Después de mi larga ausencia, aquí está el capítulo. De nuevo muchas gracias a mi siempre fiel editora FF_FF que me ayuda no importa la hora ni el día. ¡Gracias hermosa!
Capítulo 33: Y vivieron felices, un par de minutos por lo menos…
Se encontraban en un vecindario que les dio mala espina, desde el momento en que se aparecieron detrás de una casa abandonada, de la cual salieron discretamente para evitar llamar la atención de los escasos transeúntes que pudiera haber pasadas las diez de la noche.
—No puedo creer que nos arrastraras aquí –Draco mandó una mirada fulminante a Blaise, quien sencillamente siguió caminando, sonriendo y sin inmutarse.
—Ron, exactamente, ¿a dónde vamos? –Harry no tenía nada en contra de ir a una fiesta, especialmente si la habían organizado sus amigos, pero no le parecía muy seguro vagar sin rumbo a esa hora y más en un lugar que no conocían.
—Tranquilo, compañero, vamos a un lugar que reservamos hace una semana –Al parecer los únicos temerosos por lo que se iban a encontrar era la pareja —. Los demás ya están allí –Blaise y Ron sonrieron, cómplices, mientras los guiaban por calles totalmente desconocidas para ellos.
—De acuerdo, Ron, pero al menos dime dónde estamos.
—Bien… hemos cruzado el charco... —Era una zona algo calurosa, pronto la camisa que traía Draco y la sudadera de Harry comenzaron a sentirse innecesarias.
—¿Qué charco, Zabini? –El rubio no estaba precisamente complacido de estar transpirando en mitad de una calle desconocida.
—Estamos al otro lado del océano… en México… —murmuró Ron para que solo Harry lo escuchara.
Esto en definitiva tomó por sorpresa al chico que vivió.
—¡¿México? –Recordó vagamente la ubicación del país por sus clases de Geografía cuando estuvo en una escuela muggle.
Draco volteó a ver a su novio cuando escuchó su grito.
—Zabini… —Su tono dejó claro que les debía una explicación.
—Estamos en una ciudad llamada Morelia –comenzó a explicar —, algunos de nuestros conocidos les dijeron a mis padres que este país era lo suficientemente lejano para evadir el peligro durante la guerra, es una zona con baja concentración de magos.
Malfoy consideró esa explicación satisfactoria, al menos, por el momento.
—Bien, pero ¿no consideraste que quizá no hablen inglés?, además aún no sé a dónde vamos –Harry aún tenía sus dudas.
—Este es un destino turístico, hay gente que habla varios idiomas, ¿alguna vez has pensado en ir a un club en el que para llegar tengas que pasar por puentes colgantes, bajar 184 m. por un tren y adentrarte en el corazón de una mina? –La sonrisa que vino en conjunto con la explicación de Blaise dejó a Harry helado.
—¿Una mina…? –Harry no se esperaba eso, la cara de Draco también era de desconcierto total.
—¿Bajo tierra…? –Malfoy no estaba feliz, su tono reflejaba irritación.
—Vamos, Harry, ¿y su sentido de aventura? –Incluso Ron parecía reír internamente con sus expresiones.
Después de caminar un poco más, alcanzaron una especie de parada, donde había un tren color amarillo. Un hombre de unos cincuenta años con cabello negro y algo robusto esperaba en la cabina leyendo un periódico y con una cerveza junto a él.
—Buenas noches, Javier–El saludo de Blaise hizo que el hombre levantara la vista del periódico, el cual dobló y guardó antes de levantarse a saludar en perfecto inglés, aunque su acento era más bien americano.
—Buenas noches, señor Zabini –Observó a los acompañantes del chico de tez oscura con curiosidad—. ¿Son ellos la feliz pareja? –Blaise asintió—. Muchas felicidades, espero que disfruten lo que sus amigos arreglaron para ustedes, suban por favor.
—Gracias –A Harry le pareció que Javier era muy agradable—. ¿Qué te parece Draco, subimos? –Su novio se quedó pensativo un momento y luego asintió.
—Les daremos una oportunidad –Todos abordaron el tren que se adentró bajo tierra, Harry sentía que era una versión en miniatura del recorrido a las cámaras de Gringotts.
