Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Ains, aquí os dejo otro capi, vamos pasito a pasito.
Capítulo 15 - Sube el volumen
Equilibraba un par de pizzas y paquetes de seis en una mano mientras llamaba al timbre de la puerta del loft. Jake gritó al otro lado de la puerta, sus gruñidos y gemidos le hacían parecer más un enorme Rottweiler que un Cockapoo peludo de tamaño mediano.
'Cockapoo', resoplé yo. El nombre aún me hacía reír. Me preguntaba si Jake se había visto algún día a sí mismo en un espejo. Por los sonidos de sus bruscos gruñidos, al parecer no.
Bella abrió la puerta a toda prisa, Jake estaba a su lado. Ella me dedicó una sonrisa y saludó con la mano de forma rápida antes de salir corriendo hacia la cocina, moviendo su cola de caballo detrás de ella y dejando el fresco aroma de las fresas en su estela. Inhalé profundamente y logré dar un paso...
Antes de que Jake me recibiera con un gruñido de advertencia.
"¡Quieto Jake!", Bella dijo en voz alta. "¡Ignóralo, Edward, y entra! ¡Tengo que sacar los pastelitos del horno!".
"Ignóralo. Claro", murmuré, mirando hacia abajo al mutante delante de mí. Lo que Bella pedía era más fácil decirlo que hacerlo. Jake se puso firme delante de mí, mirándome a través de sus ojos hundidos y negro, pasando totalmente de la orden de Bella y poniéndose como un centinela en la puerta. Levantó el hocico peludo en el aire y me enseñó los dientes al estilo Clint Eastwood.
'Adelante amigo, alégrame el día'.
Giré mis labios con exasperación. "¿De verdad tenemos que hacer esto todo el tiempo, Jake?"
El chucho ladró una vez en respuesta, asegurándose de que le viera bien sus largos y puntiagudos incisivos.
Lancé un profundo suspiro. "Bien, bien".
Mis ojos no se alejaron de la bestia, me arrodillé lentamente y puse las cervezas en el suelo antes de abrir la caja de pizza y arrancar una gran parte de la corteza. Yo la sostuve frente a él. "Ahí vamos, chico Jakey. No hace falta que me muestres tus blancos dientes". Sus ojos se movieron de mí a la corteza y volvieron, el labio superior estaba torcido en una mueca amenazante. Tiré la corteza justo en frente de él.
La cabeza de Jake se movió como una bala y la corteza desapareció. Gruñendo y gruñendo todo el camino, la masticaba como si estuviera masticando un brazo o algo así, y yo sólo podía imaginar de quien sería ese brazo. Me levanté lentamente y me obligué a dejarlo atrás mientras él estaba absorto por completo en su improvisado regalo.
Cuando alcé la vista, Bella se encontraba fuera de la cocina, mirándome con una sonrisa divertida y una mano en la cadera. Llevaba una de sus grandes camisetas que utilizaba como batas, cientos de colores diferentes la decoraban al azar. Su cabello estaba desordenado en una cola de caballo, y varios tonos de verde marcaban su cara cremosa y perfecta.
Ella había estado pintando. Dios, me encantaba cuando ella pintaba. Cuando era totalmente natural. En su esencia.
Le sonreí con ironía. "Ese perro siempre va a odiarme".
Ella sacudió la cabeza y se rió entre dientes, un mechón de pelo le caía sobre la sien y en la cara. "Él te quiere, Edward".
Me levanté para ponerme delante de ella, hipnotizado por la imagen increíblemente hermosa que ella me daba sin ni siquiera intentarlo. "Él no me quiere", le dije bromeando. "Él quiere la comida que le doy al entrar para sobornarlo".
Ella soltó una risita. "¿No te has enterado? El camino al corazón de un perro es a través de su estómago".
Incapaz de resistirme, extendí la mano y con mucho cuidado sujeté los mechones de pelo de su cara y suavemente los metí detrás de su oreja. Sus ojos siguieron el movimiento de mi mano. Mi dedo se perdió suavemente hacia arriba y hacia abajo por la parte de atrás de su oreja, sintiendo los mechones finos de pelo en la parte superior de su cuello blando. Bella respiró hondo y se mordió el labio inferior. Por supuesto, ahí fue donde mis ojos se perdieron después.
"¿Pensaba que era el camino hacia el corazón de un hombre?". Yo murmuré en voz baja.
Ella sonrió con picardía. "Hombre. Perro. Da lo mismo".
Le sonreí y ella se rió. Con un suspiro, bajé mi mano mientras su aliento se desplegaba a través de mi cara.
'Dale su espacio Edward. Dale su espacio', cantaba para mí mismo internamente.
Jake, después de haber tenido tiempo suficiente para terminar su regalo improvisado, vino con nosotros cuando nos dirigíamos hacia la cocina, saltando sobre mí con sus dos patas delanteras.
'Tío, estoy listo para más'.
"Lo siento Jake", dije sacudiendo la cabeza y depositando las pizzas en el mostrador y las cervezas - guardando una para Bella y otra para mí - en la nevera. "El resto de la pizza es para los humanos".
Jake gruñó humildemente, pateándome con insistencia mientras yo me apoyaba en el mostrador y cruzaba los brazos delante de mí. Bella lo miró y se echó a reír, volviendo la atención hacia una mezcla de color rojo que había en un bol.
Tentativamente, tendí una mano hacia la barbilla de Jake, como Bella me había enseñado, esperando otro de sus gruñidos. Sus ojos oscuros me siguieron con atención, pero cuando llegué a su suave piel, en lugar de morderme la mano, Jake asintió con la cabeza arriba y abajo lánguidamente, hundiéndose en mi mano. Cuando me miró con sus ojos negros ya no tenía la amenaza constante que había mantenido desde la primera vez que entré en este loft. Eran unos ojos confiados y abiertos, y tan loco como sonaba, podría haber apostado mi dedo meñique en ese momento en que si Jake hablara, él me diría:
'Gracias amigo. Eso se siente bien'.
"Oh, mierda", solté un bufido. "¿Has visto esto?"
"Te lo dije", se rió Bella, sacudiendo la cabeza y volviendo a su mezcla.
Le ofrecí una cerveza y cogí una para mí. Ella la abrió y bebió un trago, lamiéndose el labio superior con admiración mientras alejaba la botella de su boca. "Mmm. Qué buena", murmuró, mirando la etiqueta de la botella de cerveza.
