Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".

Los personajes originales son de J., por supuesto.

Este capítulo es una ofrenda de gratitud por los reviews, alertas, etc...pero, no es para acostumbrarse, este no es el verdadero intervalo entre capítulos, ustedes ya lo saben...


Capítulo XXIII

Draco y Harry hicieron su camino hacia la Sala Multipropósito. Iban con un poco de retraso y la sala ya estaba llena. Harry notó, con alegría, que no había grupos aislados de miembros de una sola Casa. Concedido; no se veía a los Gryffindor y a los Slytherin juntos, pero había grupos con otras combinaciones. A los demás, no les tomó mucho tiempo notar la aparición de ambos. Todos se callaron, expectantes.

-Gracias por venir-. Comenzó Draco; con una postura erguida y segura. No gritaba, pero su voz se proyectaba claramente a través de la habitación; la trenza caía sobre su espalda, sin mechones sueltos. Era la epítome de un adinerado Lord, mago y sangre pura.

El grupo reaccionó inconscientemente, irguiéndose y mirando a los ojos del joven rubio con respeto. La última preocupación de Harry, que el grupo no se compactara bajo el liderazgo de un adolescente de catorce años, se disipó.

-Disculpen la demora, pero tuvimos una reunión con el Director-. Continuó Draco. -Seguramente ustedes están ansiosos por escuchar lo que tenemos para decirles sobre la guerra y el ataque de Voldemort…

Varias personas dieron un respingo. El mismo Draco estaba sorprendido, aunque no lo demostró. Había querido decir Señor de las Tinieblas...Tal vez Harry estaba influenciándolo...Y, como sintiendo la vacilación del rubio, Harry voló hacia adelante y se paró apenas frente a Draco, llamando la atención hacia él. Puede que no tuviera la misma postura segura y poderosa de Draco, pero su demostración casual de fortaleza mágica y su pasión carismática lo hacían un orador igualmente intenso.

-No podemos permitirnos retroceder ante ese nombre-. Dijo, con seriedad y con una mirada ardiente y apasionada. -La guerra ya no es algo que vendrá algún día en el futuro. ¡Está pasando hoy! ¿Y cómo haremos para protegernos a nosotros mismos, a nuestros amigos y a nuestro mundo si no podemos siquiera escuchar el nombre de Voldemort? ¿Qué haremos cuándo estemos cara a cara con el Señor de las Tinieblas y sus Mortífagos? ¡Porque eso sucederá! Voldemort vendrá aquí, al Colegio, para su batalla final, y todos ustedes que han elegido luchar, que han escogido quedarse, no pueden retroceder ante su nombre, deben aceptar que Voldemort es una realidad y que quiere destruirnos a todos. Deben dejar sus miedos a un lado si quieren vencerlo.

Observando las pálidas caras de muchos de los que estaban en la habitación, Draco decidió que era mejor que retomara el frente. -La batalla se acerca, pero no será enseguida. Voldemort sigue preparándose, y nosotros tenemos la oportunidad de hacer lo mismo. Es por eso que queremos hablarles; queremos entrenarnos con ustedes, para asegurarnos de que tendremos chances de sobrevivir. Sé que todos ustedes fueron a Hogsmeade a pelear junto a nosotros, pero eso no los obliga a permanecer en la primera línea. Madam Pomfrey ofrece la posibilidad de tomar un rápido curso de Primeros Auxilios; la capacidad de proveer cuidados médicos es tan importante como luchar contra los Mortífagos. Así que, si alguno de ustedes está interesado en ese curso, no duden ni se avergüencen.

-Yo sé que estaría contento si alguien pudiera arreglarme-. Bromeó Harry, lanzando una sonrisa torcida. Varios rieron.

Draco sonrió a su compañero, antes de volver su atención al resto. -Muy bien, entonces, ¿quiénes se sienten más cómodos curándonos durante y después de la batalla? Adelántense, tenemos unos horarios para ustedes.

