Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.

Canción recomendada por la autora: Somewhere only we know de Keane.

Ainsss, cuantas cosas se descubren en este capítulo, y parece que vamos avanzando un poquito más :)

Capítulo 14– Loco por ti

El prado de Bella era una pieza casi perfectamente redonda de Edén en medio de un bosque oscuro y boscoso. La hierba aquí era rica y verde, los árboles de hoja perenne marcaban cada rincón majestuosamente, estando de pie como centinelas que vigilaban la pradera de visitantes no deseados. El centro de la pradera se dispersaba con las flores silvestres más azules que jamás había visto, y las flores silvestres violetas crecían altas y orgullosas a lo largo de los bordes, en un arco perfecto. A medida que avanzábamos hacia el centro, las nubes se separaron, y el sol raro de Olympic brilló en toda la zona, los árboles siempre verdes nos daban sombra, como las columnas a lo largo de un castillo. Se veía como la pintura que ella había hecho, que estaba colgada en una pared en su loft.

Miré a mí alrededor con asombro, y cuando miré a Bella, ella me miraba expectante.

"¿Te gusta?"

"Es indescriptible".

Ella se rió y tiró de mí por mi mano, desenredando los dedos de los míos para poner la manta en el suelo. Se sentó con las piernas cruzadas sobre una manta, y me senté frente a ella de la misma manera, dejando que los rayos del sol nos calentaran.

La suave voz de Bella llevó mis ojos de nuevo a ella.

"Hace unos años" - dijo pensativa - "no mucho tiempo después de que me mudara a Forks, un día yo estaba sola y aburrida en casa y mi padre había ido a pescar durante el día, y yo le despedí", reflexionó con una sonrisa. "Así que tomé un libro y una manta y me fui al patio trasero. Era un día muy parecido al de hoy, con el sol jugando al escondite en el cielo, pero unas cuantas páginas en el libro me pusieron inquieta y decidí ir a explorar", ella sonrió con picardía. "Así que entré en el bosque y después de un montón de caminata y giros y vueltas, me encontré con este prado. Recuerdo que pensé que era el lugar más hermoso que jamás había visto".

Le sonreí suavemente.

"Así que me pasé toda la tarde aquí, y cuando finalmente encontré mi camino de vuelta a casa de mi padre, él estaba preocupado porque era casi de noche. Sabía que si le decía que había estado vagando por el bosque él me prohibiría hacerlo de nuevo, así que le dije que había estado con Jessica". Ella se encogió de hombros, inclinando la cabeza y mirando lejos, pensativa. "Me siento bien al tener mi propio lugar secreto, ¿sabes? Un lugar que no tenía que compartir con él, con mi madre, con Jess o...", hizo una pausa. "A partir de entonces venía hasta aquí cada vez que quería pensar o estar sola. Me acostaba en una manta y miraba al cielo, cantando para mí, imaginando... disimulando. Me traía mi cuaderno de dibujo y lápices para dibujar, cerraba los ojos y veía imágenes claras de todo lo que quería... "- cerró los ojos y sonrió con tristeza -"...todo lo que mi corazón de quince años soñaba. En este pedacito de perfección todo era posible, y todos mis sueños podían volverse realidad". Ella abrió los ojos y miró directamente a los míos. "Una vez... una vez estuve a punto de compartir mi secreto".

Mi corazón latía fuertemente contra mi pecho. "¿Con quién?"

Me sostuvo la mirada. "¿De verdad aún necesitas preguntarme eso, Edward?"

Suspiré de manera desigual. "¿Por qué no lo hiciste?"

Ella bajó la mirada y se encogió de hombros, tirando de unas briznas de hierba, girándolas alrededor de sus delgados dedos.

"¿Por qué no lo hice?", repitió ella, mirando más allá de los árboles y de los arbustos. "Yo tenía quince años, Edward. Repetí la conversación en mi cabeza una y otra vez, tratando no ponerme nerviosa, y en todos los casos me sonaba algo estúpido e infantil. Mi prado secreto", gruñó ella, triturando la hierba de entre sus dedos y girando los ojos hacia mí. "¿Por qué estarías interesado en mi prado secreto? Yo era una estudiante de primer año y tú dos años mayor, y ser una chica de quince años era una gran diferencia. Sí, eras mi amigo, Edward, pero siempre sentí como que si te lo decía, tú desaparecerías, y lo último que quería era perder tu amistad".

"Nunca podrías haber perdido mi amistad".

