Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.

Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)


CAPÍTULO CUATRO: MUROS DE LADRILLO Y CONFESIONES ROTAS

Seguí el casual pero confiado andar de mi primo Jasper mientras caminábamos por el sendero trillado que se adentraba a lo más profundo del bosque detrás de la casa de nuestros abuelos. Caminamos por lo que parecieron horas antes de llegar a un conocido descanso en el bosque. Durante la primavera y el verano, el prado que se abría frente a nosotros explotaba con una abundancia de flores silvestres abarcando una variedad de colores desde amarillo y azul a rosa, púrpura y rojo. Pero no era primavera, ni verano. Era cerca de diciembre y el prado estaba silencioso y muerto, la tierra marrón un poco pisoteada por las huellas de animales buscando comida. No había el gorjeo y canto de los pájaros que por lo general se escuchaba en las temporadas más calientes. Solo el murmullo de un pequeño arroyo se podía escuchar en la distancia.

Nos acercamos a un fuerte viejo árbol; sus ramas retorcidas y sin hojas se extendían hacia el prado como los brazos de un niño abrazando a su madre. Pequeños tablones de madera formaban un tipo de escalera que subía en el árbol hasta unos 9 metros de alto y terminaba en la base de una pequeña plataforma de madera que el padre de Jasper había construido hace años.

Jasper se volvió hacia mí, con su cabello rubio como la miel brillando por un rayo de sol que atravesaba los árboles sin hojas. Esos enmarañados rizos rubios hacían que se viera más inocente de lo que realmente era. Sus ojos eran de un intenso color azul; el mismo color del cielo cuando el día se convierte en noche. Su piel estaba besada por el sol por pasar días al aire libre y tenía una sonrisa perezosa y relajada que podía derretir el corazón de la persona más fría. Jasper es cinco años mayor que yo, y aunque solo tenía catorce, era de lejos el muchacho más guapo de nuestra escuela. También era mi héroe, mi ídolo, mi todo. Lo seguiría a dónde sea.

"Voy a subir primero, Bells. Te haré una señal cuando esté listo para que subas. ¿Entiendes?" Me preguntó, sonriendo al ver la mirada de adoración en mi rostro. Asentí, mordiendo mi labio inferior y vi con ojos amplios cuando empezó a subir el grueso árbol, usando los pedazos de madera como apoyo. El camuflaje lo cubría de la cabeza a los pies y el nuevo rifle de su padre colgaba a través de su hombro y se sujetaba a su espalda. Jasper subió el árbol fácilmente, llegando al puesto en cuestión de segundos. Rápidamente desapareció sobre la orilla de la plataforma y varios segundos después vi su rostro asomarse hacia abajo.

Jasper me hizo un gesto para que me uniera a él en el puesto del árbol. Asentí con valentía, agarrando el primer pedazo de madera con una mano sorprendentemente firme. Comencé a subir por un lado del árbol y prudentemente evité mirar hacia abajo.

Cuando llegué a la cima de la plataforma, Jasper me agarró por debajo de mis brazos y me subió el resto del camino. Un barandal de madera rodeaba los bordes de la plataforma. Una silla desplegable, oxidada por años a la intemperie, estaba cerca. Jasper me indicó en silencio que me sentara en la silla mientras él se colocaba junto a mí.

"Ahora… esperamos," susurró, una sonrisa torcida cruzando por su rostro. Sus ojos recorrían el prado y la línea de los árboles constantemente. Traté de hacer lo mismo, mis ojos a menudo se movían alrededor, el arroyo y nuestra silenciosa respiración eran los únicos sonidos rompiendo el silencio. Finalmente, la emoción empezó a desaparecer y me encontré retorciéndome impaciente, pero Jasper me dio una mirada que detuvo mis movimientos.

El sol se desplazaba en el cielo a medida que los minutos se transformaban en horas antes que un destello de movimiento en mi visión periférica llamara mi atención. Mi corazón revoloteó frenéticamente en mi pecho. Tirando del chaquetón de Jasper, señalé con dos dedos a mis ojos, luego señalé al otro lado del prado y hacia el norte. Sus ojos se entrecerraron hacia donde le indiqué y entonces una lenta sonrisa de emoción se apoderó poco a poco de su rostro. Alrededor de mi cuello colgaban un par de tapones para los oídos color naranja que en ese momento metí en mis oídos. Vi como Jasper cargaba el sofisticado rifle color negro.

