Lo prometido es deuda, aquí esta ya el capítulo definitivo del enlace, me ha costado escribirlo (no soy nada romántica), agradecimientos a mi novio por ayudarme, a los zombis de REC 2 por inspirarme (raro, lo sé) y a mi editora hermosa Fanfiker_Fanfinal por ayudarme incluso cuando esta relajándose.
Capítulo 28: Soy de ti, eres de mí.
La única explicación que Draco escuchó de Harry hasta ese momento había sido:
—Ella puede ayudarnos –De ahí se habían sentado a conversar, Harry de manera muy animada, con toda la familia Weasley.
—Entonces, ¿regresarán pronto? –Potter parecía algo ansioso.
—Sí, solo fueron a recoger los regalos que compraron para los padres de Fleur –Molly sirvió chocolate caliente a todos, Blaise se había ido poco después de saludarlos, Ginny había prometido ponerle al día de cualquier acontecimiento.
Draco parecía malhumorado por el entusiasmo que su prometido mostraba desde que habían llegado.
—De acuerdo –Siguieron conversando de forma entusiasta, parecía que Harry quisiera pasar la noche allí, pero el rubio no compartía su idea.
Estaban a punto de cenar cuando dos caras familiares entraron por la puerta permitiéndoles sentir una corriente de aire frío que los hizo tiritar un momento.
—Hola a todos, ya regresamos –Como siempre, Bill parecía muy animado, venía cargando algunos paquetes— ¿Qué hay para cenar?
—Había una fila espantosa –Fleur comenzó a quejarse de inmediato sobre el sistema de entrega y cómo en Francia era mucho más eficiente—. Pog lo menos han sabido guagdag las cosas coggectamente.
Ya acostumbrados al modo de ser de la chica, todos la escuchaban sin tomarse demasiado en serio sus palabras y sonriendo mientras se acomodaban en la mesa y esperaban que su madre sirviera la comida.
Bill estaba sosteniendo un recipiente con miel, iban a cenar hot cakes, cuando ubicó un rostro poco usual entre sus invitados.
—Malfoy está de visita –El mencionado volteó a verlo y asintió sin estar muy seguro de qué decir a continuación, por su apariencia era otro de los hermanos de la comadreja, ¿Cuántos más iba a conocer?
—Para anunciar su compromiso, cariño –Molly aún estaba muy entusiasmada al respecto.
—¿Compgomiso? –La francesa dejó de lado su crítica observando a la pareja que se tomaba de la mano, sonriendo.
—Así que es verdad, ¿eres mitad veela, Malfoy? –Draco asintió, Fleur se acercó para hablar con ellos frente a frente.
—Muchas felicidades, Hagy, debes seg muy especial para seg elegido pog alguien como nosotgos –Sonaba muy orgullosa al respecto.
—¿Cuándo planean enlazarse? –Bill notó cierta incomodidad en sus caras cuando mencionó este tema—. Perdonen, no quise ser indiscreto, no es algo que deban discutir con nosotros.
—Precisamente es por lo que estamos aquí –comentó Harry—. ¿Creen que podríamos hablar con ustedes en privado? –Toda la familia pareció un tanto extrañada por este último comentario, pero no preguntaron más y después de cenar los dejaron solos en la mesa para que conversaran, mientras ellos se preparaban para dormir.
—Felicidades por su compromiso –Bill parecía entender su relación perfectamente, contemplándolos con una sonrisa amistosa.
—Gracias… —Harry estaba un poco cohibido, nunca había hablado mucho con Bill puesto que no estaba de visita muy seguido y el ultimo año lo pasó en misiones de la Orden—. No estoy muy seguro de cómo iniciar…
Draco estaba nervioso también, más que nunca tenía que dominar su boca y sus reacciones. Esta podía ser su única oportunidad de investigar exactamente qué sucedía con ellos, si de algún modo lo que debían hacer era distinto a lo habitual.
—Bien, tal vez si escuchan un poco de nuestra historia, se sientan más tranquilos –El banquero tomó la mano de su esposa entre las suyas—. Con más confianza.
—Bill y yo somos… el uno paga el otgo —Compartieron una sonrisa de felicidad pura.
—Cuando Fleur comenzó a manifestar su interés en mí, fue un poco sorpresivo. Ella es de una familia muy… peculiar.
—Mis padges no podían cgeeg que hubiega localizado a mi pageja tan gápido –Se acurrucó entre los brazos de Bill haciéndole una caricia en el rostro.
—Fueron un par de semanas muy intensas, me sentía afortunado pero también muy agobiado –Confesó avergonzado.