Oí la mentira tan pronto como salió de mi boca. Bella me miró a los ojos y soltó un bufido, la mitad de su boca se retorció en una sonrisa irónica.

Yo le hubiera quitado mi amistad y me la hubiera llevado lejos de ella, lejos de los dos.

"Tú y yo no hablamos durante más de seis años, Edward. Obviamente perdí tu amistad en algún lugar del camino".

"Bella, yo-"

"Mi padre se está muriendo, Edward".

Sus palabras me llevaron al silencio.

Ella respiró profundamente, su pecho subía y bajaba con cada respiración. "Hace un poco más de un año" - ella empezó otra vez - "yo estaba sentada en medio de mi clase de Marketing Global, una elección que tomé, y vibró mi teléfono móvil. Era tu padre".

Entrecerré los ojos por la confusión. "¿Mi padre?"

Bella asintió con la cabeza. "Me dijo que mi padre estaba en el hospital y que era grave, pero no me podía decir nada más por teléfono. Obviamente, salí de esa clase como un murciélago salido del infierno. Yo estaba perdida cuando llamé a Al, pero ella me entendió porque en el momento en que llegué a casa ya nos había reservado un vuelo a Seattle y había preparado una maleta. Mike-", dijo con cautela, y luego se detuvo, mordiéndose el labio. Asentí con la cabeza para que ella continuara. "Mike" -prosiguió- "había perdido a sus padres un año antes y... y estábamos en una especie de noviazgo, pero...", sacudió la cabeza rápidamente, como si ella volviera a estar en ese momento. "De todos modos, me llamó justo antes de subir al avión y cuando le dije lo que pasaba se ofreció a reunirse conmigo en Forks, pero yo le dije que no era necesario".

Mi mandíbula se apretó contra mi voluntad.

"Para acortar la historia, cuando llegué al hospital tu padre me dijo que Charlie había estado en algún tipo de altercado con un par de chicos que había detenido, y durante la lucha había tenido un ataque al corazón".

"Bella, lo siento", murmuré, extendiendo la mano para tomar la suya y envolver mis dedos con los de ella. Ella miró las manos entrelazadas.

"Él estaba en una condición crítica, pero lo superó. Tu padre también me dijo... otras cosas que yo no sabía".

"¿Cómo qué?". Le pregunté con cuidado.

Ella suspiró. "Que mi padre tenía un corazón muy enfermo", sonrió con tristeza. "Que lo tenía desde hacía unos años".

Fruncí el ceño. "Aún es joven".

"Él es un hombre joven con un corazón mayor", sonrió con ironía. "Al parecer, tu padre le ha estado diciendo por años que tenía que retirarse, pero no quiso escucharle. Le advirtió que se pondría cada vez peor..."

"¿Peor?"

"Necesita un trasplante de corazón", dijo rotundamente, su voz estaba vacía como si hubiera dicho las palabras tantas veces que ya estaba cansada. "Él necesita uno en los próximos meses o...", se fue apagando. "Y estoy segura de que has oído que un corazón sano de un donante no es la cosa más fácil de conseguir".

Durante mucho tiempo, nos sentamos en silencio, escuchando el susurro del viento contra las hojas. La brisa fresca soplaba el cabello de Bella de ida y vuelta, y un largo mechón se agitaba contra su boca, pegándose entre sus labios. Estiré la mano e inconscientemente lo aparté, mis dedos se fueron hacia sus labios, y cuando dejé el mechón contra el resto de su pelo, una lágrima solitaria corrió por su mejilla, deteniéndose en el borde de su boca. Incliné mi cabeza y lentamente me incliné hacia ella. Cerró los ojos y yo con cuidado llevé mis labios hacia el lado de su boca, y suavemente le besé en la lágrima.

"Lo siento", le susurré contra el costado de su cara, saboreando el sabor salado de su desgarro con mis labios. "Siento que tengas que pasar por esto. Me gustaría poder quitártelo de alguna manera". Ella tragó saliva y asintió con la cabeza, sus ojos aún estaban cerrados. Después presioné el lado de mi cara contra el de ella y le acaricié lentamente su mejilla, con ganas de darle algún tipo de consuelo, pero no estando seguro de cómo. Sin embargo, ayer por la noche, teniéndola tan cerca, el sentirla junto a mí había sido como un bálsamo. Sólo podía esperar que de alguna manera mi cercanía le ofreciera por lo menos una fracción de esa comodidad. Probé otra lágrima con mis labios, y cuando la oí gemir y un sollozo silencioso se escapó de sus labios, envolví mis brazos alrededor de ella. Ella llevó sus brazos a mi alrededor y en ese instante tiré toda la cautela al viento y la acerqué a mi regazo, sosteniéndola con fuerza contra mí, con más ganas que nada en este mundo de mantenerla a salvo en mis brazos para siempre.

