Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Canciones recomendadas por la autora:
-Cry me a river de Justin Timberlake
-What hurts the most de Cascada
-Here with me de Dido
-Fort the first time de The Script
Ainsss, ya estoy por aquí aún alucinando con Amanecer, era mi libro favorito y ahora al ver la peli aún más, nos os la perdais porque es la mejor de todas, me encanta y ha sido una pasada, ya no digo más para las que aún no la habeis visto ;)
Este capítulo seguro que os gusta :)
Capítulo 19 –Negocio arriesgado
Las ruedas del Audi gritaban con fuerza contra el hormigón húmedo. El olor a goma quemada irrumpía en el interior del coche, invadiendo mi nariz y quemándola hasta penetrar en mi cerebro. El olor pútrido hacía que mis ojos lloraran, pero lo ignoré y puse el coche en el estacionamiento frente a Eclipse, aparcándolo rápido y saltando fuera en un rápido movimiento. Vagamente me fijé en Demetri y en un par de otros chicos fuera en la cuerda roja, preparando las cosas para otra noche de diversión para los ansiosos de la vida nocturna de Seattle. No hice caso de ninguno de ellos. Emmett se detuvo en su jeep, aparcó justo detrás de mi Audi y saltó rápidamente.
"¡Edward!".
Tampoco le hice caso.
Tan pronto como me dirigí al club, los sintetizadores que golpeaba el DJ sacudieron mi cerebro ya sacudido. Levanté la cabeza, invitando a que la cacofonía insistente pasara a través de cada terminación nerviosa de mi cuerpo, tratando desesperadamente de bloquear las palabras que daban vueltas en mi cabeza.
'Esta pequeña aventura era sólo una situación temporal...'
'Seis meses para encontrar un buen trabajo, algo en su campo...'
Me estremecí por esas palabras, sacudiendo la cabeza con vehemencia una y otra vez mientras entraba en mi oficina y cerraba la puerta detrás de mí.
Durante todo este tiempo. Desde el primer día. Ella había estado mintiéndome.
'Juro que iba a decíroslo...'
Fui a mi escritorio, saqué una botella de licor al azar y me la llevé a la boca. Me quemó la garganta en el camino hacia abajo. Le di la bienvenida a la chamusquina en mi pecho, instándole a lavar todo lo demás allí.
'... este fin de semana se supone que vamos a firmar el contrato para nuestro nuevo apartamento...'
Cerré los ojos con fuerza y tomé otro trago.
Ella me había mentido.
Cuando abrí los ojos otra vez, Emmett entró, fuerte y solemne. Miró la botella que yo sujetaba y se mordió el labio superior con enfado.
"¿Así es como planeas manejar las cosas?"
Solté un bufido y miré la botella en mi mano, tomando otro largo trago. "Para empezar".
Emmett me miró y movió la cabeza. "¿Te das cuenta de que has entrado en su juego, no?"
No le respondí.
"Esto es exactamente lo que ese gilipollas quería. Que te perdieras y no usaras tu cabeza de mierda…" - dijo entre dientes, tocándose el lado de su cabeza con fuerza con un dedo- "allí. Es por eso que yo estaba tratando de decirte que te callaras".
Golpeé la botella sobre mi escritorio. "¡Ella me ha mentido, Em! Todo este tiempo..." - me pasé una mano por la cabeza y tomé otro trago - "ella me dijo que todavía no había pensado en algo tan lejano". Yo resoplé con enfado. "¡Mierda, tienen planificados los próximos cincuenta años!".
Emmett se acercó más, moviendo la cabeza. "No, él tiene planificados los próximos cincuenta años. ¡No he oído que Bella aceptara nada de eso!".
"¡Pero tampoco has oído su desacuerdo!".
Emmett cerró los ojos lentamente y lo abrió otra vez. "Ya sabes, tú afirmas conocer a Bella tan bien-"
"Sí", solté un bufido. "Creo que ahora es bastante obvio que no lo hago".
Emmett no me hizo caso y siguió hablando. "No estoy seguro de qué demonios esperabas que ella hiciera frente a todos, especialmente contigo y con ese cabrón yendo y viniendo como un maldito partido de tenis".
"Ella podía haber hablado".
"¡Ese estúpido la ignoraba, y tú, en lugar de ignorarle a él, dejas que te pique y terminas con el puño volando hasta su cara y dejando que su culo ensangrentado caiga contra el sofá! ¿Qué demonios esperabas que ella hiciera en ese punto, Edward? ¿Pasar por encima de él y declarar que eras su héroe? ¡Incluso yo sé que esa no es Bella!".
Cuadré la mandíbula con fuerza y me metí la botella en la boca de nuevo.
"¡Ed, tío, esta no es una de esas películas de los años ochenta donde todos ven que el bueno gana al malo y todos viven felices para siempre! Sí, es obvio que ese tipo es un imbécil, y juro que yo quería meter el pie en su culo mientras él estaba diciendo toda esa mierda de Bella y de ti"- sus ojos se estrecharon con enfado - "pero por eso yo quería salir de allí, ¡porque te conozco a ti y a tu genio, y sabía que Bella estaba tratando de resolver algunos problemas con él antes de que llegáramos allí!".
Él respiró hondo y cuando volvió a hablar, su voz era un poco más tranquila.
"Yo entiendo tu necesidad de defender a Bella, créeme que lo hago. Si se tratara de Rosie-"
"¡Rosalie no está pensando en casarse con un gilipollas y moverse a otra ciudad, dejando a su tonto del culo por aquí preguntándose qué demonios ha pasado!".
Emmett se pasó una mano por el pelo por la frustración. "¿No ves que esto es exactamente lo que ese estúpido quería? ¡Que te cabrearas con Bella!".
Me llevé una mano a la frente y sujeté mi pelo fuertemente, cerrando los ojos, porque sí, estaba cabreado con Bella.
Ella me había mentido. No directamente, sino omitiendo las cosas.
"Emmett, hazme un favor y… déjame sólo por un tiempo. No puedo pensar en esta mierda... no ahora. Tengo que trabajar para llegar a"-.
Emmett me fulminó con la mirada. Conecté mi portátil, escribiendo e ignorándolo.
Después de un par de minutos, respiró profundamente.
"¿Así que es eso? ¿Te vas a sentar aquí con tu botella de Jack y mirar a una pantalla de ordenador de mierda para el resto de la noche?"
Me encogí de hombros.
Emmett sacudió la cabeza. "Sabes, realmente a veces eres un idiota".
No le respondí. Se dio la vuelta y salió, cerrando la puerta detrás de él.
Me quedé mirando la pantalla durante unos minutos, obligando a mi mente a que alejara mis pensamientos.
