Hola mundo, hoy es lunes y aquí esta el capítulo prometido. Gracias a mi trabajadora editora FF_FF que siempre esta dispuesta a ayudarme.
Capítulo 32: Obsesión
Blaise se encontraba sentado junto a Ginny, su novia estaba muy animada explicándole lo entusiasmada que estaba por verlo graduarse, pronto ella también lo haría. Todo parecía ir bien ese día, las parejas paseaban, los besos abundaban, el olor de las golosinas llenaba el aire dejando un rastro dulzón.
Él único que no parecía disfrutarlo, era Draco Malfoy.
Su novio debió haber llegado hace aproximadamente veinte minutos, así que, mientras esperaba, continuaba sentado allí, con una cerveza de mantequilla medio vacía frente a él y la sensación de haber sido plantado.
"Más vale que tenga una excelente explicación para su retraso". Estaba furioso, nadie jamás lo haría esperar tanto, ni siquiera su prometido.
Observó a Zabini levantarse a pagar, y en cuanto lo hizo se sentó en su mesa.
—¿Y tu príncipe? –Parecía que su comentario le resultaba gracioso.
—Maldito Potter –Se levantó para pagar, su amigo lo siguió a la barra.
—Seguramente está viendo detalles de última hora, sabe lo exigente que eres –Sonrió como para tranquilizarlo, pero Draco no estaba como para soportarlo.
—Regresaré al castillo… a menos que aparezca en diez minutos –Los tres, Draco, Blaise y Ginny caminaron fuera del local, cubriéndose cada uno con su bufanda.
La menor de los Weasley se preguntó qué estaría haciendo Harry…
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Potter sentía las heridas en su cuerpo arder cada vez que el aire frío rozaba su piel, se daba cuenta de que la Slytherin había perdido la cabeza. Pronto, aparte del sectum, había estado provocando que varias cosas en la habitación volaran hacia él para golpearlo.
—Sigo sin creer…que te prefiriera a ti…—Su voz sonaba increíblemente furiosa y lastimada. Especialmente pensaba en golpear al chico frente a ella con mayor fuerza, cuando notaba que su mirada, lejos de estar inundada por el miedo, estaba llena de lástima—. ¡No te atrevas a mirarme así! –En ese momento ya no fue su varita la que lanzó un objeto o provocó una nueva línea carmesí en el chico que vivió, fueron directamente las uñas de la chica las que pasaron raspando y enterrándose para causarle dolor.
Pero a pesar de eso no dejaba salir más que algunos sonidos ahogados.
No era suficiente.
Pansy buscaba que llorara, que suplicara, que le pidiera perdón por haber engañado a Draco, por robarlo de su lado y hacerla ver como una chica cuyas cualidades no valían lo suficiente para casarse con él.
—Esto es una pérdida de tiempo –murmuró Harry cuando Parkinson se detuvo momentáneamente para recobrar el aliento después del esfuerzo físico.
—¿Qué dijiste…? –Incluso en ese momento, parecía no entender que quien tenía control de la situación, era ella.
—Draco no te ama…—Buscaba hacerla entrar en razón, pero sencillamente, esa no era la manera—. Sigue con tu vida…
Un destello se abrió paso en su mente cuando una estatuilla antigua se estrelló directamente en su cabeza. El dolor comenzó en ese punto y se extendió rápidamente aumentando de nivel, una pulsación apareció en la zona afectada.
"Lo siento Draco, no llegaré a nuestra cita…"
Fue entonces cuando todo se obscureció.
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Estaba esperando el carruaje que lo llevaría de regreso al castillo, Blaise y Ginny estaban allí, pues habían insistido en acompañarlo, esperaban calmar un poco su ánimo para cuando Harry apareciera.
Pero en cuanto puso un pie en el escalón para subir al vehículo, un dolor agudo y profundo le atravesó, su cabeza se sentía como si fuera a estallar provocando que casi acabara en el suelo, de no ser porque su amigo de tez morena alcanzó a tomarlo del brazo.