"Shh", murmuré mientras ella se derretía en mis brazos y lloraba. "Te tengo", le susurré, alisando su pelo y besando la parte superior de la cabeza. "Te tengo Bella". Ella asintió con la cabeza y se sujetó con más fuerza.

Yo sabía que estaba mal, yo sabía lo egoísta que era que yo fuera feliz en este momento. Mi mente lo sabía, pero mi corazón no. Porque Bella estaba en mis brazos, dejando que la consolara, dejándome ser su fuerza. Y tal vez en un par de semanas estaría encontrando consuelo en brazos de otro hombre, pero por ahora, estaba en los míos, y pasaría por todo ese dolor un millón de veces para poder estar ahí para ella como ahora. Después de una cantidad indeterminable de tiempo, Bella se alejó, bajando sus manos sobre su regazo. Ella se quedó sentada en mi regazo, y al levantar la vista, sonrió con tristeza, con sus ojos de color chocolate vidriosos y confusos.

"Hice a Al volver a la escuela un par de semanas más tarde. Luchó con uñas y dientes, pero le dije que hablaría con mis profesores para ver si me daban más tiempo para hacer el trabajo que me estaba perdiendo. Ese fue el trato. Fue una buena cosa que la convenciera de irse porque mi padre estuvo en el hospital durante casi un mes". Ella dudó. "Las cuentas médicas... comenzaron a acumularse. Tu padre nos ayudó, ya que no nos cobró nada durante todo el tiempo que estuvo siendo el doctor de Charlie, algo que fue" - suspiró - "increíble por su parte".

"Desafortunadamente cuando llamé al seguro de la salud de mi padre me enteré de lo bajo que estaba en la lista de prioridades un jefe de policía de un pequeño pueblo. Así que me puse en contacto con nuestro titular de la hipoteca para obtener información sobre nuestras opciones, pero..."- dejó escapar una bocanada grande de aire - "al parecer, la casa estaba hipotecada al máximo para pagar mi educación, Dios no quería que yo asistiera a la una universidad local", dijo con los dientes apretados.

"Por supuesto que Charlie no podía pensar en retirarse, no habiendo una enorme hipoteca…"

Le corté y llevé mi mano a su barbilla. "Escúchame. No te atrevas a culparte a ti misma por nada de eso", dije a través de una mandíbula apretada. "Tú no causaste nada de eso. Tu padre es un hombre hecho y derecho, Bella, y si hizo tu educación su prioridad era porque él te amaba y porque vio lo inteligente, y lo llena de talento y de potencial que eres. Tú eres su orgullo y alegría. Ahora no le quites su satisfacción por tus logros".

Ella me devolvió la mirada con atención, con los labios temblando. "No lo hago", dijo con voz temblorosa.

"El departamento de facturación del hospital siguió presionándome para que pagara, y los gastos empezaron a subir con los medicamentos y los tratamientos que Charlie necesitaba. De hecho, estuve considerando pedir ayuda a Al". Sus ojos estaban llenos de vergüenza cuando me miró. "Nunca hubiera considerado preguntárselo si no estuviera tan desesperada. Nunca me aprovecharía de nuestra amistad".

"Lo sé, Bella", le sonreí suavemente y le acaricié la mejilla con la palma de mi mano.

"Pero..."

"Pero, ¿qué?"

Ella exhaló profundamente y luego esbozó una sonrisa forzada. "Mike... me estuvo llamando todos los días. De repente sentí una… conexión con él que no había sentido antes, porque había perdido a sus padres hace poco, y era como si me entendiera. Él estuvo allí para mí, Edward".

Asentí con la cabeza y le solté la mano, tragando fuerte. ¿Qué más podría yo decir? Seis años y medio atrás yo había tomado una decisión consciente de llevar una vida que no incluía a Bella. Había perdido todo el derecho a estar ahí para ella. ¿Podría yo envidio a otro hombre - incluso si ese hombre era Mike - porque no había sido tan estúpido como para cometer ese error?

"¿Qué hizo Mike?"

