Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Os dejo otro capi más, nos queda uno más y el epílogo :(
Capítulo22 -La que se ha armado
"Así que Rosalie, ¿en qué área de la psicología te gustaría trabajar una vez que termines con tus Masters?", mi madre le preguntó a Rose a través de la mesa grande.
Rose se aclaró la garganta una vez, dejando su cubierto. "Bueno, estoy bastante centrada en la psicología infantil, señora Cullen".
"Por favor, cariño, llámame Esme".
Rose sonrió ampliamente. "Esme entonces. Hice algunos trabajos de voluntariado con los niños durante un tiempo y disfruté mucho" - continuó - "pero tuve que ponerlo en espera una vez que mi hermano Jasper y yo abrimos el club. Me gustaría volver a hacerlo ahora que estamos en una situación más cómoda en el negocio".
"¿Ahora que tú y tu hermano nos habéis robado suficientes de nuestros clientes vas a reducir tus horas en el club?", le dije, tomando un bocado de pavo.
La cara de Rosalie palideció. Sus ojos azules se volvieron hacia mí, estaba asustada y tratando de reprimir su irritación evidente. "Jasper y yo… nosotros sólo hacemos negocios. Nunca ha sido nuestra intención-"
Emmett se echó a reír y yo solté la sonrisa que estaba frenando. Él pasó un brazo alrededor de ella con fuerza, mientras que ella me daba una mirada de muerte.
"Rosie bebé, Edward sólo está jugando un poco contigo, tratando de hacer que te avergüences delante de nuestros padres".
"¿Eso está haciendo?", Rosalie silbó con una sonrisa peligrosa en su cara. Ella me miró a mí y luego a Charlie, sentado en la mesa. "Tal vez Edward debería recordar que yo no soy la única que tiene que impresionar a unos padres en esta mesa esta noche", dijo ella con dulzura.
La sonrisa burlona se me cayó de la cara y fue reemplazada por una nerviosa. Eché un vistazo a Charlie. Había dejado sus cubiertos y me estaba mirando con cuidado a través de sus ojos negros y penetrantes.
"Así que, Edward..." - empezó en un tono que me hizo saber que ahora era mi turno para retorcerme - "¿has acabado de cambiar las tejas?"
Emmett gruñó en voz alta. "¿Edward cambiando tejas?", él se rió. "Mi hermano pequeño no sabe cómo cambiar una teja sin que ésta se caiga y le muerda el culo".
Fruncí mis labios hacia mi hermano. "¿Por qué narices una teja se caería y me mordería el culo?"
"Es sólo un expresión, hermano", se rió Emmett.
"No tiene ningún sentido", insistí.
"Tiene razón, Emmett, no lo tiene", lanzó Jasper.
"Gracias", dije.
"Pero sí, no puedo verte cambiando unas tejas", resopló Jasper. Oí a algunos riéndose tranquilos alrededor de la mesa, incluso a mi lado.
"¿Ah, sí?", dije volviéndome para mirar a Jasper. "Sólo para que lo sepas, hice un buen trabajo ayudando al padre de Bella con las tejas de su techo. ¿No, jefe?".
Charlie levantó una ceja, pero no contestó.
"¿Jefe?", pregunté de nuevo. "Vamos jefe, no me va a dejar colgado, ¿verdad?"
El jefe no dijo nada durante unos segundos, y luego sus ojos marrones brillaron de la misma manera que brillaban los de su hija a veces, y se echó a reír.
"Sí, claro, claro, chico", dijo finalmente. "Hiciste un trabajo bastante decente allí con las tejas".
"¡Ja!". Grité, señalando con el dedo fuertemente a Emmett. "¡Y ja!", repetí, apuntando a Jasper.
Emmett y Jasper rodaron sus ojos.
"Estoy seguro de que yo lo hubiera hecho mejor", murmuró Emmett burlón.
Solté un bufido."Sí, dudo mucho eso".
"Sí, yo no sé si tú sabes sustituir tejas, hombre", le dijo Jasper a Emmet.
"Espera", sonrió Emmett poniéndose de pie rápidamente. Sus largas piernas se golpearon contra la mesa, haciendo que la salsa de arándanos del centro se agitara alrededor del plato. Jake, que había estado escondido debajo de la mesa esperando restos de comida, salió corriendo y se quedó mirando a Emmett, su cola se movía ansiosamente de un lado a otro.
"¿Eso es un reto? ¡Vamos!", Emmett dijo, señalando con la cabeza hacia la puerta. "Vamos a hacerlo. ¡Papá" - preguntó mirando a nuestro padre - "dime que tejas necesitas cambiar!".
"¡No tengo ninguna teja para cambiar!", Carlisle insistió.
Miré a Charlie. Él sonrió hacia mí. Bajé la cabeza y me apreté el puente de la nariz.