—¡Draco! ¿Qué sucedió? –Lograron sentarlo en una roca cercana, el rubio se llevó una mano a la cabeza, dolía, aunque ya mucho menos.
—¿Estás bien? –Incluso la pelirroja mostraba preocupación.
—Yo… estoy bien –Le había tomado totalmente por sorpresa, pero la manera en que había pasado le indicaba que el golpe era un reflejo de lo que le pasaba a Harry en ese momento.
—Deberías ver a Madame Pomfrey…Blaise puede acompañarte y yo me quedaré a buscar a Harry –Ginny no pensaba volver hasta que lo encontrara.
—No… no se trata de mí, sino de Harry, que tiene problemas –Draco estaba tratando de entender dónde podría estar y quién le habría hecho eso.
—¿Cómo lo sabes? –Para Blaise era más sencillo pensar que su amigo estaba alucinando por lo que acababa de pasar.
—Es… una habilidad que viene con el enlace… si alguno de nosotros está en peligro o enfermo, el otro lo sentirá… ahora déjenme pensar —Trataba de concentrarse para visualizar dónde se encontraba Harry, pronto la imagen de su novio inconsciente y ensangrentado se presentó en su cerebro, su visión se hizo borrosa, comenzó a temblar pensando lo peor—. ¡No…! –Draco se desplomó y cayó de rodillas.
—¡Draco! –Blaise trataba de levantar a su amigo sin éxito—. ¿Lograste ver algo…?
—Logré ver a Harry, pero no sé donde está…no reconozco el lugar… —Eso le frustraba, ¿cómo iba a ayudarlo si no?— esto es una pesadilla… —Si no lo encontraban a tiempo podría morir.
La menor de los Weasley dio una patada a la nieve, furiosa.
—Bien, yo creo que hay dos personas que podrían saber algo al respecto –Probablemente, y no le sorprendería para nada, este había sido algún plan de dos chicas de Slytherin—. Deberíamos buscar a Pansy y Daphne… pediré a mi hermano y a Hermione que nos ayuden.
El chico de tez oscura asintió.
—Concuerdo con Ginny, seguramente ellas están detrás de esto… —Draco se levantó tambaleándose ligeramente pero pronto se plantó con firmeza en el suelo nevado.
—Vamos.
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Despertó con un pitido bajo en los oídos, su cuerpo estaba aún atado y sobre la misma silla como cuando se había desmayado por el golpe, la zona estaba palpitando y había nuevas heridas en su cuerpo.
—Bienvenido –El rostro de Parkinson parecía tranquilo, pero sus manos temblaban ligeramente, no entendía qué sucedía con esa chica, pero algo era seguro, estaba demasiado inestable—. Como ves, Draco no vendrá por ti… él no te ama, jamás lo hará –Parecía satisfecha de poder exteriorizar esos pensamientos.
—Prefiero que no venga –murmuró sonriendo un poco, apenas una mueca en su boca—. Podría no responder si ve lo que me estás haciendo… –Porque a pesar de que ella gritara que amaba al rubio, era más bien una obsesión malsana que la tenía controlada desde hace mucho tiempo.
Recibió otro par de cortes, esta vez en su rostro, ardían como si hubieran sido hechas con navaja.
—¿Qué demonios cree ver en ti…? No puedes darle un heredero… eres un mestizo y un ignorante… —La chica se había ido acercando con cada palabra cargada de furia que salía de su boca hasta quedar a menos de un metro, sus ojos escaneaban a Harry y mostraban desprecio y rencor.
—Eso lo tendría que decir él –No estaba dispuesto a rendirse, a pesar de no contar con su varita, trataba de liberar sus manos, aunque estaba lejos de lograrlo ya que era un hechizo lo que lo tenía sujeto a esa silla por medio de cuerdas.
—Me plantearé preguntarle una vez que estés bajo tierra… —Harry temió por su vida por primera vez desde que llegó a ese lugar—, ahora ¿Dónde nos quedamos…?