Ella sonrió con fuerza y comenzó a jugar con la hierba otra vez. "Bueno... el hospital me llamó un día para verificarme el pago que habían recibido. Les dije que yo no había pagado nada. Me dijeron que habían recibido un cheque en la cuenta del hospital, así como instrucciones para enviar todos los gastos adicionales asociados con el tratamiento de Charlie a-"

"A Mike", dije con frialdad.

Ella asintió sin levantar la vista.

Di una respiración profunda. "¿Así que es por eso por lo que necesitas dos puestos de trabajo? ¿Para que puedas pagarle?"

"Él no me deja pagarle, Edward. Pero no puedo dejar que siga pagando los gastos médicos de mi padre".

Fruncí el ceño por la confusión. "Entonces, ¿qué piensas hacer? ¿Escribirle un cheque todos los meses, incluso después de compartir el mismo apellido?"

Ella se encogió de hombros. "Tal vez yo pueda devolverle el dinero antes de esa fecha..."

Negué con la cabeza. "No lo entiendo", le dije con sinceridad. "¿Si lo amas" - sentí un dolor agudo cuando dije las palabras - "por qué no puedes simplemente aceptar…?"

"Edward, todo fue diferente cuando volví a Nueva York después del ataque al corazón de mi padre. En un abrir y cerrar de ojos, Charlie y yo habíamos invertido los papeles. En ese momento yo tenía que cuidar de él, pero todavía estaba en la escuela, y todo lo único que había tenido eran trabajos de mierda a tiempo parcial para pagar mis gastos diarios y ayudar con la escuela tanto como fuera posible. Sé que Mike y Alice no se llevan muy bien, pero Mike estaba en lo cierto el otro día, Edward. No puedo ser más esa niña, esa niña que dependía de su padre, porque ahora es él quien depende de mí. Era hora de crecer, y Mike... estuvo allí para enseñarme. Para introducirme al mundo como una adulta, con trabajos reales y verdaderas responsabilidades.

"¿Cómo? ¿Tratando de convertirte en alguien que no eres? Eso no te está ayudando, Bella, te está moldeado para que seas quien él quiere que seas".

"¿Cómo sabes tú quien soy yo, Edward?", me dijo a la defensiva.

"No me has visto en más de seis años".

"¿Cómo puedo saberlo?". Repetí con enfado. "¡Porque te fijas en la lluvia y ves cinco mil colores diferentes! ¡Porque abres una ventana y hueles innumerables olores diferentes! ¡Porque pintas un cuadro con tu mente! ¡Porque sueñas dentro de un prado! ¡Creas la belleza de las cosas más simples, o de los ingredientes más mundanos! Eso es lo que eres, Bella", dije con los dientes apretados. "No, yo no te he visto en más de seis años, pero sé que no eres alguien que deba estar sentada en una oficina y deba trabajar con números todos los días, o que prepare cenas y beba una mierda de Merlot" - frunció el ceño - "aunque lleves tu cabello en un moño lujoso y lleves un vestido de cóctel te ves hermosa, pero no eres tú".

Ella sacudió la cabeza mientras yo hablaba. "Tú no lo entiendes", dijo con voz débil. "¡No puedo permitirme el lujo de ser más una soñadora! ¡Ninguna de esas cosas van a ayudarme con Charlie! El mundo real no me permite esperar ese sueño perfecto. Mike me ha ayudado... a crecer. Él me ha ayudado a concentrarme en ser realista, y en lograr los objetivos reales".

Ni siquiera sonaba como ella. Esta era la perfecta Bella, bebiendo vino con una mirada vacía y vidriosa en sus ojos.

Y de repente me di cuenta. O Mike había hecho algo increíblemente generoso cuando asumió los gastos médicos de Charlie.

O supo exactamente cómo jugar sus cartas.

"Hace mucho tiempo, Bella", murmuré, envolviendo mis manos alrededor de ella y obligándome a pasar por alto la forma en la que su anillo se apretaba contra mi palma. "Alguien me dijo que los sueños no tenían porque ser realistas. Es por eso que se llaman sueños. Y son así hasta que los convertimos en realidad. Yo no lo entendía entonces". Yo le sujeté la mejilla con la otra mano. "Pero creo que estoy empezando a comprenderlo ahora".

Sus ojos se abrieron.

Dejé escapar un profundo suspiro y tragué con dificultad. "Sólo dime una cosa, Bella". Podía oír la frustración en mi voz. "Sólo una cosa". Ella me miró con ansiedad. "¿Tú. Le. Amas?"

Me miró fijamente, con una expresión indescifrable. Yo contuve la respiración, ya que la respuesta o me rompería, o me haría tener esperanza en mi vida.

