Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Aquí teneis la esperada cena con Mike... a ver qué os parece.
Capítulo 11 – Juegos de guerra
"¿Dime otra vez por qué coño te vas a llevar a Victoria a la cena con Bella esta noche?", Emmett se sentó en el sofá de mi oficina, inclinándose hacia delante con los codos apoyados sobre sus largas piernas y sus manos entrelazadas.
"En primer lugar, no es una cena. Es tomar algo antes de la cena". Le sonreí, parado frente a un gran espejo en la pared y anudándome la corbata. "Y en segundo lugar, no es con Bella, es con Bella y su novio", le aclaré.
"¿Qué mierda?". Gritó Emmett. "¿Qué estás tratando de probar?"
"No estoy tratando de probar ninguna mierda", le dije un poco a la defensiva.
"¿Entonces por qué coño tienes que llevarte a Victoria esta noche?". Se inclinó más y bajó la voz, a pesar de que la puerta de mi oficina estaba cerrada. "Pensaba..." - apretó los labios - "pensaba que sentías algo por Bella".
Yo termine de ajustarme la corbata y me volví hacia mi hermano. "Lo siento, ¿estás teniendo problemas para entender el hecho de que ella está comprometida, y que su novio de mierda va a estar allí esta noche?"
Emmett sacudió la cabeza y se torció el labio superior. "Ya sabes Edward, Rosie tiene razón. Tienes que agradecer tu buena suerte a esa cara tuya, porque no sabes una mierda acerca de cómo llegar a la mujer que deseas".
Le miré durante unos segundos antes de girarme y caminar a mi escritorio para terminar los informes que había venido a hacer.
"Esta noche no tiene nada que ver con lo que pueda querer o no".
"Entonces, ¿con qué diablos tiene que ver, Edward?". Preguntó Emmett. "Mira, se ha convertido en bastante obvio para mí y para más personas, que en las últimas dos semanas hay más que sentimientos de amistad entre tú y Bella, y empujar a tu perra de amiga - sin duda caliente pero fría como el puto hielo - en la cara de Bella no es el camino a seguir, hermano".
Le miré con frialdad y resoplé. "La única cosa que es obvia, Em, es que Bella quiere asegurarse de que soy consciente de dónde están los límites. Y no estoy tratando de empujar a Victoria hasta su cara".
Los ojos de Emmett se estrecharon. "Pero tú estás tratando de meterla en la cara de alguien", dedujo. Inclinó la cabeza y frunció el ceño. "¿Tienes algo con el novio de B, hermano, es decir, que no sea por el hecho de que él sea... el novio de B?"
Cuadré mi mandíbula, puse rígidos los hombros, pero no respondí. Mi odio ciego hacia Mike, y toda la serie de razones de por qué, era algo que mantendría para mí y haría frente yo mismo. Yo tenía un plan para esta noche, mostrarle a Mike quién diablos había terminado siendo el gilipollas. Y sí, parte de ese plan podría involucrar empujarle a Vicki a su cara. Porque ella podía ser una perra fría como Emmett decía, pero era una perra fría de indudable belleza. Cualquier hombre con dos ojos en la cabeza vería eso.
Dejé escapar una bocanada grande de aire y dejé caer los hombros.
Vicki podía ser hermosa, pero ella no era... absolutamente nada al lado de Bella. Cualquier hombre con dos ojos en su cabeza sería capaz de ver eso también. Pero serviría como mi cita de la noche, mi distracción, y Mike nunca sabría que mientras Vicki era la que estaba a mi lado, su novia era la que estaba en mi corazón y en mi mente. Cuadré los hombros de nuevo. El conocimiento era poder, y ese poco de conocimiento era un poder que nunca le daría otra vez.
Emmett sacudió la cabeza y se puso de pie, caminando hacia la puerta. Se volvió una vez más. "Estás jugando a este juego un poco mal, hermano, pero supongo que lo vas a tener que aprender por tu propia cuenta".
"No estoy jugando a ningún juego, Emmett", dije mirándole a los ojos.
Él resopló y se echó a reír. "Tienes razón. ¿Sabes eso que dicen de 'todo vale en el amor y la guerra'?".
Rodé los ojos y asentí con la cabeza, echándome hacia atrás en mi silla. "Sí, sé lo que dicen".
Él negó con la cabeza. "Si sientes por Bella lo que yo creo que sientes, estás en una guerra". Hizo una pausa y me miró de frente. "Sólo asegúrate de que peleas las batallas correctas".
oooooooooo
Eran las seis y diez cuando aparcamos el coche en un aparcamiento en la calle del Chapel, un bar restaurante en el centro de Seattle con buena comida y bebidas premium. El espacio en sí mismo era estrafalario, y se encontraba en una capilla transformada. El restaurante no estaba muy lejos de Eclipse, estaba ubicado en medio de una fila de restaurantes en la Avenida Melrose.
Yo apagué el motor de mi Audi, mi primer regalo para mí mismo una vez que el negocio en Eclipse arrancó, y miré a mi pasajera. Victoria estaba sentada frente a mí con sus largas piernas cruzadas, con la falda ajustada hasta sus muslos. Con el espejo del coche hacia abajo, trazando su labio inferior con cuidado con un pintalabios de color rojo sangre, dándole vueltas alrededor de su boca entera con la precisión de un cirujano. Y alrededor y alrededor y volvía otra vez más.
"Jesucristo, ¿no estás lista todavía? Ya llegamos diez minutos tarde", dije con impaciencia.