No pasó mucho tiempo para que el tren se detuviera, Malfoy miró alrededor confundido, al igual que Harry, ¿dónde estaban?
—Gracias Javier, te veremos después –Blaise se levantó, el hombre asintió y presionando un botón la puerta del vagón se abrió, Ron también se apeó de inmediato.
Harry y Draco bajaron con cierto recelo, el tren volvió a avanzar; dio la vuelta en el camino marcado por los rieles para regresar a la superficie.
—¿Ahora qué se supone que hacemos? –Potter notó que había una división, tres entradas que llevaban a más túneles.
—Caminamos, no importa que túnel tomemos, todos llegan al club.
—Un momento Zabini, ¿no esperarás que llegue vestido así, verdad? –Harry recordó entonces que estaban básicamente en pijama.
Su amigo sonrió y sacando una bolsa de entre sus ropas aplicó un engorgio para entregarles ropa muggle con el estilo necesario para la fiesta.
Después de que se vistieran caminaron unos veinte minutos, por fin se encontraron escuchando la música que retumbaba en las paredes cubiertas de minerales y los colores estrambóticos de las luces.
Todos los invitados se levantaron a saludar, Hermione y Ginny en especial, colocando un sombrero de fiesta a la feliz pareja.
Draco notó que si no fuera por Blaise, esta sería una fiesta exclusiva para Harry, todos los asistentes eran amigos suyos, Gryffindors, y la que reconoció como una chica de Ravenclaw, que llevaba de la mano a Neville Longbottom.
Todos parecían muy emocionados, era la primera vez que visitaban un país al otro lado del mar.
—Bueno chicos, aquí debido a la Seguridad Internacional no beberemos lo que comúnmente tomamos en casa –La sonrisa de Blaise volvió a darle mala espina a Draco.
—¿Qué te traes entre manos, Zabini? –Un chico que se encontraba tras la barra tenía listos gran cantidad de vasos y todo lo necesario para comenzar el entretenimiento.
—Es verdad, no beberé nada desconocido –Hermione concordaba con el tono reprobatorio de Draco, no sería seguro tomar algo sin tener idea del contenido.
—Relájense, yo ya lo he tomado antes, se llama tequila –Mostró la botella, que decía José Cuervo(2)—, es algo fuerte, por eso no hemos hecho la reunión tres días antes de la boda.
Los demás invitados murmuraron, pero demostrando el valor característico de su casa, se acercaron para que el encargado les sirviera en el pequeño vaso característico de esta bebida.
—Esto se denomina "caballito"(3) –explicó el proveedor al servir los vasos, también hablaba inglés con acento americano.
Al tomar todo el contenido de golpe sintieron una sensación muy parecida al ardor del whisky de fuego, aunque con una menor cantidad de licor ingerida.
Pronto, todos se habían vuelto aparentes expertos en la acción de frotarse un poco de limón en la parte de atrás de la mano, echarse sal, chupar la sal y meterse un caballito de tequila.
—Esta fiesta es asombrosa… —Con el aliento cargado de un fuerte olor a licor Neville estaba por desmayarse en la barra después de más de dos horas consumiendo como los demás invitados los otros preparados que se servían; trataba de conversar con su novia, la cual parecía inafectada por lo que había bebido y escudriñaba los alrededores probablemente en busca de alguna criatura de las tantas que conocía.
Hermione había ofrecido más resistencia, bebiendo moderadamente y sintiéndose más relajada pero totalmente en sus cabales, a diferencia de Ron, quien ya estaba cantando el himno de la escuela acompañado de Seamus; Ginny se dedicaba a besar a su novio, quien se sostenía de un tubo decorativo.
Por otra parte, Harry se había entretenido al inicio observando cómo sus amigos, que le dejaban una bebida cerca para brindar, habían ido cayendo presas de los efectos de la bebida rápidamente. Tenía demasiado presente el recuerdo de la resaca, lo cual era algo diferente con Draco, a quien Blaise había hecho beber un poco más de la cuenta al servirle un whisky de siete años, mucho más cargado.
—Harry… —murmuró pasando sus manos por el cuello de su prometido, quien se encontraba de espaldas a él.
—Merlín, Draco, no pensé que tú fueras a ponerte así –Aunque le resultaba cómica la manera tan descarada con que lo miraba, era parecida a la mirada de meses atrás, como si quisiera devorarlo allí mismo.
