Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Canción recomendada por la autora: She Will Be Loved de Maroon 5.
Ya estoy aquí otra vez. Siento no responder aquí a vuestros comentarios, si veo alguna pregunta os la respondo directamente por mensaje, y si veo que puede interesar pues ya la pongo aquí. Es que no me da tiempo a contestar a todos ;)
Vamos con el último capítulo en el pasado :)
Capítulo 3 – Menos que cero
Todavía hace seis años y medio:
Desde la noche que Bella se presentó en mi casa de forma inesperada, algo cambió. El primer par de días después de eso, fueron un poco... raros. Quiero decir, ella todavía era buena y toda esa mierda, pero era como si una especie de muro hubiera sido levantado entre nosotros. Apenas me miraba. Bueno, ella me miraba, pero me sentía como si a propósito estuviera evitando mirarme a los ojos, y cuando los de ella se juntaban con los míos, era más bien como una mirada rápida que cualquier otra cosa.
Y no pude soportarlo más. Sólo quedaba una semana de instituto, y era tiempo de vida o muerte. No podía aguantarme más. Había estado secretamente enamorado de esa chica durante casi dos años, y aunque yo era rechazado por casi todos los demás en nuestra escuela, ella nunca había sido otra cosa aparte de maravillosa conmigo. Ya era hora de ser un hombre y tener una oportunidad. Me mataría si me iba a la universidad y nunca supiera lo que podría haber sido. El mierdoso de Newton y lo que había dicho en clase la semana pasada... él no sabía una mierda de Bella. Ella no veía las cosas como los granos, las gafas, y la torpeza. Bella siempre había visto más allá de eso, y yo tenía que creer que a ella le había gustado lo que había visto.
Así que hoy me desperté con un paso ligero en mis zapatos. Yo había cantado junto con mi equipo de música, preparándome para la escuela en frente de mi espejo de la pared, poniéndome gel en el pelo de color bronce hasta que se veía casi a la perfección e ignorando intencionalmente las marcas de color rojo en mi cara.
'No me importa pasar todos los días
En su esquina bajo la lluvia
Esperando a la chica con la sonrisa rota
Para preguntarle si quiere quedarse un tiempo
¡Y ella será amada!
¡Y ella se amaaaada!'
Cantaba mientras trabajaba mis nervios para la misión de hoy.
'Abre la ventana y llama a mi puerta
Quiero que te sientas bella
Sé que tiendo a ser inseguro
¡Eso ya no importa!'
Mi madre entró a mi habitación con un poco de ropa doblada en sus brazos. Ella se detuvo y sonrió mientras me veía.
"¡Alguien está de buen humor esta mañana!", gritó alegremente. No era habitual para mí estar tan alegre antes de la escuela.
Le sonreí a través del espejo. "Sí, hoy va a ser un buen día".
'Ella dirá que sí, va a decir que sí', coreé para mí mismo en mi mente.
Mi madre sonrió ampliamente. "¿El hecho de que termines la escuela secundaria en una semana tiene algo que ver con tu jovialidad?"
A pesar de que nunca me había quejado, mis padres eran conscientes de lo difícil que se había hecho la escuela secundaria para mí. Yo había mencionado a Bella un par de veces alrededor de la casa, pero no lo suficiente como para hacer que mi madre sospechara que tenía sentimientos por ella. Como resultado, mis padres estaban convencidos de que una vez que fuera a la universidad, resolvería todos mis problemas y podría comenzar una nueva vida lejos de las mentes pequeñas de la escuela de Forks.
Así que en vez de decirle la verdadera razón por la que sentía esperanza esa mañana, le dejé creer que el final de mis clases en la preparatoria era la razón.
"Sí. Dentro de una semana me voy a marchar del instituto y nunca más voy a tener que mirar a ninguno de ellos".
A excepción de Bella, modifiqué en mi cabeza.
Mi madre entró a mi habitación lentamente, con una sonrisa de simpatía en el rostro. Cuando llegó, puso suavemente una mano cálida en mi hombro, mirándome a través del espejo.
"Edward, cariño, tú eres un hombre maravilloso, joven y guapo, y quien no pueda ver eso no es digno de que pierdas tu tiempo y esfuerzo en esa persona".
