Como lo prometí, aquí esta el capítulo nuevo, espero que en la universidad me dejen trabajos que sean menos pesados.
Capítulo 30: Enfrentarse a todo.
Andrómeda Tonks se había ido de casa cuando decidió con quién se iba a casar, incluso si a su madre no le parecía que la persona elegida fuera aceptable.
Siempre detestó que eligieran por ella, cuando nació su hija fue muy feliz, a pesar de que su familia nunca aceptó sus decisiones, ella estaba contenta.
Al menos hasta que comenzó la guerra, sufrió pensando en que los mortífagos vendrían a lastimar a su familia ya que, según su criterio eran traidores, pero la guerra pasó y un período de paz los cobijó.
En ese tiempo su hija creció y se desarrolló maravillosamente, haciendo que se ilusionara por su futura felicidad. Solo para ser defraudada quince años después, cuando se enteró de la existencia del chico que tenía enfrente ahora.
Cuando la guerra comenzó parecía que se resolvería sin tantas pérdidas.
Su hija incluso había conseguido casarse en tiempos oscuros, para perderla inmediatamente después, recordándole el gran dolor aún reciente del asesinato de su esposo. Su único consuelo era Teddy, su nieto.
El pequeño estaba distraído estudiando el nuevo lugar en que se encontraba, notaba que su abuela estaba agitada y estiró sus brazos hacia el chico de cabello azabache que le sonrió momentáneamente.
Durante la guerra, cuando Andrómeda conoció a Harry Potter, notó que compartían opiniones semejantes, sus decisiones no se basaban en el estatus de sangre, sino en los sentimientos, por eso se sintió aliviada cuando el esposo de su hija, Remus, lo nombró el padrino de Teddy.
Pero esa mañana, al leer la noticia, veía que se había equivocado, Potter era como su hermana, como su madre, como todos los sangre-pura egoístas y egocéntricos.
—Harry Potter, no puedo creer lo que he acabo de ver en El Profeta –Sacó de su bolso el ejemplar que le había llegado esa mañana y lo arrojó sobre la mesa del recibidor.
—Señora Tonks…—No estaba seguro de entender su malhumor—. Perdone pero en realidad, no entiendo qué sucede –Draco tampoco tenía idea de por qué esa mujer, la hermana de su madre, se presentaba en casa de su prometido cargando a un niño, hijo de su difunta prima, Nymphadora.
—Pensaba que eras distinto a ellos –Su voz estaba cargada de furia—. ¿Por qué vas a casarte con él? –Draco se sintió insultado.
—Habla como si yo no estuviera presente –El rubio estaba ofendido y al igual que su novio, quería una explicación por semejante comportamiento.
Su tía pareció no escucharlo, dejó a Teddy en brazos de Harry, ya que el pequeño había vuelto su cabello naranja brillante y tenía cara de soltar un berrinche mientras alzaba sus bracitos hacia su padrino.
Una vez hecho esto la tía de Draco soltó todo un discurso de las ideas retrógradas de los magos y brujas que pensaban solo en la pureza de la sangre. De tradiciones fuera de época, ahora más que nunca que Voldemort había sido eliminado.
¿Cómo podía Harry casarse con alguien que había seguido su ideología de manera tan apegada? ¿Acaso no pensaba en el sacrificio de su hija y Remus?
Draco estaba pendiente de la perorata que su tía estaba dejando salir, molestándose cada vez más.
Harry entretenía a su ahijado con un adorno que estaba en la mesa, un pequeño gnomo color verde musgo. Suspiró entendiendo lo que sucedía con Andrómeda y rogando mentalmente que cuando terminara su monólogo pudiera hablar con ella como personas civilizadas.
—Señora Tonks –Una vez que la mujer terminó de hablar se sentó en el sofá luciendo deshecha y decepcionada—. Creo que ya comprendo qué sucede.
Draco estaba por hablar cuando una mirada de Harry lo obligó a frenarse.
—Sé que sus intenciones hacia mí son buenas, pero no dejaré que insulte a mi prometido –Se acercó a Draco para enfatizar sus palabras.
—Harry…—murmuró el rubio al escucharlo, sintiéndose sorprendido y a la vez orgulloso de su novio.
—¿Por qué vas a casarte con él? –Andrómeda estaba segura de que no habría ninguna razón válida por la cual Harry quisiera casarse con el hijo de un exmortífago, que incluso prestó su casa como base de operaciones para Voldemort.
—Porque lo amo –No tenía porque dar más explicaciones—. Es todo lo que necesita saber.
