Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Me han tocado dos entradas para ir al evento fan de Amanecer aqui en España (para ver a Nikki y a Jackson) :) así que este viernes no subiré capítulo y como hoy al final sí que he podido pues aquí lo teneis ;)
Capítulo 2 - Verdadero Genio
Todavía hace seis años y medio:
A pesar de que le había dicho a Bella que le tocaría esa canción que había escrito para ella, ahí estaba yo, a un par de semanas de graduarme, y todavía sin tocarle la canción. O cualquier otra pieza para el caso. Yo carecía de las pelotas necesarias para invitarla. Le había llevado un par de piezas más de mi música a la escuela para enseñárselas, sus ojos se abrían como platos y con asombro cuando ella las veía, como si le estuviera enseñando una copia original de algunas letras de los Beatles o algo así. Y yo no podía negar lo que me hacía sentir. Ella también había compartido conmigo unas cuantas piezas más de sus "garabatos"; formas siempre diferentes, y los colores se arremolinaban y se unían de una manera armoniosa.
Me había dado cuenta en el último par de años, de que a Bella le gustaba mucho el color verde. Había usado la paleta verde más de una vez en los dibujos que me había mostrado.
Entonces, una noche de la semana pasada, estaba acostado en mi cama viendo la televisión cuando escuché el timbre de la puerta de abajo. No le di mucha importancia ya que rara vez era para mí. Cuando Emmett vivía en casa, las chicas y los chicos entraban y salían constantemente. Pero cuando se fue a la universidad, la casa estaba por lo general silenciosa.
Un golpe tranquilo en mi habitación me sorprendió, y mi madre abrió la puerta sin esperar una respuesta. Su expresión era a la vez sorprendida y emocionada cuando ella me miró, pero yo estaba demasiado enfadado por la interrupción como para pensar lo que le pasaba.
"¿Sabes que podrías haber esperado a que yo dijera que entraras?", sonreí. "¿Qué hubiera pasado si hubiera estado haciendo algo inapropiado y esa mierda?", la reprendí sin moverme de mi posición relajada en medio de mi cama, mi cabeza estaba apoyada sobre mis brazos cruzados y las piernas flexionadas por las rodillas y muy abiertas.
Esme frunció los labios. "Edward, ese lenguaje".
"Mamá, lo siento", me reí.
"Uhm... tienes una visita".
Y antes de que pudiera sentarme o incluso comenzar a entender sus palabras, Bella Swan apareció desde detrás de la puerta.
Me incorporé rápidamente, haciendo rebotar el colchón y que chirriara fuerte debajo de mí. Mis ojos estaban casi fuera de sus órbitas por el shock de verla en mi casa, en mi habitación.
Aquí. Para verme.
Bella me sonrió dulcemente, y su cara estaba sonrojada, de ese color que tenía cada vez que estaba nerviosa o avergonzada. Yo rápidamente miré hacia abajo y di una oración silenciosa de agradecimiento a quien estuviera por allí arriba por estar en pantalones cortos y con una camiseta para dormir en vez de estar holgazaneando con mis bóxers, como era propenso a hacer cuando estaba solo en mi dormitorio. Que era siempre.
"¿Bella?", por fin pude murmurar. Cosa estúpida para decir, porque obviamente, era ella. Me saludó tímidamente desde donde estaba, aún en el umbral de mi habitación. Y yo, como un idiota, me quedé congelado en mi lugar en la cama, incapaz de moverme o decir cualquier otra cosa.
Mi madre se aclaró la garganta.
"Voy a dejaros solos... bueno" - ella se aclaró la garganta otra vez - "si necesitáis algo me lo decís". Con eso se dio la vuelta y con la mano todavía en el picaporte cerró la puerta.
Nos quedamos así por un par de minutos, mirándonos el uno al otro, yo congelado en mi cama y Bella siguiendo de pie y quieta como una estatua junto a la puerta, como si estuviera lista para irse en cualquier momento. Pero entonces ella dio un respiro visible y miró a su alrededor, mirando mi habitación.
"Así que esta es tu habitación, Edward", murmuró en voz baja, como si al mirar a su alrededor se hubiera respondido cientos de preguntas a ella misma. Miré a mí alrededor con ella, fijándome en las paredes color canela y en las pegatinas de Greenday, y maldiciéndome a mí mismo por no haber tenido tiempo de quitar los carteles de La guerra de las galaxias. Emmett me había advertido.