"Eso está muy bien. ¡Las cambiaré de todos modos! Jasper, Edward, moved vuestros culos-"
"¡Edward, Emmett, basta!", Esme finalmente gritó. Jake gritó por su aprobación. "¡Dejad el tema de las tejas y terminad vuestras cenas de Acción de Gracias! ¡Nuestros invitados van a pensar que hemos criado a dos neandertales en lugar de a dos hombres jóvenes! Charlie, Bella, Jasper, Rose y Alice" - mi madre añadió en un tono más calmado - "por favor, disculpad a nuestros hijos".
Levanté la cabeza y miré a mi lado.
Bella me miraba con diversión. Sus ojos marrones brillaban como los de su padre. Ella se inclinó a mi oído.
"Está bien. Me gustas siendo como un hombre Neandertal", susurró lo suficientemente alto para que todos los demás lo escucharan antes de colocar un suave beso justo detrás de mi oreja. Y luego, en voz baja me susurró algunos pensamientos más privados sobre mí siendo un Neandertal, pero basándome en las risas de todos lo que teníamos sentados alrededor de nosotros, parecía que tenían muy buena imaginación. Sonreí, olvidándome por completo de lo que habíamos estado discutiendo en primer lugar.
Cuando miré alrededor de la mesa de nuevo, Charlie me estaba mirando con la boca torcida.
"¡Woo! ¡Fracasado!", Emmett gritó.
Carlisle rodó los ojos, llevándose el vaso de ponche de huevo a la boca. "Rosalie, querida, creo que el grado en Psicología Infantil te vendrá bien para el futuro".
"Mmmm", Rose estuvo de acuerdo.
Alice, que había estado sentada al lado de Jasper mirando todo en silencio, por fin habló.
"¡Vaya, este es el mejor día de Acción de Gracias que he tenido!", exclamó en un tono emocional. "¡Ahora todo lo que necesitamos es una pelea por la mejor receta del relleno y un tío borracho que pase por encima del puré de patatas y me sentiré como en casa!".
Jake gritó una vez más y volvió a su puesto debajo de la mesa de Acción de Gracias.
Oooooooooo
Después de la cena Bella y yo nos escapamos de la ruidosa y llena casa por un rato y salimos a sentarnos en la mecedora del porche. La metí con cuidado debajo de la gruesa manta de lana, mientras que ambos disfrutábamos de una humeante taza de sidra de manzana hecha en casa, cortesía de Esme. Escuchamos los sonidos procedentes del interior, el volumen muy alto del televisor con el partido de fútbol y nuestros padres gritando a los jugadores como si pudieran escucharlos. Miré de aquí hacia allá y Bella se rió entre dientes.
"Estoy muy contenta de que Charlie vaya a venir a Seattle para la subasta", dijo finalmente.
Solté un bufido. "Sí, no creo que ni el viento ni la marea se lo hubieran impedido".
Bella sonrió pensativa, sus ojos permanecían en los árboles de la calle que iban hacia los bosques de Forks. La noche era fresca pero seca, y los ojos de Bella se mantenían en las hojas que caían de los árboles, siguiendo su camino, y aterrizando en el suelo frágilmente.
"Se ve más delgado..."
Sabía que Bella se sentía preocupada por su padre. Había estado mirándolo toda la noche a través de la mesa mientras movía la comida sin comérsela.
La cuestión era que no parecía como si él no quisiera comer, era más como si cada bocado que se llevara a la boca le diera náuseas. Pillé a Esme mirándolo un par de veces también, y luego miraba a mi padre. Me di cuenta por la mirada que pasó entre ellos que Esme no estaba en absoluto ofendida por la falta de apetito de Charlie.
Pero Bella tenía razón, Charlie parecía más delgado de lo que estaba la semana pasada. Él también parecía estar caminando un poco más lento. Pero al mismo tiempo, sus ojos parecían más brillantes, más vivos que antes, incluso más que la primera vez que lo vi después de volver a Forks con Bella.
"Pero parece... contento, Bella", le dije suavemente. "Se ve realmente feliz, sobre todo por la subasta".
Ella asintió con la cabeza. "Hablé con tu padre hace poco y dice que su condición médica es… la misma. Lo que es bueno, supongo".
"Tal vez... sólo esté cansado, amor", le dije gentilmente, tomando su mano libre en la mía y apretándola con fuerza.
Ella se volvió y me miró a los ojos. "Sí, probablemente estés en lo cierto", asintió. Pero me di cuenta de que todavía estaba preocupada. Y honestamente, yo también.
