Este capítulo tomo un poco más para actualizar, pero vale la pena. Ojalá que lo disfruten.

Espero que todos hallan pasados una Feliz Navidad, y espero que pasen un estupendo fin de año para que cierren con broche de oro todos sus cometidos.

Quiero dar las gracias a mi editora por su infinita bondad y paciencia Fanfiker_Fanfinal, eres lo máximo por ayudarme incluso en vacaciones.

Capítulo 17: Culpables por todos lados.

Realmente no les sorprendía escuchar que el responsable fuera ese malcriado ser que casi siempre hacía lo que quería.

Lo que no le cuadraba a Ginny, era la conversación de aquellas chicas de Slytherin en Hogsmeade. Que ella supiera, los poltergeist como Peeves, no podían escribir en pergamino.

"Así que alguien más tiene que estar en esto". Aunque solo fuera para dictarle el falso mensaje. Era exactamente por eso que iría a hablar con Blaise en cuanto él terminara de comer.

Así que cuando Zabini salió del comedor lo siguió discretamente, mientras detrás la gente cuchicheaba acerca de las consecuencias que enfrentaría Peeves por lo que había hecho.

—¡Blaise! –Volteó al escuchar su nombre, allí estaba ella, con una sonrisa y corriendo en su dirección. Era muy fácil para él desear que lo viera con otros ojos.

Pero en medio del camino otro alumno, de la casa de Hufflepuff, se acercó a hablar con Ginny.

"Tenía que atravesarse ese chico". No lo culpaba, la Gryffindor era realmente muy divertida. Pero ella no se veía nada feliz de tenerlo cerca, bien, esa era su señal, ya tenía una excusa perfecta para intervenir y rescatarla.

Se acercó con calma para que ese chico no lo notara.

—Ginny, hola –No estaba muy seguro de por qué el Huplepuff la buscaba, pero no importaba, ella parecía incomoda.

—Regresa después, estamos hablando –Al chico no le hacía gracia que Zabini interviniera cuando trataba de pedirle una cita.

—Lo siento pero no puedo salir contigo –Ginny estaba frustrada por no poder quitárselo de encima, pero la intervención de Blaise le dio una idea—. Es que ya salgo con alguien más.

—¿Con quién? ¿Él? –Blaise sonrió ante el tono despectivo que le había dedicado, vaya idiota.

—No te diré con quién, aunque fuera con él, no es asunto tuyo, ahora piérdete –La chica sí que daba miedo cuando era hora de ponerse seria.

—Como quieras –Sonaba enfadado pero no dio más problemas.

—Tengo que hablar contigo, es importante –Con su mirada recorrió el pasillo asegurándose de que ese chico se había alejado lo suficiente, no quería gente escuchándolos.

—De acuerdo, ¿de qué? –No creía que hubieran muchos temas de conversación que pudieran surgir entre ellos.

—Vamos –Caminaron, la menor de los Weasley estaba ansiosa por compartir su información con el Slytherin. Tal vez cuando descubrieran quién estaba detrás de todos esos enredos, podía invitarle a tomar algo como amigos…o incluso como algo más.

"No es momento, concéntrate". Se regañó mentalmente sin poder reprimir una sonrisa ante sus pensamientos.

—¿Por qué tanta prisa? Por cierto ¿A dónde vamos?–Ya lo estaba dejando atrás.

—Eres muy lento –Ginny dio varias zancadas y lo tomó por la mano para arrastrarlo a la biblioteca, el único lugar donde en ese momento estarían en paz. Casi nadie iba a la biblioteca un viernes en la tarde.

Pero para ambos ese contacto pequeño fue agradable y envió ondas de calor a su cuerpo, encendiendo su nerviosismo.

"No te hagas ideas raras, Blaise, lo hace solo por apurarte, Draco la vio con Potter".

A pesar de eso, de camino a la biblioteca, sus pensamientos cambiaban cada segundo.

"Tal vez, solo tal vez…rechazó a ese chico insinuando que salía conmigo". Trataba de controlarse, pero aquella lógica cada vez tenía más peso.

"Lo que quiere decir es que se siente atraída por mí" No era la primera vez que le ocurría, incluso por medio de engaños se le habían confesado.

—Bien, aquí nadie nos molestará –Incluso sus frases parecían guiarle a ello.

—De acuerdo, pero creo que ya sé lo que me vas a decir –Ginny le observó, confundida.

—¿Lo sabes? Bien eso es genial, creo –Tal vez Blaise había escuchado a esa chica, o a su prima Amelia conversar acerca de las notas.

—Sí, siempre he sido intuitivo –Para Zabini era genial que ella se sintiera de esa manera. Ya podía restregarle la noticia a Draco después.