—Vamos… —Comenzó a jalarlo—. Tengo una sorpresa para ti…
Ambos se perdieron de vista tras una puerta que Blaise le había mostrado a su amigo hace una media hora.
Una vez que Ginny se despegó del chico de tez oscura, los demás, que no parecían notar la usencia de la feliz pareja, comenzaron a hablar con él.
—¿Sabes, Blaise…? –Comenzó Finnigan—. No están tan mal para ser de Slytherin…
Zabini se rió mientras su novia se abrazaba a él.
—Ni ustedes para ser de Gryffindor.
—Nos referimos a que… —Neville continuó, parecía más desinhibido—. En verdad podemos confiar en ustedes –concluyó sonriendo, Blaise quedó un tacto impactado por esta confesión.
—Sí, con todo lo que ha pasado, demostraste ser un amigo verdadero para Malfoy, su felicidad realmente te importa –Hermione se acercó para dar una palmada en la espalda de Blaise, quien no esperaba ser aceptado de esa manera por los amigos del chico que vivió.
—Gracias… por aceptarnos como somos –Porque a pesar de que sus ideales y creencias se habían modificado, su personalidad seguía intacta.
Ambos, Harry y Draco, regresaron después de un rato, encontrándose a casi todos dormitando sobre la barra y las mesas.
—Creo que es hora de irnos –Hermione cuidaba de Ron, que tenía un gorrito de fiesta mal colocado.
—Estoy de acuerdo –Harry también sostenía a un Draco adormilado, al parecer eran los únicos sobrios, telefonearon a Javier para recogerlos, lo cual hizo junto con Harry, además del encargado de la barra, y así llevarlos a tierra donde ya los esperaba una camioneta que los llevaría al hotel. Blaise demostró con esto cuánto se había ampliado su conocimiento sobre el mundo muggle.
—En verdad fue una estupenda fiesta –murmuró Harry a Hermione cuando estuvieron en marcha.
—Sí, solo espero ver las consecuencias de sus actos mañana… —Ron probablemente comería menos de lo usual—. ¿A dónde fueron Malfoy y tú? Desaparecieron por un buen rato.
Harry se sonrojó y desvió la mirada, su amiga no preguntó más pero sonrió pícaramente dándole a entender que comprendía su huida.
Al día siguiente, todos comenzaron quejándose de dolor de cabeza después de vaciar el contenido de su estómago en el retrete nada más mencionar el buffet de desayuno que ofrecían.
Los únicos que pudieron comer de manera decente fueron Blaise, Luna, Harry, Hermione y Ron, Draco había rehusado comer nada más que un poco de fruta por miedo a sentirse mal, aunque solo tenía sensibilidad a la luz.
Después del desayuno tomaron los trasladores que los llevarían de regreso a casa para recuperarse, estaban a solo tres días de la boda.
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Finalmente, la tan esperada fecha había llegado, ese día se respiraba un aire de felicidad en Grimmauld Place, además de nerviosismo y cierta irritabilidad por parte de Draco.
A los pocos minutos de haberse levantado se había ido a Malfoy Manor para prepararse, el impecable y perfecto traje de Harry estaba colgado en su armario, listo para que pudiera vestirse rápidamente.
Incluso la señora Weasley había entrado por la chimenea sin avisar para revisar que todo estuviera en orden y a tiempo, lo que menos deseaban era hacer enojar al prometido del chico que vivió.
Molly trataba de domar el cabello de Harry a la manera tradicional, con peine, pero fue inútil, sacó de su bolso un frasco que presentó como una poción alisadora de cabello para hombres, untó lo que parecía ser una pasta color azul grisáceo, logrando dominar un poco su cabello y acomodarlo decentemente para la ocasión, cosa que a Harry alivió enormemente, en especial con todos los fotógrafos que su futuro suegro había contratado y esa singular manía de los Malfoy de aparecer siempre impecables.
La ceremonia iba a tener lugar en Lanesborough, el hotel donde se había llevado a cabo la conferencia hacía más de medio año.
Cuando estuvo listo, además de eternamente agradecido con la matriarca, se aparecieron en la zona indicada para los novios, todos parecían estar allí ya, esperando.