Regresamos a Forks el siguiente fin de semana, y luego el fin de semana después de ese. Bella ayudaba a su padre, cocinaba sus comidas para la semana, limpiaba, clasificaba su ropa. Yo mientras pasaba el rato con mis padres y luego volvía a casa de Charlie por las tardes para ayudar en todo lo que pudiera, y luego cenábamos antes de regresar a Seattle. Los días de la semana ella los pasaba entre el trabajo, sus pinturas y los preparativos para la subasta, y yo entre el trabajo, instrumentos, canciones y preparando la subasta. Y al final del día, nos perdíamos el uno en el otro.
oooooooooo
La noche de la subasta llegó. Había estado pensando en ir a recoger a Bella para que pudiéramos ir a Eclipse juntos, pero Alice me llamó y me dijo que ella y Bella llegarían un poco tarde y se encontrarían con el resto de nosotros allí. Y aunque yo hubiera preferido entrar en Eclipse juntos, sabía que Bella había estado muy nerviosa durante el último par de días, y yo no quería hacer nada para aumentar su nivel de estrés. Así que me fui a Eclipse.
Cuando llegué Emmett ya estaba fuera, vestido de manera muy diferente a su habitual traje, compuesto por pantalones vaqueros y su camisa negra que decía 'PORTERO'.
"Ese traje te hace parecer medio presentable", me burlé de él, acercándome a él por detrás. Se dio la vuelta y sonrió.
"Mierda, yo en realidad creo que ha sido un gran cambio. Ahora sé cómo te sientes cada noche. He tenido a un puñado de mujeres proponiéndome algunas actividades muy cuestionables", dijo riéndose. "No se lo digas a Rosie", dijo en un tono un poco más serio. "No queremos que la noche de la subasta de Bella termine en los periódicos por homicidio en lugar de por su trabajo".
Solté un bufido y me alejé.
Alec se había convertido oficialmente en el promotor del evento, y cuando di una vuelta por los alrededores de todo el edificio, estaba más que agradecido por el trabajo que había hecho.
Como lo había sugerido, había colgado la colección 'Ventanas' de Bella bajo brillantes luces empotradas en el centro del vestíbulo, y en las últimas semanas, la colección había creado una fuerte cantidad de rumores. Yo había recibido una docena de ofertas para esa colección, pero les decía que aunque esa colección en particular no estaba a la venta, la artista estaba subastando sus otros trabajos y les daba uno de los folletos que Alice y Rose habían preparado. También, de acuerdo con la sugerencia de Alec, no íbamos a vender los otros cuadros de Bella que estaban colgados en el vestíbulo, y ninguno de los que Jasper y Rosalie tenían en Nitelock. En lugar de eso les diríamos a los interesados que esas pinturas estarían disponibles en la subasta. Alec insistió en que esa estrategia provocaría el interés y la demanda del trabajo de Bella.
Bueno, basándome en la cola alrededor del edificio mientras entraba en Eclipse, el grado de marketing de Alec había venido muy bien.
En el interior, Eclipse se había sometido a una enorme transformación. En vez de un lugar oscuro y con un ambiente lleno de humo, las luces brillaban desde arriba y desde abajo contra las paredes y los caballetes mostraban el trabajo de Bella.
"Bien, ahora muévelo unos pocos centímetros". Rosalie, quien llevaba un elegante vestido negro de tirantes y tacones enormes, estaba instruyendo a Jasper en la colocación correcta cuando entré en el vestíbulo principal. Jasper con mucho cuidado, movía uno de los grandes lienzos de Bella, centímetro a centímetro, hasta que Rosalie le diera el visto bueno. "Perfecto", arrastró las palabras con una sonrisa.
Más adentro, Alec estaba dando algunas instrucciones de última hora al personal, quienes servirían bebidas y aperitivos durante toda la noche. El uniforme fue cambiado para el evento, en vez de llevar las camisetas negras y los pantalones cortos que por lo general llevaban, ahora vestían con unos pantalones negros de traje, camisa de cuello blanco y corbata negra, tanto para los hombres como para las mujeres. Alec me vio llegar y se acercó rápidamente.
"Hay toda una multitud ahí fuera", sonreí, dándole una palmada en la espalda.
"Si, bueno, todos están ansiosos por pagar dinero por el trabajo de Bella. Ella se ha convertido en el centro de todo en las últimas semanas".
Mi sonrisa se amplió. "Gracias, tío", le dije con sinceridad. "Tú... has hecho un gran trabajo con esto".
Él sonrió por un segundo antes de aclararse la garganta y asumir una expresión más empresarial. "Edward, no estábamos seguros de qué botellas de champán y vino utilizar para esta noche".
"Saca los licores de primera. Sólo quiero lo mejor para esta noche", le dije asumiendo una expresión más profesional. "Dile al personal que sea liberal con el licor. Quiero que todos nuestros clientes se sientan felices y generosos esta noche". Una de las esquinas de mi boca se torció hacia arriba.
Alec se rió entre dientes. "Ya he informado al personal que mantenga todos los vasos llenos. Gianna y yo hemos llamado al servicio de taxi local. Hay varios vehículos esperando en el área en caso de que alguien necesite ir a casa después".
