Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.

Canción recomendada por la autora: One Last Breath de Creed

Capitulo7 – Al borde de la noche

Las rodillas y los brazos doblados, los puños a mis costados, levanté una mano con rapidez, apuntando tan recto como una daga a su paso y golpeé el aire. El aire pasó alrededor de mi mano, como si estuviera cortada en dos.

"¡Yaahh!"

Poco a poco, torcí la muñeca en todos los sentidos, a cámara lenta, antes de aplanar las palmas rápidamente contra mi muslo y saltar en un pie antes de patear con el otro.

"¡Ah!"

Me volví a gran velocidad, saltando y pateando de nuevo. Las grandes palabras del Gran Maestro sonaban con fuerza en toda la clase de artes marciales.

'En caso de victoria, sed humildes. En caso de derrota, sed fuertes. En todas las cosas sed justos'.

Incliné mi rodilla y di patadas en repetidas ocasiones, equilibrándome a mí mismo en mi otro pie.

"¡Hayahh!"

Mis músculos abdominales quemaban, los músculos de los brazos y de las piernas estaban apretados, gotas de sudor goteaban lentamente por el lado de mi cara. Repetí mi ejercicio y canté en mi cabeza.

'En caso de victoria, sed humildes. En caso de derrota, sed fuertes. En todas las cosas sed justos'.

'Edward, gracias por traerme. Ha sido genial volver a verte'.

'Edward, gracias por traerme. Ha sido genial volver a verte'.

¡Mierda!

Cerré los ojos con fuerza, golpeando con las manos, dando patadas con las piernas, todo y nada para bloquearla, la sensación de su salto a mis brazos, sus ojos sin fondo, esa voz acaramelada, la sensación de sus labios contra mi mejilla, su dulce y único aroma encima de mí, tan potente en mis recuerdos como lo había estado hacía una semana, cuando la vi por última vez.

'Estoy comprometida'.

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

Frustrado, terminé mi ejercicio y con una inclinación fuerte hacia el Gran Maestro y con el trozo de cinturón negro todavía en el suelo, me dirigí a la sala de las duchas.

Eso no estaba funcionando. Nada de lo que había intentado durante la semana pasada había limpiado mi mente de Bella. Ella estaba en todo lo que hacía, en cada sueño que tenía, en cada rostro que veía a lo largo de mis días. Tan sin sentido como era, estaba en todas partes.

Me lavé todo el sudor y me enjuagué bajo el chorro de agua caliente que golpeaba sobre mi cabeza y mis hombros. La otra noche con Bella se repetía en mi cabeza una y otra vez, como lo había hecho durante los últimos siete días. Me agarre el pelo con las dos manos y me apoyé en las frías baldosas, apoyando mi frente contra ellas.

Maldita sea. Siete días después, el hecho de que Isabella Swan estuviera comprometida todavía me estaba comiendo. No tenía ni idea de por qué. Quiero decir, yo no había visto a la chica en más de seis años. No nos habíamos mantenido en contacto desde entonces, y no había ninguna razón para hacerlo ahora mismo. ¿Por qué? ¿Para torturarme? Era como colgar un hueso delante de un perro, el hueso más jodido, hermoso y delicioso que te pudieras imaginar, y decirle al perro que no podía tenerlo, que otro perro asqueroso ya lo tenía pillado.

¿Por qué torturar a la pobre criatura de mierda?

Me sequé y me até al azar la toalla alrededor de mis caderas, caminando hacia mi armario y vistiéndome para esta noche. Yo había tenido suficiente de esa mierda. Había estado deprimido y más irritable que de costumbre la semana pasada. Cuando volví al club la semana pasada después de dejar a Bella en el club de Jasper, regresé con una muy cabreada Victoria y no del todo cabreado pero todavía intrigado Emmett. Ya se habían hecho cargo del idiota con la X, y mientras Emmett pasó cuando le dije que tenía algo que hacer, Victoria me miró fijamente antes de recoger su bolso y salir del club.

Lo que fuera.

La última cosa en mi mente era apaciguar a Victoria. Durante la última semana, ella había venido a trabajar y a manejar el negocio sin hablar más que un puñado de palabras conmigo, sólo abordándome cuando era necesario. Yo sabía lo que ella estaba pensando, que yo había estado tirándome a otra. Y aunque la verdad era todo menos eso, no tenía ningún interés en aclarar las cosas con ella. Ella era como la reina del club nocturno más popular de Seattle, era una posición y un título por el que ella había peleado. Mientras que no eso no cambiara, seguiría alrededor.

