sangre pura menores: Edward McGonagall, el sobrino de la Profesora McGonagall y Bill Weasley se contaban entre ellos. Ambos padres de Neville Longbottom fueron secuestrados de San Mungo y asesinados.

Las clases se suspendieron por una semana, en signo de luto.

Remus debía irse, la noche siguiente sería luna llena, y debía prepararse. Prometió regresar en la mañana del lunes. Severus sólo miraba fijo; Remus le besó los labios ligeramente y salió. Narcissa se quedó con él y los niños, no se movían ni hablaban. Era sólo el comienzo, las cosas iban a ponerse peores.

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