Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
"Nunca voy a ser el mismo si alguna vez nos volvemos a ver.
No te dejaré escapar si alguna vez nos volvemos a ver... "
(If we ever meet again - Timbaland con Katy Perry)
Capítulo 4 - Regreso al futuro
Seis años y medio más tarde:
Me abrí paso entre la multitud de cuerpos que se movían con poca ropa, tratando de conseguir pasar a través de ellos sin llamar demasiado la atención.
Sin embargo, varias chicas me detuvieron en el camino, cogiéndome del brazo, sus manos "accidentalmente" rozando mi pecho y mi culo, los brazos envueltos alrededor de mi cintura y proponiéndome diversas actividades, algunas legales, algunas cuestionables, todo eso mientras hacía mi camino a través de la gente. Sonreí a algunos, ignoré a otros. Era lo mismo noche tras noche.
Pasé a través de los cuerpos rítmicos y me dirigí hacia la salida frente al club, inhalando profundamente el aire fresco de la noche mientras dejaba atrás el olor del humo y del alcohol, y de vez en cuando de algunas sustancias ilegales, aunque Emmett y yo echábamos a quien nos encontráramos con esa mierda en su culo cada vez que lo pillábamos. Pero era un club de baile, estas cosas eran de esperar de vez en cuando.
Respiré hondo. De vez en cuando las vibraciones, las luces en movimiento, el ruido y el estruendo eran demasiado y había necesidad de tomar un descanso.
"¿Qué pasa, hermano?", preguntó Emmett desde mi lado derecho. "¿Has venido a revisar la buena carne por ti mismo?"
Le eché un vistazo a mi hermano. Él estaba de pie e imponente delante de la cola, sus enormes músculos estaban flexionados bajo su camisa negra, la cual tenía impresa a lo largo de su pecho y en tinta blanca la palabra, 'PORTERO'. Detrás de él, una larga fila de gente hermosa esperaba con ansiedad detrás de la cuerda de color rojo.
Le sonreí, pasándome la mano por el pelo y luego dejándola caer para enderezar la corbata de seda. El club nos pertenecía a los dos, pero Emmett prefería hacer frente a la parte delantera de la empresa - la gente, los empleados-, mientras que yo era el jefe de la empresa, el que manejaba a los proveedores y contrataba y despedía, el que se encargaba de la música, etc. Fue un acuerdo que funcionó muy bien, los empleados le preferían a él de todos modos.
Una mujer de pelo oscuro que estaba en la parte delantera de la cola me llamó la atención. Me acerqué a donde estaba con una sonrisa torcida.
"¿Qué podrías hacer esta noche, hermosa?". Le pregunté.
Ella sonrió seductoramente, golpeando sus largas y falsas pestañas, y haciendo pucheros con sus labios rojos. Sus pantalones de cuero negro estaban tan apretados que parecían una segunda piel sobre ella. La blusa de seda roja que llevaba dejaba poco a la imaginación, nada más que un pedazo de material endeble cubría sus senos y tenía la espalda completamente al aire.
"Yo podría hacer algo mucho mejor ahí dentro que estando aquí fuera de pie", susurró ella con una sonrisa sexy.
"Apuesto a que podrías", estuve de acuerdo, sacándola de la cuerda y señalándole con la cabeza que caminara. Fuera de mi periferia podía ver la sonrisa divertida de Emmett mientras me miraba.
Vaqueros sexys hizo el camino lentamente, agarrando la mano de su amiga y tirando de ella. Su amiga no estaba nada mal, aunque era más bajita y estaba vestida menos provocativamente. Sin embargo, Vaqueros sexys... mierda, yo podía sentir una gran amenaza. No era una buena cosa, ya que Victoria estaba dentro esta noche y me cogería por las pelotas si me sorprendía con una del club.
Pero ella no estaba aquí ahora...
Vaqueros sexys pasó la mano poco a poco por mi pecho, tirando de mi corbata. "¿Podría verte en el interior y así darte un agradecimiento adecuado?", ella dio a entender a través de unos labios sensuales. "Ya sabes, tú me dejas entrar, tal vez yo podría... devolverte el favor..."
Tentador. Muy tentador...
Pero probablemente no valía la pena la mierda que recibiría de Victoria.