Poco a poco asentí con la cabeza aprobándolo. "Excelente".
Unos minutos más tarde mis padres llegaron con Charlie. Sus ojos se fueron al club, todo engalanado con el material gráfico de su hija, la admiración y el orgullo en sus ojos era innegable. Yo no podía esperar a que Bella llegara y le viera así, porque sabía que eso significaría para ella mucho más que cualquier otra cosa.
Diez minutos antes de que las puertas se abrieran al público, Bella me envió un mensaje.
Voy de camino. Dímelo directamente antes de que llegue. ¿Está el club vacío? B
Solté un bufido y escribí mi respuesta. Yo no quería ponerla nerviosa por lo que le contesté algo simple.
No está vacío. Estoy ansioso por verte. Charlie también. Te quiero. E
Yo también te quiero :) B
Me ocupé de algunos detalles de última hora, y luego, a las ocho de la tarde, abrí las puertas de Eclipse y apareció una multitud de habitantes ansiosos y emocionados de Seattle, con la esperanza de salir esa noche con un trozo del alma de Bella.
Mientras la multitud se paseaba con impaciencia mirando el trabajo de Bella, esperé por alrededor, mirando nerviosamente a todos y revisando mi reloj. Sin embargo, los murmullos que podía escuchar eran claramente de agradecimiento.
"Mira cómo capta la luz aquí..."
"Mira su uso del color..."
"Mira cómo combina el fondo con el primer plano..."
Sonreí con orgullo. Gianna y el resto del personal del servicio estaban recorriendo el lugar con bandejas de plata que contenían vino y champán, o bandejas que contenían pequeños bocadillos y aperitivos. Algunas personas bebían y comían, pero la comida y las bebidas eran secundarias, apenas les prestaban atención, todos los ojos iban de pintura a pintura.
En la mesa de registro, Rosalie y Jasper tomaban los datos de todos aquellos interesados en participar en la subasta. Se registraban y se les entregaba un número, el cual tenían que sostener una vez que la subasta comenzara. Cada vez que miraba, la cola crecía más y más. En un momento mis ojos y los ojos de Rosalie se cruzaron y ella me dio una amplia sonrisa.
Y luego el murmullo creció repentinamente antes de desaparecer, y cuando me volví vi una visión de color azul oscuro que se encontraba a pocos metros de mí, mirando nerviosamente a todas partes con una sonrisa tímida en su rostro. Alec fue el primero en acercarse a ella, se inclinó y le susurró algo al oído. Ella tragó fuerte y asintió con la cabeza, su bello rostro se enrojeció durante unos segundos antes de aclararse. Cuando Alec se alejó, todo el mundo la estaba mirando, esperándola.
Bella se aclaró la garganta. "Buenas noches a todos. Me gustaría agradecerles que hayan venido esta noche. Sé que es una temporada alta y le agradezco el tiempo que se han tomado para estar aquí. Estoy muy orgullosa de todas y cada una de estas pinturas, y espero que todos puedan entender la belleza que traté de capturar en cada una. El arte es la inspiración, y he sido bendecida con la mayor inspiración de todas". Finalmente sus ojos se encontraron con los míos y sonrió gloriosamente. "Así que si esta noche ven cualquier cosa que les inspire, sepan que fue creada con amor... creencia y dedicación. Gracias".
La multitud aplaudió aprobándolo, con sus ojos en la hermosa creadora de la obra que estaban tan ansiosos por admirar.
Finalmente Bella se dirigió hacia mí. Llevaba un vestido azul, palabra de honor, que caía justo encima de sus rodillas y unos tacones muy negros que dejaban ver sus pies, pero su rostro... su rostro resplandecía. Tan pronto como llegó la tomé en mis brazos y la besé larga y apasionadamente, sin importarme quien estuviera cerca. Y ella me devolvió el beso de la misma manera.
Cuando finalmente nos recuperamos, ella parecía aturdida y excitada. Me reí entre dientes.
"Tú misma te ves como una obra de arte", le dije.
Ella se sonrojó y sonrió, mirando a su vestido. "Al lo hizo para mí".
"Al es buena. El vestido es... tú". Ella parecía mucho más natural, mucho más a gusto de lo que había estado con los vestidos que había llevado con Mike.
"Sí. Lo es".
Bella miró a su alrededor, al club lleno convertido en una galería.
"Podrías haberme advertido, ya sabes", sonrió ella.
"Yo no quería ponerte nerviosa", me reí como disculpándome.
"Demasiado tarde", susurró.
"Lo harás muy bien", le aseguré, sujetándola más cerca de mí.
Justo en ese momento un grupo de hombres y mujeres de treinta y tantos pasaron a nuestro lado, mirándonos fijamente.