Ella suspiró y alzó las cejas, dándose vueltas una vez más antes de cerrar metódicamente el pintalabios y guardar el espejo. Se volvió hacia mí con los ojos brillantes y negros y sus imposibles labios rojos.
"Sí, estoy lista", dijo ella con frialdad.
Rodé los ojos y puse mi mano en la manija para abrir la puerta. Vicki me agarró del brazo antes de que pudiera salir.
"No creas que sólo porque me hayas invitado a salir de copas con tus amigos te he perdonado lo de la semana pasada".
"No me atrevería a pensar algo así", dije sarcásticamente.
"Y tampoco creas que te voy a follar al final de la noche".
"Vicki, te he invitado a salir a tomar algo. Nada más", le dije claramente, sabiendo muy bien lo lleno de mierda que estaba. Si yo quisiera tirármela al final de la noche, no sería necesario un gran empeño de mi parte. Nunca lo había sido.
El crepúsculo estaba acercándose a medida que caminábamos hacia el restaurante. La gente paseaba arriba y abajo por el barrio, disfrutando de la seca noche, y del ligero desvanecimiento del día. Vicki puso su brazo en el mío, y estábamos a mitad de la manzana cuando la brisa de la tarde trajo el aroma de los vecinos a través del aire, mezclado con el dulce aroma de las fresas.
Bella se encontraba fuera del restaurante - sus ojos estaban enfocados en la dirección opuesta a la que nos acercábamos - y simplemente le eché un vistazo para darme cuenta de lo ridículamente ambiciosos que habían sido mis planes para esta noche. ¿Pretender que no la quería? ¿Era eso lo que había planeado?
Llevaba un vestido sencillo y negro que le caía sobre las rodillas y se aferraba con elegancia a cada curva única de su cuerpo. Su cabello estaba recogido en un moño trenzado, e incluso desde aquí podía ver los mechones de pelo que todavía enmarcaban su cremosa piel. Las uñas de color rojo se asomaban por sus sandalias negras de tacón, y llevaba los labios de un rojo brillante a juego. Tomó uno de los labios entre sus dientes cuando nos acercamos, y por una fracción de segundo, me olvidé por completo de por qué estábamos aquí. Me olvidé de que había alguien más colgando en mi brazo. Todo lo que podía ver era a la mujer desgarradoramente hermosa con expresión nerviosa a pocos metros de mí, y en mi boca involuntariamente se presentó una sonrisa. Estiró el cuello más lejos en la dirección opuesta, buscando, y yo estaba a punto de llamarla por su nombre, cuando de repente apareció un brazo alrededor de su cintura y un par de labios se movieron cerca de su oído.
La sonrisa se me cayó de los labios. En un instante me obligué a quitar la expresión de mi cara, y cuando Bella volvió la cabeza en la dirección opuesta y me vio, mi rostro era una máscara de nada.
El rostro de Bella estalló en una enorme sonrisa cuando me vio, pero al instante siguiente su sonrisa vaciló. Sus ojos se movieron a la izquierda de mí y cambió su expresión. Cuando ella volvió a sonreír, no era la misma sonrisa que había usado un par de segundos antes.
El cambio en su expresión llamó la atención del hombre que acababa de tener sus labios en su cuello, un cuello que había estado lamiendo y chupando en mis sueños, tan sólo unas horas antes, y volvió su atención hacia nosotros. Miró a mi lado, sus ojos se cayeron momentáneamente en Vicki y la miró de arriba a abajo con aprecio. Mi labio se torció en una mueca. No porque hubiera mirado con admiración a la mujer a mi lado, sino por la mujer a su lado. Después de un par de segundos sus ojos se derivaron, aparentemente sin darse cuenta de quiénes éramos. En unos pocos pasos llegamos, y Bella me miró mientras los ojos de Mike se mantenían itinerantes por la calle.
"Edward".
"Bella, te ves hermosa esta noche".
Ella se sonrojó y la cabeza de Mike volvió a nosotros, mirándome incomprensiblemente durante unos segundos antes de reconocerme, finalmente cayó en la cuenta.
"¿Cullen?", exclamó con los ojos abiertos.
"Newton".
Su mandíbula cayó al suelo.
"Oh, mierda, Cullen", finalmente se echó a reír, subiendo su mano para estrechar la mía. Miré hacia abajo por una fracción de segundo más de lo necesario antes de extender la mía. Nos dimos un fuerte apretón, y yo estuve momentáneamente satisfecho por la forma en la que trató de sacudirse sutilmente la mano cuando las soltamos.
"Mierda", dijo otra vez. "Yo no te hubiera conocido".
No puedo creer cuánto has… cambiado". Él miró a Bella rápidamente, pero su cabeza estaba hacia abajo, al segundo desvió la mirada levantando la vista y encontrándose con mis ojos. El aspecto extrañamente petulante en ellos, como si estuviera satisfecha de alguna manera por la reacción de Mike, me dio ganas de reír. Ella bajó la vista como si estuviera tratando de ocultar su sonrisa.
"Sí, bueno, tú te ves... exactamente igual", dije sin alterarme. Su rostro no había cambiado mucho, y aparte del hecho de que él había cambiado su chaqueta Letterman por un traje de rayas oscuro, más adecuado para una reunión de una sala de juntas que para tomar algo en un restaurante, era el mismo Mike Newton de la escuela secundaria. Pero cuando mi mirada se desplazó hasta la parte superior de su frente, yo estaba bastante seguro de haber visto los inicios de la pérdida de pelo.
Sofoqué otra carcajada.
