Hola a todos, muchas gracias por seguir leyendo mi historia, he corregido este capitulo pues hubo un error con el programa de word, de hecho mi editora Fanfiker_Fanfinal lo revisó minusiosamente.

No me he dado cuenta que al subir el archivo se ha desconfigurado (me he fijado que en un par mas de capitulos me ha hecho lo mismo es muy extraño) una disculpa y espero que ahora se entienda mucho mejor.

Cuando aterrizaron, Harry dio un pequeño tropiezo, pues su última acción había sido alejarse del traslador.

No podía creer el lugar donde estaban parados, el el callejón de una ruidosa y concurrida calle de Londres. Justo frente a ellos en la salida del callejón había un letrero gigante con luz neón claro que decía: Madame JoJo's(1). No lo sabía, pero era considerado uno de los mejores clubs del mundo, que cada noche deleitaba a sus clientes con exelentes espectáculos visuales, performances y una gran variedad de músicas: Hio Hop, Rock, Electrónica, Funk y Disco. La finla para entrar era kilométrica, se veía que el lugar estaba ocupado a su máxima capacidad.

La zona de más concurrencia para los clubs nocturnos se le atribuía a la zona West End, sin olvidar el Soho, aunque lugares como Notting Hill, Candem Town o el South bank también tenían lo suyo.
Harry miraba alrededor, perplejo.

—¿Vas a quedarte aquí o entras conmigo? —Una sonrisa divertida se expandía en el rostro de Draco al presenciar la expresión del Gryffindor.

—¡¿Qué demonios, Draco! —Una vez superado su asombro, constató que había salido de la zona de Hogsmeade. La gente conversaba entusiasmada, pero el chico que vivió no entendía nada.
Draco lo sacó por el brazo de aquel obscuro lugar, en la entrada rezaba un letrero escrito con tiza en letras gigantes y con colores para remarcar las partes importantes:

Madame Jojo's Kitsch Cabaret: Cada Sábado

Por favor, reserven su asiento con tanta anticipación como les sea posible para evitar decepciones.

Puertas: 7pm, show empieza a las 8pm, after party en lugar cercano 9.45pm—3am.

—Vamos o nos perderemos el show —Tenían un lugar reservado, normalmente esto se hacía con mucha antelación, pero él era un cliente especial, a pesar de la guerra y de la reputación de su familia, ese lugar siempre le abría las puertas. Quizás porque se había fundado sobre cimientos cubiertos de sangre y bajo la mirada de mafias.

El fabuloso cabaret que cada noche brillaba en Madam Jojo's ofrecía el escenario perfecto de la decadencia de lujo, el glamour de los años cincuenta y el art déco.

Un deslumbrante espectáculo dirigido por la dinámica Miss Terri, diva, ¡la mejor de las anfitrionas!

Justo fue con ella con quién habló para conseguir un asiento.

—Pero aquí dice que hay que coger sitio antes de venir —Cuando llegaron junto a la fila muchos de los chicos comenzaron a protestar.

—¡Hey par de mocosos, estábamos aquí antes que ustedes! —Un chico alto y de cabello castaño que vestía ropas como para un concierto de los Sex Pistols, comenzó a vociferar.

—Pase por aquí joven Malfoy, qué gusto verlo otra vez —Ante las miradas indignadas un hombre abrió la puerta y los dejaron pasar.

—¿Otra vez? ¿Cuántas veces has venido? —Caminaron sorteando a las personas, dirigiéndose a lo que parecía un lugar para VIP's.

—Cuando los Slytherin vamos a Hogsmeade, ¿crees que nos quedamos allí? —A Harry no le había pasado nunca por la cabeza salir del pueblo durante un paseo escolar, de todos modos no conocía otro lugar fuera en que pudieran ir a divertirse como magos. Siempre eran sus amigos quienes lo guiaban.

—Pues honestamente sí.

De pronto caía en la cuenta de la amplitud de experiencias de Malfoy.

—Nosotros no encontrábamos gran emoción en Zonko —Rió ligeramente, Harry se sintió avergonzado por segunda vez ese día, ¿acaso no había nada interesante que pudiera contarle él? De pronto su vida se le revelaba como aburrida, claro, se había arriesgado para derrotar a un mago tenebroso, pero fuera de eso, no había nada más.