Jasper me asintió y luego hacia el arma… me bajé de la silla emocionada, comprendiendo que me permitiría sostener el arma con su ayuda. Asintió otra vez, esta vez hacia la mira que estaba colocada encima del largo rifle negro. Cerrando mi ojo izquierdo, utilicé la mira, enfocándome en mi objetivo.

El ciervo estaba a unas trecientas yardas cuando salió cautelosamente de los árboles, sus orejas moviéndose mientras miraba alrededor del prado con cautela, su cola blanca moviéndose ocasionalmente. Su pelaje marrón rojizo que normalmente tenía en el verano hace mucho había cambiado a un opaco marrón grisáceo. Sus ojos eran enormes, oscuros y más inteligentes de lo que la mayoría de la gente se daba cuenta. Podía escuchar todo en el prado… sobre todo el suave aliento entrecortado que escapaba de mis pulmones en pequeñas bocanadas blancas hacia el aire frío. Sus astas se extendían en doce puntos, con una gran cantidad de espacio entre ellas y tenía que pesar más de ciento catorce kilos.

Ignorando el martilleo de mi corazón y la bola de nervios que se formaba en la boca de mi estómago, utilicé la mira y encontré el mejor punto para matarlo justo como Jasper me había entrenado; la parte alta del hombro cerca de la columna. Estabilizando mi dedo tembloroso al respirar hondo, deslicé mi dedo sobre el gatillo y lo apreté suavemente.

No hubo tiempo para escuchar el impresionante ruido atronador que salió del arma o para disfrutar del olor del disparo recién hecho escociendo en el frío aire invernal. No hubo un segundo de sobra para simplemente disfrutar de la satisfacción de tomar una vida para sustentar la propia. No hubo tiempo para nada de eso, porque Jasper había subestimado el poder del nuevo rifle de su padre que él había robado de su vitrina de armas. El culatazo del arma me golpeó en la axila derecha, sacándome de los brazos de Jasper cuando me lanzó por el aire hacia atrás. Mi cuerpo se estrelló contra algo áspero y duro, y mi cabeza se llevó la peor parte del golpe. Deslizándome sobre la superficie dura y áspera, aterricé en la plataforma. El cielo empezó a desvanecerse en oscuridad, y el rostro de Jasper estaba sobre mí como el de un ángel caído, el horror y el pánico dañando sus rasgos relajados. Algo caliente se acumuló bajo mi cabeza y sobre la sucia plataforma. Viendo hacia arriba, me di cuenta que era mi sangre cayendo del árbol que golpeé y ahora se escurría alrededor de mi cabeza. La frenética voz de Jasper podía escucharse por sobre el repiqueteo en mis oídos a medida que mis párpados se hacían cada vez más pesados.

"¡Bella! ¡Bella! ¡Despierta!" Gritó, su voz quebrándose mientras sujetaba delicadamente mis hombros. Me sacudió suavemente, tratando de despertarme de mi letargo." ¡Bella! ¡Oh, Dios, Bella, lo siento mucho! ¡Bella! ¡Por favor, despierta! Haré lo que sea, Dios, por favor, ¡despierta!"

"Jasper…" Susurré mientras sus gritos se desvanecían poco a poco y la oscuridad me envolvía. Todo se quedó en silencio por un largo tiempo y me pregunté si esto era la muerte. Si esto era la muerte, era pacífica y silenciosa. Pensé brevemente en mi madre y me pregunté si estaría ahí para recibirme en alguna parte de la oscuridad. El dolor en la parte de atrás de mi cabeza desapareció y floté por un rato hasta que una voz comenzó a llamarme, escuchándose muy lejos como un eco en un túnel.

"¡Bella! ¡Despierta!" La voz repitió, sonando cada vez más alta. La oscuridad en la que flotaba de repente empezó a desaparecer poco a poco y vi luz detrás de mis párpados.