Uno de los hombres soltó un bufido y dio un vistazo hacia atrás rápidamente. "Hmm. Una gran fuente de inspiración. Yo sería capaz de pintar también así si tuviera a alguien como él inspirándome".
"Mmmm", una de las mujeres estuvo de acuerdo. "¡Oh, mira esta!", exclamó con entusiasmo, acercándose a una de las pinturas de Bella. "¡Tengo que tener esta!".
Bella y yo nos miramos el uno al otro y tratamos de no reírnos.
"¿De dónde ha salido ese discurso de antes?", le pregunté.
"Al me ayudó a pensar en él durante el camino hacia aquí. Sólo en caso de que esta noche hubiera alguien más aparte de vosotros y de nuestros miembros de la familia".
Solté un bufido. "Bueno, obviamente es una buena cosa que tú y Al prepararais eso".
Los ojos de Bella se nublaron repentinamente. Ella me miró con afecto.
"Muchas... gracias, Edward. Por darme la fuerza para hacer esto. Por creer en mí". Ella sonrió con ironía. "Por renunciar a los beneficios de una concurrida noche de sábado".
Sonreí con rapidez antes de apretar mi agarre en sus manos y mirarla con la misma intensidad. "Te quiero", dije simplemente.
Eso fue todo. Mi razón para todo.
Ella sonrió, comprendiéndolo.
Entonces Charlie y mis padres nos encontraron. Cada uno de ellos le dio un gran abrazo a Bella y la felicitaron.
"Espero que cuando empiece la subasta toda esta gente de aquí aprecie el trabajo duro que has puesto en todos y cada uno de estos cuadros", dijo Charlie, señalando con la cabeza hacia el escenario donde la subasta empezaría en aproximadamente una hora. "Será mejor que nadie trate de engañarte o me tendré que enfrentar a él".
Bella se rió entre dientes y envolvió su brazo alrededor de su padre. "No te preocupes, Charlie. Mientras que tú sepas cuánto significa todo esto para mí, eso es todo lo que me importa".
Charlie sonrió suavemente a su hija y le acarició la mano con la suya. "Es muy bonito, Bella. Pero mejor que no traten de hacer trampa", repitió.
Bella rodó los ojos y yo me reí.
Nos movimos por todo el lugar, presentándonos a algunas personas, escuchando a otras en silencio. Alice hizo un recorrido también explicando cada pieza y lo que admiraba de ella, haciéndoles saber el talento que tenía su mejor amiga, después de escuchar alabanza tras alabanza sobre el trabajo de Bella. Rosalie y Jasper se mantuvieron ocupados en la mesa de registro, mientras que Emmett controlaba el tráfico de personas que luchaban por entrar.
Nos paremos en frente de la colección 'Ventanas', la cual tenía un gran número de personas alrededor.
"Realmente desearía que esto fuera parte de la subasta", comentó una mujer.
"Sí, pero el letrero dice que esta colección es sólo para mostrar", dijo otra persona.
Murmullos de decepción se oían por toda la multitud.
Bella me miró y se encogió de hombros. Yo también me encogí de hombros, sonriendo.
Justo en ese momento Alice se acercó a nosotros, su pequeño cuerpo prácticamente vibraba.
"¡Bella!", dijo emocionada. "¡Tienes que venir conmigo! Hay una mujer en el otro extremo de la sala que es una comerciante de arte. Mi jefa Renata me habló de ella hará un par de semanas. Al parecer, ella es un pez gordo aquí en Seattle. ¡Habla una y otra vez sobre lo impresionada que está con tu trabajo y le gustaría conocerte!".
Los ojos de Bella se ensancharon por el shock y se quedó inmóvil en su lugar. Alice la tomó de la mano y trató de tirar de ella, pero Bella no se movía. "¡Bella, vamos!", Alice siseó.
Bella volvió sus ojos hacia mí, amplios y cuidadosos. "Ven conmigo, Edward".
Le cogí las manos y la giré hacia mí rápidamente. "Bella, amor, escúchame. Voy a ir a cualquier lugar contigo. Ya lo sabes". Ella asintió con la cabeza rápidamente y comenzó a tirar de mi mano. Yo me mantuve firme.
"Pero este es tu momento, Bella".
"Pero no puedo-"
"Sí, sí puedes", insistí. "Estaré aquí cuando hayas terminado".
"Él tiene razón, Bella", Alice murmuró en voz baja.
Me miró largo y duro, y luego, lentamente, soltó mis manos. "Ahora vuelvo", dijo en voz baja.
"Aquí estaré".
"Sé que lo estarás".
"¡Vamos!", Alice la estiraba con entusiasmo. "¡Vamos!", ella insistió y Bella la siguió. Las vi alejarse, Bella con su hermoso vestido azul y Alice con su propio y pequeño vestido negro.
"¿Cuánto ofrecerían por esta colección?". Escuché a alguien preguntar en voz alta, desde el grupo que seguía admirando la colección de 'Ventanas'.