Sólo cinco estudiantes se adelantaron: un Gryffindor, Dennis Creevey (quien explicó, riendo, que mejor tomaba la ruta de la medicina, pues no creía que los profesores le permitieran pelear, siendo sólo un alumno de tercer año), las Ravenclaw, Luna Lovegood y Padma Patil; una Hufflepuff, Susan Bones; y sorpresivamente, un Slytherin, Gregory Goyle. Harry sonrió y le alcanzó los horarios de Madam Pomfrey; ellos los tomaron y se retiraron. Las primeras clases empezaban en cinco minutos.

-Bien. Asumo que esto significa que el resto de ustedes planea quedarse con los Profesores?- Preguntó Harry. Un rugido de asentimiento le llegó a sus oídos. -Muy bien. Los que formaban parte del ED, por favor, retomen sus grupos. Los que no estaban el el ED, por favor, adelántense para que podamos encontrarles el lugar que les conviene a cada uno.

Hermione le había dado a Harry, un resumen de lo que el ED había hecho y de cómo iba, ya que él no podía recordarlo por sí mismo. Aparentemente habían separado a los miembros en grupos, basados en el nivel de poder mágico y de conocimiento, -no tenía nada que ver con las Casas ni las edades-. A Harry a Draco les pareció la mejor manera, por lo que decidieron seguir entrenándolos en esos grupos.

Descubrieron que sólo cuatro alumnos de los que pelearon en Hogsmeade habían sido llamados a sus hogares: Lavender Brown, Dean Thomas, Marietta Edgecombe, y Hannah Abbott. Considerando a los que fueron a prepararse con Madam Pomfrey, Harry y Draco se quedaron con veintidos soldados de Hogwarts, deseosos y listos para luchar. Al final, los dividieron en tres grupos. Los menos avanzados eran cinco: dos Gryffindor –el alumno de quinto año, Colin Creevey y la de sexto año, Parvati Hufflepuff, Ernie Macmillan, de sexto año; un Ravenclaw, Anthony Goldstein; y una Slytherin de sexto año, Daphne Greengrass.

El grupo del medio estaba compuesto por ocho: cuatro Gryffindor –Ginny Weasley, quinto año; Seamus Finnigan y Neville Longbottom, de sexto año, el alumno de séptimo año, Geoffrey Hooper. Un Hufflepuff de sexto año, Justin Finch-Fletchley. Dos Ravenclaw, del sexto año, Terry Boot y Michael Corner; y un Slytherin de sexto año, Vincent Crabbe.

En el grupo avanzado, había tres Gryffindor: del sexto año, Hermione Granger y Ron Weasley, y del séptimo año, Vicky Frobisher; una Ravenclaw, Cho Chang, de séptimo año; un Hufflepuff de séptimo año, Zacharias Smith; y dos Slytherins; del sexto año, Pansy Parkinson, y del séptimo, Terence Higgs.

Harry y Draco pasaron dos horas yendo de grupo en grupo, enseñándoles cuantos hechizos de duelo y cuanta barrera dominaban. Después de esas dos horas, hicieron que la habitación levantara dos muros, para dividirse en tercios iguales; luego, cada grupo se ubicó en una porción de la habitación para sostener un ejercicio de guerra. Las reglas eran simples: cada hombre defendiéndose por sí solo. Draco y Harry alternaban, uniéndose a la batalla. Usualmente, el grupo se aliaba contra ellos, porque solos no tenían ninguna oportunidad -ellos venían practicando duelo con Dumbledore desde hacía semanas, y Harry era demasiado poderoso-. El ejercicio duró una hora y media.

-Lo hicieron muy bien, el día de hoy-. Les dijo Draco, una vez que los muros desaparecieron. -Sé que todos están cansados y hambrientos, y la última cosa en que quieren pensar es en tener que volver aquí y comenzar otra vez, pero no podemos perder tiempo. Creo que todos ustedes saben por qué. Así que, Harry y yo regresaremos mañana a las diez, y aquí los esperaremos a todos.

Obtuvo cansadas inclinaciones como respuestas, y se retiraron, arrastrando los pies y masajeándose los magullones. Varios deberían pasar por la Enfermería, pero el pequeño moreno se las había arreglado para sanar los cortes y los huesos rotos con una ola de puro poder mágico.