Me obligué a poner mis ojos lejos de su boca húmeda. "¿Así que yo soy el primero esta noche?"
Bella rodó sus ojos y sonrió maliciosamente, moviendo la cabeza. "Rose y Emmett han ido al mercado para obtener el glaseado de pasteles y Jasper llegó aquí hace una hora. Él y Alice me han ayudado con las magdalenas, pero luego se han ido a buscar algo a la habitación de Al…" - ella miró el reloj en la cocina - "y parece que se han perdido o algo por allí", dijo secamente.
Solté un bufido. "La enana no pierde el tiempo, ¿verdad?"
Bella se rió entre dientes. "Al es un gran creyente de ir a por ello cueste lo que cueste".
La miré fijamente. "¿Y tú? ¿No crees en ir a por ello, verdad?"
Se encontró con mi mirada y la mantuvo durante unos segundos antes de volver a su mezcla. "A veces no es tan fácil. A veces… hay otras consideraciones".
Dale su espacio. Dale su espacio.
Cambié de tema. "¿Te ha hablado Emmett sobre la fiesta de Halloween en el club?"
Por un segundo, Bella cerró los ojos con fuerza. "Sí, suena muy bien", dijo ella, pero su expresión no se ajustó exactamente a sus palabras.
"Vas a venir, ¿verdad?"
Ella sonrió y miró hacia arriba con fuerza. "Voy a intentarlo, Edward", dijo, antes de dejar caer sus ojos de nuevo hacia el recipiente.
Habían pasado casi dos semanas desde que habíamos regresado de Forks, y aunque en la superficie de las cosas se veía todo igual, algo había cambiado después de que Bella y yo nos besáramos en el prado...
Por un lado, la ira y el resentimiento que habían estado comiéndome desde el segundo en que me enteré de que Bella estaba comprometida, se habían alejado de mi mente. Otra cosa había tomado su lugar.
Determinación.
Sí, sí, sí. Ella estaba comprometida.
Sin embargo, mierda, yo sabía que ella había sentido algo en el prado, y si fuera algo parecido a lo que yo había sentido…
Sin embargo, mientras que yo no quería nada más que explorar y expandirme en eso, sabía que ahora no era el momento. Charlie estaba gravemente enfermo, y Bella tenía el mundo sobre sus hombros. Yo no estaba buscando añadir a eso el estrés de obligarla a examinar nuestra relación. Si lo que necesitaba de mí en este momento era un amigo, alguien que la escuchara, alguien que estuviera ahí para ella, entonces eso es lo que yo sería. Y a pesar de la mierda de que estaba comprometida, quería recordarle que ella aún podía perseguir sus sueños, incluso mientras el mundo real hiciera sus demandas. Porque si Bella se perdía en la persona que Mike estaba tratando de crear, esto sería una verdadera tragedia.
No, yo no sabía lo que el futuro tenía reservado para Bella y para mí. Pero sabía lo que tenía ahora. Tenía a la verdadera Bella delante de mí, y que me mataran si dejaba que se desvaneciera. Esa que Mike había creado era un fantasma, un producto de su imaginación. Esa era la Bella en la que él había colocado un anillo. Así que pensé cómo Charlie Swan:
'Es una mierda de anillo. El anillo no significa dos mierdas'.
Volvimos de Forks y tuvimos nuestras noches de cine una vez más, todos nosotros nos reuníamos por la tarde temprano, antes de salir hacia nuestros respectivos clubes. Cenábamos y luego hacíamos nuestro camino a través de las restantes películas de adolescentes de los años 80 que tenían Bella y Alice. Algunas noches después del cierre pasábamos el rato en Nitelock y jugábamos al billar, hablando de mierdas y bebiendo cervezas.
Nunca había vino. Yo odiaba el vino.
Y mientras tanto, Bella y yo dábamos largos paseos por la costa y hablábamos y nos reíamos, y hablábamos un poco más. Luego volvíamos a su casa, donde le daba clases de guitarra, y después ella se sentaba y creaba algo hermoso mientras yo tocaba la guitarra. Los dibujos y pinturas que hacía eran increíbles. Yo sólo podía preguntarme qué le inspiraba.
Bella y yo nos tocábamos.
Mucho.
No de una manera íntima, aunque Dios me ayudaba provocándome dolor.
No, en serio. De hecho, estaba dolorido físicamente. Por ahora mis bolas eran probablemente más azules que un par de huevos de petirrojo. Y probablemente estaban más grandes que esos.
Yo tocaba su pelo, empujándolo detrás de sus orejas cada vez que algunos mechones se ponían en sus ojos, jugando en broma con ellos cada vez que se soltaban. Ella empujaba mi cabello fuera de mi frente lentamente, con los dedos acariciando mi cuero cabelludo y enviándome de un temblor frío a la espalda. Yo tomaba su mano en la mía y tiraba suavemente cuando yo quería mostrarle algo. Ella encajaba sus dedos con los míos y hacía lo mismo. O ponía su mano sobre mi hombro mientras me hablaba. O me miraba a los ojos con una intensidad que me hacía sentir como si realmente pudiera llegar y tocar físicamente mi alma.
Pero nunca cruzábamos esa línea invisible. No hubo más besos después del prado. Y a pesar de que nuestros toques no eran íntimos, Bella siempre era la primera en retirarse, la primera en alejarse, la primera en romper la mirada. La culpa se deslizaba sobre su rostro, tenía arrugas en su frente y su sonrisa pesaba. Así que no la presionaba, porque la culpa no era lo que yo quería de ella.
Sin embargo, de vez en cuando, cuando Bella alejaba la brocha de su lienzo, o sus lápices de carbón del papel, o cuando yo levantaba la vista de mis cuerdas, o cuando hundía una bola en el agujero correcto, o cuando nos reíamos juntos durante algún momento divertido en una de las películas, nuestros ojos se reunían, haciendo remolinos de color marrón y verde.
Era en esos momentos cuando lo sabía.
Mike podía llamar todos los días, y ella podía desaparecer en su habitación durante las llamadas, por lo que mi corazón se apretaba dolorosamente.
Pero yo tenía a la verdadera Bella. La que él tenía era sólo una ilusión.
La cuestión era, ¿qué Bella iba a ganar al final?
No la iba a empujar. Yo no la iba a forzar o a pedir nada.
