Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.

Canciones recomendadas por la autora:
-She's Like the Wind de Patrick Swayze
-Dirty Dirty Dancer de Enrique Iglesias

Cancionesque bailan Edward y Bella:

-Make love in this Club de Usher
-I'll Fly With You de Gigi D'Agostino

Bueno, aquí os dejo el capítulo en el que descubrireis qué le pasó a Bella...

Capítulo 16 - Dirty Dancing

"¿Ella está allí, Alice?"

"Ella está encerrada en su habitación, pintando".

"Sigue sin responder a mis llamadas ni a mis mensajes".

Alice suspiró en la otra línea. "Edward, se tuvo que marchar la otra noche".

"Me gustaría que ella me lo dijera".

"Sólo dale un poco de espacio".

Yo respiré hondo y dejé escapar el aire lentamente.

"Ella... ¿va a irse a Nueva York mañana?"

Alice no respondió de inmediato. Yo me pasé una mano por el pelo, frustrado, mi pierna saltaba ansiosamente debajo de mi escritorio.

"Vamos Alice. Tírame un maldito hueso. Me subo por las paredes aquí".

"Yo realmente no lo sé, Edward. Lo único que sé es que... Mike le envió un billete de avión pero... no sé lo que está planeando hacer. No creo que ella misma lo sepa todavía".

Me pellizqué el puente de la nariz con mi dedo índice.

"De nada me valió la serenata pública, ¿eh?". Solté un bufido cínicamente.

"Edward, sé que la otra noche significó mucho para Bella".

"Sí", dije con sarcasmo, "tanto es así que salió corriendo para alejarse de mí y no la he visto desde entonces".

"Les has dado mucho para procesar, Edward. Te dije que en la escuela secundaria ella pensaba que tu no sentías lo mismo por ella que ella por ti. Ahora le has arrancado repentinamente esa creencia. Ella ahora tiene mucho que pensar y volver a examinar. Sólo dale un poco de tiempo".

"Tiempo", repetía con impaciencia. "Dale tiempo. Claro, claro", solté un bufido. "Quiero decir, tenemos todo el tiempo del mundo, ¿verdad?".

Alice no respondió. Mi estómago se removió con inquietud, porque en algún lugar profundo de mis entrañas, me dio la sensación de que eso no era del todo cierto.

Oooooooooo

La noche siguiente el club se vistió para la fiesta de Halloween. Enormes y brillantes telarañas negras colgaban del techo, calabazas talladas con cortes elaborados del horizonte de Seattle estaban en la sala a oscuras y en la barra, el personal del club iba disfrazado, las chicas llevaban una colas de caballo largas con sus uniformes negros y cortos y puntiagudas orejas sobre sus cabezas, y los chicos llevaban camisas negras con una calabaza de color naranja brillante en el centro. La música bombeaba con fuerza desde todos los rincones mientras los cuerpos se movían rítmicamente, todo el mundo mostraba sus cuerpos fuertes a través de los disfraces de Halloween. Varios pares de ojos me seguían por la pista de baile, pero pasé de todos ellos, mirando al frente mientras me enderezaba la corbata y me la ajustaba alrededor del cuello. 'Déjame malditamente solo', murmuré para mí mismo. Yo no estaba de humor para tonterías esta noche.

Tan pronto como atravesé la sala, Alec se apartó de detrás de la barra y se dirigió hacia mí.

"Edward, ¿puedo hablar contigo un momento?"

Fruncí el ceño con impaciencia. "¿Qué pasa?". Yo no había visto ni hablado con Bella en más de cuarenta y ocho horas. Mi estado de ánimo más o menos coincidía con la noche oscura de la atmósfera.

Alec frunció el ceño. Su expresión apenas disimuló las palabrotas que le hubiera encantado decirme. Y aunque sabía que no era culpa de Alec que Bella estuviera probablemente en Nueva York en estos momentos, vestida con un vestido de satén largo con el pelo recogido, bebiendo vino de una copa de cristal y caminando de la mano de Mike, mientras que yo pasaba la noche de Halloween solo, no pude evitar el estallido de mi temperamento. Estaba a punto de preguntarle quién diablos pensaba que era para mirarme así, pero entonces me acordé de que Alec no era Mike. Alejé la mierda de él ya que no podría resolver mis problemas, y era probable que sólo añadiera más. Traté de recordarlo a medida que le escuchaba.

"Me preguntaba si podrías hablar con Victoria", comenzó a Alec, tratando de hablar sobre la música a todo volumen. "Sé que ella lleva la gestión y todo eso, pero cuando se trae a todos sus amigos al club y nos hace ponerles una copa tras otra y luego viene a nosotros y nos dice que los recibos de nuestro licor no coinciden con nuestro consumo de licor real, tengo que decir algo".

"¿Cuánto tiempo lleva haciendo eso?". Le pregunté, más claramente de lo que había pensado.

"Ella trae a un grupo de amigos aquí todas las noches", respondió Alec tan bruscamente. "Y beben desde la apertura hasta el cierre, beben lo mejor, sin propinas, sin parar. Lo último que mi equipo del bar y yo queremos es tener problemas con Victoria, pero cuando cada semana nos llega a nuestros oídos cómo de mal va la venta de alcohol, y entonces empieza a amenazar con quitarnos las propinas-"

"¿Os ha amenazado con quitaros las propinas?"

"Sí", dijo Alec, el labio estaba retorcido por el disgusto. "Ella dijo que si los ingresos de licor no mejoraban, iba a quitarnos nuestras propinas".

"Mira, yo no quiero problemas", dijo Alec con cautela. "Yo necesito mi trabajo. Sin embargo, mi equipo y yo no creemos que sea justo".

"¿Por qué diablos no me dijiste esto antes, Alec?". Le acusé, pasándome los dedos por el pelo. "¡Esto es algo que deberías haberme dicho de inmediato!".

Las fosas nasales de Alec estallaron. "Yo iba a hablar con Emmett al respecto, pero no ha aparecido desde hace un par de noches".

No. Por supuesto que no había aparecido. Estaba demasiado ocupado tirándose a su novia.

"Y en caso de que nadie te lo haya dicho" – continuó - "no eres el hombre más accesible del mundo".