Bella me había mentido.
Ella me había mentido.
Negué con la cabeza de forma rápida y busqué en el ordenador portátil los archivos que necesitaba para actualizar los informes de los licores. Cuando fui a abrir las hojas de cálculo, el programa me pidió una contraseña.
¿Contraseña?
Fruncí el ceño. ¿Cuándo coño había añadido una contraseña? Con movimientos lentos y sospechosos, probé varias posibilidades. El nombre del club. Nada. Mi nombre. Nop. El nombre de Victoria. Nop. Su cumpleaños. Nada.
"¡Mierda!". Gruñí y rápidamente llamé al teléfono móvil de Emmett.
"¿Qué quieres?", Emmett escupió. "Estoy ocupado ahora".
No hice caso de su tono. "Por favor, dime que has añadido una contraseña a los informes de los licores".
"¿De qué demonios estás hablando? ¿Desde cuándo puedo tocar esos informes?"
Cerré los ojos lentamente, apretándome el puente de la nariz y contando hacia atrás desde diez.
"No puedo entrar en ninguna de las hojas de cálculo. Creo que Vicki pudo haber añadido una contraseña".
"¿No la sabes?"
"Si la supiera no te estaría llamando", le susurré entre dientes.
"No seas tan estúpido conmigo, Ed. ¡Vicki era tu asistente, no la mía!"
Inhalé profundamente otra vez.
"Vaya mierda de noche", se quejó Emmett. "Ahora subo".
Mientras esperaba, traté de de poner algunas combinaciones para la contraseña, todo ello sin éxito. Increíblemente molesto, cogí el teléfono y llamé a Victoria. Sonó un par de veces antes de que apareciera el buzón de voz.
"Victoria", le susurré al teléfono. "Será mejor que me devuelvas la llamada y me des la contraseña para estas hojas de cálculo o mañana por la mañana llamaré a mi abogado".
Colgué el teléfono y puse los codos sobre la mesa, colgando la cabeza entre las manos.
Ella me había mentido.
Sonaron tres golpes rápidos y luego Emmett entró. Miré su rostro solemne, su ceño fruncido y sus ojos ansiosos, y fuera de mi periferia, vi a alguien caminando detrás de él, y cuando mis ojos siguieron la figura, se encontraron con los grandes ojos marrones de Bella, amplios y cuidadosos. E incluso tan furioso y engañado como me sentía en ese momento, su visión me hizo tomar aliento.
Me miró con cuidado, mordiéndose los labios y apretando su bolso delante de ella como un escudo provisional. Era algo cómico que me dio ganas de reír, porque, seamos honestos, yo era el que había terminado con un puñal en el corazón. Sus ojos estaban enrojecidos e instintivamente tuve una imperiosa necesidad de saltar por encima de mi escritorio y ponerla entre mis brazos. Pero el aguijón de la traición estaba espeso en el aire, y la simple visión de eso me hacía que fuera difícil respirar, y mucho menos estar cómodo. Me di la vuelta y miré hacia atrás a mi ordenador, mi corazón se aceleró.
"Edward, Bella está aquí", anunció Emmett, como si ese hecho no hubiera sido claramente evidente.
No le respondí.
Bella se detuvo en la puerta. Podía sentir sus ojos sobre mí, esperando, no sabía para que, aunque yo sinceramente esperaba que no fuera para que me disculpara por haberle reventado la nariz a su prometido, porque ella tendría que esperar un maldito tiempo. Con los ojos fijos sin vacilaciones en el portátil, fingí que escribía alguna mierda, pero la verdad era que podría haber escrito en swahili y no haberme dado cuenta.
Oí suspirar fuertemente a Emmett antes de caminar alrededor de la mesa y quedarse de pie detrás de mí.
"¿Aún no puedes resolver eso?"
"Es un poco difícil resolver algo en lo que no has participado", dije para mis adentros.
"Edward, yo quería… hablar... pero... si estás ocupado, puedo volver..."
El sonido de su voz resonó en mi cabeza, la aprehensión de sus palabras causó una fisura en mi pecho, y otra vez tuve que luchar contra el impulso abrumador de darle comodidad, de decirle la verdad, que nunca estaría demasiado ocupado para ella.
Pero, maldita sea, me había mentido.
Fue Emmett quien habló mientras yo me mantenía ocupado con los inútiles esfuerzos para encontrar la contraseña correcta.
"Tenemos un problema con nuestras hojas de cálculo, Bella. Parece que Victoria podría haber añadido una contraseña para el programa y ahora estamos bloqueados".
Golpeé el teclado de nuevo, mi frustración por la jodida noche estaba en un punto de ebullición. Yo gemí y me pellizqué el puente de la nariz.
"¿Qué programa es?", preguntó Bella. Por el rabillo de mi ojo vi como daba un par de pasos vacilantes hacia dentro de la oficina.
Una vez más no pude hacer que mi boca se moviera. Emmett dejó escapar una respiración lenta y le dio a Bella el nombre del programa.
Guardó silencio durante un par de minutos. "Bueno, ¿todavía… tienes la fuente de los datos?", Bella preguntó de repente.
Una vez más, silencio. Fijé la mirada en la pantalla una vez más, obligándome a hablar.
"Sí". Mi respuesta salió áspera y corta.
Fuera de mi periferia la vi asentir lentamente. "Ya sabes, hay una actualización relativamente nueva para ese programa que te permite crear hojas de cálculo mucho más rápido que antes. Yo podría..." - la oí tragar fuerte - "instalarla bastante rápido... si queréis... quiero decir, yo se la puse a Rose y a Jasper..."
¿Bella, en serio? ¿Hojas de cálculo? ¿Acababa de enterarme de que me había estado mintiendo durante semanas y acababa de dejar a su novio con la nariz ensangrentada y ella estaba aquí hablando de hojas de cálculo?
"¿Puedes hacerlo realmente, Bella?", preguntó Emmett.
Finalmente me obligué a girar mi cuello, centímetro a centímetro. Miré hacia arriba y llevé mis ojos de nuevo a ella. Ella me miraba con inquietud, mordiéndose el labio con tanta intensidad que tenía miedo de que le saliera sangre. Y entonces yo quería patearme por preocuparme tanto por ella, por ser incapaz de romper el dominio que había tenido sobre mí desde el primer día que entró en el aula en la escuela secundaria.
Ella asintió con la cabeza en respuesta a Emmett, pero sus ojos estaban puestos en mí.
Nos miramos el uno al otro.
Bien, Isabella, si quieres jugar a juegos de hojas de cálculo, muy bien. Yo voy a jugar también.