—No quiero que Teddy esté bajo semejante influencia, así que no lo verás más –La mujer temblaba de furia e indignación, tomó a su nieto, quien comenzó a llorar al ser arrebatado de esa forma de alguien que le agradaba, el llanto se escuchó hasta que desaparecieron por la chimenea.
—Por Merlín…—Harry estaba tratando de calmar su temblor en las manos, enfrentarse con la abuela de su ahijado no era la mejor idea.
—No tiene derecho a hacer eso –mencionó Draco, la mirada de su novio revelaba cuánto le dolía la prohibición de su tía.
—Tiene todo el derecho, es su nieto –suspiró—. Pero no significa que no pueda hacerla cambiar de parecer.
Harry se giró y entró a la cocina de nuevo, revisando la pila de cartas para distraerse de lo que acababa de pasar.
Las cartas iban dirigidas a ambos, así que comenzó a clasificarlas, sin pensar mucho en que los sobres que iban dirigidos a él parecían normales y los que iban para Draco estaban algo estrujados.
El rubio entró en la cocina deseando animar a su prometido, mas se detuvo cuando se dio cuenta de la pila de cartas dirigidas a él.
—¿Club de fans? –Harry no parecía extrañado.
—No lo sé –Abrió una pero al leerla el escaso color de su rostro fue perdiéndose, tomó un par más que resultaron parecidas.
—¿Draco...? –Al no tener respuesta recogió una de las que Draco había apartado, comenzó a leer el contenido, todas eran cartas hechas con recortes de periódico o escritas con caligrafía que revelaban enojo.
Los mensajes eran desde suaves "Esto no está bien" a cartas mucho más largas llenas de insultos, que Harry no se molestó en leer hasta el final.
—Parece que no están de acuerdo –Draco estaba lanzando las cartas al cesto de basura, seguramente con intención de quemarlas.
—Tal vez no fue buena idea que publicaran la noticia –Conforme iba avanzando el día llegaban más cartas, algunas eran vociferadores, que llenaban la estancia con gritos y maldiciones que más de una vez hicieron que ambos dieran un brinco de sorpresa desde donde estaban escuchando.
La situación se tornó agotadora, pues llegada la noche no parecía terminar el desfile de lechuzas que esperaba entregar su carta. Finalmente resolvieron sellar el cuarto para que allí se apilara la correspondencia y aplicaron un hechizo silenciador en él para que los vociferadores no tuvieran efecto en su humillada psique.
Ambos habían estado hablando para llegar a una solución, a pesar de que en un inicio Draco parecía más un niño malcriado que un adulto maduro.
—¡Si quieren guerra la tendrán! ¿Cómo osan insultar a un Malfoy? –Así habían estado durante una media hora mientras Harry escuchaba los planos de venganza de su prometido, hasta que se cansó.
—Draco, hay que ser razonables, esta gente no tiene importancia, son cobardes escondidos tras el poder que les da el anonimato –Conocía de primera mano ese tipo de personas, gente así había escrito a Hagrid cuando salió a la luz que era un semigigante, al saberse que Remus era un licántropo, incluso a Hermione por la historia que Rita Skeeter publicó en Corazón de Bruja durante el torneo de los Tres Magos —. No quiero leer nada que tenga que ver con ellos.
—Aun así, es demasiado soportar toda esta basura –Draco sonaba realmente enfadado. Se fueron a dormir, Harry considerando no recibir más lechuzas, aunque probablemente el Ministerio le diría que no se encargarían de su correo indeseado.
Por la mañana los padres de Draco estaban de visita cuando ellos se acababan de levantar, Harry venía besando al rubio en la nuca y trataba de convencerlo de olvidar el asunto cuando un gruñido por parte de Lucius los hizo darse cuenta de que no estaban solos.
—Kreacher nos sirvió té –Narcissa parecía considerar la escena como algo natural, pero los anfitriones no estaban tan contentos.
—Madre, padre, ¿qué hacen aquí? No me dijeron que vendrían –La respuesta de sus padres fue una pequeña pila de cartas que habían traído consigo.
—Esta gente piensa que puede opinar sobre nuestra vida –Lucius parecía verdaderamente enojado.
Harry suspiró, tenía una posible solución, que no estaba seguro de que funcionara.
—Señores Malfoy, lamento esto, creo tener una idea que tal vez no detenga las cartas, pero sí aminore su número –Los tres voltearon, sorprendidos.
—¿Harry? –A él no le había mencionado nada.
—Una conferencia –Suspiró —. Allí podrán hacer preguntas y podemos ofrecer una especie de declaración.
—Suena como algo muy diplomático –A Narcissa no le hacía ninguna gracia que ambos fueran interrogados, pero era mejor para el mundo hacerse a la idea de que el futuro yerno de los Malfoy sería Harry Potter.