Abrí la boca para decirle a Alec donde podía meterse eso y cuando podría venir a recoger su último cheque, pero entonces cerré los ojos y conté hasta diez hacia atrás. Mi estado de ánimo de mierda no era su culpa.

Tomé una respiración profunda. "Voy a hablar con Vicki".

Alec entrecerró los ojos.

"He dicho que voy a hablar con ella".

Se me quedó mirando.

"¿Eso es todo, Alec?". Le pregunté secamente.

"Sí", dijo mirándome con recelo. "Sí. Eso es todo".

Se volvió para alejarse. Rodé los ojos y levanté una mano vacilante sobre su hombro. Alec se puso rígido antes de darse la vuelta.

Bajé mi mano torpemente. "Alec, dile a tu personal del bar que a Victoria sólo se le permitirán dos copas gratis por noche".

Eso es todo. Si ella os dice algo a alguno de vosotros, le dices que hable conmigo o con Emmett". Él asintió con la cabeza. "Y... gracias... por hacerme saber lo que estaba pasando". Él me dio un guiño más fuerte y se alejó.

Cuando entré en mi oficina, fui recibido por un periódico tirado en mi cara.

Victoria estaba sentada en mi mesa, vestida con una segunda piel brillante de cuero negro desde el cuello hasta los tobillos. Sus rizos de color rojo fuego enmarcaban su rostro salvajemente, y sus orejas largas y puntiagudas de gato estaban sobre su cabeza. Una vez, yo probablemente me hubiera lanzado sobre ella y le hubiera quitado todo en dos coma cinco segundos. Ahora, sólo la miraba.

"En serio, ¿quieres dejar de tirarme mierdas cuando entro en mi oficina?", le dije caminando hacia mi mini-nevera y sacando una botella de agua.

Ella frunció el ceño hacia mí. "¿Has leído esta semana el 'Metro de Seattle'?", chilló.

Deje mi agua y golpeé mis labios exageradamente cuando terminé. "No, pero estoy seguro de que hay algo de lo que me hablaras. Entonces, ¿por qué no lo haces? Yo también tengo un par de cosas de las que me gustaría hablar contigo", le dije con ironía.

Hizo caso omiso de mi comentario y se escabulló hacia donde el papel estaba en el suelo con toda la gracia de un felino real, recogiéndolo y abriéndolo con un latigazo audible.

"Edward Cullen, co-propietario del Club y del Bar Eclipse, indiscutible punto caliente de Seattle, nos mostró el miércoles pasado que es mucho más que una cara bonita, así como el exitoso Rey de la vida nocturna de Seattle. Cantando canción tras canción en la noche de micro abierto de 'Nitelock', Edward rasgueó una guitarra y tocó una seria serenata para una chica afortunada llamada Bella, a quien le dedicó todo el conjunto de canciones".

"Oh, Dios mío, es jodidamente dulce", ronroneó ella, interrumpiéndose y poniendo una mano sobre su pecho, golpeando sus largas y falsas pestañas de una manera exagerada. Rodé los ojos.

"Más tarde, a Edward se le unió en el escenario su hermano y co-propietario de Eclipse, Emmett Cullen, así como el co-propietario de Nitelock, Jasper Whitlock. ¡Basado en la reacción de la multitud, si a estos tres jóvenes propietarios de discotecas no les funcionaran sus clubes, ellos tendrían un futuro muy prometedor como compañeros de banda! ¡No sabemos cuándo Edward y compañía se presentarán otra vez, pero yo tengo un plan para estar en Nitelock durante las próximas dos noches de micro abierto, estoy esperando y rezando! ¡Estoy seguro de que nos veremos allí!".

Terminó y miró hacia mí. "¿Y bien?", ella gritó.

"Y bien, ¿qué?". Le pregunté por igual, mirando a mi botella de agua.

Por el rabillo del ojo, pude ver la mirada mordaz que me dio. "Si querías romper las cosas conmigo para ir a lamerle el culo a Bella, eso ha sido una pérdida de tiempo, pero no te atrevas a poner el éxito de este club en peligro-"

"¿De qué demonios estás hablando?". Me reí sin humor. "¿Quién diablos está poniendo el éxito de este club en peligro?"

"¿Te das cuenta de la cantidad de publicidad gratuita que acabas de darle a nuestro mayor competidor?"

Fruncí mis labios. "En serio, Vicki, te tomas todo este maldito camino de mierda muy en serio. Además, ambos clubes se han mencionado en dicho artículo".

"¿A qué club piensas que todos se dirigirán para ver al Rey de la vida nocturna de Seattle cantando una serenata a su hermosa Bella?", preguntó ella, poniendo sus manos a los costados. "¡No tienes porque pasar un rato en Nitelock, o tocar en el micrófono abierto por allí! He trabajado muy duro para hacerle publicidad a este club caliente de Seattle, y que me maten si te permito cambiar mi club-"

Levanté las cejas. "¿Tú club? Ya sabes, cada vez más me sigue dando la sensación de que estás un poco confundida en cuanto a quién coño realmente paga las cuentas por aquí. Que yo sepa, mi nombre y el de Emmet eran los que aparecían en el contrato de arrendamiento, no el tuyo".

Ella me dirigió una mirada como si me fuera a tirar una olla hirviendo si pudiera.

"¿Cómo te atreves? Después de todo lo que he hecho por este club".

"Y te lo agradezco, de verdad que sí. Pero tienes que retroceder un poco. Voy a pasar el rato, o cantar, o reflexionar sobre el significado de la vida donde malditamente quiera, y si eso pasa en Nitelock, entonces que así sea". Sus fosas nasales se ensancharon y sus manos parecían que querían arrancarme los ojos. "¿Tú te preocupas tanto por este club? ¿Qué tal si detienes la hemorragia de la barra noche tras noche y el luego negarte a pagar?". Sus ojos se abrieron. "Sí, es cierto", le sonreí. "Lo sé todo sobre tu ejército de amigos que viene cada noche y luego ni siquiera da unas malditas propinas al personal", arrojé con asco. "A partir de ahora, te voy a permitir un límite de dos copas por noche. Puedes bebértelas tu misma o dárselas a tus amigos. No me importa una mierda. Pero nada más allá de dos", puse dos dedos hacia arriba y los llevé de ida y vuelta para que quedara claro, "sino pagarás por ellas".