Aparté la mirada de ella y abrí los archivos de la fuente de datos. Sin mirarles a ninguno de ellos, me levanté y caminé hacia la puerta, sintiendo al mismo tiempo sus ojos en mí.
"Los datos están en el portátil. Voy abajo a hacerme cargo de algunas cosas. Si necesitas alguna cosa, pregúntale a Emmett". Sin decir una palabra, salí.
Me pasé la siguiente hora más o menos haciéndome cargo de varios asuntos en el club. Cuando se me acabaron las cosas con las que mantenerme ocupado, salí. A pesar de que todavía era relativamente temprano en la noche, una multitud estaba ya detrás de la cuerda roja. Con nada más que hacer y ansioso por evitar ir a mi propia oficina, me uní a Emmett y a Demetri en la clasificación.
Emmett me dirigió una mirada de reojo mientras él escogía a la gente que entraría en Eclipse esta noche. Él negó con la cabeza.
"Sólo tienes que ir a hablar con ella. ¿De verdad crees que ha venido aquí para ayudarte con algunas malditas hojas de cálculo?"
No tenía ni idea de lo que había venido a buscar, ese era el problema.
Sacudí la cabeza con vehemencia. "Yo... no puedo hablar con ella. No ahora".
"No seas estúpido". Yo podía sentir como me miraba. "Mira, no sé exactamente lo que sucedió cuando estuvisteis en la escuela secundaria, pero por lo que he averiguado ella estuvo tan mal por ti entonces, como tu pareces estarlo ahora por ella", su tono se endureció. "Es obvio que ese idiota te lo jodió todo en ese entonces. No dejes que lo haga otra vez".
"Si él es lo que ella quiere, entonces esa es su elección".
"¡Maldita sea, Edward!", siseó, deteniendo a su vez lo que estaba haciendo, y poniéndose a mi nivel con una mirada dura. "Ella está aquí, ¿no? ¡Tú le rompiste a él su maldita nariz y ella está aquí! ¿Sabes que ella-", paró rápidamente, con los ojos brillantes detrás de mí. Un calor familiar corrió por mi columna vertebral, haciéndome saber exactamente quién estaba allí.
"Ya he terminado", dijo Bella con cuidado. Mi columna se estremeció, pero no me di la vuelta.
Emmett sonrió. "¿En serio? ¡Mierda, Bella, eres un salvavidas!".
Ella no respondió de inmediato. "¿Quieres venir a echarle un vistazo?"
"Sí", respondió Emmett. Él me dio una palmada en el hombro. "Vamos Edward, vamos a ver lo que Bella ha hecho".
Al llegar arriba, Bella nos enseñó el programa de las hojas de cálculo que había instalado. Emmett sonrió ampliamente mientras yo estaba detrás de ellos, rígido como una estatua.
Ella me había mentido.
"¡Mierda, Bella, esto es genial!". Emmett tarareó. "¿No, Edward?", preguntó con una mirada de reojo.
Bella se mordió el labio otra vez. De pie al lado de ella, pude ver su cara ponerse roja.
Ella me había mentido.
"Sí, gracias", estuve de acuerdo con sequedad. "Es algo bueno que Mike te dijera que estudiaras algo relacionado con los negocios. Estoy seguro de que va a servirte mucho una vez que estés ayudando a ese pez gordo vicepresidente en Nueva York".
Bella volvió sus ojos hacia mí lentamente, donde la esperé con una sonrisa irónica y torcida pegada a mi cara. Una sonrisa que fue eliminada rápidamente cuando vi el dolor en sus grandes ojos marrones.
Joder, le había hecho daño. Le había prometido ser su amigo no importara qué pasara y le había hecho daño a propósito. Me odiaba a mí mismo, pero el dolor de sus mentiras de mierda todavía perduraba en mi pecho, y me hacía imposible tomar la palabra de nuevo.
No estuve seguro de cuánto tiempo pasó, pero en algún momento nuestras miradas dolidas se volvieron más duras.
Y fue entonces cuando Emmett se aclaró la garganta.
"Yo... voy a ir a mi oficina para... sí, está bien". Yo era vagamente consciente de que se había ido, cerrando cuidadosamente la puerta detrás él.
Sostuvimos la mirada, firmes, los dos respirábamos pesadamente. Cinco minutos. Diez. Quince. Maldita sea, ¿qué estaba esperando ella? ¿Qué es lo que quería de mí?
¿Una explicación? Su novio era un gilipollas.
¿Mi bendición? De ninguna manera.
¿Una disculpa? Cuando hubiera un día frío en el infierno.
Mi ira se intensificó por ese pensamiento y resoplé con fuerza. Los ojos de Bella se oscurecieron y se redujeron a dos rendijas. Sus labios formaban una línea apretada, sin embargo, no dijo nada. Yo no le dije nada. Y luego, abruptamente, sacudió la cabeza y se dio la vuelta, recogiendo su bolso de la mesa y dirigiéndose hacia la puerta.
Mi frustración con ella y toda la situación llegó al punto de ebullición.
"¿Corriendo de nuevo, no?"
Bella se quedó inmóvil, con la mano aún en el picaporte. Cuando se dio la vuelta, sus ojos quemaban.
Ella soltó un bufido. "¿Vas a hablar conmigo acerca de correr?". Luego se volvió otra vez y abrió la puerta. "Tú, obviamente, no estás en un estado de ánimo para hablar y yo no voy a-"
"¿Por qué no me dijiste que estabas aquí por sólo seis meses?". Grité, incapaz de contenerlo por más tiempo. La música a todo volumen de abajo retumbó en las paredes apagando mi voz en el mundo exterior. "¿Por qué no me hablaste sobre el trabajo, o sobre el cómodo apartamento en el centro?"
Se detuvo y cerró la puerta, bloqueando el ruido de abajo. Ella no se volvió a mirarme a la cara cuando habló, y su voz era tan baja que tuve que esforzarme para oírla.
"Yo no te dije nada porque yo… en realidad nunca estuve de acuerdo-"
"¡Tonterías, Bella!"
Ella abrió la boca y se dio la vuelta, mirándome bruscamente.
"¡Basta de mentiras!", le grité.
"¡No es una mentira!", gritó de nuevo.
"No te quedes ahí y me digas que en realidad no estabas de acuerdo con nada de eso, porque aunque odio a tu novio de mierda" - susurré, las palabras me quemaban la garganta - "tenía razón en una cosa. Tú llevas su anillo". Tiré mi cabeza a ciegas hacia su mano.
"Tú estuviste de acuerdo en algo".