Respiró profundamente, expulsando hacia fuera una ráfaga de aire de gran tamaño.

"Yo estaba segura de que lo amaba". Ella suspiró y miró hacia arriba, mirando hacia los árboles de nuevo. "Yo estaba segura de que estaba enamorada. Quiero decir, sé que él puede ser un poco... arrogante, y un poco... condescendiente" - dijo lentamente- "pero nadie es perfecto, y después de todo lo que ha pasado, he aprendido a mirar más allá de eso. Y yo le debo mucho. Y la vida es tan corta, Edward", dijo ella, mirando hacia abajo, a su regazo de nuevo. "Uno nunca sabe...", se fue apagando. "Así que cuando él me pidió que me casara con él hace unos meses le dije que sí, porque no sabemos cuánto tiempo tenemos, y tal vez no todos los amores están llenos de chispas y fuegos artificiales. Tal vez los sueños son sólo de adolescentes, y la realidad es mucho más tranquila. Tal vez... tal vez las conexiones que sientes a veces son todo lo que obtienes".

Negué con la cabeza. "Bella, tal vez" - yo respiraba - "porque la vida es tan corta es por lo que deberías sentir esas chispas y fuegos artificiales". Ella me miró fijamente, su respiración fue de repente errática.

Yo no podía esconderme detrás de mis inseguridades por más tiempo. Eso me hizo perderme seis años con Bella, me había costado la oportunidad - el derecho - de estar a su lado cuando ella necesitaba a alguien más.
Yo le acaricié la cara entre mis manos. "Bella, hasta hace unas semanas, yo tampoco creía en las chispas y en los fuegos artificiales. Pero ahora..."

Dejé que mis ojos cayeran sobre sus labios, ligeramente abiertos, rosados y suaves. Bella vio hacia donde se habían ido mis ojos y se quedó sin aliento, pero sus ojos se perdieron poco a poco por mi cara, mi nariz, en el espacio por encima de mi labio superior, y luego descansaron en mis labios. La vi lamerse sus labios y de repente nos estábamos moviendo el uno hacia el otro, nuestros ojos iban de ida y vuelta entre nuestros ojos y nuestros labios, y cuando mi boca reclamó la suya, mil chispas explotaron dentro de mí, un millón de fuegos artificiales estallaron ante mis ojos mientras sus labios suavemente se amoldaron a los míos. Tomé su labio superior entre los míos, chupándolo con ternura, con cuidado, escuchando su respiración y saboreando la dulzura de su boca, maravillado por el hecho de que por fin, por fin, estaba besando a Bella. Y luego sus manos estuvieron en mi pelo, tímidamente al principio, y luego me acarició suavemente el cuero cabelludo, haciendo que mi pelo se desordenara. Tomó mi labio inferior entre los suyos, probándolo con cuidado, y luego suspiró de forma desigual cuando ella se apartó. La mirada feliz de sus ojos me hizo sonreír. Tomé una respiración profunda y besé la punta de su nariz con suavidad antes de alejarme.

"Wow", murmuró.

"Sí, vaya", estuve de acuerdo.

"Eso ha sido... wow... y ni siquiera ha habido ninguna lengua". Ella pareció darse cuenta de lo que había dicho y se sonrojó, mirando hacia abajo en su regazo.

Le sonreí con ironía. "Podemos arreglar eso".

"No", se rió, mirando hacia detrás de mí. "No, no... ahora".

Yo no quería abrumarla en este momento, esa era la razón por la que había mantenido casto el beso. Y a pesar de la necesidad casi abrumadora de levantarla por encima de mi hombro y salir corriendo con ella para siempre, yo sabía que tenía que andar con cuidado.

"¿Quieres saber cómo me he sentido?". Le dije con voz temblorosa. Era casi imposible detenerlo ahora que había conseguido tener una idea de cómo podíamos estar juntos. Yo quería cantar, escribir páginas y páginas de canciones dedicadas a ese beso.

"Creo que tengo una muy buena idea", dijo en voz baja, con una pequeña sonrisa en los bordes de su boca.

"Ha ido más allá de las chispas y de los fuegos artificiales", le dije. "Ha sido más como llamas y explosiones". Ella se echó a reír. "He sentido tus labios en cada rincón de mi corazón. Tu respiración se ha ido a cada rincón de mi mente. Y como has dicho, ni siquiera ha habido lengua", bromeé. "Imagina si hubiera habido..."

"Creo que ahora mismo será mejor que no", dijo, abanicándose en broma.