Victoria me fulminó con la mirada, su cuerpo suave y elegante vibraba como si estuviera a punto de explotar en cientos de pedazos de cuero negro y brillante, y ardientes rizos rojos. Ella me enseñó los dientes, y por una fracción de segundo pensé que iba a volar por el aire y a morderme la cabeza.

"¡Gilipollas!", finalmente gritó, dándose la vuelta y dirigiéndose hacia la puerta, los tacones puntiagudos y largos sonaban fuerte contra el suelo de madera, su cola se movía hacia atrás y hacia adelante.

"Dos tragos", le recordé con una sonrisa, satisfecho de mí mismo, cuando ella llegó al picaporte. "¡Y no te olvides de la propina!", le dije.

Ella se detuvo en seco y se volvió lentamente, una fría sonrisa jugaba en los bordes de sus labios de un color rojo brillante.

"Dime, Edward. ¿Al menos te la follaste después de que le cantaras con tu pequeño corazón?"

La sonrisa que decía que estaba satisfecho de mí mismo, se desvaneció. Apreté la mandíbula y la miré.

Victoria se rió con frialdad. "¿Quieres que te dé propina? He aquí un consejo. La próxima vez que quieras hacer creer que eres Kurt Cobain, al menos asegúrate de que tu Courtney está dispuesta a jugar después". Ella se burló. "¡Y no me mires a mí, porque este coño se va de aquí!".

Ella se volvió y salió, moviendo su cola peluda y larga de lado a lado.

Oooooooooo

La sangre latía entre mis orejas junto a la cacofonía de la fuerte música a todo volumen que me rodeaba. Las vibraciones del bajo rebotaban en las paredes y en contra de mi cráneo y mi mandíbula, pasando a través de todo mi cuerpo.

Mierda, me dije a mí mismo mientras hacía mi camino fuera del club para tomar aire fresco, no necesitaba haberme tirado a Bella esa noche - aunque seguro que yo no me hubiera opuesto - pero maldita sea, un 'Edward, gracias por dar tu alma y voy a tener eso en cuenta a la hora de tomar una decisión final', hubiera estado bien. Algo. Cualquier cosa que me hubiera mostrado que eso había sido algo para ella.

El club estaba lleno de cuerpos esta noche. Miré a mí alrededor y resoplé. No, la otra noche en Nitelock no había funcionado exactamente de la manera que yo esperaba, pero eso no había afectado negativamente a nuestro negocio. Enjambres de personas, tanto disfrazadas como no, se movían y giraban unas contra otras en la pista de baile, con las manos agarradas y tocándose por todas partes. En el borde de la pista de baile, dos chicas, una rubia y una morena, estaban muy ocupadas moliéndose una contra la otra. Me miraron con los ojos muy maquillados, sonriéndome sugestivamente mientras sus caderas se chocaban en un ritmo lento y seductor. Yo les devolví la sonrisa. Durante cinco segundos mis pies se pararon y las miré, sus pezones estaban duros y tiesos debajo de sus camisetas, sus piernas se movían de manera atractiva con el ritmo de la música. Sus manos se movían arriba y abajo por los muslos de la otra, sus faldas tan cortas y sus culos tan apretados alcanzaban su punto máximo cada vez que iban hacia abajo. La morena levantó una mano fuera de la otra pierna y se acercó hacia mí, doblando su dedo índice para invitarme.

Sería tan fácil poner todo esto detrás de mí y decir: 'A la mierda. Les voy a dar una oportunidad'. Bella se encontraba en Nueva York, en una fiesta con Mike, o en algo parecido a una fiesta. Y yo no tenía que preocuparme más por Vicki...

Me pasé una mano por el pelo, los dedos de la chica todavía me hacían señales, invitándome con los ojos y prometiéndome todo y nada...

"Maldita sea", gruñí, cerrando los ojos y apretándome el pelo tan fuerte que vi más luces aparte de las que tenía encima. No era lo que yo quería, a quien yo quería. Nadie en este maldito club lo era. Me di vuelta y me abrí paso entre la multitud a ciegas. Y luego me choqué con un cuerpo caliente y un destello de fuego de repente corrió por mi columna vertebral. Mis ojos de repente se reunieron con un par de ojos oscuros, que estaban en una cara pálida y ansiosa.

"¿Bella?". Pregunté, aunque estaba bastante seguro de que estaba viendo cosas. Por un lado, era obvio que estaba perdiéndome poco a poco. Por otro lado, Bella estaba en la costa opuesta, en una fiesta con un montón de estirados gilipollas, ¿no? Y por último y lo más importante, Bella Swan no usaría lo que llevaba esta diosa delante de mí.

¿Era ella?

Mi visión de Bella en la actualidad lucía un largo vestido blanco que fluía, era más parecido a una túnica, estaba sujeto a su cintura con un cinturón ancho de oro. Sus brazos estaban desnudos a excepción de tres brazaletes finos de oro en cada brazo. La túnica dejaba espacio descubierto entre sus senos, así como en la mayoría de sus muslos y piernas.

Por eso supe que había perdido la cabeza y tenía que estar viendo cosas.

Sin embargo, se me secó la boca. Mis ojos recorrieron de arriba a abajo su cuerpo, a pesar de que sabía que tenía que ser un producto de mi imaginación y mi triste y solitaria polla, no teniendo nada mejor que hacer, se torció hacia el norte.

"¿Interrumpo?". Bella preguntó en voz alta mientras la música golpeaba a nuestro alrededor. Sus ojos se fueron hacia detrás de mí y me sonrió con picardía, pero me pareció detectar cierta aprensión detrás de la sonrisa leve que acababa de ver.

"¿Qué?". Le pregunté, sabiendo que - maldito infierno - yo no estaba viendo cosas y tratando de salirme de mi trance inducido por mi diosa. Me di la vuelta rápidamente y me di cuenta de que había estado mirando a las chicas bailar.

"No. No, por supuesto que no". Grité para que me escuchara.

