Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.

Bueno, ya vais a conocer a Jake, jejeje.

Capítulo 9 - La chica de rosa

Cuando entré en mi oficina el día siguiente, me encontré con un objeto volador no identificado volando más allá de mi cabeza y golpeando contra la puerta antes de caer al suelo junto a mí. Fruncí el ceño hacia abajo terriblemente fuerte, viendo un tacón alto de color rojo. Miré hacia arriba. Victoria estaba de pie detrás de mi escritorio, tenía una expresión asesina grabada en su cara.

"¿Qué demonios, Vicki?"

"¡Gilipollas! ¿Sabes cuánto tiempo esperé por ti? ¡Estuve en esa bañera de mierda más de dos horas! ¡Dos horas! ¡Miré como una maldita mentecata como pasaba el tiempo!".

Cerré los ojos con fuerza y me encogí. Mierda. Anoche estuve tan aturdido desde el momento en que puse los ojos en Bella que me había olvidado de Victoria.

"Vic, lo siento", le dije, aunque yo no podía dejar de reírme por la imagen que describía.

Sus manos eran puños a los costados y sus rizos color rojo fuego enmarcaba su cabeza como un golpe de furia carmesí. Yo apreté los labios con fuerza para mantener otra sonrisa.

Gran error. Victoria resopló y se inclinó, lanzándome otra bomba letal con su otro pie.

"¡Espera, espera, espera!". Puse mis manos en frente de mí y me tiré a un lado cuando el zapato se arrojó en mi dirección a una velocidad vertiginosa. Un silbido agudo de aire sonó sólo a unos centímetros de distancia de mi oído. El zapato golpeó en la pared detrás de mí.

"¿Puedes dejar de lanzarme tus malditos zapatos?"

"¡Tienes la puta suerte de que no pueda encontrar un ladrillo! ¿Dónde estabas?"

Estúpido o valiente, di un par de pasos más cerca. "Salí con amigos y perdí la noción del tiempo".

"¿Y no podrías haber llamado?"

¿Cómo decirle que, aparte del par de veces que Bella había mencionado su nombre, ni siquiera se me había pasado por la cabeza? ¿Que el único rostro que había aparecido detrás de mis párpados durante toda la noche fue el de Bella?

Me disculpé una vez más, porque yo era lo suficientemente inteligente como para saber que eso era lo que se hacía en estos casos.

"Debería haber llamado. Tienes razón. Pido disculpas". Terminé en un tono que tenía la intención de hacerle saber que estaba dispuesto a cambiar de tema.

Pero Vic no estaba lista para terminar nada. Ella entrecerró los ojos, respirando con dificultad. "¿Con qué amigos saliste?"

Fue entonces cuando empecé a irritarme. Suspiré y me acerqué a mi escritorio, recogiendo el correo y clasificándolo.

"Con unos amigos que no conoces".

"¿Amigos mujeres?", me espetó.

Rodé los ojos. "Tanto hombres como mujeres, aunque no veo qué diferencia hay, ya que sólo eran amigos".

Ella soltó un bufido. "Sí, claro. ¿Esperas que crea que pasaste de tener una noche de sexo conmigo para salir con tus amigos-", dijo, haciendo luego señas y citando, "y ni siquiera conseguiste una colita de caballo?"

Torcí el labio superior, molesto por su implicación. "En primer lugar, baja la voz. La gente de este maldito club no tiene por qué conocer nuestros problemas. En segundo lugar, no seas desagradable. Ninguna de las personas con las que salí es de ese tipo".

Ella levantó una ceja. "Así que, ¿a dónde fuiste? ¿Por qué ese gran secreto?"

"No es un gran secreto", dije a la defensiva. "Estuve con Emmett y… Jasper Whitlock y su hermana".

"¿Jasper Whitlock y su hermana?", ella gritó. "¿De Nitelock?"

"Sí".

Ella sacudió la cabeza hacia atrás como si la hubiera golpeado. "¿Estás loco? ¡Son nuestra competencia!".

Le sonreí. "No son competencia. Son personas. Realmente buenas personas".

Ella gruñó con disgusto. "No puedo creerte. Toda esta mierda..." - entrecerró los ojos - "¿Desde cuándo eres amigo de los Whitlocks?"

Por una fracción de segundo consideré no mencionar a Bella. Pero eso implicaría que tenía algo que ocultar. Y aunque tal vez en mis sueños me había pasado toda la noche con Bella haciendo cosas que eran decididamente más allá de ser amigos, en realidad, eso era todo lo que éramos.

"Desde que una vieja amiga de la escuela secundaria comenzó en la barra de su club".