—Bueno, para mí todo es nuevo —Sintió como su rostro se sonrojaba.

"¡Diablos! me considera su pareja, pero soy un chico aburrido"

—Aquí estamos —Tenían una mesa con una buena vista al escenario, todo estaba constituido por el estilo lounge, el color rojo predominaba, con detalles y suave suelo de moqueta en negro.

—Gracias —Draco deslizó elegantemente una propina al hombre, que sonrió y se retiró. El ambiente en ese lugar era animado, pero más tranquilo que el baile desmedido que podían observar desde ese segundo piso.

—¿Cómo conseguiste hacernos entrar?

—Soy un Malfoy, Potter, tenemos ciertos beneficios.

Todos alrededor observaban a la pareja y murmuraban.

—Por cierto, supiste vestirte decente.

—Gracias, creo —Aún se sentía fuera de lugar.

Un mago que aparentaba ser apenas mayor que ellos se acercó, tenía el pelo de punta y de color magenta.

—Tú eres Harry Potter, ¿no? —Asintió para evitar hablar, aún así el chico se emocionó, después de pedir que le dejara tomar una foto con él se retiró a su mesa con quienes eran sus amigos, que cuchichearon un poco más.

—Ahora eres más famoso que nunca —Notó cierto fastidio en la voz de Draco.

—Solo quiero que me dejen pasar un rato en paz.

Con la emoción del momento, se dio cuenta de que había dejado de lado a sus amigos, que probablemente se estaban preguntando su paradero.

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—¡Te dije que algo tramaba! —Hacía menos de diez minutos que Hermione y Ron estaban tratando de ubicar a su amigo.

—Guarda silencio, Ron —Estaba pensando la mejor manera de rastrearlo, pero a menos que él les enviara un mensaje era poco probable que se encontraran.

—Espero que no baje la guardia.

—Tiene su varita Ron, no va a pasarle nada.

—¿Y si lo lleva con mortífagos?

—No les sirve de nada, no tienen líder.

—¡¿Entonces para qué se llevó a Harry? —¿Acaso su novia no se sentía preocupada?

—Solo puedo pensar que lo llevó a un lugar especial —Sonrió, su amigo era afortunado.

—¿Especial? No lo creo —Bufando por lo bajo comenzó a patear algunas piedras que estaban cerca de él.

—Debemos volver e informar a la Profesora McGonagall —Hermione sabía que ella podría rastrearlos fácilmente de ser necesario.

—Ya verás, cuando lo encuentre va a decir que intentó secuestrarlo —Ambos caminaron de regreso al pueblo metidos en sus pensamientos.

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Le encantaba entrar a Zonko, a pesar de haber crecido disfrutaba de observar las cosas nuevas que había, los chicos de tercero que iban por primera vez siempre le sacaban una sonrisa por lo mucho que se entusiasmaban admirando la mercancía.

Ginny recordó a sus hermanos, Fred y George. Ahora solo quedaba George para hacerla reír cuando visitaba su tienda Sortilegios Weasley en el Callejón Diagon.

Pero sentía que las cosas por fin se estaban calmando después de la guerra.

—…no sé como habrá llegado allí, pero vaya que fue oportuno —Cuando salía de la tienda se topó con una conversación muy interesante, una chica de Slytherin, que parecía estar entre los chicos de tercero, comentaba con otra de su casa algo que le sonó familiar. Se quedó tras ellas como buscando algo que se le hubiera caído al suelo.

—¡Y qué lo digas!, cuando la leí pensé que alguien me estaba jugando una broma, pero cuando mi prima Amelia me dijo que había encontrado una nota igual en sus apuntes de Historia de la Magia me convencí.

—Me pregunto por qué nadie se adjudica la información.

—Torpe, si el profesor se entera que alguien está diciendo eso, seguramente expulsarían al responsable —La otra chica asintió, comprendiendo.

Ginny se apartó de allí discretamente, su comentario le parecía realmente útil. Sonrió, ahora tenía algo que contarle a Blaise.

Se apresuró al darse cuenta de la hora, tenía que alcanzar a sus amigas en Honeydukes.

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El show era increíble, los ojos de Harry no podían creer la magnificencia del vestuario, lo asombroso de los movimientos. La iluminación resaltaba en el escenario, que no era muy grande, la danza de las chicas que se presentaban.