Y así, todo el resentimiento que poco a poco había vuelto a construir a lo largo de los últimos dos días, se desvaneció y fue reemplazado por una furiosa erección del tamaño de Texas.

"Vosotros atendéis a bastantes zorras por aquí", alguien reflexionó en voz alta desde el lado izquierdo de Bella. Me obligué a apartar la mirada del espacio de color crema entre los pechos de Bella y mirar a Rose. Ella sonrió hacia mí sabiéndolo, un enorme pelo afro y rubio estaba en la parte superior de su cabeza y un traje de seda de color oro en su cuerpo.

"En serio", bromeó alguien a la derecha de Bella. Alice brillaba como una verdadera hada, con volantes, con un tutú verde y con varita y todo. "No he visto tanta piel desde el episodio de la semana pasada de La costa de Nueva Jersey". Ella me dedicó una enorme sonrisa. "¡Hey Edward! ¡Lo logramos!".

Levanté las cejas. "Lo habéis logrado. No creía que pudierais venir".

Mis ojos se trasladaron a Bella, pero ella rápidamente miró hacia abajo, a sus pies calzados con unas sandalias de oro.

"Bueno, Jasper no ha podido encontrar a nadie para que vigile el club esta noche, pero aquí estamos", intervino Rosalie. "Emmet estaba buscándote. Oye, ¿no se suponía que era una fiesta de Halloween? ¿Dónde está tu disfraz? Espera, déjame adivinar", se rió ella. "Estás aquí como un hombre sin cerebro", dijo secamente, sus ojos parpadearon rápidamente hacia las dos chicas detrás de mí.

"Hey Rose", le sonreí. "Ahora que tú y mi hermano sois algo, supongo que estarás mostrando algo de piel por los pasillos del Departamento de Psych en la Universidad de Washington, ¿eh?"

"¿Eh? ¿Qué es eso?", preguntó, ahuecando una oreja con una mano. "El boom-boom de la música está demasiado alto. No he oído nada de lo que has dicho".

Rodé los ojos y sacudí la cabeza. Alice se rió. Bella no hizo nada, siguió mirando alrededor del club con nerviosismo, evitando mis ojos. Con el tiempo, sus ojos se acercaron tímidamente a los míos, y se movió para estar cerca de mi oído. E incluso con todos los olores que nos rodeaban, su olor único se apoderó de mí. La forma en la que se inclinó sobre mí me dio una visión aún mejor del espacio entre sus pechos. Movió sus elegantes piernas nerviosamente, lo que hizo que la túnica se abriera aún más y mostrara sus piernas aún más. Mi pene estaba de camino a Canadá.

Bella de repente se tiró hacia atrás y me miró con optimismo.

"¿Qué?". Le murmuré, dándome cuenta de que me había perdido por completo todo lo que acababa de decir.

Ella se acercó de nuevo, y esta vez me obligué a centrarme en sus palabras.

Ella habló en voz alta en mi oído. "He dicho" - su respiración se desplegó a través de mi cuello, y dulce Jesús, la elasticidad de mis pantalones se vio rápidamente comprometida - "que si podemos ir a hablar a alguna parte". Se apartó de nuevo, mordiéndose el labio nerviosamente.

Céntrate Cullen. Céntrate.

Extendí la mano y le tomé la suya, y de repente ella sonrió tímidamente, y era como si yo pudiera sentir su ansiedad disminuyendo. Ella entrelazó sus dedos con los míos y se volvió hacia Alice y Rose, apoyándose en ellas.

Rose asintió con cautela en lo que ella dijo. "De acuerdo. Nosotros vamos a pasar el rato y a relajarnos". Los ojos de Rose de repente se abrieron y ladeó la cabeza hacia un lado, escuchando atentamente la canción que el DJ acababa de empezar.

"¡Oh, mierda! ¡Me encanta esta canción!". Azotó la cabeza en la dirección de Alice. "Hey, Al. ¿Quieres enseñar a esta gente cómo se hace realmente?"

"Sabes que quiero", Alice estuvo de acuerdo con una rápida inclinación lateral de su brillante cabeza.

"¡Esto es para las chicas sucias de todo el mundo! ¡Ahí vamos!", Rose gritó, mientras que Alice decía 'woohooo' y sus culos comenzaron a temblar y a bajarse antes de que pudiera alejarme.

Bella y yo caminamos rápidamente a través de la multitud. Cuando llegamos a la puerta negra que decía: "Sólo para empleados", la empujé y me metí con Bella. Los sonidos apagados de graves y agudos nos siguieron escaleras arriba, desapareciendo cada vez más con cada paso hasta que fueron sólo vibraciones en las paredes de mi oficina. Cuando me volví para cerrar la puerta detrás de nosotros, envolví mi mano alrededor de la manija de la puerta e hice una pausa, dando una respiración profunda. Bella se puso en contra de mi escritorio, me miraba con ansiedad cuando me di la vuelta.

Estuvimos unos momentos quietos, ninguno de los dos sabía por dónde empezar.

"En primer lugar yo... quiero pedirte disculpas por un par de cosas", Bella dijo finalmente. Se pasó la mano nerviosamente por el pelo largo y grueso. "Por un lado, no tendría que haberme presentado aquí sin llamar antes, pero..."

"No necesitas pedir disculpas por eso", le dije honestamente.

Ella sonrió con ironía. "Pero necesito pedir disculpas por algo".

Levanté las cejas. "No necesitas disculparte. Pero explícate, por favor".

Ella asintió con la cabeza lentamente, mordiéndose con rabia el interior de su boca. Miró hacia abajo a sus pies, y luego sus palabras salieron. "No debería de haber abandonado el club como hice la otra noche, pero de repente me di cuenta de lo que significaba, y fue algo demasiado fuerte como para lidiar con ello en ese momento", concluyó ella con voz temblorosa.

Suspiré con fuerza, dando un paso más cerca de ella. "Lo siento si te tomó por sorpresa, pero-"

Ella sacudió la cabeza y resopló, mirándome una vez con rapidez antes de mirar hacia abajo de nuevo. "Por sorpresa es una subestimación. Quiero decir, yo… ya me había dado cuenta de que... yo te gustaba ahora..."

