Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Aquí va un capítulo bastante importante y largo... estad atentas a todo lo que se dice ;)
Capítulo 18 - La venganza de los empollones Parte II
Los oscuros y ardientes ojos de Bella miraban hacia mí, abriéndose y cerrándose con lánguida lujuria. Sus largas pestañas revoloteaban sobre sus mejillas calientes, mientras dulces gemidos desesperados se escapaban de sus labios hinchados. Su cabeza se retorcía de lado a lado, cada golpe profundo la levantaba del colchón.
"Más Edward", jadeó sin aliento. "Más fuerte. Más rápido".
Deslicé un brazo de debajo de su espalda para acercarla más a mí, y me mantenía a mí mismo con mi otro brazo. Cuando me empujé aún más dentro, Bella envolvió sus piernas alrededor de mí con fuerza, clavando sus talones en mi espalda. Mis embestidas dentro de ella se aceleraron y ella gimió de nuevo, arqueando la espalda y elevando sus caderas para cumplir con mi empuje.
"Sí, Edward. Dios, siii, así". Se lamió los labios. "Oh Edward. Oh. Ohhh".
Nuestros cuerpos desnudos estaban empapados de sudor, calientes y enredados. Pero no era nada en comparación con el fuego abrasador entre las piernas de Bella, que hacía que me empujara cada vez más rápido, con una abrumadora necesidad de más fricción, más calor, más de ella. Mis músculos se tensaron, como un león dispuesto a saltar. Instintos primitivos guiaban mis movimientos. Básicamente, unos pensamientos salvajes gobernaban mi mente.
Bella.
Mía.
Más.
Necesita.
Quiere.
Más.
"Jesús, Bella", suspiré, llevando mi boca hasta la suya, donde nuestras lenguas se reunieron y se enredaron con un carácter urgente. Ella gimió de nuevo, y luego se alejó para besar y lamer mi cuello, mordiéndolo con desesperación mientras otro gemido brotaba de ella.
"Edward", jadeó, su cálido aliento acariciaba mi cuello húmedo. "Qué bueno... mmm... ohhh".
"Maldita sea, Bella, te sientes malditamente bien", respiré contra su piel caliente, bombeando más rápido. "No puedo esperar mucho más tiempo, cariño. Voy a correrme pronto". Bajé la cabeza y chupé sus pezones erectos, primero uno y luego el otro, antes de tomar un pecho en mí boca y luchar contra la abrumadora necesidad de morderlo con fuerza.
"¡Ungh, Edward! ¡Sí, Edward! Siiii... así... ohhh..."
Con una mano aún en su espalda, bajé la otra mano hasta donde estábamos unidos y encontré su punto débil y húmedo, inflamado, dolorido y resbaladizo. Pasé un dedo por encima, pasando alrededor con un movimiento circular. Bella gritó y arqueó la espalda aún más.
"¡Oh Jesús, Edward! ¡Ahh. Ohhh!".
"Córrete para mí, Bella", le susurré contra sus labios, mis caderas chocaban contra las de ella más y más rápido. "Quiero sentir cómo te vienes a mi alrededor".
"¡Edward! ¡Por favor, Edward!".
Ella bajó sus manos a mi culo y me puso aún más cerca, más profundo, y luego dio un fuerte grito y me mantuvo contra su pecho suave mientras sus caderas se sacudían y su cuerpo se estremecía y se convulsionaba a mí alrededor.
"¡Ungh! ¡Sí, Edward! ¡Siii!", gritó ella, mordiéndome el labio inferior con tanta desesperación que sentí el sabor de mi propia sangre. Lamí y hundí mi lengua en su boca jadeante, enterrando mi polla dentro de ella hasta el fondo.
Ella volvió a gritar. "¡Dios, sí, me voy! ¡Me estás haciendo llegar tan fuerte! ¡Ohhh! ¡Ohhh!". Sus brazos pasaron alrededor de mis hombros y llegaron en puños a mi pelo cuando ella tuvo su orgasmo. Sus paredes se contrajeron con fuerza a mí alrededor, bañándome de una humedad caliente.
"Así, cariño. Córrete para mí. Déjalo ir".
"¡Edward! ¡Edward!", gritó una y otra vez, hasta que sentí sus espasmos mientras bajaba de su cima.
Una vez que su cuerpo se debilitó debajo de mí, se puso a mi altura con sus oscuros ojos, y sus labios se curvaron en una sonrisa sensual y perezosa. Ella comenzó a moverse de nuevo, lentamente al principio, las caderas se golpeaban una contra la otra audiblemente con la humedad de su orgasmo. Ese sonido me ponía increíblemente duro cada vez que la penetraba. Bajé la mirada entre nosotros, mirándome a mí mismo bombeando dentro y fuera de ella. Sus pliegues brillaban con nuestro sudor combinado y su orgasmo, bañando mi dureza con su humedad.
"Córrete en mi interior, Edward", insistió, sosteniendo mi mirada. La lujuria en su voz me hizo gemir. "Córrete dentro de mí, ahora".
Ella puso sus puños en mi pelo y guió mi cabeza hacia abajo, lamiendo mi cuello y mordiéndolo. Fuerte. Choqué mis caderas contra las de ella con fuerza, enterrándome a mí mismo en su interior, en un calor inimaginable.
Embestida. Ella gritaba.
Embestida. Ella gritaba mi nombre.
Embestida. Ella pedía más.
Y eso fue todo lo que pude soportar.
Mi polla palpitó y cada músculo de mi cuerpo se puso rígido y entonces noté como se ajustó a mí. Un calor cegador viajó por mi columna vertebral, mientras cada terminación nerviosa de mi cuerpo acababa en un mismo punto, y exploté dentro de ella. Grité y mantuve su cuerpo contra el mío, liberando mi alma en ella, sus ardientes paredes me absorbieron hasta la última gota.
"¡Bella! ¡Bella!". Grité, cada músculo de mi cuerpo se ajustó como un nudo.
"Bella. Bella", volví a gritar, mi corazón se aceleraba en mi pecho, la respiración era rápida e irregular. Bella me abrazó contra ella, murmurando en voz baja en mi oído, pasando sus manos por mi espalda antes de llevarlas hasta mi pelo y jugar con él con ternura.
"Bella", murmuré una vez más, enterrando mi cabeza en su nuca y dándole besos suaves.
"Shh", murmuró. "Estoy aquí. Estoy aquí, Edward".
"Bella", le susurré de nuevo, envolviendo mis brazos alrededor de ella y hundiendo mi cara en su pelo, aspirando su olor único mezclado con el aroma de nuestro amor.
"Quédate conmigo, Edward. Por favor".
"Estoy aquí, Bella".
"Edward..."
"Bella..."
"Oh Edward..."
Mis ojos se abrieron de golpe, y respiré profundamente el aire. La luz gris se filtraba por las cortinas de color canela, iluminando la habitación y las paredes que me rodeaban. Tonos de verde rebotaban en las paredes y contra de mi visión borrosa, haciendo brillar a una mañana sin color.
"Bella", murmuré en voz baja, su sonrisa saciada estaba aún detrás de mis párpados, su nombre seguía en mis labios.
"Edward...", respondió una voz suave.