Sencillamente iban a tener una ceremonia para después de la luna de miel, iniciando los trámites necesarios para quedar unidos bajo las leyes del Ministerio de Magia.
Todos estaban en el salón, en cuanto Harry puso un pie dentro, su muy nervioso prometido lo tomó por su túnica color blanco perla.
—No hay nada listo, ni nadie esperando, no comprendo –Parecía al borde de un colapso nervioso, Harry se acercó para darle un beso.
—Lo sé, sencillamente es que Lucius y yo confabulamos en tu contra, cambiamos el lugar de la boda –Potter disfrutó de la sucesión de expresiones que expresó el rostro de su amado.
"No creo posible que mi padre y Harry hayan podido confabular en mi contra y sobrevivir a ello en el proceso sin mandarse un Avada" Pensaba asombrado el rubio.
Lucius ya tenía entre sus manos el traslador, para dirigirse con Narcisa donde verdaderamente se llevaría a cabo el evento.
Draco no sabía si reír, llorar o golpearlo, pero no tuvo tiempo para escoger, ya que Harry estaba besándolo apasionadamente un segundo después; no notó que tenía una caja de música en la mano, fue así como se transportaron finalmente al lugar de la boda.
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—¿Crees que tardarán mucho? –Ron parecía inquieto, estaba hambriento después de haber pasado dos días sin comer como normalmente lo hacía debido a la borrachera—. Tengo hambre.
Se encontraban sentados en el hermoso palacio de Ámsterdam(4)
—Tú solo piensas en comer –Hermione estaba preocupada, ¿qué tal si Harry no lograba que Draco cooperara?—. ¿Acaso no te preocupa que aún no lleguen?
Justo en ese momento tanto el matrimonio Malfoy como Harry y Draco aparecieron con una diferencia de un minuto en los lugares correspondientes, todos los invitados sonrieron y se acomodaron en sus asientos, esperando que se iniciara la ceremonia.
El lugar estaba bellamente decorado con lazos de un tono plateado ligero que en el interior, totalmente de mármol, deslumbraban por su rica decoración. Famosos pintores, Rembrandt y Ferdinand Bol, entre otros, contribuyeron a su esplendor.
—Normalmente está abierto al público en verano, así que logramos reservarlo para el día entero –comentó Harry.
Draco estaba asombrado por la hermosura que le rodeaba, cosa que no era muy fácil de lograr debido a la opulencia en que normalmente se había visto envuelto toda su vida.
La ceremonia la oficiaría el mismo Ministro de Magia, Kingsley Shacklebolt, que sonrió cuando se colocaron frente a él.
—Bien, creo que podemos comenzar –(5) La ceremonia dio inicio cuando ambos magos conectaron sus varitas mediante un hechizo antiguo en que su magia debía de acoplarse con la de su pareja, permitiendo así un mejor entendimiento y apoyo entre ambos. Claro que en su caso fue algo más simbólico, dado que su conexión era completa, y mucho más compleja que la de cualquier otra pareja.
Terminaron la escena con un hermoso y apasionado beso, que emocionó a todos los presentes, con varias cámaras que captaron el momento en la mayor cantidad de ángulos posibles para recordarlo por siempre a sus seres queridos.
—No puedo creer que éste viendo a Harry casarse –Como muchas de las mujeres presentes, a Ginny le ganó un poco la emoción del momento, derramando una lágrima de felicidad por su amigo; Blaise sonrió, orgulloso de Draco y feliz porque al final todo había salido bien.
—Tal vez tú y yo lleguemos a casarnos algún día, ¿qué te parece? –Limpiando con un pañuelo la lágrima de su novia, trató de hacerla reír, lográndolo con facilidad.
—Puede que Draco sea un mimado, pero hace feliz a Harry –Hermione estaba conversando con la matriarca Weasley, que a su vez estaba acompañada por Fleur, quien se secaba una lágrima.
—Oh, se ven tan felices juntos –Molly apretaba un pedazo de túnica entre sus manos tratando en vano de no lagrimear.
—Yo les he regalado un amuleto de la suerte –Luna estaba sonriendo, completamente segura del poder de su obsequio, Neville a su lado, se preguntaba si debía advertirles a los novios sobre el detalle de su novia.