—Me parece bien, fijaremos una fecha y reservaremos un lugar adecuado para recibir a los medios –Lucius se levantó—. Parece que sí tienes algo de inteligencia –Después de esto los padres de Draco se despidieron y entrando a la chimenea desaparecieron.
—Eso fue un halago por parte de mi padre –Draco se sentó a la mesa, Kreacher comenzaba a preparar el desayuno y Harry se acercó a donde estaba el rubio para abrazarlo de nuevo.
—No voy a dejar que nada de esto se quede así –Ya había tenido suficiente de los medios husmeando en su vida, dictando qué debía o no hacer, reprobando decisiones de las cuales no eran partícipes.
—Gracias, sé que mis padres no parecen muy agradecidos, pero lo están –Draco se sentía inquieto por la forma en que la noticia fue recibida, sabía que anunciar su relación traería discrepancias por parte de la sociedad mágica, era de esperar con el historial de su familia. Pero lo que no pasó por su cabeza era el nerviosismo que se había apoderado de él en ese momento, es decir, ahora que estaban enlazados se sentía completo, pero ¿qué pasaría si Harry se dejaba influenciar por esas personas? ¿Sería capaz de dejarlo si las cosas se ponían demasiado complicadas?
—Vamos Draco, tranquilo, me encargaré de que todo salga bien –Harry estaba realmente preocupado, la cara que su prometido tenía en ese momento le daba a entender lo angustiado que estaba.
El rubio asintió aunque no muy convencido, deseando que todo pudiera resolverse pronto.
Al día siguiente Hermione fue a visitarlos, al parecer sus padres habían vuelto a Inglaterra para seguir con sus trabajos.
—Estoy muy feliz por ustedes –Había dado un fuerte abrazo a Harry, mientras que solo estrechó la mano de Draco, quien ahora la respetaba y reconocía que Harry era afortunado de tenerla como amiga, claro que nunca lo diría en voz alta.
Pasó la tarde en Grimmauld Place, Harry le puso al tanto de las últimas noticias y juntos trataron de idear una estrategia, para que Potter pudiera tener acceso a su ahijado de nuevo y diera un buen discurso.
—¡No tienen derecho a decidir por nosotros! –Harry se puso de pie furioso, cuando Hermione explicó que era natural que el mundo tuviera ciertas dudas.
—Lo sé Harry, si fuera cualquier otra persona, a nadie le interesaría, pero eres una figura importante, están pendientes de ti, les parece descabellado que te cases con Malfoy –Suspiró Hermione—. Debes entender que les causa sospecha tu prometido, por todo lo que ha pasado y apenas están comenzando a superar –Harry volvió a su asiento en el sofá junto a Draco y tomando su mano la estrechó fuertemente, él solo lo miró y sonrió.
—¿Qué sugieres que diga? –El chico que vivió no encontraba la manera de dar un discurso que satisficiera a una parte de los medios y la gente que acudiera ese día a escuchar su declaración.
—Pues la verdad –No había mejor idea que esa, claramente la relación entre ellos había evolucionado rápidamente debido a factores mágicos muy poderosos.
—Eso no es asunto suyo –Harry no estaba de acuerdo en revelar algo que consideraba tan personal, Draco pensaba que en parte era buena idea.
—Podría funcionar –Ambos voltearon a verlo, extrañados, especialmente cuando la idea provenía de Granger—. No me miren así, es una buena idea, aunque no me apetece explicar todo sobre mi herencia –Bufó.
Harry lo abrazó fuertemente y negó.
—Eso es algo que solo nos corresponde saber a nosotros y la gente que amamos –Draco aprovechó para ocultar su rostro y acurrucarse en Harry, Hermione tomó este acto como una señal para retirarse, diciendo adiós con su mano se levantó en silencio para darles privacidad.
"Aun así, creo que Harry no está pensando claramente…".
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Hermione se apareció cerca de La Madriguera para visitar a su novio.
—¡Hermione! –El cual estaba haciendo de defensa para ayudar a Ginny a practicar quidditch.
Tomaron un descanso y acompañaron a Hermione dentro, Molly estaba encantada de tenerla de visita, la plática era bastante amena al menos hasta que les mencionó el incidente que Harry había tenido con Andrómeda.
—No puedo creer que hiciera eso –Molly estaba muy molesta—. Por si fuera poco, ¡privar a Teddy de ver a Harry! –Tenía el ceño fruncido y sus hijos sabían que eso traería problemas.