—Es asombroso —Nunca había tenido oportunidad de ver algo así, era absorbente la forma en que la música y las coreografías de las bailarinas se unían para dar paso a algo tan espectacular.

—Lo sé, son las mejores —Draco había disfrutado de ese show antes, las chicas eran brujas, sí, pero su magia no influía en sus practicas diarias de baile. Aunque su decoración y apariencia perfecta sí eran retocadas con ese don especial.

—Ojalá hubiera sabido antes que existían lugares así —Malfoy disfrutaba el número, pero se dedicaba a estudiar el rostro de Harry también, suponía que aunque el chico había sido criado por muggles, al llegar a su verdadero hogar se habría apresurado a satisfacer toda su curiosidad, a encontrarse con las grandes diferencias, pero sus palabras, sus acciones, le mostraban algo distinto.

¿Era en verdad el chico que vivió tan privilegiado como él había creído? Comenzaba a enterarse que realmente, nada en absoluto.

—Ahora viene la presentación que esperaba ver —Un hombre de unos 23 años subió al escenario, desnudo, cubriendo su área genital con nada más que un cinturón ajustado a la cadera que parecía ser hecho de lino, color verde claro, encima de esa tela vestía una más fina que recordaba a un velo, de un tono verde más oscuro. Tenía además monedas y cuentas muy brillantes, cosidas alrededor, que daban un hermoso juego de luces como resultado. Pero lo que más parecía impactar, Harry se hubiera mostrado de acuerdo si se lo hubieran preguntado, eran los bellos tatuajes que tenía en la espalda, alrededor de los antebrazos y cuando observó con un poco mas de atención, notó que también en los muslos. Eran imágenes de diosas, seres que se presumían mitológicos en la vida muggle, pero que en ese momento parecían reales allí en la piel del artista.

La música comenzó, los movimientos de su cuerpo al ritmo de una música de sonidos hindúes.

—Ya veo por qué, es excelente —Pero con sorpresa notó, incómodo, la mirada atenta que Malfoy había puesto sobre el ejecutante de semejante danza. Mientras que los pensamientos del Slytherin se concentraban en tomar nota con detalle de los movimientos, él iba a seducir a Potter, de eso no había duda.

—Sí, es Sunny Snake Boy —Justo cuando Malfoy estaba mencionando el nombre, una serpiente fue liberada, una anaconda albina joven. Él la atrajo sobre sus brazos en un elegante movimiento, continuó su baile mientras el escurridizo reptil se movía lentamente sobre su cuerpo. Al final de su presentación la serpiente se enroscó en torno a su cintura y se quedo allí mientras él daba una reverencia y salía del escenario entre aplausos, silbidos y algunas flores lanzadas que quedaron esparcidas por el lugar.

—Estuvo sensacional.

—Aún falta un evento más —Tenía planeado ir a la fiesta que se formaba después de las presentaciones.

—¿En serio? —Le parecía un tanto tarde ya, eran más de las nueve y media de la noche, no porque temiera a la obscuridad, pero seguramente el plan del Slytherin no formaba parte de los conocimientos de nadie más. No quería un escuadrón de Aurores buscándolos—. Te recuerdo que el regreso al castillo es a las diez.

Draco rodó sus ojos en señal de fastidio, allí estaba él, tratando de mostrarle las cosas buenas de la vida, solo para ser desairado por su sentido Gryffindor.

—Créeme Potter, todo va a ir bien, McGonagall esta informada—. Seguramente le preocupaba que la directora fuera a inquietarse. Cuando lo miró se dio cuenta de que eso era precisamente lo que preocupaba a Harry—. Merlín, ¿podrías olvidarte de los demás un momento?

Realmente le enfurecía, ¿acaso él no merecía su total atención por un rato?

Harry se removió sintiéndose culpable.

—Lo siento, no quería preocuparlos —Sabía que Potter tenía razón, pero le fastidiaba que su plan se tambaleara con tanta facilidad.

—¿Sabes qué? Puedes irte ya —No quería preocupar a sus amigos, bien, que se fuera, para lo que le importaba...

—Vamos Draco, no te pongas así —Lo estaban pasando bien, ahora por algo que consideraba totalmente normal, pensar en que otros podían preocuparse por su desaparición, todo se arruinaba—. ¿Cómo iba yo a saber que avisaste a McGonagall?

Draco entrecerró sus ojos mostrando su enfado.