Me miró fijamente, mientras yo abría un sobre de correo basura y le daba mucha más atención de la que merecía.

"¿Una vieja amiga de la escuela secundaria?"

"Sí", le espeté. Le di una mirada exasperada, cansado de esta inquisición. "De hecho, tú la entrevistaste para el puesto de camarera antes de que contrataras a Gianna la semana pasada".

Victoria frunció el ceño. "¿Me entrevisté con ella? ¿Quién era?"

"El posgrado de Columbia".

Pude verla buscando en su memoria. "¿La de las botas negras?", ella gritó.

Asentí con la cabeza.

Una sonrisa irónica se apoderó de sus labios. Entonces ella estalló en carcajadas. "Bueno, no estoy sorprendida de que terminara en Nitelock. Eso es más o menos el tipo sitio al que pertenece".

Mis manos se apretaron alrededor de la pila de correo en mis manos.

"¿Hemos terminado jugando a las veinte preguntas?". Le dije, aunque lo que realmente quería decirle era lo increíblemente tentadora que Bella se veía ayer por la noche, incluso a pesar del pobre uniforme de camarera que le habían dado en Nitelock. Nuestro propio uniforme de las chicas de la barra consistía en un pantalón corto y negro y una camiseta sin mangas, y lo que Victoria no se dio cuenta era que si ella hubiera contratado a Bella, probablemente hubiera triplicado nuestro negocio del bar. Hubiéramos tenido a todos los hombres en la barra para repetir bebida. Ese pensamiento me hizo fruncir el ceño. Era probablemente una buena cosa que Bella no estuviera trabajando aquí.

Yo hubiera terminado en la cárcel esa primera noche.

Victoria me miró de nuevo, estudiándome. Hizo que rompiera mis pensamientos y reanudara la clasificación de mi correo.

"¿Así que te olvidaste de mí y no hicimos nada, sólo para pasar la noche saliendo con nuestros dos principales competidores y con la señorita Miss Botas de Marte?"

Me puse rígido. "Su nombre es Isabella", susurré instintivamente, antes de continuar en un tono más calmado. "Y no te olvidé. Empezamos a jugar al billar y perdí la noción del tiempo. Fin de la historia. Por última vez, lo siento".

Me lanzó dagas con sus ojos. "Por última vez, ¿eh?", ella frunció el ceño. "Bueno, espero que el billar con esos dos patanes del Sur y la Reina del estilo valieran la pena", susurró ella, "¡porque no vas a obtener ni una mierda de mí en ningún momento de un futuro próximo!".

Con eso, pisoteó hasta la puerta y se inclinó para recuperar sus zapatos, asegurándose de darme una buena vista de su culo asomándose al fondo de su extremadamente corto y ceñido vestido. Ella se puso los zapatos de nuevo, se dio la vuelta y me pilló mirándola.

Ella sonrió con malicia. "Voy a bajar a controlar las entregas de esta noche. Disfruta el resto de tu mierdosa noche". Ella se volvió y abrió la puerta lentamente.

Sería tan fácil detenerla. Ella fingía pelear, como siempre lo hacía, pero sus manos se iban hasta mis pantalones y ella se olvidaba de por qué había estado irritada en un primer momento.

Sin embargo, unos ojos marrones brillaron en frente de mi cara, brillando como dos joyas oscuras, y cualquier impulso que pude haber tenido para parar a Victoria, para encontrar un alivio para toda la tensión reprimida y la frustración que había estado sintiendo desde que Bella había entrado de nuevo en mi vida, se evaporó con la aparición de sus ojos. Cerré los ojos y gemí en voz baja. No tenía ningún sentido de mierda dejar ir a Victoria cuando yo sabía que ella me quería a mí. ¿Por qué?

Sin embargo, mientras me preguntaba esas preguntas, ya sabía la respuesta. Por Bella. Por nada más que la promesa de su amistad.

Victoria salió de mi oficina y cerró la puerta detrás de ella. Y yo me paré allí y la dejé marchar.

Yo estaba muy jodido.

Oooooooooo

Más tarde esa noche, mientras que el bajo y los sintetizadores de los platos del DJ sacudían el edificio, me senté en mi despacho repasando las cuentas y viendo los mismos números una y otra vez. Me incliné hacia delante en la silla y apoyé los codos en mi mesa, cerrando los ojos y apretándome el puente de la nariz.

Teniendo los ojos abiertos o cerrados, la misma imagen bailaba detrás de ellos. La cara sonriente de Bella accediendo a una renovación de nuestra amistad. Pero, ¿cómo podría yo ser su amigo, cuando cada vez que la veía no quería nada más que envolverme a su alrededor?