Harry miró a Draco y sonrió ampliamente; la trenza del rubio ya no parecía perfecta, y sus ropas estaban desarregladas, pero nunca había lucido más podeoso, con sus mejillas arreboladas por el ejercicio y los ojos aguzados por su inteligencia. Draco le devolvió la mirada y una sonrisa le iluminó la cara. Riendo, Harry voló a los brazos del rubio.

-¿Y eso, por qué?- Preguntó, abrazando con fuerza a su amor, contra el pecho.

-Estuviste grandioso hoy-. Harry retrocedió apenas, para mirar a Draco a los ojos. Seguía suspendido en el aire -rara vez no lo hacía-, lo que lo dejaba exactamente al mismo nivel que el rubio. -Te amo, Ray.

La respiración se le cortó a Draco, una ola de cariño sincero y alegría sin doblez lo invadió; por un momento observó los ojos de Harry, brillantes como gemas, y se inclinó para besarlo. Harry ahogó una suave exclamación y sus labios se amoldaron, cálidos. Eufórico por lo sucedido en el día y por tener a Harry entre sus brazos, Draco se atrevió a lamer el interior de la boca de su amor. Harry se derritió contra su cuerpo y su propia lengua rozó la de Draco.

El corazón de Draco dio un salto antes de galopar en su pecho; envolvió los brazos alrededor de la cintura de Harry y se encorvó hacia adelante, con una mano le recorrió la piel delicada de la nuca y subió a su cabello. Harry le respondió enroscando las piernas alrededor de la cintura de Draco. Se quedaron así, las bocas moviéndose ardientemente y las lenguas danzando, porque Harry imitaba cada movimiento de Draco. Ambos sintieron que se endurecían y se apartaron, gimiendo y jadeando.

-Creo que debemos detenernos-. Jadeó Draco, mirando fija y ávidamente los labios húmedos e hinchados de Harry; el cabello negrísimo ya estaba desarreglado y los ojos ardían de excitación y amor. Lucía deslumbrante.

Harry suspiró y bajó la cabeza, besó profundamente al rubio y bajó las piernas, flotando hasta el suelo. Ahora debía levantar la cabeza para mirar a su novio. Hizo pucheros.

Draco rió y lo empujó, bromeando. -¡Vamos! Severus debe estar preguntándose dónde estamos-. Luego sonrió irónicamente, acomodándose los pantalones. -Y me vendría bien una agradable y larga ducha.

-¡Ey!- Rió, Harry. -¡Tú fuiste el que quiso detenerse!- No era completamente ignorante; sabía lo que era masturbarse. No lo había hecho nunca, siempre demasiado estresado con su vida, pero había sorprendido a los chicos en las duchas de Gryffindor, haciéndolo, unas cuantas veces. Tal vez debería intentarlo, más tarde, porque Draco parecía no querer hacer mucho más con él.

-Ya verás si digo eso otra vez-. Amenazó Draco, en broma. Por suerte, ignoraba los pensamientos de Harry, mientras caminaban juntos hacia las mazmorras, si no, le hubiese enseñado a su pequeño amor, exactamente qué era lo que se estaba perdiendo.

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Al final del pasillo, en la sala común de Slytherin, Pansy se encontraba en una esquina aislada, con Vince y Greg. La chica rubia tenía las rodillas contra el pecho, en un gesto de vulnerabilidad inusual. Ambos chicos intercambiaron una mirada: sabían lo que se venía. Pansy levantó la vista hacia ellos, con el rostro tenso.

-¿Vieron cómo se tratan?- Preguntó, suavemente. -Eso va más allá de un trato de hermanos, o de mejores amigos...Yo creo que el hechizo los está influenciando...Tiene que ser eso...no hay otra explicación.

-Pans, él luce feliz como no lo hemos visto en mucho tiempo-. Dijo Greg, cuidadosamente.

-Sí, pero el hechizo puede ser la causa, ¿verdad?- Espetó ella. -¿Alguna vez alguien oyó que un encantamiento haga infeliz a alguien? Nosotros tres conocemos a Dray mejor que nadie, y él querría algo real y no una imitación barata; si ese hechizo es lo que lo está uniendo a Potter, tenemos que hacer algo.