Sus fosas nasales se abrieron. Dio un paso hacia mí. "Ese día en tu habitación, cuando fui a verte, ¿por qué no me dijiste que esa canción era para mí? ¡Te lo pregunté!", me acusó. "¡Yo te pregunté si la habías escrito para alguien en particular y me dijiste que no! Tú dijiste-"
Fruncí mis cejas, confundido por el cambio total del tema. "¡Eso fue hace seis años, Bella! ¿Qué diferencia hace eso? ¿Quién puede decir que todo hubiera sido diferente si yo hubiera dicho que había escrito esa canción para ti?"
"¡Hubiera hecho todo diferente!", gritó ella. "¿Sabes lo mucho que eso me hirió? Por semanas había estado construyendo mi valentía para ir a verte. Esperaba..." - ella resopló y sacudió la cabeza, bajando la voz hasta un susurro - "esperaba que me pidieras ir al baile de graduación contigo..."
El dolor en su voz me llegó rápidamente, pero mi propio dolor peleó contra el suyo.
Su rostro estaba desencajado por la ira. "¡Estás ahí con el juicio en tus ojos preguntándome por qué no he tenido las narices para decírtelo, cuando tú no tuviste las pelotas para decírmelo en ese entonces! Actuaste como un cobarde-"
Yo me tambaleé hacia atrás. "¿Un cobarde?", solté un bufido de incredulidad, golpeando el puño contra mi pecho. "¿Un cobarde? ¿Crees que no he descubierto por qué has tomado esta decisión repentina de irte a otro sitio, Bella?", yo hervía.
"¡Porque mi padre está enfermo!"
"¡Tonterías!".
Ella sacudió la cabeza hacia atrás, sorprendida de nuevo.
"¡Eso puede ser una parte, pero no todo! ¡Te conozco Bella, yo sé la verdad!". Mi voz temblaba de furia. "¡Si se tratara sólo de tu padre te hubieras quedado en Nueva York! ¡Podrías haber aceptado ese trabajo y hacer una montaña de dinero para pagar las facturas médicas de tu padre, casarte con ese hijo de puta, ser su esposa de Stepford y matar tu interior, sin pensarlo ni un momento!". Me acerqué más a ella, bajando la cabeza al nivel de sus ojos. Bella dio un paso atrás.
"Sin embargo, por una fracción de segundo" - le susurré, poniendo dos dedos juntos entre nuestras caras - "pensaste en ti misma".
Las lágrimas corrían por su cara mientras ella me miraba con furia. Y mientras las lágrimas me rompían el corazón, la presa se había roto y no podía pararme.
"¡Viste tu futuro como la señora del mierdoso Newton, vestida con trajes y vestidos de cóctel todos los malditos días de tu vida, recibiendo a un montón de apretados estúpidos con un vaso de vino en un piso de Manhattan de gran altura, con la música de jazz tocando en el fondo, mientras que Mike te sujeta por el codo y desfilas a su alrededor como un trofeo de mierda! ¡Y entraste en pánico, Bella! ¡Entraste en pánico y moviste tu culo a través del país para tener la oportunidad de luchar porque te estabas jodidamente muriendo por allí!". Le señalé la ventana, como si Manhattan estuviera al otro lado de la calle. "¡Querías ver si toda esa mierda que Mike te estaba contando en realidad era cierta, o si realmente podías hacer que tus sueños se hicieran realidad! ¡Pero sobre todo" - gruñí - "querías forzar la mano de Mike y presionarlo para que rompiera el compromiso, porque no tenías las pelotas para decirle que te habías metido en algo que no querías!".
Bella se quedó boquiabierta. Luego dejó caer su cabeza y comenzó a sollozar. Me acerqué y cuando ella dio un paso atrás su espalda chocó contra la pared. Le cogí la barbilla con mi mano, obligándola a mirarme a los ojos.
"¡Mírame, Bella! ¡Yo te conozco! Tú puedes decirte a ti misma y al resto del mundo que te mudaste sólo por tu padre, para estar más cerca de él, pero yo sé la verdad. ¡Así como hiciste este cambio para él, también lo hiciste para ti, porque necesitabas alejarte! ¿Y sabes qué? ¡Me alegro! ¡Estoy tan jodidamente contento de que entraras en pánico y te alejaras de allí! Pero cometiste un pequeño error, Bella, amor". Solté un bufido cínicamente. "Te olvidaste de lo tenaz que es tu novio. ¡Ese mierda te ha estado persiguiendo desde la escuela secundaria, Bella!". Yo le grité con toda la fuerza de mis pulmones, al tiempo que ella se quedó allí, llorando y mirándome, pero la verdad estaba escrita en su rostro. "¡Deberías haber descubierto que no se rendiría tan fácilmente! ¡Para lo lista que eres, Bella" - me toque la sien - "a veces no piensas!".
"¡No tuve otra opción!", gritó con enfado.
"¡Sí la tuviste!". No estuve de acuerdo, pasándome una mano por el pelo. "Te metiste en este lío por tu padre, pero realmente deberías haber hablado con él, decirle al menos a él la verdad, hubieras sabido que esto nunca sería lo que él quería para ti. ¡Podrías haber hablado con mi padre también! O mi madre... tal vez si me lo hubieran dicho-"
Sus ojos se abrieron, y luego de repente soltó un bufido. "¿Decírtelo? ¿Por qué te lo tendrían que haber dicho?"
Tragué saliva espesa, pero mi boca se puso de repente seca, como si un pedazo de papel de lija estuviera en mi garganta. Y tan hablador como acababa de estar hacía unos segundos, ya no tenía palabras. Mi pelea con mi madre hacía unas semanas volvió a mí.
'Ella te llamó antes de que te fueras a la universidad... y no cogiste su llamada... cuando llegabas a casa la mencionaba un par de veces... y tú siempre cambiabas de tema y dejabas claro que no querías hablar de ella... así que después de un tiempo me callé...'
Tragué saliva espesa, pero no había saliva en mi garganta. Bella buscó mis ojos con cuidado, y luego algo en su expresión cambió, se endureció. Ella sacudió la cabeza con enfado y me alejó mi mano de su barbilla.
"¡Tú me alejaste, Edward!", dijo entre dientes. "No querías tener nada que ver conmigo, ¿recuerdas? ¡Tengo una bonita vista de la parte de atrás de tu cabeza la última vez que te vi antes de venir a Seattle!".
"Yo... yo no creía que te preocupara de un modo u otro".
"¡Me oíste llamarte y corriste! ¿Tienes alguna idea de cuánto tiempo mantuve la esperanza después de que abandonaras Forks, esperando un simple correo electrónico... una llamada telefónica? ¡Algo! ¡Cualquier cosa!", gritó, lanzando sus manos en el aire. "Algo tan simple como 'hola, ¿qué pasa?, ¿cómo estás?'. Estúpida de mí", resopló ella, sacudiendo la cabeza. "¡Estuve colgada de un hombre que creía tan poco en mí que nunca llegó a decirme adiós!".
