Disculpen que lu suba un día tarde, pero bueno aquí esta ya, también agradesco sus comentarios y sus agradecimientos a mi editora que se los merece mucho.
Como siempre doy gracias a mi editora paciente y hermosa Fanfiker_Fanfinal por ayudarme hasta en fines de semana con puente, ¡Te quiero hermosa!
Capítulo 27: Oh, Blanca Navidad.
La cena de Navidad comenzó de manera pacífica en casa de los Weasley, el día anterior el novio de Ginny había ido de visita y causó una muy buena impresión a toda la familia.
Cuando Blaise entró por la chimenea se sentía nervioso, no estaba del todo seguro del por qué, cuando visitaba a otras personas lo hacía sintiéndose relajado.
—Hola, Blaise –Su novia se acercó para saludarlo y darle un beso rápido.
—¿Cómo estás? –Sonrió de medio lado tratando de calmar su pulso.
—Deseando que todo salga bien –Los dos rieron brevemente y Ginny condujo a su novio hasta la cocina donde sus padres y sus hermanos estaban sentados.
—Bienvenido, tú debes de ser Blaise –Molly se acercó para brindarle un abrazo y tener una mejor perspectiva de él.
—Gracias por invitarme –Puso su mejor sonrisa y correspondió el abrazo. La casa de los Weasley le parecía sencilla y un tanto caótica pero realmente cálida.
—¿Nos trajiste el postre? –George sonreía notando que el chico estaba nervioso.
—¡George! ¿Qué clase de pregunta es esa? –Molly mandó una mirada asesina a su hijo.
—No se preocupe, señora Weasley –Alzó una caja de color amarillo con detalles en un tono café oscuro—. Traje un pastel –Lo depositó en la mesa.
—Gracias, querido, no te hubieras molestado —Molly se lo llevó a la barra hasta que fueran a comerlo y esperó que lo invitaran a sentarse.
—Bien, chicos pues tomen asiento y vamos a comer, su padre hoy tiene que quedarse hasta tarde en la oficina –La señora Weasley comenzó a servir una ensalada de vegetales que contenía zanahorias, acelgas y champiñones, los demás platillos consistían en estofado de res, puré de patatas y espagueti con champiñones—. Blaise, espero que te guste lo que preparé.
—Estoy seguro de que sí –Le parecía extraña la manera en que convivían en la mesa, la plática era relajada y cada quien parecía demostrar su propio ritmo para comer, además quien quisiera repetía cualquier platillo añadiendo una generosa porción a su plato en el momento que se le antojara—. Todos parecen muy contentos –murmuró un tanto sorprendido a su novia. Normalmente en su casa todos comían en silencio y nadie se servía de nuevo sin pedirlo primero y esperar la porción correspondiente.
—¿Te lo parece? Así son la mayoría de las comidas –Le parecía interesante la formación que Zabini tenía sobre etiqueta en la mesa.
—Me gustaría que en mi casa fuera así algunas veces –No es que le disgustaran las normas de su casa, pero a veces eran demasiado rígidas.
—Entonces Blaise, ¿cuáles son tus intenciones con mi hermana? –George sabía que ese chico era de la casa Slytherin, pero ahora eso no parecía importante, sabía que su hermana no aceptaría salir con alguien de dudosa moral.
—Salir con ella y ver si se enamora de mí más adelante –De esa forma mostraba su rendición ante la chica esperando que ella fuera recíproca a sus sentimientos.
—Me parece bien –George sonrió de manera socarrona con la explicación mientras su hermana sonreía y a continuación le daba un beso en la mejilla.
—Si ya terminaron voy a servir el pastel que Blaise tan amablemente nos trajo –Molly hizo levitar los platos y los depositó en el lavabo para después poner varios platos para el postre.
Continuaron con la conversación entre pastel y café, para Zabini era inesperado que todo fuera fluyendo de manera pacífica entre tantos Gryffindor, había pensando que lo juzgarían por su procedencia, pero al final resultaban ser muy agradables.
Después de la plática jugó snap explosivo con George y Ginny, además de una muy reñida partida de ajedrez con Ron. La madre de los chicos estaba bastante reticente cuando Zabini se presentó, pensando que montaría un acto para impresionarla, lo cual intentó, mas se vio envuelta por la energía de sus hijos y se relajó mostrando su verdadera personalidad.
"Es un buen chico, estaré feliz de que venga a comer con nosotros".
Finalmente, cuando comenzó a nevar y dieron las nueve de la noche decidió retirarse, siendo escoltado por su novia a la salida después de una apropiada despedida con los restantes miembros de la familia.