Miré hacia abajo, avergonzado.
Ella me apretó el hombro. "Acuérdate de mis palabras, cariño, en la universidad las chicas se volverán locas por ti".
Solté un bufido. Sí, seguro. Yo no era tan delirante.
"Ya verás", repitió alentadoramente.
"Sí. Bien, mamá. Me tengo que ir", dije y me volví. Recogí mi mochila de mi cama y salí rápidamente de la habitación, dejando a mi madre mirándome.
Parecía que todas las madres estaban de mi lado esta mañana. La madre naturaleza había guardado las habituales nubes en la bahía, el sol brillaba cálido y luminoso. Así que a la hora del almuerzo, me fui fuera con mi bolsa de papel llena de un sándwich de atún, una manzana y una botella de agua, y me senté con las piernas cruzadas sobre la hierba, ya que todas las mesas estaban ocupadas, y yo estaba bastante seguro de que nadie quería compartir mesa con Granoso Cullen para que les arruinara su apetito. Además, necesitaba intimidad para lo que iba a hacer hoy.
A los pocos minutos de la hora del almuerzo sentí ese cosquilleo en el estómago que siempre aparecía ante la presencia de Bella, levanté la vista del libro que estaba leyendo y miré directamente hacia sus ojos cálidos y marrones. Bella estaba de pie a un par de metros de mí, los rayos del sol rebotaban en su cabello oscuro, disparando rayos de color rojo, marrón y oro y creando un halo de luz sobre su pelo. Yo sonreí. Mi ángel personal.
Ella sonrió cuando nuestros ojos se encontraron y de inmediato vino a sentarse a mi lado, a pesar de que la hierba estaba todavía húmeda. Mi corazón - que ya tendía a ir más rápido cuando la tenía alrededor - empezó a correr como un caballo. El conocimiento de lo que estaba a punto de hacer me asustó mucho. Pero yo no podía retroceder. Ya no más.
"¿Cómo te va, Bella?". Le pregunté con la mayor calma posible.
"Bien", respondió ella, cogiendo de la servilleta mi manzana a medio comer y dándole un bocado, sin señal de disgusto.
"¿Estás segura?". Le pregunté. "Últimamente… has estado un poco distante".
Ella se encogió de hombros sin comprometerse. "¿Cómo estás hoy, Edward? ¿Entusiasmado con la graduación?", preguntó ella con la boca llena de manzana.
Me encogí de hombros. "Supongo". Alcé los ojos al resto de la gente del instituto de Forks. "Al menos no tendré que ver más a ninguno de estos payasos".
Bella miró a su regazo y masticó lentamente, tragándose la comida con un trago. "No, no creo que quisieras".
Ella levantó la cabeza, dejando la manzana y dándole un bocado de mi bocadillo de atún. "Es difícil, ¿no?", dijo de pronto, después de mirarme con una expresión pensativa.
"¿Qué es difícil?", le pregunté con curiosidad.
Ella se quedó en silencio unos segundos. "Tratar de encajar. Tratar de mantenerse fiel a uno mismo, mientras que al mismo tiempo...", se fue apagando. "Así que, ¿cuándo te vas para la universidad?", preguntó con sus ojos hacia mí. Creí detectar un deje de tristeza en ellos.
"En un par de semanas", le contesté. "Estoy tomando unas clases de verano para conseguir pasar algunas cosas".
Ella asintió con la cabeza, pensativa. "¿Quieres..." - bajó los ojos y comenzó a jugar con briznas de hierba - "mantenerte en contacto? Ya sabes, enviarme un correo electrónico de vez en cuando o algo así, en medio de una fiesta o de una cita con esas chicas de la universidad", ella se rió entre dientes un poco nerviosa.
Le sonreí. "Sí, no creo que nada de eso vaya a suceder".
"¿Por qué?", preguntó, ladeando la cabeza.
"En caso de que no lo hayas notado, yo no soy precisamente el tipo de chico que las universitarias querrían". No había auto-compasión en mi voz, se trataba simplemente de un hecho.
Bella frunció los labios. "Entonces es que son estúpidas", dijo claramente.