Pero maldita sea, no estaría de más coquetear un poco más. "Tal vez, preciosa. Vamos a ver cómo avanza la noche..."
Su sonrisa creció. Ella golpeó sus largas pestañas una vez más antes de caminar con su amiga, su culo apretado se agitaba seductoramente mientras avanzaba. Antes de desaparecer en el interior y que la cacofonía de la música fuerte se las tragara, escuché gritar a su amiga.
"¡Oh, Dios mío, no puedo creerlo! ¡Eres tan jodidamente suertuda! ¡Él es incluso más caliente de lo que dice todo el mundo!".
Sonreí.
"¡Si Victoria te pilla coqueteando otra vez te va a castrar, tío!". Emmett me advirtió en tono de broma, dándome palmadas en la espalda y apartando mi atención del culo de Vaqueros sexys.
"Si, bueno, Victoria está ocupada haciendo una entrevista para un nuevo puesto de camarero", murmuré. "Y lo que no ve, no le hará daño".
"A veces eres un perro", se rió Emmett.
Me encogí de hombros.
"¿Cómo está todo esta noche?", le pregunté.
Los ojos de Emmett se fueron hacia el resto de la gente que esperaba para entrar, mientras Demetri pasaba a través de la multitud, recogiendo a lo suficientemente guapos para permitirles entrar. Muchas piernas largas, ropa endeble, ojos ahumados, labios rojos, y por supuesto, hombres dispuestos a gastar hasta el último centavo de su propiedad para llevárselo todo a casa con ellos.
"Muchos de los habituales y unas pocas caras nuevas esta noche", se encogió de hombros. "Parece que va a ser una buena noche", dijo riéndose.
Dos años atrás, después de mi graduación en la universidad con un título en negocios, Emmett y yo fuimos a celebrarlo y terminamos en este club. Un poco basurero, pero de alguna manera conseguimos hablar con el dueño y enterarnos de que quería venderlo, ya que no tenía beneficios desde hacía unos pocos años. Más que un poco borrachos y sintiéndonos invencibles, le hicimos una propuesta que aceptó de inmediato. A la mañana siguiente nos despertamos sobrios y aterrorizados.
¿Qué coño íbamos a hacer con un club?
Pero teníamos un acuerdo verbal con el hombre, y de alguna manera, en el último par de años, logramos convertir ese club en... Eclipse, el club más popular de la zona centro de Seattle. Cada noche, los jóvenes esperaban en una fila durante horas y horas para entrar La popularidad del club podría ser debida a Emmett, todos estaban de acuerdo en que tenía una personalidad más magnética. ¿Ese era el éxito financiero? Para mí sí.
'Personalidad magnética' no eran palabras que se me pudieran decir a mí, al menos no por cualquier persona que trabajaba para nosotros. Por lo general, era más como, 'bastardo caliente, pero difícil como la mierda de complacer' o 'me encantaría estar encima de él, no debajo'. No necesariamente estaba de acuerdo ni en desacuerdo con mi evaluación. Elegí verme a mí mismo como a un hombre que no se conformaba.
Había estado conformándome el tiempo suficiente. En la escuela secundaria, todo el mundo me había tratado como una mierda, sólo porque no le gustaba cómo era. El primer año de universidad había sido un poco mejor, aunque sólo fuera porque todo el mundo estaba demasiado ocupado con sus tareas escolares o con su nueva libertad y vida social que no me decían una mierda. Aparte de eso, me quedé invisible, sin que nadie me viera.
Luego que el verano después del primer año, las cosas empezaron a cambiar. En algún momento, y casi sin darme cuenta de cuándo, mi piel empezó a aclararse. Una mañana desperté en mi dormitorio y me dirigí al cuarto de baño con pereza para lavarme los dientes.
Cuando vi mi reflejo en el espejo, me sorprendí.
Mi cara estaba completamente clara. Sin un grano, sin una marca roja. Me pasé una mano arriba y abajo por mi cara y por la línea de mi mandíbula, la cual no era del todo invisible.
Al principio lo atribuí a un golpe de suerte, los granos volverían - y probablemente con más fuerza - así que traté de no hacer demasiado caso. Pero pasaron los días, luego las semanas, y nada. De repente, los ojos me seguían por los pasillos de la universidad, a través del campus, pero ya no con disgusto. Las chicas empezaron a hablar de mí en las clases, deteniéndome en los pasillos, sentándose y presentándose a mí en la cafetería, pidiéndome ayuda con las tareas escolares, riéndose y ruborizándose. Oía cuchichear sobre mí.