—Pienso que deberíamos hablar con ella –Sugirió Hermione, la matriarca se levantó de su asiento y dio varias vueltas en la cocina preparando algo de comer para calmarse.
—Claro que hablaremos, si nosotros recibimos a Draco aquí y convivimos con sus padres en Año Nuevo, no veo por qué ella tendría problema con que Harry viera a Teddy –Todos allí coincidieron con esa línea de pensamiento.
Definitivamente la señora Tonks tendría problemas.
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Esa misma noche, llegó una carta de los padres de Draco a Grimmauld Place, al parecer ya habían fijado una fecha, la tarde del día siguiente, en un hotel llamado Lanesborough(1), probablemente el hotel más caro y lujoso de todo Londres. Entre Hyde Park y Green Park, era un palacete que llevaba más de cinco siglos siendo refugio selecto de magos poderosos, famosos y adinerados.
—Tus padres nunca cambiarán –Harry leía la carta acostado en su cama junto a Draco. La elección de Lucius era perfecta desde el punto de vista geográfico, pues era amplio y probablemente tendrían un salón especial para conferencias.
—Dejando de lado el impecable gusto de mis padres, ¿ya estás preparado? –El rubio estaba apoyado sobre su codo y miraba la carta de reojo. Por el bien de la familia Malfoy, Harry había decidido ser el único que hablara durante toda la conferencia, a menos que su participación fuera absolutamente necesaria.
—Va a ser algo muy corto, realmente pude enviar una carta –Pero sabía que eso no habría tenido ningún efecto, era necesaria su aparición.
Draco se acercó para apoyar su cabeza en el pecho de su pareja, ese día se había sentido demasiado vulnerable y Potter lo sentía, se dedicó a calmarlo un largo rato.
—Solo espero que aminore las cosas –Eran realistas, la gente seguiría molestándolos, pero esperaban que fuera mucho menos.
—Confía en mí, después de todo, soy el chico que vivió –Con estas palabras finales consiguieron irse a dormir.
Se levantaron nerviosos al día siguiente, apenas lograron tocar su desayuno antes de aparecerse en un espacio reservado del hotel, encontrándose a los padres de Draco que salían de desayunar en el restaurante Conservatory.
Después de intercambiar los saludos pertinentes, un empleado del hotel los guió hasta el salón donde sería llevada a cabo la conferencia.
Hermione y Ron ya estaban sentados en primera fila, lo cual le dio cierta paz a Potter, al igual que varios periodistas y muchas personas curiosas que buscaban escucharlo.
Harry inhaló profundamente antes de sentarse en el centro frente a todos y usar sonorus en su garganta para poder hablar claramente.
—Buenos días a todos –El público en general devolvió los saludos, las cámaras lo llenaron de flashes a él y a los Malfoy—. Este día los he reunido aquí para aclarar algunas cosas que considero importantes –El silencio se hizo sepulcral y las plumas estaban listas para comenzar a escribir.
—Apenas ayer, en el periódico El Profeta, mi pareja y yo figuramos en un artículo que habla sobre nuestra boda, pero cuál ha sido nuestra sorpresa cuando nos han inundado tanto a nosotros como al matrimonio Malfoy, de cartas obscenas y cobardes, llenas de resentimiento que no tienen que ver con nosotros –Harry tenía una mirada firme y molesta.
Muchas personas comenzaron a murmurar.
—Señor Potter ¿entonces es cierto que van a casarse? –Un periodista en el fondo había levantado la voz.
—Por supuesto que sí, yo amo a Draco Malfoy y él a mí –Esa declaración hizo que los periodistas tomaran nota rápidamente.
—¿Cómo se explica esto? Según mis fuentes siempre peleaban y jamás se habían llevado bien –Harry detestó esa pregunta.
—Sencillamente comenzamos a convivir y nos dimos cuenta de todo el tiempo que habíamos gastado discutiendo por trivialidades –Lo cual en parte era verdad.
Draco se permitió interrumpir a Harry un momento, quien lo miró extrañado.
—Uno de los motivos fue el hecho de haber salvado mi vida, arriesgando la suya –Otra ola de murmullos se extendió por el lugar, el rubio continuó dando más detalles sobre aquel acontecimiento y la gente pareció escuchar absorta.
—Eso esta muy bien pero, ¿perdona fácilmente las acciones del señor Malfoy y su familia? –Rita Skeeter estaba sentada con su vuela pluma trabajando a toda velocidad, mucha gente intercambió comentarios, juzgando.