—Te lo he dicho ya, Potter, te puedes ir —Para demostrar más seriedad en sus palabras, se levantó, y se encaminó a la salida—. Hasta te voy a escoltar fuera.

Harry se levantó y lo siguió deseando que se calmara. La anfitriona, Terry, iba a saludarlo cuando notó su estado de animo, dejándolo seguir.

"Otro día lo saludaré" Pensó para sus adentros.

—¡Malfoy, espera! —Pero el Slytherin ya estaba en la calle, alejándose.

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Cuando llegaron al pueblo buscaron a la profesa Sprout, que estaba en Las Tres Escobas tomándose una cerveza de mantequilla con Hagrid.

Hermione se adelantó al verla.

—¡Profesora Sprout! Ah, Hagrid estas aquí también —El semi-gigante les dio una cálida sonrisa en respuesta antes de alargar su brazo y darles una especie de abrazo.

—¿Cómo están, chicos? —Tenía su cabello ligeramente más corto, pero igual de erizado y negro.

—Muy bien, aunque apurados, no encontramos a Harry.

—Ah, no me digas, ¿se fue con Malfoy? —La profesora Sprout sonrió junto con Hagrid, disfrutando las caras de perplejidad de ambos.

—Hagrid, ¿tú sabías esto?— Ron lo miró, irritado y el gigante asintió.

—Nos lo dijo la Profesora McGonagall —Luego se volteó a ver a Hermione—. Nos contó lo qué pasó, ¿cómo lo esta tomando Harry?

—Pues, bastante bien, creo que podría gustarle Malfoy.

Hagrid soltó una carcajada.

—Ya me parecía a mi que esa obsesión mutua que se tenían desde primero acabaría por matarlos o unirlos, me alegra que sea lo segundo —Sonrió antes de tomar otro sorbo de su bebida, a Ron no le parecía que eso tuviera una pizca de gracia.

—Ustedes regresarán con Hagrid, yo me quedaré a esperarlos, deben aparecerse como máximo, a las once de la noche.

Cuando les explicó esto Hermione dio un suspiro de alivio, Ron solo se sentó en la barra para luego voltear a ver a Hagrid.

—¿Y adónde fueron? —Parecía resignarse a aceptar este hecho.

—Tal vez a algún lugar romántico —mencionó Hermione.

También era una pequeña indirecta para su novio. Pero el pelirrojo seguía procesando el hecho de que su mejor amigo y Malfoy hubieran salido a una cita de verdad.

—No estamos seguros, la Profesora McGonagall solo nos explicó que se irían porque Malfoy estaba cortejando a Harry —Hagrid contuvo una carcajada—. Solo espero que no se maten antes de llegar a algo.

Todos asintieron sin saber lo mucho que se acercaban a la verdad.

Ron suspiró, todos parecían capaces de aceptar este hecho con tanta naturalidad, debería aplicarse el cuento.

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Pansy había permanecido en el castillo, tratando de no asesinar a nadie, cuando se había enterado por Daphne, que Potter y Draco estaban en Hogsmeade.

Daphne acompañó a los demás estudiantes al pueblo, ya que había quedado con un chico, así que los escuchó hablar en Las Tres Escobas, planeando qué hacer. Eso significaba, de forma casi segura, una cita.

Se había disculpado con el chico, excusándose acerca de olvidar un recado, logrando así que la acompañara a enviar una lechuza urgente al castillo, para Pansy.

¿Acaso Draco estaba aceptando a Potter?

Aparentemente sí, no parecían estar peleando.

—Esto es indignante —Sabía lo mucho que Draco conocía acerca de lugares fuera de ese pueblo, no podía evitar pensar en ambos chicos en algún espléndido club, tomando algo y charlando, aumentando su confianza y llevándose bien.

Pero no podía hacer nada en ese momento, solo planear una mejor estrategia, más valía que el otro cumpliera su parte.

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—¡Malfoy regresa! —El rubio caminaba furioso por la calle, que estaba totalmente llena de gente vestida para irse de fiesta.

—¡Piérdete Potter! —Harry corría para alcanzarlo, pero la multitud era demasiada y era dificultoso esquivarla.

—¡Estás siendo ridículo, Malfoy!

Salieron al fin de la zona de comercio, había muy poca gente alrededor y la luz de repente parecía muy escasa.