Parpadeé un par de veces, tratando de regular la respiración y separar los sueños de la realidad. Las imágenes pasaban por mi cabeza, Bella debajo de mí, gimiendo de éxtasis mientras hacía el amor con ella. ¿Sueño... o realidad?
Pensé con cuidado. Un sueño. Sólo un sueño. Pero era una puta mente, el sueño había sido increíblemente realista.
"Mierda", gemí en voz baja, pasándome la mano por el pelo.
"Edward..."
Volví a parpadear. En los primeros segundos entre la vigilia y el sueño, la voz de Bella, su olor, su calidez, la suavidad de su cuerpo contra el mío aún se aferraban a mí. Prácticamente todavía podía sentir-
"Edward..."
Mis ojos se abrieron y mi corazón latía fuertemente en mi pecho otra vez. Vacilando entre la esperanza y el temor, flexioné los brazos con fuerza alrededor de lo que sospechaba que tenía entre ellos. Una sonrisa de asombro se apoderó de mi cara al ver que era Bella quien estaba en mis brazos, su cuerpo caliente estaba acurrucado contra el mío. La noche anterior me vino a la mente:
Bella estaba borracha y diciendo cosas que yo no tenía ni idea de qué hacer con ellas, antes de vomitar y quedarse dormida en mis brazos. Pero entonces, una cálida y dormida Bella con su culo pegado a mi ingle durante toda la noche, al parecer le había dado a mi subconsciente la luz verde para enloquecer.
Y enloquecido era como estaba. Mierda, yo había intentado muy duramente ser un caballero con ella mientras estuve despierto, sólo para enviarlo todo a la mierda en mi sueño. Al parecer, había estado presionando mi polla contra su culo toda la noche, la prueba de eso era algo caliente y pegajoso en mis pantalones.
Mortificado, levanté la cabeza un poco para mirar la cara de Bella. Sus ojos estaban cerrados, gracias a Dios, y recé para que no hubiera sentido mi erección contra ella durante toda la noche, o la aparente explosión pocos minutos antes. El pelo de Bella estaba extendido por toda su almohada, sus mejillas estaban enrojecidas y sus labios ligeramente abiertos. Y aunque me daba vergüenza como el infierno, no pude evitar la sonrisa que me apareció en la cara al verla dormir así. La vi durante dos segundos, dividido entre mirarla o alejarme para limpiar la confusión juvenil que había tenido en mis pantalones. Pero entonces, Bella se movió y en su sueño inconsciente, apretó su parte inferior más contra mi ingle.
"Edward...", murmuró con los ojos todavía cerrados. Su pecho subía y bajaba más rápido de lo que yo hubiera pensado que se movería en alguien durmiendo.
"Edward...", repitió sin aliento.
Fruncí mis cejas.
"Bella", le susurré. "¿Estás des-"
"Mmm, Edward... más...", ella respiró sin abrir los ojos, una sonrisa lenta se arrastraba sobre sus labios.
"¿Bella?"
"Edward...", gritó de nuevo, presionando su culo profundamente contra mí y gimiendo en voz baja. Sus piernas se retorcían bajo sus sábanas, y ella se acurrucaba dentro y fuera una y otra vez, con las manos sujetando el edredón con fuerza.
Me quedé helado.
"Mmm, ohhh. Edward..."
Oh, mierda.
Mi corazón latía fuertemente en mi pecho mientras veía a Bella retorcerse en sus sábanas, llamándome por mi nombre.
"Oh, ohhhh", gimió en voz baja, respirando con dificultad y de manera errática.
Tragué saliva espesa, incapaz de moverme. Cada parte de mi cuerpo me dolía y palpitaba, especialmente la parte donde Bella se estaba moliendo insistentemente. Mi mano se acercó poco a poco, con ganas de tocar su cara roja, su agitado pecho, para viajar más abajo y tocarla por todas las partes que necesitaban ser tocadas. Ella dijo mi nombre otra vez.
Maldije para mis adentros y cerré los ojos con fuerza, pero no fue suficiente para bloquear los sonidos que ella estaba haciendo, de repente parecían muy familiares. Había estado oyéndolos en sueños, sueños que no habían sido completamente de mi imaginación, después de todo.
Mis ojos se abrieron. Podría despertarla. Podría bajar sus pantalones cortos y sus bragas blancas con un bonito encaje y mis propios pantalones y terminar nuestros sueños... podría-
"Edward, por favor... por favor... ohhh...", murmuró otra vez.
Por el amor de todo lo sagrado, estaba rogándome.
Cerré los ojos y dejé escapar un gemido, trayendo de vuelta la mano que había estado viajando hacia sus pechos y sujetando el lado de la cama. Me pasé la mano por el pelo.
"¡No. Mierda. No!". Susurré en voz baja. Y entonces de alguna manera encontré la fuerza para alejarme de Bella y sin hacer ruido, caminar hacia la puerta.
Entré en el cuarto de baño principal del pasillo y me golpeé la cabeza contra el espejo una docena de veces. Una vez que me las arreglé para frenar mi corazón hasta un ritmo algo aceptable, me limpié lo mejor posible, me lavé la cara y me pasé una mano por el pelo, frustrado.
Jesús, tenía que salir de aquí. Yo había llegado a mi límite. Un segundo más con una Bella borracha, o una Bella semidesnuda, o un puto sueño de Bella, y la pondría debajo de mí y la follaría hasta que las vacas volasen.
Y entonces me odiaría después de eso.
Sí, tenía que salir de aquí. Ahora. Teníamos que hablar, yo lo sabía, pero no podía caminar de nuevo hacia esa habitación ahora mismo. Tenía que aclarar mi mente y concentrarme.
El olor a café recién hecho flotó a través de la sala cuando salí del cuarto de baño. Seguí su olor hasta la cocina y vi a una mujer enana y de aspecto furioso, envuelta en una bata larga.
Alice estaba sentada en un taburete sujetando una taza de café entre sus manos, las piernas estaban cruzadas delante de ella mientras se movían hacia arriba y hacia abajo con insistencia. Ella levantó una ceja hacia mí.
"Al parecer tú y yo tenemos dos definiciones muy diferentes de lo que significa 'no ser un imbécil' ", levantó una mano con fuera de su taza para hacer las comillas en el aire.
"Buenos días a ti también", murmuré. Lo último que me apetecía era la mierda de Alice. "Café. Bien. Lo necesito en este momento". Me acerqué a ella para arrebatarle su taza, pero ella la tiró fuera de mi alcance, mirándome.
"¿Y bien?", preguntó ella.
"¿Y bien, qué?", le dije.
Sus ojos se estrecharon. "¡Llego a casa y os encuentro a los dos en la cama de Bella envueltos uno alrededor del otro como dos pequeños cerdos en una manta!", dijo entre dientes. "¿Cómo has podido aprovecharte-"
"Alto, alto, alto", la corté, poniendo una mano con la palma hacia fuera delante de ella. "Alice, no tienes ni la maldita idea de la clase de noche y de mañana que he tenido, y lo último que necesito ahora es que me acuses de aprovecharme de Bella. Hablamos y me quedé dormido, eso es todo", fruncí el ceño.
Eso no fue todo, pero no había manera en el infierno de decirle que Bella y yo habíamos estado a medio camino de hacer realidad nuestros sueños húmedos.