Esperaba que de algún modo llegara ayuda del exterior.
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Ron estaba tratando de encontrar el momento adecuado para entregar el regalo a su novia, pero parecía que todos habían conspirado para interrumpirlo cuando pensaba que era el momento apropiado.
Llegó al punto de hartarse, decidiendo que se lo daría ya, así fuera o no un momento o lugar adecuado.
—Hermione, yo quería… –Pero su hermana llegó corriendo en ese momento gritando el nombre de su novia, haciendo que esta dejará de ponerle atención y se apresurara a averiguar lo que tenía a Ginny tan apurada.
—Harry está desaparecido… –Apenas alcanzó a explicarse entre la falta de aliento y el dolor en el costado producto del frío—, creemos que Parkinson tiene algo que ver… debemos encontrarla…
Justó después Hermione había tomado la mano de Ron y asintiendo comenzó a fijarse entre la masa de estudiantes que los rodeaban.
—Ron, busca a Greengrass –murmuró su novia mientras agudizaba su vista y al mismo tiempo pensaba en una manera más efectiva de encontrarlas—. Ginny, sigue buscando en otra zona, gracias por avisarnos –Parecía estar realmente molesta.
Pero pasaron los minutos y se dieron cuenta que sería mejor buscar desde el aire.
—No tiene caso, sería mejor sobrevolar el pueblo pero no tenemos escoba… —Hermione trataba de pensar en qué sitio podría conseguir alguna.
—Si no recuerdo mal, La señora Rosmerta tiene su propia escoba… —El pelirrojo la había visto usarla en una ocasión cuando había ido al castillo por invitación de la profesora McGonagall.
—¡Muy bien! Estoy segura de que nos la prestará si le explicamos –Pronto iban caminando rumbo al establecimiento del que Madame Rosmerta era dueña.
Convencerla tampoco fue difícil, conocía a Hermione por las excelentes referencias dadas sobre ella por los maestros que le impartían clases.
Rápidamente Ron, quien tenía más habilidad, montó la escoba, una barredora antigua, comenzó a dar varias vueltas aunque con dificultad debido al viento de invierno que aún no se calmaba.
Finalmente, reconoció a una chica con uniforme de Slytherin cerca del área de correos, estaba un tanto escondida y además sola, deseando evidentemente pasar desapercibida.
Descendió de inmediato cerca del lugar donde había dejado a su novia.
—¡La encontré! ¡Greengrass está cerca de la Oficina Postal! –Hermione se adelantó mientras que Ron remontaba el vuelo para encontrar a Zabini y a su hermana.
"A todo esto, ¿dónde rayos está Malfoy…?" Se preguntó enojado, si resultaba que ese Slytherin no mostraba preocupación por Harry, lo golpearía hasta que suplicara perdón. Logró divisar a su hermana, su color de cabello resaltaba bastante entre los demás, caminaba apurada y justo detrás venía Blaise, aparentemente siendo el apoyo de una tercera persona.
—¡Ginny! –Casi saltó de su escoba antes de tocar el suelo, pero se contuvo—. ¡Encontramos a Greengrass! –En cuanto llegó junto a ellos, se dio cuenta de que esa persona era Malfoy, quien parecía incapaz de caminar solo— ¿Qué le pasó…? –Parecía estar sufriendo, sudaba copiosamente.
—Es parte del enlace… por eso sabemos que Harry está en serios problemas –Sin perder más tiempo les indicó lo que sabía y se apresuraron montando a Draco en la escoba para llegar al lado de Hermione, esperando que ella tuviera buenas noticias.
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La chica en cuestión estaba apoyada despreocupadamente en una esquina del edificio de correos que la dejaba fuera de la vista para quienes iban distraídos, pero Hermione la localizó rápidamente y dio un rodeo al lugar para así apuntarle directamente a la espalda.
—Quieta, Greengrass –Daphne dio un pequeño brinco debido a la sorpresa que esto le causó. Maldijo entre dientes y luego trató de voltearse pero Granger no se lo permitió.