—Les caíste bien –Ginny estaba impresionada pues pensó que le harían pasar un mal rato atacando a Blaise, pero todo había salido perfecto.
—Sí, tengo ese efecto en la gente – Ginny tendría que acostumbrarse a las respuestas insolentes e irónicas del Slytherin, aunque realmente eso es lo que le gustaba de él. Zabini reía mientras la menor de los Weasley le propinaba algunas palmaditas condescendientes en la espalda.
Finalmente se desapareció y cuando llegó a su casa se encontró añorando por primera vez, a una persona a la que acababa de ver.
En La Madriguera, esa noche dejaban de lado este acontecimiento para enfocarse en reír y bromear con los demás miembros de su familia, que estaban de visita; Percy y Charlie charlaban animadamente, habían sido los primeros en llegar. Fleur y Bill habían prometido pasar la Navidad en casa de los Weasley a cambio de visitar a los padres de Fleur en Año Nuevo.
—Por un excelente comienzo –Arthur terminó de llenar las copas para todos y haciendo un brindis dieron por iniciada la comilona.
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Los invitados empezaron a llegar de manera puntual en cuando dieron las ocho de la noche.
Una fila de elfos se encaminó para recibir a todos los magos que aparecieron súbitamente en la entrada de Malfoy Manor.
Poco a poco la fiesta dio inicio con las risas y comentarios de los presentes que al principio habían dudado de asistir, pero al enterarse de que Harry Potter el Salvador del mundo mágico estaría presente, su curiosidad no tuvo límites y decidieron averiguar los motivos por los que Harry se encontraba allí.
Narcissa y Lucius estaban bastante ocupados saludando a todos, comportándose como los perfectos anfitriones.
—Tus padres sí saben organizar una fiesta de gala –Harry aún observaba con algo de incredulidad la decoración, estaba acostumbrado a los adornos que llenaban Hogwarts esta época del año, pero era muy diferente cuando estaba en medio de ese salón lleno de personas con sus mejores galas. Todo era demasiado elegante y en cierto modo eso le ponía nervioso.
—Antes solían hacerlo más a menudo –Varias veces durante su niñez Draco observaba cómo su madre se arreglaba para una noche especial organizada en su hogar, también cuando iban a casa de sus amigos—. Me parece una buena idea que la gente se dé cuenta de que seguimos en la cima –Para él era importante el estatus social y quedar bien ante la sociedad mágica.
—Bien, prometo no avergonzarte esta noche –Harry sonrió, pero iba a ser un poco extraño estar juntos en un evento donde tenían que aparentar ser simplemente amigos.
Draco había querido anunciar su compromiso, pues tenía una actitud muy posesiva hacia su pareja, pero razonando un poco no era la mejor idea ser acosados por los medios, ya que una vez que se enteraran estarían persiguiéndolos día y noche, por lo que prefirieron no revelarlo hasta que resolvieran el problema que tenían entre manos. Agregado a esto, si alguien se acercaba a Harry con intenciones de cortejarlo, Draco tendría un brote psicótico, así que procuraba mantenerse cerca de él y ser poco notorio, un buen reto para alguien que usualmente era el centro de atención.
—Eso espero, no pasé tanto tiempo entrenándote para nada –Sonrieron y se alejaron un momento cuando el Ministro Kingsley entró y todos comenzaron a saludarlo e intercambiar cumplidos sobre su persona. El Ministro parecía poco interesado, así que en cuanto localizó a Harry se acercó a saludarlo para deshacerse de esa clase de personas.
—Ministro –Sonrieron y el chico que vivió se sintió más relajado por un momento.
—Harry. ¿Qué haces aquí? –Parecía genuinamente sorprendido.
—Al parecer también he sido invitado –Se sentía un poco tonto por mentir sobre su relación con Malfoy, pero era lo mejor.
Parecía que iba a comentar algo al respecto cuando notaron que alguien más se acercaba.
—Ministro –El semblante serio de Lucius Malfoy interrumpió la plática, Draco aprovechó para tomar a Harry del brazo y arrastrarlo lejos de la gente tanto como le fue posible considerando que era una fiesta y había grupos por todas partes.
—¡Hey! ¿Cuál es la prisa? –La cara del rubio mostraba enfado.
—Dos chicas te estaban mirando, parece que son hijas de un Inefable que mi padre invitó –Draco, gracias a su magia veela, percibía el horrible aroma de ambas; Harry en efecto volteó y ellas -probablemente eran hermanas-, lo miraban y reían, parecían estar armándose de valor para hablar con él.
—Ya sabes que solo te quiero a ti –Se sintió cursi al pronunciar esta frase, pero no se arrepentía, pues era lo que pensaba.