"Jasper… ¿le di? ¿Está muerto?" Pregunté frenéticamente, tratando de abrir mis ojos sin éxito. La voz no respondió de inmediato, así que volví a llamar a mi primo.

"¿A quién mataste, cariño? Soy Jake, Bella. Jacob Black. ¿Recuerdas quién soy?" La voz preguntó con cautela, haciéndome sentir como una niñita.

"¡Claro que sé quién eres, Jake!" Dije con brusquedad. "¿Pero dónde está Jasper?"

"Cariño, no sé quién es Jasper. Estás en el trabajo… en el bar," explicó pacientemente al mismo tiempo que sentía dedos suaves y hábiles quitar un mechón de cabello de mi frente. Usando toda mi fuerza, abrí mis ojos y me encontré con la mirada preocupada de Jacob Black, que estaba de cuclillas junto a mí.

"¿Qué pasó?" Pregunté, mis cejas fruncidas por la confusión. Los ojos de Jacob se desviaron de los míos y lanzaron una mirada acusadora a alguien cerca. Siguiendo su mirada, encontré al señor Cullen de pie cerca, pasando las manos por su cabello, tirando de las puntas. Me miró con una expresión ilegible en su rostro.

"De acuerdo al señor Cullen… te desmayaste… sin razón alguna," murmuró Jacob, sonando como si no creyera la explicación de Edward Cullen del evento. Gemí con horror y cubrí mi rostro con mis manos cuando el recuerdo de desmayarme pasó por mi mente; el pasillo estrecho, la ira en los ojos del señor Cullen.

"¡Oh, lo siento mucho!" Gemí, mortificada por mis acciones. "Sí me desmayé… con todo lo que está pasando por la venta del bar… además, no he comido nada desde hace rato… de hecho, desde esta mañana. Supongo que simplemente me sentí débil." Jacob me ayudó a levantarme del suelo, y me tambaleé, mi cabeza dando vueltas vertiginosamente. Jacob puso un brazo a mi alrededor y me ayudó a llegar a una silla.

"¿Todos se fueron?" Le pregunté a Jacob, ignorando al señor Cullen. El bar estaba vacío y silencioso, completamente diferente del ambiente habitual. Tia y Carmen no estaban por ningún lado e incluso el guardaespaldas del señor Cullen había abandonado su puesto en la puerta.

"Sí, pero fue difícil deshacernos de tus amigas. Les aseguré que cuidaría bien de ti y que las llamarías en la…" Jacob empezó a decir, pero se detuvo cuando Patrick salió corriendo de la cocina, con un trapo mojado en sus manos.

"¿Ella está bien? ¡Oh, Dios! ¡Sí lo está! ¡Gracias a Dios! Oh, Bella, por favor, no me demandes. ¡Por favor, por favor, por favor, no me demandes!" Patrick dijo con desesperación, atorando su pie en la pata de la silla. Se tropezó, saliendo disparado hacia adelante, luego agarró el respaldo de una silla para detenerse antes de volverse a lanzar hacia mí. Se acercó a mí con el trapo, su torpeza provocando que me encogiera, pero Jacob se lo arrebató de las manos, lo dobló y lo presionó en mi frente. Patrick se quedó ahí por un momento derrotado antes de dejarse caer en la silla junto a mí.

Todo estuvo callado hasta que el señor Cullen decidió hablar. "Debería comer y beber algo," dijo, sorprendentemente tranquilo. Levanté la vista para encontrarlo mirándome, sus ojos de un verde más intenso que el habitual. Frotó la parte de atrás de su cabeza despacio y sus esculpidos rasgos eran de algún modo más tiernos. Jacob concordó a regañadientes y se levantó de su asiento, ofreciéndose a traerme algo de la cocina. Intenté debatir con él, pero me ignoró, arrojándole el trapo al señor Cullen y atravesó el bar. Desapareció en la cocina, dejándome sola con Patrick y el señor Cullen.

"Señor McMillan, es tarde y estoy seguro que está cansado. Los siguientes días serán muy ajetreados para usted. ¿Por qué no va a casa y yo me encargo de las cosas aquí?" El señor Cullen sugirió, dándole vuelta al trapo en sus manos.