Renunciando a hacer algún trabajo, decidí bajar. Cuando salí por la puerta, hombres y mujeres se balanceaban juntos, cuerpos golpeándose y moliéndose los unos contra los otros. Me abrí paso a través de la pista de baile, evitando los ojos y las manos insistentes.

Al salir tuve una conversación con Bree, la chica del guardarropa, para que hiciera el trabajo por el que estaba siendo pagada, porque había estado por ahí de pie hablando con un amigo mientras que la cola crecía más y más.

Una vez fuera, se lo comenté a Emmett.

"Tío", se rió. "Bree estaba hablando con un amigo".

"La gente estaba esperando, Em. La cola del guardarropa estaba creciendo".

Emmett gruñó. "Tienen que esperar unos minutos para conseguir entrar. Eso no les matará".

Le sonreí y miré hacia la noche oscura, la cola detrás de la cuerda roja se movía lentamente. La llovizna siempre presente en Seattle caía ligeramente desde el cielo negro, aunque la cubierta sobre el borde de la pared mantenía seca a la mayoría de la gente de la cola. Sin embargo, con cubierta o no, no había diferencia. La gente seguía llegando. Nada, ni siquiera el tiempo lluvioso de Washington disuadía a los entusiasmados decididos a ver y a ser vistos.

"Mira", dijo Emmett, "por eso exactamente los empleados tienen dificultades... al tratar contigo" - sonrió discretamente - "porque cada vez que estás estresado lo pagas con ellos".

"¿Quién dice que estoy estresado?", le dije con frialdad.

Emmett me miró a los ojos y se rió. "No hemos tenido la oportunidad de hablar desde la noche anterior, pero teniendo en cuenta el hecho de que me llamaste a las tres de la mañana para que me uniera a vosotros para jugar al billar temprano en la mañana, yo diría que eso de sacar a Bella Swan de tu mente no ha ido por el camino que pensaba".

No le respondí y miré hacia otro lado en su lugar, pero me di cuenta de que me observaba a través del rabillo del ojo. Él me dio una palmada en la espalda y se dirigió hacia Demetri, dándole instrucciones para continuar sin él. Con su mano sobre mi hombro me guió a un lado, debajo de la cubierta. La lluvia fría caía insistentemente, mojando nuestras cabezas y enviando un escalofrío a mi espalda.

"Yo iba a esperar hasta que cerráramos esta noche para decirte esto, Ed, pero esta noche estás tan malditamente espeso que supongo que esto pondrá otro clavo en tu ataúd, o te provocará un escalofrío".

"¿Qué es?", le pregunté con recelo

Emmett entornó los ojos. "¿Vas a tirarte a Victoria esta noche después de cerrar?". Negué con la cabeza. "¿Mañana?".

"Victoria no me habla en este momento".

Emmett estalló en una enorme sonrisa. "No puedo decir que lo sienta, hermano. He colgado el teléfono hace un rato después de hablar con Rosalie" - le sonreí - "¿Qué?", me preguntó, "si veo algo que quiero, voy a por ello. Todos no podemos quedarnos quietos y reflexionar como tú lo haces".

"Sí, Rosalie no está comprometida, gilipollas".

Los ojos de Emmett brillaron de alegría. "El compromiso de Bella no parecía molestarte demasiado en las primeras horas de la mañana, mientras le dabas algunas lecciones sobre cómo jugar al billar". Levanté las cejas con sorpresa. "Oh, sí. Lo vi", se rió entre dientes.

"Ella sólo quiere que seamos amigos".

"¿Te dijo eso?", preguntó Emmett. Asentí con la cabeza. "Bueno" - murmuró - "hay cosas que decir sobre la amistad. No estoy seguro de cuales son", reflexionó, "pero-"

"Emmett, ¿qué ibas a decirme?"

"¡Oh, sí!", se echó a reír. "Muy bien, ahora lo entiendo. Rosie sigue jugando a hacerse la difícil, lo cual está bien, porque eso es un poco pícaro, y cuando la pille, ella y yo vamos a hacerlo las veinticuatro horas del día".

"Emmett".

"Vale, vale", se rió él. "Hermanito, yo sé exactamente cómo te sientes, porque no puedo seguir bien un pensamiento desde la noche anterior. Excepto que yo no soy un imbécil con eso".

"¿El punto de mierda, por favor?"