El resto de la velada transcurrió sin contratiempos, conversando entre ellos mayormente, pues las personas que tenían mas o menos su edad eran todas mujeres y Harry temió que su novio armara un escándalo si se acercaban demasiado a ellas.
La cena fue un momento tenso para Harry que aún temía equivocarse cuando usaba los cubiertos, pero afortunadamente salió airoso.
Estaba feliz con que hubiera pavo y no solo platillos poco comunes en Navidad, pero lo que más le gustó fue el postre, que según había escuchado decir a Narcissa se llamaba La Trufa de Madeleine(1), le pareció increíble.
Poco antes de la medianoche los invitados se fueron retirando no sin antes dar las gracias por tan memorable ocasión a los anfitriones que parecían muy satisfechos con los resultados del evento.
Finalmente pudieron irse a dormir y Harry por una vez en su vida deseó que llegara la mañana de Navidad.
Observó a su novio dormir a su lado considerando lo mucho que habían cambiado las cosas en solo un año.
"Si alguien me lo hubiera dicho me habría reído en su cara". Decidió dejar sus reflexiones filosóficas para después antes de ser vencido por el sueño mientras rodeaba con sus brazos la cintura de Draco, quien suspiró en respuesta y se volteó para besarlo antes de cerrar sus ojos y que ambos se quedaran dormidos.
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La mañana de Navidad en casa de los Weasley comenzó como cualquier otra, un tropel de chicos sobre sus regalos haciendo lo imposible para sacarlos del empaque, no importando la edad que tuvieran.
—Mira, mamá, Harry envió algo para nosotros –Una pequeña pila de regalos frente a su árbol tenía una etiqueta que decía "De: Harry Para: La familia Weasley".
Cada uno encontró su respectivo nombre en cada paquete y con entusiasmo notaron el buen gusto de Harry al escoger los regalos.
—Deberíamos enviarle una carta –Bill estaba estrenando una nueva camisa que Fleur consideró muy bonita y elegante.
—Eso si no lo han matado ya –Todos temían la suerte que Harry hubiera sufrido en Malfoy Manor especialmente durante la fiesta de Navidad.
—No le crean, se ven genial juntos –Ginny sonreía mientras repasa las hojas de su nuevo libro—. Además Malfoy no dejaría que dañaran a su pareja ¿verdad?
—¿Cómo estás tan segura? –Charlie observó a su hermana mostrándose escéptico aunque ella tenía un aire muy confiado.
—Porque Malfoy es mitad veela y su magia eligió a Harry –Al decirlo, Ron sonó un poco malhumorado pero resignado.
Bill y Fleur consideraron que debían enviarle a Harry una carta esa misma tarde.
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Cuando Harry despertó esa mañana se apresuró a tomar un baño y prepararse para el memorable momento que tenía en mente.
Draco se removió en la cama, era temprano, incluso para sus estándares después de irse a dormir en la madrugada de ese mismo día.
"¿Qué rayos hace Potter?", pensó irritado, queriendo tenerlo cerca y acurrucado mientras sus padres aún dormían.
El mencionado salió del baño vestido con una túnica verde bandera con adornos en el cuello y mangas color plata.
"Muy Slytherin de su parte". Draco estaba un poco confundido pero pensaba lo bien que le habría sentado si ambos hubieran sido sorteados en esa casa.
—Potter, ¿qué rayos haces? –Aunque de manera inconsciente, Draco volvía a llamarlo por su apellido cuando algo le molestaba.
Harry no dijo nada, hizo un ademán de que lo siguiera y salió de la habitación.
Draco gruñó y salió de la comodidad de la cama para ponerse zapatos y seguir a su novio.
"Va a perderse si no se fija por donde va". La mansión tenía demasiados cuartos.
Mirando de un lado al otro finalmente lo ubicó bajando la escalera que daba al primer piso y caminando con desgana lo encontró de pie dando la espalda al gran árbol de Navidad que tenían. Las esferas resplandecían con la luz de la mañana, al igual que el papel de los regalos que se encontraban bajo el árbol.
—¿Ahora me dirás qué pasa? –No eran horas para descifrar acertijos, aunque le daba curiosidad la sonrisa que su novio tenía, mostrándose traviesa, con una mirada de enamorado perdido.
—Ven a sentarte –Draco ocupó uno de los asientos en el sofá, Harry se puso ante él y se agachó para besarlo profundamente por espacio de varios minutos que el rubio no rechazó, pero la intriga le mataba por dentro.
—¿A qué ha venido eso? –Quiso levantarse pero Harry lo detuvo.