"¡Dios, él es muy caliente! ¡Me encantaría tirármelo! ¿Ha venido durante el verano? No recuerdo haberlo visto antes..."
Fruncí el ceño y moví la cabeza, aún demasiado confundido como para pensar en sus miradas y en sus palabras.
En ese momento yo también me había hecho la cirugía ocular Lasik, por lo que las gafas se habían ido, y las clases de Tae Kwon Do que había empezado ayudaban con mi coordinación y confianza, así como a tonificarme físicamente.
Entonces empecé a salir.
Una noche, a menos de la mitad del segundo año, perdí mi virginidad con Jane Volturi, una bonita rubia y pequeña cosa con la flexibilidad de un gimnasta y un apetito sexual insaciable. No tuve ningún problema con eso.
Jane tenía mucha más experiencia que yo. Me guió y me entrenó pacientemente mientras yo buscaba a tientas mi camino a través de las primeras veces. Pero siempre había sido un estudiante rápido, y el sexo no fue la excepción. Salimos y nos enrollamos por unos meses, y luego con el tiempo, ambos seguimos adelante, sin resentimientos, cada uno habiendo conseguido algo del otro. Ella se tiró al chico más caliente de la universidad (eran sus palabras, no las mías) y yo... bueno yo había follado.
Todo fue mucho más fácil para mí después de eso, las chicas, el sexo. Pero después de hacer un maratón de polvos - literalmente - por el resto del segundo año y la mayoría del tercer año, decidí a dar un paso atrás. Equilibrar la universidad y las chicas no era tan fácil, así que puse otra vez mis notas como mi prioridad. Después de todo, ninguna de las chicas que había conocido valía más que mi promedio.
Después de que saliera como el estudiante universitario con más promedio, porque la verdad era que había entrado en la universidad decidido a hacer algo de mí mismo, lo que sería después, todavía no tenía ni idea. Sin embargo, sería algo que les demostraría a todos los perdedores que habían ido al instituto que yo era mucho más que Granoso Cullen, la cara con granos y el idiota de cuatro ojos del que se habían reído a lo largo de varios años.
Granoso Cullen no era más que un oscuro y desvanecido recuerdo, exiliado junto con los otros recuerdos que había empujado hasta el fondo de mi mente en los últimos años. Al igual que mis recuerdos de ella.
Sí, se podría decir que la población femenina tenía una cosa conmigo. Me lo tomé con calma. Mantuve las cosas sencillas y casuales, y era fácil hacerlo. Sólo había conocido a una chica por la que me había colgado. Pero eso fue hace mucho tiempo.
De todos modos era mejor así. Estaba mejor de esta manera, manteniendo las cosas frescas y simples, porque enamorarse...
El amor no era algo en lo que pensara. No desde... desde que me había sentido mal delante de ese hijo de puta de Mike Newton y de una estudiante morena de segundo año de secundaria llamada Bella Swan.
Bella Swan.
Rara vez pensé en ella después de mi primer año de universidad, por lo menos no durante las horas del día. Demasiado ocupado, supongo. Uno no puede controlar sus sueños. Y había noches.
Noches en las que me despertaba en la oscuridad, y ella estaba allí, detrás de mis párpados. El cabello largo y castaño, los ojos chocolate, la piel pálida y cremosa, como una visión. E incluso en las noches cuando me despertaba sin aire y sin recordar exactamente por qué, yo lo sabía. No había habido otra persona alguna vez en mi vida que pudiera hacer que mi corazón latiera furiosamente como me pasaba por las noches, eso podría quitarme la respiración completamente. Yo sabía exactamente lo que había estado viendo en mi subconsciente. Pero empujaba el cabello oscuro y los ojos marrones con las manos, tiraba mi cabeza contra la almohada, y me obligaba a dormir.
Yo nunca había mantenido el contacto con ella.