—Bueno, ¿qué piensas? –Si tenía algo más que contarle o una teoría ya armada, la pelirroja era todo oídos

—Yo siento lo mismo –Se acercó para hacerle una caricia con su mano en el rostro y tal vez darle un beso. Pero para su sorpresa la expresión no era exactamente de felicidad, sino más bien confusión.

—Blaise…¿de qué rayos me estás hablando? –Zabini se sonrojó de inmediato. Al parecer sus conclusiones estaban muy lejos de ser acertadas.

—…pensé –Merlín, acababa de terminar con cualquier oportunidad que tuviera con Ginny. Maldito ego, ¿es que los Slytherin no podían poner otra cosa en primer lugar?

—¿Pensaste que me iba a declarar…? –En realidad, no estaba enojada con él, hasta podría reírse, aunque no parecía lo correcto en ese momento.

—…Bueno…—No veía la manera de arreglarla su error.

—Oh Zabini, lo arruinaste –Pero sonrió y se acerco para besarlo en la mejilla—. Aunque no por completo, tienes suerte de ser agradable.

Blaise se sintió ciertamente aliviado ante sus acciones, especialmente por el tono de su voz, no sonaba a enfado.

—Bien por mí –Suspiró y ambos comenzaron a reír hasta que la bibliotecaria gruñona los mandó callar.

—De acuerdo, ahora deberíamos enfocarnos por lo que realmente vinimos aquí.

—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

—Así que tú eres el responsable de los rumores –El poltergeist parecía haberse calmado un poco al estar en presencia de la Directora. Podía ser todo lo rebelde y pesado que quisiera, pero frente a alguien con el poder y presencia de una bruja como McGonagall hasta él parecía saber comportarse.

—Sí, Directora –Sonreía mientras flotaba tranquilamente frente a los maestros.

Godefroy observó con cuidado sus ademanes, era extraño para él que viniera a delatarse, ¿no era mas lógico que se ocultara?

—Bien, no es la primera vez que cometes esta clase de actos, pero no van a quedarse así, esta vez metiste a un miembro del profesorado en tus bromas –No podían determinar una sanción en ese momento, así que Peeves se fue rápidamente mientras se burlaba de los alumnos nuevamente.

—Profesora MacGonagall, me gustaría hablar con usted –Cuando salieron del Gran Comedor el profesor Engelmann alcanzó a la animaga.

—Claro profesor, vamos a mi oficina –Tenía que dar a conocer a los demás directores lo que acababa de pasar.

Al llegar ambos tomaron asiento, los demás retratos observaban curiosos.

El profesor Engelmann se acercó cuando la profesora McGonagall le hizo un gesto.

—¿Qué sucede, profesor? –Tal vez el auror quería sugerir algún castigo para Peeves.

—Acerca del incidente de hoy, tengo serias dudas de que el responsable fuera en verdad el poltergeist –Dumbledore se permitió intervenir en ese momento.

—¿Peeves es responsable? –No parecía muy furioso, pero si desconcertado.

—Así es –McGonagall iba informarle mas tarde de todos modos.

—La cosa es, Directora, que no creo que fuera él –Ambos concentraron su atención en la explicación que Godefroy ofrecía.

—¿Por qué confesaría cuando no había nada que nos llevara a pensar que fuera él?

—Eso es verdad, pero él disfruta molestando a los alumnos, sinceramente este no es su modo usual de bromear –Peeves no era nada respetuoso, pero no recordaban una sola vez que hubiera hecho una referencia sexual de esa clase en sus ocurrencias, era como un niño malcriado y grosero.

—Tal vez la responsabilidad no es suya, quizá esté encubriendo a alguien –Probablemente el responsable lo indujo a ello y a él le pareció divertida la idea.

—Debemos encontrar al que esté detrás de todo.

Justo en ese momento llamaron a la puerta.

—Adelante –La puerta se entreabrió y de ella surgieron Ginny y Blaise.

—Buenas tardes Directora, si no esta muy atareada nos gustaría hablar con usted sobre Peeves –Zabini hizo gala de sus buenos modales.

—¿Sobre Peeves?

—Sí, no creemos que lo hiciera solo — Ginny estaba segura que cuando les contara lo que había escuchado en Hogsmeade creerían su teoría.

—¿Tienen alguna prueba de eso? –Godefroy estaba bastante seguro de que si esos alumnos aparecían entonces, quizá sus sospechas fueran confirmadas.

—Sí –Después de eso procedieron a contarles lo que habían estado investigando.

