Es genial darme cuenta de que llegue hasta este capítulo ya, no pensaba que la historia tuviera más allá de quince.
Quiero en verdad dar las gracias a las personas que dejan comentario, tanto si puedo responder como no (especialmente a quienes no puedo responder). También a quienes lo leen aunque yo no me entere.
Como siempre, dedico a mi editora Fanfiker_Fanfinal las gracias por ayudarme y enseñarme.
Capitulo 23: Entrenamiento intensivo.
—Bien Potter, otra vez… —Llevaban casi todo el mes practicando las reglas básicas de etiqueta, cosa que para Harry era un mundo totalmente desconocido, hasta que Draco lo hizo algo primordial en su vida—. ¿Cómo empieza la cena?
El mencionado pasó un momento de angustia tratando de que su agotado cerebro recordara como debía comportarse.
—Debo permitir que se sienten primero las mujeres. Si tengo a una mujer a mi lado, la ayudo a sentarse retirando la silla para facilitar su "entrada" a la mesa, y luego acerco la silla con cuidado –Draco asintió satisfecho e hizo un movimiento con la mano para que siguiera, Harry dudó un momento antes de continuar—. Cuando todas las mujeres se hayan sentado, puedo tomar el lugar que me asignaron sentándome con una postura recta, sin una rigidez excesiva –recitó con algo de esfuerzo, ¿quién había inventado semejantes reglas?
Cuando estaba en casa de los Weasley todos parecían tan cómodos y relajados, esto era un examen en toda regla.
—Bastante bien, recuerda, los codos no se ponen en la mesa; solo se permite apoyar los antebrazos, no se cruza el brazo por delante de un invitado para alcanzar algo, debes pedir que te lo den –Para el pobre Gryffindor la situación se tornaba color hormiga. Ahora no podía alimentarse tranquilo, cada comida era un mini examen.
—Algunas cosas las sabía, como no hablar con la boca llena, no soy un troglodita, ¿sabes? –Su novio sonrió con cierto humor, sin hacerle caso proseguía en su cátedra de reglas.
—No se habla o gesticula con los cubiertos en la mano, la comida pinchada o depositada en un cubierto se come, no se deja en él mientras hablamos, escuchamos o miramos, tienes que adaptarte al ritmo de la comida y no comer de forma acelerada –Harry rodó los ojos en señal de fastidio.
—Sé masticar sin abrir la boca y sin hacer ningún tipo de ruido, también sé que no debo sorber sonoramente –Aunque deseaba que a su primo alguien le hubiera aplicado esas reglas, de recordar cómo comía le daban arcadas.
—No se pasa comida entre platos, o se pincha en el plato de otro, cumplidos a la comida y el vino deben ser hechos pero sin exagerar –Harry estaba pensando en cómo alabar a los elfos que seguramente estaban en la mansión Malfoy, ya que gracias a una carta de Narcissa Malfoy, ahora estaba en ese aprieto.
Semanas atrás.
— Diablos Potter, no puedo creer que tenga tan poco tiempo –El pobre Gryffindor releía la carta que le acababa de llegar a Draco. Sus amigos se reían un poco ante la pomposidad de las palabras.
— ¿Qué demonios hace tu madre invitándote a "Una hermosa velada planeada de manera cuidadosa para el disfrute de todos los convidados" en Malfoy Manor? –En parte le causaba mucha gracia la manera en que estaba escrita, sentía que era como tomar el té con la Reina de Inglaterra, por otro lado le invadió el pánico.
¿Él? ¿En casa de Draco con Lucius?
—Pues es una buena oportunidad para hacer las paces –Hermione quería mostrar el lado positivo. Harry pensó que en parte no tenía nada que temer, al final, había ayudado a la familia de Draco a tener la opción de ser reintegrados a la sociedad mágica con su total apoyo.
—Eso si te comportas como ellos quieren –Ron rió pensando en Harry vestido de manera vergonzosa. Con ese comentario cuestionó si alguna de las túnicas que tenía sería adecuada para la ocasión.
Se habían movido por petición del rubio al salón de clases, no quería más bromas al respecto, Draco parecía inmerso en recordar todo lo necesario.
—Madre está planeando una suntuosa cena de Navidad –expuso con cierto orgullo, que se mezclaba con ansiedad—. Mucha gente va a ser invitada, no sé si asistirán, pero si en la lista de invitados figuras tú, muchos irán por la curiosidad de saber por qué el héroe del mundo mágico cena en casa de mortífagos absueltos –Terminó con cara seria.
