Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.

Que pena me da esto... hemos llegado al capítulo final y tengo que decir que es algo triste, pero bueno, la autora decidió que acabara así y así está, ya vereis porque lo digo :(

Capítulo 23 - La Historia Interminable

Principios de febrero:

Las luces de arriba del escenario brillaban en la habitación a oscuras. En el silencio podía oír algunas voces murmurando y copas tintineando y golpeándose entre sí, la gente riendo y hablando, disfrutando de su mutua compañía mientras esperaban que el acto siguiente empezara. Pasé los dedos sobre las cuerdas, asegurándome de que todas y cada una estaban a punto y listas, y luego miré hacia arriba.

Bella estaba detrás de la barra, sirviendo una copa, pero sus ojos estaban puestos en mí. Ella sonrió ampliamente cuando nuestros ojos se encontraron y me guiñó un ojo. Yo le devolví la sonrisa.

"¡Vamos, Edward!"

"¡Cullen! ¡Woohoo!"

Las voces gritaban con entusiasmo, pero como de costumbre, yo sólo estaba centrado en el bello rostro de Bella y en sus ojos hipnotizantes.

"Para mi Bella", dije simplemente.

Gritos sonaron en todo el club y la cara de Bella se enrojeció. Pero ella dejó la copa y se quedó inmóvil, mirando y esperando.

Me desperté esta mañana junto a ti
Mirándote durante horas
Viéndote soñar, suspirar y respirar y esa eres tú
Siempre tú

El sol parece más brillante cuando estás cerca de mí
Pintas los colores que quiero ver
Porque en tus ojos el mundo es exactamente lo que debería ser
Lo que debería ser

Eres una hermosa soñadora
Eres una hermosa creadora
Tú coges lo que hay aquí y lo conviertes en sol, estrellas y luna
Y todo es mejor, sí, todo es mejor
Porque eres una soñadora
Una hermosa soñadora

Hice una pausa y sonreí, mirando a Bella. Sus ojos estaban anchos y cristalinos. Con una sonrisa en sus labios murmuró: "Te amo", y me lanzó un beso. La gran multitud que estaba en Nitelock vio nuestro intercambio y gritó en voz alta por la aprobación. Me reí entre dientes.

Veo lo que tú ves y me sorprendo
Nadie más puede ver tu camino
Tú tienes una visión totalmente tuya y es verde y marrón, y ningún otro color
puede ser lo mismo
Lo mismo

Eres una hermosa soñadora
Eres una hermosa creadora
Tú coges lo que hay aquí y lo conviertes en sol, estrellas y luna
Y todo es mejor, sí, todo es mejor
Porque eres una soñadora
Una hermosa soñadora

Sí, eres una hermosa soñadora
Eres una hermosa creadora
Si tú no estuvieras aquí, el sol, la luna y las estrellas no brillarían
Porque tú lo haces mejor, sí, todo mejor
Eres una soñadora
Mi hermosa... soñadora

El silencio llenó el club durante unos segundos una vez que terminé, y de repente gritos y aplausos estallaron como fuegos artificiales. Sonreí torcida y cuidadosamente, viendo a Bella mientras ella salía de detrás de la barra y venía hacia mí. Ella subió los seis o siete escalones hasta el escenario y luego se paró frente a mí, sonriendo. De repente ella se rió y con un rápido salto se envolvió con fuerza alrededor de mí. Me desprendí de mi guitarra y deje que la correa colgara de mi hombro mientras yo sostenía a Bella en mi contra y la besaba larga y fuertemente. Ella era la única fan que necesitaba.

Sin embargo, toda la multitud del Nitelock se volvió loca.

Los dos nos reímos entre dientes y luego Bella se apartó y me miró a los ojos.

"Estoy tan contenta de que nos encontráramos de nuevo".

Sonreí ampliamente. "Lo mismo digo".

oooooooooo

Unos meses más tarde:

El cielo estaba amenizando en Forks. Grandes y negras nubes habían estado amenazando sólo unos minutos atrás, muchos truenos habían sonado en la distancia, advirtiendo de que una posible tormenta se aproximaba. Sin embargo, el cálido sol primaveral brillaba ahora con insistencia en el cielo, asomándose a través de las nubes resistentes y mostrando que en realidad era el jefe por aquí.