—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

Harry se encontraba en una situación dificil, no tenía ninguna idea que pudiera ser considerada útil para mostrarle a ese malcriado Slytherin que lo estaba compensando por sus acciones pasadas.

"Seguramente si me niego vamos a discutir hasta terminar lanzando maldiciones". Lo que no quería era que Draco pensara que no iba en serio, porque con todo lo que habían pasado esas semanas era consciente de que realmente eran novios.

—Vamos Harry, no puedo creer que se te ocurra nada decente –Hermione estaba sentada con él en los jardines con pergamino en mano tratando de desarrollar cualquier ocurrencia que tuvieran. Malfoy estaba sentado varios metros delante de ellos terminando una tarea de Herbología.

—Es que suenan a tonterías –No estaba seguro si algo cursi fuera adecuado, probablemente Draco esperaba algo sobrio, elegante y agradable.

—Bueno, pero si no me cuentas lo que pensaste ¿cómo esperas que te ayude? –Hermione tenía razón.

—Está bien, pero no te burles de mí –Su amiga le sonrió de manera indulgente—. Tal vez podríamos tener una cena donde la comida sean los platillos que más le gustan.

—Eso suena bien, pero ¿sabes cuáles son?

—No, no lo sé –Vaya problema, bien podría consultarlo con Blaise, como le había dicho Ginny.

—De acuerdo, lo considero buena idea, solo tomemos en cuenta ese detalle, ¿qué más cosas pensaste para la cena?

—Bien, podría ser en la torre de astronomía, ese día no hay clase –No pensaba que fuera una idea muy original, pero es que hablaban de un chico, un Malfoy exigente, mimado y orgulloso, ¿cómo querían que supiera qué estaba haciendo?— Con velas flotando y bueno, pidiendo una disculpa por lo que pasó –el escenario podía ser diferente, pero en resumen era lo que Draco buscaba.

—Disculparte suena bien, pero Harry ¿entiendes por qué se molestó tanto?

—Algo así –Lo razonó un tiempo y se atrevió a decir—. A mí tampoco me hizo gracia que ese chico pusiera sus manos sobre él –Su amiga sonrió, bastante divertida con su respuesta.

—Creo que vas muy bien encaminado –Luego su expresión se tornó algo triste, Harry sabía el motivo, Ron no estaba a su lado desde que se pelearon.

—Hablaré con Ron, ¿sí? También necesita que le echen una mano –Su amiga lo observó un momento y luego asintió.

—Bien, ahora dime, ¿qué demonios regala uno para disculparse…?

—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

Todos en el despacho de la Directora guardaron silencio un par de minutos calibrando en sus mentes lo que sucedía.

Severus Snape había llegado a la mitad de la explicación, pero ya le habían puesto al tanto, y definitivamente algo raro se traía en manos quienquiera que estuviera detrás de esa broma.

—Bien –La Directora llamó la atención de todos los presentes—. Debemos llamar a Amelia Esselte y a su prima para que nos entreguen esas notas –Habían revisado las listas de los alumnos Slytherin y encontrado el nombre completo de la chica, estaba en cuarto; su prima, a quien Ginny había escuchado hablar, estaba en tercero. Ahora era cuestión de esperar.

El profesor Godefroy fue a buscarlas rápidamente, pero McGonagall estaba bastante disgustada al respecto. No era posible que dentro de la escuela se hicieran ese tipo de cosas y pasaran desapercibidas.

El profesor regresó con dos chicas acompañándolo, ambas de cabello negro y rizado, piel clara y ojos color avellana.

—Señorita Amelia –La más alta de las dos dio un paso al frente—. ¿Le ha comentado la situación el profesor Engelmann?

—Sí, Directora, aquí esta la nota –La chica entregó un pedazo de pergamino doblado donde ponía que lo destruyera al terminar de leerlo—. Lo guardé por si no me creían –Lo mismo hizo con la nota de su prima Amanda.

—Creo que es todo, gracias, no comenten esto con nadie, por favor –Claro que si lo hacían se sabría, el hechizo que acababan de ponerles les avisaría.

Ambas chicas salieron más tranquilas al saber que no las castigarían.

—Ellas no saben nada, las notas fueron dejadas para despistar –Snape estaba muy molesto, ¿quién era el responsable de semejante tontería?

—Directora, si nos permiten vamos a seguir investigando por nuestra cuenta –Ginny también tenía en mente hablar con Harry, Blaise pensaba contarle a Draco. La animaga asintió.

—Tengan cuidado y reporten lo que descubran.

—Por ahora creo que sé algo que podrá ayudarnos –Godefroy sacó su varita y se dispuso a ayudar.

—.—.—.—.—.—.—.—

—Bueno, ¿qué piensas? –Zabini había estado pensativo al salir.