"Está bien, está bien", dijo riéndose. "He hablado con Rosie. Quería ver si podíamos pasar el rato otra vez como lo hicimos anoche. Pero ella dijo que tenía que conseguir dormir algo esta noche. Así que entonces le dije que tal vez ella y yo podríamos ir a hacer algo mañana, salir para desayunar o almorzar, subir a La Aguja del Espacio o escalar una montaña, lo que sea, siempre y cuando pudiera verla. Pero ella dijo que tenía pensado ir al servicio de lavandería para hacer-"

"Suena como si ella no quisiera quedar contigo", le sonreí.

Él arqueó una ceja. "¿Podrías pensar eso, no?", dijo con una sonrisa perpleja, poniendo un brazo alrededor de mi hombro. "Presta atención, hermano, a lo mejor aprendes una cosa o dos". Rodé los ojos. "Así que la llamé de nuevo-"

"¿Y ella te mandó a la mierda?"

"No exactamente", sonrió con aire de suficiencia. "Resulta que ella y Bella libran mañana, y Bella y su enana compañera de piso quieren saber si querríamos ir a su casa para cenar y ver alguna película".

Mis pulmones de repente se apretaron dolorosamente. ¿Estaba listo para volver a verla tan pronto?

"Demetri y Félix puede manejar las cosas por aquí, y la Reina de Hielo debe ser capaz de cuidar de las cosas de allí". Señaló hacia el club antes de llevar su mano hacia atrás y pasarse los nudillos sobre el pecho para luego soplar sobre ellos.

"¿Tienes todo planeado, no?", sonreí sarcásticamente.

"Uno de nosotros tiene que hacerlo", se rió entre dientes, "porque no es por nada, hermano, pero estás bastante inútil en este momento". Él soltó un bufido. "Tío, realmente tienes la suerte de que las chicas se lancen a por ti, porque no tienes absolutamente ninguna idea de cómo ligártelas", se rió él. Yo le fruncí el ceño y él se rió de nuevo.

"De todos modos, conozco el juego de Rosie", dijo de la nada. "Ella está tratando de hacer que parezca que esto de la noche de películas es todo idea de Bella y de Alice. Pero ella me quiere a mí, hermano. Ella me quiere a mí", sus ojos brillaron con malicia.

Él realmente estaba teniendo problemas para concentrarse.

"Entonces, ¿qué crees, Ed? ¿Estás listo para ello, aunque ella sólo quiera que seáis amigos?"

Yo respiré hondo y dejé escapar el aire lentamente. "Sí. Sí, claro que estoy listo para ello".

Emmett sonrió ampliamente.

oooooooooo

La noche siguiente, me encontré con que el loft de Bella y el de Alice estaba a sólo cinco minutos de mi apartamento en coche, o a sólo veinte minutos andando. Yo hice estos cálculos mientras aparcaba mi Audi a un lado de la calle, mi corazón latía con fuerza entre mis orejas.

Victoria no estaba muy feliz cuando entró en mi oficina hacía un rato y le dije que esta noche ella se encargaría del club junto a Demetri y a Félix.

"¿Andando con tus amigos otra vez?", arrastró las palabras con sorna.

"Como cuestión de hecho, sí", le contesté, dándole un rápido vistazo por encima de mi portátil. ¿Cuándo narices se estaba convertido en un tipo de relación en la que tenía que aclarar las cosas con ella, sobre todo cuando ni siquiera me hablaba? "Si hay algún problema, simplemente nos llamas a Emmett o a mí".

Ella soltó un bufido. "Cariño, puedo contralar el club mejor que tú o que tu hermano memo, con los ojos vendados y con una mano atada a la espalda".

Rodé los ojos. "Bueno pues…", le contesté. "Lo dejo en tus muy capaces manos esta noche".

Torció sus labios y salió, cerrando la puerta con tanta fuerza que las ventanas vibraron detrás de mí. Negué con la cabeza y volví al trabajo.

El loft de Alice y Bella estaba en un zona de Belltown, y mientras esperábamos a que la puerta se abriera, me preguntaba cómo una interna diseñadora de moda y una camarera podían pagar el alquiler tan alto que estaba seguro que tenía este tipo de lugar. Pero la puerta se abrió rápidamente, y todas las reflexiones se fueron por la ventana por esta noche, cuando una criatura peluda de tamaño mediano se lanzó hacia mí, mostrándome los dientes.

"¿Qué…?", exclamé. La bestia parda gruñó y ladró, manteniéndome a raya.

"¡Jakey!". Alice gritó, batiendo las palmas y frunciendo el ceño por el mestizo delante de mí. "¡Jakey, chico malo! ¡Aléjate de la puerta!". Ella levantó las manos otra vez. "Vamos Jake, ven aquí, muchacho", susurró ella con voz dulzona.