—¿Qué quieres? –Parecía molesta por haber sido descubierta fácilmente.
—¿Dónde tienen a Harry? –La chica sudó frío cuando la varita se pegó a su cuello.
—No sé de qué me hablas –Hermione le aplicó un encantamiento y las cuerdas saltaron atacándola de manos y pies para poder arrebatarle la varita.
—Creo que te convendría cooperar –Daphne sudó frío cuando notó la mirada enojada de la Gryffindor, al volverse hacia ella.
—No tengo nada que ver con la desaparición de Potter –Tal vez si la veía asustada pensaría que decía la verdad y la dejaría ir.
Pero antes de que Hermione pudiera replicarle notó que su novio había encontrado a los demás, pero aparentemente Malfoy tenía problemas, venía montado en la escoba y Blaise evitaba que cayera al vacío.
Draco desmontó y con paso firme se acercó a Daphne.
—Mira bien…lo que Pansy está haciéndole a Harry… —No sabía si quien hacía daño a su novio era ella directamente, pero valía la pena arriesgarse. Dejó de concentrase y las heridas aparecieron por todo su cuerpo, un hilo de sangre manó del lado izquierdo de su cabeza y se apoyó como pudo en la pared.
Grengrass se horrorizó al instante, ¿qué rayos estaba haciendo Pansy?
—Me estás mintiendo –La voz de la chica temblaba.
—Te aseguro que no miente, lo que Harry sufra, Draco lo sentirá, es lo que significa que son el uno para el otro –Hermione sonaba increíblemente fría.
—Están en La Casa de los Gritos… —murmuró de repente la Slytherin sintiéndose culpable de haber escuchado a Parkinson, incluso un poco paralizada por la idea de que su compañera de casa pudiera llegar a hacer algo a tal extremo.
Hermione desató sus piernas y obligándola a levantarse la arrastró junto con ellas hacía la casona que se alzaba en la colina.
"Por eso tuve la sensación de que me era familiar…" Draco se sujeto de nuevo a la escoba.
La distancia entre la Oficina Postal y la Casa de los Gritos era bastante corta, pero Malfoy sentía que el camino era interminable.
"Por favor…resiste…"
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Pansy estaba harta. No había manera de razonar con Potter, había programado este encuentro no solo para deshacerse de él, quería la satisfacción de escuchar lo que ella consideraba la realidad y la verdad absoluta de los labios de Harry antes de matarlo.
Pero ya estaba cansada, no jugaría más con él, era hora de terminar todo.
El chico en cuestión tenía la mirada baja, no había perdido tanta sangre, pero los constantes golpes lo tenían algo aturdido.
—Bien Potter, se te acabó el tiempo –Su manó se alzó preparándose para ejecutar el más terrible de los encantamientos, el que llevaba a una muerte automática sin posibilidad de salvación, la maldición Avada Kedavra.
Pero en ese momento, un estruendo se escuchó en el fondo de la casa, distrayéndola de sus terribles propósitos.
—Tal vez los fantasmas nos quieren fuera de aquí… —murmuró Harry pensando que Pansy no sabía que en esa casa el único habitante sobrenatural había sido su difunto profesor Remus Lupin.
—Cállate, pronto morarás en esta casa también… –En ese momento, Blaise, Ron y Draco entraron finalmente a la habitación.
—¡Pansy! –gritó Malfoy llamándola, Zabini dejó a su amigo rubio en manos de Weasley para tratar de ayudar a Potter, estaban impactados por la escena que presenciaban, la Slytherin tenía toda la actitud de ser una bruja tenebrosa.
Parkinson volteó al escuchar la voz de Draco, fue una imagen demasiado terrible para ella: Draco presentaba magulladuras y cortes en toda la piel visible y seguramente debajo de la ropa.
—¡Draco! ¿¡Quién te ha hecho esto! –Estaba furiosa, ¿quién se había atrevido a dañar a su amado?