—Creo que deberíamos juntar a Potter y Draco para hablar con ellos –Ginny asintió, pensaba lo mismo.

—Oh, así que sabes lo de Malfoy –Blaise sonrió.

—Así que Potter te contó –Ahora entendía que en verdad Ginny y él eran solo amigos.

—Sí, y tienes razón, más vale ponerlos al tanto –Caminaron tomados de la mano para buscarlos.

Los hallaron conversando cerca de la escalera que daba al segundo piso.

—…Más vale que sepas lo que haces –Draco parecía un tanto divertido con la cara de frustración de Harry.

—Deja de fastidiarme, sé lo que hago –Le había preguntado por sus avances para compensarlo.

Zabini y Ginny sonrieron, ya se comportaban como una pareja.

—Draco, Potter –Ambos voltearon y se encontraron con una imagen algo peculiar. Sus amigos estaban tomados de la mano.

—Ron va a estar en desacuerdo con su relación un rato, pero te ayudaré a convencerlo –Blaise asintió agradecido. No había tomado en cuenta esa parte, tendría que ganarse a Weasley.

—Bueno, venían solo a darnos esta noticia ¿o por algo más? –Draco intuía que el que ahora estuvieran saliendo no era exactamente por lo que los habían buscado.

—Sí, vamos a ponerlos al tanto de lo que hemos estado investigando para ver si ustedes saben algo que a nosotros se nos haya escapado —Ginny contemplaba la posibilidad de que así fuera, tal vez encontrar al culpable tomaría menos tiempo.

—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

—Así que ya tenemos una coincidencia –El hechizo del profesor Godefroy había resultado muy útil, permitía identificar la escritura en un pergamino con otro, aunque el autor hubiera distorsionado su letra para despistar. Era muy útil para identificar sospechosos que hubieran escrito una nota tratando de hacerse pasar por otro.

Habían traído trabajos de cada casa empezando de cuarto, si aquello no daba resultado iban a inspeccionar a los de cursos inferiores. Pero no había hecho falta.

Después de horas de trabajo habían llegado a una coincidencia.

—El profesor Slughorn debe acompañarla –Minerva había llamado a Filch para que fuera a buscarlos.

—Sí, Directora.

—Parece que su poltergeist no era el único responsable –Engelmann estaba interesado en entender que una chica llegara a tanto por, evidentemente, separar a Potter de Malfoy.

—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

Harry estaba bastante impresionado por lo que acababan de contarles, era más que obvio que alguien nos lo quería juntos. La carta enviada a su club de fans seguramente era obra de la misma persona.

—Cuando sepa quién fue… —El rostro de Draco denotaba una cantidad de ira peligrosa, después de todo, el ataque del que Harry había sido victima, era seguramente otro plan de quien sea que estuviera detrás de los demás incidentes.

Potter puso una mano en su hombro en gesto tranquilizador, era peligroso que Draco perdiera el control.

En algún momento de su conversación Hermione había encontrado a los cuatro hablando, con Ron detrás tratando de que Hermione le hiciera caso, pero al observar a su hermana sentada y de la mano con Blaise había armado un escándalo, hasta que Ginny le había hechizado para que no hablara, explicando la situación y haciéndolo prometer que tomaría las cosas con calma. Solo entonces habían dejado de lado su discusión y estaban ahora considerando las opciones. Ron se había quedado callado como protesta y para mostrar su indignación, nadie le dio mayor importancia.

—Creo que ya vamos atando cabos –Blaise parecía satisfecho, hasta ahora todos esos sucesos parecían aislados, pero desgranando piezas comenzaban a encajar, era un plan con un fin bastante obvio.

—Lo único que falta es tener sospechosos –Hermione comenzó a maquinar teorías en su cabeza—. Básicamente, esta persona está detrás de Malfoy, los rumores son sobre Harry, el club de fans e incluso el daño físico causado por el sectusempra, todo apunta a que quieren quitarlo del camino.

—¿Pero quién? –La menor de los Weasley exteriorizó la pregunta que rondaba en la mente de todos.

—Una admiradora, una ex novia –Harry estaba acostumbrado a ser atacado por fanáticos, gente que no lo conocía pero creía que sabía todo sobre él.

Al escuchar las palabras de Potter algo se iluminó en la mente de Zabini.

—Pansy –Tan solo escuchar el nombre le sonó como una revelación a Draco, que gruñó, Harry se apresuró a tomar su mano y apretarla, dándole una mirada de apoyo que el rubio agradeció.