"¡Oh, mierda, un perro!". Emmett se rió entre dientes, ignorando por completo la postura amenazante de la bestia y la intensificación de cautela a su alrededor y en el apartamento. Intenté seguir a Emmett, pero el perro ladró más fuerte y tomó un gran bocado de aire directamente en frente de mí.

"¡Guau!", dije con cautela, retrocediendo de nuevo.

Alice se rió. "No te preocupes, Edward. Es probable que no te muerda. Sólo ha mordido a un persona antes".

"No es precisamente una estadística alentadora, enana". Traté de moverme de nuevo alrededor de la bestia. Tomó otro bocado de aire y Alice se rió.

"Si pierdo un apéndice demandaré a Jasper", amenacé.

"¿Qué diablos tengo yo que hacer con eso?", preguntó Jasper desde el interior.

"Tu enana aquí" - asentí con la cabeza hacia Alice - "me dijo que era seguro venir. Además, hemos estado buscando abrir otro Eclipse en la zona, me vendría bien el dinero".

"Gilipollas", se rió Jasper.

Alice cerró la puerta, y el chucho se situó directamente en frente de nosotros, gruñendo.

"¡Hola chicos!", Alice exclamó, dando un paso atrás y mirándonos a mí y a Emmett, "¡Bienvenidos!".

"Yo no estoy tan seguro de eso", dije, mirando al perro a mis pies. Volvió a gruñir.

"Oh, no le hagas caso", se rió Alice inclinándose para acariciar al perro del infierno. Era una criatura de color rojizo, con ojos oscuros, casi negros, que fulminaba con su mirada hostil. "Jake es muy cariñoso. ¿Verdad, chico? ¿Lo eres?", habló con él como si estuviera hablando con un chico guapo, esa monstruosidad claramente no lo era. "Sólo tarda un poco de tiempo encariñarse con la gente. ¿No es así, chico?", ella le hizo cosquillas detrás de la oreja. Movió su cola y los músculos de su cara se relajaron visiblemente. Le fulminé con la mirada, con cautela.

"¿Así que este es Jake?", le pregunté.

"Este es Jake", confirmó Alice. "El padre de Bella se lo dio cuando nos mudamos aquí, para que nos protegiera. Y se toma su trabajo muy en serio. ¿No, Jakey?", Jake me miró y volvió a gruñir.

Alice se rió, al parecer, encontrando la respuesta de Jake divertida. Yo no la encontraba así.

"¿Qué clase de perro es?", preguntó Emmett.

"Es un Cockapoo," respondió Alice.

Todos estuvimos en silencio.

"¿Un Cock-a-qué?", Emmett dijo, apenas controlándose.

Alice rodó los ojos. "Venga Emmett. No es como si Bella y yo no lo hubiéramos escuchado todo ya".

Emmett apretó los labios y se tapó la boca.

"Chicos, vamos", dijo, mirándonos a mí y a Jasper. "No me vais a dejar colgado en esto, ¿no?".

"No voy a tocar eso", sonrió Jasper, poniendo las manos en alto.

"Yo tampoco".

"Un Cockapoo", interrumpió Alice, fingiendo exasperación, "es un cruce entre un Cocker Spaniel y un Poodle".

"Oh", dije asintiendo con la cabeza lentamente. Traté de llamar al mutante. "Ven aquí, chico". Me di unas palmaditas en la pierna.

Ladró en voz alta hacia mí, sus ojos oscuros eran amenazantes.

Apreté mis labios. Sucio mestizo. Sólo servía para ir por la vida con ese nombre de raza desgraciado.

"Cockapoo", Emmett se rió de nuevo, moviendo la cabeza.

"Oh, vamos", gimió Rosalie con los ojos fijos en el televisor y pasando los canales sin parar. "¿Cuántos años tienes, nueve? ¿La palabra pene también te hace estallar en un ataque de risa?"

Emmett se rió. "Ella ha dicho pene". Sonrió ampliamente y se dirigió directamente a Rosalie, descendiendo en el asiento junto a ella con un gran movimiento. Ella rodó los ojos, pero el brillo emocionado en ellos mientras veía a mi hermano traicionó sus palabras sarcásticas.

"¿Debería andar por ahí con mis manos sobre mi ingle para el resto de la noche o qué?"

Alice se rió de mí y se levantó. "No. Estarás bien. Creo que Jake aprendió su lección sobre morder a un hombre el mes pasado cuando mordió un culo". Jake gimió y de repente cayó al suelo boca abajo, cubriéndose la cara con sus grandes orejas.