Pero esta noche ya había tenido bastante. Había estado caminando por ahí con un nudo en el pecho desde hacía una semana y era hora de quitar ya esa mierda. Ya había intentado olvidar antes a Isabella Swan, a sus ojos sin fondo, a su hermosa sonrisa y a su dulce voz, podría hacerlo de nuevo.

Emmett y uno de los DJ de la noche estaban discutiendo la música en el silencioso club cuando llegué. Faltaban un par de horas hasta que abriéramos, así que me dirigí a mi oficina escaleras arriba. Cuando llegué, oí a Victoria detrás de la puerta.

"Mirad estos malditos recibos. ¡Han bajado casi un diez por ciento desde hace seis meses!", gritó ella.

Entré en la oficina sin llamar. Los cinco camareros que había alineados en frente de ella se volvieron hacia mí con miradas que iban desde la cautela a la verdadera molestia. La nueva chica del grupo, Gianna, una bajita rubia contratada hace unos días, parecía que estaba lista para lo que fuera.

"¿Qué está pasando?". Le pregunté, frunciendo las cejas y mirando entre los camareros y Victoria.

"Mira esos ingresos", dijo Victoria con rabia, agitando un montón de papeles hacia mí. "Nuestras ventas de bebidas alcohólicas se han reducido casi un diez por ciento en los últimos seis meses. ¡Los licores de primera categoría son los que más han descendido!", ella agitó una mano furiosa hacia nuestro personal del bar. "¡No sé lo que estos payasos están vendiendo por ahí, pero están llevando todo hasta la línea del fondo!".

Tomé los recibos de ella y les di un rápido vistazo. Ella estaba en lo cierto. Yo no tenía una calculadora en frente de mí, pero un rápido vistazo a los gráficos y a los números me mostraba que las ventas de licor habían estado disminuyendo lentamente en los últimos meses.

Exhalé y tiré los papeles sobre mi escritorio, pasándome una mano por el pelo. El personal del bar me miraba con recelo.

"¿Qué demonios está pasando ahí abajo, chicos?". Les pregunté. "Se supone que sabéis que estáis para levantar esto".

Alec, la cabeza de nuestro personal del bar, tomó la palabra por su equipo.

"No podemos obligar a consumir a los clientes. Los tiempos son duros, jefe. La gente no está gastando como solía hacerlo. Ni siquiera en los clubes".

"¡La gente siempre va a gastar sumas de dinero para impresionar!", Vicki respondió, con las mejillas tan rojas como su pelo. "Para eso estamos todos aquí, para impresionar. Es vuestro trabajo-", dijo Vicky, señalando con la uña roja del dedo acusador a cada miembro del personal de la barra de forma individual, por lo que Gianna se encogió, " ayudarles a hacer eso. ¡Haced sugerencias! ¡Ganaos vuestros salarios de mierda!".

Puse mis labios en una línea apretada. "Cálmate, Vic", dije levantando una mano con la palma hacia fuera, hacia ella. Sus ojos azules dispararon dagas hacia mí antes de que ella bajara las manos y se volviera hacia la ventana.

"Alec", comencé, en un tono menos acusatorio que el de Vicki, pero con una firmeza que le recordaba que yo era el jefe por aquí. "Me doy cuenta de que los tiempos son difíciles, pero no es nuestro problema preocuparnos sobre cómo nuestros clientes van a pagar el alquiler, o si van a ser capaces de hacer sus pagos del coche el próximo mes. Estamos aquí para ganar dinero, al igual que todos los otros negocios en este país". Señalé mi dedo índice hacia él. "Tú eres el encargado de la barra, deja de preocuparte sobre cómo van a pagar las bebidas. ¿Entendido?"

Alec me miró fríamente por un momento antes de asentir una vez. No, yo no era su persona favorita, pero me importaba una mierda. No hacía falta que le gustara, tenía que hacer lo que le había dicho.

"¿Qué está pasando aquí?"

Miré hacia arriba y vi a Emmett de pie junto a la puerta, su sonrisa firme ahora era una expresión de desconcierto.

"¿Teniendo una reunión a la que no he sido invitado?", preguntó medio en broma. Aunque por lo general yo dirigía las negociaciones finales de las cosas, Emmett era generalmente el que hacía las reuniones con los empleados. Específicamente para evitar escenas como la que acababa de ocurrir en mi oficina.

Le expliqué el problema a Emmett y le mostré los documentos que Vicki me había mostrado. Pero en vez de fruncir el ceño y enfadarse, Emmett me entregó los papeles y se echó a reír.