—No hagas caso, pero, ¿sabes?, aquí el que se queja soy yo, por tener que aprender todas estas normas… —Sonrió para relajar a su novio, quien parecía satisfecho con la muestra de interés.
—Aun así, debes aprenderlas, no te costará mucho si me haces caso – Harry temió por su tiempo libre.
—¿Cuándo le contestarás? –Su novio rió.
—Venían dos invitaciones, ¿recuerdas? Tú debes darle una respuesta.
El chico que vivió se puso pálido y deseó que todo fuera tan fácil como luchar contra un cola cuerno húngaro.
Tiempo actual
Por eso, ahora apenas lograba poner atención en las clases, le causaba un gran nerviosismo pensar que asistiría a la cena de Navidad de los Malfoy, Ron ya sabía que no cenaría con su familia ese año, lo había tomado bastante bien, hasta con humor, "Irás a cenar al nido de las serpientes". Pero lo que sí le asustaba era cómo se lo iba a tomar la matriarca Molly Weasley, no quería insultarla ni que se sintiera traicionada, ella siempre remarcaba que lo veía como uno más de sus hijos.
"Probablemente me sacuda hasta dejarme en estado vegetativo".
Había otra cosa que le incomodaba: Malfoy y él habían tenido sexo, en toda la extensión de la palabra. Pero no se sentía distinto, su amado estaba tan abstraído en hacerle memorizar todas esas cosas que no se atrevía a preguntar sobre el tema del enlace.
¿Estarían las cosas bien? No notaba nada diferente en él ni en su magia. Se cuestionaba si en realidad era su pareja, si había interpretado bien sus instintos y en realidad se pertenecían. Le recorrió un escalofrío desbordante al imaginarse por un segundo que Draco se acercaba con alguien más a su lado y le decía que había sido un error, que lo sentía pero que así eran las cosas.
"Me tiraría de la Torre de Astronomía". Con cierto humor macabro se preguntó cuántos estudiantes decían eso cuando iban mal en una materia. Si bien había pensado comentar este hecho con Hermione, no estaba seguro de hasta qué punto era buena idea.
—…la servilleta siempre en el regazo. Nunca en la mano o atada al cuello, no es un babero –Se conectó de nuevo con la realidad escuchando cómo el Slytherin terminaba la lección—. Si no deseas que te sirvan más lo dices claramente, pero lo más importante es que no grites ni hables de extremo a extremo de la mesa con otro invitado, te esperarás al evento posterior al postre –Draco no se quería ni imaginar como sería cenar en casa de los Weasley, ahora que sabía que Harry pasaba las fiestas con ellos a veces. Imaginaba el alboroto con cierto desdén, preguntándose cómo podían hacer semejante espectáculo de sí mismos— ¿Quedó claro? —Con esto en mente el chico asintió sintiéndose mareado.
—¿Nos tomamos un descanso por hoy? –Malfoy se puso pensativo al respecto—. Sabes que es inhumano forzar tanto mi cabeza, ¿verdad? Además es fin de semana –Estaban sentados en el pupitre esperando que la clase de Adivinación comenzara, los demás alumnos se entretenían conversando entre sí.
Se habían desatado rumores basados en la información que otros alumnos del comedor escucharon decir a los implicados, ahora la mayoría de ellos tenían curiosidad por cómo se desarrollaría la velada.
—Bien, pero para la hora de la cena espero que recuerdes cómo se usan los cubiertos y la cristalería.
El chico que vivió suspiro y asintió, no tenía mucho donde elegir.
Se empeñó en recordar lo que le había enseñado al respecto, incluso había tomado notas con dibujos para no confundirse.
El cuchillo y la cuchara se ponen a la derecha del plato y el tenedor a la izquierda. Siempre con el mango hacia abajo y el filo del cuchillo mirando al plato.
Hasta esa explicación le parecía normal, siempre había usados esos cubiertos.
Lo complejo era si se disponía de más cubiertos, como pescado antes de la carne, los cuales deben estar más hacia el exterior que los cubiertos de la carne. Y lo mismo ocurre si hay más de una cuchara. Eso ya le confundía un poco, pero le parecía ridículo el caso de los cubiertos de postre, que se ponen en la mesa frente al plato, entre los platos y las copas, en sentido perpendicular, de este modo: una cucharilla, un tenedor y un cuchillo de postre. La cucharilla y el cuchillo con el mango hacia la derecha y el tenedor con el mango hacia la izquierda.