Pero no iba a quedarme con los brazos cruzados y ver a la mujer de mis sueños dejando de lado todos sus sueños y convertirse en alguien más, encerrada en una habitación de acero a dos mil kilómetros de distancia.
Así que de vez en cuando, le daba un gentil recordatorio.
Ella tenía opciones.
Antes de que pudiera morderse el labio mientras miraba el tazón con ciega concentración, cambié de tema.
"Entonces, ¿qué estás haciendo ahí?"
Tragó fuerte y miró hacia arriba con una expresión de gratitud en su rostro. "Pastelitos con una salsa roja. Pensé que irían bien con la pizza".
"Y con la cerveza", le recordé, sosteniendo la botella.
Ella se rió y me arrebató la botella en broma. "Sí, y con la cerveza", dijo, tomando un trago de la mía y luego entregándomela de nuevo.
Después de un poco más de mezcla, Bella vertió el líquido de color rojo en un molde de metal que dentro tenía más moldes llenos de masa. Cuando terminó de llenarlos, cavó un dedo profundamente en la masa restante y se acercó con una enorme burbuja de masa de color rojo en la punta. Ella la contempló con nostalgia por una fracción de segundo antes de meterla hasta el fondo de su boca rosada. El gemido de placer que dejó escapar me puso duro - literalmente me puso duro - y luego, lentamente, se retiró el dedo, lo chupó hasta dejarlo limpio y lo sacó estando húmedo.
"Wow. Está dulce", murmuró ella inocentemente.
Tragué saliva, incapaz de mover otra cosa que mis ojos, haciendo un circuito entre su cara y su dedo húmedo. Sus ojos de repente se acercaron a mi cara, y ella torció la cabeza hacia un lado, estudiándome, y cuando cayó en la cuenta, sus ojos se abrieron como platos. Yo esperaba que sus mejillas estuvieran de un color rojo fuego, o que sus labios quedaran atrapados entre sus dientes de nuevo, o que ella se alejara de mí.
Lo que no esperaba fue como, sin romper la mirada, con el dedo fue cuidadosamente hacia el tazón una vez más, y cuando lo sacó goteaba con la masa de color roja más tentadora y brillante de la existencia.
"¿Quieres… probarlo?", ella respiraba.
Santo puto infierno, ¿iba en serio?
Debí de haber asentido con la cabeza, pero no podía estar seguro. Manteniendo su mirada, incliné mi cabeza hacia adelante, centímetro a centímetro, hasta que estuve sólo a un par de centímetros de su dedo. Podía oler la dulzura de la masa, y la aspiré profundamente. Bella mantuvo sus ojos fijos en mí, de repente su respiración era más profunda y más rápida.
Cuando saqué la lengua y le di a su dedo la primera lamida, no pude reprimir el gemido que estalló bajo mi garganta. Bella respiró profundamente y cerró los ojos, dejándose ir con voz temblorosa y mordiéndose los labios mientras mi lengua se arremolinaba alrededor de su dedo rojo, lamiendo hasta el último trozo de la masa. Era dulce, un poco más pecadora que ninguna otra por la que alguna vez haya tenido el privilegio de pasar la lengua en mis veinticinco años de vida. Y luego apreté los labios alrededor de su dedo y lentamente absorbí hasta el último trozo de su dedo, hasta que la probé a ella, suave y sedosa y cien veces más dulce que cualquier maldito líquido.
La miré cuando lo hice. Su respiración era irregular, su pecho subía y bajaba, y sus ojos eran oscuros y quemaban.
Me humedecí los labios. "Quiero más", murmuré ásperamente. Sus ojos se hicieron más grandes.
"Hey, ¿están los pasteles listos?", Alice dijo en voz alta. Ella y Jasper entraron a la cocina, sin la vergüenza de que en sus caras pusiera 'acabamos de follar'. Bella rápidamente se alejó de mí, devolvió el tazón al mostrador y apoyó sus manos en los bordes, como si se sujetara.
Alice vio el plato y sonrió.
"¡Ooh yum! ¡Masa!".
"¡Alice, espera!", Bella le advirtió dándose la vuelta, pero Alice ya estaba metiendo el dedo en la masa, Jasper le siguió. Se chuparon los dedos con avidez.
"¿Qué?", Alice le preguntó con la boca llena de la masa del pastel.
Bella se rió entre dientes y les sonrió tímidamente a los dos. "Yo he metido mi dedo ahí".
"¿Y?", Jasper resopló.
"Dos veces".
"Ella lo ha metido dos veces", confirmé con una sonrisa.
"¡Ewww!", Alice gritó, doblándose de dolor. "¡Jesús B, adviértelo, chica! ¿Qué diablos? Esa mezcla es totalmente inútil ahora".
En ese momento, yo podría haber pensado en un buen uso de ella. Es decir, serviría para untarla en el cuerpo de Bella para lamerla y chuparla y-
Jasper se encogió de hombros y sumergió otro dedo. "¿Y qué?", dijo, con el dedo en la boca, "más dedos sólo la hacen más sabrosa".
"¡Eww, claro que no!", Alice dijo. "¡No sé donde han estado tus dedos!".
Bella se dio la vuelta y murmuró en voz baja. "Bueno, yo creo que todos sabemos dónde han estado los dedos de Jasper".
Alice y Jasper se miraron entre sí y se rieron con aires de culpabilidad.
"¡Sois muy brutos!", Bella se rió.
"Hey, tú lo has dicho. No nosotros", se rió Jasper. Buscó en la mezcla de nuevo. "De todos modos, a la mierda. Me muero de hambre ahora", se quejó.
Alice sacudió la cabeza. "¡No puedo creer que te lo estés comiendo después de todos los dedos que se han metido en ella! Eres como ese tipo que Bella y yo conocimos en la universidad el primer año. ¿Lo recuerdas, B?", ella se rió. "¡Ese que se tiraba a todo lo que se movía!".
"Uf, sí, me acuerdo de él", respondió Bella con desdén. "Usó eso para darme ascoooo".
Ella se estremeció ante el recuerdo.
Alice se rió y negó con la cabeza, recogiendo uno de los pasteles preparados y dándole un bocado enorme. "Quiero decir, ¿por qué algunas personas piensan que sus años de universidad vienen con una licencia para conectar con todo el mundo dentro de un radio de tres millas de la universidad?"
Los tres se echaron a reír, mientras que yo me reí una vez con nerviosismo.