Di otro paso más. "¿Me gustabas ahora? Bella, creo que estamos más allá de eso".

Ella me miró con ansiedad, uno de sus pies calzados con sandalias chocaba a un ritmo nervioso contra el suelo.

"Podrías habérmelo dicho" - dije en voz baja - "hubieras resuelto algunas cosas. Tú no tenías que huir de mí".

Ella soltó un bufido y me dio una sonrisa triste. "Pero al parecer, alejarnos el uno del otro es lo que tú y yo hacemos mejor". Sus palabras fueron afiladas y puntiagudas, sin dejar lugar a dudas de a lo que se refería. Y tan rápido como lo dijo, su cara se transformó en angustia.

"Supongo que me lo merezco".

Dejó escapar un suspiro de derrota y miró hacia abajo. "No, Edward". Ella suspiró. "Mira, antes incluso de entrar en eso, quiero que sepas que..." - ella respiró hondo y dejó escapar el aire lentamente - "alejarme la otra noche fue probablemente una de las cosas más difíciles que he tenido a hacer. Pero… si no lo hubiera hecho, no creo que hubiera tenido la fuerza para… detenerme más".

Mi corazón latía fuertemente, igualando el ritmo de los sonidos apagados provenientes de la planta baja. Di un paso más, y me quedé a sólo a unos centímetros de ella, lo suficientemente cerca como para coger su barbilla con mi mano y hacer que levantara sus ojos hacia mí. "Tal vez... no deberías contenerte más", suspiré.

Sus ojos marrones miraron profundamente en los míos. Pude ver la agitación que giraba en los suyos de un chocolate profundo. Pero también podía ver el deseo en ellos, el anhelo.

"Yo...", comenzó, antes de cerrar la boca de nuevo.

Levanté dos dedos hasta su mejilla y la acaricié con cuidado. "¿Tú, qué?", le susurré.

Ella comenzó de nuevo. "La otra noche, cuando... te subiste al escenario... quiero decir, Edward", dijo jadeante, con los hombros caídos. "No tienes ni idea... estabas cantando esas canciones y me estabas diciendo que eran para mí"- sus palabras salieron en carrera - "y me estabas mirando como... como si pudieras ver a través de mí, y tus ojos quemaban y tu voz era tan increíblemente suave y áspera a la vez... y tus dedos se movían tan rápidamente, tan expertos en las cuerdas" - su pecho se agitaba de arriba a abajo mientras hablaba, sus mejillas estaban encendidas con un rubor que viajaba por todo su cuello y desaparecía en su túnica, sus ojos de repente eran tan negros como el ónice - "y tu cabello caía sobre tus ojos y las palabras que dijiste eran las palabras con las que había soñado y puedo jurar que no hubo nadie más allí, sólo tú y yo, y todo era tan surrealista y luego..."

"¿Y luego, qué?". Llevé las manos tentativamente hasta su cintura delgada, acariciando con mis dedos sus costados, sintiendo el calor de su piel a través de la túnica delgada. Mi corazón se aceleró, y mi respiración era irregular, a ráfagas. La respiración de Bella era tan errática como la mía, sus ojos eran como dos joyas negras y ardientes. De repente teníamos las caras tan cerca que podía sentir su dulce aliento acariciando mis labios.

"Luego, cuando te detuviste, extendí la mano hacia ti y..."

"¿Y qué?". Le pregunté, apretando desesperadamente mi agarre sobre ella. Mis ojos se posaron en sus labios, estaban tan cerca que casi podía probarlos.

"Y algo en mi mano atrapó el reflejo de las luces del techo y cuando miré hacia abajo... era mi anillo".

Hice una mueca. Mis manos cayeron a los costados.

"Yo quería ir, Edward", susurró en un tono de súplica. "No tienes ni idea de lo mucho que quería...", se fue apagando, mirándome con ojos profundos y penetrantes y pidiéndome comprensión. "Gasté todas mis fuerzas para hacerlo, pero el anillo-"

"Al diablo con el anillo", gruñí entre dientes, envolviendo mis manos con fuerza alrededor de su cintura otra vez. "Aparta lejos esa maldita cosa".

"Me lo quite o no, yo todavía estoy comprometida", dijo entre dientes.

Dejé caer mi cabeza por la derrota. "Me estás matando", dije, pasándome una mano por el pelo.

"Esto no es fácil para mí", dijo con voz temblorosa y luego se quedó en silencio. Cuando volví a mirarla, ella me miraba con aprensión, mordiéndose el labio. "Edward... hay algo que tengo que decirte". La mirada de sus grandes ojos marrones - muy nerviosa y ansiosa – fue hacia mí, y de repente toda mi frustración se desvaneció. Todo lo que quería era alejar de ella ese aspecto angustiado.

Levanté una mano a su cara cremosa, tocando su mejilla, y ella sonrió con suavidad. "Bella, está bien". Ella me devolvió la sonrisa vacilante y dio un suspiro tembloroso. Me encontré con el pulgar pasando hacia atrás y hacia adelante sobre su mejilla, tratando de calmarla. Se veía malditamente en el borde. "Relájate", susurré. "Me puedes decir cualquier cosa. Recuérdalo, ¿de acuerdo?".

Ella asintió con la cabeza con cuidado y respiró hondo. "Edward, de vuelta en Nueva York, yo-"

Dos golpes rápidos en la puerta la sobresaltaron y cuando miramos hacia arriba, Emmett - vestido con una gran peluca de color marrón y un traje de poliéster color café, abierto y acotado - me miraba de arriba abajo y fruncía el ceño.

"¡Ahí estáis! Hey ¿qué diablos ha pasado con el Travolta de Fiebre del Sábado Noche que se supone que ibas a usar esta noche?"

Sonreí e hice caso omiso a su pregunta. "Emmett ¿te importa?, Bella y yo estamos en medio de algo".

"Oh, lo siento", se rió entre dientes. "Estaba buscándote para que pudiéramos dar a conocer los premios de vestuario de la noche. Pero si estáis en medio de algo, podemos hacerlo más tarde".

"Gracias. Cierra la puerta detrás de ti", le dije rápidamente, volviendo la atención hacia Bella.