"Vamos", dijo Charlie alentadoramente desde su mecedora en el porche. A pesar de la temperatura cálida de hoy, una manta gruesa estaba sobre sus piernas y sus manos estaban envueltas alrededor de una taza de té caliente. Temblaban un poco, pero lo ignoré mientras él me decía sus instrucciones y orientaciones. "Ahora aprieta los tornillos en las juntas y ponlas hacia arriba".

Hice lo que me dijo y con mucho cuidado uní las juntas de la tabla.

Charlie me miró y sonrió ampliamente. "Buen trabajo, hijo. Ahora ya sabes cómo reparar la valla".

Sonreí por su alabanza, mientras que Jake ladraba a mi lado. Había estado corriendo por el patio mientras yo trabajaba, alternando entre inspeccionar mi trabajo y perseguir a una mariposa rara que intentaba burlarse de él.

"¿Qué hay de ti, chico? ¿También lo apruebas?", le pregunté.

Su lengua se movió y él se acercó para que yo pudiera darle palmaditas en la espalda. Cumplí con una sonrisa.

"Ese perro no sale de tu lado o del de Bella, ¿verdad?", Charlie preguntó en voz baja.

Le miré mientras yo seguía acariciando a Jake. A pesar de todo lo demás, los ojos de Charlie todavía brillaban. Todavía había un gozo de vida en ellos. Le sonreí.

"Sí, bueno. Fue muy duro ir a su casa por un tiempo. No me quería en ningún lugar cerca de Bella".

"Yo sé cómo se sentía".

Solté un bufido. "¿Qué significa eso?"

Él me sonrió y miró hacia otro lado.

"Cuando Bella se mudó a Forks, ella hizo algunos amigos, algunos buenos, algunos no tan buenos. Ella estaba feliz. Había una cierta... no sé... supongo que se podía llamar… pasión en sus ojos. Luego, un día, ya no estaba allí". Me miró y levantó las cejas. "Le sucedió coincidiendo con el momento en el que tú te fuiste de la ciudad".

Miré a Jake. Se acostó sobre su espalda en señal de que ahora quería que le frotara el vientre. Le froté distraídamente.

"Con el tiempo acabó dejándolo atrás", continuó Charlie. "La vida tiene una forma de ir, no importa qué hagas. El mundo no deja de girar. No tengo ni idea de lo que ocurrió realmente, pero por un tiempo, tú sin duda no estuviste en la parte superior de la lista de mis personas favoritas".

Se quedó en silencio por un tiempo. Cuando finalmente me obligué a mirar hacia él, él me miraba fijamente.

"Me sorprende que no me dijera que me perdiera la primera vez que regresé a Forks con Bella".

Charlie resopló. "Te estás perdiendo el punto aquí, hijo". Él respiró hondo y sonrió. "Edward, yo he estado... teniendo el regalo" - sonrió con ironía - "de saber cómo de especial es la vida realmente. No tengo tiempo para rencores inútiles o malos sentimientos. Cuando vi a Bella ese día yo podría decir que ella todavía tenía algunas cuestiones que resolver, pero volví a ver la pasión de nuevo en sus ojos. No iba a meterme con eso", se rió débilmente.

Inhalé profundamente, dejando escapar el aire lentamente. "Gracias. Por darme el beneficio de la duda".

"Si, bueno", murmuró Charlie, mirando a otro lado con un tic de vergüenza.

"Es hora de la sopa", nos llamó Bella, que salía de la casa sosteniendo una bandeja con tres cuencos. Me puse de pie y fui a ayudarla, colocando la bandeja en la mesita pequeña mientras ella se colocaba junto a su padre en el columpio y le cogía un tazón.

"Voy a hacer té helado", le dije rápidamente. Bella estaba a punto de protestar, pero la comprensión pareció cruzar sus facciones.

"Está bien, gracias", dijo simplemente. Mientras me alejaba la oí hablar vagamente con Charlie.

"Muy bien papá, abre..."

Era un sábado a principios de junio. Yo había llegado para el fin de semana, cómo hacia desde hacía un par de meses, para ver a mis padres, para ayudar en la casa, y para pasar el fin de semana con Charlie y con Bella.

Bella había regresado a Forks hacía un par de meses.