Cambié de tema. "Parece que vosotros dos realmente tenéis apetito, ¿eh? Hay pizza allí", le dije, señalando con la cabeza hacia la caja de pizza.
Alice acercó las manos alegremente y abrió la caja, con hambre cogió un trozo, mientras que Jasper siguió su camino con la masa.
Bella rodó sus ojos, limpiándose las manos en su delantal. "Bueno, yo voy a darme una ducha rápida antes de que comience la película". Ella se volvió hacia mí. "Estaré en quince minutos". Sus ojos de repente se fueron a mi boca y levantó la mano hasta el borde de mis labios, limpiándolos suavemente con un dedo.
"Tenías un poco de masa ahí", murmuró.
Asentí en silencio, y la vi alejarse.
¿Amistad? Sí, eso era bueno y lo único.
Pero eso no significa que yo no soñara con cogerla y ponerla sobre la mesa, o tirarla sobre el sofá, o empujarla contra la pared, casi cada minuto de mis momentos despierto. Y también en casi todos mis momentos mientras estaba dormido.
"¿Dónde diablos están Rose y tu hermano con el glaseado?", Jasper se quejó, interrumpiendo mis sueños caprichosos. "No puedo comer pastelitos sin el glaseado. Voy a llamarles y a ver dónde están". Salió de la cocina.
Alice y yo nos quedamos solos. Ella se acercó a la nevera y sacó una cerveza, haciendo estallar la parte superior antes de saltar con cautela sobre el mostrador.
"Así que..."
"Así que..."
"Tú y yo no hemos tenido la oportunidad de hablar en un tiempo, Edward", musitó, con un trozo de pizza en una mano y una cerveza en la otra.
Crucé las piernas en los tobillos y me apoyé contra el mostrador. "No es mi culpa. Últimamente has tenido dificultades para encontrar tu camino fuera de tu dormitorio". Le sonreí y le di un guiño juguetón. Ella sonrió con picardía. "¿Qué tienes en mente, enana?"
Alice pasó su dedo índice de un lado al otro del mostrador, mirando el dedo con ansiedad. "Bueno, yo sé que Bella finalmente te ha hablado de Charlie... pero... yo no estaba segura de si ella te había dicho que... que... bueno que Mike..."
"¿... que Mike está pagando sus gastos médicos?", yo le respondí.
Dejó escapar un profundo suspiro de alivio y relajó los hombros. "¡Sí! ¡Ella te lo ha dicho! ¡Gracias a Dios! A ella no le gusta hablar de eso, así que no estaba segura. Así que entonces ella también te contó lo del trabajo".
Le sonreí. "¿Quieres decir que ella está buscando dos trabajos aquí para que pueda pagar a Mike?"
Alice se incorporó, con el rostro repentinamente ilegible. "Sí. Sí, eso es lo que he querido decir".
Fruncí el ceño.
Dejó la cerveza y la pizza, y resopló con enfado, mirando hacia el techo. "Dios, odio a Mike".
Tomé un trago de cerveza y la estudié durante medio minuto. "Déjame preguntarte algo, enana. ¿Por qué odias tanto a Mike?"
Ella frunció el ceño. "¿Tú no?"
Solté un bufido y saqué una rebanada de pizza de la caja. "Alice, tengo mi propio conjunto de razones de por qué le daría una patada a su culo". Di un mordisco. "Pero me gustaría escuchar las tuyas". Me miró de manera uniforme. "Quiero decir, ¿qué pasa?". Le pregunté con la boca llena de pizza. "¿Es porque él quiere casarse con tu compañera de piso, lo que hace más difícil para las dos el que os divirtáis, o es que estás celosa del tiempo que ella pasa con él?"
Alice entrecerró los ojos hacia mí y puso su cerveza de vuelta en el mostrador.
"¿Me ves como si estuviera en una cacería humana? Si ese fuera el caso, Edward, yo también te odiaría a ti, ¿no es cierto?"
Me encogí de hombros.
Ella suspiró. "Veo que voy a tener que ser creativa a fin de mantener el código de mejor amiga. Bueno, volviendo a la universidad, Bella no era mucho de tener citas. Siempre me pareció tan extraño, porque quiero decir, ella es bonita, inteligente y divertida, ¿verdad?"
Asentí con la cabeza pero no hice más comentarios. ¿Qué iba a decir? Personalmente, yo hubiera sido más como ese tipo que ambas habían conocido en la universidad que se tiraba a todo lo que se movía.
"Ninguno de los chicos en la escuela le interesaban". Me sostuvo la mirada con atención antes de continuar. "Le pregunté varias veces si ella había dejado a un tipo en la escuela secundaria. Si tal vez por eso..."
Una imagen de Bella y de Mike en el baile, de repente invadió mi mente, a pesar de que yo ni siquiera había asistido.
"... pero ella dijo que no era así. Que el hombre que a ella le había gustado en la secundaria no la quería a ella. Eso. Eso es todo lo que estoy diciendo".
"¿Qué?". Le pregunté, confundido. "Mike siempre le gustó. Lo recuerdo con toda claridad".
Alice me dio una mirada exasperada. "Oh Dios mío, en serio, me estás matando". Ella resopló con fuerza. "Bueno, vamos a ver", dijo, mirando al techo. "¿Cómo puedo poner esto en términos de niños?". Ella chasqueó los dedos y me miró.
"El tercer año de universidad, un amigo nuestro iba a hacer una gran fiesta en el East Village y convencí a Bella para ir. Ahí es donde se topó con Mike por primera vez". Ella sacudió la cabeza y rodó los ojos. "Deberías haberlo visto. Desde que llegamos él la seguía a todas partes, tratando de impresionarla con su traje caro y con su gran actuación importante en la empresa de Wall Street, Dios, fue desagradable", gruñó ella. "Pero él era un viejo amigo suyo, por lo que ella le dio su número. Quedaron un par de veces y le pregunté por qué, y ella dijo que era porque le recordaba a su casa. Mira, Bella estaba feliz en Nueva York, pero nunca fue su casa. Siempre echaba de menos Washington. A Mike le gustaba Bella, y yo se lo dije a ella, y ella me dijo que le había dejado muy claro que no sentía lo mismo por él, que sólo podían ser amigos. Bueno, y eso es todo lo que voy a decir. Vas a tener que ponerte el sombrero de pensar, amigo".