—Te comprendo, me pasó lo mismo, además nuestra relación no era buena para empezar –recordó brevemente el inicio de todo, cuando la directora lo llevó a su despacho para explicarle la situación.
—Pero logramos hacerlo funcionar –Draco parecía muy orgulloso mostrando su anillo, Fleur lo observó de cerca admirando el acabado.
—¡Es pegfecto! –Parecía tan emocionada como todas las demás mujeres que habían visto el anillo, en cierto modo Harry estaba un tanto orgulloso de haber elegido correctamente.
—Parece que tienes buen ojo para las gemas –Bill revisó el anillo y dio su visto bueno.
—Gracias, creo.
—Lo que queremos preguntarles, es qué hay que hacer para que se produzca el enlace –Draco estaba muy serio.
—Pues… eso lo debe responder Fleur –Su esposa asintió.
—¿Qué sucede?
—Nosotros, después de pasar por varias…etapas –Draco recordó la primera vez que él y Harry durmieron juntos—. Intimamos, pensé que una vez que esto sucediera estaríamos enlazados.
—Pero no hubo ningún cambio, incluso después de que este evento se repitiera –Terminó de explicar Harry.
—Eso es poco común –La francesa estaba pensando—. Cuando Bill y yo nos casamos, nuestga noche de bodas fue especial, y el enlace se llevó a acabo una vez que intimamos.
—Fue algo que realmente me sorprendió, nuestra magia comenzó a actuar como cuando se sale de control, pero no hizo ningún tipo de daño –Bill recordaría aquello durante toda su vida—. Al día siguiente me sentí revitalizado, lleno de energía, como un niño que comió demasiados dulces, solo que el efecto no se pasó.
—Tememos que ambos, al ser chicos, sea un poco diferente –Harry suponía que en un enlace entre una pareja heterosexual era más sencillo.
—Si no es indiscreción, ¿quién de ustedes fue la parte activa? –Bill se había planteado una idea repentinamente.
—Fue Draco.
—¿Se te ocurre que tenga que ver con eso? –Malfoy pareció entender a dónde iba con esa pregunta.
—Pues… en el caso de Fleur, que es la de herencia veela, yo tuve el papel activo por ser ella mujer y yo hombre.
Harry entendió a qué se refería y contempló una nueva posibilidad.
—¿Estás sugiriendo que para enlazarnos yo debo estar "abajo"? –Draco parecía un poco contrariado.
—Suena lógico, Draco es quien posee la herencia veela, no yo...
—Es una gendición ante nuestga pageja –Razonó la esposa de Bill.
—Me parece que vamos por buen camino –Harry sonrió sintiendo que en verdad aquello podría ser la respuesta.
—Esperemos que sí –Terminó de decir Draco con esperanza renovada.
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—No puedo creer que se vayan tan pronto –Molly parecía decepcionada de que solo pasaran una noche con ellos.
Harry y Draco debían regresar a Malfoy Manor para hablar con los padres del rubio acerca de la información que habían logrado obtener razonando con Bill y Fleur hasta entrada la noche del día anterior.
—Prometo que los visitaremos más seguido.
Recibieron un abrazo de parte del matrimonio Weasley antes de partir a Malfoy Manor.
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—Así que ese era el problema –Narcissa pareció tomar de manera muy relajada el hecho de que su hijo debía ejercer el papel de dama.
Lucius no estaba tan feliz con la noticia.
—Tiene mucha lógica considerando que casi todos los descendientes de veelas son mujeres, no varones –Draco no parecía muy preocupado por este hecho.
—¿Qué más han averiguado? –Queriendo dejar ese tema de lado, el padre de Draco se enfocó en los detalles de la conversación.
—Padre, eso es algo que solo concierne a Harry y a mí –Harry se alegró de que su prometido respondiera aquello, pues no estaba seguro de querer entregar los pormenores de lo que sería su unión.
Lucius parecía que replicaría en cualquier momento, pero fue detenido por una mirada de advertencia de su esposa.
—Deseo invitarlos a pasar unos días en mi casa, Draco me acompañará el resto de las vacaciones en Grimmauld Palace.
Esto tampoco parecía buena idea para Lucius, quien optó por no decir nada esta vez y simplemente seguir los designios de su esposa.
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Pasaron varios días juntos en ese lugar, disfrutando, también redecorando para antes del día treinta y uno, puesto que como agradecimiento por la invitación de Navidad, Harry había pedido a Narcissa que los visitaran para Año Nuevo.
La familia Weasley también les haría compañía, pues necesitaban convivir si pronto estarían juntos en muchas ocasiones especiales.