"Vamos, hermano, no puedes esperar que las ventas de licor no bajen un poco estando la economía como está".

"El diez por ciento es un poco más que un poco, Emmett", le dije.

Él soltó un bufido. "Edward, los promedios son de seis meses. Estoy seguro que todos estaremos mejor al final del año".

Eché un vistazo a los empleados del bar antes de hablar. Aunque sus rostros estaban principalmente en blanco, podría jurar que había un toque de arrogancia en las características de Alec. Cuadré mis hombros.

"Te estás perdiendo el punto, Em-"

"No, Edward", dijo Emmett. A pesar de que aún sonreía, había una seriedad en su tono que desmentía la sonrisa. Sus ojos se perdieron en Victoria, donde descansaron durante diez segundos antes de volver su mirada hacia mí. "Creo que tú te estás perdiendo el punto. Es un mercado que ahora va mal, y estoy seguro que estos muchachos" - asintió con la cabeza hacia el personal del bar- "están haciéndolo lo mejor que pueden. Ahora todo lo que podemos pedir de ellos es que mantengan el ritmo".

Se volvió hacia Alec y el resto del personal del bar. "Gracias chicos. ¿Por qué no vais a prepararos? Las puertas se abrirán en una hora".

Todos asintieron a Emmett y murmuraron un "gracias" y "lo haremos" antes de salir.

Una vez que se fueron, Emmett se volvió hacia mí. "Edward, ¿puedo verte en mi oficina un momento?"

"Ahora voy", le contesté. Él asintió con la cabeza y salió, cerrando la puerta detrás de él.

Cuando me di la vuelta, Victoria estaba de pie delante de mi escritorio, con sus ojos fijos en la puerta y una mueca en su cara.

Emmett y Victoria no se llevaban muy bien.

Pero en este momento, yo no estaba preocupado por su nivel de amistad. Y ahora que todo el asunto con respecto a los recibos de licor estaba aclarado, no me importaba una mierda lo que le pasara. Esta noche iba a distraerme y finalmente conseguir alejar a Bella de mi mente una vez por todas.

Con una sonrisa torcida me acerqué a Victoria. La mueca no se iba de su cara, aunque había un incendio familiar en sus ojos. Alcé mis brazos hasta sus hombros, pero ella los apartó.

Me reí y lo intenté de nuevo. "Vamos bebé. ¿Vas a jugar duro ahora?"

Empujó mis brazos de nuevo. "¡Primero desapareces durante dos horas la semana pasada y ahora te quedas ahí parado, mientras que tu hermano, básicamente, le dice al personal del bar que me mande a la mierda! ¿Qué coño pasa, Edward?"

Esta vez, cuando ella trató de alejar mis brazos la agarré de las muñecas y le sujeté los brazos a la parte superior de mi escritorio. Ella hizo un intento a medias de zafarse.

"Relájate, Vicki. A veces te tomas muy en serio esta mierda". Ella siguió luchando, pero obviamente era sólo un juego para ella. "De todos modos", murmuré, dejando que mis ojos pasaran lentamente por su cuerpo. Ella se estremeció. "Creo que es hora de que tú y yo... hagamos las paces".

"Que te jodan, Edward", dijo entre dientes, pero una leve sonrisa se apoderó de sus labios.

"Exactamente", sonreí torcidamente, bajando la boca a la parte expuesta de su pecho, mordiéndolo y lamiéndolo. Ella gimió y dejó de luchar. De repente, sus manos estaban en mi pelo, tirando de él violentamente. Cerré los ojos, tratando de perderme en el momento. Pero algo se sentía mal...

"Edward", susurró ella, abriendo las piernas para que yo pudiera situarme entre ellas. "Tienes la maldita suerte de ser muy guapo, de lo contrario no te daría ni la hora".

Sus palabras me dejaron frío.

¿Cuál hubiera sido la reacción de Victoria seis años atrás, cuando yo no era más que una cara con granos y un idiota de cuatro ojos? ¿Seguiría estando aquí, en esta oficina, conmigo, abriéndome las piernas y anudando sus dedos en mi cabello?

Solté un bufido y me aparté de ella. Yo estaba bastante seguro de saber la respuesta a eso. Sólo había habido una única mujer en mi vida que no huyó de mí en ese entonces. Ella había sido mi amiga, independientemente de cómo fuera yo.

Me había escapado de ella, porque no podía considerar el hecho de que, a pesar de que no le disgustaba, ella no me quería como yo la había querido. Así que alejé nuestra amistad, y ahora yo estaba alejando esa amistad de nuevo, por la misma maldita razón.