—Sé que no empezamos bien –Comenzó a decir—. Tuvimos muchos problemas cuando nos conocimos, muchas peleas por tonterías, al final entendí que si hubiéramos sido más tolerantes nada tendría que haber llegado a ciertos extremos.
Cuando surgió la magia asociada a tu herencia veela, aquello nos dio otra oportunidad, una que llevó a algo más allá de la redención de nuestros conflictos –Harry estaba muy serio y Draco se sentía nervioso sin entender exactamente por qué.
—¿Qué quieres decir…? –Harry hizo una seña para que le dejara continuar.
—Si de verdad quieres formar una familia conmigo –Era el momento, Harry se arrodilló ante Draco, quien no daba crédito a lo que veía y pensaba que estaba imaginando cosas hasta que notó la cajita forrada de satén verde que Harry sacaba de entre su túnica—. Draco Malfoy… ¿te casarías conmigo?
Draco se sintió en shock por un momento mientras el anillo resplandecía ante él, pero recobrándose se arrodilló junto a su ahora prometido, abrazándolo fuertemente.
—Espero que eso sea un sí –Draco se levantó y en una posición un tanto altanera, que causó mucha gracia a Potter, extendió su mano esperando que colocara el anillo. Harry se levantó también y deslizó el anillo que tenía un diamante con corte rectangular en el dedo anular izquierdo del rubio.
—No seas tonto, por supuesto que sí –murmuró Draco mientras se acercaba para besar a su prometido de nuevo.
Harry suspiró aliviado, había visto muchos anillos y los vendedores lo agobiaron con todas las especificaciones, pero al final se había decidido por uno con diamante de un quilate, claridad Fl e incoloro grado E.
—Me alegro, porque no tienes idea de lo que me esforcé en elegirlo –Sonriendo, se dirigieron a la cocina para desayunar, Draco no podía esperar a que sus padres se levantaran para darles la buena noticia.
Harry se preguntó cómo iba a explicarles a sus amigos que ahora estaba comprometido con Draco por su propia decisión.
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La mañana pasó rápidamente y pronto todos se estaban alistando para la comida, comerían lo que sobró la noche anterior. Molly siempre cocinaba demasiado en Navidad. Blaise estaba feliz de asistir llevando un regalo para que disfrutara la familia, galletas de mantequilla, y otro para Ginny, que consistía en un prendedor para el cabello que cambiaba de color para combinar con la ropa.
Los encontró esperando turnos para firmar un pergamino, al parecer era la carta de agradecimiento a Harry por sus regalos.
—¡Oh, Blaise, qué bueno que llegaste! –Su novia se acercó para besarlo y darle su regalo de Navidad, un paquete de mantenimiento para la escoba—. Esto es de parte de mi madre, estás a medio camino de ser aceptado –Era un suéter tejido con una B bordada en él.
—Gracias –El resto de la familia se acercó a saludar y algunos de sus miembros que no había conocido antes comenzaron a interrogarlo de manera amistosa.
—Bien, ya envié la carta, espero que venga a cenar–que Harry compartiera con ellos la celebración había sido idea de Bill y Fleur. Arthur se acercó para saludar —. ¿Cómo estás, muchacho?
La comida avanzó con normalidad y decidieron como otras veces, salir al jardín para un juego de quidditch.
Ginny y Blaise acabaron en equipos contrarios, la chica sonrió desde su escoba.
—Prometo no ser dura contigo –Blaise rió.
—Prometo no llorar si lo eres.
Así dieron inicio al juego.
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Cuando los Malfoy se levantaron esa mañana no esperaban recibir semejante noticia tan temprano.
Se encontraron a su hijo desayunando con Potter, pero algo llamó la atención de Narcissa, un brillo que venía de la mano de su hijo reflejando destellos en la mesa.
—Buenos días, madre, padre –Draco se levantó para saludarlos—. Feliz Navidad.
—Feliz Navidad, hijo –Narcissa abrazó a su hijo con fuerza, Lucius también lo hizo poco después de que su esposa lo soltara.
—Feliz Navidad, Narcissa –Harry se levantó y tendió su mano a la mujer, quien lo abrazó brevemente antes de llamar a un elfo para que le sirviera el desayuno.
Harry se sintió ligeramente descolocado pero volteó para saludar a Lucius, quien sí aceptó estrechar su mano.
—Madre, padre, tengo una noticia que darles –Draco se colocó frente a sus padres mientras ellos volteaban, Narcissa tenía una sonrisa ligera, parecía saber de qué quería hablarles.
—¿Qué sucede, Draco? –Aun así habló como si ignorara el asunto.