Ron había querido decir que eso no era exactamente necesario, pero la mirada de Ginny sustituyó perfectamente la de Hermione cuando de callarlo se trataba.
El lugar estaba bastante irreconocible, ahora tenían un tapiz muy estilizado que era de color violeta con decorados de hojas de parra en oro, brindando a cada habitación algo de calidez.
El piso se vestía con una alfombra de color negro y se designó una habitación para los muebles viejos, que fueron reemplazados por otros de color beige que resaltaban agradablemente.
La cocina estaba completamente limpia y con una mesa adecuada para el gran número de personas que cenarían esa noche.
Kreacher había tenido mucho trabajo poniendo la mesa y vigilando la comida, aunque de Malfoy Manor enviaron a dos elfos más para que le ayudaran.
Lo único que no había tocado era la habitación de Sirius, que permanecía cerrada.
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—Me parece que ya están aquí –murmuró Harry a Draco, era el día treinta y uno de Diciembre por la noche, todo estaba listo para la ocasión.
Una parte de la familia Weasley estaba de pie en la recién remodelada fachada de la casa que ahora poseía una puerta de cedro, con sus mejores galas y un paquete que parecía ser el postre.
En cuanto fueron pasando admiraron la decoración y dieron su opinión a la pareja que estaba de pie en el vestíbulo, Kreacher tomó los abrigos de todos con cierta reticencia ante lo que su anterior ama había considerado traidores a la sangre, pero guardándose cualquier comentario delante de su amo.
—La casa luce irreconocible –comentó Ron con alegría.
—Sí, ya no es tétrica ni depresiva –Ginny estaba admirando el nuevo tapiz pensando dónde conseguir uno parecido para su cuarto.
—Chicos, les hemos traído esto –Molly depositó la caja, que contenía un pastel, en manos del elfo, que lo llevó a la cocina bajo la mirada de advertencia de Harry—. Charlie y Percy no han podido venir por cuestiones de trabajo.
—Y Bill está en casa de sus suegros con Fleur –Agregó George.
—No hay problema, siéntense, los padres de Draco llegarán… —Se escucharon sonidos desde la chimenea en el cuarto contiguo—. Aparentemente justo ahora.
—Disculpen –Draco salió del cuarto para recibirlos, ambos estaban nerviosos por cómo se llevarían sus familias.
"Tan solo quiero sobrevivir una noche". Rogó Harry internamente.
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La abuela de Neville nunca pensó que su nieto le iba a presentar una novia hasta que saliera de la escuela, pero él había insistido en que la dejara pasar las vacaciones de invierno en su casa para que la conociera mejor.
Luna, como así se llamaba, era la chica con menos sensatez que conocía, envuelta en las enseñanzas que su igualmente excéntrico padre le había mostrado desde niña.
Pero todo eso lo dejaba de lado, por el simple hecho de que nunca había visto a Neville tan feliz en su vida.
A pesar de que Luna era bastante excéntrica y parecía estar en otro lugar en muchas ocasiones, su nieto había adquirido una gran vivacidad al estar junto a ella y eso era suficiente para calmar su anciano corazón.
—Di a Luna que la cena está lista –Neville se apresuró a salir a buscar a la Ravenclaw, quien jugaba en el jardín mientras perseguía a un gnomo.
"Es tan extraña, pero no tiene nada de malo". Pensaba la mujer con el espíritu en paz, sabiendo que si se iba en algún momento, su nieto quedaba en buenas manos.
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La cena se había desarrollado de manera pacífica hasta entonces.
Ambas familias habían evitado el contacto de manera casi total, conversando entre ellos mientras sus anfitriones permanecían en silencio sin saber cómo hacerlos interactuar para que se unieran buscando cosas en común.
—Creo que todos aquí somos lo suficientemente maduros para dejar el pasado atrás –Harry pensó que cuanto antes se toleraran mejor.
—Es verdad –Lo apoyó Draco mientras observaba a sus padres—. Sé que no se llevan bien, pero recuerden que nos vamos a casar y queremos que se lleven bien ambas familias.
Todos reflexionaron un poco y asintieron sintiéndose culpables, excepto por Lucius, que se negaba a cooperar y el cual fue dejado de lado cuando Molly comenzó una conversación sobre actividades que consideraba relajantes con Narcissa, como arreglar el jardín y sus revistas sobre bordados que recibía mensualmente.
La señora Malfoy pareció tener un ligero interés por los suéteres que tejía la señora Weasley.
La noche pasó de manera apacible entre varios temas de conversación neutrales y una exquisita cena preparada por los elfos que consistía en ternera al horno cortada en medallones, que acompañaron con ensalada césar y varias botellas de sidra para el brindis de media noche.