El precio que dio como respuesta hizo que mis ojos se agrandan con incredulidad.
"Ofrecería el doble si supiera que podría convencerla de que lo vendiera", dijo otra persona.
Una mujer mayor se volvió para mirar a las dos personas. Ella les mostró un aspecto disgustado.
"Ustedes dos, obviamente, no saben nada del verdadero arte. Esta colección de aquí no tiene precio, y será la gloria de la Srta. Swan algún día, acuérdense de mis palabras". Se acercó a la pintura, pero tuvo cuidado de no tocarla con los dedos, mientras señalaba aquí y allá.
"Miren cómo sus dedos han trabajado en estos colores. Esto no es sólo pintar con los dedos, esto lleva años y años de esfuerzo, de ensayos y de errores. Y luego miren este otro", continuó, en el mismo tono de conferencias. "Avisa de cómo los colores han cambiado a lo largo de los años, de cómo ha cambiado y madurado el propio sujeto. ¡Observen cómo capta las formas, las expresiones, los mismos sentimientos! Y por último, echen un vistazo a este último". Su voz se hizo más suave, más reflexiva. "Miren cómo se captura el amor". Hizo una pausa. "Sus ofertas son todas insultos".
Los murmullos y las aprobaciones estaban todos mezclados, mientras que yo estaba allí, sorprendido.
"Está bien. Voy a duplicar la última oferta", dijo una voz de mujer en voz alta.
Un profundo silencio llenó la multitud, todo el mundo estaba muy sobresaltado como para hablar.
"Si... si ella está dispuesta a venderlos, puede ser una oferta decente", dijo la mujer que había estado dando la charla. "Por ahora..."
"Esto es lo que ella tiene", la mujer que había hecho la oferta respondió. "Ella no tiene garantías de que después de esta noche sus futuros cuadros vayan a ver la luz del día".
Yo puse mis manos en puños a mis costados y miré a la mujer que hablaba.
"Es una colección impresionante", dijo la primera mujer en hacer la oferta. "Pero yo nunca sería capaz de igualar su oferta". Se dio la vuelta y se alejó. Uno por uno, el resto de la multitud la siguió y fue a admirar otras obras.
Fulminé con la mirada a Victoria.
"¿Qué estás haciendo aquí?", le pregunté con una mandíbula apretada.
Victoria sonrió. "Escuché que había una subasta de arte. Pensé en venir a verla. ¡Y me alegro de haberlo hecho, porque la pequeña Miss Botas de Marte parece ser un éxito!".
Agarré el brazo de Victoria con rabia. "¡Vigila cómo hablas de mi novia!".
Los ojos azules de Victoria se oscurecieron, su cabello rojo fuego se extendía como un reguero de pólvora alrededor de su cara blanca y fantasmal. Ella levantó una ceja. "Tu novia, ¿eh?". Soltó un bufido. "Veo que el pobre Mike ha recibido la patada por fin. Tal vez le haga una llamada. Podemos compadecernos de lo que se siente al ser usado y abusado".
"No hay un uso o abuso con ninguno de vosotros", le susurré. "Ahora creo que es hora de que te vayas".
Bajó la mirada hacia donde yo estaba agarrándole el brazo y me miró con una sonrisa.
"No. No creo que lo haga. A menos que quieras obligarme a salir y hacer una escena en medio de la velada de tu amiguita. Esta no es la multitud a la que nosotros estamos acostumbrados, Eddie. A esta clase de personas no les gustan las escenas. Las encuentran a baratas y sin clase".
Le solté el brazo. "Como tú", le escupí.
Ella me miró y sonrió.
"Edward, yo no quiero pelear contigo, no he venido para eso. He venido a echar un vistazo, y si bien honestamente tengo que decir que el resto del trabajo de Isabella no me dice nada" - miró a la colección de 'Ventanas' - "realmente me encanta esta colección de aquí".
"Bueno, no está a la venta", escupí. "Así que te puedes ir-"
"¿Qué tal si doblo mi oferta anterior?"
Me tambaleé hacia atrás. Con esa cantidad de dinero... Bella sería capaz de pagar la mayor parte de su deuda con Mike.
"¿Por qué?". Le pregunté. "¿Por qué pagar tanto dinero por-"
"¿Son tus ojos, no, Edward?"
Sentí que mi mandíbula se había caído. La respuesta debió haber estado escrita en mi cara, porque Victoria se echó a reír.
"No sé de qué te sorprendes, Edward. No es exactamente el secreto mejor guardado de la noche. Ella camina por aquí hablando de inspiración, mirándote directamente a ti, esta colección es la única que no está a la venta, y una vez que uno mira las pinturas y luego te mira a ti, bueno, es bastante obvio, querido. Si ella estaba tratando de elevar el precio de esta colección con todas esas pequeñas pistas y luego pretender que no está a la venta, entonces ha tenido un gran éxito. Estoy a punto de admirarla".