"Bella, yo no sabía-"
Una extraña sonrisa tocó sus labios, elevando el vello en mis brazos. "¿Quieres saber algo, Edward? No me importa una mierda lo que Mike ha dicho que hiciste en la universidad. ¡Lo que me mata es que mientras tú estabas ocupado tirándote a todas las chicas de hermandad en la universidad" -apretó una mano contra su pecho - "yo no podía dejar de soñar contigo, o de preguntarme qué había hecho mal para que te alejaras de mí y nunca miraras hacia atrás! ¡Por qué ni siquiera querías ser mi amigo, Edward! ¿Ahora estás aquí, juzgándome, y preguntándome por qué no te hablé sobre el plazo de seis meses, o el trabajo, o el apartamento? ¡Porque no estabas presente! Yo tenía que terminar la escuela, mi padre estaba enfermo, Mike me dijo que me quería y me ayudó, y entonces él me pidió que me casara con él, y olvidé cómo se sentía el querer a alguien realmente..."- cerró los ojos y su voz se estremeció - "... y luego me dijo que fuera a una entrevista, 'sólo a una entrevista', dijo. ¡Y lo siguiente que recuerdo es que me estaba pidiendo que firmara aquí y allí y yo aún no me había graduado en la universidad! ¿Cuántos jóvenes todavía en la universidad pueden decir que tienen un salario de seis cifras esperándoles?"
Esperó una respuesta, pero yo no la tenía.
"¡Y Dios me ayudó, sí!" - ella continuó, tirando de la parte superior de su pelo - "yo necesitaba el dinero para Charlie, y sabía que Charlie hubiera odiado la idea, por lo que no se lo dije. Y Al y yo discutimos, pero... ", ella negó con la cabeza, dejándola caer pesadamente. Levantó la cabeza de repente y me miró. "¡Pero tú te alejaste de mí y nunca miraste hacia atrás!".
Me acerqué a ella, tan cerca que podía oler las fresas en su pelo y ver las llamas en sus ojos. Yo casi podía sentir su corazón latiendo tan salvajemente como el mío. Algo que me mareaba. Pero el fuego ardía en mis venas. Apoyé mis manos contra la pared a cada lado de ella, enjaulándola.
"¡Yo era Granoso Cullen, Bella!"
Agarró los lados de mi camisa con fiereza, apretando sus manos contra el material. "¡Nunca fuiste Granoso Cullen, Edward! ¡Fuiste Edward Cullen! Hermoso, inteligente, talentoso-"
"Ese día, sentado en la hierba fuera de la escuela" - le recordé con vehemencia - "pensé que le habías elegido por encima de mí. ¿Quieres hablar de ser herido? ¡Eso me mató, Bella!". Golpeé la pared a cada lado de ella, con mi cara tan cerca de la de ella que podía sentir su respiración pesada acariciando mi cara. "¡Saber que ibas al baile con él! Para poner sus brazos alrededor de ti, su boca en la tuya", le susurré entre dientes.
Ella se rió sin humor. "Es una lástima que no pudieras haber sido una pequeña mosca en la pared en ese baile, ¡eso podría haberte quitado muchas preocupaciones!", ella soltó un bufido. "La noche en la que de tu padre me dijo que Charlie se estaba muriendo, ¿sabes que eran tus brazos los que quería mientras lloraba antes de acostarme?". Sus palabras eran como un cuchillo de acero en mi pecho. "Aunque yo no tenía ni idea de cómo se sentirían… y aunque me dejaste muy claro hace años que no significaba nada para ti, siempre era tu cara la que veía detrás de mis párpados, tus ojos eran con los que soñaba". Cerró los ojos, y cuando los abrió otra vez, estaban oscuros y quemaban de nuevo. "Yo nunca lo elegí por encima de ti. Tú nunca me diste a elegir".
"¿Por qué no me lo dijiste después?". Yo insistí, su cálido cuerpo estaba tan cerca del mío que casi podía sentir cada curva suya contra mí. Luché por mantener la concentración. "Jesús, Bella, has tenido semanas para decírmelo..."
"La noche que me encontré contigo había estado aquí en Seattle desde hacía más de dos meses, Edward", dijo finalmente, con la voz temblorosa pero firme. "No había encontrado nada, y Alice estaba pagando mi parte, mientras que Mike pagaba por mi padre. ¿Crees que fue fácil para mí? Siempre había cuidado de mí misma y ahora estaba fuera de la escuela y no podía ni siquiera ganarme la vida por mí misma, y mucho menos hacerme cargo de Charlie. Y todo el tiempo ese maldito trabajo me esperaba en Nueva York". Se mordió los labios y cerró los ojos. "La semana anterior, Mike me llamó. Me dijo que estaba perdiendo el tiempo, y que tenía que regresar a Nueva York, que había encontrado el apartamento perfecto para nosotros...", ella me miró a los ojos. "¡Mi cabeza estaba a punto de explotar, Edward! ¡No importaba lo que hubiera hecho, no podía encontrar mi camino! Y él dijo algo sobre los arrendamientos de apartamentos, y yo...", ella suspiró profundamente y luego soltó un bufido. "Y luego, Al me dio un curso intensivo de camarera y me presenté en Eclipse..."
Fue ella quien se acercó a mí entonces, llevando sus manos a las mías y enroscó sus dedos con los míos.
"Traté de decírtelo, Edward... pero las palabras nunca parecieron salir. Cuando te dije que Mike y yo no habíamos pensado aún en cosas a largo plazo", dijo con fiereza. "Yo no quería mentirte, pero sabía que eso nunca iba a suceder. Todos los planes de Mike giraban en torno a que yo volviera a Nueva York, y verte de nuevo me tomó por sorpresa... y sí" - se atragantó con voz ronca -" yo debería haber tenido las narices para decírtelo, pero... yo... yo nunca había esperado volver a verte, y no podía pensar con claridad, la última vez que te vi te alejaste de mí y yo no quería que huyeras de mí otra vez, miré en tus ojos y eran incluso más profundos y más bellos de lo que recordaba, y sí, yo estaba comprometida, pero Dios, lo único que quería era que me besaras, Edward".
Mis ojos se abrieron, mis manos temblaban en torno a ella, y mi corazón latía violentamente en mi pecho. Bella continuó, las palabras salían de ella sin ningún filtro, como la noche anterior. Excepto que esta vez ella no estaba borracha.