Mike pareció darse cuenta de hacia dónde se habían ido mis ojos, sobre todo porque yo no había sido sutil.
Se rió con nerviosismo. "Bueno, no exactamente el mismo".
Le di una sonrisa falsa a cambio.
Alguien a mi lado se aclaró la garganta.
"Bella, yo... creo que ya conoces a Vicki".
Bella sonrió amablemente. "Me alegro de verte de nuevo, Vicki".
"Lo mismo digo", oí a Vicki responder con frialdad.
"Y este... es Mike". Tendría que haber un día frío en el infierno antes de que le presentara a alguien como el novio de Bella. Al diablo con eso. Tragué saliva y mantuve la sonrisa falsa pegada en mi cara.
Una vez que hicimos todas las presentaciones nos dimos la vuelta y entramos en el restaurante, y yo tuve que abstenerme de alejar el brazo de Mike cuando él lo llevó hasta Bella para poner una mano en la parte baja de su espalda.
Comenzaron los noventa minutos más largos de mi vida.
Estábamos sentados en una de las mesas altas en el bar.
"¡Esto es genial!", Mike exclamó tan pronto como los cuatro estuvimos sentados. "Tan pronto como Bella me dijo que se había encontrado contigo, Edward, yo sabía que teníamos que vernos".
"Sí, estoy seguro de eso", le respondí secamente.
Mike sonrió con curiosidad y Bella se mordió los labios, arrugando la frente. Se ajustó la servilleta sobre su regazo.
Cuando la camarera se acercó a nosotros, Mike pidió una botella de Burdeos del 96 de la carta.
Bella suavemente puso la mano en el brazo para llamar su atención. "Mike, sabes que no bebo vino", dijo en voz baja.
"Sólo tómate un vaso de este, cariño", sonrió, la condescendencia de su voz, así como la expresión de cariño, hizo que se me pusieran los pelos de punta. "Te va a gustar. Ya lo verás". Luego se volvió hacia la camarera. "Y por favor traiga-"
"En realidad", le corté para llamar la atención de la camarera. Sus ojos se agrandaron y sonrió ampliamente hacia mí. "Yo no voy a beber vino esta noche. Tráigame una botella de la Reserva de Sam Adams, por favor. Vicki, ¿y tú?"
"Yo realmente creo que voy a probar el vino", rió. Traidora.
"Bella, ¿y tú? ¿Quieres una Sam Adams?". Era lo que había estado bebiendo la noche en la que todos cenamos juntos y vimos una película en su casa, y si me acordaba bien - y yo estaba bastante seguro de que lo hacía - era muy aficionada a esa bebida.
Se mordió el labio. "Uhm, no, está bien. Voy a probar el vino".
La miré durante dos segundos antes de apartar la mirada.
"Así que Edward, Bella me ha dicho que diriges un club no muy lejos de aquí", dijo Mike. Me volví a mirarlo y él me miraba con una sonrisa agradable.
"En realidad es de mi hermano Emmett y mío".
"Mike, te dije que era suyo", aclaró Bella, poniendo su mano sobre su brazo y ruborizándose.
Él frunció el ceño y le sonrió. "¿Sí, cariño?"
"Sí".
"Y yo estoy ahí para asegurarme de que sea el club de baile más caliente de Seattle", sonrió Vicki en vano. Se puso más cerca de mí y pasó su brazo por el mío.
Los ojos de Bella viajaron hasta donde Vicki me sostenía y luego miró hacia atrás rápidamente. "El Club de Edward y de Emmett es un lugar para estar en Seattle", dijo ella, sonriendo de nuevo.
Mike se acercó y envolvió su mano alrededor de la mano izquierda de Bella sobre la mesa. Me resistí a la tentación casi irresistible de apartársela.
"¿Así que es un lugar popular?", me preguntó.
"Tiene bastante éxito, sí", le respondí, asintiendo con la cabeza.
Él sonrió. "Bueno, entonces definitivamente tendremos que brindar cuando nuestras bebidas lleguen aquí. En realidad, yo quería darte las gracias, Edward. Bella me ha dicho que le has echado una mano para que consiguiera su trabajo actual". Volvió un poco la cabeza hacia ella. "No es que crea que alguien con tus oportunidades en Nueva York-"
"Mike", advirtió ella en voz baja.
Sonrió. "Lo siento mi amor. Hablaremos de ello más tarde".
Jesús, sólo había pasado cinco minutos en esta farsa y yo ya estaba a un pelo de enfrentarme a Mike en una pelea sanguinolenta.
"No tienes que darme las gracias, Mike. Eso es lo que hacen los amigos, ¿verdad?"
Me quedé cerca de él, buscando los celos, la amargura, esa mirada que claramente decía 'mantente lejos de mi novia', para que yo pudiera reírme en su cara de mierda. Así esta vez podría ser yo el que le hiciera retorcerse.
Sin embargo, volvió a sonreír, nada más había una gratitud evidente en sus características. "Tienes toda la razón, hombre. Eso es lo que hacen los amigos. Y Bella ha tenido la suerte de encontrarte de nuevo. Me acuerdo de que ambos erais buenos amigos en la secundaria, y me alegro de saber que ella te tiene a ti y a un grupo de amigos con los que puede contar ahora aquí en Seattle".
Busqué la falta de sinceridad de su tono en el brillo de sus ojos azules, para así poder exponerle por lo falso que siempre había sido.
Pero yo no podía encontrarla. Me sonrió con gratitud una vez más y apretó un poco la mano de Bella.
¿Qué. Mierda?