"Ella no es una persona engañosa como tú, Victoria. Esta colección. No. Está. A la venta".
Ella sonrió. "Hay otro rumor, Edward. Esa pequeña Isabella está mal de dinero. Es una artista muerta de hambre en el sentido literal de la palabra".
La miré fijamente, pero no respondí.
"Piense en todas las facturas que podría pagar con ese dinero. Todas las deudas que pudiera dejar atrás".
Mi mente vagó de nuevo a esa carta del abogado de Mike que Bella recibió el otro día. A la cuenta de pago electrónico que había sido creada un par de días atrás para iniciar sus pagos, mientras que yo ponía mala cara al lado de ella. Todo podría finalmente acabarse con eso. Mike podría estar fuera de nuestras vidas para siempre. Ella podría estar libre de él.
"Quiero esos cuadros, Edward", dijo Victoria. Metió la mano en su bolso y sacó su talonario de cheques. "Sabes que soy buena en esto". Sin esperar mi respuesta, comenzó a escribir la fecha y la cantidad en el cheque.
La agarré por el brazo de nuevo. "¿Qué estás tratando de hacer?", le susurré.
"¡Es una inversión! ¡Yo sé que ella necesita el dinero! ¡Ella te llevó lejos de mí, lo menos que ella podría hacer sería dejar que tuviera tus ojos!".
Mis fosas nasales se ensancharon, pero antes de que pudiera responder, un tono de azul me llamó la atención y miré directamente a los ojos confusos de Bella. Ella estaba a unos metros de distancia, de pie, con Alice y otra mujer. Su cara estaba enrojecida, pero antes de que pudiera leerla, ya se había alejado de mí rápidamente, dando toda su atención a su mecenas.
"Entonces, ¿a qué nombre hago el cheque?", Victoria me preguntó.
oooooooooo
El resto de la noche se mantuvo muy ocupada. Cuando la subasta al fin comenzó, tomamos nuestros asientos. Bella y yo nos sentamos juntos y tomé su mano, pero aunque ella la apretó fuertemente cuando me miró, detecté algo diferente en sus ojos. Una cautela que no parecía estar totalmente relacionada con la subasta.
Todas las pinturas de Bella se vendieron, y todas ellas a una sumas muy respetables. Ella era una artista nueva, y como tal, su arte no conseguía las grandes sumas de dinero que tenían otros artistas más establecidos, pero dejó a todos muy impresionados, más que contentos con sus compras, y deseosos y ansiosos de ver y comprar más de Isabella Swan en el futuro.
La mujer que Alice había presentado a Bella había resultado ser una especialista en arte muy respetada en el área de Seattle. Tomó un montón de información de Bella y se comprometió a estar en contacto con ella en los próximos días para discutir la posibilidad de mostrar su trabajo en algunas de las galerías de la zona, algunas de las cuales Bella había ido a buscar trabajo sólo unos meses atrás. Un par de reporteros y fotógrafos de los periódicos del barrio también aparecieron y se llevaron un montón de fotos de Bella, algunas de ella sola, algunas conmigo, o con Charlie, o con uno de nosotros, y le informaron de que escribirían un muy halagador artículo sobre ella y su arte. Con todo eso, la noche fue todo un éxito.
Cuando volvimos al loft de las chicas esa noche, todos estábamos agotados. Bella había estado tranquila en el viaje a casa, alegando que estaba cansada. No me había mirado directamente desde que me había visto hablando con Victoria antes.
Todos nos quedamos en la sala de estar de las chicas por un corto tiempo, hablando y volviendo a revivir la noche. Mis padres fueron los primeros en irse a su hotel. Ellos le dijeron a Bella que se habían quedado entusiasmados con la pintura que habían comprado esta noche, y se comprometieron a venir mañana para desayunar antes de irse a Forks. Emmett y Rosalie se fueron después. Y entonces Alice y Jasper se despidieron y desaparecieron en la habitación de Alice.
Charlie estaba torpemente en la puerta del dormitorio de su hija, mientras que Bella y yo estábamos sentados en el sofá de dos plazas, a pesar de que su espalda estaba rígida y recta, y estaba lo más cercana a la esquina sin tener que subirse al brazo del sofá.
"Bells, cariño, no es necesario que me prestes tu habitación para pasar la noche", dijo Charlie, frotándose la parte de atrás de su cuello con una mano. "Yo podría dormir bien aquí, en el sofá".
Bella sacudió la cabeza. "No, Charlie. Ya he puesto tus cosas en mi habitación. Ves a dormir. Te veré por la mañana".