Durante una de mis pocas visitas de regreso a Forks para visitar a mis padres, oí que ella se había ido a la Universidad de Columbia, en Nueva York, cuando se graduó. Sentí un pinchazo leve en el pecho por esa información, con la sola mención de su nombre, pero lo ignoré y lo puse fuera de mi mente. Mike Newton había hecho el último año de la escuela secundaria al mismo tiempo que yo, y él había ido a la universidad de Nueva York. Yo sólo podía asumir que Bella le había seguido a Nueva York una vez que ella se graduó.
Gente estúpida era todo lo que había en el instituto, porque aunque ella había sido la única que me había tratado medio decentemente durante esos años, al final también me había echado a un lado.
Así que sí. Emmett se había quedado en Seattle después de graduarse, haciendo trabajillos hasta esa noche fatídica en un viejo y estropeado club. Y ahora él y yo éramos los reyes de la vida nocturna de Seattle, con muy poca competencia, a excepción de la mierda del club de micrófono abierto que Jasper Whitlock tenía a pocas manzanas de aquí, Nitelock.
Hacía un año, habíamos decidido que necesitábamos un ayudante, o más bien yo lo había decidido. Así es como Victoria apareció en mi vida. En algún momento, se convirtió en mi mano derecha. Y en algún momento, empezamos a follar.
Era una relación cómoda. Victoria era hermosa, inteligente e increíble, y ella conocía el negocio de los clubs nocturnos de dentro a fuera. Ella era unos años mayor que yo, y tenía un montón de experiencia en todo, dentro y fuera de la cama. Y a pesar de que tendía a estar un poco en el lado de las celosas, no me importaba. Me encantaba coquetear, sí, pero no tenía el tiempo en este momento, o la paciencia, para tirarme a más de una mujer a la vez. Victoria me mantenía físicamente satisfecho, y eso era todo lo que necesitaba.
Respiré hondo, saboreando el aire semi-dulce por última vez en las próximas horas, y me volví hacia Emmett. Él y Demetri estaban ocupados clasificando a la multitud.
"Voy a volver dentro, tío", le dije a Emmett. "A ver si Victoria necesita ayuda con los camareros que está entrevistando".
"Muy bien, tío", respondió Emmett sin mirarme, concentrado en su trabajo de clasificar al ganado.
Regresé y me abrí paso entre la multitud, esta vez bordeando la pista de baile para evitar la mayor parte de la atención y del manoseo. Me dirigí a la parte trasera del club, hasta la puerta negra que marcaba que era sólo para empleados. La escalera empinada que conducía a nuestras oficinas era estrecha y oscura. Un escalofrío me recorrió la columna vertebral mientras hacia mi camino. Tendría que hablar con uno de los empleados de limpieza o con alguien para que comprobara si se podía poner luz por aquí.
Abrí la puerta que había al final de la escalera, el ruido de la planta de abajo se había disminuido y casi silenciado por las puertas y la distancia. El pasillo donde estaba la oficina de Emmett y el mío estaba pintado de un color caramelo suave, casi marrón. Yo siempre había tenido algo con el marrón...
Estaba a punto de entrar en mi oficina cuando oí la voz de Victoria.
"Así que dime, ¿qué tipo de whisky usarías cuando un cliente te pidiera un cóctel Manhattan?"
Esperé en el otro lado de la puerta la respuesta del camarero entrevistado. Silencio.
Sonreí. Victoria convertiría a ese chico en el nuevo gilipollas para el final de la noche.
Decidí no interrumpir, por lo que en lugar de eso di dos golpes a la puerta y di un paso atrás, esperando a Victoria.
"Discúlpame un segundo", dijo mientras salía, sin ni siquiera darle al entrevistado la oportunidad de responder. Cuando Victoria abrió la puerta, eché un vistazo a la mitad inferior del entrevistado, pantalones vaqueros descoloridos y desgastados, y un par de botas negras en unos pies femeninos. Me reí de mí mismo, sorprendido de que Victoria se hubiera molestado en entrevistar a la persona que estaba detrás de esa puerta.
El ceño fruncido en su pálido rostro fue suficiente para hacerme saber que la entrevista no estaba yendo del todo bien. Cerró la puerta detrás de ella, rodando sus ojos azules, su pelo rojo caía de lado a lado mientras sacudía la cabeza y me miraba.
"¿Cómo es tan difícil encontrar un camarero decente en esta maldita ciudad?", gruñó en un tono que creo que no era amortiguado por la puerta cerrada. "¡En serio, esta chica es una pérdida de tiempo! ¡Ella ni siquiera sabe qué coño va en un Lemon Drop, por el amor de Dios!".