"¿He oído que estás en entre fusiones y adquisiciones en Nueva York?". Pregunté, tratando de darme un tiempo para entender su plan de juego, así como para desviar la atención hacia él. Alguien con su ego no sería capaz de resistir la oportunidad de hablar sobre él una y otra vez y acabar sonando como un idiota arrogante.
Se sentó de nuevo en contra de su asiento y respiró hondo. "Sí", dijo sin miramientos. "Mientras estuve en la Universidad de Nueva York tuve la suerte de meterme en una de las tres grandes casas financieras de Wall Street, y... bueno" - se volvió hacia Bella y ella le sonrió suavemente - "creo que fue justo el lugar correcto y el momento adecuado". Dejó sus ojos en Bella por unos segundos.
Después de un momento parpadeó. "Te lo has ganado, Mike", añadió, casi como una ocurrencia tardía.
Él le sonrió y le apretó la mano otra vez, y Dios, nunca había querido deshacerme del brazo de un hombre tanto como quería esta noche.
"Si, bueno", dijo, encogiéndose de hombros. "Creo que en el último par de meses me he dado cuenta de que hay cosas más importantes que la oficina". Él movió la cabeza rápidamente. "Pero ya he hablado suficiente de mí. Quiero saber más sobre ti, Edward. ¿Qué más has estado haciendo desde que salimos de la escuela secundaria?"
Su petición me tomó por sorpresa. Había estado esperando que hablara de sí mismo durante horas y se mostrara a sí mismo como un estúpido arrogante.
"Yo... uhm..."
En ese momento llegaron las bebidas. La camarera les puso a todos excepto a mí un vaso de vino, y luego colocó una botella de Sam Adams y un vaso vacío delante de mí, pestañeando hacia mí todo el tiempo. Vicki abiertamente miró hacia ella y apretó su brazo alrededor de mí. Haciendo caso omiso de la copa y de las mujeres, me tomé un largo trago directamente de la botella.
¿Qué coño estaba pasando aquí? Este no era el Mike Newton que había estado esperando. Yo más o menos esperaba que estuviera sorprendido por el Edward Cullen que se encontraba delante de él ahora. Ya sin granos, sin cuatro ojos, ni delgado. Y joder, contaba con que fuera hostil y mierda… sí, que estuviera celoso. Yo esperaba duras miradas y advertencias que evidentemente podría disfrutar y pasar por alto con una amplia sonrisa.
Pero en vez de eso yo había recibido su gratitud y su bendición de mierda por la amistad entre Bella y yo, y la modestia de su propio éxito. No importaba lo mucho que buscara, no había nada detrás de sus ojos que pudiera contradecir sus palabras.
Mike removió su copa de vino un par de veces antes de tomar un sorbo. "Delicioso", afirmó.
"Lo está, ¿verdad?", Vicki estuvo de acuerdo. "Es una botella perfecta la que has elegido, Mike", le felicitó.
"Gracias", respondió con amabilidad. "Me he vuelto un poco... conocedor de vinos - creo que se podría decir así- en los últimos años, y siempre estoy tratando que Bella pruebe varios, ¿no cariño?"
"Pero como te he dicho, Mike, simplemente no me gusta el vino". Bella sonrió, pero me pareció detectar un ligero toque de frustración en sus ojos.
"Vamos cariño, toma un sorbo. Te prometo que éste te gustará".
"Mike...", se quejó. Yo les estudié con los ojos entrecerrados.
"Sólo un sorbo, Bella. Ya lo verás. Éste te gustará".
Ella lo miró fijamente durante unos segundos y luego dio un suspiro, cogió su vaso y bebió un sorbo vacilante. Ella tragó poco a poco, y me di cuenta por la expresión en blanco de su cara que no lo había disfrutado.
"Entonces, ¿qué te parece?", Mike le preguntó.
Ella le dio otra de sus sonrisas suaves, por lo que me estremecí internamente.
"Está bien, supongo".
Mike sonrió ampliamente. "Ves, te lo dije".
Sus ojos se encontraron con los míos por una fracción de segundo antes de que ella bajara la mirada hacia la copa de vino en sus manos.
Vicki se rió. "Siempre estoy tratando de que Edward pruebe cosas nuevas también, pero él es muy terco", se rió, aferrándose con fuerza a mi brazo.
"Yo no soy terco", dije, manteniendo mis ojos en mi botella de cerveza. "Simplemente no es necesario que alguien me diga lo que me gusta o no me gusta".
Vicki se rió otra vez. "Sí, eso no es ser terco".
Fuera de mi periferia, pude ver a Bella mordiéndose el labio con los ojos todavía en su propio vaso.
Durante la siguiente hora o así, mantuvimos una conversación sobre temas mundanos - aunque Vicki y Mike llevaron la mayoría de las conversaciones - mientras que Bella sonreía nerviosa y yo trataba de no golpear mi botella de cerveza sobre la cabeza medio calva de Mike.
La mierda era que ni siquiera estaba siendo un idiota. Un poco presuntuoso, tal vez, pero aparte de eso, él se reía amablemente, llevaba a cabo una conversación normal, trataba de incluirme en las conversaciones la mayor parte del tiempo, y una mano sujetaba la de Bella y de vez en cuando le daba un apretón ligero, no hizo nada para empujarme abiertamente en la cara su relación con ella.
Nunca lo había odiado más.