Narcissa parecía decidida a no llorar, al menos hasta que su hermana Andrómeda - quien había dejado a Teddy con los hermanos de Ron, Dean y Seamus, que lo entretenían haciendo gestos-, le acercó un pañuelo bordado que ella aceptó en silencio pero sonriendo. Lucius sencillamente se resignaba por completo a pasar las fechas importantes de su calendario conviviendo con la familia Weasley.
Los recién casados estaban ahora recibiendo las felicitaciones de todos los invitados, sonreían y posaban para todas las fotografías, aunque con cierta reticencia inicial de Draco, que se relajó cuando notó que en realidad él también se había vuelto un amigo más de los leones.
—No entiendo cómo lograron mi padre y tú que la boda se celebrara aquí –Draco miraba a Harry de manera suspicaz.
Se habían movilizado a otra sección del palacio, donde harían el banquete para conmemorar el evento.
—Digamos que persuadimos a la gente correcta –Lucius había querido usar un imperio para obtener los permisos, pero Harry logró que el Ministro de Magia pidiera algunos favores al Ministro de Inglaterra.
—Pues ha sido una agradable sorpresa –Draco besó a su ahora esposo, feliz de contemplar la escena que tenía delante.
La cena pasó de manera amena, con todos conviviendo felices, Teddy había logrado hacer volar algunas cosas cuando Andrómeda estaba muy cómoda platicando con Narcissa, parecía que al fin se habían arreglado.
—Me parece que somos una gran familia –Hermione y Ron se acercaron para felicitarlos, Hermione incluso abrazó a Draco, quien la aceptó con tranquilidad, mostrando su aprecio por la chica.
—¿A dónde irán de viaje? –Luna y Neville también se acercaron para entregarle su regalo a la pareja.
—Pensaba que a la Isla Bali, pero ya no estoy seguro –miró con cierto reproche a Harry, quien solo sonrió.
Mientras Luna exponía sus conocimientos sobre el lugar, Neville aprovechó para advertir a su amigo del regalo.
La celebración continuó hasta las cuatro de la madrugada, pero la feliz pareja tenía que tomar un barco, idea de Harry, para llegar a su destino.
Se despidieron de todos sus amigos, que parecían estar repitiendo su consumo de bebida de hace unos días.
—Les escribiremos, lo prometo –Todos se reunieron para una foto final y así fue como Harry y Draco salieron del castillo para terminar de empacar.
Se aparecieron en Grimmauld Place e inmediatamente revisaron que todo estuviera listo antes de salir de viaje.
—Hace unos días estábamos graduándonos, y ahora nos vamos de viaje –Harry estaba bastante entusiasmado de salir de vacaciones finalmente sin ningún otro motivo que no fuera relajarse y pasarlo bien con su esposo.
—No es cualquier viaje –Draco cerró su maleta color violeta, aparentaba ser ligera, aunque había sido hechizada para ser mucho mas espaciosa por dentro.
—Lo sé, es nuestra luna de miel –Eran palabras que jamás imaginó utilizar mirando a Draco Malfoy, pero era feliz de hacerlo—. Deberíamos dormir un rato.
—Estoy de acuerdo, zarpamos a las nueve, faltan poco menos de cuatro horas –
—Te veré en tres horas –Se besaron antes de irse a dormir.
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Solo que al despertar, Draco no estaba en la cama con Harry en Grimmauld Place, estaba en un camarote, su ropa había sido cambiada por una más adecuada y el movimiento le indicaba que estaba en el mar.
—¿Qué demonios…? –Prácticamente corrió escaleras arriba para encontrarse a su esposo hablando con el capitán del barco. Un hombre de unos sesenta años, que llevaba mucho tiempo navegando.
—Sí, tendremos buen clima toda la semana, será muy agradable, dígale a su esposo que use bloqueador –El hombre levantó una mano a modo de saludo, se despidió y regresó a sus labores cuando vio al rubio acercarse.
—Hola, Draco –Harry traía una camisa blanca abotonada a medias y unas bermudas color verde musgo, parecía muy cómodo.
—Nada de "hola, Draco", ¿dónde estamos? ¿Cómo llegué aquí?
—Cerca de las Islas Griegas, te traje cuando aún dormías, quería que fuera una sorpresa y a juzgar por tu expresión, lo logré.
Draco suspiró, admitía que había sido una buena idea.