Después de la subasta a principios de diciembre, el trabajo de Bella como artista empezó a despegar. Siobhan McAdams, la mujer que conoció en la subasta de arte, tomó a Bella bajo su protección. Ella había mostrado algo de su trabajo en verdaderas galerías del área de Seattle y había puesto su nombre y sus obras allí donde de verdad importaba. En pocos meses, el nombre de Bella también se había convertido en reconocido en el área. Sus pinturas se vendían bien para ser una artista nueva.

En enero, Bella le envió un cheque personal a Mike, pagándole toda su deuda. Después ella y yo fuimos a una cena agradable y lo celebramos hasta las primeras horas de la mañana. Con esa cuestión aclarada, con el dinero que ganaba en Nitelock y con sus pinturas, era más fácil para ella mantenerse al día con los gastos médicos de Charlie, así como con sus propios gastos. Sin embargo, ella luchaba a veces, y aunque era difícil para mí, me quedaba ahí para ella y simplemente la amaba como ella me había pedido, porque sabía cómo de talentosa era realmente mi Bella, era sólo cuestión de tiempo antes de que su pelea fuera sólo un recuerdo lejano.

Un día a finales de abril Bella y yo estábamos durmiendo después de una noche en Nitelock. Jasper, Emmett y yo nos habíamos convertido en habituales en las noches de micro abierto, y eso provocaba que se cerrara más tarde de la hora oficial. Yo había escrito algunas canciones más, y nosotros las tocábamos y nos reíamos, bebíamos y pasábamos el rato hasta la salida del sol con quien quisiera quedarse y beber, algo que en las últimas semanas había crecido hasta un tamaño decente. Incluso algunas veces un par de agentes se habían detenido en el club, ofreciéndose a representarnos si queríamos comenzar nuestra propia banda. Las chicas bromeando acerca de lo caliente que era la idea de salir con los chicos de una banda, pero yo no estaba seguro de si eso era lo que quería en estos momentos. En lo que a mí respectaba, mis sueños ya se habían hecho realidad. Por lo tanto, puse la idea en un segundo plano por el momento, sería algo a revisar en el futuro.

Cuando nuestros teléfonos sonaron al mismo tiempo por la mañana, Bella y yo nos despertamos inmediatamente. Yo seguía revisando mi identificador de llamadas cuando me enteré de que Bella había dicho el nombre de mi padre, y tan pronto como vi el nombre de mi madre en mi teléfono, me levanté y empecé a preparar nuestras cosas.

Charlie salió del hospital un par de semanas más tarde.

Bella puso su creciente éxito en suspenso. Ella y yo tuvimos una larga conversación y decidimos que la mejor cosa en este punto era que ella regresara a casa de Charlie. Ella dejó su trabajo en Nitelock, llamó y le dijo a Siobhan que tendría que tomarse un breve permiso de ausencia por un tiempo. Fue difícil para ella, pero poco a poco se dio cuenta de que aceptar ayuda no era sólo aceptar los cheques en blanco que recibía.

Así que me hice cargo de los gastos médicos de Charlie, así como de los de ella.

Ahora Bella podría pasar el tiempo que le quedara a Charlie con él, ayudándole, hablando y riéndose con él, construyendo sus últimas historias juntos.

Conforme pasaban los meses Charlie necesitaba cada vez más ayuda de Bella. Y como ella había hecho siempre en todos los aspectos de su vida, le dio todo lo que pudo y algo más. En el último par de semanas, las medicinas ponían inestable a Charlie, lo que dificultaba que se alimentara por sí mismo. Pero el jefe aún tenía su orgullo, y yo respetaba a ese hombre tanto como respetaba a mi propio padre.

Así que fui e hice té helado mientras Bella le daba de comer.

Una vez que estuve seguro de que habían tenido el tiempo suficiente, volví con ellos.

"Tu sopa se va a enfriar, hijo", Charlie me regañó cuando regresé con la jarra de té helado.

"¿Ah, sí?". Le dije, poniendo tres vasos en la mesa pequeña. "Está bien. Voy a ponerla en el microondas y va a estar bien".

"Dame, yo la llevaré dentro y la recalentaré", se ofreció Bella. Ella juntó su plato vacío y el de su padre en la bandeja y puso el mío al lado. "Vuelvo enseguida", dijo alegremente, poniendo un beso en la mejilla de su padre. Ella me sonrió mientras se alejaba, con una sonrisa lo decía todo, una que finalmente me di cuenta que tenía desde hacía unos meses.