Victoria me miraba con arrugas en la frente. "¿Qué pasa, Edward?", su respiración se había vuelto errática y expectante.

Negué con la cabeza, tratando de borrar todos los pensamientos de ella otra vez, e intentando poner una sonrisa fácil.

"Nada. Pero el club se abrirá en breve. No creo que tengamos tiempo".

Ella me interrumpió, riéndose con voz ronca. "Tonterías". Llevó las manos al botón superior de mis pantalones. "Sólo tardaremos cinco minutos".

Durante tres segundos la dejé continuar, escuchando el sonido de mi cremallera bajándose. Y entonces puse mi mano sobre la de ella, y firmemente y con una sonrisa aún en mi cara, le aparté la mano.

'¿Qué mierda?', protestó una pequeña voz procedente del sur. '¿Por qué mierda la paras?'. Pero de repente la idea de uno rapidito en mi oficina me disgustó.

¿Qué coño me estaba pasando? ¿Qué diablos me estaba distrayendo? Con ciega determinación, agarré las caderas de Victoria y la tiré con fuerza contra mí. Se quedó sin aliento.

"Ahora no, bebé", le dije lánguidamente, tratando de disfrazar la crisis de mi mente. Un destello de ira brilló en sus ojos. Me reí y luego me incliné en su oído, soplando en él una vez. "Ha pasado más de una semana, Victoria. No quiero uno rapidito de cinco minutos. Quiero llevarte a una cama de verdad, y follarte fuerte y mucho rato hasta que grites mi nombre una y otra vez..."

Ella se estremeció contra mí, agarrado mi pelo como si fuera su vida. Cuando la tiré hacia atrás y la miré a la cara, le sonreí. Parecía como si ella ya hubiera conseguido una ventaja.

"¿Vienes a mi casa más tarde?", me preguntó con voz temblorosa.

Distráete Cullen. Sácala de tu sistema.

"Estaré allí".

Una vez que dejé a Victoria en mi oficina, entré en la oficina de Emmett. Él estaba trabajando en su ordenador portátil. Cuando me vio entrar, sonrió ampliamente y lanzó sus largas piernas sobre el escritorio, inclinándose en su silla giratoria y descansando la cabeza sobre sus manos.

"¿Qué pasa, Emmett?", le pregunté.

Me miró durante un tiempo largo y tendido antes de contestar con una pregunta propia.

"¿Cómo estás, Edward?"

Me encogí de hombros. "Estoy bien".

Me estudió de nuevo.

"¿Estás seguro? Porque has estado un poco... distraído últimamente".

Solté un bufido y negué con la cabeza.

No. Estoy tratando de distraerme. Ese es el problema.

"¿Qué?". Él sonrió leyendo la expresión en mi cara. "¿Qué pasa, Edward?"

Negué con la cabeza otra vez. "Nada".

Apretó los labios, y buscó en mis ojos una vez más.

"Bien, Edward. Mira, sólo quería recordarte algo, ya que la Reina de Hielo de allí" - echó la cabeza hacia la puerta - "parece que no lo sabe. Tú y yo compramos este club para divertirnos, Edward. Quiero decir, sí, queríamos ganarnos la vida en el proceso, y joder, yo diría que lo estamos haciendo bastante bien".

Estaba en lo cierto. Emmett tenía un bonito apartamento cerca de aquí, en un almacén que se había convertido en un loft enorme. Y yo vivía en un edificio alto, no muy lejos de aquí. Estábamos haciéndolo bastante bien según eso.

"Este lugar no es un banco de Wall Street, donde cada inmersión y deuda en el negocio tiene que ser examinada y diseccionada desde el ángulo de todos y cada uno", continuó, bajando las piernas de su escritorio para poder sentarse e inclinarse hacia adelante en su asiento. "Esto es un club. Un club de baile. Y habrá días buenos y días no tan buenos. Pero mientras recordemos por qué estamos aquí, y tratemos a las personas que nos ayudan a mantener este lugar va con el respeto que se merecen, todo va a ir bien, ¿me entiendes?", me preguntó con intención.

Le sonreí y rodé los ojos. "Sí, Emmett. Lo entiendo".

"¿Lo entiendes, Edward? Porque últimamente has sido un verdadero idiota".

Sí. Emmett por lo general llamaba a la gente como la veía.

Le devolví la mirada sin expresión. Él se echó hacia atrás y lanzó sus pies sobre su escritorio otra vez.

"Mira, yo no voy a decir dónde tienes que meter la polla, Edward. Pero sólo porque te la estés tirando, no significa que tengas que dejar que te convierta en una estatua de hielo de mierda, como ella".