Patrick se encogió de hombros, murmurando que pronto sería su negocio de todos modos. Vi con horror cómo Patrick sacaba un juego de llaves de sus bolsillos al mismo tiempo que se levantaba de la silla. Le arrojó las llaves al señor Cullen, me dio otra ronda de disculpas, y luego se fue.

El señor Cullen se acercó lentamente a la mesa, se quedó parado junto a mí por un minuto, y finalmente, se sentó en el asiento previamente ocupado por Jacob. Volteada hacia otro lado, miré obstinadamente hacia la mesa, negándome a encontrar su penetrante mirada y me regañé mentalmente por permitir que este hombre me afectara. Nos quedamos así por un rato, yo evitando su mirada con mis brazos cruzados sobre mi pecho mientras él me vigilaba atentamente, acercándose de forma alarmante con sus codos sobre la mesa, su cautivador aroma flotando hacia mí. Él fue el primero en romper el silencio.

"Bella, ¿cierto?" Preguntó suavemente, su voz sonó como miel tibia. No podía dejar que esa voz me afectara. Simplemente asentí, todavía sin mirarlo a los ojos.

"¿Tiene un apellido, Bella?" Sonrió con suficiencia, recargándose en su silla. Su aroma se dispersó un poco y, para mi horror, en seguida me encontré extrañando el aroma que era puramente Edward.

"Swan," murmuré, distraída por mis traicioneros pensamientos. Me odiaba por sentirme atraída a este pendejo.

"Swan, ¿eh? Entonces, señorita Swan… ¿le gustaría hablar sobre el gigantesco elefante en la habitación?" Preguntó, la curiosidad clara en su voz. Finalmente, me volví para encontrar su mirada con ecuanimidad. Sus ojos buscaron en mi rostro por un momento y me sobresalté por la sorpresa cuando estiró su mano a través de la mesa y presionó la toalla fría con delicadeza contra mi mejilla. Su pulgar rozó accidentalmente mi labio inferior provocando que un escalofrío recorriera mi cuerpo, y él dejó caer la toalla por el shock. Abrí mi boca para responder a su pregunta, pero Jacob interrumpió.

"Te preparé un sándwich y agarré una coca para ti," Jacob dijo, emergiendo de la cocina. "¿Quieres…" Se paró en seco cuando vio al señor Cullen y yo sentados en la misma mesa, ahora uno frente al otro, su mano todavía cerca de mi rostro. Jacob frunció el ceño, cruzando el bar y colocando la comida y la bebida frente a mí.

"Que te mejores, Bella," dijo Jacob, dándose la vuelta para marcharse. Hizo una pausa a medio camino antes de gritar por encima de su hombro, "¡Y si alguna vez te cansas de trabajar para este pendejo, sabes dónde estaré!" Y con eso, Jacob Black abrió las puertas del bar y desapareció en la noche. El señor Cullen y yo nos quedamos en silencio por un momento, ninguno de los dos hablando, antes de que finalmente deslizara el sándwich y la coca por la mesa hacia mí.

"Coma," demandó con firmeza, sin lugar para argumentos en su voz. Fulminándolo con la mirada, cogí el sándwich, arrancando pedazos de roast beef y metiéndolos a mi boca. El pan estaba un poco duro, pero fuera de eso, el sándwich estaba bien. En poco tiempo me lo comí todo y bebí la mitad de la coca. Levantando la vista, miré a los ojos del señor Cullen, que ya no me miraban con desaprobación.

Empujé el plato y me recargué en mi silla, cruzando los brazos sobre mi pecho. "Entonces, ¿qué pasa con el elefante?" Le pregunté, el azúcar y los carbohidratos corriendo por mi torrente sanguíneo de pronto me hicieron sentir atrevida. Me arqueó una ceja, sus ojos iluminándose divertidos.

"Sí, el elefante siendo el hecho que dejó la escena del crimen como si usted fuera la que cometió el crimen. ¿Eso fue lo que pasó señorita Swan? ¿Estuvo de algún modo involucrada en el robo?"