Solté un bufido. "Oh, sí, porque soy la presa del año", le dije rodando los ojos.
Bella me miró fijamente y se quedó en silencio por un largo tiempo. Entonces comenzó a morderse el labio, algo que según lo que había aprendido en el último par de años, significaba que ella estaba en una profunda reflexión.
"Edward, a veces te ves con una luz muy negativa", dijo bruscamente y suspiró. "¿Tú... quieres saber lo que veo cuando te miro?", parecía que se había ruborizado.
Mis ojos se abrieron y mi corazón se sentía como si estuviera a punto de salirse de mi pecho. Asentí con la cabeza y tragué, sin poder hablar.
Me miró durante unos segundos más. "Cuando te miro, veo a un tipo dulce, inteligente, talentoso y generoso, que no tiene miedo a ser él mismo, que tiene mucho que ofrecer".
Las palabras salieron de mi boca. "Eso es porque eres la única que ha visto más allá de los granos y de los cuatro ojos".
Me chupé los dientes y exhalé fuertemente tan pronto como terminé, había sonado como un imbécil autocompasivo. Miré a mis alimentos medio comidos, demasiado avergonzado como para mirar el rostro de Bella.
Bella no dijo nada durante mucho, mucho tiempo, y yo no podía mirarla. No quería ver sorpresa, o incluso pena, en sus cálidos ojos castaños. Yo no quería la compasión de Bella, quería algo completamente diferente de ella, pero no tenía ni idea de cómo hacerlo.
De repente, mi rostro estuvo consumido por el calor total y absoluto, las extrañas chispas que su contacto eléctrico provocaba se habían magnificado exponencialmente. Bella puso mi cara entre sus suaves manos y cuando me miró a los ojos, no hubo lástima ni sorpresa allí. Sólo calor y afecto.
Con una mano, poco a poco me quitó las gafas, y luego me miró profundamente a los ojos, buscando algo, estudiándolos.
"Tú tienes los ojos más sorprendentes, Edward", murmuró en voz baja. "Como... unas ventanas limpias. Son tan brillantes, vivos... y expresivos". Se mordió el labio otra vez. "Si... si yo fuera... si yo tuviera que pintarlos, haría uso de las más brillantes esmeraldas, de los verdes más suaves, y luego los mezclaría con algunos marrones... y hasta un poco de negro". Entrecerró los ojos, mordiéndose el labio y ladeando la cabeza hacia un lado. "Pero eso no acabaría de dejarlos bien" - ella ladeó la cabeza hacia el otro lado - "entonces, trataría de añadir un poco de amarillo suave, y tal vez incluso - "
Puse una mano en la parte superior de la que ella aún tenía en un lado de mi cara, apretando mis manos en ella. "Bella..."
Eso fue todo. Era el momento de la verdad. Miré a sus ojos oscuros, tan deslumbrantes, tan llenos de luz, y me trajeron la valentía. Si decía que sí es que ella también lo sentía. Estaba en sus ojos, en cómo me había cogido la cara, sin preocuparse en lo más mínimo por los granos, en su toque tan cálido y seguro.
De aquí a unos años, cuando Bella y yo estuviéramos viejos y arrugados, sentados en unas mecedoras en el porche de nuestra casa, cogidos de la mano y viendo a nuestros nietos jugar en nuestro patio, la vería y recordaría este momento como el momento en el que empezó todo. Cuando yo había tenido el coraje de decirle cómo me sentía, y cuando ella había respondido que sentía lo mismo. Di una respiración profunda y abrí la boca.
"Bella, ¿qué diablos estás haciendo?"
Una voz quejumbrosa y molesta gritó desde unos pocos metros de distancia. Bella y yo parpadeamos y nos volvimos hacia la voz.
Jessica estaba de pie a un par de metros de distancia, frunciendo la frente. Ella nos miró a mí y a Bella y su ceño se amplió. Rápidamente dio los pocos pasos hasta llegar a nosotros y se puso al lado de Bella, su rizos castaños rebotaban a su alrededor. Las manos de Bella se apartaron de mi cara y me devolvió mis gafas, sonriendo tímidamente.