Le sonreí. "Sabes, realmente me estás hinchando la cabeza en estos momentos".

Ella alzó una ceja.

"¡Jesús, yo no quería decirlo de esa manera!". Aunque si hablábamos técnicamente...

Se echó a reír, y cualquier molestia que pudo haber habido desde el momento post-beso, fue eliminada.

"Bella", empecé, más en serio. "No voy a preguntarle lo que tú has sentido, porque sé que tienes mucho que hacer, y no voy a añadir más presiones en estos momentos". Se mordió el labio, su respiración todavía era errática, sus ojos eran oscuros e intensos. "Yo quiero que te tomes tu tiempo y sepas lo que sientes, lo que necesitas, y lo que quieres, porque yo no voy a ir a ninguna parte. Yo estoy aquí para ti, en cualquier forma en la que me quieras, ya sea como un amigo, o… más. Pero si has sentido algo parecido a lo que yo acabo de describir, entonces esa es la prueba de que hay sueños que se hacen realidad, Bella. No dejes que nadie te diga que no es verdad, porque el mío acaba de cumplirse".

Ella me miró a través de sus grandes y brillantes ojos, mil y una emociones corrieron a través de ellos.

"¿Pase lo que pase" - dijo ella con voz temblorosa - "todavía serás mi amigo?"

Me acordé de ese día hacía tantos años, sentado en un prado diferente con Bella, con Mike y Jessica rodeándonos, el brazo de Mike estaba envuelto alrededor de los hombros de Bella. Más burlas de Mike ese día hicieron una brecha en mi relación de amistad con Bella, y perdí seis años de ser parte de su vida por culpa de eso.

Pasé la mano a lo largo de su cabello oscuro. "Siempre Bella. Y gracias por compartir este lugar conmigo".

No hablamos mucho, ya que regresamos a la casa de Charlie. Pero estaba bien, porque mi mente daba vueltas con todo lo que había aprendido en el último par de horas. Estaba tan aterrado que pensé que por esta época el año que viene Bella podría estar casada con otra persona, y al mismo tiempo me sentía extrañamente aliviado. Había puesto mis cartas sobre la mesa, y Bella sabía que podía confiar en mí pasara lo que pasara, independientemente de lo que ella decidiera.

Lo que sentía por mis padres mientras hacía mi camino de regreso a su casa era una historia completamente diferente.

"¿Por qué no me lo dijiste?". Gruñí tan pronto como mi madre abrió la puerta.

Esme se me quedó mirando. "Entra Edward, y podremos hablar".

La miré fijamente mientras entraba, y una vez que entré vi que mi padre había vuelto a casa.

"¿Por qué no me dijiste lo que le había pasado al padre de Bella?". Le pregunté sin otro saludo.

"Hola a ti también, hijo. ¿Tu madre me ha dicho que estás en la ciudad con Bella Swan?"

"¡Sólo tienes que responder a la maldita pregunta!"

"En primer lugar", dijo mi padre, poniéndose a mi nivel con una mirada. "Cuida tu lenguaje. En segundo lugar, sabes que no puedo divulgar el estado de mis pacientes-"

"¡Oh eso es una mentira, papá, y tú lo sabes!". Le grité. "¿Cuántas veces has llegado a casa del hospital y nos has hablado de las personas que pasaban ese día por allí? Así que no me digas-"

"¡Edward!". Mi madre dijo de pronto. "Tú eres nuestro hijo y te queremos. Pero no tienes derecho venir aquí y a exigir respuestas para algo que no teníamos porque pensar que sería de tu interés", dijo con calma.

"No teníais porque pensar", repetí incrédulo. "¿Cómo puedes decir que no teníais porque pensar…?"

"Edward", mi madre me dijo con una voz que reconocía desde mi juventud y que quería decir 'yo estoy tranquila en este momento, pero que me estás enfadando y si no te calmas voy a golpear tu culo'. "El día que te fuiste a la universidad, que te dirigiste al coche y saliste rápido como si estuvieras dejando la séptima capa de Hades. Rara vez venias de visita, y cual lo hacías decías que no querías escuchar nada sobre lo que estaba pasando en esta ciudad".

"Pero era diferente cuando se trataba de Bella".

"No, no lo era", dijo con claridad. "Ella te llamó antes de irte para la universidad. ¿Recuerdas? Y tú no cogiste su llamada. Los dos primeros años, cuando llegaste a casa te la mencioné un par de veces. Siempre cambiabas el tema y dejabas claro que tú no querías hablar de ella. Así que después de un tiempo lo dejé pasar, ya que venías a casa menos que antes. Yo no quería alejarte y darte una razón para volver a casa aún menos".