'¿Qué chica de mierda querría cabalgarte con un puto jedi verde mirando hacia abajo como un maldito espía?', él se río la última vez que me visitó. Yo inhalé y le ignoré. El pequeño jedi verde en la pared sería la última de las cosas que me impediría montarme a alguien.
Volví a mirar a Bella. Sus ojos seguían escaneando mi habitación mientras se mordía el labio.
"¿Qué estás haciendo aquí, Bella?". Le pregunté, incapaz de ocultar la gran sorpresa en mi voz.
Ella parpadeó dos veces y luego me miró como si hubiera olvidado que yo estaba allí. Llevaba unos vaqueros, una sudadera oscura con capucha y sus Converse, y tenía el pelo en una cola de caballo, su aspecto habitual.
Dios, me encantaba esa mirada en ella.
"Yo... he venido a saludar", dijo casi en un susurro. "Jessica, yo y... ya sabes... el resto, hemos ido al cine esta noche. Era una mierda así que nos hemos ido temprano y Mike me ha dejado en casa", me puse rígido ante la mención de Mike, pero ella no pareció darse cuenta, "pero mi toque de queda no es hasta las diez, así que en vez de entrar en mi casa me he ido a dar un paseo... y aquí estoy", movió sus manos y se encogió de hombros con timidez.
Me quedé mirándola, sin poder creer que estuviera realmente aquí. ¿Era esto una especie de sueño? No podía ser, porque si lo fuera, estaría aquí en la cama conmigo, debajo de mí o sobre mí, y ella llevaría mucha menos ropa, y la mirada en su cara sería de éxtasis total, no como si estuviera a punto de vomitar, y yo le estaría lamien-
"Podría irme, si lo prefieres", murmuró. Y entonces me di cuenta de que todavía no me había movido de mi posición en el centro de la cama, y de que yo no le había pedido que se moviera más cerca, o que tomara asiento ni nada.
"¡No!". Dije rápidamente, encontrando finalmente mi control muscular y moviéndome de la cama lentamente. "¿Te gustaría" - mis ojos se movieron a propósito hasta el borde de la cama sin hacer - "tomar asiento?", sentí mi cara coloreada.
Yo le había pedido a Bella que se sentara en mi cama. En mi cama.
Se mordió el labio y asintió con la cabeza, moviéndose lentamente hacia el borde de la cama que le había señalado y sentándose lentamente y titubeante, con los ojos bailando alrededor de la habitación y aterrizando en todo, excepto en mí.
Bella Swan estaba en mi cama. En mi cama.
Bueno, estaba apenas sentada en el borde de la misma, pero aún así...
"¿Quieres algo de beber... o algo así?". Me pasé la mano por el pelo, recordando que me lo acababa de lavar y ni siquiera había tratado de domesticarlo después. Probablemente parecía un león.
"No, gracias", contestó en voz baja. Y entonces sus ojos se abrieron de nuevo cuando vio algo que le interesaba, y de un salto salió del borde de la cama y se arrodilló delante de mi estante negro de CD's.
"Wow", susurró ella con admiración. "Tienes mucha música". Sacó un CD. "Me encanta este". Sus ojos se perdieron en el atril junto al estante de los CD´s, en un marco negro que encerraba un dibujo que ella me había dado hacía un año. Ella inclinó la cabeza, estudiando el objeto en el cuadro como si nunca antes lo hubiera visto, luego, una pequeña sonrisa pasó a través de su hermoso rostro y ella cogió el marco con cuidado, se volvió hacia mí por primera vez desde que había entrado en mi habitación.
"¿Aún guardas esto?", preguntó ella con incredulidad.
Me encogí de hombros. "Es probable que algún día valga millones", le dije con una sonrisa, tratando de disimular la adoración que sentía por eso. Pero al mismo tiempo me sentía extrañamente orgulloso de que ella pudiera ver lo mucho que significaba para mí.
Ella se echó a reír y miró a la obra de arte que me había dado ese día en la escuela, con su rostro colorido de nuevo.
"Nunca va a valer la pena este trabajo".