Cuando miré hacia atrás a Charlie, él la estaba mirando con una mirada agridulce en sus ojos.

Mientras esperaba mi sopa, me senté con las piernas cruzadas sobre la hierba delante de Charlie, lanzando un palo para Jake. Él ladró cuando lo vio volar por el aire y luego salió corriendo después de capturarlo, antes de traerlo de vuelta para que pudiéramos repetir el ejercicio una y otra vez.

"Gracias Edward", dijo Charlie de repente. "Desde el fondo de mi corazón".

Le miré. "Yo no hice nada, Charlie. Su hija me enseñó todo lo que valía la pena conocer".

Él negó con la cabeza. "Tú la ayudaste a encontrar su pasión otra vez. Tú la ayudaste a recordar que de eso es de lo que se trata la vida. No del dinero o del poder o de las obligaciones, el propósito real de todo es la pasión. Hazme un favor, cuando... cuando me haya ido, no dejes que me haga duelo y se revuelque por mucho tiempo", dijo en voz baja. "Dale tiempo, y entonces dale pasión, dale amor, para que no olvide lo que es realmente esta vida".

"Lo haré, Charlie. Te lo juro". Tragué con dificultad. "Me voy a casar con ella algún día, jefe. No sé cuando exactamente. Dentro de un mes, un año, dentro de cinco años. Cuando sea que ella esté lista. Y luego vamos a tener un montón de bebés, y vamos a… nombrar a uno como a ti. Y yo voy a cuidar bien de todos, Charlie. Voy a tener un buen techo sobre sus cabezas. Voy a arreglar las baldosas y a reparar las vallas cuando necesiten ser reparadas". Charlie resopló. "Y voy a cantar a nuestros hijos para que se duerman, porque no en vano, su hija puede ser un montón de cosas pero ser cantante no es una de ellas". Él se rió y asintió con la cabeza, estando de acuerdo. "Voy a hacerla feliz, Charlie".

Él me miró con una sonrisa cansada pero tranquila. "Sé que lo harás".

Charlie falleció tranquilamente en su sueño de una noche a finales de julio. Bella la pasó a su lado. Y yo estuve allí para ella.

Oooooooooo

Seis semanas más tarde:

A través de mi sueño oí el timbre del teléfono. Lo ignoré. Era mi teléfono fijo. Ella no estaría llamando a mi teléfono fijo y no me importaba un bledo cualquier otra persona que lo hiciera. El teléfono dejó de sonar.

Entonces empezó otra vez.

Me quejé y puse mi almohada extra - la almohada Bella - sobre mi cabeza. Se sentía fría y rígida, sin haberse usado por mucho tiempo. Aspiré profundamente y todavía podía oler su aroma sobre ella. Cerré los ojos con fuerza y evoqué una imagen de ella detrás de mis párpados, haciendo caso omiso de la llamada persistente.

Aaahhh. Pelo marrón y ojos marrones profundos.

Pero incluso en esa imagen, la pasión, esa mirada en sus ojos, estaba aún desaparecida. Exhalé en gran medida. Cuando el teléfono se detuvo y se puso en marcha una tercera vez, me di por vencido.

"¿Qué pasa, enana?", me rompí.

"Buenos días a ti también, gruñón", contestó Alice. "He estado llamando y llamando..."

"Sí, no bromees", me quejé, tirando la cabeza hacia atrás contra la almohada. "¿No tienes nada mejor que hacer que llamarme, enana?"

"Bueno, ya se lo he hecho a Jasper esta mañana", dijo con la mayor naturalidad. "Él estaba profundamente dormido y roncando a mi lado".

Me quejé. "Yo sigo diciéndotelo, enana, demasiada información".

"Oops", se rió. "Lo siento. Sin Bella aquí todavía tengo problemas con los límites".

"Regla de oro", le dije. "Ante la duda, siempre detente".

"Bien entonces", ella se rió. "Tendré eso en mente", dejó de reír. "Vas a Forks hoy, ¿verdad?".

"Sí", respondí.