Emmett sonrió. "¡Claro, hombre!". Puso dos pulgares para arriba antes de que él y la plataforma que llevaba en los zapatos comenzara a bailar mientras salía por la puerta.

"¡No!". Bella dijo rápidamente. Emmett se congeló y frunció el ceño. "No", repitió en voz más baja. Ella levantó las dos manos hasta mi solapa y empezó a alisarla hacia abajo. "Edward, podemos hablar más tarde", dijo en voz baja, y luego levantó sus grandes ojos hacia mí, mirándome a través de sus pestañas. "No voy a desaparecer a ningún lugar esta noche. Lo prometo", me susurró, y luego sonrió con ternura. "Ves a dar tus premios".

Le sostuve la mirada durante un momento y luego levanté las manos hasta las suyas, entrelazando los dedos. Anillo o no, ella no se apartó. "Baja conmigo. Tan pronto como los premios se acaben, vamos a volver y a terminar de hablar". Después de no verla durante los últimos dos días, tenía miedo de dejarla fuera de mi vista.

Ella vaciló por sólo una fracción de segundo antes de darme una gran sonrisa. "Claro".

Nos encontramos con Rosalie y Alice de nuevo, y antes de que Emmett y yo fuéramos a entregar los premios, dejamos a las tres chicas en la barra.

Los premios de la noche fueron determinados por votación. Cuando llegamos al premio al mejor traje femenino, una mujer vestida con un apretado, corto y brillante traje de bombero entró en el escenario. Le entregué el premio con una sonrisa distante. Por desgracia, ella ya tenía intención, y cuando llegó a coger el premio pasó su mano por la parte superior de mi pecho hasta el fondo de mi estómago y hubiera seguido si yo no la hubiera retirado. Todos en la multitud se rieron y soltaron unos "ooohs" y gritos. Le entregué el micrófono con cuidado, asegurándome de mantener una distancia segura esta vez. Ella lo tomó lentamente y golpeó sus pestañas falsas y largas hacia mí.

"Hey, ¿me quieres dar un premio real?", preguntó, arrastrando las palabras de su discurso y moviéndose desigualmente. "¿Por qué no utilizas tu manguera para apagar mi fuego?".

La multitud rugió. Miré a través de la sala oscura hacia la barra y me encontré con la mirada de Bella. Me estaba mirando, tomando una copa con una pajita y con una expresión indescifrable en el rostro.

"Oh, vamos", se quejó la mujer bombera, arrojándose en mis brazos y llegando hasta mí a tientas. La recogí y la aparté de nuevo.

"Hey, refrescarte, ¿vale?". Yo le dije, lo suficientemente fuerte como para que sólo ella lo escuchara.

"Yo te voy a decir lo que me refresca", se rió en voz alta. "¡Dame un chorro de esa manguera grande que tienes!". Fue hacia mi ingle de nuevo.

Esta vez envolví mis manos alrededor de los suyos con firmeza y le di un empujón. "Fuera".

"Oooh", se burló la multitud. Le pasé el micrófono a Emmett y me bajé del escenario.

Mientras que Emmett terminó de dar los premios, yo me abrí paso entre la multitud. Cuando me acercaba hacia la barra, se hizo evidente que había algún tipo de conversación entre la gente. Pasé a través de la multitud y me encontré a Alice y a Rosalie mirando a Alec detrás de la barra.

"¡No tenía ni idea de que iba a dársela a ella!", Alec gritó a la defensiva.

"¡Maldito payaso! ¿No tienes ordenado que no puedes servir esa bebida?", Rosalie gritó.

"Ella es mi jefa", gritó Alec. "¡Si yo no se la hubiera dado hubiera echado mi culo a la calle!".

Alice se acercó a Alec, enfadada, agarrando su pecho y sujetando su camisa de color negro con la mano. "Bueno, adivina qué, amigo. Ahora tu culo está en la calle, porque cuando acabe contigo vas a desear-"

"¡Alice, Rose!". Les grité. "¿Qué demonios está pasando aquí?". Miré a mí alrededor. "¿Y dónde está Bella?"

Los ojos de Alice y de Rose se abrieron como platos. Miraron por el alrededor de la barra, y sus expresiones se convirtieron en máscaras de terror cuando se dieron cuenta de que Bella no estaba cerca.

"¡Oh, mierda!". Rosalie gritó. "Voy a ir a buscarla". Miró a Alice. "Tú explícale la situación a Edward". Ella saltó de su taburete y comenzó a abrirse paso entre la multitud. "¡Fuera de mi camino! ¡Fuera de mi camino!".

"¿Qué demonios está pasando?", grité yo.

Alice se volvió hacia Alec, con el ceño fruncido, su pequeña mano todavía estaba en su camisa. "Este camarero tonto de los tuyos le ha servido a Bella el Pedo de Gorila".

Me quedé helado. Alec cerró los ojos.

"¿Tú, qué?", le susurré.

Alec abrió los ojos hacia arriba. "No he sido yo", soltó rápidamente. "¡Quiero decir, yo lo he servido, sí, pero pensaba que era para Victoria!".

Reduje mis ojos, mis manos estaban en puños a los costados. "¿Para Victoria?"

"Sí", dijo Alec bruscamente. "Victoria me ha pedido que le sirviera el Pedo de Gorila, y como todavía estaba dentro de su límite de dos copas, yo no le he preguntado. Lo siguiente que sé es que se había dado la vuelta y se lo estaba ofreciendo a la guapa morena con la que hablabas antes".

Me llevé las manos en puño a mis ojos. "¡Mierda!", me volví hacia Alice.

"¿Dónde ha ido Bella?"

"¡No lo sé!". Volvió la mirada hacia Alec momentáneamente y le dio un empujón antes de levantarse del taburete. "Ella apenas ha comido en varios días, y esa maldita bebida va a ir directamente a su cabeza, recuerda mis palabras. ¡No quieres ver a una Bella borracha! En realidad, tal vez deberías", sonrió ella. "Pero-"

No esperé a escuchar el final. Me di vuelta y me abrí paso entre la multitud. Los premios de Halloween habían terminado, la pista de baile estaba llena de nuevo con cuerpos en movimiento y en todas direcciones. Recorrí la sala, en busca de un largo y castaño cabello y de una túnica blanca que fluía...