—Tú lo hiciste, Pansy… —dijo Blaise, había desatado a Harry quien se apoyaba en él estando bastante mareado.
—¿Qué estupideces estás diciendo? Yo jamás le haría daño —Estaba a punto de hechizar a todos allí, pero debía tener cuidado, Draco no podía pensar que sería capaz de lastimar a otros.
—Debido al enlace, en el cuerpo de Draco se reflejan las heridas infringidas a Potter –El rostro de Pansy palideció ante este comentario.
—Es mentira –En automático comenzó a negarse, no podía ser verdad –. Estás tratando de engañarme.
—Es verdad, Pansy –Una llorosa Daphne entró a la escena, aun tenía las manos atadas— Yo vi cómo las heridas aparecieron en su cuerpo, pensaba que eran ilusiones… —Parecía estar bastante arrepentida de haber ayudado en el plan de su amiga, incluso le ponía nerviosa estar cerca, temía las posibles represalias que pudiera recibir por haber llevado a los amigos de Potter a ese lugar.
Parkinson permaneció callada después de escucharla, cuando finalmente alzó la mirada sus ojos iban de un lado a otro de la habitación.
—Todos aquí están en mi contra, eso es lo que pasa… —Su voz sonaba histérica.
—Pansy... entiende algo, yo amo a Harry y me casaré con él, deja de engañarte –Esta frase, que de forma contundente y fría revelaba la verdad que Parkinson se negaba a escuchar de los labios de todos, ahora venía de la única persona que podría hacerle ver la realidad, pero esto hizo que la chica perdiera finalmente el poco control que le quedaba.
—Si es así, entonces no tengo más que deshacerme de él… —Todos allí se prepararon para detenerla, pero de fondo se escuchó una voz que murmuró "ahora".
Un hombre uniformado con túnica de Auror negra y verde entró al lugar y de inmediato gritó.
—¡Jaulio(1)! –Pansy quedó dentro de una jaula grisácea que le imposibilitaba moverse, se acercó y le arrebató la varita de la mano—. Pansy Parkinson, queda bajo arresto por conspiración e intento de asesinato hacia Harry James Potter –Draco suspiró como todos allí, aliviado de que la situación estuviera bajo control.
—¡Harry! –Ron notó como en ese momento el mencionado cerraba los ojos, su cuerpo se aflojó y quedó entre los brazos de Blaise, quien estaba tratando de evitar que cayera al suelo.
Draco no tardó en seguirle, a pesar de que su cuerpo no había sido dañado en realidad, denotaba cuán fuerte y profunda era su conexión.
Ron se encargó de hacerlo levitar, mientras que el hombre que había entrado retiraba una máscara que protegía su rostro, era el profesor Engelman.
—Veo que la señorita Granger y la señorita Weasley tenían razón… esta chica realmente intentaba asesinar a Harry Potter –Ambas chicas habían vuelto volando al castillo en la escoba de Madame Rosmerta para avisar a la directora, quien llamó al profesor alegrándose de haber contratado al auror para dar el curso de Defensa Contra las Artes Oscuras, y lo envió a ayudarles mientras ella contactaba al Ministerio.
—Debemos llevarlos con Madame Pomfrey –Hermione entró acompañado de Ginny.
Llevaron a ambos chicos al castillo mientras que el profesor Godefroy se quedaba a esperar a los demás aurores para trasladar a Pansy al Ministerio.
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Cuando abrió los ojos por primera vez se dio cuenta de que estaba bajo un techo blanco y abovedado que reconoció como parte del colegió y se preguntó cómo había llegado allí.
Trató de incorporarse pero el cuerpo le dolía sintiéndose muy cansado.
—No trates de levantarte todavía –escuchó murmurar a alguien a su lado, una voz muy conocida—. Me diste un susto enorme.
Trató de enfocar pero no tenía sus lentes.
—¿Draco…? –Lo primero que se preguntó fue si sería él.