Jessica sonrió. "Estaba buscándote para ver a qué hora querías quedar para ir a Port Angeles. Quiero llegar temprano a las tiendas de vestidos antes de que todos los buenos se agoten", agregó con ansiedad.
Fruncí el ceño, preguntándome lo que Jessica estaba diciendo. De repente, otra figura apareció al otro lado de Bella, sentándose entre ella y yo.
"Hey Bella, he estado buscándote", dijo Mike, acercándose a Bella y golpeándome a mí con su hombro. "Quería ver si tú y Jess queríais un viaje a Port Angeles esta tarde".
"No, gracias Mike", dijo Bella rápidamente, bajando la cabeza. "Jess y yo estaremos bien solas".
Mike se encogió de hombros.
"Además", dijo Jessica con su voz nasal. "Se supone que no tienes que ver el vestido antes de la graduación".
"Jessica, eso es para las bodas, no para los bailes de la escuela", respondió Mike con sequedad.
Sentí una profunda daga clavándose en mi pecho.
No, debía de haberlo entendido mal. Tenía que significar otra cosa.
"De todos modos", dijo Mike, moviendo sus ojos hacia mí rápidamente antes de levantar un brazo y colocarlo sobre los hombros de Bella, tirando de ella hacia él. Sus hombros se hundieron y sus ojos se mantuvieron bajos. "Estoy seguro de que lleves lo que lleves" - le habló al oído - "vas a ser la chica más caliente allí".
Mierda, no. Por favor, no.
"¿Vas a ir al baile de graduación, Bella?". Tardé un par de segundos en darme cuenta de las palabras chirriantes que habían salido de mi boca.
Ella alzó los ojos hacia mí con timidez y asintió con la cabeza.
"Sí, ella va a ir conmigo", agregó Mike, mirándome con una sonrisa arrogante.
Me quedé helado. No me podía mover. No podía decir nada. Ni siquiera podía apartar la mirada de ella. Me sentía como si un gorila de mil toneladas me hubiera dado una patada en la ingle. El mundo giraba. Los árboles que rodeaban el patio, los edificios de la escuela, los estudiantes caminando, todo era borroso como un lienzo que había sido rociado con un cubo de agua. Todo daba vueltas y vueltas a una velocidad vertiginosa.
"Por lo tanto, Cullen, ¿ya le has pedido a esa chica que vaya al baile contigo?", Mike preguntó inocentemente, sacándome de mi estupor.
Para cualquiera su pregunta hubiera parecido amable. Pero yo lo conocía. Yo sabía lo hijo de puta que era en realidad. Pude ver la risa fría en sus ojos y cómo se burlaba de mí, disfrutando de mi dolor y de mi humillación.
"Porque si vas al baile, tal vez podríamos compartir todos una limusina", continuó, en un falso tono amistoso. "Tyler y Jess se vienen con nosotros, pero estoy seguro de que podemos apretarnos un poco más, ¿tú qué crees, Bella?", preguntó, volviéndose hacia ella con el brazo todavía alrededor de su hombro.
Bella se volvió hacia él rápidamente y le ofreció una débil sonrisa. Pero fue esa sonrisa la que me debería haber dado a mí después de que le hubiera preguntado si quería ir al baile conmigo. Miré al brazo de Mike alrededor de ella. Debería haber estado mi brazo en ese hombro.
"Sí, eso es una buena idea", dijo en voz baja. Ella me miró de nuevo, mordiéndose el labio. "¿Qué crees tú, Edward? ¿Os gustaría a ti y a tu cita venir con nosotros?".
La miré fijamente. La miré durante un largo, largo tiempo, viendo como nuestros nietos se desvanecían. El porche en el que estábamos sentados estaba oscuro y desvaneciéndose, dejando solo dos viejas sillas balanceándose en el césped seco y frío. Y entonces vi como Bella y su vieja mecedora se desvanecían en la nada, dejándome rodeado por la oscuridad.
"Al final he decidido no ir al baile de graduación", le respondí con voz vacía. Bella se vio sorprendida por un momento, antes de bajar la mirada hacia su regazo otra vez.
"Oh", dijo en voz baja.