"Yo quería sentir finalmente tus labios sobre los míos, y tus brazos alrededor de mí-"
Mi boca estuvo sobre la de ella tan de repente que no estaba seguro de quien empezó, pero eso carecía de importancia. Lo que importaba era que ella me estaba devolviendo el beso con un hambre que me dejó sin aire, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello y sujetándome el pelo en la parte de atrás de mi cabeza. Envolví mis brazos alrededor de su delgada cintura y la apreté contra mí y, y ella enganchó sus piernas alrededor de mi cintura, con lo que el punto caliente entre sus piernas entró en contacto directo con mi ingle.
Gemí en su boca y ella gimió contra mis labios.
"¿Así?". Le pregunté, moviendo mis labios contra los suyos.
"Sí, así..."
Nuestras bocas se estrellaron la una contra la otra frenéticamente, y probamos los labios del otro con una desesperación creada desde hacía más de seis años. Jesús, Bella estaba en mis brazos, besándome con pasión, y no estaba borracha o dormida. Buena cosa, porque toda mi auto-control se fue por la ventana al segundo en que mis labios tocaron los suyos. No tenía ni idea de cuánto tiempo estuve ahí, pero usaría cada segundo para mostrarle que aquí, en mis brazos, era a donde pertenecía.
Pero no tuve más tiempo para pensar, porque la lengua caliente de Bella salió disparada y cayó profundamente en mi boca sin pedir disculpas. Gemí en su boca, deleitándome con la sensación de su lengua entrelazada con la mía. Sus manos se movieron a ambos lados de mi cara y saboreé la sensación de su mano caliente sobre mi piel...
... y luego me quedé inmóvil, con las manos descansando tentativamente a cada lado de su trasero mientras yo la sostenía contra la pared.
Busqué sus ojos.
"No está", murmuró contra mi boca, sus largas pestañas aleteaban lentamente mientras me estudiaba. "Se lo he devuelto. Se lo iba a devolver, Edward, y cuando Mike se ha presentado en el loft hoy, yo estaba tratando de hablar con él y decirle que..." - me encerró en su mirada - "que no iba a regresar a Nueva York porque..."
Cerré los ojos con fuerza. Una ola inimaginable de alivio me recorrió. Podía admitirme la verdad a mí mismo ahora. Ese había sido mi temor, mi dolor. El enfado por sus mentiras había sido secundario, sólo una pared para esconderme.
"¿Porque, qué?". Le susurré, apretando mi agarre sobre su parte de abajo. Ella me mantuvo cautiva con sus ojos de chocolate.
"Sí, puedo ser sólo una maldita camarera", dijo en tono desafiante. "Puedo estar mezclando bebidas toda mi vida y entre medias puedo bromear con mis amigos, ver películas de los años ochenta, beber cerveza y comer pizza, pintar cuando y donde quiera, tú y yo dar largos paseos, y que me sigas enseñando con la guitarra y verte sonreír y ver tus ojos, estar cerca de mi padre… y no puedo imaginar mi vida en ninguna otra parte que aquí, contigo. Y no puedo volver, porque-"
Se quedó sin aliento cuando apreté mi cuerpo aún más fuertemente contra el suyo. Pero esta vez hubo un brillo emocionado en sus ojos.
"¿Quieres saber la razón principal por la que no vas a volver?", gruñí humildemente.
"¿Por qué?", preguntó ella con atención, levantando una ceja.
"Porque. Tú. Eres. Mía, Bella, y esta vez no voy a dejarte ir".
Ella envolvió sus brazos alrededor de mí otra vez, fusionando y moldeando su cuerpo contra el mío, como si siempre hubieran estado esperando para conectarse el uno al otro. Mis labios se movieron contra los de ella, expertos, como si los conocieran desde siempre y supieran exactamente cómo moverse con ellos. Nuestras lenguas bailaron la una contra la otra, rítmicamente. Ella abrió la boca para tomar aire cuando la mía se alejó para seguir por su mandíbula, dejando besos por todas partes antes de bajar hasta su cuello. Gemí en su contra, sintiendo la dulzura de su piel, mucho más dulce de lo que me había imaginado en mis sueños.
"Dilo", gruñí contra su piel caliente, lamiendo y mordiendo su cuello mientras ella lo levantaba más para darme un mejor acceso. "En voz alta. Di que sabes que eres mía, Bella".
"Soy tuya, Edward", susurró ella, con sus manos perdidas en mi pelo, acariciándolo y tirando de él con atención. "Siempre. Siempre..."
El fervor de su voz hizo que mi alma ardiera.
"Sí. Mía. Siempre", gemí primitivamente en contra de su clavícula.
"Edward", ella apretó sus manos en puños contra mi cabello. "Bésame. Por favor. He querido sentir tus labios sobre mí tanto- "
Ella no tuvo la oportunidad de terminar la frase. Reclamé su boca de nuevo, empujando mi lengua profundamente en su boca. Ella sabía como a lavanda, a miel y a un sabor que sólo podría ser descrito como el de la pura Bella. Un sabor que supe al instante que se convertiría en mi adicción.
"Edward...", respiró de nuevo cuando ella tomó aire. Y luego, rápidamente, llevó su boca de nuevo a la mía, una y otra vez. Apreté mi agarre desesperadamente en torno a su culo regordete, y cuando ella comenzó a empujar sus caderas contra las mías, yo dejé escapar un gemido salvaje. Ella gimió y se apretó más profundamente.
"Edward", dijo casi sin aliento.
Yo estaba perdido. Ya me había aguantado toda la noche anterior.
En primer lugar, porque ella había estado borracha, y luego porque había estado durmiendo. Pero, sobre todo porque había pertenecido a otra persona, y yo no la quería de esa manera. Bella era para mí más que alguien que sólo deseaba. Yo la necesitaba de una manera que nunca había necesitado a nadie en mi vida.
Y ahora era todo mía.
Mis caderas se movieron con fluidez en su contra, una llama de fuego viajó de mi cuero cabelludo a mi parte baja, llenándola de sangre y endureciéndola como si fuera un tubo de acero. Y esta vez, no era sólo un sueño.
"Edward...", ella gimió, bajando su boca y apretando sus labios contra los míos. "Lo siento por todo. Lo siento, siento no habértelo dicho antes, y siento que el shock por lo ocurrido me superara en mí apartamento, pero no podía dejarte, Edward. Te necesito", suspiró ella entre besos. "Lo siento... Lo siento mucho..."
"Para", le ordené, besando sus labios con firmeza. "No te vas a ir a ninguna parte", le prometí entre mis besos, nuestros cuerpos se empujaban y se apretaban uno contra el otro, en busca de mayor fricción. "Yo no voy a dejar que te vayas. Y yo también lo siento... por no habértelo dicho antes..."
"Está bien", murmuró ella, lamiendo mis labios, sus manos viajaban desde mi pelo hasta mi nuca y volvían a subir. "Está bien. Ahora estamos aquí..."