"Ella sabe del negocio, Em. Ha estado trabajando en discotecas mucho más tiempo que tú y yo".

"Yo no te estaba preguntando por su poco sentido para los negocios, hermano".

Cuando yo no dije nada, me preguntó otra cosa.

"¿Dónde estabas la semana pasada, Edward, cuando desapareciste por un par de horas? Has estado divertido desde entonces".

Miré por encima de él. "Ya te dije que tenía que ocuparme de algo".

Emmett se quedó mirándome. Después de un par de minutos, no pude evitar más su mirada.

"Yo... me encontré con una vieja amiga".

Él entrecerró los ojos. "¿La morena bajita que estabas buscando cuando te saliste de aquí la semana pasada como si tuvieras el culo en llamas?"

Mantuve mi cara en blanco. "Sí. Sí, la morena bajita".

Se quedó en silencio por un tiempo. "¿Y?"

"Y nada. Nos tomamos una taza de café". Me encogí de hombros. "Estaba buscando un trabajo como camarera..."

Él frunció el ceño, perplejo.

"Vicki la entrevistó y no le impresionó", dije secamente.

Él asintió con la cabeza. "Ahh".

"Así que la llevé al club de Jasper Whitlock".

Él se rió y se inclinó hacia delante en su asiento. "¿La llevaste a la competencia?"

Me encogí de hombros a la defensiva. "Ella es una amiga y necesitaba un trabajo. De todos modos no sé si lo consiguió". Traté de decir la última parte como si no me importara, pero no estaba seguro si lo logré.

Él abrió la boca para decir algo, pero luego la cerró. La pregunta que hizo no pareció ser la que había estado a punto de decir.

"¿Quién es ese amiga tuya? ¿La conozco?"

Emmett conocía a la mayoría de mis amigos, aunque sólo fuera porque yo no había tenido ninguno hasta que me había mudado a Seattle

"No estoy seguro. Ella es de cuando yo estaba en la secundaria". Las cejas de Emmet se arquearon. "Bella... uh, Isabella Swan. Ella era una estudiante de primer año, cuando yo esta en el tercero".

Él entrecerró los ojos con fuerza antes de abrirlos al acordarse.

"Swan. ¿Quieres decir la niña del jefe de policía?"

Le sonreí. "Bueno, ella era sólo un par de años más joven que yo, pero sí, es ella".

Sonrió ampliamente. "Bella Swan, Bella Swan", repitió frotándose la barbilla. "Ella era una niña, pero un poco guapa si no recuerdo mal".

Me encogí de hombros y no hice ningún comentario.

Emmett me miró pensativo. "Así que fue tu amiga en la escuela secundaria".

"Sí", dije simplemente.

Él asintió con la cabeza y luego se retorció las cejas, apoyando los brazos en los codos y poniendo los puños en sus manos, moviéndose adelante y atrás un par de veces mientras empujaba sus caderas.

"¿Cómo de buena amiga era?"

Rodé los ojos. "Sólo una amiga, Emmett. Ya sabes cómo de mierda fue para mí la escuela secundaria".

La expresión generalmente optimista de Emmett se oscureció. Yo nunca le había contado a Emmett todas las bromas y la mierda que pasé en la escuela secundaria, pero tenía la sensación de que lo sospechaba. En aquel entonces, cuando venía de visita de la universidad, antes de que él se fuera siempre me decía que le permitiera saber si alguien me estaba tratando mal para que pudiera ocuparse de él. Pero nunca lo hice.

Hey, yo podría haber sido un hijo de puta raro, pero no era un marica.

"Si, bueno", él frunció el ceño, "tal vez si hubieras quitado ese maldito cartel de Yoda..."

Le sonreí. "Ese cartel de mierda no tuvo nada que ver con eso".

"Claro que tuvo que ver", se rió Emmett. "¿Qué chica iba a querer montarte con ese pequeño verde…?"

"Sí, sí, sí", dije con impaciencia. "Porque quitar el cartel me hubiera convertido mágicamente en alguien más follable".

Emmett se rió. "¡Amigo, eras alto, complicado, melancólico, tocabas esa guitarra de mierda" - enumeró con los dedos - "y escribías tu propia y maldita música! Y para colmo, fuiste bendecido con la mandíbula Cullen. Las polluelas no pueden resistirse a la mandíbula Cullen", dijo pasándose una mano por encima de su propia mandíbula. "Si hubieras jugado bien tus cartas podrías haberte tirado a una chica diferentes todas las noches. Como a esa Bella Swan, por ejemplo-"

"No", dije con los dientes apretados. "No vayas por ahí, Em. Ella no era así".