Ella me miró con recelo. "¿Estás seguro?"
Me acerqué a la máquina de café y me serví una taza, tomando un sorbo caliente y dejando que me quemara la lengua y la garganta. El calor me adormecería lo suficiente como para que pudiera ponerme al nivel de Alice con una mirada firme.
Solté un bufido. "Confía en mí, estoy seguro".
Alice me miró detenidamente antes de sonreír. "Así que... ¿sobre qué hablasteis? ¿Qué te ha dicho sobre... ya sabes... sobre… la cosa?"
"La cosa". Le repetí secamente, poniendo mi taza sobre el mostrador. "Mira, tengo que ser honesto, enana, tu juego semanal de Charades me está molestando, sobre todo con esas pistas que me das y que sólo me marean".
(Charades es un juego donde tienes que adivinar lo que la otra persona quiere decir basándote en las muecas y en las señales que te da).
Alice frunció los labios y suspiró. "No importa".
"No hablamos de ninguna cosa en particular, Alice", aclaré. "Ella se mareó, y por lo general se requieren a dos personas sobrias para mantener una conversación significativa. Ahora me voy a ir a casa y la dejaré" - soñar - "dormir".
Un destello de calor me recorrió la espina dorsal. Podía sentir mi cara enrojecida y mis pantalones apretándose con fuerza de nuevo. Alice frunció el ceño con curiosidad. Yo no le hice caso y puse mi taza en el fregadero. Maldita sea, tenía que salir de aquí.
"Cuando Bella se despierte, por favor, dile que me llame", le grité mientras salía de la cocina rápidamente.
"¡No te olvides de la noche de películas de esta noche!". Alice gritó mientras me ponía mi camisa y mis zapatos. "¡Veremos La Venganza de los Empollones parte II!".
Rodé los ojos. No era una de mis favoritas, pero me gustaría estar aquí. Bella y yo teníamos que hablar esta noche. Yo no podía seguir más así.
"Sí, hasta luego", le dije y salí por la puerta.
Cuando llegué a casa, me desnudé y me fui directo a la ducha. Moviendo los hombros hacia atrás y hacia delante, sintiendo la tensión en la parte de atrás de mi cuello.
'Pienso en ti todo el tiempo Edward'.
'Voy a arreglarlo todo, Edward'.
Y entonces sus sueños. Nuestros sueños.
'Bella, córrete para mí...'
'Edward... ohh... por favor...'
Me quejé y apoyé la cabeza contra las baldosas frías, el vapor giraba a mí alrededor, el agua caliente caía como agujas punzantes contra mi cuello y mis hombros al descubierto, deslizándose por mi espina dorsal.
¿Bella había querido decir todas las cosas que había dicho la noche anterior? ¿Qué pasaría si todo lo que había dicho la noche anterior hubiera sido sólo una parte de alguna diatriba borracha y una vez que se despertara esta mañana no recordara nada de eso?
Apagué el agua y salí de la ducha, atándome una toalla libremente alrededor de mis caderas y sacudiendo el exceso de agua fuera de mi cabeza. Las gotas de agua goteaban en el piso mientras me dirigía a mi armario y me ponía frente al espejo, teniendo una mirada larga y dura de reflexión.
Me pasé una mano por mis mejillas y a lo largo de mi mandíbula. Habían pasado los furiosos granos de color rojo, la piel estaba suave y limpia por todas partes en las que me tocaba. El pelo que había sido una salvaje melena de león se había convertido en uno que se manejaba más o menos. Atrás quedaban las gafas enmarcadas con gordos cristales. Brillantes ojos verdes me devolvían la mirada. Mi cuerpo ya no era delgado y desgarbado. Los hombros eran firmes y enmarcaban un torso musculoso que ondulaba con los tendones cuando flexionaba los brazos. Una rígida tableta describía mi abdomen y una fuerte V definía mi hueso de la pelvis y desaparecía más allá de la toalla.
Sí, el hombre en el reflejo había cambiado dramáticamente en los últimos años. Me acerqué al espejo, mirando mis pupilas. Verde, marrón, amarillo, todos los colores que Bella había utilizado en sus pinturas, efectivamente, se arremolinan en mis ojos. ¿Pero era realmente posible que Bella nunca hubiera visto el acné o las gafas? ¿Y si ella podía ver a través de mí con tanta claridad, si mis ojos eran realmente las ventanas que decía que eran, por qué nunca había sido capaz de verse a sí misma en ellos?
Me pasé una mano por el pelo, frustrado. Sí, había prometido estar allí para Bella, de cualquier manera que me necesitara. Sí, había prometido ser su amigo sin tener nada en cuenta. Y me gustaría cumplir esas promesas. Pero yo tenía que saberlo ya. ¿Estábamos simplemente destinados a ser amigos, a pesar de lo que podíamos ser el uno para el otro? ¿O podríamos ser más?
Porque lo que yo quería de ella, era absolutamente todo.
Oooooooooo
Me pasé la primera parte de la tarde poniéndome al día con las hojas de cálculo del club, que honestamente había descuidado últimamente, y como resultado estaban hechas un desastre. Después de conseguir ponerme al día con la mayoría de ellas, llegué a los informes de los licores que Vicki había estado llevando, y no tenían ni pies ni cabeza. Desafortunadamente, los archivos con las cifras que necesitaba actualizar estaban en mi oficina en Eclipse, así que cerré el archivo y lo dejé para más adelante.
Inquieto y ansioso, caminé por el apartamento sin rumbo, enderezándome un poco. Justo cuando estaba a punto de salir del baño, algo vibró en el cesto, y cuando saqué mi teléfono fuera de los pantalones que llevaba la noche anterior, lo abrí y encontré cuatro mensajes de texto, uno cada diez minutos.
Me he despertado con una visión sobrenatural, o el sol estaba a punto de explotar. B.
Hay unos cuantos trabajadores de la construcción en mi cerebro, y todos tienen sus martillos fuera. B
Creo que Jake podría haber hecho pis en mi boca anoche. B
Bueno esto último ha sido un poco bruto, pero no hace falta que me ignores. B
Me reí y escribí una respuesta rápida.
No te estaba ignorando. Estaba trabajando y he perdido mi teléfono en el cesto. E
Ah, el cesto. ¿Todavía tienes esa ropa innombrable allí? B
Whoa. Chupé un largo suspiro de aire a través de mis labios estrechos y volví a leer el mensaje. Sí, lo había leído bien, y aunque la verdad era que yo había tirado toda esa mierda la misma noche que Bella la había encontrado, la pregunta me sorprendió. Mis pulgares dudaron sobre las teclas. Un nuevo mensaje entró antes de que pudiera encontrar la manera de manejar el anterior.
Edward, lo siento. Por favor, por favor, por favor, ignora el último mensaje. Estoy un poco nerviosa esta mañana y no tengo ni idea de lo que estoy enviando. B
Era media tarde, pero no iba a decírselo.
¿Por qué estás nerviosa? E
Me preocupa que haya hecho o dicho cosas anoche que pudieran volver a atormentarme. Ya sabes, por si he decido presentarme para un cargo público. LOL. ¿Lo hice? Quiero decir, decir o hacer algo cuestionable. B
¿Ella clasificaría nuestros sueños mutuos como 'cuestionables'? Decidí que no querría saberlo a través de un mensaje.