"¿Disculpe?" Pregunté con incredulidad, mirándolo como si estuviera loco. "¿Qué quiere decir con eso?"

Sonrió con suficiencia, pasando los dedos por su hermoso cabello de sexo. "Tiene sentido, de alguna forma. Usted pretende que simplemente está en el lugar correcto en el momento adecuado cuando ocurre el crimen. Se lanza al peligro para salvar a una pobre muchacha rica y a sus dos amigos ricos. ¿Y entonces, casualmente, sucede que trabaja en el mismo bar que el hermano de dicha muchacha rica está pensando en comprar? ¿De verdad me cree tan estúpido, señorita Swan?"

"¿Por qué haría algo como eso?" Pregunté, atónita. Nada de lo que decía tenía sentido en mi mente. Estiró la mano sobre la mesa, agarrando la tapa de la coca y girándola en círculos sobre la mesa.

"Mmmm… no sé," dijo, con sarcasmo. "¿Para ganarse la confianza de mi familia? Tal vez trabaja para el gobierno… o tal vez trabaja para alguien más que le gustaría conseguir información interna de mi familia. Otra familia criminal, ¿tal vez? Sin duda tenemos enemigos, señorita Swan. Sí, estoy seguro que todo es una farsa para ganarse la confianza de mi familia. Mi hermana ya está desesperada deseando encontrarla y agradecerle apropiadamente por lo que hizo esa noche. Ya se ha ganado su confianza. Ella es la razón por la que corrí tras de usted en primer lugar," se encogió de hombros. Eso me hizo pensar.

"¿Ah sí?" Pregunté con cautela, al haberme preguntado yo misma todos los días por qué este hombre me había perseguido esa noche. Continuó girando la tapa, pero finalmente encontró mi mirada inquisidora. "Sí," me dijo, su voz firme, su ojo derecho moviéndose ligeramente. Mi mirada se entrecerró, y dejé escapar un bufido de molestia. Alejando mi silla de la mesa, me levanté, con mi boca fija en una fina línea por la ira.

"¿A dónde va, señorita Swan?" Preguntó, levantándose de la mesa y siguiéndome a la puerta. Empujé las puertas para abrirlas y caminé hacia la acera, dejándolo con su frenético intento de cerrar las puertas del bar. Mi ira aumentaba entre más avanzaba por la acera, y me mordí el interior de mi mejilla hasta que probé sangre. Él me alcanzó muy rápido, caminando a mi paso. No dijo nada al caminar junto a mí en silencio, lanzándome miradas curiosas al ver mi expresión molesta.

"Es un mentiroso," murmuré, y la ira seguía hirviendo en mi interior. Ahora se me quedó mirando sin vacilación cuando dimos vuelta en una esquina y pasamos un estacionamiento. Las calles estaban completamente desiertas y me pregunté brevemente qué hora era.

"¿A qué se refiere…?" Comenzó a decir, pero me giré sobre mis talones, parándolo en seco, al picar su duro pecho con mi dedo, la ira finalmente desbordándose.

"Me acusa de todas esas cosas, lo que es estúpido, por cierto, ¡y luego me miente sobre por qué me persiguió esa noche! ¡Tiene que darse la vuelta, irse a casa y dejarme en paz de una maldita vez! ¡No me mire, no me hable… ni siquiera pronuncie mi nombre!" Me di la vuelta, alejándome furiosa con lágrimas de ira amenazando con derramarse por mis mejillas. No conseguí dar dos pasos antes que el señor Cullen me agarrara del brazo, girándome y luego presionándome con rudeza contra el edificio de ladrillo. Mi pecho subía y bajaba con mi respiración entrecortada mientras lo miraba. Sujetó mis brazos contra el edificio con firmeza, casi dolorosamente y su rostro estaba demasiado cerca del mío.

"¿Cree que miento sobre por qué la perseguí señorita Swan?" Susurró peligrosamente, pero con voz seductora en mi oído, su caliente aliento de menta invadiéndome. Mi piel se erizó cuando mi traicionero cuerpo se estremeció.