Dejé mi pizza y pensé por unos segundos.
¿Qué había dicho Alice, que Bella le había dicho que el chico que ella quería en la escuela secundaria no sentía lo mismo por ella? Excepto... excepto que a Mike siempre le había gustado Bella. En la escuela secundaria, y al parecer desde que se encontró con ella de nuevo en Nueva York. Así que...
"¿Quién era el hombre que ella decía que no sentía lo mismo que ella?". Pregunté despacio, más para mí mismo que para Alice.
Levantó una ceja. "Dímelo tú, Edward. Tú estuvisteis allí. Yo no. Yo sólo puedo decirte quien piensa ella que no lo la quería. En realidad, no, yo no puedo", dijo rápidamente. "Código de mejor amiga y todo eso. Es por eso que estamos haciendo esto tan difícil".
Fui bombardeado de repente con imágenes de una adolescente Bella, con una amplia sonrisa hacia mí, viniendo a sentarse conmigo cuando nadie más lo hacía, compartiendo el almuerzo, compartiendo su arte conmigo y sólo conmigo, sus ojos cada vez más anchos cuando le iba a presentar una de mis canciones, sujetando mi rostro con sus manos...
Las palabras de Bella el otro día en la pradera volvieron a mí.
'Tú eras mi amigo Edward, pero yo siempre tuve miedo de que si decía algo incorrecto, desaparecieras'.
¿Qué sería eso incorrecto que no quiso decir?
Tragué con dificultad. "Jesús, ¿realmente lo jodí tanto?". Murmuré, bajando la cabeza y sosteniéndola con mis manos.
"No lo sé. Como he dicho, yo no estaba en la escuela secundaria con vosotros. Me gustaría haber estado. Suena como que el trabajo de mejor amiga de B estuviera hecho para mí".
No le respondí. Yo estaba demasiado perdido en los viejos recuerdos, de repente ellos se repitieron desde diferentes ángulos. ¡Pero... pero era imposible! ¿No? ¡Yo era Granoso Cullen, por el amor de Dios! ¿A quién en su sano juicio le gustaría en ese entonces?
"Edward, ¿recuerdas lo que te dije el otro día, eso de que necesitas abrir los ojos?"
Asentí con la cabeza fuertemente, mis manos seguían acunando mi cabeza.
"Ábrelos bien. Sé que tú y Bella habéis hablado de temas muy íntimos, pero... aún hay muchas cosas que no ves. Mantén los ojos bien abiertos y verás un montón de cosas que no te gustarán, pero que necesitan ser resueltas de una manera u otra. Y pronto". Ella dudó. "Antes me has preguntado por qué no me gusta Mike".
Asentí con la cabeza otra vez.
"Un día Bella se dio cuenta de que no había mucho de Mike que le recordara a su casa. Si me preguntas, él es más o menos la encarnación de todos los estereotipos negativos sobre la vida en la gran ciudad. Sin embargo, mientras que Mike puede ser un montón de cosas, tonto no es una de ellas. Cuando se dio cuenta de que la conexión de su ciudad natal no funcionó, él cambió su plan de juego una y otra vez, hasta que encontró el que mantendría a Bella junto a él.
Mi mandíbula se apretó, mis manos se pusieron en puño de forma automática, pero al mismo tiempo, traté desesperadamente de mantener una mente abierta, porque si lo que Alice estaba insinuando era cierto...
"¿Qué estás diciendo?". Le pregunté con los dientes apretados.
"Escúchame. Crecí en la ciudad, lo sé todo sobre los juegos. Bella es mucho más confiable. A Mike no le importa una mierda el dinero que Bella le debe, Edward", dijo Alice, sacudiendo la cabeza con disgusto. "No es porque sea tan malditamente generoso ni nada, sino porque sabe que es el pegamento-"
"¿Qué pegamento?". Preguntó Bella, caminando de regreso a la cocina, recién duchada y con unos vaqueros ajustados y su top negro de Nitelock.
Alice saltó y gritó, pero al instante transformó su rostro en una máscara en blanco y abrió uno de los cajones de la cocina, buscando a través de él con impaciencia.
"El pegamento de la tela. ¿Sabes dónde está?", le preguntó. "Estoy trabajando en un nuevo diseño y tengo que pegar algunas piezas..."
"¿Es eso lo que Jasper y tú fuisteis a buscar a tu habitación?". Bella sonrió con ironía. "¿No está en ese armario de arriba, donde por lo general está?". Ella sacudió la cabeza hacia un armario poco más arriba de la cabeza de Alice.
Alice se volvió y abrió con cuidado el armario. "¡Bueno, tú lo sabías!", Alice exclamó. "Justo donde has dicho".
"Sí, es curioso porque es exactamente donde siempre ha estado", Bella bromeó con sequedad. "Es una lástima que los dos hayáis desperdiciado tanto tiempo buscando en el lugar equivocado". Alice se rió nerviosamente y saltó fuera de la cocina, mientras yo terminaba mi cerveza y trataba de procesar las cosas que Alice me había dicho.
oooooooooo
Bella me llamó a la mañana siguiente. Me equilibré en la cama con un codo y respondí a mi móvil.
"¿Te he despertado? He esperado un tiempo antes de llamarte", susurró ella con entusiasmo. Podía oír la agitación contenida en su voz.
"No puedo pensar en nadie más que quiera que me despierte", le respondí con honestidad, sobre todo porque era su rostro el que acababa de tener detrás de mis párpados, y su cuerpo entre mis brazos.
"Para", se rió con un deje de vergüenza. "¿Adivina qué?"
"¿Qué?"
"¡Vendí mis dos primeros cuadros anoche!".
Me senté en línea recta. "¿En serio?"
"Sí", se rió con entusiasmo. "¿Sabes esos cuadros que había en el salón? ¿Los del Prado cerca de la casa de Charlie y del prado en el Central Park de Nueva York?"
"Sí".
"Bueno Rose me preguntó el otro día si me importaría colgarlos en la barra de Nitelock. Ella dijo que agregarían carácter o algo así".