Yo no diría... cuestionable. E
Ella no respondió durante unos cinco minutos.
Bueno, todo lo que quiero saber es, ¿puedo haber hecho o dicho algo que te haya molestado? B
¿Molestarme?
¿Confundirme como la mierda y hacer que me corriera en mis pantalones como un adolescente enfermo de amor? Sí. ¿Pero molestarme?
No. E
Bien, entonces. B
No te preocupes, tu futura oferta para la Casa Blanca será segura. E
Me alivia saber eso. LOL. ¿Vas a venir esta noche para la película? B
Claro. Mis pulgares vacilaron sobre el teclado pequeño.
Bella, realmente tenemos que hablar. E
Lo sé, Edward. Vamos a hablar esta noche. Lo prometo. B
Bueno, nos vemos en un rato. E
Nos vemos :) B
Terminé unas cosas más en casa, y me debatí acerca de si ir o no a Eclipse por un par de horas para conseguir esas hojas de cálculo, pero yo estaba ansioso por ver a Bella y por resolver esto de una manera u otra. Así que me puse unos vaqueros gastados y una camiseta negra y puse la ropa para el club en una mochila.
Antes de salir, le envié un mensaje más a Bella.
Voy de camino. ¿Necesitas algo? ¿Pizza? ¿Glaseado? ¿Medicamentos para la resaca? E
En el momento en que llegué a mi coche, yo todavía no había recibido una respuesta.
Le envié un mensaje más antes de irme.
¿Hola? E
Mi teléfono vibró unos segundos más tarde.
E, estoy en medio de algo. Te llamo luego, ¿de acuerdo? B
Fruncí el ceño, confundido por el mensaje.
Entonces me di cuenta. Probablemente estaba pintando. Nadie y nada más existía cuando ella pintaba. Una vez más me debatí en ir o no a Eclipse para un par de horas y luego dirigirme a casa de Bella. Pero yo no estaba de humor para tratar con más hojas de cálculo esta noche. Si Bella se encontraba todavía pintando cuando llegara allí, estaría con Alice hasta que Bella sacara todos sus colores fuera de su sistema. O jugaría con Jake. Era el momento de que ese mutante y yo pasáramos juntos algún tiempo de hombre y bestia.
Quince minutos más tarde, estacioné mi coche en la calle del loft. Cuando abrí la puerta de metal del ascensor y me subí, el ladrido furioso de Jake llenó mis oídos. Solté un bufido y negué con la cabeza. Cuanto más me acercaba a la puerta, más fuerte eran sus ladridos. Toqué el timbre de la puerta, frunciendo el ceño ante el salvaje ladrido de Jake de esta noche.
Alice abrió la puerta, su rostro se sonrojó y amplió sus ojos azules.
"Edward", suspiró ella. Había una nota extraña en su voz, no estaba seguro de haberla oído antes, pero Alice tendía a hacer cosas extrañas a veces.
"Hey, enana", dije, dando un paso a su alrededor y entrando en el pasillo. "¿Qué está pasando con Jake?"
Alice cerró la puerta y se volvió con una expresión cautelosa. Antes de que pudiera responder, otra voz habló desde detrás de mí.
"Edward".
Me volví para encontrar a Jasper con las manos en los bolsillos y una expresión de cautela similar a la de Alice.
"Hey Jazz", me burlé, utilizando el apodo ridículo que Alice le había puesto. "¿Cómo estás, tío? Te echamos de menos en la fiesta de anoche".
Como Alice, él simplemente me miró fijamente.
Fruncí el ceño ante la extraña pareja, pero antes de que pudiera preguntarles cuál era su problema, me nombraron otra vez desde detrás de Jasper.
"Edward".
Esta vez era Emmett, caminando hacia mí con Rosalie. Aparecieron de la sala de estar, usando expresiones igualmente incómodas. Los labios de Emmett estaban en una línea apretada, era una cara que normalmente llevaba cuando estaba tratando de frenar su carácter.
"Sí, soy yo", sonreí con satisfacción y con un tono de cinismo. "¿Qué estáis haciendo aquí tan temprano?"
"Alice llamó...". Miró a Alice y se calló abruptamente antes de volver sus ojos hacia mí y poner su brazo alrededor de mi hombro, me giro hacia la puerta.
"Ed, ¿por qué no nos vamos tú y yo pronto al club esta noche? Hay un par de cosas que tenemos que mirar. Como Victoria se ha ido, tenemos que-"
Mi atención se desvió hacia donde Jake seguía ladrando sin cesar, sus gruñidos y aullidos llenaban el loft entero. Me di la vuelta hacia la sala de estar.
"¿Ir al club temprano?". Le pregunté distraídamente. "¿Por qué? Tenemos toda la noche para hacernos cargo de todo. Además, Demetri y Alec pueden… Alice, ¿cuál demonios es el problema de Jake?"
Todo el grupo se quedó detrás de mí, mientras yo caminaba hacia la sala. Me volví para mirarlos y fruncí el ceño, perplejo por su extraño comportamiento. Jake se encontraba justo fuera de la puerta del dormitorio de Bella, ladrando como un animal rabioso, la saliva volaba por todo el lugar con sus gruñidos. Entre ladridos y gruñidos pateaba insistentemente la puerta cerrada de Bella, gimoteando y lloriqueando mientras pedía que le dejaran entrar.
"Jake, chico", dije otra vez. "¿Qué está pasando?", se dio la vuelta y me miró por un segundo, gruñendo y saltando con urgencia, pateándome con sus dos patas delanteras.
Le di una palmadita en la espalda. "¿Cuál es el problema, chico? ¿Qué te tiene tan loco esta noche?"
Él seguía ladrando, con los ojos firmemente en mí, implacables.
"¿Qué, crees que eres Lassie ahora?". Solté una risita. "¿Tommy se va a caer en el pozo de nuevo?". Me reí por mi propia broma y me di la vuelta, esperando verles a los demás una sonrisa por mi broma.
Todos ellos me devolvieron una mirada sombría.
"¿Qué demonios está pasando?"
La puerta de Bella se abrió de repente y mi cabeza se giró hacia atrás.
Cada músculo de mi cuerpo se tensó, y mi mano se congeló sobre la espalda peluda de Jake.
"Mike, no me estás escuchando", Bella le acusó mientras salía de su dormitorio. Frente a ella estaba nada menos que Mike. Ambos miraron hacia donde yo estaba. Mike se quedó mirándome. Bella tenía la cara contraída por el horror.
"Edward", susurró ella, sus ojos estaban oscuros y tensos.
Yo simplemente la miré fijamente, incapaz de mover un músculo.
La cara de Mike estalló en una sonrisa. "¡Hey, Ed, tío! Me alegro de verte de nuevo". Se acercó a mí con su mano extendida. En una fracción de segundo, Jake fue a por él con un fuerte chasquido en los dientes. Sólo la rapidez de sus reflejos y un golpe de suerte permitieron a Mike estirar su mano con los cinco dedos intactos.
"¡Mierda!", gruñó, sosteniendo su mano dentro de la otra para asegurarse de que todos los dedos estaban intactos. "¡Este maldito chucho tiene que largarse!", Jake gruñó y se abalanzó sobre Mike, pero yo lo retuve por el cuello.