El postre que habían traído Molly fue devorado con excelentes modales, pero no quedó nada del pastel de chocolate blanco con relleno de frambuesas.
Finalmente, cuando las doce horas estaban cerca, todos se sentaron y pidieron sus deseos de Año Nuevo mientras las campanadas comenzaron a sonar, anunciando un nuevo ciclo que esperaban estuviera repleto de amor y buenos deseos para todo el mundo.
—Por un año más –Anunció el señor Weasley mientras todos juntaban sus copas y dando un pequeño golpe a las mismas se dedicaron a beber.
Todos fueron a la cama cuando eran casi las tres de la madrugada, pues siguieron con los juegos hasta tarde.
Harry sencillamente estaba feliz de tener a Draco a su lado al comienzo del año.
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Cuando todos se hubieron marchado horas después, no sin agradecerles y prometer otra visita en alguna otra ocasión, Harry y Draco por fin tenían algo de tiempo para meditar su mayor deseo para ese año.
—Harry, deseo comenzar este año enlazándonos –Draco no quería andarse con rodeos.
—Pienso lo mismo –Comentó Harry acercándose para besarlo.
Decidieron que su enlace se llevaría a cabo para empezar el año juntos de forma definitiva.
Draco hubiera deseado que fuera en la mansión, pero Harry le pidió que lo hicieran en Grimmauld Place, entre todos los recuerdos amargos que habitaban la casa, podría al menos agregar uno que lo hiciera plenamente feliz.
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Harry se dedicó gran parte del día a preparar su habitación, había añadido esencia de vainilla al ambiente, también había comprado un juego de sábanas color verde esmeralda con fundas beige.
Ese era el momento definitivo y crucial, estaban allí sintiendo todo el nerviosismo, las dudas, los obstáculos que interfirieron y lucharon por superar, que no se reducían solo a problemas externos sino a su propia personalidad: a sus conflictos internos como personas complejas y emocionales que eran.
Draco entró al cuarto guiado por un sendero de laureles que Harry había aparecido para él, ambos usando nada más que una bata de seda. Lo tomó entre sus brazos y lo besó varias veces con ternura.
Se dirigieron a la cama con paso lento pero firme, sentándose y compartiendo una sonrisa antes de que se recostaran.
Harry se dedicó a contemplar los ojos de Draco, que alguna vez le mostraron rencor, desprecio y odio. Ahora parecían inmensos y cálidos, se sentía inmerso en un remolino de cariño y dulzura inexplicables por el mensaje que se transmitían sin tener que pronunciar palabra.
—Harry…—La voz de Draco pareció temblar en anticipación, un anhelo que se escondía entre sus cuerdas vocales, pugnaba por salir pero que parecía contenerse porque dudaba.
—Confía en mí… —Sus manos viajaron hacia la cintura estrecha de su prometido, la visión de la tela cubriendo el cuerpo del rubio le parecía intolerable, así que se deshizo de ella pidiendo permiso con un gesto de su mano. Draco asintió ayudándole en el proceso, deseando que así como él quedaba en cierto modo vulnerable, Harry hiciera lo mismo y se entregara de igual manera.
—Confío en ti…—La bata de Harry también se deslizó al suelo formando algunos pliegues gráciles mostrando así que en ese acto exponía no solo su cuerpo, sino también su alma. Las manos curiosas del Gryffindor se dedicaron a explorar con cuidado la figura de su amado, pues en sus encuentros era él quien había sido recorrido por sus firmes pero amables manos.
Pero esta vez, quien iba a estremecerse bajo sus manos, era Draco.
La piel de Draco era suave y aunque pálida, muy atractiva para Harry, quien se dedicó a besar con calma cada parte, dando caricias seductoras, dejando que su pareja se relajara. Malfoy se deshacía en suspiros notando la delicadeza que Harry tenía con él y a la vez la manera en que se perdía complaciéndolo con todo su ser.
Era diferente a cualquier cosa que hubiera pasado antes entre ellos, a pesar de que el acto era el mismo, la forma en que se desenvolvía era totalmente diferente.
Aquí la pasión no era el ingrediente principal, aunque estaba presente, sino la dulzura, la entrega mutua y la expectativa de algo mucho más profundo.
Draco comenzaba a sentirse febril con los toques de su prometido, las caricias habían aumentado su efusividad y unos labios familiares se paseaban por su cuerpo procurando besos, pero también succionando ligeramente, mientras que su vientre comenzaba a despertar, en un delicioso y ligero vaivén que mandaba sensaciones extremadamente fuertes a ambos.