"Oye, yo no sabía que estabas enseñándolos. Si lo hubiera sabido-"
"Sí, sí, sólo escucha", se rió. "De todos modos, esta pareja vino la noche anterior, y empezaron a hablar sobre lo mucho que amaban los cuadros. Hablaron de cómo habían estado en el Central Park y de cómo la pintura capturaba la belleza perfectamente y entonces Rose les dijo que yo era la artista y comenzó a venderles la historia disparatada sobre cómo yo seré la próxima gran artista, y como mis cuadros están en gran demanda en este momento, pero que estaba dispuesta a venderles los dos por 500 cada uno. Me rompí a reír, esperando que la pareja se riera junto a mí. ¡Sin embargo, lo siguiente que supe era que estaba sosteniendo un cheque de mil dólares en mi mano y la pareja estaba ocupada cogiendo mis pinturas de la pared!".
"¡Oh, mierda!". Me eché a reír.
"¡Lo sé!"
"¡Eso está muy bien, Bella! ¡Te lo dije! ¡Ya te dije que lo harías a lo grande! Si me preguntas, esa gente ha hecho un buen negocio. Eres tan malditamente talentosa". Me pasé la mano por el pelo. "Dios, estoy orgulloso de ti".
Ella se rió tímidamente. "Gracias".
"Sólo...", le dije más tenue.
"¿Sólo, qué?", preguntó ella con rapidez.
"Bueno, si yo hubiera sabido que tus obras estaban a la venta, en especial la de tu prado, te las hubiera comprado yo, Bella".
Ella se quedó callada por mucho tiempo. "Yo... yo tengo algo que decirte", por fin respiró. Podía imaginar cómo se estaba mordiendo el labio en la otra línea. "Estoy trabajando en una especie de pintura... para ti".
Tragué saliva espesa y cerré los ojos. ¿Cómo era posible que yo sintiera tanto por esta chica y no explotara?
"En ese caso, yo tengo algo que decirte también".
"¿Qué?", murmuró.
"He estado trabajando en algo para ti".
"Seguro que lo has hecho", se rió una vez.
"Lo he hecho", le aseguré. "Pero primero, ¿qué tal si te llevo a desayunar para celebrar que finalmente has sido descubierta?"
Ella se rió con ganas. "Yo no sé acerca de eso de ser descubierta, pero un desayuno suena bien. ¿Qué tal si nos vemos en una hora o algo así? Tengo que despertar a Al y darle la noticia, y luego llamar a Charlie, y luego llamar a- ", se contuvo.
Me puse tenso, sabiendo que ella no me pertenecía y que no podía combatir contra esa amarga envidia. "Ves a hacer tus llamadas y te veré en una hora".
Bella y yo acordamos reunirnos al lado del mar, y una hora más tarde, mientras yo caminaba hacia el restaurante que habíamos planeado ir para comer, de repente me di cuenta.
Bella me había llamado primero. No a él. Ni siquiera a Al o a su padre.
A mí.
El pensamiento me hizo regodearme y me dolía el corazón, todo al mismo tiempo. Había estado despierto toda la noche pensando en lo que Alice había dicho. ¿Era realmente posible que Bella pudiera haber sido mía hacía años? Yo ya sabía que había jodido mi oportunidad de estar ahí para ella huyendo de ella todos esos años. Pero Jesús, aún así, ¿podríamos haber sido algo más que amigos? ¿Ella había sido realmente capaz de ver más allá del acné, de las gafas y de la torpeza, y en realidad le gustaba lo que había visto?
Pero lo que me estaba volviendo aún más loco que nada fue el pensamiento de que tal vez Mike no había actuado desinteresadamente un año atrás, cuando asumió los gastos médicos de Charlie. Si eso era cierto, entonces Mike seguía siendo el cara culo manipulador de dos caras que había sido en la escuela secundaria. Sólo que esta vez no era imbécil conmigo, sino con la chica con la que yo convivía y para la que yo respiraba. Eso no lo permitiría.
Bella llegó pareciendo positivamente radiante. Mi pecho se apretó con fuerza al verla, radiante y feliz. Sus mejillas estaban rojas, el cabello suelto y fluido detrás de ella. Parecía desgarradoramente hermosa y sin preocupaciones con una chaqueta corta y vaquera sobre un vestido de flores hasta la rodilla y unas botas vaqueras y marrones.
Para eso era Bella, para florecer y prosperar en su propio éxito, no en el de otra persona.
Se dirigió hacia la mesa donde yo estaba sentado esperándola y se puso delante de mí con una enorme sonrisa en su rostro.
Yo le devolví la sonrisa, fingiendo desconocimiento. "Lo siento, señorita, ¿la conozco?". Ella se echó a reír. "Quiero decir, es hermosa y todo eso, pero me temo que estoy esperando a una amiga artista y famosa que ha tenido la amabilidad de quedar conmigo para un desayuno".
"Oh", asintió con la cabeza, sus ojos brillaban de alegría. "Una amiga artista y famosa. Bueno, ¿ella es guapa por lo menos?"
Me encogí de hombros. "¿A quién le importa? Ella es famosa".
Ella se rió y me dio un manotazo en el brazo con su bolso. Me reí, me levanté y me acerqué a su silla.
Cuando la camarera no preguntó nuestros platos: Tortilla occidental, tocino canadiense, queso y chorizo español, el apetito de Bella era tan grande como su sonrisa esta mañana.
"Y por favor, tráiganos un par de vasos de Mimosas", le pregunté a la camarera.
"Pensaba que no hacías eso de mezclar bebidas", sonrió Bella, una vez que la camarera se alejó para ir a por nuestros pedidos.
Puse la mitad de mi boca arriba. "Y no lo hago. Pero para esto voy a hacer una excepción". Le guiñé un ojo.
Ella rodó los ojos.
"Entonces, ¿qué han dicho los demás cuando les has dicho la noticia?"
Bella hizo una mueca, pero tenía una pequeña sonrisa en sus sensuales labios. "Bueno, Alice ya está quitando la mitad de mis cuadros de las paredes, y me ha dicho que piensa colgarlos en el club. Murmuró algo acerca de ser mi agente antes de irse a trabajar, lo que podría ser un problema, porque creo que Rosalie ya se nombró eso". Me reí humildemente y ella rodó los ojos. "Y Charlie", sonrió con ternura. "Creo que Charlie está listo para organizar un desfile triunfal o algo por allí en Forks. Por cierto" - sonrió con picardía, llevando su vaso de zumo de naranja hasta su boca - "dice que te diga que tiene una valla que necesita ser arreglada y que no le importaría si le ayudabas a arreglarla. Ya sabes" - le brillaban los ojos -"como la casa de tu padre necesita alguna reparación o algo así…"
Esta vez me reí en voz alta. "Dile que voy a dejar que me enseñe la próxima semana cuando vayamos".