"Tranquilo, muchacho", le dije con los ojos pegados en Mike.
Mike miró a Jake, tenía el labio torcido en una mueca inquietantemente similar a la que Jake lucía. Pero enseguida volvió la vista hacia mí. Sus facciones se transformaron en la misma sonrisa agradable que había usado en el restaurante un par de semanas atrás.
"¡Me alegra ver que has venido para una noche de cine, Ed! No hubiéramos querido empezar sin ti".
Le fulminé con la mirada, mi mandíbula estaba apretada, no soltaba el collar de Jake.
"Mike, no nos vamos a quedar para la película", dijo Bella con voz temblorosa. Mis ojos se volvieron hacia ella. Se pasó una mano por su cuero cabelludo, acariciando su pelo. Sus ojos parpadearon hacia mí, inquietantes. Y mientras una parte profunda de mí quería alejar esa expresión de su rostro, la imagen de ella saliendo de su dormitorio con él me impidió ser capaz de hacerlo.
Ella me miró a mí y luego a Mike, y rápidamente se le acercó y se inclinó hacia su oreja.
Todos los finos hilos de mis brazos se erizaron. Me esforcé por escuchar lo que ella le estaba diciendo, pero Jake estaba ladrando en voz muy alta.
Mike se dio la vuelta hacia ella, esa sonrisa agradable todavía estaba pegada a su cara.
"Después, cariño, más tarde", dijo con desdén, caminando hacia el sofá de dos plazas y sentándose.
"Después no", dijo ella entre dientes, apretando los puños a los costados y mirándonos desesperadamente a mí y él. "Ahora".
Mike se rió y llevó su mirada hacia mí. "Impaciente, ¿no?", sus ojos se desviaron hacia la pantalla del televisor en blanco. "Relájate Bella, cariño, tenemos los próximos días y las próximas noches para eso. Ahora vamos a ver un clásico de los ochenta".
Mis ojos brillaron hacia Bella. Ella se ruborizó con un rojo intenso, tenía una expresión mortificada en su rostro.
"Jake", ordené con los dientes apretados, "Siéntate".
Por primera vez en su vida, Jake me escuchó. Se sentó en sus patas traseras, aunque los gruñidos todavía emanaban de su pecho.
Y entonces di un paso hacia Mike.
"¡Edward!"
"¡Edward!"
"¡Edward!", Emmett resonó con su grave voz. Se materializó a mi lado y envolvió su mano alrededor de mi hombro con fuerza, sosteniéndome en mi lugar. Fuera de mi periferia lo pude ver mirándome, pero yo mantuve mis ojos fijos en Mike, que mantenía su sonrisa.
Emmett habló en voz baja pero firme. "¿Por qué no tomas asiento para que todos podamos sentarnos... y ver la película?". No me moví. "Edward", repitió Emmett humildemente.
Me obligué a apartar los ojos de Mike y de su sonrisa exasperante y mirar a mi hermano. Su expresión era dura como una piedra. "Siéntate", dijo con calma. Me acerqué al sofá enfrente del que Mike estaba y me senté rígidamente. Emmett se sentó a mi izquierda y Jasper no tardó en aparecer y en sentarse en el brazo derecho del sofá. Luego, Alice vaciló y lentamente se sentó en el sofá doble que por lo general compartía con Jasper. Rosalie suspiró profundamente y se sentó a su lado, sus labios estaban dibujados en una línea apretada. Bella era la única que estaba de pie. Durante unos segundos, pareció insegura en cuanto a qué hacer, pero luego se fue y se apretó a sí misma en el lado de Alice. Jake fue y se plantó a sus pies, mirando y gruñendo humildemente a Mike. Pillé la mirada que Mike le dio a Bella. Sus ojos brillaron hacia mí casi imperceptiblemente antes de enyesar la sonrisa en su cara y girar los ojos hacia el televisor.
"Encenderla", insistió.
Durante un largo minuto, los siete nos sentamos. Y luego con una apenas disimulada mueca, Alice recogió el mando a distancia y encendió el dvd.
Los anuncios salían mientras que todos estábamos sentados alrededor de la TV en silencio. Mis ojos se quedaron pegados a la pantalla, pero mi mente daba vueltas, un millar de preguntas daban vueltas en mi mente como cuervos enfadados.
'¿Qué coño estaba haciendo él aquí?', estaba en la cima de la lista, junto con… '¿cuándo demonios había llegado hasta aquí?', y seguida por… '¿qué demonios estaban haciendo él y Bella en la habitación?', la misma habitación en la que ella y yo acabábamos de pasar la noche juntos, uno en los brazos del otro y al parecer follando en seco entre nosotros. Con cada segundo que pasaba cerraba la garganta con más fuerza. Mi pulso se aceleraba. La sangre latía en mi cabeza. Mi corazón latía como un tambor de guerra.
"Por lo tanto", comenzó Mike, a pocos minutos de película. Se acomodó en el sofá y estiró un brazo por encima del borde posterior. Tenía una pierna doblada sobre la otra. "Edward, ¿cómo han ido las cosas en esta parte del país?"
¿En serio que ese hijo de puta estaba tratando de iniciar una conversación conmigo?
Fijé mis ojos en él. "No han ido mal", por el rabillo de mis ojos pude ver los ojos de todos rebotando de mí hacia él.
"Es bueno saberlo", Mike sonrió fácilmente. "Veo que todos os habéis acercado más en el último par de meses". Algo brilló en sus ojos. "Es bueno saber que Bella no ha estado sola por aquí".
"Eso es lo que hacen los amigos, ¿no?". Le respondí rápidamente, mi respiración era superficial. "Ayudarse unos a otros sin esperar nada a cambio. Juraría que ya hablamos de eso la última vez, Mike".
Yo casi podía sentir a Bella endurecerse más en el sofá. Jake debió de haberlo sentido también porque sus gruñidos crecieron más. Emmett se movió al mi lado, cruzando las piernas y golpeando mi pierna deliberadamente con el pie. Volvió su cabeza hacia la derecha, rascándose la nuca.
"Ahora no, Edward", advirtió con un silbido al lado de mi oreja. "Cierra la boca y sólo déjalo. No. Ahora".
No le hice caso.
"Sí. Supongo que tienes razón", asintió Mike. "Eso es lo que hacen los amigos. Aunque mi novia tiende a olvidar que ella también tiene amigos en Nueva York. He tenido que volar hasta aquí y recordárselo, aunque se suponía que ella debía volar este fin de semana. Supongo que sus amigos aquí la mantienen demasiado ocupada para eso".
"¡Mike!", Bella siseó fuertemente. Jake ladró una vez.
Me encogí de hombros con una sonrisa irónica. "Los amigos de Bella en Nueva York no pueden ser tan grandes si ella no los menciona para nada".
Mike se rió entre dientes. "Oh, parece que hay un montón que Bella ha olvidado mencionar".
Algo brilló en sus ojos, y por una fracción de segundo, sentí una oleada de malestar en la boca del estómago. La ignoré y seguí con una sonrisa calmada.
"Mike", Bella susurró de nuevo. "Para". Los gruñidos de Jake fueron más amenazantes, y por el rabillo del ojo pude ver a Bella agarrarle el cuello con la mano para calmarle.