Charlie se quedó en su lugar. Él me miró a mí y luego a Bella. "Pero...", suspiró profundamente y se pasó una mano por el pelo. "Mirad, chicos, yo no nací ayer, soy un hombre de los tiempos modernos, y no tiene sentido que tengas que irte a casa esta noche, Edward. Vosotros... quedaros en la habitación de Bella y yo"-
"Charlie", lo interrumpí antes de que Bella pudiera ponerse roja. "Está bien, en serio. No estoy tan lejos. Estaré de vuelta por la mañana para tomar el desayuno".
Charlie pareció incómodo una vez más.
"Papá, de verdad. Está bien. Ves a dormir".
"Bueno... está bien entonces. Buenas noches chicos. Nos vemos por la mañana".
"Buenas noches, Charlie", respondimos a la vez.
Fue la primera vez que Bella y yo estuvimos solos en toda la noche, y un pesado silencio llenó el aire. Ella se sentó rígidamente en su rincón, sin poder o no querer mirarme.
Al final, suspiré y saqué el cheque de mi bolsillo, entregándoselo a ella.
Ella estiró el brazo con una mano temblorosa, le echó un vistazo rápido y me lo devolvió de nuevo.
"Así que lo has vendido", dijo con una voz vacía, evitando mirarme. "No puedo aceptar esto. La colección era tuya. El dinero es tuyo".
"No, era tuya", le aclaré. "Has puesto años y años de duro trabajo, y te has enfocado y concentrado en ella. Pero ahora, es mía".
Finalmente volvió sus hermosos ojos marrones hacia mí. "¿Qué quieres decir?"
"La he comprado".
Pude ver cómo las lágrimas caían en picado por las comisuras de sus ojos. "Pero es tuya. No puedes comprar lo que ya es tuyo", insistió.
Fue entonces cuando me arrodillé frente a ella y le tomé la cara entre mis manos.
"Escucha Bella", dije con firmeza. "Antes de que este debate vaya más lejos, hay que recordar que estamos hablando acerca de tu arte, y no de otra cosa", le dije con cuidado. Tomé una respiración profunda. "Tú has estado trabajando en esa colección desde que tenias dieciséis años, Bella. Eso son años y años de trabajo, de esfuerzo y de dedicación. Alice me dijo que a veces te quedabas hasta altas horas de la noche, jugando con los colores, haciendo y deshaciendo de nuevo, empezando de cero, todo hasta que lo conseguías a la perfección. ¿Crees que es justo de mi parte sólo aceptarlo?"
"Pero yo te la di", insistió con voz temblorosa.
"Tú me la diste a mí, Edward Cullen, tu novio. Ahora la he comprado como Edward Cullen, el empresario, dueño de parte de Eclipse, para mostrarla de manera indefinida en mi lugar de trabajo".
Ella frunció el ceño, confundida.
"¿Sabes la cantidad de atención que la colección ha traído a Eclipse esta noche? ¿Cuántos clientes adicionales que probablemente tendré como resultado de la curiosidad y el interés que ha creado la colección? Deberías haber escuchado la charla de hoy sobre tu colección, Bella. Serás la comidilla de la ciudad por la mañana. ¿Puedes imaginar la clientela de alto nivel que tendremos debido a tus pinturas?"
"Pero-"
"Mira lo rápido que tu trabajo se ha ido esta noche, Bella. Hay gente discutiendo entre ellos mismos por tus pinturas, hablando acerca de lo que representan. ¿Quieres hablar de lo que es justo, Bella? ¿Cómo de justo es para mí aceptar toda la atención, todos los beneficios adicionales que voy a ganar por tiempo indefinido, sin recompensar a la artista por su trabajo?"
Se mordió el labio, observándome, estudiando mis ojos de la única manera que sólo ella sabía, tratando de leer la verdad detrás de ellos. Pero no tenía nada que ocultar.
Pude ver las ruedas girando en su cabeza, debilitando su resistencia.
"Pero yo te la di porque te quiero-", comenzó con una voz temblorosa.
"Esto no tiene nada que ver con el amor, Bella", dije sin vacilar. "Esto es puramente comercial. Como empresario voy a comprar tu arte, porque me beneficiará a largo plazo".
Una lágrima rodó por su mejilla. Sostuve su cara con más fuerza y le limpié las lágrimas con el pulgar.
"Voy a comprar tu arte, Bella, no te voy a comprar a ti".
Ella comenzó a llorar y se reunió conmigo en el suelo, echando sus brazos alrededor de mí.
"¿Puedes ver la diferencia, Bella?". Le pregunté, pasando mis manos por su pelo y besando la parte superior de su cabeza.
Ella no respondió de inmediato.
"Bella, ¿puedes ver la diferencia?"
Al final miró hacia arriba. Tenía los ojos húmedos y vidriosos, pero había paz y entendimiento detrás de ellos, lo que puso mi alma en paz.
"Sí, Edward". Ella me dio un beso suave y tierno en mis labios. "Sí. Veo la diferencia".
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