—¿Esperabas a alguien más? –Este comentario provocó una sonrisa en el rostro de Harry, palpó a su alrededor para encontrar sus lentes, una mano tibia se colocó sobre la suya y le dio lo que buscaba. Cuando finalmente enfocó, observó a su novio que tenía cara de no haber descansado bien.
—¿Cuánto tiempo dormí? ¿Qué pasó con Parkinson? –recordaba vagamente que sus amigos habían irrumpido en La Casa de los Gritos cuando la Slytherin se disponía a eliminarlo.
—Está en el Ministerio, la Profesora McGonagall se fue con ella y con Engelman.
Harry suspiró aliviado y luego estudió el cuerpo de Draco con la mirada.
—¿Tú ya estás bien? ¿No deberías estar en cama? –También le venía a la mente la imagen de su novio cubierto como él de cortes y moretones.
—En cuanto pudieron atenderte desaparecieron, solo estoy algo cansado –El chico que vivió respiró relajándose al saber que su novio estaba en perfecto estado.
A pesar de eso, los días que siguieron fueron difíciles, tuvieron que ir y testificar contra Pansy, quien después de aplicarle el hechizo Mendacium(2), reveló claramente toda la información necesaria para condenarla por intento de asesinato. Los padres de Draco sentían pena por la chica, la conocían desde niña, pero aun así deseaban ahorcarla con sus propias manos por cometer semejante crimen, casi arrebatándole la vida a su único hijo en el proceso.
Draco estaba furioso en un inicio, luego sintió lástima de que una chica a la que había considerado su amiga tiempo atrás acabara en Azkaban. Ahora la prisión estaba custodiada por trolls y magos entrenados para retener a los prisioneros.
También se determinó que la obsesión de Parkinson era de tal magnitud que un medimago iría dos veces a la semana para darle terapia y ayudarla a superar todos esos sentimientos negativos.
Esta información desanimó un poco a Blaise y Draco, quienes habían sido más cercanos a ella, también a Daphne, quien así mismo tenía que hacer trabajo comunitario por un año bajo el cargo de conspiración y considerando que aún tenía 17 años.
Después de aquello todos se aplicaron al resto de las clases y a estudiar, pronto estarían en junio y los EXTASIS darían inicio, a su vez los padres de Draco y la matriarca Weasley enviaban cartas regularmente preguntando por detalles de la boda, más de una vez tuvieron que salir en fin de semana a verificar que todo estuviera bien. En una ocasión Draco casi se infarta cuando cambiaron el color de su traje de boda a un amarillo casi fosforescente.
Aún con todo esto, la pareja llevaba una vida más relajada y feliz el resto del tiempo.
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Los días pasaron y se convirtieron en semanas. Estas se acumularon en meses que pronto les trajeron el fin de ese curso.
Los resultados de los EXTASIS ya habían llegado. Hermione había aprobado todos con honores, a pesar de haberse puesto algo nerviosa con uno de los examinadores antes de empezar su examen.
Harry finalmente tenía todo para ser auror, Kingsley había decidido nombrar con ese cargo a todos los que participaron en la guerra sin presentar los EXTASIS, pero para Potter era mejor tener la escuela terminada. No tuvo problemas para hacer los exámenes, excepto por Adivinación, donde definitivamente suspendió.
En cuanto a sus amigos, todos lograron pasar fácilmente, Luna incluso sacó dos notas honoríficas. Neville una, por su parte Ron suspendió Adivinación como su amigo y rió contento de librarse de esa materia, pues pronto tendría empleo como comentarista.
La ceremonia de fin de curso, algo que no había presenciado Harry antes, fue sencilla pero muy refrescante y vigorizante.
De las cuatro casas Hermione había obtenido la mejor boleta de calificaciones, por lo que le tocó dar el discurso de apertura y clausura.
Fue un momento hermoso y todas las familias asintieron, incluso se vio a Narcissa Malfoy comparando servilletas de tela con Molly Weasley, el mundo estaba llegando a su fin.
Pero todavía les aguardaba una sorpresa más, al poco de haber terminado la ceremonia, cuando todos se despedían de sus amigos, Andrómeda Tonks hizo su entrada para saludarlos, cargando a un emocionado Teddy.