—Draco…—murmuró en su oído antes de besar el lóbulo y toda la extensión mientras sus manos recorrían los costados frotando y masajeando la zona, dejando que sus piernas se entrelazaran entre los movimientos que hacían.
—Me entrego a ti, Harry –Comenzó a decir—. Porque eres tú quien me completa, porque sé que yo soy tu otra mitad –Conforme estas palabras salían de sus labios, Draco fue consciente de cómo un cosquilleo cubría su cuerpo, sentía su magia fluyendo vertiginosamente entre sus dedos hacia su cabello, mientras Harry sonreía y contestaba a sus palabras.
—Yo sé quién eres en realidad, por ello me entrego a ti, como tú a mí–susurró mirando a Draco a los ojos—. Eres tú quien me completa, soy yo tu otra mitad –Harry tuvo una sensación familiar, su magia fluía como cuando su varita se había conectado a la de Voldemort. "Pero aunque es similar, la razón es completamente diferente, es mucho mejor". Pensó con agrado.
Entonces notaron el color de su magia, rojo el de Harry y verde el de Draco, que circularon en la habitación como un remolino suave que se entremezclaba poco a poco.
—Es increíble –Harry estaba sorprendido con lo que sucedía, al igual que Draco, que no dejaba de admirarse por la reacción que habían provocado en sus cuerpos.
Pero pronto, notaron algo más, algo cálido que los llamaba, dejando de lado el espectáculo que su magia daba, concentrándose en las sensaciones que su cuerpo les mandaba y clamaba por ser atendidos.
Reanudaron las caricias, esta vez Draco besando también y dejando que sus manos se encargaran de hacer sentir bien a Harry.
Sus caderas se friccionaron sintiendo cómo sus miembros estaban totalmente despiertos.
Una de las manos del Gryffindor comenzó entonces a estimular con cuidado la entrada de Draco, mientras besaba su cuello y su mano restante se dedicaba a tocar uno de los pezones rosado de su amado. El resultado fue una serie de gemidos más elevados y pequeños murmullos de palabras algo atrevidas que hicieron que su vientre marcara aún más necesidad en ser aliviado.
—Draco… —Se sentía un tanto impaciente—. Creo que… —Pero no tuvo que terminar la frase, el mencionado ya tenía en su mano un pequeño tubo de lubricante que depositó en las manos de Harry.
—Sí, ahora… —El rubio alzó su cadera ligeramente dejando que Potter colocara debajo una almohada para darle mejor acceso, una vez en esta posición deslizó dos de sus dedos dentro de Draco, cubiertos con lubricante, que hicieron que el chico diera un respingo por la frialdad del líquido, pero que pasó a un segundo plano cuando comenzaron a moverse estimulando aún más.
Pronto pudo deslizar un tercero, así que notando que estaba lo suficientemente dilatado, procedió con cuidado a sacarlos y posicionándose, miró una vez más a los ojos de su amado, quien sonrió y asintió despejando cualquier duda, comenzando así a penetrarlo con cuidado.
Fue algo que jamás había sentido, la calidez y la manera en que Draco lo envolvía era algo que no podría haberse imaginado nunca, avanzó despacio fijándose en las expresiones del rubio, quien se sentía un poco dolorido, pero una vez que Harry entró por completo, armándose de todo su autocontrol, se quedó quieto hasta que Draco se alzó para besarlo indicándole así que estaba listo para seguir.
—Te amo –murmuró.
—Te amo —Correspondió Potter antes de comenzar a moverse en lo que fue un ritmo un poco lento que fue ganando velocidad, haciendo que jadearan y gimieran juntos mientras sentían cómo su cuerpo parecía fundirse debido a la temperatura de ambos, que iba subiendo, ignorando cómo su magia seguía moviéndose alrededor, ahora con más velocidad que antes, pequeños destellos alcanzaban a verse donde la magia se había fusionado del todo, pequeñas chispas doradas que parecían fuegos artificiales.
Cada vez las estocadas eran mas fuertes, las piernas de Draco habían rodeado la cintura de Harry se aferraban a él sintiendo cómo cada cierto tiempo lograba tocar un punto en su interior que hacía que una potente ráfaga de placer lo recorriera.
—¡Harry…! ¡Harry voy a…! –El simplemente asintió y redobló sus esfuerzos.
—También yo…
Finalmente, ambos lograron entre palabras de amor y promesas eternas culminar en lo que les pareció la sensación mas increíble de su vida….
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Bien, espero que les guste y aviso que falta poco ya para terminar esta histora.