—No, tú no te fijas en nada, Potter —Draco se detuvo junto a una farola y espero que Harry lo alcanzara, estaban en una zona muggle.

—¿De qué hablas? —Se recargó en la farola para recobrar un poco su aliento, Malfoy solo lo miró con enojo.

—¿Por qué crees que te traje aquí?— El chico que vivió lo observó un momento, notó su rostro iluminado por la luz de la farola, su cabello brillaba. Lo distraía.

—¿Qué?

Malfoy dejo salir un gruñido de disgusto.

—¿Quieres ponerme atención por un momento? —No podía creerlo, ¿acaso le era tan difícil concentrarse?

—Sí, claro.

"Vamos Harry, ¿qué te sucede?"

—¿Por qué crees que vinimos aquí? Y esta vez trata de responderme algo coherente.

—Bueno, es una cita, ¿no? —¿De qué rayos le hablaba?

—Sí, es una cita, ¿te queda lo suficientemente claro lo que representa?

—No entiendo adónde quieres llegar —Draco respiró profundamente para tratar de calmarse.

—¡Ese es el punto, Potter! —Se pasó una mano por el cabello en señal de frustración—. ¡Estoy tratando de mostrarte una faceta distinta de mi persona! ¡¿Qué debo hacer para qué te des cuenta?

Harry se sintió como un idiota, allí estaba Draco, con el cabello despeinado y el rostro sonrojado por el enojo, esperando que él comprendiera sus acciones. Pero él nunca entendía a la primera, tenían que darle tiempo cuando de sentimientos se trataba.

Trató de responderle, pero notó que el chico alto y de cabello castaño que estaba gritándoles en la fila, se acercaba a ellos, no parecía buscar entablar una charla amistosa, y venía acompañado.

—¡Hey! Los conozco, son los chicos de hace un rato —Tenía una mirada que a Harry no le gustó nada.

—Sí, ahora piérdete —El chico que vivió lamentó la actitud del rubio.

—Malfoy, cállate —También lamento que su boca fuera tan rápida.

—Hazle caso a tu amigo —Sus acompañantes, que eran dos, y con quienes había esperado en fila para entrar al show, no estaban nada felices.

—¿Que quieres de nosotros? —Sería fácil defenderse con su varita, pero no quería usarla con ellos, se notaba que eran muggles.

Los tres rieron igeramente.

—Bien, queríamos una compensación por adelantarse así en la fila, ¿no creen que es justo chicos?

Sus amigos asintieron. Draco bufó.

—Mejos lárguense, no estoy de humor —Quedaba poco tiempo antes que el traslador se activara.

—¿Qué dijiste imbecil?

—¡Malfoy cierra ya tu maldita boca! —Justo en ese momento los tres varones se abalanzaron sobre ellos, Harry dio una patada a uno en el muslo, y un puñetazo a otro en el rostro, no tuvo tiempo de fijarse en el ultimo, peleó con ellos hasta que los noqueó, pero el ultimo fue más rápido y tomó a Draco apuntándolo con una navaja al cuello.

—Ahora, creo que ya sé qué quiero —Sonrió—. Este chico podría darme un rato de diversión. Harry sentía cómo su enojo crecía rápidamente.

—Quítale las manos de encima —la varita había quedado en el olvido, su magia podía sentirse alrededor, un pequeño viento apareció de la nada.

—Potter… —Draco no estaba seguro de lo que pasaba, pero le intrigaba el porqué Harry perdía el control de su magia.

—Te quedaste solo —El viento estaba ganando fuerza, la luz de la farola comenzó a titilar. Harry dio un par de pasos hacia ellos.

El rostro del chico comenzó a mostrar temor en sus facciones.

—¡¿Qué rayos sucede?

—No toques lo que no te pertenece —Era casi indignante observar esa escena, no quería a ese chico poniendo sus manos sobre Draco.

Malfoy se sorprendió al escucharlo.

"Jodido Potter, siempre comprende las cosas bajo presión".

Pero no podía estar más feliz al respecto.

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Demonios, no quisiera ser ese chico, las espero en el siguiente capitulo.

(1) Madam Jojo's es un club nocturno de Londres, quería utilizar uno que realmente existiera, así que investigue y ese me dejo encantada.

Esta es la pagina oficial, solo eliminen los espacio: http:/ www.-madamejojos.-com/