Yo había estado listo para Mike Newton, la estrella de los atletas, el chico de oro de la escuela secundaria, mezquino, absorto en sí mismo, estúpido egocéntrico. Y quería regodearme. Yo quería ver el malestar en sus ojos, incluso la ira, al saber que Bella estaba a miles de kilómetros de distancia de él y ahora nosotros nos hacíamos compañía. No estaba en compañía de Granoso Cullen, un cuatro ojos con la cara llena de granos del que Mike nunca hubiera tenido ningún motivo para estar celoso, pero sí en compañía de Edward Cullen, un hombre que sin duda hacía que las mujeres cayeran a sus pies, y un hombre tan exitoso como era.
Pero no hubo ninguna molestia, ni celos, ni envidia. Fui despojado de todo, y ni siquiera la ligera protuberancia en el estomago de Mike que se mostraba cuando se desabrochaba la chaqueta me hacía sentir mejor.
Cogí la botella, me la bebí y ordené otra.
Setenta y tres minutos de esta farsa, y sin lugar a dudas la maldita y agradable sonrisa de Mike estaba todavía pegada en su cara. "Bella me ha dicho que ella y Alice te han hecho ver sus películas de mierda los 80, ¿no?"
"No están tan mal, supongo", le respondí con mi sonrisa. Traté de ignorar el dolor agudo y punzante en el pecho.
Me había dado cuenta, en la ultima hora o así, que Bella tenía la costumbre de compartir todo lo que decía o hacia aquí en Seattle con su novio en el otro extremo del país. Y al parecer la noche de películas - una noche que hasta hacía tres segundos me pensaba que había sido tal vez algo especial entre nosotros - no fue la excepción.
"Bueno, tú eres un hombre mejor que yo por haber caído en eso", se rió, tomando un sorbo de su segunda copa de vino. Bella estaba sentada en frente de su copa casi intacta. Vicki estaba en la tercera. "Creo que es una de las razones por las que Alice y yo... no nos vemos cara a cara", añadió. "Ella insiste en que Bella abrace a su adolescente interior, mientras que yo creo que es importante dejar todo eso atrás".
"Mike" - Bella volvió a advertir en voz baja - "ahora no".
"Sólo estoy diciéndolo, mi amor" - continuó Mike - "somos adultos ahora, con responsabilidades de adultos. ¿Qué pensáis?", preguntó, mirando a través de la mesa.
"Creo que tienes toda la razón", intervino Vicki de inmediato. "Por eso estoy tan contenta de que Edward no sea como su hermano Emmett, quien piensa que la vida es un paseo en un parque de atracciones-"
Corté a la traidora. "Estoy de acuerdo en que ya no somos los que éramos en la adolescencia", dije con frialdad, tratando de controlarme a mí mismo. "Aunque, como mi hermano Emmett me recuerda constantemente, la vida es mucho más que el resultado final". Miré hacia arriba y miré a los ojos de Mike. "Aunque puedo entender por qué algunos de nosotros queremos dejar a nuestros adolescentes internos detrás. No es necesariamente algo de lo que muchos adultos estarían orgullosos".
El silencio rodeó la mesa por un espacio de diez segundos. Sostuve la mirada de Mike. Esperando que tuviera que forzar alguna clase de reacción. Esperando el desprecio inevitable, para que acabara la velada, para que me dijera que me fuera a la mierda, para que yo pudiera sonreír con ironía y mostrarle a Bella con quien estaba comprometida realmente.
Nada.
Mierda.
Se encontró con mi mirada y mierda, en vez de ira, podría jurar que vi vergüenza en su expresión. Después de unos segundos, miró a su copa de vino. Cuando miré a Bella ella me estaba mirando con su ceño fruncido por la confusión.
"Mike", dijo ella, volviendo la mirada hacia él. "Al y yo no estamos necesariamente tratando de abrazar a nuestras adolescentes internas, pero a veces te sientes... bien al tener algo de lo que teníamos cuando éramos una adolescentes. A veces, quienes somos de niños - antes de que las responsabilidades de la adultez aparezcan - es lo que nos dice en la mejor medida lo que seremos de adultos". Sus ojos brillaron hacia mí por sólo una fracción de segundo. Mike mantuvo la mirada en su vaso de vino y no respondió. Bella tragó saliva y levantó su copa de vino, acariciando los bordes con el dedo índice. "Y a veces no".
"Esa es una forma muy simplificada de ver las cosas, Bella", se ofreció Vicki.
Bella miró a Vicki como si hubiera olvidado que estaba allí. "Las cosas no siempre tienen por qué ser complicadas".
Vicki le sonrió a Bella. "Tú eres muy… joven, Bella, ¿no? ¿Cuánto tiempo llevas fuera de la universidad?"
Bella miró a Vicki y no respondió.
"Bella es sólo un par de años más joven que yo, Vicki", le respondí. Vicki me miró.
Cuando Vicki se excusó a los pocos minutos para ir al baño de mujeres, Mike se volvió hacia mí.
"Edward... quiero disculparme por si antes he dicho algo que pudiera haberte sentado…mal".
Solté un bufido. "Tú no-"
Me interrumpió. "Espera un segundo. Déjame decir esto". Él respiró hondo y me miró con los ojos llenos de remordimiento. "Mira, yo sé que no fui exactamente... amable contigo en la escuela secundaria. De hecho, yo era más o menos un imbécil. Quiero pedirte disculpas", dijo de manera uniforme. "No sé si Bella te lo ha dicho, pero perdí a mis padres hace un par de años en un accidente por un conductor ebrio..."
La necesidad de rodar los ojos fue... abrumadora, y sí, yo sabía que estaba jodido. Se calló y hubo un silencio. Miré a Bella. Separó sus manos unidas y ahora era ella la que apretaba el agarre de su mano, sus ojos estaba llenos de su dolor. Tragué saliva y me obligué a mirar hacia otro lado.