"¿Estás bromeando?". Le pregunté, llegando a estar a pocos centímetros de distancia de ella. Instintivamente, extendí la mano y agarré su muñeca, tirando de su brazo juguetonamente. Miles de chispas recorrieron mi brazo y se extendieron por todo mi cuerpo por el toque. Me tragué cualquier reacción.
"Vas a ser una artista famosa algún día, acuérdate de mis palabras. Tus pinturas se van a colgar en las más elegantes galerías de las ciudades más grandes".
Sus ojos se encontraron con los míos, y en ellos pude ver la esperanza y el deseo, y le dejé ver que yo creía en cada palabra que había dicho. Porque lo tenía ahí. Cada vez que miraba a ese pequeño cuadro, cada vez que miraba cualquiera de las otras pinturas que ella me había mostrado en el último par de años, me sorprendía de que una persona pudiera crear tanta belleza y armonía con colores.
"¿De verdad crees que son... decentes?"
Yo seguía sujetando su muñeca, y ella no se había alejado ni había hecho ningún movimiento para indicar que ella quería soltarse.
"Creo que están a años luz de ser decentes. Algún día el mundo estará de acuerdo conmigo en eso".
Ella sonrió. Una sonrisa que llegó a todo su rostro, incluso hasta sus grandes ojos marrones, mezclados con un color naranja, como el fuego. Una sonrisa que derritió mi corazón.
Yo podría haberme quedado allí, aferrándome a su muñeca, para el resto de mis días y morir siendo un hombre feliz. Pero sus ojos curiosos cayeron sobre otro objeto, justo detrás de mí, y ella se apartó, lentamente - aunque de mala gana me estaba mintiendo a mí mismo- y luego caminó hasta la esquina opuesta de la habitación, donde estaba mi viaja guitarra, apoyada en una esquina. Yo la miré de cerca mientras ella la cogía con cautela. Se dio la vuelta y se mudó a mi cama, sentándose en el borde donde se había sentado antes y colocando la guitarra en su regazo. Con los dedos inexpertos, pulsó algunos acordes desconectados. Ella me miró sin poder hacer nada y me reí de la expresión de su rostro.
"No sé nada de música", se disculpó con una sonrisa.
Solté un bufido. "Eso está bien. Tal vez..." -tragué saliva- "tal vez yo podría enseñarte un día".
Ella me observó durante unos segundos. "¿Cómo? Te vas a ir… a la universidad pronto".
Di un par de pasos y me senté en la esquina opuesta de la cama, acercándome a Bella con cuidado. Ella se volvió hacia mí.
"Todavía estaré por aquí un poco más", le ofrecí. "Y... volveré... para las vacaciones y esas cosas".
Ella bajó la mirada y asintió con la cabeza, teniendo en cuenta esto. De repente, levantó la cabeza y me miró a los ojos.
"Tengo una confesión que hacerte", dijo en voz baja.
Mi corazón empezó a latir violentamente por sus palabras, mientras ella me miraba al mismo tiempo con inocencia y determinación. Y aunque yo sabía en mi mente que su confesión no podía ser lo que yo quería que fuera, mi corazón y mis reacciones físicas no pensaban en nada mejor.
"Yo tenía una razón para visitarte", dijo.
"¿Cuál?". Me las arreglé para preguntar, odiando la forma en la que mi voz se quebró al final.
"Bueno", dijo mirando a la guitarra en sus manos y tocando suavemente una vez más. "Una vez me dijiste que te gustaría tocar para mí esa canción, la primera que me enseñaste". Ella volvió a mirarme y parecía estar respirando con dificultad. "Tú te vas a ir muy pronto, y aún no la has tocado para mí". Sus últimas palabras sonaron como una súplica en voz baja.
Y tan asustado y nervioso como me puso su petición, supe que no había nada que pudiera negarle. Si ella me hubiera pedido la luna, yo hubiera encontrado una forma de conseguirla y se la hubiera dado.
Con movimientos lentos, para que pudiera irse si quería, me fui aún más cerca de ella, hasta que estuve sentado a su lado, nuestras piernas apenas se tocaban. Sin palabras le extendí la mano y le cogí la guitarra, nuestros ojos se encontraron el uno al otro durante todo ese tiempo. Ella la soltó con suavidad.