Me reí y murmuré de nuevo, "Vic, Lemon Drops no es exactamente la bebida más popular del menú".
"¡Me importa una mierda!", se quejó en un tono irritado. "¡Si vas a la entrevista para un puesto de camarera en el club nocturno más popular de la ciudad, es mejor que sepas de qué va todo! ¡Esa puta chica acaba de graduarse en la universidad y al parecer no tiene ni la maldita idea lo que quiere hacer con su vida, por lo que piensa que puede venir aquí a hacerme perder el tiempo!".
Me reí de nuevo, su cara estaba tan roja como su pelo. Ella frunció el ceño hacia mí.
"¡Y hay que ver lo que lleva puesto, un par de vaqueros desteñidos y una sudadera de la universidad! ¿Puedes creer su descaro al venir a enseñarnos una sudadera de un equipo como ese?"
"Bueno, no es como si estuviéramos entrevistándola para un puesto de consejera delegada".
"¡Sí, pero esto es un maldito club, no un almacén! ¿Quieres trabajar aquí? ¡Al menos vístete para la ocasión! ¿Crees que es divertido?", siseó enfadada al ver mi expresión divertida. "¿Por qué diablos no te vas allí y terminas la entrevista a esa chica para que puedas ver lo irritante que es?"
Negué con la cabeza y me incliné para poner mi boca sobre la de ella. Ella trató de alejarse por una fracción de segundo, pero una vez que mi lengua se hundió en su boca fue masilla en mis manos. Después de unos segundos calmándola, me alejé.
"Voy a dejar que te encargues tú de ella. Es para eso para lo que estás aquí".
Ella me miró, un poco aturdida, antes de levantar una ceja. "Por eso, y porque tú sabes cómo hacer maravillas con esa lengua".
"Eso también", sonreí. "Estaré en la oficina de Emmett si me necesitas".
Se lamió los labios. "Iré a buscarte después de deshacerme de esa perdedora de ahí".
"Hazlo", le dije, y me volví hacia la oficina de Emmett, sintiendo sus ojos en mí mientras me retiraba.
Entré en la oficina de Emmett y cerré la puerta detrás de mí, tomando asiento detrás de su escritorio y encendiendo su ordenador portátil. Trabajaría un poco mientras esperaba a que Victoria se deshiciera de esa chica de su oficina. A través de la puerta cerrada, podía escuchar su voz apagada, apenas diciendo sus palabras. Me reí en voz baja, moviendo los dedos sobre el teclado.
"... lo siento... no eres lo que estamos buscando... más experiencia... un bar muy concurrido... no tenemos tiempo para enseñar..."
Solté un bufido. Victoria era muy directa.
Volví mi atención a las hojas de pedido de la pantalla.
"... siento haberle hecho perder el tiempo... no se levante... ya me marcho yo..."
Mi corazón se detuvo. Todo el aire de mis pulmones salió de un tirón.
Esa voz.
Reconocería esa voz en cualquier lugar.
A través de la gruesa puerta.
Bajo el agua.
A través de los sonidos más fuertes de la música a todo volumen y de las voces de los borrachos.
Bella Swan.
Me quedé helado, como me pasó la última vez que la vi y escuché su voz melódica, hacía más de seis años. No podía mover un músculo mientras oía abrirse la puerta del despacho y a Victoria explicándole bruscamente la dirección para salir del edificio, y - oh Jesús – ahí estaba su voz otra vez, una vez más agradeciéndole a Victoria su tiempo.
Bella.
Yo no podía levantarme. Sentía como si tuviera un peso de mil toneladas en mis piernas.
Bella.
¿Qué estaba haciendo aquí?
Mi mente voló. ¿Sabía que este era mi club? ¿Había venido a buscarme? ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿No se suponía que tenía que estar viviendo en Nueva York con su novio Mike? ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Me hablaría? ¿Me recordaría?
¿Qué estaba haciendo aquí?
Pasó el tiempo, pasaron los segundos como eones. Entonces la puerta del despacho se abrió y Victoria entró con una sonrisa en su rostro que sólo significaba una cosa.