—Tía Andrómeda… —Draco estaba sorprendido de verla allí, Harry volteó ante la mención del nombre.
—Hola, felicidades a todos, finalmente pudieron graduarse –Parecía un tanto compungida, Teddy trataba de soltarse de su abuela y estiraba de nuevo sus brazos hacia el frente buscando correr por los pasillos de la escuela.
—Gracias, verdaderamente lo merecíamos –Harry se sintió contento de verla, tal vez en esta ocasión pudiera hablar con ella tranquilamente.
Molly sonrió y ahuyentó a todos allí, dejó a la pareja a solas con Andrómeda, todos los estudiantes habían abandonado el lugar para festejar con sus seres queridos.
—¿Estuviste presente durante la ceremonia, verdad? –Draco creía haberla visto junto a Molly Weasley, pero solo por un momento, haciéndolo pensar que todo había sido una ilusión.
—Sí, Minerva me concedió el permiso de visitarlos en secreto –Guardaron silencio por algunos minutos, era un poco incómodo.
—¿Por qué asististe a la ceremonia? –Draco no entendía que hacía allí, la ultima vez había dejado en claro que no los quería cerca de Teddy.
—¿Sinceramente?, porque quería hablar con ustedes, estoy muy apenada –Abrazó a su nieto un poco más fuerte para que dejara de moverse para luego bajarlo y dejarlo caminar, el niño corrió de inmediato para aferrarse a las piernas de Harry, la única persona conocida en ese momento para el infante—. Les debo una disculpa, juzgué sin recordar que yo también fui censurada por otros, Harry, si has decidido casarte con mi sobrino, es porque seguramente se ha redimido y en verdad lo amas –dirigió su mirada hacia Draco—. Les daré la oportunidad de que con acciones me demuestren que son una buena influencia para mi nieto.
Ambos estaban sorprendidos positivamente, y sonriendo, Harry levantó a su ahijado, quien rió contento por la acción de su padrino.
—Prometo que haremos nuestro mejor esfuerzo, señora Tonks –Andrómeda sonrió y juntos caminaron para reunirse con sus familias y amigos. Debían festejar ese momento.
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—Bien, solo quedan un par de días antes de la boda –Draco estaba nervioso pero soportable, Harry lograba hacerlo dormir y comer a sus horas.
—Sí, verte así me hace pensar si fue buena idea esto de casarnos tan pronto –Harry esquivó un cojín que pasó por su cabeza.
—Idiota, fue tu idea –Se encontraban en Grimmauld Place, ya era de noche y estaban preparándose para dormir, la casa ahora parecía aún más animado que antes debido a las constantes bromas y risas entre la pareja.
Lo que no esperaban, era a Blaise y Ron, quienes entraron por la chimenea vestidos de manera elegante y con una gran sonrisa en el rostro.
—Hola chicos, ¿listos para el gran día? –Aunque la cara de sus amigos mostraba más ironía que felicidad la pareja asintió.
—Bueno, pues creo que estaban tan concentrados en ese tema que olvidaron algo fundamental –La mirada de su amigo Ron proyectaba un sentimiento de pena hacia ellos que a ninguno le agradó.
—¿De qué hablas, Weasley? –Draco iba a tener un ataque de pánico, ¿qué podían haber olvidado…?
Sus amigos rieron y les dieron una palmada en la espalda.
—Una tradición de tiempos inmemoriales –continuó Ron.
—Su despedida de soltero –Terminó de decir Zabini con una cara que no presagió nada bueno para Harry y Draco…
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Jojo si, todos tienen derecho a una despedida de soltero.
(1)Jaulio, conjuro de jaula de ninguna forma puedes salir de allí a menos que la misma persona que lo conjuró lo retire.
(2)Mendacium, conjuro que te hace incapaz de mentir, el contra hechizo es balbus.
http:/ . wikia. com/ wiki/ Lista_de_hechizos