"¡Para esta mierda en este momento, Ed!" - susurró en mi oído Emmett, pasándose la mano arriba y abajo de su nariz para cubrir su boca con discreción - "o acabarás arrepintiéndote".
No hice caso de Emmett y me reí entre dientes. "Bella ha contado mucho. Confía en mí".
Él entrecerró los ojos hacia mí, y por primera vez su sonrisa falló.
Así es, gilipollas. Yo sé todo acerca de tu puta y mierdosa 'ayuda' financiera, y de cómo has usado eso para tu ventaja.
La sonrisa de Mike se recuperó rápidamente. "Mira, eso es lo que tiene el ser amigos, Edward. Vienen en diferentes formas y tamaños. Están por todas partes, y a veces ni siquiera lo sabemos".
Apreté la mandíbula, de repente sintiéndome con la guardia baja.
"Oye, ¿te acuerdas de mi amigo Tyler, de la escuela secundaria?"
¿Qué mierda?
Asentí con la cabeza una vez.
La sonrisa de Mike se ensanchó. "Tyler y yo nos hemos mantenido en contacto desde la escuela secundaria. Vive en Nueva York también. Bella lo ha visto un par de veces, ¿verdad, cariño?"
El pecho de Bella saltó. Su ceño estaba fruncido. "Mike, necesito-"
"¿Viste a Tyler cuando fuiste a la Universidad de Washington?", Mike me preguntó.
Bella se chupó los dientes y se sentó pesadamente en el sofá.
Entrecerré los ojos y le devolví la mirada.
"¿Ahí es a donde fuiste, no?". Continuó sin esperar una respuesta. "Mi amigo Tyler y yo estuvimos tomándonos algo la otra noche, y se me ocurrió mencionar que Bella y yo habíamos compartido algunas bebidas contigo. Él me dijo que te dijera hola".
"Tu compañero Tyler no era mi amigo, ni en la escuela secundaria, ni en la universidad", le dije con los dientes apretados. Era demasiado gilipollas, como tú.
Emmett volvió la cabeza hacia la derecha de nuevo, silbando con atención. "¡Ed, para! ¡No le hagas caso!".
"No, no creo que Tyler hubiera sido tu amigo en la universidad. Por lo que me dijo, tú no te preocupabas por nadie a menos que tuviera una cara bonita y unas tetas grandes. Fuiste un hombre muy ocupado con las mujeres por lo que dijo Tyler", se echó a reír. "Los rumores eran que te tirabas a una chica diferente cada semana".
Toda pretensión se fue finalmente por la ventana. Mike sonrió triunfante, la misma sonrisa que tenía en la escuela secundaria, burlona.
Él estaba jugando a ese juego de nuevo.
Nunca había dejado de jugar a ese juego.
A mi lado, Jasper fuertemente absorbía el aire, mientras que Emmett se chupaba los dientes en mi otro lado. Mi mandíbula estaba tensa. Mis ojos se dirigieron inmediatamente a Bella. Ella me miraba con los ojos desorbitados, la boca la tenía ligeramente abierta, sorprendida.
"¡Te dije que te callaras la boca!", Emmett me susurró con rabia. "¡Él está jugando!".
Mis músculos se crisparon, me incliné hacia adelante y puse mis manos en puños a mis costados. "¿Tu chico Tyler no tenía nada mejor que hacer que acecharme en la universidad?", le dije con los labios torcidos. Mike simplemente sonrió. "De todos modos, todo eso pertenece al pasado", le susurré. "Yo... ya no juego a esos juegos".
"Estoy seguro de que no", se rió Mike. Se inclinó hacia delante y cogió un cacahuete de un cuenco sobre la mesa, haciéndolo estallar en su boca. "Por cierto, ¿cómo está tu novia?... ¿cómo se llamaba?... ¿Victoria?"
Mi mandíbula se apretó dolorosamente mientras hervía en mi asiento. Cuando miré a Bella otra vez, ella me miraba con algo que nunca antes había visto en sus ojos, algo que de repente parecía duda. Mis fosas nasales se ensancharon. Instintivamente empecé a levantarme, pero Emmett y Jasper pusieron una mano sobre mis hombros.
"Mike, la cosa es-", Alice habló con una dulce y aguda voz que yo había aprendido en las últimas semanas que podía ser muy engañosa. "Todos hacemos cosas estúpidas en la escuela secundaria y en la universidad". Ella le sonrió mordazmente. "Afortunadamente, la mayoría de nosotros superamos nuestra etapa idiota. Pero algunos...", se fue apagando, encogiéndose de hombros suavemente.
"Sí", Rosalie repente añadió, mirando a Mike. "Supongo que has tenido suerte de que nadie se interesara lo suficiente en tu vida como para prestar atención a tu mierda". Ella agitó las pestañas hacia él inocentemente.
Mike se burló. "Supongo que sí. Bella, cariño" - mantuvo la mirada en Rose - "parece que aquí has encontrado un grupo de amigos muy unido. Realmente es una pena que vayas a dejarlos en un par de meses".
El repentino silencio fue ensordecedor. Mi corazón había estado corriendo, pero ahora se detuvo en seco.
Toda la sangre apareció en el rostro de Bella. Su rostro estaba desencajado por el pánico y sus ojos se movieron por toda la habitación, descansando en mí durante un par de segundos antes de girar y estrecharlos hacia Mike.
"Mike, ahora no", advirtió, sus labios apenas se movieron.
"¿Ahora no, qué, cariño?". Mike preguntó tontamente. "Oh" - sonrió - "no lo has dicho todavía".
"Mike" - Bella escupió, inclinándose hacia adelante - "¡Para! ¡Tú y yo tenemos que hablar!".
"Como he dicho" - sus ojos brillaron de manera significativa hacia mí - "parece ser que hay un montón de cosas que Bella ha olvidado mencionar".
Mis ojos vagaron por la habitación. Todo el mundo tenía una mirada de confusión y el shock estaba seguro de que se reflejaba en mi cara.
Todos a excepción de Alice. Ella frunció el ceño abiertamente hacia Mike.
'Él está convencido de que este traslado a Seattle no va a durar...'
'Entonces, ¿qué piensa hacer él si dura?
'No hemos pensado en algo tan lejano todavía...'
Eso es lo que Bella me había dicho, ¿no? Ese día que nos habíamos encontrado en el restaurante. Ella había dicho que no había pensado a largo plazo.
"Bella está en casa", le susurré, me temblaba la voz.
Mike volvió su atención hacia mí. "No. No está en casa", dijo cuidadosamente. "Esta pequeña aventura ha sido sólo una situación temporal. Algo que tenía que alejar de su mente antes de casarnos. Así que lo acepté, pero ya ha llegado a su fin".
"¿Temporal?", escupí con frustración y desconcertado.
"Sí, temporal", se burló. "¿Qué piensas, Eddie?", bufó. "¡Estamos comprometidos! ¿De verdad creías que estaríamos viviendo en costas opuestas para siempre?", se rió entre dientes. "No. Ella tenía seis meses. Seis meses para encontrar un buen trabajo, algo en su campo, algo con un buen sueldo, y luego yo consideraría solicitar un traslado a Washington".