El rostro de Bella se nubló por un instante, pero luego sonrió de nuevo.
La camarera nos trajo la comida y tan pronto como se alejó, Bella empezó a comer. Yo la miré y me obligué a hacerle la siguiente pregunta.
"Entonces, ¿qué ha dicho Mike?"
El tenedor se congeló en sus labios, y ella lo dejó caer despacio, masticando con cuidado y tragando antes de contestar.
Mantuvo los ojos en su plato de comida. "Ha dicho que es... divertido".
Su boca se torció en la última palabra.
"¿Perdón?". Le pregunté, seguro de que debía de haber escuchado mal.
Ella me miró y su rostro se quedó en blanco. "Él ha dicho" - repitió lentamente - "que es divertido. Como si tu sobrina de cuatro años pintara un retrato de ti con una casa cuadrada, un techo triangular y un sol con cincuenta rayos que salen de él y le dices que lo vas a colgar en la nevera para hacerla feliz". Sus fosas nasales se abrieron un poco y ella levantó la taza de zumo de naranja y sonrió irónicamente. "Bueno, esas no fueron sus palabras exactas, pero el significado era claro".
Yo le devolví la mirada de incredulidad, deteniendo las palabras que estaban en la punta de mi lengua que decían que su novio era el mayor imbécil del planeta, y que si él estuviera aquí ahora mismo empujaría mi puño en su garganta.
Ella se encogió de hombros y forzó una sonrisa, mirando pensativamente a su zumo de naranja. "Mike está como... molesto conmigo ahora mismo".
Apreté la mandíbula con fuerza. "¿Puedo preguntarte por qué está molesto?". Le pregunté incapaz de resistirme.
Ella no respondió de inmediato, y luego suspiró y me miró a los ojos. "Bueno, este fin de semana iba a ser nuestro fin de semana para vernos".
Lo supuse. No pude evitar la sensación de alivio que se apoderó de mí por esas palabras.
"¿Y no puede venir?". Le pregunté con cuidado, tratando de mantener la emoción de mi voz.
Ella sacudió la cabeza lentamente y luego sus ojos se trasladaron de nuevo a su zumo de naranja. Trazó el borde del vaso con el dedo antes de tragar fuerte. "Él quiere que... que yo vaya a Nueva York para el fin de semana".
Me puse rígido, mi boca se puso en una línea apretada.
"Lo planeamos hace un tiempo", prosiguió con voz temblorosa. "Él va a tener esa gran fiesta de disfraces con sus amigos y yo... tenía que ir y unirme a él".
¿Quieres decir estar de pie junto a él con una sonrisa pegada y un vestido de coctel hasta los pies, haciendo de la perfecta novia de Stepford?
"Pero no puedo irme este fin de semana". Ella me miró. "No puedo", repitió, como si estuviera tratando de convencer a alguien. Yo no estaba seguro de a quién. "Tal vez pueda ir para una noche, pero no para todo el fin de semana".
De repente me acordé de algo. "¿Qué pasa con la fiesta de Halloween en Eclipse?"
Su rostro se cayó y volvió a mirar hacia abajo. "Yo... no sé si podré ir, Edward. Voy a tener que volar a Nueva York por la noche y...", se fue apagando.
Mi pulso se golpeó violentamente en mis venas. "Bueno, tú tienes que hacer lo que tienes que hacer, ¿verdad?". Le dije con estoicismo, apuñalando un chorizo salvajemente con mi tenedor y empujándolo en mi boca.
Ella no respondió. En ese momento, la camarera se detuvo allí.
"Lo siento", nos dijo a los dos. "Parece que no tenemos champán para las Mimosas. ¿Quieren que les traiga un poco de vino en su lugar?"
"¡Vino no!". Ambos le gritamos al mismo tiempo. La camarera murmuró una disculpa y se alejó rápidamente.
Yo le había prometido mi amistad con ninguna expectativa más, sin ataduras.
Lo había prometido.
oooooooooo
Cuando entré en Nitelock más tarde esa noche para entregar mi regalo a Bella, recordé mi promesa del prado. Yo quería más, pero no la tenía que forzar.
Pero tampoco lo podía ocultar.
Ella estaba detrás de la barra cuando entré, vertiendo una cerveza desde un barril. Y aunque podría quedarme allí y mirarla durante horas, me obligué a romper mi mirada de ella y fui en busca de Jasper a donde él me había dicho que estaría.
Una vez que todo estuvo preparado, esperé, moviéndome nerviosamente. Entonces oí la voz de Jasper, algunas introducciones rápidas, y entonces fue la hora de salir.
Las luces sobre el escenario estaban en un lado, por lo que entrecerré los ojos mientras ajustaba el micrófono. Cuando levanté mis ojos se perdieron de inmediato en la barra, donde Bella estaba aturdida, con los ojos abiertos y con la mandíbula abierta, sosteniendo una taza medio llena de cerveza en el aire. Le sonreí y entonces desapareció el resto del club. Mi corazón latía a un ritmo rápido y constante contra mi pecho, ya no por los nervios, sino por la chica que me miraban con atención y curiosidad. Una pequeña sonrisa se formó en sus perfectos labios.
Eso fue todo el estímulo que yo necesité.
Me puse la correa sobre mi cabeza y pasé la mano por mi vieja guitarra. A continuación di una respiración profunda y hablé por el micrófono. Y a pesar de que probablemente había un par de cientos de personas en la multitud, sólo veía a una.
"Esto es para ti, Bella. Esto siempre ha sido para ti".
Yo pulsé los acordes de la canción que había escrito hacía mucho tiempo.
'Oye chica bonita con el pelo largo y castaño
Cuando tú sonríes, es casi más de lo que puedo soportar
Una cara tan dulce
Quiero ir a cualquier lugar contigo, lo quiero'
Bella se cubrió la boca con una mano, con sus ojos chocolate abiertos y vidriosos, mientras yo seguía, sin apartar mis ojos de ella.
'Dime lo que está en tu mente
Toma mi mano y vamos a dejar todo atrás, lo juro
¿No sabes que eres dueña de mi corazón?
Yo lo sabía desde el principio
Lo perdí todo por ti, es cierto'
Ella siguió mirándome con incredulidad, y luego Rosalie se fue hasta ella y le puso una mano en uno de sus hombros.