Negué con la cabeza de lado a lado, pasándome la mano por el pelo con frustración. Me sentía derrotado. Sin embargo, admitir que ella tenía razón sería admitir que dejé pasar la oportunidad de estar ahí para Bella, seguía deslizando mis dedos a través de mi pelo una y otra vez.

"Deberías habérmelo dicho", repetí, toda la lucha estaba saliendo de mí. "Deberías habérmelo dicho".

"¿Qué habrías hecho si lo hubiera sabido?", Esme preguntó.

"¡Hubiera estado ahí para ella!". Le grité. "Podría haber estado alrededor..."

"¿Para qué?"

"Charlie me dijo que está comprometida, ¿es con ese chico Newton que fue a la escuela contigo?", mi padre me preguntó.

No le respondí.

"Papá, su padre, ¿cuáles son sus… posibilidades?"

Mi padre negó con la cabeza. "Hay una lista de espera nacional, y es bastante larga. Simplemente no hay suficientes donantes. Por supuesto que siempre hay una oportunidad, pero..."

"Los medicamentos. Los tratamientos. ¿No pueden ayudar?"

"Esas son sólo soluciones temporales, Edward. Ayudan a prolongar su vida hasta que encuentran a un donante compatible. Pero no son una cura, y su coste es muy prohibitivo, incluso con un seguro de la salud".

Cerré los ojos. "Jesús. ¿Qué va a hacer ella?"

"Va a seguir adelante, Edward", dijo Esme, poniendo una mano sobre mi hombro, como siempre había hecho cuando ella quería consolarme. "Va a seguir adelante y espero que tenga un fuerte circulo de personas que se preocupen por ella para ayudarla a pasar por eso".

Me quedé en silencio y asentí con la cabeza.

Oooooooooo

Unos minutos antes de las cinco, Bella llegó con Charlie, y después de que Bella ayudara a mi madre con los últimos toques de la cena, todos nos sentamos a comer.

"Entonces, Carlisle", dijo Charlie a mitad de nuestra comida, "¿cómo ha estado Edward con las tejas?"

Me atraganté con la carne de mi boca, mientras que Bella me daba una palmadita en la espalda.

"¿Perdón?", mi padre le preguntó.

Charlie sonrió, sus ojos marrones estaban fijos en los míos. "Ya sabes, las tejas del techo que necesitabas reemplazar".

"Yo... no he tenido la oportunidad de hacerlo hoy", tosí, acariciando mi pecho con una mano para tratar de desalojar la pieza de carne pegada en mi garganta. "Voy a hacerlo la próxima vez que venga, papá".

"Va-le", mi padre me dijo, frunciendo el ceño por la confusión y poniéndose un bocado de carne en la boca.

Charlie me miró y soltó un bufido. "Así que... Edward, ¿qué es lo que haces en Seattle?"

Me aclaré la garganta. "Mi hermano Emmett y yo tenemos un club".

Él asintió con la cabeza, apretando los labios como si no estuviera muy impresionado. "¿Tienes la intención de hacer eso por el resto de tu vida?"

"Charlie", susurró Bella en voz baja.

Dejé mi tenedor y mi cuchillo. Mi madre me miraba con una sonrisa perpleja en su cara. "Yo... no estoy seguro, jefe. Supongo que voy a ver hacia donde me lleva eso".

Él asintió de nuevo, con una expresión extraña, y me di cuenta de que enfermo o no, Charlie no era ningún tonto. Cuando cogí mi tenedor y mi cuchillo de nuevo, dijo: "Bueno, ¿no tienes planes-", le echó un vistazo a mi padre con rapidez antes de llevar los ojos hacia mí, "planes para estudiar medicina como tu padre?"

Mi padre sonrió y dejó sus cubiertos para escuchar mi respuesta.

Me incorporé en mi asiento. "Uh... bueno... no señor, yo honestamente no puedo decir que es algo que me interese".

"¿Así que no tienes otros planes por si el negocio del club cae en picado?"

Las palmas de mis manos estaban resbaladizas por el sudor. De repente, una mano caliente se envolvió alrededor de mi brazo discretamente, justo debajo de mi codo, y me dio un apretón fuerte antes de alejarse rápidamente.

Le sonreí al mismo tiempo que vi el brillo travieso en los ojos de Charlie, no tan brillante como antes, pero seguía ahí.