Alice se arrodilló de nuevo para frotar su vientre. El animal se volvió sobre su espalda, con las piernas estiradas en el aire y una expresión inquietante de felicidad en su cara. "No te preocupes, nunca lo hará otra vez", susurró ella con vehemencia.

Le sonreí y aproveché la falta de atención del mestizo para caminar lejos de ellos y mirar más ese loft espacioso, limpio y peculiar.

Había grandes ventanales rodeando la gran habitación, proporcionando una visión casi panorámica del centro de Seattle.

Silbé entre dientes cuando vi el punto de vista. "Un buen lugar, enana".

Alice suspiró. "Mira, vamos a aclarar esto de una vez, ya que estoy segura de que todos estáis pensando cómo Bella y yo nos podemos permitir este lugar con nuestros salarios". Suspiró dramáticamente y bajó la voz hasta un susurro. "Soy inmensamente rica, ¿de acuerdo? Mi abuelo inventó alguna pieza o algo parecido que fue un gran avance para los frigoríficos hace décadas, y me dejó un fondo fiduciario agradable cuando murió. Y esto es todo. Aunque Bella lo sabe, ella, a diferencia de vosotros, no tiene ni idea de cuál es el verdadero alquiler de este lugar, y me gustaría que se mantuviera de esa manera. Si alguna vez se entera y tengo que terminar viviendo en un pequeño departamento cerca del ferrocarril, donde las paredes son tan delgadas que puedes escuchar a tus vecinos pelearse y golpearse toda la noche, voy a matar a quien tenga la culpa". Se detuvo para aspirar un poco de aire. "Bien, ahora no vamos a volver a hablar de esto otra vez".

El resto de nosotros simplemente la miramos sin hacer comentarios.

Aunque la cuestión se había cruzado mi mente, yo estaba más preocupado por la ausencia obvia de Bella en la gran sala principal que con la situación financiera de Alice.

Me aclaré la garganta, tratando de pensar en una forma de preguntar por Bella sin tener que preguntar por ella.

"Así que... ¿dónde está Bella?"

Emmett tenía razón. Yo no era muy bueno en eso.

A mi pregunta, Jake se levantó de donde había estado tumbado en el suelo y me ladró. Maldito chucho.

"Ella está encerrada en su habitación, pintando", respondió Alice. "Cuando se mete en esos estados de ánimo para pintar, el resto del mundo desaparece por unas horas o unos días, dependiendo de lo que esté pintando. Parece que ha sido golpeada por una ola de inspiración hace un par de días. No la había visto así en mucho tiempo".

Cuando ella dijo eso, se abrió una puerta desde el pasillo y entró una visión de pelo castaño, limpiándose distraídamente las manos en su camiseta de gran tamaño, llena de manchas brillantes de pintura.

"Hey Al, a qué… está ladrando… Jake..."

Ella se congeló en seco, el resto de su pregunta se paró y finalmente miró hacia arriba y nos vio a todos de pie alrededor de su sala de estar. Jake fue a su lado rápidamente y empezó a lamer sus manos llenas de pintura. Ella le acarició la cabeza distraídamente mientras sus ojos pasaban de cara a cara, antes de que poco a poco llegaran a la mía. Sus ojos se abrieron como platos.

"Edward".

"Bella".

Nos quedamos allí, mirándonos el uno al otro durante unos segundos.

"Oh Dios", murmuró. "¿Qué hora es?", se miró a sí misma. "Oh Dios", repitió antes de mirar a Alice con un tono acusador. "Al, ¿por qué no has venido a buscarme cuando viste que se estaba haciendo tarde?".

Alice se echó a reír. "Yo no quería interrumpir tu genialidad".

Los ojos de Bella rápidamente brillaron hacia mí. Por alguna razón ella se sonrojó.

"Debo de dar miedo", se rió, rascando nerviosamente la parte de atrás de la oreja de Jake.

La miré. Su pelo era un desastre, estaba anudado al azar sobre su cabeza en un moño descuidado, mechones sueltos salían por todo el lugar. Tenía una raya de pintura verde atravesando su mejilla, y sus manos estaban llenas de pintura. Su camiseta, así como sus pantalones de chándal, estaban teñidos con una multitud de colores, como un arco iris.

"Te ves... muy bien", suspiré.

Perfecta. Hermosa. Maravillosa. Al igual que la artista que siempre había imaginado que serías.

De repente, yo era muy consciente del silencio que nos rodeaba, el único sonido que se oía era Jake jadeando mientras saltaba arriba y abajo, pidiendo a gritos la atención de Bella.
Me aclaré la garganta y me volví hacia Alice.