Mike se aclaró la garganta. "De todos modos, me he dado cuenta de lo que realmente importa en la vida". Miró de nuevo hacia mí. "Una vez más, quiero darte las gracias por estar ahí para Bella durante estas últimas semanas".
"Como he dicho, no es gran cosa", repetí.
"Pero lo es", insistió Mike. "Bella es muy... independiente. Quiero decir, ¿tienes alguna idea de lo que tuve que trabajar para conseguir ponerle ese anillo en su dedo?", bromeó.
Bella sonrió y miró hacia abajo. "Ella tardó dos años en aceptar una simple cita".
Pero ya sabes lo que dicen... a veces se necesita una tragedia para que dos personas se den cuenta de lo mucho que significan el uno para el otro. De todos modos, sólo quiero que sepas que ya no soy el idiota que era en la escuela secundaria. He crecido y he aprendido. Yo sé lo que le hace feliz a Bella, y voy a utilizar ese conocimiento todo lo que pueda".
Fruncí el ceño, porque por una mínima fracción de segundo, me pareció ver algo en sus ojos.
Pero lo que apareció rápidamente se fue.
"Ya sabes", dijo Mike. "Bella me ha estado diciendo lo agradable que es la costa aquí en Seattle. Ella me dijo que fuisteis y que pasó un buen rato allí la otra noche. Quizás la próxima vez que vuelva podemos salir para tener una cena adecuada allí, en vez de sólo bebidas. Todos nosotros, incluidos Alice y su nuevo chico, y tu hermano Emmett. ¿Qué crees, Edward?"
Por el amor de todos los santos, ¿no había nada en el último par de semanas que Bella no le hubiera dicho?
Ella le había contado todo. Incluso nuestro día por la costa había sido un juego. Mi corazón se contrajo dolorosamente, pero me quedé en blanco y me obligué a mirar a los ojos de Bella. Ella sonreía, pero había algo fuera de su sonrisa. Por una fracción de segundo, algo pasó por mi mente, una imagen, un recuerdo de un sueño.
'Tienes que luchar…porque yo estoy perdida también…'
En los próximos milisegundos vi un fragmento del sueño de esta mañana detrás de mis ojos, una imagen de la Bella, desnuda y encima de mí, gimiendo de éxtasis.
Me obligué a sacarlo de mi mente.
"Suena como un plan".
"Bien entonces", sonrió ampliamente. "Yo realmente deseaba haber tenido más tiempo para ponerme al día esta noche, pero sólo estoy aquí por una noche, y bueno... estoy seguro de que entiendes lo ansioso que estoy por pasar algún tiempo con Bella".
"Por supuesto", yo estuve de acuerdo, hundiendo los dedos en la madera debajo de la mesa.
"Y entonces ella va y tiene que trabajar esta noche", añadió rodando sus ojos. "No entiendo-"
"Mike, te dije que no podía faltar esta noche", le dijo Bella. "Sólo estaremos Rosalie y yo detrás de la barra".
Mike negó con la cabeza y sonrió, acercándose a su oído. "Por lo menos vamos a tener algo de intimidad en el Hilton después". Bella se puso roja y miró hacia abajo, siguiendo el borde de la copa de nuevo.
Y yo estaba harto de esta mierda. Tenía que largarme de aquí, lejos de ellos, antes de que hiciera algo realmente estúpido.
"Bueno, dile a Bella que nos haga saber cuándo vas a estar de vuelta en la ciudad, y vamos a arreglar algo", le dije, tratando de sonar lo más agradable y despreocupado como fuera posible. El teléfono de Mike sonó en ese momento y se excusó de la mesa, dejándonos a Bella y a mí solos por primera vez en toda la noche.
Ninguno de los dos miró al otro. El silencio que nos rodeaba era ensordecedor, especialmente en comparación con el parloteo ruidoso en las mesas de nuestro entorno. Estudiadamente evité la mirada de Bella, me quedé en mi asiento, pasando la punta de los dedos hacia atrás y hacia adelante a lo largo de los bordes de la mesa.
"¿Sabes?, no deberías hacer eso", dijo una voz suave y ligeramente inestable desde el otro lado de la mesa. Bella continuó hablándome con los ojos fijos en su vaso de vino. "Yo fui camarera en un restaurante una vez, y a las sillas y las mesas sólo les hacen una limpieza superficial, y con un trapo sucio. Y con eso es probable que haya un hervidero de gérmenes y todo tipo de bacterias", divagaba ella.
Seguí pasando los dedos a lo largo de la mesa, los movimientos eran más decididos. Suspiró y tomó un sorbo de su rara copa de vino.
"¿Cómo está el vino?". Pregunté, mirándola finalmente, mi voz estaba mezclada con sarcasmo.
Tragó con dificultad. "No está mal", respondió ella, todavía sin mirarme. "Supongo que el que te guste va creciendo en ti".
"¿Lo hace ahora?". Solté un bufido, con el mismo tono de sarcasmo. Cogí mi botella de cerveza. "Bueno, eso de los gustos es bueno", sonreí, y luego tomé un trago enorme, golpeando mis labios exageradamente una vez que lo hice. Cuando dejé la botella ella me miraba impasible. "¿Pero esta noche no eres una chica de cerveza, no Bella?"
Nos miramos.
"¿Quieres un poco, Bella?". Le acerqué la botella. Ella me miró con ojos inescrutables.
Vicki escogió ese momento para volver. "¿Estás listo para irnos?", preguntó de pie junto a mí.