Una cálida mano se posó en mi hombro desde atrás. Me di la vuelta rápidamente y me encontré con los ojos risueños de Bella.

"Hola guapo", dijo en voz alta. "¿Qué tal un baile?"

"Bella, vamos-"

Antes de que pudiera terminar, Bella me dio la espalda, empujó su culo bonito contra mi ingle y procedió a molerse contra mí con una determinación que casi me tiró al suelo. Sus brazos se fueron arriba y me rodearon el cuello, sus dedos se clavaron en mi pelo, y de repente Bella comenzó a moverse y a balancearse lentamente con la música, y mierda, tanto como me hubiera gustado decir que era un caballero, mi polla se posicionó con atención, una de la que el sargento más duro estaría orgulloso, y se presionó justo contra el culo de Bella.

Mis piernas se debilitaron. Luego Bella se movió alrededor con una sonrisa torcida en sus hermosos labios. Se balanceó contra mí de nuevo, despacio y sensualmente su cadera se pegó a la mía, sus uñas se arrastraban a lo largo de mí nuca. Yo casi podía sentir el calor palpitante entre sus piernas, y Jesús, gasté todo mi autocontrol para no presionarme más profundamente contra ella, porque Bella estaba obviamente borracha. Tenía que pensar con cuidado ahora, lo que era un chiste, porque cada célula de mi cerebro se había muerto o se había ido al sur de vacaciones cuando ella apretó todo su cuerpo contra el mío con tanta fuerza que sus pechos suaves se apretaron fuertemente contra mi pecho, removiéndose la túnica y dándome un rápido vistazo de la parte cremosa y rellena de arriba.

Madre mía.

"Bien, bien, Sr. Cullen", susurró ella contra mi mandíbula, mirándome a través de sus ojos entrecerrados. "¿Eso de tu bolsillo es una enorme calabaza, o simplemente es que estás muy feliz de verme?". Y cualquier decisión que había tomado, pronto llegó a ser discutible cuando Bella me apretó más cerca y presionó sus caderas contra mí con más fuerza. Todo el aliento dejó mis pulmones y mis ojos se pusieron en blanco en la parte posterior de mi cabeza. Luché para contener la carga que amenazaba con estallar allí mismo. Podía sentir claramente que la única cosa entre nosotros era una sábana, que en realidad era todo lo que era la túnica. Dejé caer mi cabeza y gemí.

"Bella..."

"Edward", murmuró en mi oído. "Muévete conmigo, Edward. Por favor".

Al parecer yo había estado de pie, inmóvil, tratando de mantener mis piernas firmes para no caerme. Tragué fuerte y puse mis manos alrededor de sus caderas - el calor de su piel me quemaba a través de la fina tela de su túnica - y comencé a mecerme con ella. Sus ojos ardían mientras nuestras caderas se movían rítmicamente de un lado a otro, uno contra el otro. Bella me miró fijamente y luego trasladó su boca a mi oreja.

"Quiero hacer el amor en este club. En este club. En este club. Quiero hacer el amor en este club..."

Santo infierno, estaba citando a Usher. ¿Qué diablos había en esa bebida? La tienda de campaña en mis pantalones creció, y yo sabía que era sólo cuestión de tiempo antes de que mi polla o mi cerebro explotaran. Probablemente ambas cosas.

Cuando la canción cambió a mitad de camino no estaba seguro de si quería matar al DJ o darle un aumento, porque había estado a medio segundo de distancia de lanzar a Bella sobre mi hombro y llevarla a mi oficina. El ritmo se aceleró bruscamente y el balanceo de Bella se aceleró con ella. Esta era una Bella Swan completamente diferente. Sus manos estuvieron de repente en mi pelo, y ella estaba moviéndose, balanceándose y bajando hasta el suelo. Envolví mis manos alrededor de sus caderas y me fui hacia abajo con ella.

"Todavía creo en tus ojos", cantó junto con la canción del club. "Simplemente no me importa lo que hayas hecho en tu vida".

La forma en la que me miró hacía difícil respirar.

"... no hay más elección que la de pertenecer a tu vida. Porque voy a vivir para tenerte algún día. Serás mi bebé y vamos a volar. Y voy a volar contigo".

Ella se dio la vuelta y apretó su espalda contra mí de nuevo. Cerré los ojos y dejé escapar una ráfaga de aire a través de mis labios entrecerrados. Podía sentir su culo perfecto, regordete y firme, y joder, eso era lo único que podía hacer para evitar mover mis manos a sus mejillas y embestir mi polla en ella. Bella levantó la mano y echó sus brazos alrededor de mí. Esta vez yo llevé mis labios a su oído.

"Cada día y cada noche, yo siempre sueño que estás a mi lado..."

Se dio la vuelta otra vez y me mantuvo firme en su mirada, sus manos pasaron lentamente por mis brazos, poniéndome la piel de gallina por donde pasaba. Apreté mis manos cuando ella las llevó a sus caderas. Pero luego las trasladó a mis caderas, y con los ojos todavía firmemente en los míos, sus manos comenzaron a moverse hacia adelante, volando hacia mis pantalones.

Con una clara y controlada confusión más que nada, cogí sus manos y las llevé hasta nuestros lados.

"Bella, para", le rogué con voz débil, áspera y seca.

Ella levantó su boca a mi línea de la mandíbula y se rió entre dientes. "¿Por qué?"

"Porque estás borracha, y esta no eres tú".

Movió sus labios contra mi mandíbula al hablar. "Por supuesto que soy yo. Soy sólo una Bella más liberada. ¿No quieres que esté liberada?". Apartó sus manos de las mias y las llevó alrededor de mi cuello.

Yo llevé mis manos a las suyas de nuevo, agarrándolas con fuerza, mientras que mi pene se enfrentaba a una batalla de proporciones épicas con mi mente. Aparté sus brazos de mí de nuevo.

"Bella, en menos de una hora me estabas alejando, y dándome razones por las que no podías hacer esto ahora".