"Bueno... supongo que podría dedicarme a poner techos".

"O podrías montar tu propia banda", intervino Bella con una sonrisa torcida. Ella miró a su padre. "Es un gran músico".

Charlie se frotó el pelo de la barbilla con el pulgar y el índice. "¿Así que hacer techos o ser músico?", dijo pensativo. La mesa se quedó en silencio.

Charlie estalló en carcajadas, fueron tan contagiosas que muy pronto todos estuvimos riéndonos.

Comenzó a hacerse tarde y Bella y yo teníamos que volver a la carretera, así que mi padre se ofreció a llevar a casa a Charlie para que pudiéramos salir directamente desde la casa de mis padres. Les dije adiós a mis padres y me comprometí a venir a verlos con más frecuencia, en el fondo de mi mente se me ocurrieron unos planes para acompañar a Bella de nuevo la próxima vez que viniera. Bella abrazó fuertemente a su padre y le dijo que se comportara y cuidara de sí mismo, y que vendría a verlo de nuevo tan pronto como pudiera. Ambos intercambiaron una mirada significativa, y yo miré hacia otro lado, con ganas de darles privacidad. Antes de que saliera por la puerta detrás de Bella, la mano de Charlie pronto cayó sobre mi hombro.

"Me alegro de verte de nuevo, Edward", dijo con firmeza.

"Fue bueno verle a usted también, señor. Cuídese".

"Sí, sí, claro, claro". Me saludó con la mano. "Mira, sólo quería decirte un par de cosas". Miró a su alrededor para asegurarse de que teníamos intimidad.

Sus oscuros ojos estaban fijos en los míos. "En primer lugar, mi hija Bella es bien inteligente. No te preocupes dos mierdas por ese anillo, porque yo no lo hago. No se puede comprar el amor de Bells".

Mi boca se abrió. Él sonrió.

"En segundo lugar-", hizo una pausa, sus ojos se reblandecieron. Algo parecido a la tristeza se deslizó en ellos antes de que sonriera. "No sé cómo cantarás, pero eres un buen reparador de techos. Asegúrate de que haya un buen techo sobre la cabeza de mi niña", dijo con atención.

Solté un bufido, pero asentí con la cabeza estando de acuerdo, porque mi garganta se sentía demasiado estrecha como para decir nada. Él asintió con la cabeza y se alejó.

No fue hasta que estuvimos a mitad de camino a Seattle, cuando me di cuenta del significado de sus palabras.


Mañana subiré una hora más tarde más o menos, que me toca trabajar por la tarde :(

Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:

anita cullen, beakis, Spookypau, Tutzy Cullen, VictoriamarieHale, ludgardita, LeidaJim, EdithCullen71283, TereCullen, foronda, Ginegine, Heart on Winter, lexa0619, Elisita, deandramari, joli Cullen, Sisi bunny, Meli8114, Marianixcr, anamart05, akako Cullen, MaxiPau, ogda1975, andreita correa, Pamelita, Sweet Angel186, Solchizz, PalitoCullen, Naemii, Mon de Cullen, Kaami Annie Cullen, lizco2, JadeCullenMasen, Patchmila Cullen Mellark, roberta Cullen, lakentsb, vivi SR, isabela 91, Black, claudi17, Inkdestiny, Bite Me Sr Cullen, danisanchez, Claudhia Lady Cullen, eddieIlove, CocoBlush, kris, Rose Nightmare, arcoiris cullen, Seiya-Moon, Cullen Vigo, and cullen, Shibubi, Giovanna Tey, Sarah-Crish Cullen, soffiswan, Pamrodriguez, Solchizz, Angie Cullen Hale, Sayuri1980, pekascullen, Alblurs, janalez, MillaPattzn, TereCullen, Pam Malfoy Black, Haunted Cullen, RoxCM, nikki zav, ma pau cullen, LeidaJim, Lowrense, lexa0619, gbyaln, fer93vulturi, Nurysh, lupita calvo, Iare, Sonitha Cullen, Fran Ktrin Black, kote, Sisi bunny, nina, anni eska, elena robsten, Isita Maria, SkyC, escarlataojala, Lulli St John, lady blue vampire, Julimuliluli Zwein Seiten, Alexa, Milhoja, Vyda, Gabriela Cullen, dioda, lybet, Cla aw HPTFMA, Roxcio, FerHdePattinson. Si me dejo a alguien mandadme un privado que con tanto nombre me mareo, jejeje.