"Sí". Le sonreí, manteniendo mis ojos en Bella. Golpeé de nuevo la botella de cerveza sobre la mesa. Bella se encogió casi imperceptiblemente, pero no dijo nada. "Estoy listo".
Mike regresó y todos nos despedimos con la promesa de tener otra noche de diversión como ésta la próxima vez que estuviera en la ciudad. Vicki deslizó su brazo sobre el mío otra vez y estábamos a punto de irnos cuando una mano suave se posó en mi hombro, y tanto como quería seguir caminando y pasarlo por alto - porque esa sensación me daba tanto dolor como placer - me di la vuelta.
Bella me miró tímidamente. "Edward no... no te olvides de que mañana por la noche veremos otra película en mi casa. Los años ochenta no se han acabado", bromeó con voz débil. Yo no le devolví la sonrisa. Su sonrisa vaciló. "Tú... estarás allí, ¿verdad?"
Mi corazón se apretó dolorosamente.
Ese día en la escuela secundaria, cuando empecé a correr y me negué a mirar hacia atrás, fue mucho más fácil que esto.
"Sí. Claro que voy a estar allí".
Antes de darme la vuelta otra vez, mis ojos se posaron sobre Mike, y por primera vez en toda la noche, me pareció ver algo más cercano a lo que había estado esperando toda la noche, dentelleando en sus ojos.
La ira. Los celos. Odio puro no disimulado.
En el momento en que parpadeé, su boca se convirtió en su sonrisa agradable, y me di cuenta de que acababa de hacerme ilusiones. Sacudió la cabeza y se rió. "Como he dicho antes Cullen, eres un hombre mejor que yo".
Salimos del restaurante, dejando a Bella y a su novio cenando a solas.
Oooooooooo
De alguna manera, terminé en frente de mi casa en lugar de en el club. No fue hasta que aparqué el coche cuando recordé que Vicki estaba en el asiento del copiloto.
Suspiré y encendí el motor de nuevo. "Déjame que te deje en el club".
Ella resopló y sacudió la cabeza. "Estás tan jodido que ni siquiera tienes gracia".
"Mira", gruñí. "No estoy de humor para tonterías, así que permíteme simplemente que te deja en el club".
Antes de que pudiera terminar la frase se había inclinado sobre mí y había echado sus brazos alrededor de mi cuello, hundiendo su lengua en mi boca.
La empujé. "Victoria, no tengo la paciencia para esta mierda esta noche".
"¿Por qué?", ella sonrió con picardía. "¿Porque te has enamorado de alguien que está comprometida?"
No le respondí, lo que al parecer fue toda la confirmación que necesitaba.
Ella resopló y sacudió la cabeza otra vez. "¿Crees que soy una puta ciega o estúpida? ¡Dios, fue obvio desde el segundo en que pusiste los ojos en ella! ¿Te das cuenta de cuáles fueron las primeras palabras que salieron de tu boca cuando llegamos allí? 'Te ves hermosa esta noche, Bella'. Como si yo fuera una bolsa de mierda a tu lado. ¡No me has dicho cómo me veía esta noche, Edward!".
Cerré los ojos y exhalé por la nariz. "Mierda, Vicki, lo siento. Te ves... bonita esta noche".
Ella se rió sin humor. "Oh Edward", dijo ella, sacudiendo la cabeza. Y luego llevó su boca a la mía de nuevo.
La aparté de nuevo. "¿Por qué haces esto, si sabes...?"
Ella rodó los ojos. "¿Qué vas a hacer, Edward? ¿Volverte ahora un monje porque no puedes tener a la chica que quieres?". No le respondí. Ella se rió antes de suspirar ruidosamente e inclinar su cabeza hacia un lado, estudiándome. "¿Qué crees que va a hacer la señorita Bella esta noche una vez que la cena haya terminado, eh? ¿Crees que ella y su novio van a ver la televisión hasta altas horas de la mañana? ¿Una de esas películas de los años ochenta que pone para ti? No. Ella se follará a su maldito novio, mientras tú yaces en tu cama solo" - se burló -" pensando en ella y soñando con la noche de cine de mañana".
La imagen que pintó provocó un nuevo nivel de ira. Mi respiración se hizo más fuerte, mis fosas nasales se abrieron. La fulminé con la mirada, el pelo color rojo fuego se parecía a un corazón rojo ardiente. Ella sonrió con malicia y entonces yo la agarré de su pelo rojo y llevé mi boca a la de ella bruscamente, el chasquido al unirse los labios fue audible. Podía sentir su sonrisa aún en contra de mi boca, y eso me enfureció aún más.
"Sabes que esto no significa nada para mí", le dije, tratando de borrar la sonrisa de su cara. Pero ella se limitó a reír.
"Vamos a verlo".
De alguna manera estábamos ya en mi apartamento, cerrando la puerta ruidosamente detrás de nosotros mientras yo la empujaba contra la puerta, despojándola de su abrigo y acaparando sus rizos salvajes entre mis manos antes de llevar mi boca a su cuello. Ella me quitó la chaqueta con la misma brusquedad y la tiró al suelo, destrozando la parte delantera de mi camisa para abrirla y empujándome contra la puerta. Los botones se dispersaron con un tranquilo tintineo.