"Se ha ido", arrastró las palabras con una sonrisa significativa. Levantó los brazos detrás de ella y empezó a tirar hacia abajo la cremallera de su vestido negro y ajustado. "Estamos solos aquí".
Se ha ido.
Se ha ido.
Bella se había ido. Bella Swan, la única chica de la que había considerado estar enamorado, había estado a pocos metros de mí, y como un cobarde, como el cobarde que había sido en el instituto, la dejé marchar. Una vez más.
De repente me puse en pie, corriendo junto a una Victoria confundida.
"Edward, ¿a dónde vas?", ella gritó, sosteniendo su vestido contra su pecho.
"¡Ahora vuelvo!", me las arreglé para contestar.
Bajé corriendo la escalera oscura y abrí la puerta. El estruendo del volumen de la música y el suelo vibrando por debajo de mí, me golpearon. Recorrí la sala de gran tamaño con rapidez, buscando desesperadamente una solitaria cabeza marrón a través de las masas de personas acurrucadas. Por desgracia, en la oscuridad, el pelo de todo el mundo tenía el mismo aspecto, una sinfonía de rojos, naranjas y morados por las luces que rebotaban; caras iluminadas por el deslumbramiento de la luces, mujeres semidesnudas bailando y riéndose mientras los hombres las miraban con avidez y con la esperanza de tener una noche de suerte.
Bella.
En el extremo opuesto de la habitación, a pocos metros de la salida, una pequeña figura vestida de manera diferente del resto - unos vaqueros y una sudadera normal – se iba a toda prisa.
Me obligué a pasar a través de la multitud, apartando las manos que me buscaban y haciendo caso omiso de las ofertas, para hacer mi camino hacia el extremo opuesto de la sala tan pronto como fuera humanamente posible. Cuando finalmente me abrí paso, abrí las puertas, mi respiración era fuerte y errática por la descarga de adrenalina. Por la conmoción.
"Hey, hermano ¿qué pasa?". Emmett se rió entre dientes, frunciendo el ceño. "¡Parece que has visto a un fantasma!".
"No lo he visto, lo he oído", le contesté explorando las calles. ¿Por dónde se habrá ido?
"¿Qué?", preguntó Emmett.
"¿Has visto a una chica salir de aquí, de metro setenta, cabello castaño, vestida con pantalones vaqueros y una sudadera?"
El ceño de Emmett se profundizó y una sonrisa perpleja descansó en sus labios. "¿De dónde, de aquí?", preguntó, señalando con el pulgar hacia el club. "¿Estás diciéndolo en serio?"
Yo no le hice caso y seguí explorando las calles. ¿Cómo podía una chica tan pequeña moverse tan rápido?
Hubo un tiempo, hacía ya mucho tiempo, una vida atrás, cuando podía sentir a Bella moverse a través de la escuela. Era como si un sexto sentido me dijera cuando ella estaba cerca, como si tuviera un rastreador GPS personal para Bella que me avisaba cuando caminaba a unos metros detrás de mí, o por delante de mí, o si ella estaba en una clase por la que acababa de pasar o había entrado.
Cerré los ojos, rezando para tener ese rastreador una vez más.
Nada.
"Aaah, ¡mierda!". Gruñí, pasándome las manos por el pelo.
Emmett se volvió a decirle algo a Demetri y luego se acercó a mí.
"Edward, ¿qué está pasando?", me preguntó en voz baja. "¿Qué te pasa?"
Yo no le contesté y eché a correr.
"¿A dónde vas, Edward?". Emmett me chilló.
Corrí por las calles oscuras de la ciudad, siguiendo vivo en ese momento de la noche. En este barrio, las noches, literalmente, terminaban una vez que el sol se abría paso silenciosamente sobre el cielo de Seattle. Varias personas se volvieron y me miraron curiosamente mientras corrí delante de ellos, pero no les hice caso.
Había pasado cuatro bloques, y justo cuando estaba a punto de perder la esperanza de encontrarla algún día, una suave cabeza de pelo castaño, con su casual cola de caballo, de repente se balanceó arriba y abajo sobre una de las partes de un bloque por delante de mí. Los latidos de mi corazón se aceleraron. Cogí mi ritmo, mi mente todavía se tambaleaba, no quería creer que en realidad fuera ella. No podía ser de Bella, ¿verdad? Debí haber imaginado su voz. El cabello castaño podría pertenecer a cualquiera.