—¿Parkinson? –Hermione la había observado algunas veces—, me parece bastante fría y trata de manera despectiva a mucha gente –Reconoció haciendo una mueca

—Sí, pero cuando esta cerca de Draco es diferente.

Malfoy recordó cuando se encontró con ella cerca del lago, era bastante testaruda, y especialista en arruinar la reputación de la gente.

—Zabini tiene un buen punto, voy a hablar con ella –Draco estaba dispuesto a ir en ese momento a hacerle reconocer sus acciones.

—No se precipiten, no tenemos pruebas –Hermione pensaba en una estrategia más efectiva.

—De todos modos, debemos reportarlo a McGonagall, ella tendrá mejores métodos para manejarlo –Ginny estaba pensando en veritaserum o legeremancia.

Justo cuando habían decidido ir a ver a la Directora, ella entró al comedor buscando en varias direcciones hasta dar con ellos.

—Veo que están todos aquí –Levantó una ceja para remarcar su afirmación, no le sorprendía que se hubieran reunido—. Necesito que Potter y el joven Malfoy me acompañen de inmediato –Bastante sorprendidos ambos chicos se levantaron para seguir a la animaga.

—¡Profesora! ¿acaso encontraron al culpable? –Ginny imaginaba que por eso los estaba llamando. Hermione pensaba lo mismo,

La directora sonrió:

–Me parece que sí, ya les contarán los detalles después.

Todos sonrieron ante estas palabras.

—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

Pansy se encontraba descansando en su habitación, esperando el momento indicado para hacer posible su última parte del plan. Claro que debía dejar que las cosas se calmaran, para que todos pensaran que ese estúpido poltergeist en verdad había sido responsable.

Estaba por salir a cenar cuando escuchó golpes en su puerta.

—¿Quién es? –No estaba de ganas para recibir visitas.

—Es el profesor Slughorn querida, abre por favor.

Qué horrible, ese profesor idiota llamando.

—¿Qué pasa profesor? –Trató de ocultar su semblante despectivo.

—Debes acompañarme, la Directora quiere verte, creo que te has ganado una felicitación por tu último trabajo de Transformaciones –Parecía muy feliz al respecto, probablemente iba a alardear de sus estudiantes slytherin sobre el gran profesor que era.

—Aquí estamos, profesora –Al entrar al despacho, con un semblante listo para recibir felicitaciones, su rostro se tornó en sorpresa, pues delante de ella y esperando, estaba McGonagall, junto al profesor víctima de sus rumores, y por si fuera poco detrás de ellos pudo vislumbrar a su amado Draco, que mostraba una cara enojada y a Potter…que estaba tomándolo de la mano. ¿Qué era todo aquello?

Incluso los Directores tenían una mirada dura, especialmente la de Severus Snape que parecía mortalmente molesto. Solo Dumbledore la miraba con algo de lástima, y lo odió por eso.

—Señorita Parkinson, qué bien que pueda acompañarnos.

Tras aquella frase, fueron los momentos más horribles y humillantes en la vida de la Slytherin.

Sus notas, que debían de haber sido destruidas, estaban frente a ella, el profesor Godefroy les había proporcionado un hechizo que identificaba de quién era la escritura en la nota.

Pero lo peor había sido ver la cara de satisfacción de Potter al verla castigada, restado puntos a su casa y advertida de no volver a cometer una broma semejante contra un docente bajo pena de ser expulsada.

Al salir, con el profesor Slughorn escoltándola de regreso y dándole un sermón sobre la responsabilidad de nuestras acciones, solo pudo pensar en mandarle un crucio para que cerrara la boca.

Cuando por fin la dejaron sola en su habitación, lanzó un hechizo silenciador y descargó su furia sobre los muebles que tenía hasta quedar exhausta.

"¡Maldición! Ese estúpido Potter, seguramente alegre y poniendo sus asquerosas manos encima de Draco mientras YO estoy castigada". Justo cuando estaba por lanzar otra maldición a una pobre silla que estaba milagrosamente en pie, razonó este pensamiento y su rostro, cubierto por un semblante de rabia inmensa, se relajó hasta convertirse en un aterrador y distorsionado intento de sonrisa.

"Solo yo he sido castigada". Daphne estaba libre de toda responsabilidad, y ni hablar de Cho, cuya participación había sido bastante mínima.

Bueno, no todo estaba acabado, aún debía dejar que pasara un tiempo, claro, antes de finalmente recurrir a su as bajo la manga.

Con estos pensamientos tan alentadores despejó su cama, la única cosa en pie después de su rabieta, y concilió dulces sueños plagados de un hermoso rubio que estaba a su lado.

—.—.—.—.—.—.—.—.—.—

Oh Merlín, Pansy es muy mala.