Mi corazón se aceleró como un demonio, mi pulso se aceleró como un coche de carreras, y mi sangre golpeó ruidosamente entre mis orejas. Pero me obligué a empujar toda al fondo y me aclaré la garganta. Las palabras y la música venían fácilmente, casi instintivamente. Había tocado esa canción decenas de veces para mí mismo en esta habitación desde que la había escrito para ella.
Miré a la guitarra y comencé.
Hey chica bonita con el pelo largo y castaño
Cuando me sonríes, es casi más de lo que puedo soportar
Con esa cara tan dulce
Quiero ir a cualquier lugar contigo, lo quiero
Dime lo que está en tu mente
Toma mi mano y vamos a dejar todo atrás, lo juro
¿No sabes que eres dueña de mi corazón?
Yo sabía desde el principio
Que lo había perdido por ti, es verdad
Hey chica bonita, ¿no sabes que eres mi mundo?
¿No sabes que eres dueña de mis sueños?
Hey chica bonita, ven aquí y dame un giro
Quiero pasar cada día contigo, lo quiero
Hey chica bonita con el pelo largo y castaño
Cuando me miras te juro que no es justo
Tus ojos llegan a mi alma
Quiero hacerte saber
Que quiero ir a cualquier lugar contigo, lo quiero
Hey chica bonita, ¿no sabes que eres mi mundo?
¿No sabes que eres dueña de mis sueños?
Hey chica bonita, ven aquí y dame un giro
Quiero pasar cada día contigo, lo quiero
Quiero pasar cada día contigo, lo quiero
Quiero pasar cada día contigo, lo quiero
Mis dedos pulsaron el último de los acordes y luego me quedé en silencio. Durante mucho tiempo mantuve mis ojos en la guitarra, sin atreverme a mirar hacia arriba. Tenía miedo, miedo de ver el aburrimiento o el disgusto, o cualquier otra gran cantidad de respuestas negativas de parte de Bella por esta canción. Porque ésta era su canción. Y cualquier otra persona en el mundo podría haberla odiado y yo no la hubiera maldecido. Emmett podría haberla llamado canción ñoña y yo me hubiera encogido de hombros. Mike podría haberse reído de mí y no me hubiera importado una mierda. Pero esta era su canción, incluso aunque nunca lo supiera. Si ella la odiaba...
Por último, me obligué a mirarla a los ojos.
Lo que vi en sus ojos casi me dejó sin aliento. Sus ojos de color chocolate estaban vidriosos, llenos de emoción, y ella inspiraba y espira profundamente. Estaba mordiéndose el interior del labio con furia, hasta el punto de que yo quería acercarme y sacárselo de entre sus dientes.
"Eso ha sido... increíble", por fin respiró. "Incluso más bonita de lo que podría haberme imaginado".
A ella le había gustado. Le gustaba su canción. Mi corazón se disparó en mi pecho. Tuve que apartar la mirada y contenerme de dejar caer la guitarra al suelo y tomarla en mis brazos.
Moví los ojos más allá de ella, hacia el espejo que había en la pared del fondo, mi rostro enrojecido, con granos y cuatro ojos me miraba mientras reflexionaba.
Oí a Bella dar una respiración profunda. "¿Edward... tú hiciste...hiciste esa..." - tragó - "esa canción para alguien en particular?", lo soltó de un tirón.
Di un grito ahogado, horrorizado de haber sido tan transparente. ¡Pero por supuesto que lo había sido! ¿Cómo podría haber esperado tocarle su canción y que no se notara en mis ojos que cada palabra era para ella?
¡Mierda! Maldije internamente.
Pero...
Pero tal vez podría decírselo.
Tal vez...
Tal vez no se disgustaría o aterrorizaría al saber que mi mundo giraba en torno a ella, que ella era la chica bonita con el pelo castaño y largo que era dueña de mi corazón y de mis sueños.
Y justo cuando abrí la boca para confesárselo todo, mi admiración, mi afecto, mi deseo, me vi a mí mismo en el espejo. Los cristales gruesos sobre los ojos, los granos rojos en la cara, el cuerpo delgado, el pelo salvaje que se negaba a ser domado, no importaba lo que hiciera con él. Casi me estremecí por mi propio reflejo.
No podía soportar verme. ¿Cómo podía esperar que alguien lo hiciera?