"En serio, tanta molestia para comer un postre". Durante la clase realmente trató de concentrarse, pero la realidad era otra, definitivamente tenía que hablar con alguien acerca del enlace. Probablemente como había razonado antes, Hermione era la mejor opción.
Solo le quedaba resolver la forma en que pudiera separarse de Draco por un rato para rumiar con ella sus sospechas.
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—¿No te parece que Harry está algo agobiado estos días? –Ginny se había fijado que desde la invitación que había llegado, Potter parecía muy atareado.
—Bueno, una invitación a la mansión de los Malfoy conlleva ciertas normas… —Explicó Zabini con algo de humor—. Tus modales deben ser impecables, pues cada segundo que pasas con ellos eres observado y evaluado –Recordaba haber estado de visita en el cumpleaños de Draco, siempre eran fiestas estupendas, muy elaboradas con toda clase de gente importante como invitados.
—Suena aburrido –La menor de las Weasley se imaginaba a todos sentados y muy quietos escuchando alguna conversación nada entretenida.
—La verdad es que no, sus fiestas disponen de un excelente entretenimiento, son muy exigentes para todo –El Slytherin recordó con nostalgia un particular evento en que se exhibió un unicornio con su cría en los linderos de la propiedad, los habían atraído sin lastimarlos para que los chiquillos lo vieran.
—Bien, algún día puedes contarme más al respecto –Aprovechando el tiempo libre que tenían en ese momento, se acercó y comenzó a besar a Blaise, quien correspondió felizmente.
Escucharon pasos cerca de ellos, pero los ignoraron pensando que al verlos en esa situación, quien quiera que fuera los dejaría en paz.
Pareció ser cierto durante un momento, pero después escucharon el inequívoco ruido de un zapato dando golpecitos en el suelo para llamar la atención.
Fastidiada, Ginny estaba dispuesta a mandarle un hechizo al voyerista que los observaba, consistente en dejarle con los ojos rojos como si le hubiera entrado pimienta.
—Hola chicos, ¿están muy ocupados? –Ese era el plan, al menos hasta que escucharon la voz de Potter llamándolos.
Se separaron de mala gana.
—¿Te das cuenta de que nosotros nunca los interrumpimos? –Repuso el chico de tez oscura con cierto mal humor.
—Lo siento, lo compensaré, pero por ahora necesito su ayuda –Eso sonaba como algo entretenido para ambos.
—Déjame adivinar, ¿distraemos a Draco de nuevo? –Harry asintió.
—¿Pueden?
Sonrieron entusiasmados, a Blaise le encantaba meterse en los asuntos de Draco si podía molestarlo con ello.
—Claro que podemos, es más, ni siquiera vamos a preguntarte el motivo hasta después de que logres lo que necesitas –Internamente el Gryffindor agradeció la confianza que Zabini estaba depositando en él.
—¿Qué tienes en mente? –murmuró la pelirroja con gran entusiasmo.
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Harry se encontraba en la biblioteca, estaba esperando que Hermione terminara de repasar los estantes en busca de libros con información respecto al tema.
—Bueno, he aquí lo que encontré –No era mucho, cuatro libros, todos parecían bastante antiguos—. Debo decir que no esperes demasiado, este tipo de conocimiento no suele plasmarse con detalle en los libros, las familias de linaje como la de Malfoy protegen mucho las costumbres de sus ancestros.
Asintió ante las palabras de su amiga sintiéndose nervioso.
—Gracias por ayudarme, Hermione –Se sentía bochornoso y estúpido, pero deseó que en algún texto de aquellos libros estuviera descrita la respuesta a su dilema.
Su amiga sonrió.
—Sabes que siempre lo haré, comencemos –Juntos se sumergieron en el primer libro y comenzaron a leer.
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Malfoy Manor era un hervidero de gente, por todos lados se veían personas ocupadas pero que se movían en sincronía, como en un vals.
—Bien, por allá tenemos las copas –Contabilizaba una elfina que tenía un delantal verde musgo encima—. El juego de cubiertos de plata también ha sido limpiado ya, seguiré contabilizando, ama.
Narcissa asintió y la elfina desapareció después de hacer una reverencia.
—¿Cómo van los preparativos? –Lucius estaba contemplando todo a su alrededor con un ligero dolor de cabeza. Era cierto que ofrecer una fiesta como aquella no le causaba molestia en absoluto, menos aún reparando en gastos, pero era un incordio soportar el ajetreo del servicio.
—Excelente, estamos a tiempo en todo, creo que ganamos un par de minutos –La sonriente esposa de Lucius parecía feliz, era una buena señal.