"He traído algo para la cena". Levanté mi mano derecha y saqué la botella de Merlot que había estado sosteniendo.

Alice se acercó cautelosamente y la cogió. Ella sonrió tímidamente. "Gracias, Edward..."

Y aunque yo sólo había visto a Alice en dos ocasiones, la sonrisa no era la típica sonrisa de Alice.

"¿Algún problema con el Merlot?", le pregunté, levantando una ceja.

"Bueno...", Bella respondió por ella. "No somos muy bebedoras de vino en este lugar", se encogió de hombros. "Pero lo podemos enfriar para ti y para Emmett si vosotros-"

Con un sonrisa torcida, levanté mi mano izquierda. "Bueno, entonces, ¿cómo te sientes con algunas buenas y viejas cervezas?". Le pregunté, sosteniéndolas en el caso de que hubieran pasado desapercibidas.

Una gran sonrisa apareció en el rostro hermoso de Bella. "Ahora que lo dices", se rió con ganas. Ella tomó las cervezas de mí y se las llevó con alegría hacia la cocina. La seguí.

Bella puso las cervezas en la nevera, y luego sacó una olla grande, la llenó con agua del grifo, y la puso sobre el fuego. Me apoyé en la pared, mirándola. Jake rebotaba alrededor de ella todo el tiempo.

Finalmente se volvió hacia mí y sonrió antes de arrodillarse delante de Jake y acariciar su piel. La bestia finalmente se quedó quieta.

"¿Has conocido a Jake?", me preguntó.

Me arrodillé delante de ella y de su perro. "Uh, sí... supongo".

Ella me miró y me dio una sonrisa de complicidad. "Jake, ¿has sido un chico malo con Edward?", el chucho gruñó humildemente. Yo sonreí y Bella se rió, dándole una palmada de buena gana. "¿No te ha mordido, no?".

Negué con la cabeza.

"Gracias a Dios", suspiró.

"¿Tiende a hacer eso?", le sonreí torcidamente. "Alice mencionó que había mordido a alguien..."

Ella sonrió tímidamente. "Mordió a Mike la última vez que estuvo aquí".

De repente, me hubiera gustado tener un gran y jugoso filete de quince kilos para habérselo lanzado a Jake.

"Oh", dije mirando a Jake y tratando de ocultar la sonrisa que amenazaba en las esquinas de mi boca. Extendí la mano para acariciar su cabeza. Me gruñó. Mestizo sucio que no se dejaba tocar.

Bella se rió entre dientes. "Mira, trata de acariciar su espalda, así", sugirió. "Cuando tratas de tocar la cabeza de un animal doméstico este se siente amenazado".

"¿Eso es lo que hizo Mike?". Le pregunté, incapaz de reprimir una sonrisa.

Ella sonrió de nuevo. "No. Ni siquiera se acercó lo suficiente como para acariciarlo. Jake sólo se abalanzó sobre él tan pronto como entró por la puerta".

En ese momento no pude reprimir una sonrisa. Me gruñera o no, yo le traería a este mutante un filete gordo la próxima vez.

"No es divertido", dijo ella, riéndose ella misma.

"Si tu lo dices", yo me reí.

Ella me dio una risa gutural, y Jesús, quería saltar por encima de ese perro, poner mi boca sobre la de ella y saborear esa risa con mis labios.

Jake volvió a gruñir.

"Shh", le tranquilizó, acariciándolo con ternura. "Él no va a morderte. Lo prometo", murmuró en voz baja. Una hebra de cabello se cayó delante de su cara y ella lo sopló. Me resistí a la tentación de extender la mano y empujarlo detrás de su oreja. En cambio, poco a poco y tímidamente, me acerqué y coloque la mano derecha sobre el chucho sucio. Jake se puso rígido, y un gruñido estalló en lo más profundo de su pecho.

"Jake", advirtió Bella en voz baja. "Relájate".

La rigidez en los hombros de Jake lentamente se perdió, y yo pasé la mano tentativamente hacia atrás y hacia adelante en su espalda. Mi mano tropezó con la de Bella, enviándome una corriente de calor por mi brazo.

"Ahí lo tienes", susurró Bella en voz baja, mirándome. Nuestras manos se mantuvieron frotándose la una contra la otra. "Ahora tú y Jake sois amigos".

La miré mientras acariciaba distraídamente al perro, mientras que mi único pensamiento era cómo en el mundo iba a evitar no besarla por el resto de la noche. Jesús, ¿cómo iba yo a manejar este asunto de amistad con ella, si ni siquiera podía estar en su presencia durante cinco minutos sin querer tomarla entre mis brazos?