Todo el aire de mis pulmones se fue. Sentí como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago. Miré a Bella. Ella me miraba con aprensión, su respiración tan fuerte como la mía.
"Mike", dijo débilmente, sus ojos no se alejaron de los míos.
Tragué con dificultad. "¿Seis meses?". Mis ojos la buscaron, rogando que contradijera lo que Mike acababa de decir, o al menos me diera algún tipo de explicación.
"Yo... yo nunca...", ella tartamudeó.
"Han pasado casi cinco meses", dijo Mike, haciendo caso omiso de Bella. "Creo que en este momento podríamos decir con seguridad que el viaje ha fracasado, ¿no? Quiero decir, ¿qué ha encontrado aparte de ser una camarera de un club? Nada", se rió entre dientes, moviendo la cabeza. "Bella va a volver a Nueva York".
La escena cambió de repente.
Estábamos de vuelta en Forks, Mike, Bella y yo, sentados en el césped, el sol brillaba raro hacia nosotros en un cálido día de primavera. Y Mike acababa de sentarse entre Bella y yo, justo cuando habíamos estado a punto de confesarnos nuestros sentimientos el uno al otro. Era tan fácil de ver ahora que eso es lo que hubiera sucedido si la naturaleza hubiera seguido su curso.
'Ella va al baile conmigo', se jactó, con una sonrisa exactamente igual al que llevaba ahora. Él sabía entonces lo mucho que yo la quería, lo mucho que ella significaba para mí.
Al igual que lo sabía ahora. Como si lo hubiera sabido todo el tiempo. En aquel entonces, me hubiera levantado, hubiera salido corriendo y nunca hubiera mirado hacia atrás.
Esta vez no...
"No, no creo que ella lo haga", dije sin alterarme. "Aquí es a donde Bella pertenece". Conmigo.
Los ojos de Mike se abrieron como platos, como si no hubiera estado esperando que lo contradijera.
Me puse de pie tan rápido que Emmett y Jasper no tuvieron la oportunidad de sujetarme.
"¡Edward!"
"¿Quieres saber lo que Bella ha encontrado que no sea ser una camarera de un club?". Gruñí. "¡Ella ha encontrado verdaderos amigos, ha encontrado gente que se preocupa por ella" - señalé con el dedo bruscamente en dirección a ella - "por la verdadera ella, a personas que la admiran y la apoyan emocionalmente!".
Mike resopló y rodó los ojos, hasta llegar a sus propios pies. Bella le siguió rápidamente, sus ojos estaban muy abiertos y aterrorizados. Ella se puso una mano en la frente y sujetó la espalda de Jake con la otra mano.
"Mike, por favor, ¡Vámonos!".
"¿Hasta dónde la va a llevar eso?", él se burló. "Sí, es un pasatiempo bonito que ella tiene, pero lo que Bella necesita es-"
"Lo que Bella necesita" - gruñí - "es estar cerca de su padre. Él la necesita, y-"
Mike se rió en voz alta, burlonamente, cruzando sus brazos frente a él. "Chico, Bella realmente te tiene en la oscuridad por aquí, ¿no?"
"¡Maldita sea, Mike!", Bella gritó, "¡Para!".
"Es por su padre por lo que ella regresará a Nueva York", se rió Mike.
Entrecerré los ojos, y todo lo que supe es que iba a matarme pero no podía dejar de preguntar.
"¿Por qué iba a regresar a Nueva York por su padre? Él la necesita aquí, cerca de él".
"Mike", le susurró Bella, suplicándole ahora. Él no le hizo caso.
"Bueno, porque ella puede hacer mucho más por él allí de lo que puede hacerlo aquí. La empresa no va a estar esperándola para siempre".
Sonrió al ver mi expresión en blanco. "¿No sabes nada de eso tampoco?". Él suspiró exageradamente. "A partir del próximo mes, Bella se ganará un salario de seis cifras como asistente del Vicepresidente de uno de los principales bancos de inversión de Nueva York".
Mis pulmones dejaron de funcionar. Era como si todo el aire de repente hubiera sido succionado fuera de la habitación. Por la mirada irónica en el rostro de Mike, él sabía exactamente qué tipo de puñal acababa de pasar a través de mí.
"Bella, ¿es cierto?", Rosalie preguntó en un tono desconcertado.
Bella la miró suplicante. "Te juro que iba a decíroslo". Sus ojos se volvieron hacia mí, llenos de angustia. Simplemente me miró fijamente, incapaz de hablar.
"Cuando el padre de Bella enfermó" - continuó Mike con arrogancia - "le sugerí a ella que podría ser una buena idea que diera algunas clases de negocios antes de que se graduara. Como he dicho, su arte es bonito, pero no es muy realista para el futuro, ¿verdad?". Continuó sin esperar una respuesta. "Como te dije la otra noche que quedamos, Ed, Bella es muy independiente, lo sé, y no soy estúpido. Sé que le molesta que pague los gastos médicos de su padre. Ella me quiere pagar y asumir el control de los gastos por su cuenta. Eso está bien. Pero va a necesitar más que ser una camarera de un club o incluso vender un par de cuadros para eso. Hace unos meses me enteré de que mi empresa necesitaba un nuevo asistente para el Vicepresidente para el comienzo del próximo año. Moví algunos hilos y le conseguí el trabajo. Ella lo aceptó y acordó empezar a principios del año. Un día, hace unos meses, ella se despertó y decidió que quería estar cerca de su padre y tratar de hacer una carrera con su arte, después de todo. Pero ella sabe desde el principio que le quedaban seis meses para demostrar que podía tener tanto éxito aquí como el que tendría en Nueva York. O si no regresaría".
Me quedé en silencio, mi mente estaba confundida.
¿Seis meses? ¿Ya había aceptado un empleo de seis cifras? Miré a mí alrededor. Todos, excepto Alice, llevaban expresiones similares de sorpresa.
"¿Te vas? ¿Durante todo este tiempo... sabías que te ibas a ir?". Le pregunté, olvidándome de todos los demás en la habitación.
"Edward... yo... yo en realidad nunca acordé...", balbuceó ella con voz trémula.
"Sí lo hiciste, cariño", Mike la contradijo con una sonrisa. "Firmaste una carta de intención con la empresa, y este fin de semana se supone que vamos a firmar el contrato para nuestro nuevo apartamento en el centro".
Di un paso atrás, cada golpe me pegaba más fuerte que el anterior. La sangre se golpeaba fuertemente entre mis orejas. Mi cabeza se sentía como si estuviera a punto de estallar.
Bella se puso las manos en puños en su cabello. Mike me miró triunfalmente.
'Eso es Granoso Cullen, cabrón estúpido. Fuiste un idiota al pensar alguna vez que podrías tenerla. Yo la tuve entonces, y la tengo ahora'.
Miré a Bella una vez más. Su hermoso rostro estaba pálido y asustado, y sus ojos estaban llenos de disculpas.
"Edward... yo..."
Yo quería todo de Bella.
Todo, excepto disculpas.
Y de pronto me llené de una rabia ciega que convirtió todo en una sombra profunda de rojo sangre. La sangre hervía en mis venas. Mis fosas nasales estaban abiertas y mi pecho estaba agitado en exceso. Vagamente oí la voz de Bella, como en una pesadilla lejana.