"Bueno, eso es muy malo, hombre", continuó Mike con esa voz que me hacía querer saltar sobre él justo ahí y golpearle el rostro contra la tierra fría y húmeda. Pero me quedé en mi lugar, sintiendo el frío subir a mis miembros, a mi pecho y quedarse dentro de mi corazón.
"Si cambias de opinión, háznoslo saber", terminó Mike, dándome una amplia sonrisa.
Y cuando le miré a la cara, su expresión lo decía todo.
'Eso está bien, Granoso Cullen, eres un cabrón estúpido. Ella es mía ahora. Tú eres un loco con cara de idiota que alguna vez pensaste que ella te podría decir que sí'.
Yo no podía permanecer allí por más tiempo. Si lo hacía, me echaría a llorar como un maricón o golpearía a Newton hasta que me cansara. Y mientras sonaba una opción mucho más atractiva que la otra, yo sabía que en este momento, una semana antes de la graduación, no sería una buena idea.
"Me tengo que ir", dije y arrojé mi mochila sobre mi hombro tan rápido que casi me golpeé la espalda contra el suelo. Salí de allí, maldiciéndome a mí mismo por no poder siquiera hacer una salida digna.
"¡Edward!". Oí que Bella me llamaba, pero no le hice caso.
"¡Ten cuidado, hombre!", Newton me dijo. Luché contra la urgencia de darme la vuelta y meterle el puño en la boca.
Corrí a mi coche y puse la llave para encenderlo, sin importarme que todavía hubiera clases. De alguna manera volví a casa. No hice caso de las preguntas sorprendidas de mi madre cuando me vio aparecer en casa unas horas antes de lo esperado. No hice caso de su preocupada llamada a mi puerta, sus palabras suaves me preguntaban qué me pasaba. Subí el volumen en el estéreo, ahogando las palabras de mi madre, ahogando los ojos marrones de Bella, ahogando la sensación de sus manos en mi cara, ahogando la mirada triunfal de Mike. Ahogando la última semana de mi vida como parte de la escuela de Forks.
Más tarde esa noche, estaba distraído tocando la guitarra y mirando a la pared, al cartel del verde Maestro Jedi burlándose de mí.
'Un gran bromista eres tú'.
Solté un bufido, y los acordes se hicieron más y más fuertes.
Tres golpes en mi puerta me hicieran salir de mi penoso trance.
"Edward, cariño, tienes una llamada telefónica", anunció mi madre, caminando en silencio por mi habitación. "Es Bella Swan", susurró suavemente.
Mi corazón se detuvo, golpeé una cuerda cualquiera antes de que mi mano se congelara en la guitarra. Pero estallé de pronto y miré muy de cerca hacia abajo a la forma en la que mi mano se movía sobre las cuerdas.
"Estoy ocupado ahora, mamá".
Fuera de mi periferia pude ver a mi madre mirándome con incredulidad.
"¿No quieres hablar con ella?"
"He dicho que estoy ocupado", repetí.
Se quedó en silencio durante unos dos segundos.
"Edward" - me susurro entre dientes, agarrando el teléfono con fuerza con una mano y cubriendo el receptor con la otra - "ella está esperando en el teléfono. Probablemente haya escuchado tu voz ¿Por qué no quieres…?".
Dejé mi rasgueo y miré directamente a mi madre. "Dile. Que. Estoy. Ocupado".
Esme tiró la cabeza hacia atrás, sorprendida por mis palabras y mi tono. "Por favor, mamá", añadí con aires de culpabilidad.
Me miró durante unos segundos más, y luego se puso el teléfono en la oreja.
"¿Bella? Sí, lo siento, pero Edward está... muy ocupado en este momento. ¿Te gustaría volver a llamar? Oh, por supuesto, está bien. Ahora se lo diré. Adiós Bella". Ella colgó el teléfono.
"Me ha dicho que te verá mañana en la escuela".
Asentí con la cabeza sin mirarla, después de haber vuelto a tocar sin rumbo. Esme estaba junto a la puerta, mirándome. Podía sentir su ardor en los ojos haciéndome un agujero en un lado de mi cabeza, pero no la miré. Finalmente preguntó:
"¿Por qué no quieres hablar con ella?"
Me encogí de hombros, pero no respondí.