Bella se mordió el labio, me miraba con nerviosismo, como si de alguna manera pudiera sentir mi lucha interior para mantener las manos en mí mismo, o más allá de la piel de este perro. Ella volvió a mirar al chucho.

"¿Ves Jake?", dijo en voz baja, "No hay razón para odiar a todos los varones que pasan por esa puerta".

"Jake no odia a todos los varones que pasan por esa puerta", se rió Alice, saltando a la cocina y abriendo la nevera. Sacó un par de cervezas y las colocó sobre el mostrador antes de coger una para ella y saltar al mostrador. "Él sólo odia a Mike", se rió ella, volviendo a sonreír dulcemente a Bella.

Bella sonrió. "Alice".

Alice rodó los ojos, abriendo una cerveza. "Es broma".

Cuando Bella miró hacia abajo, Alice me miró y con la boca me dijo: "No, no es broma".

Yo apreté los labios para no reírme.

Bella se levantó. "Voy a ir a darme una ducha rápida". Miró a la olla de agua. "Estaré en siete minutos y medio".

Solté un bufido. "Sí, me gustaría ver eso", bromeé.

"¿Ah, sí?", dijo alzando una ceja. "Pues mírame".

Nos miramos el uno al otro, ni un movimiento.

"¿Bella?"

"¿Sí?"

Miré el reloj colgado en la pared. "Te quedan siete minutos".

Ella sonrió y rápidamente se volvió para irse.

"¿Bella?"

Se dio la vuelta. "¿Sí?"

"Date prisa".

Ella sonrió ampliamente. "Lo haré".

La vi salir, y una vez que se perdió de vista, me dirigí hacia la olla de agua con una enorme sonrisa, sólo entonces recordé que Alice estaba sentada en el mostrador. Ella me observó con curiosidad, tomando un sorbo de su cerveza. Sus ojos estaban fijos en mí, ella saltó del mostrador y cogió la cerveza, saliendo poco a poco de la cocina con una sonrisa pícara en su rostro.

Siete minutos más tarde, Bella salió de su habitación de nuevo, descalza y vestida con unos vaqueros ajustados y una camiseta sencilla de color rosa que ponía de manifiesto la forma en que el calor de la ducha había enrojecido sus mejillas.

Yo había estado admirando los cuadros colgados en las paredes de la sala principal, mientras que Rosalie continuaba torturando a mi hermano en el sofá, y Jasper y Alice se susurraban cosas en voz baja, en la cocina.

Bella, poco a poco llegó a estar a mi lado. Me miró y luego volvió a mirar hacia el cuadro en la pared. "Tu trabajo es... inspirador", suspiré.

Ella rió entre dientes ligeramente. "Gracias. Aunque este no es de mis favoritos". Se encogió un hombro. "Pero con ellos obtuve la mayoría de los elogios en la escuela".

"¿Cuáles son tus favoritos?"

Se mordió el labio. "Bueno, mi obra favorita es una colección que comencé hace mucho tiempo. No había trabajado en ella desde hacía tiempo, pero últimamente...", ella me miró y sonrió, antes de mirar hacia abajo rápidamente. Yo podría haber jurado que se sonrojaba. "He encontrado una nueva inspiración".

"¿Es en la que estabas trabajando esta noche?"

Ella asintió con la cabeza sin dar más detalles.

"Me gusta mucho la escena de la pradera", dije, asintiendo con la cabeza hacia uno de los cuadros. "¿Es un lugar real o sólo de tu imaginación?".

"Oh, es un lugar real", confirmó mirando la pintura. "Está en Forks. En realidad, este también es uno de mis favoritos".

Me volví para mirarla de nuevo. "¿Este lugar está en Forks? Nunca lo he visto".

"Está a veinte minutos saliendo desde detrás de mi casa". Hizo una pausa. "Cuando yo era niña, solía ir allí cada vez que había un raro día soleado, y sólo me sentaba... y pensaba...", ella estudió la pintura, pensativa.

"¿Qué piensas?", le pregunté.

Ella sonrió con tristeza. "En muchas cosas... lugares... personas...", se detuvo bruscamente y sacudió la cabeza. "Será mejor que vaya a ver la olla de agua".

Y con eso, ella entró en la cocina y me dejó preguntándome en qué lugares y en qué gente pensaba en la pradera verde y exuberante en su pasado.


Me parece que vais a tener que tener un poco de paciencia... aún quedan unos cuantos capitulos hasta el final de la historia (tiene 24), asi que... es mejor que lo lleveis con calma, jajaja, porque todavía pueden pasar muchas cosas.

Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:

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