Bella había estado en Forks durante las últimas seis semanas. Se había quedado a cargo de todo después de que Charlie muriera. Me quedé con ella durante el primer mes, y en las últimas dos semanas pasaba por allí un par de fines de semana y días entre semana. Bella necesitaba tiempo, yo lo sabía. Pero seguía siendo difícil no estar con ella todos los días. Sin embargo, ella tenía que lidiar con las pertenencias de Charlie, limpiar la casa, empaquetar sus cosas, etc.

Siobhan había estado paciente con ella. La había llamado unas cuantas veces, pero Bella cada vez le decía que aún no estaba lista para pintar de nuevo, y se comprometió a llamarla cuando volviera a hacerlo. Así que se quedó en Forks, se hizo cargo de cosas de Charlie allí, comía y cenaba con mis padres algunas veces a la semana, y me esperaba a mí entre medias. Cuando llegaba allí, ella y yo pasábamos el tiempo viendo viejos álbumes y empaquetando cosas que ya no necesitaría. Íbamos a la pradera de Bella con frecuencia. Nos sentábamos en una manta y hablábamos, planificábamos, o simplemente nos sosteníamos el uno en el otro, a veces hacíamos el amor. Luego cenábamos y regresábamos a casa, o íbamos a casa de mis padres. Allí hablábamos, nos reíamos y pasábamos el rato.

Pero Bella no había pintado en meses.

"Te estoy llamando porque Siobhan me llamó", dijo Alice, sacándome de mis pensamientos. "Ella me dijo que también había intentado llamarte pero no le habías contestado. Tiene algo grande para Bella, sonaba muy emocionada por ello, pero tiene dificultad para ponerse en contacto con ella. Edward", Alice hizo una pausa, pero yo podía oír la frustración en su voz.

"Es hora de que vuelva de nuevo, Edward", dijo finalmente.

Abrí los ojos y me pasé los dedos por el cabello.

'Dale tiempo... No dejes que se revuelque por mucho tiempo...'

"Lo sé, enana". Respiré profundamente y dejé escapar el aire lentamente. "Lo sé".

Cuarenta y cinco minutos más tarde yo estaba cruzando el puente sobre Bainbridge, mirando las gotas de lluvia caer sobre mi parabrisas. Me recordó la primera vez que crucé el puente con Bella. Ella había estado mirando la lluvia y describiéndome todos los colores que veía en gris. Me dejó sin habla.

Había llegado el momento de que ella viera ver los colores de nuevo.

Pude oír los ladridos de Jake a la vuelta de la esquina cuando me acerqué a la casa blanca y pequeña. Parecía sentir mi llegada y siempre estaba en la puerta esperándome. Ese pensamiento me hizo reír mientras yo hacía mi camino, y cuando la puerta se abrió de golpe y Jake saltó fuera, no me sorprendió. Corrió a toda velocidad hacia mí y con insistencia se levantó sobre sus patas delanteras, su lengua colgaba y su cola se movía adelante y atrás rápidamente.

"Hey chico", dije, acariciándole la cabeza cómo me habían enseñado a hacer hacía mucho tiempo. Saqué el regalo que llevaba en mi bolsillo. "Aquí tienes". Me lo arrebató de la mano y empezó a comer.

Bella estaba esperando en la puerta, sonriendo suavemente. Tiré de ella en mis brazos, la abracé con fuerza y la besé tiernamente.

"Te he echado de menos", murmuró cuando me separé de su boca.

"Yo también te he echado de menos".

Entramos y cerramos la puerta detrás de nosotros.

Después de la cena vimos la televisión durante un rato. Los años ochenta habían terminado finalmente, y nos habíamos movido a los dramas y la comedia de los noventa. Esta noche estábamos viendo 'Jerry McGuire'.

Bella se quedó dormida a mitad de la película. La llevé arriba y la puse en la cama de su habitación, ella se había mantenido en su habitación, aunque era más pequeña que la de Charlie. Le quité la ropa y la dejé en bragas y sujetador, y luego me quité mis pantalones, quedándome en bóxers, y me puse a su lado.

En mitad de la noche me desperté con la sensación de Bella corriendo sus manos a través de mi pelo. Cuando abrí los ojos ella estaba sobre mí, sonriendo, y llevó su boca hasta la mía. Hicimos el amor con lentitud.

Cuando Bella y yo conseguimos estar juntos, nuestra vida sexual fue frenética y agitada, como si estuviéramos tratando de recuperar el tiempo perdido. Pero ahora habíamos aprendido a tener nuestro tiempo, a disfrutar de la conexión emocional que nos daba el hacer el amor.