-Su madre ha estado con él todo el tiempo-. Protestó Greg. -Ella y el Profesor Snape hubiesen interferido si el hechizo interviniese con la libre voluntad de Draco.

-Tal vez-. Pansy frunció el ceño. -Pero, ¿y si no lo hicieron? ¿Qué mal haríamos en recordarle quiénes somos nosotros y cuál es su lugar de pertenencia?

-¿Contigo, quieres decir?- Susurró Greg. Pansy ahogó un grito, asombrada por lo que acababa de decirle. Hasta los ojos de Vince se agrandaron por la sorpresa. -Mira, Pans, no quise lastimarte, pero hace tiempo que veo que tú sigues queriendo a Draco como novio, aunque él rompió contigo. ¿Estás segura de que esto no se debe a tus celos?

Pansy se paró de un salto. -¡Draco Malfoy es mi mejor amigo! Creo que sabría si le gusta el sexo opuesto, ¡él me amaba! ¡Si no fuese por ese estúpido compromiso, estaríamos juntos! Ahora que su padre no es un problema, estoy segura de que estaba planeando admitir sus sentimientos, pero con todo lo que sucedió no pudo hacerlo.

-Draco no deja que nada se interponga entre él y lo que quiere, hubiese continuado la relación en secreto si realmente lo hubiese querido-. Discutió Greg, con brutalidad. -Pans, piensa con la cabeza, has estado reaccionando con tus emociones desde que el hechizo provocó que Draco fuera chico otra vez. Necesitas ver lo que tienes delante de los ojos y enfrentar la situación.

-¡Yo soy más Slytherin de lo que tú jamás serás, Gregory Goyle!- Chilló Pansy. -¡Yo no seré engañada por ese hechizo, como tú! ¡Yo sé lo que pasa y voy a actuar para volver a traer a Draco a nuestro lado!

Pansy salió hacia el dormitorio de las chicas hecha una tromba. Vince la observó con ojos atribulados; estaba alterado; primero Draco, ahora Pansy. Volvió su mirada traicionada a Greg, pero su amigo sólo sacudió la cabeza. -¿Tenías que hacer eso?- Preguntó, furioso.

-Trataba de protegerla-. Contestó Greg con una mirada de enojo similar.

-La acusaste de actuar movida por los celos-. Gruñó Vince. -¿Estás seguro de que tú no estás haciendo lo mismo? Yo no sabía que Pansy seguía sintiendo cosas por Draco, pero sí sé que tú sientes cosas por Pansy desde hace casi dos años.

Greg miró fijamente a su amigo. Vince se sintió cien veces peor, cuando la única respuesta fue darse vuelta y salir, sin decirle una palabra. Dejándose caer en la silla, Vince miró alrededor y se dio cuenta de que estaba solo. Odiaba estar solo. Suspiró profundamente, deando que Draco estuviera allí; él sabría qué hacer.

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Los chicos despertaron alrededor de las siete de la mañana; tomaron un desayuno rápido y Draco se dedicó a atender los negocios de los Malfoy mientras Harry se sometía a los controles de Madam Pomfrey. Harry retornó con buenas noticias: había ganado otras cuatro libras. Remus sugirió celebrar con torta de chocolate y Draco aceptó la idea rápidamente. Severus hizo una mueca desdeñosa, pero al final, aceptó una porción. Sin embargo, por culpa de la torta, otra vez llegarían tarde al entrenamiento del ED.

Draco corrió por el pasillo con la túnica abierta y flameando detrás, revelando los pantalones negros y la camisa blanca que llevaba debajo. Harry volaba, trá él, sonriendo ampliamente; siempre había amado la sensación de volar. Aunque, en ese momento, estaba particularmente interesado en ver cómo la trenza de Draco, que le llegaba a la cintura, se mecía como una cola de gato cuando el rubio corría. De repente, le surgió una imagen suya, acostado en una cama, con ese cabello desatado, cayendo alrededor como una cascada luminosa, mientras Draco se inclinaba para besarlo apasionadamente, con una mirada brillante. Sintió que la cara se le ponía roja; Draco lo miró por sobre el hombro, sonriendo satisfecho al sentir la súbita ola de atracción y vergüenza.