"No… no creo que esté mintiendo. Sé que lo está haciendo. Solo no sé por qué," respondí con el tono de voz más fuerte que me fue posible, mirando a esos ojos color pino que penetraban en los míos. "Hay algo en usted… que no puedo explicar. Simplemente pude darme cuenta que me estaba mintiendo… y no puedo soportar a un mentiroso."

"Está equivocada, señorita Swan… bueno, al menos en parte. Mi hermana me suplicó que la encontrara. Pero ella no es la única razón para buscarla esa noche. ¿De verdad quiere saber por qué la perseguí esa noche, señorita Swan?" Preguntó en voz baja, sus labios rozando ahora mi oreja, provocando que mi cuerpo ardiera por el deseo.

"…" Lloriqueé, su aroma invadiendo mi cuerpo, haciendo desaparecer por completo mi ira… toda mi fuerza de voluntad… toda mi fortaleza.

"Bien, señorita Swan," respondió, su nariz apenas rozando mi oreja. "Quiere saber la verdad, así que aquí está. La perseguí esa noche porque nunca había deseado tanto a alguien en mi vida. Cuando la vi de pie frente a esa tienda…" Hizo una pausa y sentí sus labios y lengua en mi lóbulo cuando lo metió suavemente en su boca. Gemí con fuerza, sin importarme que estaba en una acera pública a mitad de la noche presionada a un edificio por un hombre que apenas conocía. "Cuando la vi de pie frente a esa tienda, me golpeó un deseo tan fuerte que todo pensamiento racional dejó mi cuerpo," confesó con voz rota. "¿Qué me ha hecho, señorita Swan? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en usted? ¿Me ha hechizado?"

Soltó mis muñecas, agarró mis caderas y pegó su cuerpo completamente al mío, empujándome con más fuerza contra el muro de ladrillo, provocando que mi corta falda de mezclilla se subiera peligrosamente. Agarrando mi pierna izquierda la subió y se restregó contra mí, sus labios abandonaron mi lóbulo al mordisquear delicadamente la piel de mi cuello. Podía sentir su erección contra mí y nunca antes me había sentido así… nunca me había sentido tan bien.

Sentí su aliento caliente en mi rostro mientras continuaba presionándose contra mí. Se quedó mirando a mis labios respirando pesadamente y se inclinó hacia adelante. Cerré mis ojos y separé mis labios en anticipación por mi primer beso real y apasionado… un beso que nunca llegó.


¡Pobre Bella! ¿Después de ese calentón la va a dejar esperando? Parece que sí. En fin, ahora sabemos por qué la buscaba, no solo por Alice, también por él. Pero perteneciendo a una familia criminal, es evidente que sospecha de Bella, ¡y ahora ella va a trabajar para él! Ya veremos cómo le irá a la pobre con ese hombre. Y por ahora Jacob sale de la ecuación, veremos si se queda así. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué fue lo que más les gustó y qué esperan que pase ahora. Recuerden que con ellos marcan el ritmo de actualización de la historia ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Vrigny, odi19, villachica, Mel. ACS, alimago, Adriana Molina, freedom2604, Fallen Dark Angel 07, SharOn, paupau1, Sheei Luquee, Vanina Iliana, Beth, Cary, Melany, Tata XOXO, alejandra1987, glow0718, patymdn, Say's, Shikara65, rjnavajas, jacke94, Lizdayanna, kaja0507, bealnum, Liz Vidal, lagie, Clarita Parada Norambuena, BereB, andyG, Klara Anastacia Cullen, Silas Whitlock, DenniChavez, Jimena G, Amy Lee, Brenda Cullenn, Kriss21, ELIZABETH, tulgarita, Iza, Lady Grigori, bbluelilas, Karlita Carrillo, torrespera172, Ninacara, angryc, Esal, maries24, Lola, Ather, carolaap, aliceforever85, Yoliki, Pam Malfoy Black, Aurora, Lectora de Fics, jupy, piligm, Tecupi, EriCastelo, injoa, Karina, Sully YM, DaiiRiddle, isabelmoon, MariePrewettMellark, Gabriela Cullen, miop, PRISOL, saraipineda44, Mafer, Maryluna, Ali-Lu Kuran Hale, Alexandra Nash y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? DEPENDE de ustedes.