Durante mucho tiempo Bella se sacudió lánguidamente sobre mí, agachando su cabeza para darme un beso, para pasar su lengua contra mi cuello. En un momento dado, cuando me miró, podría haber jurado que vi alguna chispa en sus ojos, algo que no había visto en un tiempo. Pero antes de que pudiera darle un estudio más profundo, me levantó por los brazos, sentándome debajo de ella. Sorprendido, deslicé mi trasero hasta el borde de la cabecera, donde Bella estaba agarrada y sacudiéndose sobre mí cada vez más y más rápido. Mi impulso fue aumentar más el ritmo para mantenerme a su ritmo. La oía suspirar, la escuchaba gemir, y sentía que su corazón latía en sintonía con el mío. Ella gritó en voz alta cuando nos corrimos, y yo la sostuve contra mí, sus piernas calientes alrededor de mi cintura y su cabeza apoyada en mi hombro.

"No has hecho esto en algunas semanas", murmuré en voz baja.

"Yo… te he echado de menos".

"Me viste hace un par de días", bromeé.

Podía sentir su sonrisa al lado de mi cuello. "Lo sé".

Los dos estábamos tranquilos.

"Siobhan ha estado tratando de ponerse en contacto contigo"

Su cálido aliento se desplegó a través de mi espalda desnuda.

"Tal vez... tal vez debería llamarla cuando regrese", dijo ella con voz débil.

Sonreí en la oscuridad.

No te preocupes, Charlie. No voy a dejar que se revuelque por mucho tiempo.

"Tal vez deberías", yo estuve de acuerdo.

Durante mucho tiempo, los dos estuvimos en silencio.

"¿Qué pasa si... si todo es diferente ahora?", susurró.

"¿Qué pasa si es diferente?"

La acaricié y le besé tiernamente su pelo. "Tú eres mi belleza".

"Y tú eres mi fuerza", respondió ella.

Nos acostamos sobre la cama y nos quedamos dormidos, todavía envueltos uno alrededor del otro.

oooooooooo

A la mañana siguiente, mientras que Bella estaba limpiando la mesa después de desayunar, me puse detrás de ella y cuidadosamente envolví un pañuelo alrededor de sus ojos.

"¡Hey!", ella se rió. "¿Qué está pasando?"

Jake nos rodeó con ansiedad mientras yo ataba bien el pañuelo e inspeccionaba para asegurarme de que los ojos de Bella estaban completamente cubiertos. Su cola se movía hacia atrás y hacia adelante con insistencia y resopló en voz alta.

"No te preocupes, amigo" - me reí- "Bella está bien".

Se sentó sobre sus patas traseras y nos miró con curiosidad.

"Edward, ¿qué estás haciendo?", preguntó Bella de nuevo mientras yo estaba acabando de cubrirle los ojos.

Le di un suave beso detrás de su oreja. "¿Confías en mí?"

"Sí", dijo con la mayor naturalidad. "Sabes que lo hago".

Envolví una mano alrededor de la de ella y la otra alrededor de su cintura. "Entonces camina conmigo".

"¿A dónde vamos?", ella sonrió con curiosidad.

"No te preocupes por eso".

Jake nos siguió hasta la puerta. "Vamos muchacho", le dije de nuevo.

Él ladró y movió la cola, dando vueltas mientras caminaba.

"¡Edward, me voy a caer!". Bella gritó mientras yo la llevaba hasta detrás de la casa, a través del sendero marcado que había llegado a conocer tan bien en los últimos meses. El aire del verano era cálido esta mañana, y aunque las nubes estaban en el cielo, como de costumbre, aún estaba todo seco.

"No voy a permitir que te caigas", le prometí, sosteniéndola firmemente contra mí mientras la conducía a través de los arbustos, de los árboles y de la tierra húmeda.

Hicimos nuestro camino a través del bosque oscuro, más lento de lo normal mientras guiaba a Bella sobre las rocas y los helechos. De vez en cuando nos deteníamos por unos minutos, cuando Jake se distraía con una ardilla trepando por el árbol, o con un pájaro aleteando en el cielo y decidía seguirlo. Pero entonces regresaba y hacíamos nuestro viaje de nuevo.