-¿Ves algo que te guste?- Dijo, arrastrando las palabras, cuando Harry se puso a su lado. El pequeño enrojeció aún más, pero sonrió. -Sólo estaba pensando.

-Me imaginé-. Draco sonrió con picardía. -Sé que soy precioso, pero ¿podrías concentrarte que ya estamos aquí?

-Muy bien-. Harry se encogió de hombros y sus ojos se entrecerraron, traviesos. -Supongo que tendré que mostrarte lo que estaba pensando, ya que no tengo tiempo para contártelo-. Diciendo esto, proyectó una visión de sí mismo, desparramado en una cama, vestido, con las manos enredadas en el cabello de Draco y el rubio inclinándose a lamerle el cuello.

-¡Harry!- Gritó Draco, e inmediatamente el deseo lo invadió y su cuerpo reaccionó a la imagen que Harry había proyectado en su mente.

Harry rió, volando hacia la habitación. Draco sacudió la cabeza, sonriendo; se alegraba de que Harry se sintiera tan cómodo con él y le demostrara semejante pasión; de otro modo, no sería Harry.

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Trabajaron duro durante tres horas, antes de hacer una pausa. Ambos, Draco y Harry tomaban muy en serio el entrenamiento, y no permitían ninguna tontería ni flojera. Afortunadamente, todos entendían la importancia de concentrarse y no causaban problemas. Eso fue hasta que tomaron un breve recreo de media hora y los elfos domésticos les sirvieron un refrigerio. Harry y Draco se sentaron a un lado, con Ron, Hermione, Vince, y Pansy. Se turnaban para contar historias graciosas, hasta que Pansy comenzó a describir un momento vergonzoso cuando ella salía con Draco. Los demás lo encontraron muy gracioso, pero Harry se enojaba más y más. Rápidamente, Draco trató de intervenir, sintiéndose profundamente molesto y casi avergonzado por sus actos, aunque sabía que no debería, pues en ese momento no había estado junto a Harry.

-No creo que esto sea apropiado-. Dijo, enojado.

Pansy se rió y hasta tuvo la osadía de lanzarle un encantamiento silenciador. -¡Aflójate, Dray! ¡Es una buena historia! Entonces, ahí estábamos, en su cama, besándonos como si se acabara el mundo, cuando entró Theo. Explotó coléricamente, diciendo que estábamos contaminando la habitación. Draco apenas lo miró y dijo: 'No te pongas celoso, Nott, la pubertad llega tarde para algunos de nosotros. Estoy seguro de que llegará también para ti.' Theo estaba tan colorado, ¡creí que explotaría!

Ella rió con los otros, y le tomó un rato poder continuar. -Pero ni se compara con lo que parecía cuando Draco giró y siguió besándome. Nott salió del cuarto y al día siguiente sometió a votación la expulsión de Draco del dormitorio. Así fue como Draco terminó en el mío, pero de todos modos íbamos a seguir con nuestros besos. ¡Draco vivió en el dormitorio de las chicas por una semana; a mitad de esa semana, rompimos y él pasó a besar a Daphne, pero después rompió con ella y pasó a la siguiente conquista!

-¿Así que por eso te llaman el Príncipe de Slytherin, Malfoy? ¿Tenías un harem?- Rió Ron.

-Difícilmente mi vida amorosa sea asunto de ninguno de ustedes-. Rugió Draco, arreglándoselas, finalmente, para acabar con el hechizo.

-De veras-. Presionó Ron. -¿Estuviste con todas las chicas de Slytherin? ¿Snape no intentó evitarlo?

-Basta, Ron-. Siseó Hermione, viendo las lágrimas en los ojos de Harry.