—Draco contestó ya la carta –Alzó un sobre que llevaba entre sus manos con cierta pomposidad.
—¿Sí? Es estupendo, Potter también ha respondido ya –Sonrió mientras su esposo ahogaba un gruñido, su dolor de cabeza aumentó al imaginar a ese chico en su casa, cenando con ellos.
Le costaba trabajo visualizar un escenario donde conversar con él fuera agradable.
—Me imagino que garabateó lo primero que le vino a la cabeza –Con desdén desdobló la carta para leer la respuesta.
Leyó con calma mostrando un ligero rictus en la comisura de su boca al terminar de repasar todo el párrafo.
—Creo que ha hecho algo más que eso –Su esposo parecía en cierta medida complacido por su error y algo contrariado por la aparente elocuencia de la que el héroe del mundo mágico parecía estar haciendo gala.
—Probablemente le ha ayudado Draco –Depositó la carta en una mesita cercana quitando importancia al asunto.
—Con seguridad, pero eso prueba que se llevan bien, lo cual es una buena noticia –Narcissa se sentía mejor al pensar que su hijo era aceptado por su pareja, sentía curiosidad de conocer un poco más de la personalidad de Harry Potter.
—¿Siguen jugando? –preguntó con cierto fastidio su esposo refiriéndose a la fase de citas que habían propuesto.
—Parece ser que ahora son novios oficialmente –Le parecía que todo iba bien, no tan despacio como había supuesto, si con eso Draco lograba conquistar al chico que vivió, ¿quiénes eran ellos para interferir?
—Viva –Sarcásticamente, Lucius celebró con una copa imaginaria brindando por ese resultado.
—Nos guste o no, así se dan las cosas entre ellos, así que deja de quejarte –Su esposa tenía una mirada perversa y digna de cualquier mortífago, así que optó por dejar el tema en paz y preguntar qué clase de entremeses y selección de bebidas iban a servir en tan memorable evento.
—Me parece que los bocadillos son exquisitos –Mandó a un elfo a por uno de cada clase en la lista de su adorada "Cissy" y comenzó a degustarlos para evitar que su boca lo metiera en problemas.
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—Blaise, puedes dejarme en paz de una vez –Cierto rubio estaba bastante molesto. Potter había sugerido un descanso, entendía que tuviera cosas que hacer, pero cada vez que se acercaba a él para tener un momento íntimo parecía estar evitando su contacto, por lo cual demandaba una explicación.
—Vamos Draco, ¿hace cuánto que no vas a volar en escoba? –Ginny había estado muy entusiasmada con la idea de ver a Blaise volar en escoba, aunque un tanto contrariada pues el plan consistía en que su novio tuviera un accidente para que Draco lo llevara a la enfermería y dar más tiempo a Harry.
—No recuerdo, pero no es importante –Aunque si extrañaba un poco ir a volar.
—Vamos, estoy seguro de que te relajará –El rubio asintió entonces, ya podía molestarse con Harry cuando regresaran.
Blaise había planeado accidentarse si su amigo trataba de irse demasiado rápido, pero no fue necesario, Draco lo estaba pasando muy bien, pues no tenía que concentrarse en otra cosa que no fuera el manejar con cuidado su escoba.
Todo ese tiempo se había agobiado tratando de que Potter aprendiera lo que hiciera falta para asistir a la cena.
"No quiero ningún error". Le preocupaban los modales de su amado, después de todo, aunque ahora estuvieran enlazados, cosa que no mencionó a su madre en la carta para darle una sorpresa agradable en persona, tenía que causar una excelente impresión a sus padres. Lo cual no sería fácil dado el pasado que ambos arrastraban.
Además, Harry debía conocer el lado amable de su familia, cuyos miembros se apoyaban mutuamente.
Quería que dejaran atrás todo lo relacionado con la guerra, empezar de cero, incluso si su familia solo fuera conformada por ellos dos.
Después de un par de horas Malfoy sintió que era tiempo de volver, le dolían los brazos y se sentía cansado por el viento helado que lo envolvía.
Faltaba poco para que entrara el invierno, estaban en los primeros días de Diciembre.
Le hizo una seña a Zabini para descender, habían estado jugando a hacer carreras.
Una vez en tierra le dio las gracias a su amigo.
—Fue divertido, supongo que me debes algunos galeones ya que gané la mayoría de las carreras –mencionó de manera petulante.
—Sí claro, si he ganado yo –Pero en realidad parecía que su amigo estaba más relajado.
—Te cobraré después, ahora necesito encontrar a Harry.