Por el rabillo del ojo, pude ver un duendecillo diminuto saltando en el taburete frente a Bella, mirándome con una sonrisa en su rostro. Pero eso fue todo intrascendente y periférico, porque yo sólo tenía ojos para la chica bonita - la chica maravillosa - con el pelo largo y castaño.
'Oye chica bonita, ¿no sabes que eres mi mundo?
¿No sabes que eres dueña de mis sueños...?'
El club estalló en aplausos al terminar la canción, pero no hice caso de nada. El rostro de Bella se sonrojó y sus ojos estaban brillantes. Poco a poco, una gran sonrisa surgió en su rostro.
Pero no había terminado. Me aclaré la garganta y comencé de nuevo.
'En algún momento, ella ha dejado a la niña atrás
Y se ha convertido en una mujer ahora
Se levantó y salió de su ciudad natal, sí, ahora está trabajando en la Bahía
porque ella es una mujer ahora'
Bella se rió con incredulidad, tocándose su cabello con ambas manos y acunando su cabeza. Ella dijo varias palabras que parecía algo como, 'Oh, Dios mío, oh Dios mío', una y otra vez.
'Y todo lo que quiero es estar contigo
Pero yo sé que tengo mucho que demostrar
Porque cariño, eres una mujer
Y yo tengo que ser un hombre para ti'
Cuando terminé, el aplauso fue ensordecedor. Pero yo estaba demasiado fascinado por el ángel de ojos marrones al que estaba prestando atención. Hablé por el micrófono.
"Yo no he escrito la siguiente" - dije con una sonrisa - "pero a la chica bonita con el pelo largo y castaño le gusta, así que..."
Bella sonrió e inclinó la cabeza con curiosidad. Mis manos se movieron con facilidad, casi inconscientemente sobre las cuerdas.
'El verano ha llegado y ha pasado. La inocencia nunca puede durar. Despiértame cuando termine septiembre'.
La sonrisa de Bella creció increíblemente, y algunas voces de la audiencia comenzaron a ulular y a gritar. Seguí tocando los suaves acordes.
'Como dice mi padre, siete años han pasado muy rápido'.
Bella cantó junto a mí.
'Despiértame cuando termine septiembre.
Aquí viene la lluvia otra vez, la caída de las estrellas.
Empapando mi dolor otra vez, llegamos a ser lo que somos.
Aunque mi memoria descanse, nunca olvidaré lo que perdí.
Despiértame cuando termine septiembre'.
Yo pulsaba las notas suaves, mirando a Bella. En un momento Rosalie se inclinó a su oído y le dijo algo, haciendo que toda la cara de Bella se transformara en el mayor asombro. Ella sacudió la cabeza y se rió, y luego se fue hacia Alice y la dejó entrar en lo que estaban discutiendo. Alice saltaba en su asiento, aplaudiendo con entusiasmo. Fruncí mis cejas con curiosidad y seguí tocando.
Y de repente todo cambió.
Mientras interpretaba a Green Day, la canción introdujo a la percusión y a las guitarras eléctricas en esa parte. Yo había sido el único en el escenario y entonces una guitarra acústica apareció.
O por lo menos, creía que había sido el único en el escenario.
Abruptamente, desde mi izquierda, un conjunto de tambores se unieron, y cuando miré, sorprendido, Emmett estaba en el escenario detrás de mí. Y luego se unió una guitarra eléctrica y apenas tuve que mirar para saber que sería Jasper a mi derecha.
'El verano ha llegado y ha pasado. La inocencia nunca puede durar'.
Guitarra eléctrica, batería y guitarra acústica explotaron todas juntas.
'Despiértame cuando termine septiembre', los tres cantamos.
El momento fue surrealista, ver a Bella cantar, bailar al ritmo, y casi sonar más alta que la música… estaba bailando, su cabeza subía y bajaba y sus manos estaban en el aire. Rosalie se inclinó y le dijo algo al oído de nuevo y Bella se rió. Un segundo más tarde Rosalie se subió a la parte superior de la barra e intentó subir a Bella con ella. Alice hizo lo mismo y luego las tres, Bella, Rosalie y Alice, estaban en la barra, bailando, riéndose y cantando. Y cuando llegamos a la culminación del puente instrumental, Rosalie fingió que tocaba unos tambores invisibles, Alice tocaba una guitarra eléctrica invisible, y Bella...
Bella me seguía nota por nota en su guitarra invisible, tocando fuerte, dándolo todo. Su cabeza rebotó rítmicamente al compás, con el cabello ondulado moviéndose salvajemente. Una docena de emociones cruzaron su cara, y sentí como si por fin pudiera leerlas todas.
Esa era la del amor. Y yo nunca había amado más.
El club echó un ataque de artillería pesada de aplausos y silbidos cuando acabamos, pero a la única que vi fue a Bella, sin aliento y brillante. Su pecho, como el mío, estaba agitado por la emoción y el esfuerzo.
De repente, Alice se apareció en el escenario, saltando y chillando hacia Jasper, y fue más que evidente para todos los asistentes que su actuación le había valido una noche de maldita suerte.
Una vez más.
Y Emmett.
Si la forma en la que Rosalie paseaba hacia mi hermano era un indicio, parecía haber aceptado finalmente la inevitable mandíbula cuadrada. Sin previo aviso ni disculpa, ella se sentó a horcajadas sobre Emmett, apartando el tambor, y le metió la lengua en su boca, dándose la vuelta por sólo dos segundos para gritar hacia la multitud de mujeres que gritaban.
"¡Este de aquí es mi hombre!".
Emmett rugió por su aprobación y envolvió con sus brazos enormes las caderas de Rosalie, agarrando su culo sin pedir disculpas.
Sonreí y volví los ojos hacia la barra, ansioso de ver el objeto de mis sueños, y con la esperanza de tener un saludo similar...
Pero más allá de Bree, la otra camarera de Nitelock, nadie estaba en la barra.
Recorrí de izquierda a derecha la multitud, mi corazón latía con una fuerza desigual, buscando ansiosamente el pelo castaño y los ojos color chocolate.
Pero no encontré...
Nada.
Bella no estaba por ningún lado.
Siento dejaros con este final... pero así lo leereis con más ganas el lunes, jejeje. ¡Nos vemos el lunes! ;)
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