-¡Daphne fue la última chica que besé! ¡Y tenía sólo trece años!- Gritó Draco, ruborizado. Se volvió hacia Harry, incapaz de soportar los celos y el dolor que sentía en el pecho. -Bebé, tú sabes que no las amaba; y realmente no te conocía entonces.

Allí fue el turno de Ron de ponerse colorado. -¿Y eso que significa? ¡Y no lo llames bebé! ¡Cómo si a él le importara!

-¡Ron!- Valientemente, Hermione trató de hacerlo callar.

-No. Está bien-. Harry negó firmemente con la cabeza. Sus celos continuaban hirviendo, pero ahora lo que más sentía era un temor nervioso. -Yo quise decírselo a ustedes, y ahora es un buen momento-. Respiró hondo y miró a Draco, para asegurarse de que estaba bien. El rubio le devolvió la mirada, inexpresivamente, era su decisión. Harry se mordió el labio y enfrentó a sus amigos. -Ray y yo…estamos juntos… yo… yo lo amo.

Un silencio mortal descendió entre ellos por medio minuto, antes de que Pansy y Ron gritaran, a un tiempo, a ambos chicos. -¿Tú eres gay?

-Sí-. Respondió Draco, simplemente.

Harry apenas asintió a Ron, estirando una mano y tomando la mano de Draco, como respuesta.

-Muy bien-. Dijo Ron, desesperadamente. -Muy bien. Creo que puedo manejarlo...eventualmente...pero ¿Malfoy? ¡Tienes que estar bromenado, Harry! ¡Tienes que recordar cómo es él! ¡Yo no sé qué es lo que está tramando, pero no debe ser nada bueno!

-¡Tú no tienes idea de quién soy yo ni de cuáles son mis intenciones!- Espetó Draco, con los ojos relampagueando peligrosamente. -Yo amo a Harry. Soy consciente de que fuí un seguidor sin cerebro de mi padre, pero eso ha cambiado, he crecido. ¡Harry lo sabe y él me conoce mejor de lo que tú jamás podrás!

-¡Pero, Dray!- Pansy palideció. -Tú no puedes ser...tú eres Lord Malfoy… ¡Debes tener un heredero!

-Puedo elegir a uno de mis tantos primos, entrenarlo y criarlo como mi heredero-. Respondió, fríamente.

-¿Por eso es que rompiste conmigo y con Daphne? ¿Por eso no saliste con nadie más?- Ella negó con la cabeza. -Tú dijiste que era porque tu padre te había hecho comprometer con alguien y que no querías deshonrar ese contrato con otras relaciones.

-¡Ja! ¿ves?- Gritó Ron, triunfante. -¡Te está usando, Harry!

-¡Jamás lo haría!- Rugió Draco.

-Pero, no niegas el compromiso, ¿verdad?- Gritó Ron.

-¡Yo no estoy comprometido! Le mentí para que no creyera que la detestaba o algo así. ¡Ella seguía siendo mi amiga y yo no quería arruinar eso!

-Per...pero tú me besaste...al final de quinto año...yo pensé que ...tal vez...tú seguías...que me amabas-. Susurró Pansy, con lágrimas en los ojos. -Yo nunca dejé de amarte, Dray.

-Yo estaba...consternado, y tú estabas...alterada-. Le recordó Draco. -Discúlpame si te hice pensar otra cosa.

-Pero, Dray…- Ella se adelantó y le tomó las manos, suplicante.

-Pans, eres mi mejor amiga, eres como una hermana para mi-. Dijo Draco, quitando sus manos. -Por favor, no hagas esto. Eres una Slytherin y estás en público. Este no es el momento.

Ella retrocedió como si la hubiese abofeteado. El grupo observó cómo Pansy se levantó y salió de la sala, con la cabeza en alto. Draco se volvió hacia Harry y lo halló mirando al piso; intentó tomar una de sus manos, pero Ron lo empujó a un lado. Draco no estaba preparado y cayó; pero fue sostenido por el aire. Harry se interpuso, de pie, con los puños cerrados con furia a los lados, entre Draco y sus amigos.

-¡Harry!- Hermione exclamó, asustada por esa mirada iracunda.