Ella luchó contra mí para poner sus brazos alrededor de mi cuello otra vez. "Eso ha sido antes, esto es ahora", se rió ella, haciéndome cosquillas en la mandíbula con su aliento. "Edward, yo puedo ser tan sexy como todas las otras chicas que se tiran sobre ti noche tras noche. Déjame mostrártelo", susurró en mi oído, y entonces sentí su lengua caliente y húmeda en mi oreja.

Toda la sangre en mi cuerpo se unió a mis células cerebrales en sus vacaciones al sur. Apreté los dientes y de alguna manera me obligué a alejarme de ella con cuidado, poniendo sus brazos firmemente a nuestro lado. "No eres como las otras chicas, Bella. Déjame buscar a Alice y a Rose para que podamos llevarte a casa".

Bella se apartó bruscamente, su nariz de repente echaba chispas. Sacó las manos de debajo de las mía con fuerza. "Decídete Edward", susurró ella en voz alta. "Me quieres o no".

Un destello de ira parpadeó dentro de mí. "Yo podría decir lo mismo de ti", le escupí de nuevo.

Sus ojos estallaron. Y de repente, Alice y Rose salieron de detrás de mí.

"¡Oh, gracias a Dios que la has encontrado!", Alice dijo en voz alta. Miró entre Bella y yo y sus ojos se abrieron. "B, cariño, creo que tal vez deberíamos ir a casa", dijo con cautela, extendiendo la mano hacia la mano de Bella. Pero Bella se apartó con enfado.

"¡No!". Volvió la mirada furiosa hacia su mejor amiga. "Siempre me dices que necesito perderme, Al. ¡Bueno, eso es exactamente lo que pienso hacer!". Volvió sus ojos hacia mí. "¡Y si tú no quieres perderte conmigo, entonces voy a ir a buscar a alguien que quiera!". Ella nos dio la espalda a los tres, y dio un paso rápido antes de que mis brazos se extendieran y se envolviera alrededor de su espalda.

"Es suficiente, Bella. Te voy a llevar a casa".

"¡No!". Ella se dio la vuelta en mis brazos y luchó débilmente en mi contra, pero perdió el equilibrio y cayó contra mis brazos, riéndose. Eso llamó la atención de algunas de las personas que nos rodeaban en la pista de baile. Tratamos de orientar a Bella suavemente pero con firmeza hacia la salida. "¡No!", gritó de nuevo, sin dejar de reírse. "¡No puedes decirme qué hacer! ¡No puedes!".

Apreté los dientes y tiré de ella con más fuerza, mi irritación volvió de nuevo, pero iba dirigida a la perra que había emborrachado a Bella.

Y de repente la perra estaba justo en frente de mí.

Victoria sonreía ampliamente, sus dientes blancos brillaban intensamente en la sala en penumbra.

"¿Qué está pasando? ¿Bella, estás bien?", preguntó, su voz goteaba con dulzura.

Bella ignoró la pregunta mientras continuaba luchando contra Rose, Alice y yo.

Hablé con Alice y Rose, pero mantuve mis ojos entrenados en Victoria. "Alice, Rose, salid a la calle con Bella. Emmett debe estar por ahí. Iré en un par de minutos".

Alice y Rose miraron a Victoria, pero luego se volvieron y guiaron a Bella hacia la salida.

"¡Maldita perra!", gruñí una vez que las otras mujeres se fueron. "¿En qué estabas pensando para darle a Bella el Pedo Gorila?"

Ella me devolvió una mirada inocente. "Hey, estaba en mi límite de beber dos copas". Ella puso dos dedos en mi cara como yo había hecho con ella hacía un poco más de una hora, girándolos a su alrededor en frente de mí. "Y me dijiste que podía hacer lo que quisiera con ellas. Bebérmelas o dárselas a un amigo. Por lo tanto…", se encogió de hombros. "Yo se la he dado a una amiga".

Ya había tenido suficiente de Victoria. Ella estaba mintiendo, robando y engañándome en mi club, y ahora no sólo había puesto en peligro a uno de nuestros clientes con una bebida que ella sabía que no me gustaba que estuviera aquí, sino que además esa persona era Bella.

"Estás despedida", gruñí entre dientes.

Victoria se quedó blanca, el contraste de su pelo de color rojo brillante contra su rostro blanco le daba un aspecto de un monstruo enloquecido.

"¿Qué?", escupió.

"Ya me has oído. Saca tu mierda de mi oficina y lárgate. Te enviaré por correo tu último cheque".

Ella sacudió la cabeza lentamente de lado a lado, con las manos en puños contra su cintura. "Tienes que estar bromeando conmigo", se rió toscamente.

Unas pocas personas que nos rodeaban se dieron cuenta de la discusión y se detuvieron a escuchar. "¿Te parece que estoy bromeando?", le dije tranquilamente. "No hagas una escena y sólo vete".

Ella me miró con incredulidad, y cuando yo estaba a punto de darme la vuelta, ella se echó a reír.

"Tú, ingrato gilipollas", se rió con amargura. "Sin mí, tú y tu estúpido hermano acabaréis manejando un pequeño y sórdido club, como la mierda de club que tiene tu amigo Jasper Whitlock".

Más personas se detuvieron a mirar. Sus cabezas iban de ida y vuelta entre Victoria y yo.

"Hazme un favor y mira cómo hablas de mi hermano y de mis amigos". Le di la espalda.

"¡Tú tenías tanto potencial, Edward!", gritó mientras me alejaba. "¡Tú y yo podríamos haber ido muy lejos juntos! Puede que te haya enseñado todo lo que sé sobre cómo llevar un exitoso negocio-"

Me di la vuelta por última vez. "¿Cómo?", inhalé. "¿Trayendo a una multitud de tus amigos para que le hagan el trabajo difícil a otras personas, o haciendo que gente inocente se emborrache y haga cosas que no quiere?"

Ella se burló de mí. "Te vas a arrepentir de esto. Acuérdate de mis palabras".

Le sonreí y di la vuelta hacia la salida, ansioso por llevar a Bella a casa.


El Pedo Gorila: Es básicamente una mezcla de todo tipo de licores, cuando el camarero coge lo que ha estado usando durante toda la noche para mezclar las bebidas, y pone todos los restos en un vaso. Altamente tóxico y provoca náuseas.


Madre mia... que peligro esta Bella borracha... jajaja.

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