Agarré la parte delantera de su camiseta con rabia entre las dos manos y la partí por la mitad, el material suave fluyó hacia el suelo en dos partes. Ella abrió la boca y luego se rió de nuevo, antes de lanzar sus brazos alrededor de mis hombros, pasando sus uñas por mi espalda y de nuevo, tomándome el pelo bruscamente al mismo tiempo que nuestras bocas viajaban con avidez hacia arriba y hacia abajo del pecho del otro. Y todo ese tiempo, yo no me dejé pensar, tiré y empujé, chupé y mordí, perdiéndome en lo que ella me daba con facilidad, centrándome en su pelo rojo, en sus fríos ojos azules, poniendo a esos de color marrón, suaves e inalcanzables detrás de mí.
Las manos de Victoria bajaron a mis pantalones y ella me bajó la cremallera rápidamente, acercando su mano. Gemí al sentir el contacto de su mano a mí alrededor, placer, dolor, culpa, rabia, todo mezclado en el interior. Con la otra mano rápidamente desabrochó el botón y el pantalón cayó al suelo, y entonces ella me liberó y me acarició de un lado a otro sin pedir disculpas.
"Dios Edward, he echado de menos esto", dijo entre dientes, usando ambas manos mientras mi mente daba vueltas. Lancé mi cabeza contra la pared y me centré en el aquí y ahora, en la mujer que me pagaba con sus atenciones, que me decía y me estaba mostrando que quería estar conmigo.
Mis manos se fueron bajo la falda apretada de Victoria, tiré de ella hacia arriba rápidamente hasta subirla a su cintura, y rasgué sus bragas. Sin previo aviso, hundí dos dedos en su interior.
Ella gritó en voz alta. "Sí, Edward. Oh Dios, sí", gimió.
De repente unas imágenes vinieron a mi mente, un rostro suave, cálido, con largo y castaño cabello, sus ojos brillantes de alegría cuando me vio, sonriendo maliciosamente mientras jugábamos al billar, y diciéndome todos sus secretos en la tenue luz del televisor, contemplando la puesta del sol conmigo.
'Tus ojos son ventanas, Edward...'
'El cantante me recuerda a ti, Edward...'
'Me gustaría que fuéramos buenos amigos, Edward...'
'Tal vez nunca has mirado lo suficientemente cerca como para verlo...'
"Edward... sí Edward...", Victoria respiró, mientras mis dedos bombeaban dentro y fuera de ella.
Y de pronto, las imágenes de un vago sueño me atacaron.
Bella encima de mí, meciéndose suavemente. 'Edward... sí Edward...'
'Esto es sobre ti y sobre mí... esto siempre ha sido sobre ti y sobre mí...'
'Tienes que luchar... porque yo estoy perdida también…'
"Oh Dios, Edward, necesito más. Te quiero dentro de mí. Ahora", Vicki pidió.
'¿No sientes lo que yo siento, Edward?'
"¡Mierdaaaa!". Gruñí, empujando a Victoria lejos de mí.
Se fue hacia atrás con los ojos muy abiertos, respirando con dificultad. "¿Qué? ¿Qué pasa?", jadeó.
"Yo..." - Me pasé una mano por el pelo con frustración - "No puedo hacer esto".
Victoria me miró fijamente durante mucho tiempo.
"Lo siento" - dije finalmente, respirando con dificultad - "pero no puedo hacer esto. Yo… Victoria, creo que tú y yo estamos mejor como sólo… amigos. No puedo pretender-"
Ella frunció el ceño hacia mí. "¿Qué quieres decir, Edward? ¿Que después de haberte ayudado a construir Eclipse en lo que es hoy en día, vas a echarme a un lado? ¿Crees que vas a echarme del cuadro y a traer a tu pequeña princesa para que tome mi lugar en el club?"
"¡No! ¡Esto no tiene nada que ver con ella ni con el club!".
"¡Esto tiene que ver todo con ella!", Vicki gritó. Se ajustó la falda y se pasó los dedos por sus rizos rojos, marchando alrededor de la habitación y recogiendo su abrigo del suelo.
"¡Quieres ser un saco de mierda y sentir cosas sobre una chica que no puedes tener, ese es tu problema de mierda!", escupió, poniéndose su abrigo sobre su sujetador y abotonándoselo. Su camisa y su ropa interior estaban en ruinas en el suelo. "¡Pero no creas por un segundo que me vas a echar de Eclipse! ¡Hice a ese club lo que es ahora, y no voy a dejar que me lo quites!".
"¡Esa no es mi intención!", le grité. "¡Creo que deberíamos volver a tener sólo una relación de negocios!".
Me acechó. "¡Si eso es lo que quieres" - dijo entre dientes, sus ojos azules ardían - "entonces es lo que tendrás, pero luego no vegas corriendo hacia mí cuando la señorita ate el nudo y te deje mirándola y ayudándole con su vestido de novia como un maricón!".
Con esto, se volvió y salió, cerrando la puerta detrás de ella.
Me quedé detrás de ella durante mucho tiempo. No porque me arrepintiera de dejarla ir. Mi mente estaba hecha una mierda. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo ni por qué. Por lo menos Victoria había sido parte de la razón. Bella ataría el nudo un día, pronto, ¿y qué coño iba a hacer yo entonces?
¿Qué estaba haciendo yo ahora?
Moví mi cabeza y rugí. Rugí como un león de mierda. Me fui bruscamente hasta el centro de la habitación y tiré la mesa de café hacia arriba, golpeándola contra la pared. Fui hacia el otro lado de la sala y lancé una lámpara en la pared opuesta. Tiré cuadros y muebles, todo lo que podía tener en mis manos. Y cuando ya no quedaba nada para tirar, volví a rugir hasta que mi garganta estuvo demasiado ronca como para hacer otro sonido.
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