-Jamás vuelvas a tocar a Draco, Ron-. Gruñó. -Comprendo que estés sorprendido, pero tú no has estado aquí estos últimos dos meses. No tienes idea de lo que ha sido para mi o para Draco. Para nosotros, es como si hubiésemos estado juntos durante años. La gente cambia, yo he cambiado. Aún quiero ser tu amigo, pero Draco no va a ir a ninguna parte. Yo lo amo y estamos juntos. Por favor, acéptalo o márchate.

Ron y Hermione se quedaron mirándolo con la boca abierta. ¿Realmente, su mejor amigo acababa de decírles que él elegiría a Draco Malfoy, justo a él, por sobre ellos, si lo presionaban? Hermione había querido comprender la situación, pero ésto no parecía posible. Su Harry, jamás les hubiese dicho algo así ni a ella ni a Ron. Enfurecido, Ron se puso tan rojo que parecía púrpura, y con un rugido inarticulado, se levantó mandando la silla al aire, y salió de la habitación. Hermione lo siguió lanzándole una mirada acusadora a Harry.

-Bebé…- Draco se adelantó y atrajo a Harry a su regazo. El moreno se acurrucó contra su pecho. No lloraba, pero el equivalente emocional fluía del pequeño adolescente. Draco lo abrazaba, sin decir nada; sabía que no había nada que pudiera decirle para arreglar las cosas. La tristeza se debilitó, pero no desapareció, conforme pasaban los minutos. Eventualmente, Harry se enderezó.

-Tenemos que volver a entrenar-. Dijo, en voz alta.

Draco asintió. Harry se levantó y caminó hacia los otros estudiantes, pidiéndoles que armen los grupos nuevamente. Draco lo siguió, suspirando; el día había empezado tan bien...Maldita Pansy. Vince le apretó el hombro, como muestra de apoyo y Draco le ofreció una pequeña sonrisa de gratitud. Harry tenía razón. Tenían cosas que hacer. Enderezó la espalda y volvió al trabajo.

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Trabajaron hasta quedar exhaustos. Draco debió cargar a Harry hasta las habitaciones. A Severus no le gustó nada y prometió que él o Remus los supervisarían, de ahora en adelante. Draco no discutió. Acostó a Harry y trepó a la otra cama. Su último pensamiento fue que no estaba seguro si deberían hablar o no de lo que había pasado con Pansy cuando se levanten.

No lo hicieron.

Harry despertó tarde, desayunó rápidamente antes de que fueran al entrenamiento, con Remus. Ron, Hermione, y Pansy estaban de vuelta, pero ninguno de ellos dijo nada a nadie, excepto las palabras de los encantamientos. Draco trató de captar la atención de Harry cuando se detuvieron para almorzar, pero el moreno estaba enfrascado en una entusiasta conversación con Remus. Draco sabía, por las emociones de Harry, que su amor lo evitaba a propósito. Realmente eso lo alteraba, pero, ¿qué podía hacer si Harry no estaba listo para hablar?

Remus hizo que Harry tomara varios descansos y que los elfos domésticos le trajeran comida constantemente. A Draco le complacía ver que Harry no luchaba contra eso sino que se sometía mansamente a las atenciones. Hicieron muchísimo y terminaron temprano. Todos estaban demasiado cansados como para continuar.

Draco decidió hacer el sábado medio día de entrenamiento, iban a encontrarse después del almuerzo, para que todos pudieran dormir hasta tarde y relajarse. No sería nada bueno que todos anduvieran por los suelos y no pudieran luchar cuando llegue Voldemort.

Severus iba a venir a ayudar, pero debió ocuparse en reuniones con el Director, el Ministro y tres Aurores. No había signos de movimiento de Voldemort. Continuaba escondido en el antiguo Ministerio. La lista de objetos mágicos dejados, crecía día a día, a medida que los oficiales del Ministerio descubrían qué se había salvado y qué fue dejado atrás. Tardarían lo suficiente como para no saber qué sería usado en la batalla.

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-Bebé, necesitamos hablar-. Dijo Draco, con seriedad, cuando Harry entró al cuarto, después de ducharse.