Emmett dejó de reír, pero la sonrisa se quedó en su lugar. Se me quedó mirando durante un buen rato, buscando en mis ojos.

"Ya veo", dijo con una ceja arqueada.

Yo le devolví la mirada antes de pasarme una mano por el pelo.

"Mira, sí, yo sentía una cosa por ella en la escuela secundaria, pero eso fue porque... porque era buena conmigo".

Él asintió con la cabeza lentamente, como si comprendiera lo que le estaba diciendo. "¿Así que una vez que empezaste la universidad y comenzaste a echar polvos con regularidad, te olvidaste de ella?"

"Sí", le dije un poco demasiado rápido. Cerré los ojos y suspiré profundamente. "Sí", le mentí. Porque a pesar de que iba a tratar de dejar atrás el recuerdo de ella, había estado ahí. Podría haber sido enterrado a gran profundidad, pero había estado ahí todo el tiempo.

Emmett volvió a asentir. La mirada en sus ojos decía que había visto la mentira, pero por una vez, no me dijo nada. No directamente.

"¿Así que ella ahora está trabajando en el club de Jasper, eh?"

Me encogí de hombros y meneé la cabeza. "Como he dicho antes, no lo sé. No la he visto ni he hablado con ella desde aquella noche, hace una semana. No conseguí su número ni nada, así que realmente no tengo ninguna manera de ponerme en contacto con ella".

Me encogí de hombros, tratando de fingir que no me importaba, pero al ver la cara de Emmett supe que no estaba engañando a nadie.

Cruzó sus pies sobre su escritorio. "Claro que sí la tienes, si realmente quisieras. Sólo tienes que ir al club de Whitlock y ver si ella está allí. Si no es así, siempre hay-"

"Em", lo interrumpí, inclinándome hacia adelante en mi asiento. "De todos modos no me importa. Ella es... está comprometida, así que..."

Los ojos de Emmett se agrandaron y volvió la cabeza hacia atrás. Su expresión se volvió seria, antes de estallar de repente en una carcajada. Le fulminé con la mirada.

"¿Así que, qué?", preguntó, sin dejar de reírse. "Mientras que no haya anillo de bodas en su dedo, no significa una mierda".

Puse mi boca en una línea recta y negué con la cabeza, mirando más allá de él de nuevo.

"Mira", me dijo. "Tú has sido una mierda en estos últimos días, Edward. Ahora me dices que te has encontrado con esa vieja amiga perdida de las tuyas, y en cinco minutos cambias para decirme que no te puede importar más que una mierda, y te quejas de que está comprometida. ¿Qué es eso? ¿Todavía te afecta ella o no?"

"Yo...", di una profunda inspiración y me apreté el pelo con una mano. "Mira, fue sólo la sorpresa de volver a verla tan de repente, eso es todo. Le hice una estupidez en la escuela secundaria, y verla de nuevo sólo ha traidor todo de nuevo, de forma precipitada. Pero" - levanté un hombro y lo dejé caer- "eso no quiere decir nada. Ella no significa nada". Pero mientras dije las palabras, mi corazón se encogió dolorosamente. "Si alguna vez me la encuentro de nuevo, estaré listo, y no importará nada. Las cosas son diferentes ahora. Yo soy diferente, y las chicas... bueno, no tengo que limitarme más, ¿verdad? Ahora hay un montón de peces en el mar para mí".

Emmett levantó una ceja. "¿Estás seguro de eso?"

Inhalé profundamente y solté una ráfaga de aire de gran tamaño. "Sí. Sí, estoy seguro de eso".

Oooooooooo

Unas horas más tarde, el club estaba saltando. El DJ bombeaba fuerte la música sobre el sistema de sonido, las luces estroboscópicas rebotaban en todas las habitaciones oscuras, los cuerpos se balanceaban, las caderas se movían y se conectaban con otras dentro y fuera de la pista de baile, las manos se tocaban a tientas. Una noche típica.

Me quedé a un lado de la pista de baile, mirando el enjambre de personas que se desplazaban entre sí. Mi cabeza se balanceaba al ritmo de los evidentes sintetizadores, mientras que sopesaba mis opciones.