"Mike, tú y yo hablamos de estas cosas, pero yo nunca... yo…yo nunca…" - tartamudeó Bella - "yo en realidad nunca lo acordé".
Él la interrumpió con un bufido. "Bella, cariño. Llevas mi anillo de compromiso. Tú estás de acuerdo con eso y con mucho más".
Di dos pasos en la dirección de Mike y logré cogerle por la camisa antes de que Emmett y Jasper me sujetaran y me alejaran.
"¡Edward, por favor!", Bella lanzó un grito. Jake comenzó a ladrar ferozmente otra vez, y Bella tuvo que frenarlo con las dos manos. Mike sonrió ampliamente.
"Tú, Granoso Cullen de mierda", se burló Mike. "¿De verdad crees que te la daría tan fácilmente?"
"¡Mike, basta!". Bella gritó, tratando de mantener sujeta la espalada de Jake.
Me esforcé en contra de Jasper y Emmett, pero me detuvieron con un fuerte agarre.
"¡Vete a la mierda!", gruñí.
"¡No, Edward!", Emmett gruñó de nuevo. "¡Él no vale una mierda!".
Mike se rió entre dientes. "Mírate", se burló. "¿Piensas que sólo porque te deshiciste de los granos y tienes tu propia discoteca de mierda eres un pez gordo y grande?". Frunció el ceño. "¡Todavía eres un maldito perdedor! ¡Siempre serás el mierdoso Granoso Cullen!".
"¡Maldita sea, Mike! ¿Qué diablos te pasa?", Bella gritó. Rose y Alice estaban de pie a cada lado de ella.
Luché por soltarme, pero Emmett me sujetaba los brazos detrás de mí, y Jasper se puso delante de mí, sus manos estaban en mis hombros. "¡Vete a la mierda!", grité de nuevo, mientras que Jake ladraba y gruñía lleno de furia.
Mike se ajustó la camisa y me miró mientras se dirigía a Bella. "Está bien, nena. Te perdono caer ante este culo de mierda. Después de todo, es un juego en el que él parece estar bien".
"¡Que te jodan!". Le grité a él, luchando contra Emmett y Jasper, pero el control de Emmett no me dejaba.
"¡Tienes las pelotas de mierda para hablar de juegos!". Grité. "¡Ni siquiera la conoces! ¿Un trabajo en una empresa de mierda? ¡Ella se desvanecerá en un trabajo como ese! ¡Eso nunca ha sido a lo que ella estaba destinada! Su arte es su vida, pero tú no sabías eso, ¿no? ¡Estás tan jodidamente ocupado tratando de convertirla en otra persona, que nunca tendrás a la verdadera Bella!".
"Oh, he tenido a la verdadera Bella", se rió entre dientes Mike. "Y conozco a mi novia lo suficientemente bien como para confiar en el hecho de que tú no la has tenido todavía".
¿Eso es lo que te mata, no? Que durante años se te cayó la baba por ella como un imbécil y nunca conseguiste meterte en sus pantalones. ¡Tú ni siquiera podrías entrar en ellos ahora, con tu nuevo aspecto de mierda!", se echó a reír. "Mientras tanto yo he estado saboreando hasta la última gota de su-"
Bella se tambaleó hacia atrás como si la hubieran abofeteado. Pero yo lo vi en mi periferia porque de repente mis brazos estuvieron sueltos. Nunca sabré si mi indignación fue tan grande que me las arreglé para soltarme de los apretones de Emmett y de Jasper, o si las palabras de Mike fueron demasiado como para que ellos pudieran ignorarlas.
Mi puño llegó hasta su cara y tuve unos dos segundos para disfrutar de la satisfacción por haberle torcido y roto la nariz antes de que los gritos de Bella y los aullidos de Jake llenaran el aire.
Mike cayó sobre el sofá, pero antes de que pudiera poner mi puño en su cara otra vez, Emmett me lo impidió.
"¡Tú no sabes una mierda!". Le gruñí a Mike, luchando contra Emmett y Jake. Él se tapó la nariz con ambas manos, rojas por la sangre que se filtraba hacia fuera entre los dedos y llegaba al sofá de color crema. "¡Tú no conoces a Bella, no me conoces a mí, y no tienes ni idea de cómo tratarla como ella necesita ser tratada! ¡Cómo merece ser tratada! ¿Crees que tiene que estar contigo porque te lo debe, o que puedes comprar sus préstamos con tu mierda de puestos de trabajo y contratos de arrendamiento? ¡No sabes una mierda!". Volví a escupir. "¡Si llamarme Granoso Cullen te hace sentir más como un hombre, hazlo, pero nunca te atrevas a degradarla, o juro por Dios que voy a matarte la próxima vez!".
Todo el tiempo se quedó sentado en el sofá, la sangre se filtraba entre sus dedos y en sus ropas.
"¡Maldita sea, Rosalie, déjame!", Bella gritó. Giré mi cabeza hacia ella. Sus ojos estaban muy abiertos y furiosos. En algún momento, Alice había tomado el trabajo de sujetar a Jake y Rosalie tenía sus brazos alrededor de Bella, tratando de mantenerla en su lugar.
"¡No, Bella!", Rosalie se rompió. "¡Tú te quedas aquí!".
Bella luchó contra Rose, pero no podía soltarse. Sus ojos se movían de mí a Mike, nublados por la furia y la frustración.
"Edward, creo que debemos irnos", ordenó Emmett.
Y tan abruptamente como la furia se apoderó de mí, se evaporó, y de repente me di cuenta de que Bella estaba llorando. Sus ojos estaban grandes, furiosos y llenos de lágrimas. Empecé a pasar por encima de Mike y hacer mi camino hacia ella, pero Emmett me detuvo una vez más.
"¿Qué-", comencé, dándome la vuelta con el ceño fruncido.
"Edward, ahora no. Vamos".
"Pero-"
Me volví hacia Bella otra vez. Ella repentinamente se desplomó contra el hombro de Rosalie y dejó escapar un gemido. Rosalie le susurró algo al oído y le dio la vuelta, en dirección a su habitación. "¡No!", Bella protestó, luchando ahora débilmente contra Rosalie, pero Rosalie la sujetaba con firmeza.
"Bella", dije en voz alta, pero fue Rosalie quien se dio la vuelta y sacudió la cabeza hacia mí.
Miré a Alice sin poder hacer nada. Ella me miró con tristeza, tratando de calmar a un Jake desconcertado.
"Simplemente..." - suspiró con frustración - "déjalo por ahora, Edward".
"Vosotros dos marchaos", coincidió Jasper. Me miró con firmeza. "Yo me quedaré aquí y me aseguraré de que este tío se largue también de aquí". Movió la cabeza hacia donde Mike todavía estaba tirado en el sofá, perdido con su nariz.
"Pero tengo que ver a Bella-", susurré desafiante.
"¡Mierda! ¡Edward, basta!". Emmett gritó. "¡Tú y ese gilipollas habéis hecho suficiente por ahora!".
Le miré con enfado, y luego apreté la mandíbula y pasé por encima del caos sangriento en el suelo.
Nos vemos el viernessss, ya os contare que me ha parecido Amanecer, aunque seguro que me encanta ya que es mi libro favorito :D
Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:
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