"Pensaba que te gustaba. Pensaba-"
Toqué otro acorde fuerte en la guitarra y la miré a los ojos. "Mamá, yo sólo quiero largarme de este pueblo. Quiero salir y no tener que ver a nadie, a nadie de la escuela, otra vez. Son todos lo mismo. Todos ellos".
Los ojos de Esme se agrandaron por la sorpresa. Parecía que quería decir algo, pero sólo se volvió y salió de mi habitación.
Fui a la escuela al día siguiente, contando los días y las horas que faltaban hasta la graduación. Esperé hasta el último momento para ir a las clases que compartía con Bella, y cuando entré, iba con mi cabeza hacia abajo, evitándola como a la peste. Evitándola como todos me evitaban a mí. Cuando sonó la campana de clase, me levanté de un salto y salí corriendo por delante de todos. Cuando la oí llamarme un par de veces en los pasillos, aceleré y me negué a mirar hacia atrás.
No le dije una sola palabra a Bella en los últimos días de la escuela, y ella tampoco me dijo nada. Cuando nos sentábamos juntos en Biología, sentía sus ojos en mí desde el otro lado de la pequeña mesa, y en más de una ocasión parecía que estaba a punto de decir algo, pero luego yo ponía firme la mandíbula, juntaba mis manos sobre la mesa, y ella suspiraba en silencio y miraba hacia abajo, su pelo caía en cascada sobre sus hombros como una cortina oscura entre nosotros. Cada minuto, cada segundo que estábamos tan cerca el uno del otro en la clase era una tortura agridulce. Era como una fuerza eléctrica, un imán que me atraía hacia ella, pero sabía que tenía que pasarlo por alto si iba a salir de esta escuela con una pizca de dignidad.
Durante el resto de la semana me comí el almuerzo a solas en la biblioteca. Hice mis finales y las maletas.
Cuando sonó la campana final en el último día de clases, todo lo que pude hacer fue correr hasta mi coche. Cuando la sentí detrás de mí, siguiendo mis pasos, seguí mirando hacia la salida.
"¡Edward! ¡Edward!", gritó ella.
Y luego corrí.
Me dirigí a mi coche, haciendo caso omiso de todos los ojos que me miraban como si fuera una especie de parásito extraño. Me escapé de la escuela que había sido mi tortura durante los últimos dos años.
Me escapé de ella.
Puse sus grandes ojos marrones detrás de mí. Su voz suave y musical estaría en lo más profundo de mis recuerdos. Su rostro de color blanco cremoso era un espectáculo que sólo volvería a ver en mis sueños.
Me gradué, me metí con mis cosas en el Volvo que mis padres me habían dado como regalo de graduación, me marché, y me prometí que nunca miraría atrás.
Bueno, ya sabeis cómo quedaron estos dos... mañana estaremos en el presente con un Edward muy distinto... ;)
He decidido publicar de Lunes a Viernes, que si lo hago todos los dias se me va a acabar pronto el fic y no quiero, jejeje. Este viernes al no poder pues igual lo subo el sábado, pero sino de lunes a viernes, para que lo tuvierais en cuenta ;)
Uff, no me puedo creer que tenga más de 60 comentarios con sólo 2 capítulos, de verdad. Muchisimas gracias por haberme comentado y haber decidido seguirme, no sabeis la ilusión que me hace leeros :)
Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:
anita cullen, beakis, Spookypau, Tutzy Cullen, VictoriamarieHale, ludgardita, LeidaJim, EdithCullen71283, TereCullen, foronda, Ginegine, Heart on Winter, lexa0619, Elisita, deandramari, joli Cullen, Sisi bunny, Meli8114, Marianixcr, anamart05, akako Cullen, MaxiPau, ogda1975, andreita correa, Pamelita, akako cullen, Sweet Angel186, Solchizz, PalitoCullen, Naemii, Mon de Cullen, Kaami Annie Cullen, lizco2, JadeCullenMasen, Patchmila Cullen Mellark, roberta Cullen lakentsb, vivi SR, isabela 91, Black, claudi17, Inkdestiny, Bite Me Sr Cullen, danisanchez. Si me dejo a alguien mandadme un privado que con tanto nombre me mareo, jejeje.