Podría quedarme aquí a un lado, o podría unirme en el combate cuerpo a cuerpo. Por un lado, si quería distraerme, el centro de la pista de baile era el lugar para estar. Tan pronto como empecé a caminar, los ojos me siguieron y los brazos y las manos llegaron hasta mí, más que listos y dispuestos a ser mis compañeros de la noche, dentro y fuera de la pista de baile. Sí, sería cabrear más a Vicki, pero todo la molestaba. Yo era más que consciente de cómo hacerla feliz.
Fue Vicki quien respondió a mi dilema por mí. Antes de que pudiera salir a la pista de baile, serpenteó en silencio detrás de mí y rodeó con sus brazos mi cintura, dejando caer las manos a propósito por la parte delantera de mis pantalones. En la tenue iluminación del club, cogerse a alguien y andar a tientas era algo que pasaba con regularidad.

Ella levantó la cara hasta debajo de mi oreja. "Me voy ya. ¿Vas a venir a casa conmigo?"

Y puesto que la distracción era el nombre del juego de esta noche, la respuesta debería haber sido un sí rápido y sencillo. Debería haberla llevado a su casa y habérmela tirado hasta cansarme, y así poner el pelo castaño y lo ojos marrones lejos de mi cabeza durante los próximos seis años.

En cambio, yo bajé la cabeza y le hablé al oído. "Me voy a quedar hasta que cierre esta noche y termine un poco de trabajo de arriba". Sus brazos se pusieron rígidos a mí alrededor, la mano que tenía en mi polla se congeló. La parte de mí que seguía luchando y resistiéndose, tomó el lóbulo de su oreja con la boca, chupándolo. Sus brazos se hicieron gelatina y su mano se apoderó de mí más fuerte, con más insistencia.

"Edward..."

"¿Por qué no te diriges a tu casa y te das un buen" - deje mi lengua dentro de su oído - "y largo baño?, nos encontraremos allí después del cierre".

"Oh, Eddie", gimió desesperadamente, haciendo rodar mis ojos. Odiaba cuando me llamaba así. "Pero yo lo necesito ahora".

"Relájate", le convencí, rozando su cuello con la nariz. "Tenemos el resto de la noche y de la mañana para nosotros".

Lo bueno de trabajar en las noches era que tenías el día libre para hacer lo que necesitaras, o quisieras.

Ella se rió con voz ronca. "Tienes razón. ¡Nos vemos en un par de horas!".

Asentí con la cabeza contra su cuello, haciéndola sentir escalofríos.

Emmett me encontró un poco más tarde, apoyado contra la pared del fondo, sin dejar de mirar hacia la pista de baile.

Con sus manos metidas en los bolsillos, se inclinó y habló lo suficientemente fuerte como para que le escuchara.

"¿Por qué no te has ido con tu Reina de Hielo?"

Me encogí de hombros, manteniendo mis ojos en la multitud y moviendo la cabeza distraídamente. A través de mi periferia podía ver la forma en la que mi hermano me estudiaba.

Se inclinó de nuevo con determinación.

"Tú dices que ella sólo te tomó por sorpresa. Bueno, esta vez sabrás exactamente a qué atenerte. Probablemente ahora estará como la viste el otro día. Esta vez tú tendrás el elemento sorpresa, y podrás darle una última mirada y sacarla de tu sistema. Luego puedes volver a disfrutar de la vida, a tirarte a quien quieras, y a dejar de estar melancólico con esa mierda".

Se apartó y me miró.

oooooooooo

Volví al Nitelock fácilmente, nadie fuera se aseguró de que estuviera vestido de forma adecuada, o de que tuviera el aspecto adecuado para mantener la atmósfera correcta. No es que el Edward Cullen que era desde la universidad se fuera a alejar ahora.

Sin embargo, sentía mis palmas sudorosas y mi pulso acelerado en mis venas mientras hacía mi camino a través de la sala en penumbra, la música muy diferente a la del club me llegó a todo volumen a través de los enormes altavoces en el escenario, guitarras acústicas, batería y percusiones. El tipo de música que una vez disfruté, pero que rara vez escuchaba ahora. Tenía el bajo y los sintetizadores a todo volumen contra mis oídos durante toda la noche, la última cosa que quería durante el día era escuchar otra cosa.

Emmett tenía razón. Sólo necesitaba una última mirada para sacarla de mi sistema. La última vez había sido tan inesperada, tan sorprendente, que mi cerebro no había sabido cómo reaccionar. Todo lo que había sentido hacía seis años sólo había resurgido con fuerza. Probablemente ni siquiera era tan bella como me había imaginado que era la semana pasada. Su sonrisa probablemente no era brillante del todo. Sus ojos eran probablemente tan solo dos orbes marrones y apagadas, y su cabello era probablemente una desaliñada y sucia fregona apilada en una cola de caballo.