¿Cómo podría esperar que Bella me viera como algo más que su amigo tonto y empollón? Ella saldría corriendo y gritando y luego yo perdería la mejor parte de mi vida, su amistad. Yo no podía correr ese riesgo. Iba a perder demasiado.
¿Sabes esos momentos en tu vida, cuando miras hacia atrás y te preguntas cómo de diferente podría haber sido tu vida si diferente palabras hubieran salido de tu boca en un momento determinado?
Este siempre sería uno de esos momentos para mí.
Miré a Bella a los ojos y sonreí.
"Por supuesto que no. Es algo que se me ocurrió una noche cuando estaba aburrido". Me encogí de hombros.
El rostro de Bella palideció, no había ninguna duda de que estaba aliviada de que Granoso Cullen no estuviera abrumado por ella. Se mordió el labio otra vez, fuerte, y luego miró a su regazo.
"Oh", dijo simplemente. Y luego volvió a mirarme otra vez. Su rostro estaba extrañamente en blanco, sin expresión, lo cual era extraño, porque Bella siempre tenía algún tipo de expresión en su hermoso rostro. Eso era algo que me gustaba de ella, siempre había algo nuevo que descubrir en su rostro.
"Bueno, es una hermosa canción", dijo otra vez, con una voz extrañamente desinteresada, algo que me hizo fruncir el ceño. "Eres muy talentoso, Edward. ¿Alguna vez has pensado en tratar de hacer una carrera de música?".
Yo la miraba, escuchando sólo la mitad de sus palabras, mientras trataba de averiguar por qué me parecían tan lejanas de repente.
"No sé...", le contesté, pasándome una mano por el pelo nerviosamente. Algo en su voz estaba apagado. "¿No es un sueño muy realista, no?"
"Se supone que los sueños no son realistas, Edward, por eso se llaman sueños", respondió con frialdad. "Y además, te toca convertir tus sueños en realidad". Ella no me miró a los ojos.
"Bella, yo..."
En ese momento, un suave golpe en la puerta nos sorprendió.
"Bella", mi madre le preguntó con voz suave. Me di cuenta por la mirada de sus ojos que estaba más allá de emocionada de que hubiera una chica en mi habitación. Yo estaba bastante seguro de que si hubiera colgado un "No molestar" en el pomo de la puerta ella hubiera estado feliz. Probablemente me hubiera traído algunos preservativos.
Bueno, tal vez no eso.
"¿Te gustaría un pastel de manzana? Lo he cocido hoy", le ofreció.
Pero Bella rápidamente saltó de la cama. "No, gracias, señora Cullen", dijo amablemente. Ella se volvió y me miró rápidamente. "Yo... en realidad creo que es mejor que me vaya". Caminó hacia la puerta.
"Edward, ¿por qué no llevas a Bella a casa?", mi madre sugirió rápidamente. "Es bastante tarde, y-"
Asentí con la cabeza y me levanté, todavía con la guitarra en la mano, pero Bella levantó una mano para detenerme.
"¡No! Gracias", añadió en un tono más suave. "Realmente no vivo tan lejos. Voy a estar bien yendo yo sola".
"Bella", traté de insistir.
"No, en serio". Y luego sus ojos se cruzaron con los míos. Ella me miró como si alguien hubiera matado a su conejito. Como si yo hubiera matado a su conejito. Fruncí el ceño y ella se volvió hacia mi madre.
"Gracias por su hospitalidad, señora Cullen". Luego se volvió hacia mí. El aspecto de que hubieran matado a su conejito se había ido, pero una mirada triste y resignada se hizo cargo de sus rasgos. "Edward, te veré en la escuela", dijo. Y luego se volvió y salió.
"Adiós Bella", le grité patéticamente, una vez encontré mi voz de nuevo. Me senté en mi cama, pasando la mano por la melena de león. ¿Qué mierda acababa de suceder? Tomé una respiración profunda y dejé escapar el aire lentamente. Mis ojos se movieron con cautela alrededor de mi habitación, aterrizando en el jedi verde en la pared.
'Eres un maldito idiota', pude escuchar que me decía desde su lugar en la pared. Tomé mi almohada y se la arrojé.
'Que la fuerza te acompañe, cara culo'.
Falta otro capi del pasado y enseguida estaremos en el presente ;) Espero que os esté gustando la historia. Ahh, y muchas gracias por las felicitaciones, me han alegrado mucho :D
Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:
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