La familia de Draco
Prólogo
Hogwarts, mayo de 1997.
Draco emitió un grito ahogado y tragó pesadamente. No podía contenerse: estaba llorando tanto que las lágrimas caían raudas y abundantes hasta la mugrosa pila de la cual se estaba sosteniendo como si su vida dependiera de ello. Se estremeció violentamente y levantó la cabeza.
Entreabrió los ojos empapados, miró hacia el espejo y, para su horror, descubrió la imagen de Potter ahí.
El cretino, parado detrás de él, lo estaba observando desde la puerta del baño. Lo estaba observando. El santurrón de Potter se atrevía a estar ahí espiándolo, mirándolo de arriba abajo con gesto de incredulidad y con algo que, Draco deseaba creer aunque lo humillara, era compasión.
Durante un mísero segundo, Draco tuvo el impulso de girarse hacia el héroe para implorarle su ayuda, para confesarse, para contarle lo que el Señor Tenebroso le estaba haciendo a su familia. Para explicarle lo que le estaban obligando a hacer. Sabía que Potter no se negaría a auxiliarlo. Quizá lo odiaba, pero era bien sabido que el imbécil se caracterizaba por ser un Gryffindor compasivo que siempre estaba dispuesto a ayudar, y además… Draco tenía esa cierta debilidad por él, debilidad que ni siquiera se había atrevido a confesarse a él mismo abiertamente, ni en sus pensamientos más inconscientes y secretos.
Pero, ¿qué tal si Potter no sentía lo mismo por él? ¿Qué tal si se aprovechaba de que estaba descubriendo a Draco en un momento de suprema debilidad y derrumbamiento, para después burlarse de él, para chantajearlo, para…?
La desesperanza que sintió ante esa posibilidad, le ayudó a tomar la decisión.
Draco se giró, pero en vez de caminar hacia Potter para hablar con él, lo que hizo fue levantar su varita para comenzar a gritar maldiciones a diestra y siniestra; en el fondo, casi deseando que el otro le hiciera el favor de terminar con él.
—¡Cru…! —comenzó a conjurar en un momento dado, desesperado cuando lo demás no dio resultado.
—¡Sectumsempra! —gritó Potter antes de que Draco pudiese terminar.
Presa de un terrible y lacerante dolor, Draco soltó la varita y cayó al suelo mojado mientras sentía que la vida se le escapaba del cuerpo: sangre y vida saliendo a toda velocidad a través de las maléficas heridas que Potter le acababa de infringir.
Todo hubiera terminado para él esa misma noche sino hubiera sido por la oportuna intervención del profesor Snape, quien, siendo el creador del hechizo, supo también cómo contrarrestarlo. Lo salvó, lo sanó, lo llevó hasta la enfermería y castigó a Potter.
Draco, que en ese momento no estaba muy seguro de desear seguir con vida, nunca le agradeció a Snape su ayuda.
Durante los años posteriores a ese momento, Draco se preguntó una o dos veces qué hubiera sucedido si, en vez de tratar de atacar a Potter, le hubiese hablado. Si le hubiese pedido su ayuda. Sin embargo, sofocaba rápidamente esas cavilaciones, tratando de no pensar mucho al respecto. Por alguna razón que no entendía, pensar en eso le dolía.
Además, después de todo, el "hubiera" no existía y lo hecho, hecho estaba.
No había manera de cambiar el pasado y, Draco quería convencerse, todo lo sucedido, así tal cual, siempre sería lo mejor.
Notas:
¡Hola! Aquí estoy con un nuevo proyecto drarry. En realidad, estoy retomando una idea que una amiga me dio hace muchos años de escribir un fic basándome en la película The family man (Hombre de Familia). La película en realidad no es muy buena, eh, pero la idea en la que se basa, sí, jaja, bueno, después de todo, estoy casi segura de que ellos a su vez se robaron ideas de Cuento de Navidad de Charles Dickens (¡esa sí es una buena historia!).
El fic tendrá entre 25 y 30 capítulos y publicaré un capítulo nuevo cada martes.
El preciosísimo arte de la portada es de Alek-r en tumblr.
La temática del fic es medio navideña, así que, aquí está: ¡regalito de Navidad para mis lectores drarry! ¡Felices fiestas!
Y millones de gracias por su apoyo. Espero que les guste.
con cariño,
Julie