Me había imaginado todo. Yo la había visto desde los ojos de Granoso Cullen, triste, y lamentable friki que fue aplastado por la única chica que le había dado la hora en la escuela secundaria. Pero yo ya no era Granoso Cullen. No tenía que limitarme a las morenas bajitas y moderadamente bonitas. El Edward Cullen actual podría tener a cualquiera que él quisiera.

Ahora yo estaba listo. Tenía el elemento sorpresa que no había tenido las dos últimas veces de mi vida que había visto a Bella. Ahora - si ella está aquí - la vería por lo que realmente era. Sólo una niña. Una chica normal, con la que quería ir en la escuela secundaria, que me sorprendió la semana pasada, y que estaba comprometida con un imbécil. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho. Sí, al verla pararía todo esto. Mi estado de ánimo, mi locura, el temblor de mis manos. Por fin podía volver a-

Y entonces... allí estaba ella.

Detrás de la barra, trabajando en una licuadora y Rosalie diciéndole algo al oído. Incluso desde aquí, podía ver el pequeño pliegue que se formaba entre sus ojos mientras escuchaba con atención, y la forma en la que su hermoso y sedoso cabello caía en cascada libremente a los lados antes de que ella se lo recogiera y se lo pusiera rápidamente en una cola de caballo. Y cuando ella levantó la cabeza, sus ojos se encontraron inmediatamente con los míos. Unos ojos hermosos, ricos y sin fondo. Llenos de secretos y promesas.

Ella sonrió cuando me vio. No fue una pequeña y tentativa sonrisa. Fue una sonrisa enorme, desgarradora, y que te llegaba al alma, llena de alegría y alivio, como si hubiera estado sintiendo el mismo dolor que había sentido yo durante toda la semana.

Así fue como supe.

Que yo era de ella.

Ella podía pertenecer a otra persona, pero yo fui suyo hacía seis años, y todavía lo era en la actualidad. Sin saber siquiera cómo había llegado allí, me paré frente a ella, en la barra. Sus ojos color chocolate sujetaron mi mirada. Cuando ella suspiró, brillaban como dos estrellas oscuras llevándome a su órbita.

"Has venido", murmuró sobre el sonido fuerte de la batería en el escenario.

La miré fijamente, incapaz de apartar la mirada, incapaz de negar el placer de sus ojos y de su sonrisa, independientemente de su duración, o a quien debería pertenecer ese placer.

Respiré profundamente, inhalando el dulce aroma que venía de su pelo y de su piel.

"Por supuesto", le dije yo, acercándome instintivamente para quitarle un mechón de pelo de la cara. Un calor abrasador me quemó como las llamas de un incendio forestal; abrasando por todas partes mi mano cuando entró en contacto con la de ella. Bella cerró los ojos un momento y se apoyó en mi tacto. Los abrió otra vez, sonriendo con ternura.

Suspiré, no podía y no quería ocultar la verdad de mis palabras.

"Por supuesto que he venido".


Se han vuelto a reencontrar, a ver qué pasará ahora :)

Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:

anita cullen, beakis, Spookypau, Tutzy Cullen, VictoriamarieHale, ludgardita, LeidaJim, EdithCullen71283, TereCullen, foronda, Ginegine, Heart on Winter, lexa0619, Elisita, deandramari, joli Cullen, Sisi bunny, Meli8114, Marianixcr, anamart05, akako Cullen, MaxiPau, ogda1975, andreita correa, Pamelita, akako cullen, Sweet Angel186, Solchizz, PalitoCullen, Naemii, Mon de Cullen, Kaami Annie Cullen, lizco2, JadeCullenMasen, Patchmila Cullen Mellark, roberta Cullen lakentsb, vivi SR, isabela 91, Black, claudi17, Inkdestiny, Bite Me Sr Cullen, danisanchez, Claudhia Lady Cullen, eddieIlove, CocoBlush, kris, Rose Nightmare, arcoiris cullen, Seiya-Moon, Cullen Vigo, and cullen, Shibubi, Giovanna Tey, Sarah-Crish Cullen, soffiswan, Pamrodriguez, Solchizz, Angie Cullen Hale, Sayuri1980, pekascullen, Alblurs, janalez, MillaPattzn, TereCullen, Pam Malfoy Black, Haunted Cullen, RoxCM, nikki zav, ma pau cullen, LeidaJim, Lowrense, lexa0619, gbyaln, fer93vulturi, Nurysh, lupita calvo, Iare, Sonitha Cullen, Fran Ktrin Black. Si me dejo a alguien mandadme un privado que con tanto nombre me mareo, jejeje.