—La familia Malfoy fue absuelta de cualquier cargo bajo mis declaraciones y de otros testigos, que aclaran su participación con nosotros en la batalla final, es un tema ya cubierto anteriormente –Harry quería marcharse ya, mucha gente quería quejarse al respecto y lo hicieron, pero Potter no lo toleraría—. La guerra terminó ya, los daños fueron muchos y las pérdidas humanas, enormes. Yo encontré la felicidad con quien menos lo esperaba. Para mí, Draco esta redimido.
Los ojos del Slytherin se empañaron un momento pero permaneció estoico y se limitó a tomar la mano de su pareja.
—Todo eso es tan romántico –La sonrisa de la bruja provocó en Harry mal humor—. ¿Así que la herencia veela del señor Malfoy no tuvo nada que ver? ¿Cree que si no la tuviera estarían juntos? –tendría que agradecer a su informante de Hogwarts por el dato.
Hermione suspiró, era de esperar, mucha gente dentro de la escuela estaba al corriente de la condición del Slytherin, era imposible pensar que esa mujer no se había documentado. Ron le tomó la mano mientras deseaba que esa bruja desapareciera.
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Mientras ellos sufrían, Molly se encontraba de visita en casa de Andrómeda, quien recibió a la Señora Weasley con excelente humor, aparentemente ese día Teddy se estaba portando de forma excelente.
Pasaron un rato hablando de los quehaceres domésticos y de las insinuaciones que hacía a Bill para que la convirtiera pronto en abuela.
—Sé que tendrás nietos adorables –Ella estaba feliz de cuidar al pequeño, aunque hubiera deseado que sus padres vivieran, era una carga muy grande, emocionalmente hablando, tener que hacer ambos papeles y renovar su modo de crianza de acuerdo a las épocas.
—Gracias –La señora Weasley aprovechó para abordar el tema—. Andrómeda, sé que los Malfoy no te agradan, tus motivos son más que justificados –La mujer la miró sin entender su punto.
—¿Qué sucede, Molly?
—Sucede, que yo acabo de pasar el Año Nuevo con los Malfoy y son agradables, más de lo que pensaba –Andrómeda apretó su boca haciendo que sus labios fueran una delgada línea.
—¿Has venido a interceder por Harry? –sonaba enojada.
—Vine a pedir que les des una oportunidad, como yo se la doy –Andrómeda suspiró sintiéndose poco convencida.
—No quiero que nada malo le pase a Teddy –Molly asintió, entendía perfectamente.
—Solo una oportunidad, si no, yo misma me encargo de castigarlos –La señora Tonks asintió y ambas continuaron su plática sobre tejidos.
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Los presentes casi de ahogaron al escuchar algunos detalles de la herencia veela de Draco, iba a ser una gran noticia.
—Sí, ha sido esta la razón principal de nuestra unión –Draco hubiera querido lanzarle un crucio—. Lo cual agradezco, de no ser así, probablemente habría pasado mucho más tiempo antes de que pudiéramos llevarnos bien.
—¿Así que ya se enlazaron? ¿Por eso se casan? –Draco maldijo a su informante, pero sonrió y restó importancia, mejor dejar las cosas en claro.
—Sí, lo estamos, por eso queremos contraer nupcias.
—Lo lamento, pero estas son todas las preguntas que responderemos, espero con esto que dejen de llegar ese estilo de cartas. Agradecemos su atención y asistencia –Con esto Harry había dado por concluido el tema y la seguridad del hotel se encargó de controlar a las personas.
—Salió mejor de lo que esperaba –Lucius pareció sonreír. Todos pudieron respirar tranquilos una vez dentro del cuarto que los padres de Draco habían reservado.
—Ahora espero que dejen de molestarnos –El Gryffindor solo deseaba paz.
Esa misma tarde, una edición especial del periódico publicó la conferencia y entrevista, donde hablaban más de los magos con herencia veela.
Mucha gente quedó sorprendida y encantada con este descubrimiento, saliendo de dudas acerca del prometido del héroe del mundo mágico.
Excepto por una persona.
Pansy Parkinson leyó el periódico cuando su madre le comentó la noticia, sus ojos no podían creer lo que estaba impreso. Finalmente parecía haber llegado a su límite, si antes Potter iba a sufrir con su plan, ahora su aversión había llegado a límites insospechados.
"Parece ser que tendrás que irte por las malas, Potter…".
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(1)El suntuoso estilo regencia encuentra en él su máxima expresión, sobre todo en su restaurante Conservatory, de techo acristalado, fuentes y palmeras, y en sus opulentas alcobas y suites. La Suite Real, por cierto, de 240 metros cuadrados, está entre las diez más caras del mundo. En todas ellas el decorado (sus tapices, sus óleos, sus dorados y su mobiliario) con tema del siglo XIX.