Blaise se quedó en el campo, Ginny los había visto despegar y cuando notó que descendían esperó a que Malfoy se alejara antes de ir al encuentro de Blaise.
—No vuelas nada mal –Sonrió y dio un beso largo al chico, quien correspondió gustoso, ambos se tomaron su tiempo dando y recibiendo caricias y compartiendo el sentimiento de alegría por estar juntos.
—Si esto es lo que pasará cada vez que salga a volar, voy a hacerlo a diario –murmuró en un momento en que separaron sus labios.
—Tal vez, ¿qué te parece si volamos juntos un rato? –Él asintió y ambos subieron a la escoba de Blaise, divirtiéndose sobrevolando el campo de quidditch.
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Draco se adentró en su cuarto, quería tomar un baño con agua tibia, estaba muerto de frío.
"¿Dónde rayos está Harry?". Le preocupaba un poco no verlo, pero seguramente estaría con sus amigos, después de todo se había aplicado mucho en aprender todo lo que le decía. Debía querer pasar un rato tranquilo con ellos.
Salió vistiendo una toalla y se acicaló con calma, después fue a buscarlo.
Pero a pesar de todo el esfuerzo que hizo revisando medio castillo, no había rastro del chico.
"No, otra vez se ha ido, no". Si Pansy o Greengrass estaban tramando algo más iba a asegurarse de que fueran el alimento de algún basilisco.
Divisó a Granger en el pasillo que daba al Gran Comedor, parecía algo apesadumbrada, tal vez se había peleado con la comadreja, lo cual no le sorprendería, ¿cómo lo soportaba?
—Granger –La chica dio un pequeño brinco por el susto.
—Hola… Malfoy.
—¿Tienes idea de dónde esta mi amado novio? –Sonaba sarcástico y bastante molesto.
—La verdad es que… —Pero Malfoy la interrumpió.
—Ha estado evitándome todo el día, así que antes de contestar, piensa bien si quieres meterte en medio de una de nuestras peleas.
Hermione Granger no era el tipo de chica que se dejaba intimidar, pero en ese momento supo que si quería seguir ayudando a Harry en algún momento del futuro, era mejor decirle la verdad.
—Lo vi con Ron, estaban jugando con una snitch cerca de… —Pero en ese momento Ron apareció por el pasillo, sin Harry.
—¿Ron? ¿Dónde esta Harry? –Malfoy sentía su corazón acelerarse rápidamente.
—Se fue a la Torre de Astronomía, dijo que quería meditar un rato.
—Más vale que sus motivos sean coherentes… —Draco estaba entrando en pánico, ¿qué diantres pasaba con él?
—¿Sus motivos? Tú eres quien lo ha puesto bajo presión con tus ridículas instrucciones –Weasley parecía bastante enojado.
—No es asunto tuyo, Weasley –Se encaminó entonces a la torre.
—¡Es tu culpa que esté tan deprimido! –Escuchó el grito del pelirrojo y apretó sus manos volviéndolas puños.
¿Así que estaba deprimido? Tenían que hablar… Tal vez había sido muy duro con él durante el proceso, no quería aterrarlo.
Abrió la puerta y lo encontró sentado en un rincón, observando nada en particular.
—Harry –murmuró dando un par de pasos en su dirección.
El chico que vivió desvió su mirada hacia Draco y sonrió con cierta tristeza, para el rubio fue como si el mundo se cayera en pedazos, básicamente saltó y lo apretó entre sus brazos.
—Lo siento Harry, lo siento mucho –No quería verlo así de afectado por su culpa.
—No es culpa tuya –Su voz sonó triste y bastante preocupada.
—No tienes que repasar más, te sabes todo perfecto –Quiso que su voz sonara alegre y relajada, pero era difícil.
—Draco –El calor de su cuerpo era fantástico, era tan difícil pensar en otra cosa, pero tenía que decírselo—. Creo que cometiste un error.
—No, claro que no, sé que todo te saldrá bien –Mientras hablaba comenzó a besarlo varias veces.
—Draco, hoy hablé con Hermione –Malfoy se sintió confundido, ¿qué tenía ella que ver en ese momento?
—Ajá.
Harry se separó lo suficiente de su agarre para mirarlo a los ojos, que parecían llenos de una profunda tristeza.
—Hicimos lo necesario, pero…
—¿Harry, de qué me estas hablando?
—No estamos enlazados, Draco.
La revelación le hizo sentir como si hubiera sido sumergido en las aguas heladas del algún remoto y congelado lugar…
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Ya sé, me van a matar, pero recuerden que si lo hacen no termino la historia.