—Solo porque es nuestra luna de miel te perdono, ahora tengo que ir a arreglarme antes de que alguien más me vea en estas ropas –Después de un baño que refrescó los ánimos de Draco, pudieron disfrutar del día navegando, después de la puesta de sol llegaron al primer muelle programado para pasar la noche en el hotel.
—Estoy cansado –Harry se tiró en la cómoda cama después de tomar un baño.
—Oh, ¿en serio? –Draco salió del baño utilizando su bata, se había bañado utilizando la tina.
Cuando Harry volteó a verlo para pedir una explicación a esa frase, tuvo que parpadear varias veces antes de entender que lo que estaba visualizando era a su esposo con la piel sonrosada por el baño, las mejillas rojas y utilizando nada más y nada menos que una pataleta de encaje negro con volantes blancos(6), además de un liguero a juego.
—¡Draco…! –Harry sentía que le faltaba el aire.
—Quiero que sepas que esto no se repetirá —"Al menos no dentro de poco". Draco caminó sensualmente hasta la cama y se acostó junto a su esposo—. Pero si estás tan cansado, buenas noches.
En cuanto las luces se apagaron el rubio sintió cómo se apoderaban de su boca unos labios tibios, mientras las manos de su esposo comenzaban a explorar su cuerpo, especialmente la zona cubierta por la prenda de encaje.
—No tienes ni idea de la reacción que acabas de provocar en mí –murmuró el chico que vivió al oído de Draco. Fue una noche demasiado agitada, la pieza de ropa terminó sin poder ser utilizada de nuevo.
Ese fue el comienzo de una hermosa semana, salpicada de acontecimientos muy memorables, uno de ellos, todas las compras que Draco hizo con el dinero de Harry para desquitarse del engaño que había sufrido, pero lo mejor de todo fue darse cuenta de que compartía su vida con la persona que logró una recuperación total en su persona, ese era el poder que el difunto Director Albus Dumbledore siempre predicaba, el poder más fuerte que vencía cualquier cosa en el mundo. Cambiando para bien a otros sin necesidad de anunciarlo, curando las carencias del alma al dejarse influir por la persona correcta, ese que todos daban por sentado sin saber a veces cómo funcionaba realmente, pero que estaba allí cuando lo necesitabas, sin ser posible recrearlo con conjuros ni pociones.
El Amor.
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Este ha sido el último capítulo oficial, perdonen el retraso sé que no avisé nada, el siguiente será el epílogo. Muchas gracias por leer mi relato, me acompañaron desde que era una historia programada para aparentemente tener quince capítulos nada más y que llegó hasta treinta y tres.
(1)El "Mina Club", el único antro en el mundo que se encuentra ubicado en las profundidades de la tierra.
Abre sus puertas de Lunes a Domingo desde las 10:00 pm hasta las 4:00 am.
www. mimorelia noticias/ 55690
(2) Todos los tequilas tienen su "diferencia" en la destilación. Los tequilas más finos son los añejos extra o premium (3 años añejado y hasta 7), Reserva de la Familia de José Cuervo es uno de ellos.
(3) Es una copa pequeña alargada que se utiliza generalmente para tomar tequila derecho (solo sin mezclarse), los hay de diferentes capacidades.
De 1 oz., de 1 1/2 oz. (un tequila), de 2 1/2 oz. (tequila doble)
(4) El palacio de Ámsterdam es uno de los cuatro palacios en los Países Bajos, que está a disposición de la reina Beatriz por ley del Parlamento. El palacio con un estilo arquitectónico clasicista fue construido como salón de la ciudad durante la Edad de Oro neerlandesa en el siglo XVII. El edificio se convirtió en el palacio real del rey Luis Napoleón y más tarde de la Casa Real neerlandesa. Está situado en el lado oeste de la Plaza Dam, en el centro de Ámsterdam, frente al monumento de la guerra y al lado de la Nieuwe Kerk. Desde el 14 de junio de 2009, el Palacio está abierto de nuevo a los visitantes.
(5) Todo lo referente a la ceremonia lo he inventado yo, indagando no encontré nada sobre las bodas entre magos, así que cualquier cosa, esto es de mi cabeza y no forma parte del universo Harry Potter oficial, perdonen si les pareció un poco vaga.
(6) La imagen quien quiera verla déjeme su correo y se la envío.