Pero ese andar. Reconocería ese andar en cualquier lugar. Decidido y constante, cada paso medido, como si estuviera teniendo cuidado de no tropezarse con algo. Y no, ese cabello no podría pertenecer a cualquiera.
Caminaba rápidamente con sus grandes botas y un bolso negro colgado del hombro, con las manos en los bolsillos y la cabeza hacia abajo. Mi pulso se aceleró. La adrenalina avanzaba a ciegas. De repente, su ritmo fue más lento. Se detuvo un par de segundos, sin moverse. Su cabeza se fue hacia arriba como si estuviera escuchando algo. Cuando ella comenzó a caminar de nuevo, su ritmo se aceleró considerablemente.
Ella cruzó la calle rápidamente, a la carrera, y yo tenía que hacer mi propia carrera para mantenerme al mismo ritmo que ella. Sólo estaba a media manzana detrás de ella.
A mitad de la quinta manzana ella se volvió bruscamente con un objeto oscuro en la mano. Di un fuerte respiró de aire.
Bella.
Era ella. Su cara cremosa, sus ojos muy oscuros. Oscuros y… enfadados en este momento.
"¡No te acerques!", siseó con voz ligeramente temblorosa. "¡Mi padre es un policía y me enseñó a defenderme!".
¿Qué?
"¿Bella?", respiré. Mi voz resonó en las fachadas de las tiendas.
Ella inclinó la cabeza hacia un lado, tenía una mirada cautelosa y obstinada en su rostro. Incluso a esta distancia, podía ver sus ojos brillantes, llenos de determinación.
Me estudió durante un par de segundos, confundida, su expresión cambió varias veces, de perplejidad, al asombro, y luego a la completa estupefacción.
"¿Edward?"
Tragué con dificultad.
"Sí, Bella. Soy yo".
Se quedó mirándome durante unos segundos más.
Fue entonces cuando me acordé de cómo habíamos dejado las cosas la última vez que nos vimos, hacía seis años y medio.
Yo la ignoré completamente la última semana antes de mi graduación en la secundaria, y luego me alejé - corrí en realidad - negándome a dar marcha atrás cuando ella dijo mi nombre.
Ella me pidió mantenerse en contacto, enviándole correos electrónicos. Yo no lo había hecho ni una sola vez.
Probablemente tenía cero intereses en verme.
De la nada su expresión cambió una vez más a la incredulidad y al placer a partes iguales.
Y luego corrió hacia mí con los brazos extendidos, y antes de que pudiera procesarlo, ella se levantó, lanzó sus brazos alrededor de mis hombros y envolvió sus piernas alrededor de mi cintura. Instintivamente, yo envolví mis brazos alrededor de su cintura, sosteniéndola en brazos y contra mí con fuerza, y metiendo mi cara en su pelo. Aspiré tan profundo como pude.
Seis años y medio después de la última vez que había puesto los ojos en ella, Bella Swan estaba en mis brazos.
Bueno, aquí teneis al nuevo y mejorado Edward y ese encuentro tan esperado después de tantos años :)
Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:
anita cullen, beakis, Spookypau, Tutzy Cullen, VictoriamarieHale, ludgardita, LeidaJim, EdithCullen71283, TereCullen, foronda, Ginegine, Heart on Winter, lexa0619, Elisita, deandramari, joli Cullen, Sisi bunny, Meli8114, Marianixcr, anamart05, akako Cullen, MaxiPau, ogda1975, andreita correa, Pamelita, akako cullen, Sweet Angel186, Solchizz, PalitoCullen, Naemii, Mon de Cullen, Kaami Annie Cullen, lizco2, JadeCullenMasen, Patchmila Cullen Mellark, roberta Cullen lakentsb, vivi SR, isabela 91, Black, claudi17, Inkdestiny, Bite Me Sr Cullen, danisanchez, Claudhia Lady Cullen, eddieIlove, CocoBlush, kris, Rose Nightmare, arcoiris cullen, Seiya-Moon, Cullen Vigo, and cullen, Shibubi, Giovanna Tey, Sarah-Crish Cullen, soffiswan, Pamrodriguez, Solchizz, Angie Cullen Hale, Sayuri1980. Si me dejo a alguien mandadme un privado que con tanto nombre me mareo, jejeje.