—Harry me propuso matrimonio –La cara de su padre fue de total sorpresa—. Y yo acepté –Narcissa asintió y abrazó a su hijo de nuevo felicitándolo.
—Harry, bienvenido a la familia –La madre de Draco estaba feliz de ver a su hijo con esa energía y vivacidad que le había robado la guerra.
Lucius sonrió y dio otro apretón de manos a Harry, ambos sabían que no podían estar cómodos con un contacto mayor a ese.
Terminaron el desayuno comentando lo que harían para planear la boda una vez que se enlazaran, los lugares en los que podría celebrarse, los invitados y un sinfín más de detalles en los que Harry se sintió cómodamente excluido. No le preocupaba lo que escogieran mientras su boda se llevara a cabo.
Estaban en medio de una discusión por la cantidad de invitados cuando una lechuza dejó frente a Harry la carta que enviaba la familia Weasley.
—Parece ser un agradecimiento por los regalos –Draco se asomó para leer lo que habían escrito.
—¿Me están invitando a su casa? –La carta mencionaba que ambos estaban invitados a cenar con ellos esa misma noche para relajarse un rato y pasarlo bien.
Lucius pareció en desacuerdo, pero se contuvo de opinar al respecto por la mirada que su esposa le dio cuando intentó abrir la boca.
—Sería bueno ir y anunciar nuestro compromiso –Su rubio estaba encantado de dar a conocer la noticia, su posesividad no tenía límites.
—De acuerdo –En el transcurso del día abrieron el resto de los regalos, Narcissa estuvo encantada con el regalo de Harry, consistente en un hermoso jarrón color azul zafiro en el cual se veían unos peces koi detalladamente dibujados que nadaban de manera delicada y grácil por toda la superficie del mismo, según le había dicho a Harry si ponían agua dentro del jarrón podían sacar uno de los peces cuando hubieran crecido lo suficiente, para así ponerlo en otro jarrón.
Draco le había obsequiado a su prometido un brazalete con el grabado de la H y la D mayúsculas entrelazadas con finos trazados que asemejaban enredaderas que se calentaba si alguien tocaba a Harry con segundas intenciones.
Cuando finalmente estaba oscureciendo se trasladaron a La Madriguera, sería la primera vez que Draco visitaría la casa, por lo que Harry lo había sentenciado a comportarse correctamente si quería que hubiera boda.
La señora Weasley los recibió dando a Harry un abrazo muy fuerte en el que casi se asfixia, también abrazó a Draco aunque con menos afectividad y por menos tiempo, cosa que ambos agradecieron.
Blaise también se encontraba allí y estaba contento de verlos, justo como el resto de la familia, quienes se acercaron con cierto recelo a Malfoy sin dar crédito a sus ojos cuando ellos se tomaron de la mano convenciéndolos acerca de su noviazgo.
Pero lo que hizo llenarse de emoción y lágrimas a Molly fue en definitiva cuando les mostraron el anillo que Draco tenía puesto en el dedo.
—¡Por Merlín Harry, muchas felicidades! ¡Pero son tan jóvenes! –Molly pensaba que era una buena noticia, pero a la vez creía que era demasiado pronto. A pesar de la contradicción, la matriarca los llenó de abrazos al enterarse.
Ron parecía a punto de desmayarse y tanto Charlie como Percy le dieron a Draco la mano para dar a entender que estaban de acuerdo.
—Vamos, Molly, tu y yo éramos de su edad –Arthur estaba contento y les sonreía con afecto mientras Ginny comentaba que tenía que escribirle a Hermione para contarle la buena nueva.
—Pero si parece que fue ayer cuando Bill quería casarse con Fleur –comentaba entre lágrimas la señora Weasely—. Ellos también eran muy jóvenes, apenas se conocían antes de la boda.
Ese comentario de algún modo hizo que Harry recordara algo muy importante que le hizo sonreír esperanzado; Fleur también era mitad veela, recordaba los rumores que habían escuchado sobre ella cuando estuvo de visita durante el Torneo de los Tres Magos. Como tal podía decirle cómo resolver su problema.
—Señora Weasley, ¿podría decirme dónde está Fleur? –El tono tan alegre en que lo preguntó hizo que Draco lo observara expectante.
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Juro que en el siguiente ya se enteran de lo que deben hacer para enlazarse.
(1) La Trufa de Madeleine, cuesta 184 euros (más de quinientos noventa y cuatro pesos) y sólo se puede comprar en Knipschildt Chocolatier, una pastelería en Norwalk, Connecticut. Está elaborada con chocolate Valrhona, crema fresca y vainilla mexicana para lograr la textura sedosa.