Llegamos hasta una familiar zona llena de árboles de hoja perenne, cogí a Bella y la conduje a través de ellos. Cuando llegamos, estábamos parados en el borde de su prado, ese en el que ella había aprendido a soñar hacía mucho tiempo.

Con la venda todavía envuelta alrededor de sus ojos, puse sus pies en el suelo.

"Edward, ¿qué está pasando?". Preguntó ella, aunque yo estaba bastante seguro de que ya había adivinado donde estábamos.

Me paré en frente de ella. "¿Te acuerdas de cuando tú me dijiste un vez que los sueños no son siempre realistas, que nos toca a nosotros hacerlos realidad?"

Ella asintió con la cabeza.

"Ellos no se hacen realidad por cuenta propia. Tenemos que guiarles".

Se quedó en silencio.

"A veces... las cosas suceden, y... es difícil volver a dónde estabas. Pero si queremos honrar a aquellos que creían… que todavía creen en nosotros... entonces es nuestro deber alcanzar el cielo".

Una lágrima rodó más allá de su mejilla, cayéndose por su barbilla.

"¿Lista?", le pregunté.

Ella asintió de nuevo.

Poco a poco, extendí la mano y bajé la venda de sus ojos.

Sus ojos estuvieron en los míos dos segundos antes de que viera el caballete a unos metros detrás de mí. Lo miró durante unos momentos, frunciendo las cejas, y luego el sol apareció entre las nubes de arriba, enviando rayos de luz brillantes directamente sobre el prado. Los ojos de Bella se ensancharon y alejó la mirada de lo que tenía ante ella.

Ahí estaba la mirada. La mirada que había visto tantas veces en el último año. De admiración. De asombro. De inspiración. La mirada que quería decir que ella estaba pintando, aunque sólo fuera en su mente.

La primera vez que Bella y yo nos conocimos, yo era un chico inseguro e incómodo. Me miraba en el espejo y no veía nada de valor. Porque yo era joven. Porque estaba demasiado ocupado centrándome en las cosas equivocadas, demasiado inmaduro para ver la belleza interior.

Cuando Bella y yo nos encontramos de nuevo, yo estaba convencido de que la belleza consistía en tener una piel perfecta, un cuerpo fuerte, poder e intimidación.

Ella me enseñó la verdad.

Veo la belleza de la lluvia. Veo la belleza de los árboles. Cuando estoy conduciendo de vuelta a casa desde Forks, casi puedo oler el aire de la montaña, las hojas húmedas y el musgo. Siento la belleza en algo tan simple como ver películas de los ochenta con los amigos.

Siento la belleza en mis dedos cuando escribo una canción para ella. Vivo la belleza de una relación verdadera. Pero sobre todo, me miro en los ojos de Bella, y veo mi propia belleza reflejada en sus pupilas.

Ella me había dicho que yo era su fuerza, pero mi fuerza venía de la forma en la que ella veía el mundo, de su absoluta belleza.

Había llegado el momento de ver el mundo otra vez.

Se lo había prometido a Charlie. Yo no le permitiría llorar mucho tiempo.

Sonreí y me incliné hacia ella, llevando mi boca a su oído.

"Es hora de despertar, Bella", murmuré suavemente.

Ella cerró los ojos y sonrió. Con un asentimiento de cabeza y una respiración profunda, Bella, con constante vacilación, se dirigió a su caballete, lista para continuar su historia.


Aquí está el final, mañana os pondré el epílogo. Me da muchísima pena que se haya acabado porque disfruté tanto leyéndola como traduciéndola.

Tengo que dar las gracias a pattyrose, una incrible escritora que me ha estado ayudando a corregir los capitulos antes de que los leyerais, y además me ha dado permiso para traducir dos de sus fics, espero traducir pronto otro suyo ;)

Y daros las gracias a todas por haberme leido y comentado o simplemente por haberme leido, me hace mucha ilusión que disfruteis de la historia tanto como lo hago yo y que me comenteis lo que pensais sobre cada capítulo o casa personaje. Me alegro mucho cuando os leo :)

Queria adelantaros que después de subir mañana el epílogo, tardaré algunas semanas en volver, 2 o 3, quiero acabar el fic en el que estoy antes de subiroslo, así os podré subir capítulos de lunes a viernes, espero leeros en la siguiente que suba ;) Graciassss.


Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:

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