-Estoy cansado-. Murmuró, subiendo a su cama y dándole la espalda a Draco.

-Harry…- Dijo Draco, enojado. -Esto no es justo.

-Por favor, Ray. Ahora no-. Susurró Harry, y una ola de resignación y fatiga recorrió la conexión que compartían. -En verdad, estoy cansado.

-Mañana-. Respondió Draco, firmemente; pero no obtuvo respuesta.

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-¡No es que no confíe en él!- Gritó Ron.

-¡Bueno, a mi me parece que es así, exactamente como suena!- Respondió Ginny, gritando también.

-¡Silencio!- Neville les lanzó el encantamiento a los dos; ellos se volvieron hacia él con miradas asesinas y él los ignoró. -Miren, esto no resuelve nada. Me gustaría dejar asentado que ustedes estaban trabajando bien con Draco durante el entrenamiento, y cuando se sentaron juntos, todos reían y se estaban llevando bien, hasta que Parkinson abrió la boca. Harry les contó que está enamorado y ustedes reaccionaron mal, insultando a la persona que ama. Ya sea por el hechizo o no, esa no fue la mejor reacción. Por supuesto que iba a contestarles poniéndose a la defensiva. Como tú harías si alguien insultara a Hermione, sin importar si fuese un amigo o no. Creo que deberían disculparse con él y preguntarle si él considera que se trata del hechizo o no. Y si él no piensa que se trata del hechizo, entonces va a pensarlo; y si ya lo ha pensado, entonces tal vez ustedes aprendan algo.

-Neville tiene razón, Ron-. Dijo Hermione. -Me sorpendió y me sentí herida cuando Harry dijo que dejaría de ser amigo nuestro, pero ahora que lo pienso, tú empujaste a Malfoy y lo insultaste; y tú sabes lo protector que es Harry con las personas que le importan. Y además, sostuvo que si podíamos aceptar a Malfoy, continuaría siendo nuestro amigo.

-Hasta ahora, Malfoy ha sido bueno-. Agregó Neville. -Se puso en riesgo para ayudar a Harry, por eso está en la situación en la que está; así que es posible que haya cambiado. Sabemos por lo que ha pasado Harry, pero Draco también lo ha experimentado y ha estado allí en cada paso. En verdad, eso puede construir un vínculo entre dos personas. Tenemos que estar preparados para ello.

-Finite-. Hermione se dirigió a los dos pelirrojos que parecían más tranquilos y capaces de pensar más claramente.

-Sigo pensando que es enfermizo-. Dijo Ron, con petulancia.

-¿Y...?- Ginny golpeó el piso con su zapato, en advertencia.

-Pero voy a tratar de hablar con él, sin explotar-. Dijo, entre dientes. Hermione sonrió y le besó la mejilla.

Ginny puso los ojos en blanco y le tomó la mano a Neville. -Vamos, Nev. No quiero que se me pegue la ignorancia de mi hermano.

-¡Mocosa!- Gritó, detrás de ella, pero Hermione lo distrajo con una pregunta sobre Quidditch.

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-¿Dónde está Harry?- Preguntó Draco, entrando a la cocina, para desayunar y encontrando sólo a Severus y a Remus en la mesa.

-Quiso comer en la sala común de Gryffindor-. Respondió Severus. Draco gruñó.

-¿A dónde vas?- Preguntó Remus, preocupado.

-A buscarlo-. Dijo Draco, por sobre el hombro, cerrando la puerta, trás de sí, con un portazo. Severus elevó una ceja, como pregunta, dirigida a Remus.

-Creo que están peleados-. Respondió el hombre lobo, frunciendo el ceño.

-¿Por qué causa?- Demandó Severus, reprendiéndose a sí mismo por no notarlo. Harry parecía mucho más fuerte, y lo era, pero cualquier fractura en su relación con Draco, podía derrumbarlo psicológicamente.

-No estoy seguro-. Remus negó con la cabeza. -Pero creo que deberíamos esperar hasta esta noche para intervenir.

Severus lo miró. -Muy bien, esperaremos.

-Gracias, Severus-. El Lobo sonrió.