El calor entre nosotros era abrasador. Nuestros corazones latían con fuerza, y de repente Bella bajó sus manos a los bordes de mi camisa. La sujeté contra mi rodilla y levanté los brazos hacia arriba, y en un rápido movimiento ella la levantó por encima de mi cabeza y la tiró al suelo.
Nuestros ojos se encontraron. Mi pecho se movía en gran medida, ella tenía un deseo no disimulado en sus ojos cuando se mordió los labios y lentamente se movió por mi cuerpo llenándome de júbilo. Pero lo que hizo que mi corazón se disparara fueron todas las otras emociones que tenía mezcladas, como la lujuria, la ternura, la necesidad, la pasión, el respeto. Y yo estaba seguro de que los mismos sentimientos se reflejaban en mis ojos, todas se arremolinaban juntas, como una de sus pinturas. Durante todo este tiempo, todo se había reducido de repente a una cosa.
El amor.
Cuando rápidamente le quité su camisa, fue el amor lo que corrió por mis venas. Y cuando la miré mientras ella se deshacía rápidamente del cierre frontal de su sujetador y lo arrojó a un lado, fue el amor el que juntó nuestros cuerpos, sus pechos calientes estaban presionados contra mi pecho desnudo. Fue el amor el que juntó nuestras bocas de nuevo, jadeando y buscándose.
Yo la amaba. Y joder, la quería.
Mi boca se movió hacia abajo a su mandíbula, dejando besos húmedos todo el camino hasta su clavícula y hacia abajo a su pecho mientras sus manos se perdían arriba y abajo a lo largo de mi espalda y de mis hombros, sus dedos exploraban cada centímetro que tocaba. Y cuando tomé su pezón en mi boca, ambos gemimos por la sensación y Bella echó la cabeza hacia atrás, arqueando el pecho dentro de mí y agarrando mi cabello como si se le fuera la vida.
"Edward... te necesito..." - murmuró en mi oído, tomando mi lóbulo de la oreja con su boca - "... te quiero... por favor..."
Por favor. Al igual que en nuestros sueños. Pero esto era real.
La equilibré sobre mi pierna y puse las manos alrededor de su cara.
"¿Estás segura?". Yo jadeaba débilmente, perdiendo la última gota de moderación que tenía y rezando para que ella dijera-
"Sí, sí", asintió con vehemencia. "Estoy segura. Nunca he estado tan segura-"
La interrumpí con otro beso. Unas manos frenéticas rápidamente bajaron a mis pantalones y desabrocharon el botón y la cremallera. Ella apartó las piernas de mí cintura y la dejé en el suelo con sus ojos fijos en los míos, su hermoso pecho se agitaba arriba y abajo, ella se acercó rápidamente y bajó mis pantalones y mis bóxers a la vez. Salí de ellos con ansiedad, la sangre golpeaba fuerte en una sola extremidad, entonces yo extendí la mano y rápidamente le desabroché los pantalones. Bajé la cabeza y la besé, empujando mí lengua en su boca, cortando el beso para bajar sus pantalones y sus bragas a la vez, como ella había hecho, y sentir cómo salía de la ropa.
Nuestros ojos se encontraron de nuevo, y Bella se acercó y me rodeó con sus brazos una vez más. Bajé mis manos a sus caderas desnudas.
"Yo... creo que puedo tener un condón en mi-"
Sus ojos ardientes me quemaron. "¿Siempre usas uno?", jadeó.
Tragué saliva espesa y asentí con la cabeza, casi sin poder respirar, y mucho menos formar palabras en ese momento.
"¿Cada vez?"
Volví a asentir con vehemencia.
"Yo también. Y además estoy tomando la píldora. No lo uses ahora", susurró ella, chupando mis labios desesperadamente. "Quiero sentir cómo te mueves dentro de mí" - declaró sin aliento - "sin nada entre nosotros. Por favor, Edward. Por favor".
Ya a punto de estallar, la cogí, la empujé contra la pared de nuevo y sin más demoras me empujé en su interior. Los dos nos quedamos sin aliento, los ojos cada vez eran más anchos, y luego Bella apretó las piernas a mí alrededor y utilizó la pared como palanca para empujarse contra mí. Gemí por ese calor que podía sentir. Ella era tan jodida e increíblemente estrecha y yo sabía que nunca había estado en una persona tan caliente y estrecha en mi puta vida.
"Oh Edward... Edward...", Bella gimió hermosamente, usando sus talones y las paredes para empujarse y tirarse en mí contra. Apreté mis manos envueltas alrededor de su culo y me precipité dentro y fuera, mis ojos estaban en blanco en la parte posterior de la cabeza, por la fricción y el calor.
"Jesús, Bella, estás ardiendo. Eres tan estrecha..."
"Edward... sí... muy fuerte... Edward... siii...", gritó en contra de mis labios.
Al igual que en mis sueños. Pero real.
"Yo soñaba contigo. Siempre he soñado contigo...", murmuré, meciéndome en su contra frenéticamente. Bajé mi boca a su cuello y lo chupé desesperadamente, sabiendo que probablemente le dejaría una marca, pero también mandando a la mierda esa preocupación.
"Bella...".
"Edward..."
Y luego la abracé con fuerza y sin salir de ella la aparté de la pared y la llevé hacia mi escritorio. Ella dio un pequeño grito de sorpresa, antes de envolver todo su cuerpo con fuerza a mí alrededor, aún seguía presionándose contra mí. Gemí y la bajé con cuidado hasta el borde de mi escritorio. Todavía dentro de ella, me incliné y estiré un brazo sobre la mesa, dispuesto a impulsarme todo lo que fuera.
"¡Edward, espera!", Bella respiró pesadamente. "¡El ordenador portátil! ¡Las hojas de cálculo!".
La miré fijamente.
"Lo volveré a hacer por ti", susurró ella con rapidez.
Le sonreí y rápidamente tiré al suelo todo lo que había encima de la mesa. Ella se echó hacia atrás y me miró con los ojos llenos de deseo, y yo la penetré hasta donde pude.
"¡Ungh!", exclamó. "¡Edward!"
Embestida tras embestida, ella se retorcía y gemía, y yo la veía, mi corazón latía tan fuerte que estaba seguro de que iba a estallar o a salirse de mi pecho. Sus pechos saltaban con cada embestida, y su cabello estaba extendido ampliamente por todo mi escritorio. Sus labios estaban curvados en una pequeña sonrisa de abandono total, mientras que sus brazos buscaban frenéticamente algo para sujetarse, decidiéndose finalmente por los bordes de la mesa. Cuando se humedeció los labios y abrió y cerró los ojos lánguidamente, yo sabía que nunca había visto nada tan jodidamente erótico en toda mi vida. Y yo sabía que no iba a durar mucho más tiempo. Mis caderas se empujaron contra ella con mayor fuerza y velocidad, y Bella se unió a mi empuje. Y de repente sentí sus paredes contraerse.
"Edward... Edward... me voy..."
"Lo sé, amor. Puedo sentir cómo te aprietas a mi alrededor... te sientes tan jodidamente bien..."
Sus ojos se abrieron y su espalda se arqueó sobre la mesa mientras su cuerpo se estremecía y se convulsionaba en mí mientras gritaba mi nombre una y otra vez. Y al igual que en mi sueño, me vi bombeando dentro y fuera de ella, resbaladiza y húmeda por su orgasmo.
Y exploté dentro de ella, mientras que sus muros aún estaban contraídos a mí alrededor.
"¡Bella!". Gemí, bombeando una, dos veces más, para vaciarme dentro de ella, y finalmente, caer pesadamente sobre ella. Nuestros cuerpos sudorosos se unieron como uno solo, y Bella echó los brazos alrededor de mi cuello, colocando besos suaves y tiernos en él y en mi sien, ambos corazones latían uno contra el otro, volviendo lentamente a un latido constante, aunque aún con ritmo.
"Edward...", susurró con calma, esta vez con voz cansada.
"Bella...", le respondí en el mismo susurro cansado.
Después de unos minutos, me di cuenta de que Bella estaba acostada sobre una mesa dura y fría, así que la cogí en mis brazos y nos guié hasta mi silla, donde me senté y la coloqué de lado sobre mi regazo, su cuerpo todavía estaba blando y flexible. Pero ella se acurrucó en mí cuando nos sentamos y yo la envolví en mis brazos para darle calor.
"¿Estás bien?"
"Mmmm", murmuró perezosamente. Me hubiera gustado ver sus ojos.
"¿Era demasiado pronto?", le pregunté.
Ella se rió entre dientes una vez. "Para mí no". Pero ella mantuvo la cabeza en el hueco de mi cuello y yo sólo podía ver la parte superior de su cabello.
Un pensamiento inquietante se me ocurrió de repente. "Bella" - susurré con atención - "sabes lo que él dijo sobre mí jugando a juegos... eso no es cierto... tú no eres un juego".
Finalmente alzó la cabeza lentamente, y se reunió con mis ojos. Estaban agotados, ligeramente vidriosos, pero llenos de paz y de convicción.
"Lo sé, Edward. Dijo un montón de cosas. Ahora sé qué clase de persona ha sido todo el tiempo".
Respiré aliviado, y pasé una mano suavemente hacia arriba y hacia abajo por su cara.
"Tienes que decirme lo que te ha dicho cuando le diste el anillo".
Ella asintió con la cabeza lentamente, solemnemente. "Te lo contaré todo, pero..." - ella ladeó la cabeza hacia un lado - "¿de verdad quieres hablar de eso ahora?".
Pensé en eso durante dos segundos. "No. Ahora no. Ahora se trata sólo de ti y de mí. Hablaremos de ello más tarde. Cuando te recoja en el trabajo y te lleve a casa conmigo".
Ella sonrió ampliamente, satisfecha. "De acuerdo". Luego bajó la cabeza otra vez hacia el hueco de mi cuello y se movió para acurrucarse más en mí. E increíblemente, sentí que me ponía duro nuevamente. Pero la siguiente vez ella se merecía algo más que un polvo rápido en mi oficina. Ambos habíamos estado salvajes y frenéticos por una noche larga y confusa. Y si bien había ido de puta madre, yo no haría eso con ella de nuevo. Mi mente estaba clara ahora, ella era la mía, y la próxima vez le mostraría correctamente cómo de mía era realmente.
"Lo siento, no he hecho nuestra primera vez especial".
"Ha sido perfecto. Además, yo no voy a ir a ninguna parte. Tenemos todo el tiempo del mundo".
"Tienes razón. No vas a ir a ninguna parte". Le besé la parte superior de la cabeza y luego tomé cuidadosamente su barbilla en mi mano para que me mirara una vez más.
"Y a partir de ahora, nos ocuparemos de todo lo que sucede en nuestras vidas... juntos", enfaticé.
Sus ojos perforaron los míos. Finalmente, ella sonrió, una suave y sensible sonrisa. "Sí, Edward. Lo haremos".
Nos quedan sólo 4 capitulos y el epílogo :) Igual os subo mañana uno y ya terminamos la semana que viene :(
Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:
anita cullen, beakis, Spookypau, Tutzy Cullen, VictoriamarieHale, ludgardita, LeidaJim, EdithCullen71283, TereCullen, foronda, Ginegine, Heart on Winter, lexa0619, Elisita, deandramari, joli Cullen, Sisi bunny, Meli8114, Marianixcr, anamart05, akako Cullen, MaxiPau, ogda1975, andreita correa, Pamelita, Sweet Angel186, Solchizz, PalitoCullen, Naemii, Mon de Cullen, Kaami Annie Cullen, lizco2, JadeCullenMasen, Patchmila Cullen Mellark, roberta Cullen, lakentsb, vivi SR, isabela 91, Black, claudi17, Inkdestiny, Bite Me Sr Cullen, danisanchez, Claudhia Lady Cullen, eddieIlove, CocoBlush, kris, Rose Nightmare, arcoiris cullen, Seiya-Moon, Cullen Vigo, and cullen, Shibubi, Giovanna Tey, Sarah-Crish Cullen, soffiswan, Pamrodriguez, Angie Cullen Hale, Sayuri1980, pekascullen, Alblurs, janalez, MillaPattzn, Pam Malfoy Black, Haunted Cullen, RoxCM, nikki zav, ma pau cullen, Lowrense, gbyaln, fer93vulturi, Nurysh, lupita calvo, Iare, Sonitha Cullen, Fran Ktrin Black, kote, nina, anni eska, elena robsten, Isita Maria, SkyC, escarlataojala, Lulli St John, lady blue vampire, Julimuliluli Zwein Seiten, Alexa, Milhoja, Vyda, Gabriela Cullen, dioda, lybet, Cla aw HPTFMA, Roxcio, FerHdePattinson, steff, rakelluvre, PaOPattzZ, musegirl17, franiii p, Renesme carli, Harael, lizzycullenswan, anybella, mariluiq, Alex-Cullen-Pattinson, Ely Cullen M, CrissYmell, Marchu, liloc, Dulce Amor, SabrinaCullenBlack, Adriana, Mind, lokaxtv, . Si me dejo a alguien mandadme un privado que con tanto nombre me mareo, jejeje.
